{"id":17056,"date":"2021-09-08T15:14:40","date_gmt":"2021-09-08T18:14:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17056"},"modified":"2021-09-08T15:14:42","modified_gmt":"2021-09-08T18:14:42","slug":"la-razon-cartesiana-a-380-anos-de-las-meditaciones-metafisicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17056","title":{"rendered":"La raz\u00f3n cartesiana. A 380 a\u00f1os de las \u00abMeditaciones metaf\u00edsicas\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>En 1641, Ren\u00e9 Descartes public\u00f3 en lat\u00edn <em>Meditationes de prima philosophia, in qua Dei existentia et animae immortalitas demonstrantur. <\/em>Seis a\u00f1os m\u00e1s tarde, la obra fue traducida al franc\u00e9s bajo su supervisi\u00f3n y apareci\u00f3 con el t\u00edtulo <em>M\u00e9ditations metaphysiques. <\/em>Las seis meditaciones son, en gran medida, la explicitaci\u00f3n del proyecto de 1637 &#8211;<em>El discurso del m\u00e9todo<\/em>&#8211; que comenz\u00f3 a redactar en 1619, cuando serv\u00eda al ej\u00e9rcito de Baviera, y que complet\u00f3 \u201cvestido con una bata\u201d y \u201csentado junto al fuego\u201d, como nos relata la primera <em>Meditaci\u00f3n<\/em>. En 1633, Descartes rechaz\u00f3 publicar sus trabajos sobre f\u00edsica al saber de la condena a Galileo Galilei. Con su <em>Eppur<\/em> <em>si muove<\/em>, hab\u00eda cuestionado el sistema ptolemaico, que hab\u00eda regido la cosmovisi\u00f3n y, por ende, el <em>locus <\/em>existencial del hombre antiguo y medieval. Esta circunstancia explica el enfoque cartesiano. El <em>Discurso<\/em>, base de la filosof\u00eda moderna, ofrece un m\u00e9todo novedoso, que pretende emular el rigor de la naciente ciencia experimental. No es balad\u00ed recordar que el <em>Discurso<\/em> sirve de pr\u00f3logo, a los op\u00fasculos que lo secundan:<em> Di\u00f3ptrica, Meteoros y Geometr\u00eda.<\/em><\/p>\n<p>Una noche de enso\u00f1aciones inquietantes, del 10 al 11 de noviembre de 1619, como relatan las primeras l\u00edneas del <em>Discurso,<\/em> Descartes tuvo una serie de sue\u00f1os revelatorios, fruto de los cuales tuvo la firme determinaci\u00f3n de fundar una ciencia en principios ciertos. Las visiones le presentaban una interrogaci\u00f3n escrita en las hojas de un libro: \u201c\u00bfQu\u00e9 camino deber\u00eda tomar en mi vida?\u201d. Tras esa noche de iluminaci\u00f3n, formul\u00f3 la geometr\u00eda anal\u00edtica y concibi\u00f3 la idea de aplicar el m\u00e9todo matem\u00e1tico a la filosof\u00eda. Para nuestra perplejidad, el \u201cpadre del racionalismo\u201d recibi\u00f3 su inspiraci\u00f3n de una visi\u00f3n m\u00edstica, y en el lenguaje surrealista de los sue\u00f1os.<\/p>\n<p><em>\u201cYa me percat\u00e9 hace algunos a\u00f1os de cu\u00e1ntas opiniones falsas admit\u00ed como verdaderas en la primera edad de mi vida y de cu\u00e1n dudosas eran las que luego constru\u00ed sobre aqu\u00e9llas, de modo que era preciso destruirlas de ra\u00edz para comenzar de nuevo desde los cimientos si quer\u00eda establecer alguna vez un sistema firme y permanente\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Descartes fue un moderno. Se posiciona frente a su objeto y lo hace comparecer ante su raz\u00f3n inquisidora: \u201c<em>Supongo, por tanto, que todo lo que veo es falso, y que nunca ha existido nada de lo que la enga\u00f1osa memoria me representa; no tengo ning\u00fan sentido absolutamente: el cuerpo, la figura, la extensi\u00f3n, el movimiento y el lugar son quimeras. \u00bfQu\u00e9 es entonces lo cierto? Quiz\u00e1 solamente que no hay nada seguro<\/em>\u201d. \u201c<em>Finjo\u201d<\/em>, es la clave; m\u00e1s a\u00fan: \u201c<em>me enga\u00f1o a m\u00ed mismo<\/em> [\u2026] <em>y finjo<\/em> [\u2026] <em>que todas aquellas opiniones son completamente falsas e imaginarias <\/em>[\u2026],<em> pues ahora no me dedico a obrar, sino solo a pensar<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>De entrada, esclarece el enfoque y justifica su m\u00e9todo. Despacha el realismo ingenuo que ya no puede sostener, pues como hombre de ciencia y pensador del XVII, sabe que pese a que el telescopio, un \u00fatil salido de manos humanas, prueba con rigor cient\u00edfico que la tierra gira alrededor del sol, nuestros ojos -obstinadamente- ven al sol despuntar por el este y ponerse en el oeste. La Revoluci\u00f3n Copernicana en filosof\u00eda, que Kant se atribuy\u00f3 a s\u00ed mismo, no hubiera sido posible sin el <em>pasmo<\/em> filos\u00f3fico cartesiano que lo condujo a buscar \u201cun esp\u00edritu completamente libre de prejuicios, que pueda prescindir del comercio con los sentidos\u201d. El XVII signific\u00f3 la ruptura decisiva con la visi\u00f3n aristot\u00e9lica del universo y la naturaleza. Galileo vio el mundo a trav\u00e9s de un instrumento, como nunca nadie lo hab\u00eda imaginado y Descartes proyect\u00f3 ese <em>modus operandi<\/em> a la filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Para Hannah Arendt, la soluci\u00f3n cartesiana a la duda universal implicaba eludir dos pesadillas: que todo es sue\u00f1o (y que por lo tanto no hay realidad) y que no es Dios, sino un poderoso \u201cesp\u00edritu maligno [<em>dieu<\/em> <em>trompeur<\/em>]\u201d quien gobierna el mundo y se mofa del hombre, creado con facultades maltrechas y enga\u00f1ado a perpetuidad. El artilugio cartesiano fue desplazarse \u201cde la verdad a la veracidad [<em>from truth to truthfullness<\/em>]\u201d y \u201cde la realidad a la confiabilidad [<em>from reality to reliability<\/em>]\u201d.<\/p>\n<p>Pero el <em>dieu trompeur <\/em>es solo una hip\u00f3tesis de trabajo, que Descartes interpone para radicalizar la duda y hacerla \u201cuniversal e hiperb\u00f3lica\u201d, como dijo A. Carpio. De lo contrario, \u00bfc\u00f3mo dudar de una simple operaci\u00f3n matem\u00e1tica, de sus axiomas y teoremas? M\u00e1s aun, \u00bfc\u00f3mo desconfiar de los principios l\u00f3gicos, enraizados en la misma estructura del cerebro? \u00bfC\u00f3mo desconfiar del principio de no contradicci\u00f3n o del principio de identidad? En consecuencia, el <em>solus<\/em> <em>ipse<\/em> al que conduce la duda radical, no cuestiona la <em>verdad<\/em> de las cosas, sino la <em>certeza, <\/em>como atinadamente apunt\u00f3 Paul Ricoeur. Lo que atormenta a Ren\u00e9 Descartes no es la verdad sino la certeza. No pongo en duda la verdad de la idea de sirena, de Dios, de ra\u00edz cuadrada, de yo o el principio de identidad, pues \u201cen tanto que est\u00e1n todas en m\u00ed, son verdaderas\u201d. Que no sean clara y distintamente <em>ciertas<\/em>, implica la ausencia de evidencia irrefutable para afirmar que existen como tales fuera del yo e independientemente del yo.<\/p>\n<p>De all\u00ed que la duda se revela como el camino propicio para descubrir un principio que resiste toda duda, pues \u201ceng\u00e1\u00f1eme cuanto me enga\u00f1e\u201d, no puede evitar que yo sea algo, mientras estoy pensando. Algo soy, una mente que <em>duda<\/em>, que <em>quiere<\/em>, que <em>no quiere<\/em>, que <em>desea<\/em>, que <em>teme ser enga\u00f1ado<\/em>, etc. Todo el repertorio posible de actos ps\u00edquicos cae, entonces, bajo la denominaci\u00f3n de <em>pensamiento.<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cDe manera que, una vez sopesados escrupulosamente todos los argumentos, se ha de concluir que siempre que digo \u00abYo soy, yo existo\u00bb <\/em>[\u2026]<em> necesariamente ha de ser verdad. [\u2026] soy, por lo tanto, en definitiva, algo que piensa, esto es, una mente, un alma, un intelecto, o una raz\u00f3n <\/em>[\u2026]. <em>Soy, en consecuencia, una cosa cierta, y ciertamente existente. Pero \u00bfqu\u00e9 cosa? Ya lo he dicho: una cosa que piensa\u201d.<\/em><\/p>\n<p>El <em>cogito <\/em>cartesiano, observ\u00f3 Paul Ricoeur, es un \u201cyo exaltado\u201d y la pura subjetividad es insuficiente para mentar <em>qui\u00e9n<\/em> es alguien. Para Henry Bergson se trata de un \u201cyo vac\u00edo\u201d, sin rostro, sin identidad, sin memoria, que podr\u00eda albergar a cualquiera y a todos. Muy cierto, pero dudo que Descartes haya buscado embarcarse en una investigaci\u00f3n sobre el yo. Su prop\u00f3sito fue emprender el camino de la duda hasta las \u00faltimas consecuencias, al punto de inventar el artilugio del dios enga\u00f1ador. Para ello, dud\u00f3 de todo aquello que le presentara a la m\u00e1s m\u00ednima sospecha, \u201ccomo ocurre con los amigos\u201d, si alguna vez nos enga\u00f1aron, \u201cla confianza\u201d ya no es la misma.<\/p>\n<p>Y as\u00ed como en el camino de la duda, empez\u00f3 por los sentidos, sigui\u00f3 con el argumento del sue\u00f1o y la percepci\u00f3n de realidad, y termin\u00f3 desconfiando del funcionamiento de su raz\u00f3n argumentativa e intuitiva, Descartes emprende el camino de regreso, desandando sus pasos e invirtiendo los escalones que lo encerraron en el yo. As\u00ed como el camino de ida fue de lo m\u00e1s f\u00e1cil a lo m\u00e1s dif\u00edcil (de los sentidos a las verdades l\u00f3gicas), el sendero de vuelta es inverso. Es decir: la m\u00e1xima claridad y distinci\u00f3n yace en la idea de Dios, en la idea de yo, en las ideas matem\u00e1ticas o en los principios l\u00f3gicos. La oscuridad y la confusi\u00f3n siguen predic\u00e1ndose de lo sensorial.<\/p>\n<p>Para operar este golpe de tim\u00f3n necesit\u00f3 derribar la hip\u00f3tesis del dios mentiroso. Como \u201csiempre he cre\u00eddo que las cuestiones relativas a Dios y el alma, son de las que requieren de demostraci\u00f3n filos\u00f3fica, m\u00e1s que teol\u00f3gica\u201d, Descartes nos leg\u00f3 la m\u00e1s inspiradora prueba de la existencia de Dios (que, a mi entender, solo compite con la de San Anselmo), que no prueba su existencia, de la que no duda en absoluto, sino su bondad. Con una jugada magistral pasa del fatal confinamiento en su yo, plet\u00f3rico de ideas (entre ellas la de Dios), pensamientos, voliciones y juicios, a postular la existencia real e incontestable de Dios. Lo sustrae de la idea y lo eleva como indubitablemente real. El nudo del argumento es como sigue: as\u00ed como es l\u00f3gicamente imposible separar de la idea de tri\u00e1ngulo, el que sea una figura de tres lados; as\u00ed como no podemos separar la idea de valle, de la idea de monta\u00f1a, de la misma manera no podemos separar de Dios, su existencia. \u00bfPor qu\u00e9? Porque siendo \u201cla idea de un ser perfecto\u201d, no puede carecer de ninguna perfecci\u00f3n, y la existencia es una perfecci\u00f3n. Por lo tanto, Dios existe. Claramente, el argumento sirve \u00fanicamente para la idea de Dios<\/p>\n<p>De ah\u00ed en m\u00e1s el camino se allana, pues ha logrado su principal cometido: \u201ccon el fin de eliminarla [la hip\u00f3tesis del dios enga\u00f1ador] debo examinar, si hay Dios, y si lo hay, si puede ser enga\u00f1ador\u201d. Es imperativo eliminar la idea del genio maligno y reemplazarla por la de un \u201cDios confiable\u201d. La demostraci\u00f3n que evidencia la bondad de Dios es un t\u00f3pico clave de su filosof\u00eda, sin el cual el <em>solipsismo <\/em>en el que desemboc\u00f3 el <em>de omnibus dubitandum est <\/em>carece de soluci\u00f3n. En otras palabras, Descartes no silencia la duda met\u00f3dica, lo que necesita es un garante. Ahora tiene la certeza de que Dios nos cre\u00f3 con un sensorio y unas facultades racionales que -en general- funcionan bien (y cuando yerran o cuando los sentidos nos confunden como cuando a causa de la fiebre, cambia \u201cel gusto de los alimentos\u201d, se debe a nuestra propia falencia o a las circunstancias).<\/p>\n<p>Como se\u00f1al\u00f3 Rodolfo Mondolfo \u201cLa deducci\u00f3n de la naturaleza, que Descartes efect\u00faa a partir de la idea de la extensi\u00f3n y de las leyes fundamentales del movimiento, es toda una construcci\u00f3n\u201d. Descartes arriba -tras un largo rodeo- a un mundo construido rigurosamente sobre bases cient\u00edficas, del que se puede predicar, con indiscutible certidumbre, solamente la extensi\u00f3n. Lo que ingenuamente atribuimos a los objetos, como colores, sonidos o texturas, cuya percepci\u00f3n Arist\u00f3teles lo atribuy\u00f3 al sensorio com\u00fan, Descartes nunca lleg\u00f3 a considerarlo como claro y distinto: \u201cahora veo luz, oigo ruido, siento calor. Estas cosas son falsas, pues duermo\u201d. Y en la Sexta Meditaci\u00f3n: \u201clas cosas corp\u00f3reas existen, [\u2026.] no tal como yo las percibo por los sentidos [\u2026] pues es muy oscura y confusa; pero todo [\u2026] lo que entiendo clara y distintamente [\u2026] es que son objeto de la pura matem\u00e1tica\u201d. Se trata de la mente de un ge\u00f3metra que proyecta las coordenadas de un espacio en que los cuerpos, dotados de volumen, existen.<\/p>\n<p>Si, como asever\u00f3 Hannah Arendt, S\u00f3crates es el \u201ctipo ideal\u201d (al estilo weberiano) de pensador, y si la raz\u00f3n socr\u00e1tica es la obstinada sospecha de conformismo en todos nuestros pensamientos, juicios y conductas, Descartes encabezar\u00eda la lista de los verdaderos pensadores. Asimismo, como ense\u00f1a Karl Jaspers, la triple articulaci\u00f3n del origen del filosofar, establece \u201cla duda\u201d y \u201clas situaciones l\u00edmite\u201d como variantes del pasmo originario. Usualmente traducido como <em>asombro<\/em>, el <em>thaum\u00e1tzein<\/em> al que Arist\u00f3teles alude en el L. 1 de su <em>Metaf\u00edsica<\/em>, podr\u00eda referirse no solo al \u201cmaravillarse\u201d ante la proporci\u00f3n y la armon\u00eda del cosmos, sino tambi\u00e9n al desconcierto y la perplejidad ante la fatal finitud e incompletud de lo que creemos conocer. Las primeras l\u00edneas de la segunda <em>Meditaci\u00f3n <\/em>expresan con claridad sin par, la experiencia filos\u00f3fica matriz:todo fundamento, otrora incuestionable, se ha evaporado, mientras que la mente busca infructuosamente -pero sin tregua- un nuevo punto de apoyo.<\/p>\n<p>\u201c<em>Me siento tan turbado como si de repente hubiera ca\u00eddo en un profundo remolino de agua y no pudiera hacer pie ni nadar hasta la superficie. Pero me esforzar\u00e9 e intentare de nuevo la misma v\u00eda que emprend\u00ed ayer<\/em>\u201d. Y con tenor moderno y cient\u00edfico se comprara con Arqu\u00edmedes, quien \u201c<em>solo ped\u00eda un punto de apoyo<\/em> [\u2026] <em>firme e inm\u00f3vil, para cambiar de lugar la tierra, tambi\u00e9n yo podr\u00e9 esperar mucho, si logro encontrar algo, por m\u00e1s peque\u00f1o que sea, cierto e incuestionable<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Karl Jaspers aludi\u00f3 tambi\u00e9n a una cuarta fuente inexcusable del filosofar: la <em>comunicaci\u00f3n. <\/em>El lector podr\u00eda inferir, a partir de la determinaci\u00f3n cartesiana de dotar a la filosof\u00eda del m\u00e9todo preciso para arribar a evidencias inexpugnables, que el pensador busca trasladar el rigor de la ciencia y la auto-evidencia de la matem\u00e1tica a la filosof\u00eda. Pero desde el prefacio mismo de la obra, Descartes le pide al lector la paciencia y (parad\u00f3jicamente) el beneficio de la duda. Expresamente alude a los \u201cvarones notables\u201d, que con su \u201cingenio y conocimiento\u201d han contribuido con sus objeciones a pulir la <em>comunicaci\u00f3n <\/em>del resultado de sus <em>Meditaciones <\/em>(o sea: antes de enviarlas a la imprenta). Con modestia, comparte con el lector su prop\u00f3sito de \u201cpersuadir a los otros con las mismas razones con que yo me he persuadido\u201d. Ning\u00fan matem\u00e1tico <em>persuade<\/em>, pero un fil\u00f3sofo por mucho que conf\u00ede en estar comunicando evidencias, debe apelar a la experiencia del lector y argumentar convincentemente (persuasivamente). Como todo gran fil\u00f3sofo, no \u201crepite tesis ajenas\u201d, sino que est\u00e1 \u201cpensando por s\u00ed mismo\u201d. Descartes invita al lector a ver las cosas como \u00e9l las ve, pues desea comunicar \u201ccomo brilla para \u00e9l la verdad del mundo\u201d (B. Welte).<\/p>\n<p>De all\u00ed que, para seguir con Welte, la filosof\u00eda siempre sugiere, pero nunca obliga, inclusive pertrechada de un m\u00e9todo <em>quasi<\/em> matem\u00e1tico. Descartes sabe muy bien que sus <em>Meditaciones<\/em> no son para cualquiera y que, en gran medida, su recepci\u00f3n depende de la disposici\u00f3n y la apertura del lector, a quien invita a acompa\u00f1arlo. La filosof\u00eda sin comunicaci\u00f3n, se pierde a s\u00ed misma en soliloquios.<\/p>\n<p>\u201c<em>No espero ning\u00fan aplauso del <\/em>[\u2026] <em>gran n\u00famero de lectores; es m\u00e1s aconsejo que lean estas cosas solo los que <\/em>[\u2026] <em>quieran meditar conmigo y separar la mente <\/em>[\u2026] <em>de todos los prejuicios, y bien s\u00e9 que, lectores de esta clase, encontrar\u00e9 muy pocos<\/em>\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1641, Ren\u00e9 Descartes public\u00f3 en lat\u00edn Meditationes de prima philosophia, in qua Dei existentia et animae immortalitas demonstrantur. 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