{"id":17184,"date":"2022-01-31T14:40:18","date_gmt":"2022-01-31T17:40:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17184"},"modified":"2022-01-31T14:40:22","modified_gmt":"2022-01-31T17:40:22","slug":"enfrentar-la-corrupcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17184","title":{"rendered":"Enfrentar la corrupci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>En la reuni\u00f3n de 2021 del G20 Interfaith Forum, realizada bajo la presidencia italiana del G20 en Bolonia en septiembre, asist\u00ed a una muy interesante presentaci\u00f3n de un buen amigo, el profesor portugu\u00e9s J\u00f3natas Mendes Machado (Universidad de Coimbra), fruto de su investigaci\u00f3n titulada \u201cDesigualdad, inestabilidad y corrupci\u00f3n\u201d. Intentar\u00e9 resumir algunas de sus conclusiones, para hacer luego alguna referencia al caso argentino.<\/p>\n<p>El punto de partida de Machado es que la corrupci\u00f3n es un abuso del poder que ha sido confiado a alguien, para una ganancia personal ileg\u00edtima. Ella erosiona la confianza, debilita la democracia, obstaculiza el desarrollo econ\u00f3mico, agrava la desigualdad, la pobreza, la divisi\u00f3n social y la crisis ambiental, fomenta la radicalizaci\u00f3n y el populismo. Los m\u00e1s afectados son los m\u00e1s pobres, a menudo integrantes de comunidades religiosas. Por lo que ser\u00eda deseable que las comunidades religiosas, preferiblemente obrando en conjunto, denuncien y combatan la corrupci\u00f3n y defiendan a sus v\u00edctimas. No solamente por una cuesti\u00f3n de principios, sino porque esas v\u00edctimas son tambi\u00e9n los miembros m\u00e1s d\u00e9biles de la propia comunidad.<\/p>\n<p>La lucha contra la corrupci\u00f3n, que permita mejorar los est\u00e1ndares de justicia, equidad, solidaridad y cumplimiento de la ley, no puede hacerse s\u00f3lo \u201cde arriba hacia abajo\u201d sino tambi\u00e9n \u201cde abajo hacia arriba\u201d, desde la propia sociedad, y en ese sentido las comunidades religiosas pueden jugar un rol importante. Ellas pueden y deber\u00edan ofrecer una ense\u00f1anza \u00e9tica que condene claramente la corrupci\u00f3n, poner a la luz sus efectos corrosivos, movilizar a la comunidad en la demanda de integridad, responsabilidad y transparencia y denunciar las pr\u00e1cticas corruptas, tanto en el \u00e1mbito p\u00fablico como privado.<\/p>\n<p>Sin embargo, Machado observa que algunas comunidades y organizaciones religiosas pueden ser reticentes a involucrarse en este campo porque ellas mismas podr\u00edan carecer de altos est\u00e1ndares de integridad en su interior: tambi\u00e9n dentro de las comunidades de fe es necesario prevenir y luchar contra la corrupci\u00f3n. En otros casos, puede haber simplemente una escasa comprensi\u00f3n de la importancia de colaborar con la lucha anticorrupci\u00f3n, que no puede hacerse s\u00f3lo con herramientas legales, sino tambi\u00e9n \u00e9ticas.<\/p>\n<p>El planteo es de la mayor relevancia. La pandemia del COVID-19 tambi\u00e9n en este campo ha puesto a la luz problemas ya existentes, porque ha sido la ocasi\u00f3n para nuevas y muy da\u00f1inas pr\u00e1cticas corruptas. Pensemos en los negociados en torno a la adquisici\u00f3n y transporte de las vacunas o la provisi\u00f3n de suministros m\u00e9dicos, por ejemplo, o los casos escandalosos de los \u201cvacunatorios VIP\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfPuede esto aplicarse a la Argentina? Sin ninguna duda. Cualquier persona m\u00ednimamente informada sabe que los niveles de corrupci\u00f3n en nuestro pa\u00eds son escandalosos. Obviamente existe en el sector privado, pero especialmente es notable en el sector p\u00fablico. Sobran los ejemplos de pol\u00edticos que llegan a la funci\u00f3n p\u00fablica pobres y al poco tiempo amasan fortunas incalculables e imposibles de explicar, para ellos, sus familiares, allegados, colaboradores. Hay casos muy notorios de pagos de coimas o de desv\u00edos de fondos p\u00fablicos que est\u00e1n ampliamente reconocidos y probados (baste pensar en la \u201ccausa de los cuadernos\u201d), m\u00e1s all\u00e1 de que la igualmente escandalosa ineficiencia o complicidad judicial haga que en pocos casos se llegue a la condena penal. Y como hemos visto, cuando la condena llega, no se cumple\u2026 \u00bfHace falta poner nombres propios?<\/p>\n<p>Sin embargo, ni la Iglesia Cat\u00f3lica ni en general las confesiones religiosas dicen nada sobre esto. Me interesa y preocupa especialmente la Iglesia Cat\u00f3lica, por varias razones: porque es la m\u00eda, porque es la mayoritaria, y porque tiene un v\u00ednculo especial con el Estado, que no es del caso analizar ac\u00e1, pero que bien puede pensarse que otorgue una responsabilidad adicional. \u00bfNo saben los obispos lo que ocurre en materia de corrupci\u00f3n? Dif\u00edcil creerlo. Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 en general callan? Particularizo en los obispos no por ignorar que \u201cla Iglesia somos todos\u201d, sino porque son ellos los que pueden hablar en nombre de la Iglesia como instituci\u00f3n. Para bien o para mal, les cabe esa responsabilidad.<\/p>\n<p>Dejemos de lado los casos, que lamentablemente hubo al menos en el pasado, en los que el silencio es comprado como parte del mismo mecanismo de corrupci\u00f3n. Basta recordar el ejemplo emblem\u00e1tico del ex funcionario que, para ocultar millones de d\u00f3lares fruto de su participaci\u00f3n en la corrupci\u00f3n estructural de su gobierno, eligi\u00f3 nada menos que un convento. El menemismo, precursor en esta materia del kirchnerismo, fue pr\u00f3digo en d\u00e1divas a obispos complacientes, lo que gener\u00f3 m\u00e1s de una tensi\u00f3n interna en esa \u00e9poca. Supongamos ben\u00e9volamente, y creo que es as\u00ed, que ahora la mayor parte de la Iglesia es razonablemente sana y no se beneficia, al menos a conciencia, de la corrupci\u00f3n de los funcionarios.<\/p>\n<p>Pero hay una situaci\u00f3n que es una verdadera trampa, y que complica la posibilidad de que la Iglesia se involucre activamente en la denuncia de la corrupci\u00f3n, como ser\u00eda muy deseable que hiciera. Y esa trampa es que la corrupci\u00f3n est\u00e1 desigualmente distribuida. Al menos en lo que va del siglo, es muy evidente que hay un partido pol\u00edtico, o si se quiere al menos la facci\u00f3n dominante de un partido pol\u00edtico, que ha hecho de la corrupci\u00f3n su esencia y su caracter\u00edstica estructural. Eso no quiere decir que no pueda haber hechos de corrupci\u00f3n en otros partidos, y seguramente los hay. Pero es muy evidente que existen por lo menos \u00f3rdenes de magnitud diferentes. La primera defensa del corrupto suele ser decir que el otro tambi\u00e9n lo es. Si todos somos corruptos, nadie lo es. Pero con un m\u00ednimo de honestidad intelectual es claro que en este aspecto no hay equivalencias.<\/p>\n<p>La trampa entonces resulta de que la Iglesia deber\u00eda ser neutral en el terreno pol\u00edtico. Pero en este tema es imposible serlo, porque inevitablemente deber\u00eda se\u00f1alar a uno de los principales partidos y a sus principales dirigentes, y eso podr\u00eda hacer parecer que toma posici\u00f3n por su adversario. La alternativa es limitarse a expresar generalidades, dando la impresi\u00f3n de que en cierta forma corruptos son todos, aunque no sea as\u00ed. Pero claramente eso no sirve, y adem\u00e1s ser\u00eda faltar a la verdad. Un compromiso con la decencia, la transparencia y la legalidad requiere hablar con absoluta claridad. Pero esa claridad no es lo que suele caracterizar a los pronunciamientos episcopales.<\/p>\n<p>Hay otro problema, que podr\u00edamos catalogar como psicol\u00f3gico, y que aqueja no solamente a los obispos sino a muchas otras personas buenas, individualmente decentes, almas bellas. Dig\u00e1moslo sin vueltas: muchos tienen en lo personal una cercan\u00eda importante (por no hablar de militancia) con el peronismo, que de \u00e9l estamos hablando. Esa identificaci\u00f3n visceral los lleva a cerrar los ojos y no querer admitir la evidencia de la corrupci\u00f3n kirchnerista. Esas personas quieren creer que efectivamente el emporio hotelero de Cristina Fern\u00e1ndez y los millones de d\u00f3lares de su hija son fruto de su trabajo como abogada exitosa, aunque nunca pudo exhibir siquiera su t\u00edtulo profesional. O que las decenas de millones de d\u00f3lares de sus secretarios son el resultado de sus ahorros. Y en \u00faltimo caso, frente a la evidencia de lo obvio, la respuesta es que los empresarios de la familia Macri son corruptos.<\/p>\n<p>El triste resultado es una responsabilidad por omisi\u00f3n de la que pedir\u00e1 cuenta la historia. La Argentina no volver\u00e1 a ser un pa\u00eds digno de ser vivido si no se enfrenta seriamente a la corrupci\u00f3n. La Iglesia, las comunidades religiosas, tienen el deber moral de decirlo con claridad y valent\u00eda, con coraje prof\u00e9tico, alentando a jueces y fiscales para que puedan cumplir con la dif\u00edcil tarea que a ellos les toca.<\/p>\n<\/p>\n<p><em>Juan Gregorio Navarro Floria es Doctor en Derecho<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la reuni\u00f3n de 2021 del G20 Interfaith Forum, realizada bajo la presidencia italiana del G20 en Bolonia en septiembre, asist\u00ed a una muy interesante&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[965],"tags":[432,292,295,1485],"class_list":["post-17184","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opinion-2","tag-corrupcion","tag-derecho","tag-justicia","tag-opinion"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4ta","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17184","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17184"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17184\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17185,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17184\/revisions\/17185"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17184"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17184"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17184"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}