{"id":16998,"date":"2021-08-06T09:14:04","date_gmt":"2021-08-06T12:14:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16998"},"modified":"2021-08-06T09:15:24","modified_gmt":"2021-08-06T12:15:24","slug":"la-ternura-de-los-fuertes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16998","title":{"rendered":"La ternura de los fuertes"},"content":{"rendered":"<p>La ternura, noci\u00f3n que acaso hoy resulte casi ignorada en nuestro medio, es un sentimiento humano que se despierta ante lo que se vive como merecedor de cari\u00f1o. Es el afecto protector de <strong>la valoraci\u00f3n e importancia que le damos al objeto de nuestra ternura.<\/strong><\/p>\n<p><strong>E<\/strong>s la expresi\u00f3n m\u00e1s serena y vital de la afectividad humana, nacida de un serio respeto hacia el otro, que <strong>encuentra su expresi\u00f3n en peque\u00f1os detalles como la escucha atenta y <\/strong>el gesto amable. Una atenci\u00f3n hacia el otro, una caricia, un regalo o un llamado inesperados, un abrazo sincero son manifestaciones de la ternura. Y en algunas personas, ya es una disposici\u00f3n o modalidad del car\u00e1cter, inclinado f\u00e1cilmente a manifestar afecto.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, todo el pensamiento de nuestra cultura milenaria y todo el mensaje b\u00edblico est\u00e1n impregnados de una alta valoraci\u00f3n de la ternura, como destacada virtud de la condici\u00f3n humana. &nbsp;<\/p>\n<p><strong>Inteligencia emocional<\/strong><\/p>\n<p>En la ternura se ponen de manifiesto las \u00edntimas relaciones que existen entre pensamiento y sentimiento, mente y afecto, cerebro y coraz\u00f3n. Al respecto, el neur\u00f3logo Robert K. Cooper, en su libro <em>El otro 90 por ciento<\/em>, se\u00f1ala que el coraz\u00f3n tiene cerebro. El cerebro del coraz\u00f3n, compleja red de m\u00e1s de m\u00e1s de 40 mil c\u00e9lulas nerviosas, es tan grande como muchas \u00e1reas del cerebro craneal y su campo electromagn\u00e9tico es el m\u00e1s poderoso del cuerpo: unas 5 mil veces mayor que el campo que genera el cerebro, medible incluso a tres metros de distancia. Act\u00faa con independencia, aprende, recuerda y tiene pautas de respuesta propias.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En el coraz\u00f3n se generan habilidades hasta ahora poco conocidas, como intuiciones e iniciativas profundas, y este cerebro est\u00e1 m\u00e1s abierto a la vida y revela los valores m\u00e1s profundos que orientan el comportamiento de las personas. Y en \u00e9l residen las capacidades que son \u201clas claves de la inteligencia emocional\u201d: la empat\u00eda, el optimismo, la iniciativa, la vocaci\u00f3n de servicio, la inspiraci\u00f3n, la alegr\u00eda, la confianza, la ternura.\u2026<\/p>\n<p>&nbsp; Sin ternura la relaci\u00f3n de pareja est\u00e1 condenada al fracaso porque su ausencia va generando aburrimiento, rutina, apat\u00eda, distancia y ego\u00edsmo. Piero Ferrucci, en su libro <em>El poder de la bondad<\/em>, se\u00f1ala los interesantes resultados de un estudio en el que se interrog\u00f3 a 10 mil varones sobre aspectos de la salud, A la pregunta: \u00bfle demuestra su esposa que lo ama?, un <em>s\u00ed <\/em>por respuesta proporcionaba el dato fiable de no haber sufrido una angina de pecho, mientras que los que respond\u00edan &nbsp;<em>no<\/em> hab\u00edan tenido esa dolencia en un porcentaje muy superior a la media. Un acto de inter\u00e9s por mantener y asegurar el v\u00ednculo de una relaci\u00f3n es un signo del deseo de que el otro est\u00e9 bien, torna fuerte el amor, enciende la alegr\u00eda en la adversidad y hace m\u00e1s profunda y duradera la relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp; Por otro lado, en la infancia, la ternura permite que los hijos reciban un sost\u00e9n emocional fundamental para su desarrollo como futuras personas. Dijimos en otro art\u00edculo que ya el hecho de vivir supone \u201cun acto de confianza en el mundo\u201d, porque una desconfianza absoluta impedir\u00eda la existencia misma y el nuevo ser \u201cno se atrever\u00eda\u201d a salir del claustro materno. De ah\u00ed que la confianza est\u00e1 presente en las ra\u00edces mismas de la existencia y resulta imprescindible toda la vida. Los expertos en psicolog\u00eda evolutiva enfatizan muy especialmente que desde el nacimiento hasta aproximadamente los 18 meses el beb\u00e9 recibe el calor del cuerpo de la madre y sus cuidados de afecto y ternura y as\u00ed se desarrolla el v\u00ednculo que ser\u00e1 la base de sus futuras relaciones con otras personas. Son las experiencias m\u00e1s tempranas en las que recibe aceptaci\u00f3n, seguridad y satisfacci\u00f3n emocional, que le permitir\u00e1n experimentar al mundo no como hostil o peligroso sino como confortable y seguro. Y a esto lo llaman \u201cla confianza b\u00e1sica\u201d, pues ser\u00e1 la base m\u00e1s importante del futuro desarrollo de la personalidad.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, hay experiencias que comprueban que los recuerdos que m\u00e1s suelen acompa\u00f1ar a las personas en los \u00faltimos instantes de vida son los momentos significativos de perd\u00f3n, gratitud, reencuentro, que al parecer quedan grabados en la memoria gracias a la experiencia\u00a0 de la ternura.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp;Es comprensible que la ternura resulte paradojal: solemos suponerla blanda o d\u00e9bil o \u201calmibarada\u201d, cuando en realidad es fuerte y audaz, no requiere de barreras y no tiene miedos. \u201cLos m\u00e1s valientes son los m\u00e1s tiernos\u201d (Bayard Joseph Taylor), porque para poder dar ternura se necesita confianza y seguridad en uno mismo. El que es fuerte y no necesita defenderse puede abrir las compuertas de la ternura y el que es poderoso y autosuficiente puede permitirse la generosidad. A su vez, el que padece carencia de afecto no puede ser tierno, porque nadie da lo que no tiene.<\/p>\n<p>En nuestro estilo de vida, cargado de ansiedad y rapidez, de distracci\u00f3n y cambios vertiginosos, de individualismo y consumismo, se hace dif\u00edcil la ternura, ya que su paz serena no es amiga del apuro.<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;Y su expresi\u00f3n no necesita ser ostentosa, sino que se manifiesta en peque\u00f1os detalles: la escucha atenta, el gesto amable, la muestra de inter\u00e9s por el otro. Son actos de entrega: expresar el afecto, saber escuchar, hacerse cargo de los problemas ajenos, comprender, acariciar, cultivar el detalle, acompa\u00f1ar, estar disponible f\u00edsica y an\u00edmicamente en el momento adecuado. Y sin ternura no hay entrega: en el amor no hay nada peque\u00f1o.<\/p>\n<p>No es necesario esperar ocasiones especiales para expresar la ternura, ya la vida cotidiana nos da las oportunidades para hacer saber a los otros que los queremos y cu\u00e1n importante es para nosotros su existencia, su presencia y su compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0 \u00bfAmabilidad es romanticismo?<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; La amabilidad, por otro lado, es una forma<em> <\/em>de la ternura, de mostrar respeto y afecto. Se hace presente en las acciones en que <strong>nos manifestamos corteses, complacientes y afectuosos hacia los dem\u00e1s. Sin\u00f3nimos de la amabilidad<\/strong>&nbsp;son la cortes\u00eda, la gentileza, la atenci\u00f3n, la afabilidad, la cordialidad.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es un&nbsp;<strong><em>valor social<\/em> <\/strong>fundamental para que los v\u00ednculos entre las personas resulten satisfactorios, ya que nos vemos obligados diariamente a interactuar con distintos tipos de personas. La armon\u00eda de nuestro entorno&nbsp; en gran medida viene determinada por el nivel de amabilidad de las relaciones.<\/p>\n<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp; La amabilidad se refleja en los actos de la vida diaria, es especial en las <\/strong>palabras sencillas que denotan una actitud bien dispuesta hacia los otros, como <em>por favor, gracias, permiso<\/em>, palabras casi ausentes en los v\u00ednculos cotidianos de hoy.<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es de recordar que \u201cel coraz\u00f3n tiene razones que la raz\u00f3n no entiende\u201d (Pascal) y tambi\u00e9n que sin amabilidad y ternura la justicia se hace dureza, la \u00e9tica se reviste de crueldad y el deber se convierte en pesado yugo.<em> La ternura es la sal de la vida.<\/em><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0Ser\u00eda bueno pensar alguna vez c\u00f3mo ser\u00eda un mundo amable.<\/p>\n<p><em>Hugo Polcan es Licenciado en Psicolog\u00eda<\/em><\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00a0<\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ternura, noci\u00f3n que acaso hoy resulte casi ignorada en nuestro medio, es un sentimiento humano que se despierta ante lo que se vive como&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[2879,100,758,2762],"class_list":["post-16998","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad","tag-amabilidad","tag-psicologia","tag-sociedad","tag-ternura"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4qa","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16998","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16998"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16998\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17002,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16998\/revisions\/17002"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16998"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16998"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16998"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}