{"id":17163,"date":"2022-01-31T10:26:40","date_gmt":"2022-01-31T13:26:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17163"},"modified":"2022-01-31T10:26:44","modified_gmt":"2022-01-31T13:26:44","slug":"iglesia-y-derechos-humanos-hoy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17163","title":{"rendered":"Iglesia y derechos humanos, hoy"},"content":{"rendered":"<p>El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica dice en el n\u00b0 1738 que \u201cel <em>derecho al ejercicio de la libertad<\/em> es una exigencia inseparable de la dignidad de la persona humana, especialmente en materia moral y religiosa\u201d (el destacado es nuestro). En la actualidad, en un contexto general de avance del poder del Estado sobre las libertades individuales \u2013sea por la situaci\u00f3n de emergencia producida por la pandemia, sea por el car\u00e1cter autoritario de algunos gobiernos\u2013 la intelectualidad cat\u00f3lica (acad\u00e9micos, te\u00f3logos, pastores) tiene una especial responsabilidad en proponer y profundizar esta ense\u00f1anza sobre la libertad.<\/p>\n<p>Recordemos que en su \u00faltima enc\u00edclica, <em>Pacem in terris<\/em> (1963), &nbsp;Juan XXIII asumi\u00f3 la doctrina de los derechos humanos, que a partir de entonces ha quedado ubicada en el centro mismo del mensaje social de la Iglesia, la cual se atribuye competencia para abordar cualquier tema social en la medida en que afecte en modo directo la dignidad de la persona humana. Juan Pablo II dice en <em>Centesimus annus <\/em>(1991) n.47 que el \u201creconocimiento expl\u00edcito\u201d de los derechos humanos es el \u201caut\u00e9ntico y s\u00f3lido fundamento de la democracia\u201d, comenzando desde el derecho fundamental a la vida hasta llegar a la libertad religiosa, como \u201cfuente y s\u00edntesis\u201d de todos los dem\u00e1s derechos. Sin el respeto de los derechos que salvaguardan la autonom\u00eda personal \u2013empezando por la conciencia y la relaci\u00f3n con Dios\u2013 todos los dem\u00e1s derechos corren el peligro de volverse ilusorios, como muestra sobradamente la experiencia.<\/p>\n<p>De hecho, seg\u00fan este Pont\u00edfice, la limitaci\u00f3n o negaci\u00f3n arbitraria de los derechos que garantizan la libertad, incluso en el campo econ\u00f3mico, tienen consecuencias moralmente destructivas para las personas y la sociedad. Ense\u00f1a, en efecto, en <em>Sollicitudo rei socialis<\/em> (1987) n.15, refiri\u00e9ndose a la iniciativa privada:<\/p>\n<p>\u201cEs menester indicar que en el mundo actual, entre otros derechos, es reprimido a menudo&nbsp;<em>el derecho de iniciativa econ\u00f3mica.&nbsp;<\/em>No obstante eso, se trata de un derecho importante no s\u00f3lo para el individuo en particular, sino adem\u00e1s para el bien com\u00fan. La experiencia nos demuestra que la negaci\u00f3n de tal derecho o su limitaci\u00f3n en nombre de una pretendida \u00abigualdad\u00bb de todos en la sociedad, reduce o, sin m\u00e1s, destruye de hecho el esp\u00edritu de iniciativa, es decir,&nbsp;<em>la subjetividad creativa del ciudadano.&nbsp;<\/em>En consecuencia, surge, de este modo, no s\u00f3lo una verdadera igualdad, sino una \u00abnivelaci\u00f3n descendente\u00bb. En lugar de la iniciativa creadora nace la pasividad, la dependencia y la sumisi\u00f3n al aparato burocr\u00e1tico que, como \u00fanico \u00f3rgano que \u00abdispone\u00bb y \u00abdecide\u00bb \u2014aunque no sea \u00abPoseedor\u00bb\u2014 de la totalidad de los bienes y medios de producci\u00f3n, pone a todos en una posici\u00f3n de dependencia casi absoluta, similar a la tradicional dependencia del obrero-proletario en el sistema capitalista. Esto provoca un sentido de frustraci\u00f3n o desesperaci\u00f3n y predispone a la despreocupaci\u00f3n de la vida nacional, empujando a muchos a la emigraci\u00f3n y favoreciendo, a la vez, una forma de emigraci\u00f3n \u00abpsicol\u00f3gica\u00bb.\u201d<\/p>\n<p>No ser\u00eda posible, ni aconsejable, que en cada tema la nueva enc\u00edclica repitiera p\u00e1rrafo por p\u00e1rrafo las que la precedieron. El contexto doctrinal es un marco que debe darse por supuesto. En este contexto, es cierto que en <em>Fratelli tutti<\/em> (2020) el papa Francisco \u2013aunque habla con frecuencia de los derechos humanos\u2013 generalmente alude a los llamados derechos \u201csociales\u201d. A su vez, sus menciones a los derechos \u201cindividuales\u201d son cautelosas: \u201cExiste hoy, en efecto, la tendencia hacia una reivindicaci\u00f3n siempre m\u00e1s amplia de los derechos individuales \u2014estoy tentado de decir individualistas\u2014, que esconde una concepci\u00f3n de persona humana desligada de todo contexto social y antropol\u00f3gico\u201d (n. 111). Tambi\u00e9n se\u00f1ala que los \u201cderechos de los ciudadanos\u201d o los \u201cderechos individuales\u201d no constituyen la \u00fanica perspectiva posible (nn. 124; 126). Pero ser\u00eda equivocado interpretar estas advertencias y reservas en el sentido de una contraposici\u00f3n (enga\u00f1osa) entre derechos \u201cindividuales\u201d y \u201csociales\u201d, cuando m\u00e1s bien es un llamado a armonizarlos en una visi\u00f3n integral de la sociedad.<\/p>\n<p>Por las mismas razones, el hecho de que <em>Fratelli tutti<\/em> no haga una menci\u00f3n especial al socialismo (en el sentido del socialismo \u201creal\u201d, marxista, y su variante latinoamericana del \u201csocialismo del siglo XXI\u201d) en contraste con la cr\u00edtica insistente al liberalismo, no significa que el primero ya no est\u00e9 en contradicci\u00f3n con la ense\u00f1anza social cat\u00f3lica, ni que se legitime su caracter\u00edstico abuso del discurso sobre los derechos sociales como excusa para conculcar la libertad de los ciudadanos. Es importante recordar que ya el Documento de Aparecida (2007) \u2013en cuya redacci\u00f3n el entonces cardenal Bergoglio tuvo un rol protag\u00f3nico\u2013 advert\u00eda en su n.74 contra \u201cdiversas formas de regresi\u00f3n autoritaria por v\u00eda democr\u00e1tica que, en ciertas ocasiones, derivan en reg\u00ed\u00adme\u00adnes de corte neopopulista\u201d. De ninguna manera se trata entonces de reflotar las viejas y equivocadas contraposiciones entre democracia \u201cpol\u00edtica\u201d y democracia \u201csocial\u201d; o democracia \u201cformal\u201d y democracia \u201creal\u201d.<\/p>\n<p>Desde que la Iglesia en el siglo XIX afortunadamente dej\u00f3 de tener a su cabeza un Papa-Rey, a la Santa Sede se le ha reconocido un papel iluminador en las relaciones internacionales, terreno en principio ajeno a las responsabilidades pastorales de los episcopados nacionales. La Iglesia cuenta con la capacidad de hacer valer, en forma coordinada y simult\u00e1nea, el&nbsp; papel de di\u00e1logo abierto con todos los Estados por parte de la Santa Sede, junto con el testimonio y la palabra de los episcopados nacionales. Una capacidad cuya aplicaci\u00f3n prudencial y con sus tiempos se presta a distintas lecturas. En este contexto, pueden evaluarse los frutos reales de las actitudes conciliadoras con los gobiernos cubano y venezolano y las posiciones adoptadas respecto de los episcopados nacionales enfrentados con los gobiernos autoritarios de sus respectivos pa\u00edses, ejerciendo al mismo tiempo, cuando corresponde, un rol moderador.<\/p>\n<p>En la Argentina, hace no mucho tiempo, la imagen de la Iglesia sufri\u00f3 un serio deterioro cuando una mayor\u00eda del episcopado fue complaciente con la \u00faltima dictadura militar, en ese entonces por el temor a un posible avance del comunismo. Desde luego, no se trata tampoco de proponer una oposici\u00f3n frontal y cerril a reg\u00edmenes que no respetan los derechos humanos: a veces, como ocurri\u00f3 durante d\u00e9cadas en Europa Oriental y todav\u00eda hoy en China, una actitud prudente protege mejor a las personas y a los creyentes, a quienes no se puede imponer el martirio. Pero, en todo caso, los principios deben quedar siempre claros, evitando ambig\u00fcedades.<\/p>\n<p>Las im\u00e1genes y noticias llegadas desde Cuba, con multitudes inundando las calles al grito de \u201cPatria y vida\u201d, son un signo claro de que para los seres humanos no hay vida digna sin libertad. Es preciso que, como cat\u00f3licos, no nos limitemos a hablar de algunos derechos, ni de los derechos de algunos, sino de todos los derechos de todas las personas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica dice en el n\u00b0 1738 que \u201cel derecho al ejercicio de la libertad es una exigencia inseparable de la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[506,1123,14],"class_list":["post-17163","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editoriales","tag-derechos-humanos","tag-editorial","tag-iglesia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4sP","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17163","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17163"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17163\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17164,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17163\/revisions\/17164"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17163"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17163"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17163"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}