{"id":17072,"date":"2021-09-08T15:44:43","date_gmt":"2021-09-08T18:44:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17072"},"modified":"2021-09-08T15:44:46","modified_gmt":"2021-09-08T18:44:46","slug":"jesus-y-mi-religion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17072","title":{"rendered":"Jes\u00fas y mi religi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>La pandemia que nos acompa\u00f1a y nos asfixia nos ha llevado a algunos a revisar nuestra relaci\u00f3n con Dios, como consecuencia de estar m\u00e1s aislados, tener m\u00e1s tiempo y, por otro lado, por habernos sensibilizado a nuestra finitud.<\/p>\n<p>Hace muchos a\u00f1os escuch\u00e9 una frase que dec\u00eda lo siguiente: \u201cLa religi\u00f3n es el esfuerzo del hombre por llegar a Dios, Jesucristo es el esfuerzo de Dios por llegar al hombre\u201d. Inicialmente me pareci\u00f3 muy ingeniosa, pero despu\u00e9s me di cuenta cu\u00e1n profunda era y cuanta verdad encerraba. Pues en mi caso personal se hab\u00eda cumplido por completo.<\/p>\n<p>Que quiero decir que busqu\u00e9 a trav\u00e9s de la religi\u00f3n vincularme con Dios y que a pesar de la evoluci\u00f3n natural que todos experimentamos, no s\u00f3lo en lo f\u00edsico o mental, sino tambi\u00e9n en lo espiritual, la religi\u00f3n era mi camino hacia Dios. Me consideraba un laico comprometido, que cumpl\u00eda con todo lo que mi religi\u00f3n me indicaba. Mi pertenencia a una parroquia, criar a nuestras hijas dentro de las ense\u00f1anzas de la Iglesia cat\u00f3lica, ir a misa los domingos, etc. Me confesaba y comulgaba peri\u00f3dicamente. Y de vez en cuando le\u00eda alg\u00fan p\u00e1rrafo de la Biblia. Con eso me sent\u00eda c\u00f3modo; cumpl\u00eda con los requisitos para ser considerado un buen cristiano.<\/p>\n<p>Cuando llegaron a nuestras celebraciones las modificaciones del Concilio Vaticano II me sorprendieron gratamente las innovaciones en la liturgia, y eso trajo nuevos aires a mi religi\u00f3n. Pero me di cuenta de que lo que en su momento fue una inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo para renovar su Iglesia, no lleg\u00f3 a plasmarse en cambios permanentes, pues se produjo un reflujo hacia las viejas tradiciones. Y quedaron s\u00f3lo las formas y algunos pocos lugares donde hombres que aman a Dios y siguen las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas, mantuvieron una actitud de avanzada respecto a la tradici\u00f3n milenaria de la Iglesia. Al no haber una renovaci\u00f3n en la evangelizaci\u00f3n, los fieles continuar\u00edamos con las formas tradicionales y la Iglesia seguir\u00eda actuando como lo hab\u00eda hecho en pr\u00e1cticamente toda su historia reciente. &nbsp;Era, en definitiva, como un acuerdo t\u00e1cito: los feligreses camin\u00e1bamos de la mano de nuestros pastores como ni\u00f1os, sin pedirles nada y aceptando todo los que ellos nos indicaban. Y ellos \u201cnos alimentaban con leche y no con alimento s\u00f3lido\u201d, (1 Corintios 3,2) que era b\u00e1sicamente lo cultural y sacramental.<\/p>\n<p>Pero vivir ese tipo de vida y el mero cumplimiento de mis obligaciones religiosas no era conocer a Dios, no ten\u00eda una relaci\u00f3n con \u00c9l. Lo llamativo era que este tema, que me preocupaba, no resultaba de inter\u00e9s para otros laicos, con algunas pocas excepciones. Muchos conocidos, en el mejor de los casos, se quedaban conformes con la amistad de un sacerdote o la pertenencia a un movimiento que los cobijaba y les daba seguridades.<\/p>\n<p>S\u00f3lo alg\u00fan buen sacerdote o en su defecto muchos buenos libros fueron cambiando mi perspectiva. Ese cambio pasaba por dejar de ser un hombre religioso para ser un seguidor de Jes\u00fas. Esto es f\u00e1cil de decir, pero muy dif\u00edcil de hacer. Hab\u00eda una inercia interior, una pasividad que me hab\u00eda acompa\u00f1ado por a\u00f1os y que me hac\u00eda sentir c\u00f3modo. Era pasar de una situaci\u00f3n donde todo el control de mi vida espiritual estaba bajo mi dominio a otra en la que el dominio lo tiene Dios. \u00bfEs posible? S\u00ed, si tomo la decisi\u00f3n. Si Dios ve que lo deseo de verdad, me puede conceder la gracia de dar ese gran paso.<\/p>\n<p>En 1990 Dios me puso frente a una experiencia que me hizo ver de forma muy distinta la realidad de mi vida espiritual. Ten\u00eda que ver con la centralidad de Jes\u00fas en nuestras vidas de fe, y con el desaf\u00edo de vivir de acuerdo a sus ense\u00f1anzas. No era el cumplimento de mandamientos o preceptos, sino una adhesi\u00f3n a las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas, a su Persona. Este es un proceso que se inici\u00f3 entonces y que seguir\u00e1 acompa\u00f1\u00e1ndome hasta el final de mis d\u00edas. La experiencia pasaba por formar parte de peque\u00f1os grupos de oraci\u00f3n; en cada reuni\u00f3n le\u00edamos un pasaje de las escrituras, compart\u00edamos nuestras vidas y or\u00e1bamos unos por otros, por nuestras dificultades, nuestras familias y por el pa\u00eds. Cada reuni\u00f3n era presidida por Jes\u00fas, y s\u00f3lo hab\u00eda un facilitador. Cada grupo segu\u00eda su propio esquema, ya sea de lecturas o de din\u00e1micas, pero todos inclu\u00edan tres aspectos: lectura de la Biblia, compartir y oraci\u00f3n. Con el correr de los a\u00f1os nos fuimos poniendo en contacto con grupos de otros pa\u00edses y nos reun\u00edamos a compartir nuestras experiencias y animarnos en el camino. Hab\u00eda cat\u00f3licos y protestantes, todos laicos. M\u00e1s adelante empezamos a compartir un desayuno mensual con los dem\u00e1s grupos, y una vez al a\u00f1o organiz\u00e1bamos un Desayuno Anual de Oraci\u00f3n, que se extiende hasta nuestros d\u00edas. Lo interesante es que no se trata de una experiencia de iglesia o de una instituci\u00f3n, sino de un grupo de seguidores de Jes\u00fas. Esta experiencia marc\u00f3 mi vida espiritual y me acerc\u00f3 al conocimiento de Jes\u00fas y a tomar conciencia de lo dif\u00edcil que es seguir sus ense\u00f1anzas.<\/p>\n<p>Ese seguimiento consiste en una aceptaci\u00f3n total de lo que ocurra en mi vida confiando que Dios dispone lo mejor para aquellos que lo aman. Y si yo lo amo, implica que lo obedezco. Y no lo obedezco como un servidor o un ni\u00f1o, sino en respuesta al amor incondicional que \u00e9l tiene por cada uno de nosotros.<\/p>\n<p>Cuando tomo conciencia de ese amor incondicional de Dios hacia m\u00ed por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, es cuando puedo rendirme en forma incondicional ante \u00c9l. En entregarle mi vida, todo lo que soy y lo que tengo. En s\u00edntesis, tomar mi cruz y seguirlo. Pero, aunque mi vida en esta tierra pueda ser un nido de rosas o de espinas, eso no tiene nada que ver, pues mi vista esta puesta en algo mucho mayor. En el encuentro con Dios, con Jesucristo, a trav\u00e9s del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>No hay nada de lo anterior que pueda hacer por mis propios medios. S\u00f3lo por la gracia puedo llegar a entregarme a Dios, tomar mi cruz y no pensar en ning\u00fan hero\u00edsmo de mi parte, y entregarle todo aquello que valoro en esta vida terrenal.<\/p>\n<p>Una vez le\u00ed algo que me dejo pensando: lo \u00fanico que podemos entregarle a Dios y que nos pertenece es nuestro pecado. Y esto es muy cierto, pues todo lo dem\u00e1s lo recibimos de \u00c9l, vale decir que no hay nada que nos pertenezca. Este pensamiento es muy controversial, pues tendemos a creer que todo lo que obtenemos nos pertenece y es merced a nuestro honesto y laborioso esfuerzo. Cuando nos entregamos a Dios, lo que hacemos es devolverle no s\u00f3lo nuestras habilidades y talentos, sino nuestro libre albedr\u00edo, ese enorme regalo que \u00c9l nos hizo y que nos puede llevar hasta negarlo a \u00c9l como Dios o a su existencia, pero \u00c9l igual nos ama incondicionalmente.<\/p>\n<p>En el evangelio de Juan, en el cap\u00edtulo 2, Jes\u00fas le explica a Nicodemo que es necesario volver a nacer de lo alto, renacer del agua y del esp\u00edritu. Ese renacimiento es lo que posibilita la entrega incondicional a la que hice menci\u00f3n antes. S\u00f3lo cuando hemos aceptado nuestra entrega a Dios, El por su gracia nos infunde una nueva vida a trav\u00e9s de su Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Todo lo anterior tiene que ver con una experiencia de vida m\u00e1s que con actos lit\u00fargicos o religiosos. Es un encuentro personal con Jes\u00fas, que no es un proceso f\u00e1cil ni se puede dar de una manera expeditiva. \u00bfY c\u00f3mo puedo llegar a ese encuentro? \u00bfHay una receta o procedimiento? Es imposible saberlo. Dios es un misterio y se mueve de maneras imprevisibles, muchas veces il\u00f3gicas para nuestro entendimiento.<\/p>\n<p>Lo que debe existir es una b\u00fasqueda de nuestra parte, un deseo interior verdadero de encontrar a Jes\u00fas, y de confiar en Su respuesta. Nuestro di\u00e1logo con Dios se compone de la escucha de Su Palabra expresada en las Escrituras y del di\u00e1logo personal con \u00c9l en la oraci\u00f3n cotidiana, en la meditaci\u00f3n de sus ense\u00f1anzas y en la escucha silenciosa, contemplativa. Recordemos lo ocurrido con san Pablo, quien no ten\u00eda la menor intenci\u00f3n de conocer a Jes\u00fas y que por pura gracia en el camino a Damasco tuvo un encuentro que cambio su vida.<\/p>\n<p>Para concluir, debo dar gracias a Dios por permitirme reconocer estos aspectos de relaci\u00f3n con \u00c9l y mi permanencia en la Iglesia cat\u00f3lica. Pero al mismo tiempo, recuerdo la cita de Pablo en Filipenses: \u201cEsto no quiere decir que haya alcanzado la meta ni logrado la perfecci\u00f3n, pero sigo mi carrera con la esperanza de alcanzarla, habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo Jes\u00fas\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pandemia que nos acompa\u00f1a y nos asfixia nos ha llevado a algunos a revisar nuestra relaci\u00f3n con Dios, como consecuencia de estar m\u00e1s aislados,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1403],"tags":[1330,507,14,260,509,541,286,158],"class_list":["post-17072","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-testimonios","tag-concilio","tag-evangelizar","tag-iglesia","tag-jesus","tag-misionar","tag-reformas","tag-religion","tag-testimonio"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4rm","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17072","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17072"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17072\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17073,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17072\/revisions\/17073"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17072"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17072"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17072"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}