{"id":17165,"date":"2022-01-31T10:28:37","date_gmt":"2022-01-31T13:28:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17165"},"modified":"2022-01-31T10:29:17","modified_gmt":"2022-01-31T13:29:17","slug":"la-fiesta-de-la-primera-dama","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17165","title":{"rendered":"La fiesta de la \u201cprimera dama\u201d"},"content":{"rendered":"<p>Seg\u00fan un conocido dicho, \u201cla mujer del C\u00e9sar no s\u00f3lo debe ser honesta: tambi\u00e9n debe parecerlo\u201d. El origen de la frase lo relata Plutarco, en sus <em>Vidas paralelas<\/em>. Seg\u00fan parece, un patricio romano (Publio Clodio Pulcro), enamorado de Pompeya (la mujer de Julio C\u00e9sar, en ese momento pretor y pont\u00edfice m\u00e1ximo) se introdujo en una fiesta que se hac\u00eda en la residencia oficial de C\u00e9sar a la que s\u00f3lo pod\u00edan asistir mujeres (la fiesta de la \u201cBona Dea\u201d). Descubierto Clodio, se produjo un esc\u00e1ndalo social que termin\u00f3 cuando C\u00e9sar repudi\u00f3 a Pompeya, a pesar de que ella no hab\u00eda cometido adulterio, sino que hab\u00eda sido la enga\u00f1ada.<\/p>\n<p>El episodio viene a cuento a ra\u00edz del esc\u00e1ndalo de la fiesta realizada por la pareja del presidente Alberto Fern\u00e1ndez, de la que a diferencia del ofendido C\u00e9sar, \u00e9l mismo particip\u00f3 sonriente, durante la fase m\u00e1s estricta de aislamiento social en la que se prohib\u00eda toda clase de reuniones sociales y a\u00fan encuentros familiares por cualquier motivo. Tambi\u00e9n aqu\u00ed el escenario de la transgresi\u00f3n fue una residencia oficial, pero todo indica que la vara de moralidad que aqu\u00ed veremos aplicarse estar\u00e1 muy por debajo de la romana.<\/p>\n<p>Al margen incluso de las evaluaciones y proyecciones pol\u00edticas y jur\u00eddicas del hecho, podr\u00edan hacerse muchas consideraciones. Una de ellas es acerca del rol de la llamada \u201cprimera dama\u201d, una figura ambigua que no tiene encuadre legal al menos en la Argentina. Se trata de un rol que ocupa quien funge como pareja del Presidente &nbsp;pero sin que est\u00e9 claro con qu\u00e9 alcances.<\/p>\n<p>Por lo pronto, el actual esc\u00e1ndalo ha permitido saber que en tiempos de penuria econ\u00f3mica, no resulta barato para los contribuyentes tener una \u201cprimera dama\u201d. No solamente sus gastos son pagados por el Estado, incluyendo auto, chofer, custodia y, por lo que se supo recientemente, una cantidad apreciable de personas que se ocupan de diversos aspectos de su est\u00e9tica. Se trata de asesores contratados con altos sueldos por la Presidencia de la Naci\u00f3n, sin que est\u00e9 claro en qu\u00e9 consiste su tarea m\u00e1s all\u00e1 de la asistencia a eventos sociales que se difunden por los medios de comunicaci\u00f3n. En los viajes internacionales del Presidente, no solamente el Estado paga los gastos de la \u201cprimera dama\u201d sino tambi\u00e9n de sus asistentes que viajan con ella.<\/p>\n<p>Hay algo de obscenidad en la ostentaci\u00f3n de los festejos realizados en la Quinta de Olivos durante el confinamiento, per\u00edodo en el que a la mayor parte de los argentinos nos impidi\u00f3 no s\u00f3lo reunirnos con familiares y amigos, incluso los necesitados de asistencia y compa\u00f1\u00eda, sino&nbsp; tambi\u00e9n despedir con dignidad a nuestros muertos. Podemos preguntarnos c\u00f3mo es posible, no ya que el Presidente, su&nbsp; conviviente y sus amigos hayan decidido violar tan groseramente las normas que el propio Poder Ejecutivo hab\u00eda dictado, sino adem\u00e1s fotografiar festivamente la transgresi\u00f3n. Acaso sea el registro de uno de nuestros peores males: la impunidad. La certeza de que los poderosos pueden hacer lo que quieran y saltarse los l\u00edmites legales, sabiendo que nada les ocurrir\u00e1. Si pudo quedar filmado el revoleo de bolsos con millones de d\u00f3lares fruto de la corrupci\u00f3n, o quedar registrado y reconocido por decenas de testigos el mecanismo de pago de coimas, y los autores pueden quedar impunes, \u201cno hay de qu\u00e9 preocuparse\u201d.<\/p>\n<p>No es menor tampoco el hecho de que la primera respuesta del Presidente ante el esc\u00e1ndalo haya sido una mentira: negar lo que luego se comprob\u00f3 que era cierto. M\u00e1s all\u00e1 de la conducta y el posterior silencio de la \u201cprimera dama\u201d, a quien, con un machismo bochornoso, Alberto Fern\u00e1ndez intent\u00f3 trasladar una responsabilidad que era y es suya.<\/p>\n<p>Volviendo a la \u201cprimera dama\u201d (t\u00edtulo que Cristina Fern\u00e1ndez se neg\u00f3 a utilizar cuando su marido era Presidente) o \u201cprimer caballero\u201d, hay que reconocer que son figuras que existen en otros pa\u00edses, como los Estados Unidos y muchos latinoamericanos. Pero en los tiempos que vivimos parece m\u00e1s propio de una monarqu\u00eda que de una rep\u00fablica. Es indudable que la familia directa de un Presidente necesita de cierta protecci\u00f3n oficial, y que protocolarmente hay actos donde esa compa\u00f1\u00eda es oportuna. Menos clara resulta la necesidad de un s\u00e9quito costeado por el erario p\u00fablico.<\/p>\n<p>Al final del d\u00eda, lo que hace la diferencia es la calidad de las personas. Angela Merkel est\u00e1 dejando el gobierno de Alemania despu\u00e9s de dieciocho a\u00f1os de mandato, reconocida y querida por sus compatriotas y por el mundo. Fue la gobernante m\u00e1s importante de Europa en ese tiempo. Sigui\u00f3 viviendo en su casa, con su marido, a quien casi nadie conoci\u00f3, sin servicio dom\u00e9stico y con una modestia ejemplar. Siempre tuvo clara conciencia de que era una servidora p\u00fablica, y no alguien que mereciera privilegios. Son las peque\u00f1as cosas que explican por qu\u00e9 la Argentina no es Alemania.<\/p>\n<p>La mujer del C\u00e9sar no s\u00f3lo debe ser honesta: tambi\u00e9n debe parecerlo. Tambi\u00e9n el C\u00e9sar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seg\u00fan un conocido dicho, \u201cla mujer del C\u00e9sar no s\u00f3lo debe ser honesta: tambi\u00e9n debe parecerlo\u201d. 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