{"id":17158,"date":"2022-01-31T10:21:18","date_gmt":"2022-01-31T13:21:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17158"},"modified":"2022-01-31T10:21:58","modified_gmt":"2022-01-31T13:21:58","slug":"la-flor-del-almendro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17158","title":{"rendered":"La flor del almendro"},"content":{"rendered":"<p>Los profetas del Antiguo Testamento desempe\u00f1aron un papel fundamental en la historia del pueblo hebreo. No fueron, en especial, videntes en el sentido de adivinos que conocieran el futuro ni mensajeros de un augurio misterioso, sino <em>los comunicadores\u00a0 de la Verdad<\/em>. Su funci\u00f3n principal era enunciar el sentido de una situaci\u00f3n que los hombres pod\u00edan no estar viendo o no queriendo ver. Buscaban que se tomara conciencia de las alternativas que ten\u00eda el pueblo, que si bien ven\u00edan determinadas, la elecci\u00f3n que hiciera de alguna de ellas quedaba en manos del hombre.<\/p>\n<p>Lo que el profeta testimoniaba eran las derivaciones inevitables de cada opci\u00f3n. Despu\u00e9s de advertir e instar, no se anulaba la intervenci\u00f3n de la libertad humana. Tampoco se asum\u00eda una <em>neutralidad<\/em> indiferente, sino que se advert\u00eda activamente, se instaba, se protestaba contra lo que no fuera justo y recto: eran fervorosos y comprometidos en su adhesi\u00f3n a la verdad.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>\u00a0Al igual que los Profetas del Antiguo Testamento, en todo pueblo habitualmente existen los profetas. O deber\u00edan existir: porque su funci\u00f3n en la comunidad humana no ha perdido vigencia y resultan de tanta actualidad como en el pasado.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Hoy, por ejemplo, nos podr\u00edan se\u00f1alar la opci\u00f3n entre una \u201ceconom\u00eda humanizada\u201d que tenga en cuenta las necesidades humanas con sentido de solidaridad, o una concepci\u00f3n economicista que inevitablemente derivar\u00e1 en conflictos sociales. Somos <em>libres<\/em> respecto de nuestras decisiones, pero <em>no<\/em> acerca de las <em>consecuencias<\/em> de esas decisiones.\u00a0<\/p>\n<p>Los profetas modernos est\u00e1n representados por los pensadores (fil\u00f3sofos, escritores, soci\u00f3logos, psic\u00f3logos, comentaristas pol\u00edticos&#8230;) que son leg\u00edtimos y no traicionan su misi\u00f3n. Si esa voz es deso\u00edda, ser\u00e1 peor para nosotros y se suceder\u00e1n nuevas situaciones traum\u00e1ticas y males mayores. Pero los profetas no se retiran al desierto, sino que se adentran en la realidad de la exclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>El profeta aut\u00e9ntico tiene un <em>fuego sagrado<\/em> interior, que le da una elocuencia que a veces hace temblar los tronos de los poderosos. Se juega por el bien hasta con peligro de su vida.\u00a0\u00a0 <\/p>\n<p>Lo habitual es que las autocracias no reciban de buena gana la advertencia del profeta. Un ejemplo contundente es el de Juan el Bautista, cuya palabra resultaba insoportable para Herodes y Herod\u00edas. Es la obstinada resistencia humana a tomar conciencia de la realidad, es la indolencia e indiferencia a la que se ve enfrentado el profeta cada d\u00eda.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La Historia muestra que los imperios tarde o temprano se desmoronan y la fuerza del Poder se extingue, mientras que los ecos de la Verdad\u00a0 permanecen. De Arist\u00f3teles, hoy leemos sus libros, pero de los poderosos de su tiempo hoy se ha borrado hasta el nombre. Agust\u00edn de Hipona, luminaria de la filosof\u00eda universal,\u00a0 escribi\u00f3 la mayor parte de sus libros en ciudades sitiadas y \u00bfqui\u00e9n se acuerda de los jefes de los sitiadores? De modo que es bueno que no nos encandilen las apariencias, porque las columnas de hoy pronto pueden ser las ruinas de ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Con la pandemia, Imperios de diferente tipo (pol\u00edticos, econ\u00f3micos, etc.) se derrumban. Varias naciones deber\u00e1n edificar su propio proyecto, donde los da\u00f1os sean los menos posibles y el esfuerzo de la reconstrucci\u00f3n, eficiente.\u00a0\u00a0Lo \u00fanico que no podemos es no hacer nada.\u00a0<\/p>\n<p><strong>La blanca flor del amparo<\/strong><\/p>\n<p>Entre las grandes figuras del Antiguo Testamento, ninguna tiene una personalidad tan atrayente y conmovedora como Jerem\u00edas, cuya sinceridad estremecedora nos permite penetrar en el drama de su existencia. En la primera visi\u00f3n de su misi\u00f3n prof\u00e9tica dice: \u201cLa palabra del Se\u00f1or lleg\u00f3 a m\u00ed en estos t\u00e9rminos: \u2018\u00bfQu\u00e9 ves, Jerem\u00edas?\u2019 Yo respond\u00ed: \u2018Veo una rama de almendro\u2019. Entonces, el Se\u00f1or me dijo: \u2018Has visto bien, porque yo vigilo sobre mi palabra para realizarla\u2019\u201d (Jr. 1, 11-12).&nbsp;<\/p>\n<p>Es una bella met\u00e1fora.\u00a0Los almendros florecen en invierno, y con sus flores abiertas parece que guardan a los dem\u00e1s \u00e1rboles hasta que despierten en primavera. No en vano la lengua hebrea conoce al almendro como \u201cel \u00e1rbol que vela, el \u00e1rbol que sabe escuchar\u201d. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Israel hab\u00eda perdido la capacidad de escuchar y de amar y hasta parec\u00eda que tambi\u00e9n le faltaba el deseo de vivir. Sufr\u00eda el destierro y hab\u00eda abandonado la esperanza. <em>\u201cEntre aquellos \u00e1rboles que duermen el sue\u00f1o invernal, Jerem\u00edas observa un \u00e1rbol florido cuyas flores velan el sue\u00f1o de los otros \u00e1rboles. En el fr\u00edo del invierno era capaz de hacer germinar una flor blanca. Escuchaba a los otros \u00e1rboles, sus hermanos, y les anunciaba que aquel crudo invierno no durar\u00eda para siempre\u201d. (Francesc Ramis Darder)<\/em>.\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>La existencia de Israel descansaba en la capacidad de escuchar la voz c\u00e1lida del Se\u00f1or que nunca abandona a su pueblo y que permanece fiel junto a \u00e9l, esperando el momento en que vuelva de su olvido y de sus infidelidades. Y en el invierno de su historia, \u00c9l vela como un almendro con su amparo y con su ternura hasta que llegue la primavera y florezca de nuevo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hoy existen pueblos que no atienden a las necesidades de los dem\u00e1s, ignoran las voces de los pobres, ya no saben rezar y viven como si Dios no existiera. Pero \u00c9l no deja de ampararlos, no retira su protecci\u00f3n, su sol sale para todos y crecen los trigales de los buenos y de los malos. Espera como el padre del hijo pr\u00f3digo y <em>vela como el almendro en el invierno<\/em>.<\/p>\n<p>En las noches y en los inviernos de la Historia humana, todos podemos ser de alguna manera profetas y almendros. Como centinelas nocturnos del campamento que duerme, podemos ser portadores de las luces de la verdad, la justicia y el apoyo fraterno cuando esas luces est\u00e1n apagadas. Y como almendros, capaces de misericordia hacia los otros, estar disponibles y velar por su bien.<\/p>\n<p>Saber escuchar a Dios y al pr\u00f3jimo&nbsp; requiere silencio y paciencia, pero sabiendo que al final siempre triunfa la vida.<\/p>\n<\/p>\n<p><em>Hugo Polcan es Licenciado en Psicolog\u00eda<\/em><\/p>\n<p>E. Fromm: <em>El amor a la vida<\/em> <em>Cap.VII La actualidad de los escritos prof\u00e9ticos<\/em> (p\u00e1g. 212 \u2013 221) Edit. Paid\u00f3s 1999.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los profetas del Antiguo Testamento desempe\u00f1aron un papel fundamental en la historia del pueblo hebreo. 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