{"id":17030,"date":"2021-08-09T18:59:49","date_gmt":"2021-08-09T21:59:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17030"},"modified":"2021-09-21T16:29:18","modified_gmt":"2021-09-21T19:29:18","slug":"comunicado-de-la-comision-nacional-de-pastoral-de-adicciones-y-drogadependencia-salud-mental-para-el-pueblo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17030","title":{"rendered":"Comunicado de la Comisi\u00f3n Nacional de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia: \u00abSalud mental para el Pueblo\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>Esta \u00faltima semana hemos conocido la profunda y prolongada situaci\u00f3n de dolor y sufrimiento personal &#8211;provocada por sus adicciones&#8211; que atravesaba un joven m\u00fasico argentino.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s aparece en primer plano una realidad que nos golpea: <strong>transitamos una aut\u00e9ntica pandemia de sufrimientos, entre ellos las adicciones y otros trastornos mentales severos. Sumemos el sedentarismo<\/strong>, base insidiosa sobre la que cabalgan infinidad de enfermedades individuales y sociales. No hay una salud f\u00edsica por un lado, y otra salud psicol\u00f3gica y espiritual por otro. Necesitamos tender hacia la armon\u00eda.<\/p>\n<p>En medio del ruido medi\u00e1tico y pol\u00edtico, no debemos caer en luchas de opiniones que tergiversen lo que desde esta Pastoral venimos exponiendo hace tiempo y con la voz bien alta: en toda la Patria, pero especialmente en los barrios populares, <strong>la diseminaci\u00f3n de la droga combinada con la disociaci\u00f3n comunitaria que se instala con la cultura del descarte, se produce una crisis psico-sociol\u00f3gica y del sentido de la vida, que se expande y se agrava con consecuencias epidemiol\u00f3gicas de escala.<\/strong><\/p>\n<p>Al ataque a la Fe de los Pueblos, se ha sumado <strong>una desatenci\u00f3n de los cuerpos, como si la realidad humana pudiera reducirse a un <em>\u201csujeto abstracto\u201d<\/em>, una especie de epifen\u00f3meno*, mezcla de ideas de \u00e9poca, deseos individuales y virtualidad. <\/strong>Los j\u00f3venes en nuestros barrios necesitan un orden cotidiano que les proponga jugar, comer, dormir, trabajar, tener un destino compartido, como parte sustancial de su naturaleza humana.<\/p>\n<p>Opciones forzadas entre <em>\u201cley de salud mental S\u00ed o ley de salud mental No\u201d<\/em> tampoco alumbran el camino hacia soluciones efectivas. La evidencia hist\u00f3rica nos ense\u00f1a: <strong>el encierro no sana <em>per se<\/em><\/strong>. <strong>El saber psiqui\u00e1trico es necesario pero no autosuficiente<\/strong>. Sin embargo, debemos decir con claridad que, frente al problema actual, la actitud debe ser reconciliar este pensamiento con planes de acci\u00f3n m\u00e1s concretos, en virtud de no re-crear vac\u00edos y tramas d\u00e9biles que se conviertan en nuevas trampas para los m\u00e1s desprotegidos. <strong>Abrir las puertas de un encierro sin estrategia s\u00f3lida para la salida, significa literalmente arrojar a la persona sufriente hacia la nada misma.<\/strong> Toda vez que una ley se propone el ideal de implementar acciones de inclusi\u00f3n social, laboral y de atenci\u00f3n en salud mental comunitaria sin concretarlos, sin asegurarlos, sin garantizarlos, lo que ocurre es doblemente nocivo. Se \u201cnormaliza\u201d la ausencia de soluciones simult\u00e1neamente con una proclamaci\u00f3n altisonante de derechos.<\/p>\n<p><strong>Una ley no cambia m\u00e1gicamente la realidad. Como hermanos, nuestra primera tarea es abrazar la persona humana, recibir la vida como viene. La segunda tarea es acompa\u00f1ar comunidades organizadas donde se incardinen procesos de cuidado integral de la salud. <\/strong>Ninguna de estas realidades admiten suced\u00e1neos ni relativismos. Como nos dice el <strong>Papa Francisco<\/strong>, asistimos a una <em>\u201c\u2026<strong>mala comprensi\u00f3n de los derechos humanos y de un parad\u00f3jico mal uso de los mismos. <\/strong>Existe hoy, en efecto, la tendencia hacia una reivindicaci\u00f3n siempre m\u00e1s amplia de los derechos individuales \u2014estoy tentado de decir individualistas\u2014, que esconde una concepci\u00f3n de persona humana desligada de todo contexto social y antropol\u00f3gico, casi como una \u2018m\u00f3nada\u2019.\u201d**<\/em><\/p>\n<p><strong>Los tratamientos de salud mental deben ser realizados preferentemente en el \u00e1mbito de la comunidad. Pero primero debe existir una comunidad dispuesta a hacerse cargo del otro sufriente. Es la actitud del buen samaritano. <\/strong>Somos conscientes de ser llamados a un destino com\u00fan, diferente del individualismo materialista que se propone como meta en muchos de los proyectos pol\u00edticos en pugna. Nosotros abrazamos cuerpo, mente y alma. <strong>Nuestra propuesta de las \u201c3 C\u201d, Club, Colegio y Capilla, es la respuesta esencial de abordaje simple, pr\u00e1ctico, popular, cristiano y humanista de esa integralidad faltante en los barrios de la Argentina.<\/strong> Y vemos que se puede replicar en todo el territorio federal, para ser acogido por todos como modo de reconstrucci\u00f3n de una Naci\u00f3n que sufre.<\/p>\n<p><strong>La Ley Nacional de Salud Mental N\u00ba 26.657, sancionada en 2010, estableci\u00f3 taxativamente que el Estado debe destinar el 10% del presupuesto sanitario a ese \u00e1mbito&nbsp;de acci\u00f3n. Esto est\u00e1 lejos de cumplirse. <\/strong>Los hechos que nos aquejan, por resonantes y dolorosos que se presenten, no deben sorprendernos, cuando no ponemos manos a la obra en las responsabilidades propias. Frente a este escenario, los ideales de <em>\u201cinterdisciplina e intersectorialidad\u201d <\/em>no se cumplen.<\/p>\n<p><strong>La salida del COVID es tiempo de oportunidad para un di\u00e1logo m\u00e1s sincero sobre nuestro sistema de salud y los l\u00edmites que lo definen.<\/strong> Puede ser momento de reconocer los aportes de las organizaciones de la comunidad \u2014clubes, parroquias, cooperativas\u2014 como nuevos actores, sustanciales y no marginales, donde encarnar procesos de salud desde un planteo de redes. Despu\u00e9s de todo, las personas y las familias no tienen al Estado como \u00e1mbito m\u00e1s natural de desarrollo. Un Estado adecuadamente descentralizado es contenido por la comunidad en una democracia que se gu\u00eda fielmente por los anhelos de un Pueblo.<\/p>\n<p><strong>Pensar y ejecutar un sistema de salud integral atento a la real escala epidemiol\u00f3gica de las enfermedades mentales, las adicciones y el sedentarismo, nos exige estar a la altura de los tiempos<\/strong>, comprendiendo, por ejemplo, que m\u00e1s de una decena de millones de ni\u00f1os y j\u00f3venes, demandan ser re-afiliados y religados a un sistema deportivo y formativo cotidiano con urgencia. <strong>Cada d\u00eda de abandono de un ni\u00f1o a la nada, erige una nueva violencia. <\/strong>Caso contrario, la discusi\u00f3n por la salud quedar\u00e1 entrampada en t\u00e9rminos meramente economicistas, acerca de qui\u00e9n administra los recursos para curar enfermedades, demasiado tarde.<\/p>\n<p><strong>Es hora de superar el concepto \u201cmanicomio\u201d edificando las realidades alternativas como las comunidades terap\u00e9uticas que realizan su labor con miramiento por los derechos humanos y con suficiente m\u00e9todo cient\u00edfico. Las familias las necesitan.<\/strong>&nbsp; En todo caso deben ser apoyadas, financiadas y guiadas por el sistema sanitario. La ideolog\u00eda y las modas no son ayudas en este tr\u00e1nsito. Las relaciones fluidas entre Club, Colegio y Capilla, y las redes de atenci\u00f3n primaria de la salud aparecen como una fusi\u00f3n de horizontes posiblemente estrat\u00e9gica. Nuestras urgencias afectan a mayor\u00edas y estas no entran en las guardias de los hospitales. <strong>Las claves est\u00e1n en un Estado que invierta, desarrollando masivamente servicios adecuados, dialogando con los sectores y, sobre todo, reconociendo las instituciones vitales de nuestros barrios.<\/strong><\/p>\n<p>30 de Julio 2021<\/p>\n<p>Comisi\u00f3n Nacional de Pastoral de Adicciones y Drogadependencia<\/p>\n<p>Conferencia Episcopal Argentina<\/p>\n<p>__________________<\/p>\n<p>*En Psicolog\u00eda, epifen\u00f3memo es un fen\u00f3meno accesorio que acompa\u00f1a al fen\u00f3meno principal y que no tiene influencia sobre \u00e9l.&nbsp;<\/p>\n<p>** \u201cEs necesario prestar atenci\u00f3n para no caer en algunos errores que pueden nacer de una mala comprensi\u00f3n de los derechos humanos y de un parad\u00f3jico mal uso de los mismos. Existe hoy, en efecto, la tendencia hacia una reivindicaci\u00f3n siempre m\u00e1s amplia de los derechos individuales \u2013 estoy tentado de decir individualistas \u2013, que esconde una concepci\u00f3n de persona humana desligada de todo contexto social y antropol\u00f3gico, casi como una \u00abm\u00f3nada\u00bb (\u03bc\u03bf\u03bd\u03ac\u03c2), cada vez m\u00e1s insensible a las otras \u00abm\u00f3nadas\u00bb de su alrededor.\u201d (Fragmento del discurso del Papa Francisco al Parlamento Europeo el 25 de noviembre del 2014, citado en el punto 111, de su enc\u00edclica <em>Fratelli Tutti<\/em> del 3 de octubre del 2020.)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta \u00faltima semana hemos conocido la profunda y prolongada situaci\u00f3n de dolor y sufrimiento personal &#8211;provocada por sus adicciones&#8211; que atravesaba un joven m\u00fasico argentino&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[958,9],"tags":[2890,707,2889,14,2888],"class_list":["post-17030","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-criterio-digital-2","category-documentos","tag-adicciones","tag-documento","tag-drogadependencia","tag-iglesia","tag-salud-mental"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4qG","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17030","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17030"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17030\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17031,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17030\/revisions\/17031"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17030"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17030"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17030"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}