{"id":17204,"date":"2022-01-31T15:07:25","date_gmt":"2022-01-31T18:07:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17204"},"modified":"2022-01-31T15:07:31","modified_gmt":"2022-01-31T18:07:31","slug":"el-sostenimiento-de-la-iglesia-un-tema-pendiente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17204","title":{"rendered":"El sostenimiento de la Iglesia, un tema pendiente"},"content":{"rendered":"<p>Si bien la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de la Argentina de los \u00faltimos a\u00f1os ha ido desmejorando, la llegada de la pandemia del COVID-19 empeor\u00f3 la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de todos los habitantes, pero en especial afect\u00f3 a los m\u00e1s pobres. Tambi\u00e9n afect\u00f3 a empresas, algunas de las cuales debieron cerrar sus puertas, buscar negocios alternativos o procurar obtener ayuda del Gobierno. Creo que todos nos empobrecimos, pero no s\u00f3lo en lo econ\u00f3mico, sino en lo social y tambi\u00e9n en lo espiritual.<\/p>\n<p>La Iglesia cat\u00f3lica argentina tambi\u00e9n fue afectada por la crisis. En el primer a\u00f1o de la pandemia no hab\u00eda misas presenciales, con lo cual las limosnas no se recib\u00edan. Y todas las parroquias tienen empleados que reciben sueldos con recibo, a los cuales se les hacen los descuentos y aportes patronales que indica la ley. Como consecuencia de ello, muchos p\u00e1rrocos pasaron por momentos muy dif\u00edciles y tuvieron que ingeniarse para, por ejemplo, no reemplazar a un empleado que renunciaba o se jubilaba, o pedir ayuda en las misas online a trav\u00e9s de distintas plataformas.<\/p>\n<p>En definitiva, la pandemia hizo m\u00e1s patente algo que la Iglesia viene sufriendo en la Argentina desde larga data: la falta de sostenimiento de las parroquias por parte de los fieles.<\/p>\n<p>Las parroquias necesitan los aportes de las colectas o de donaciones para cubrir las compras habituales como alimentos, art\u00edculos de limpieza y otros gastos, tal como sucede en una casa de familia. En general las parroquias cobijan diversas actividades de grupos parroquiales o movimientos, que implican consumo de energ\u00eda el\u00e9ctrica, tareas de limpieza, etc., y de vez en cuando hay tareas de mantenimiento, como plomer\u00eda, electricidad, pintura, arreglos varios. Quien vive en una casa o departamento sabe que estos gastos ocurren y todos deben atenderse.<\/p>\n<p>Luego est\u00e1n los gastos m\u00e9dicos de los sacerdotes y di\u00e1conos, que son cubiertos por una obra social que tambi\u00e9n tiene un costo. Est\u00e1n tambi\u00e9n los seguros que deben contratarse para proteger al personal o a la propiedad y dem\u00e1s gastos afines.<\/p>\n<p>Existe en nuestra feligres\u00eda falta de informaci\u00f3n y tambi\u00e9n preconceptos sobre c\u00f3mo se sostiene la iglesia. Existe en muchos la creencia de que la Iglesia es subvencionada por el Estado y que parte de sus sostenimiento depende de ello. Lo que verdaderamente ocurre es que hay en el presupuesto nacional una partida que se destina a los seminarios de la Iglesia y un estipendio para los obispos, cuyo monto total es bien m\u00f3dico, con lo cual no se puede pensar que ese aporte cubra las necesidades.<\/p>\n<p>Un sacerdote mejicano, el padre Alfonso Navarro, creador del plan de evangelizaci\u00f3n SINE, planteaba este problema de manera muy interesante. Pon\u00eda el ejemplo de un matrimonio que, al inicio del mes, cuando cobran sus sueldos, hacen la lista de gastos: un monto X para pagar el alquiler de la casa, Y para las expensas, Z para los gastos escolares y as\u00ed sucesivamente para alimentaci\u00f3n, seguros, gastos del auto, salidas de la familia, ropa, etc. Despu\u00e9s de hacer la suma, y dependiendo de la cuant\u00eda del ingreso, una parte del saldo se destina al ahorro y algo o nada queda disponible. Y preguntaba el padre Navarro: \u00bfy cu\u00e1nto para Dios? \u00bfPara Dios era algo de lo que sobraba al final de las cuentas? Dec\u00eda entonces que para Dios deben destinarse las primicias, el diezmo, lo que separamos primero en agradecimiento a lo que Dios nos da a trav\u00e9s de nuestro trabajo. Y s\u00f3lo a partir de ah\u00ed distribu\u00edamos nuestro ingreso para los distintos rubros antes mencionados. Esta forma de ver el uso de nuestro dinero es capital, pues a menos que aceptemos que todo lo que somos y todo lo que recibimos es por gracia de Dios, y si aceptamos que si hacemos las cosas bien es porque Dios nos dio talentos y facultades, no podremos modificar nuestra forma de pensar egoc\u00e9ntrica.<\/p>\n<p>La pregunta es entonces: \u00bfc\u00f3mo hacer para que nuestras parroquias puedan recibir los aportes de sus feligreses de manera tal que puedan cumplir con su labor de evangelizaci\u00f3n y atender la administraci\u00f3n de los sacramentos y las necesidades de los fieles?<\/p>\n<p>Para responder a esta pregunta, tenemos que responder antes otra pregunta: \u00bfnecesita Dios nuestro dinero? La respuesta obvia es que por supuesto que no. Dios puede hacer Su Voluntad sin necesidad de nuestro dinero. Pero Dios nos convoca a vivir en comunidad, a compartir el pan, la ense\u00f1anza de la Palabra y las oraciones (Hechos 2.42). Todo lo anterior es lo que deben llevar a cabo nuestras parroquias, pero para ello se requieren recursos materiales que deben ser aportados por nosotros, los laicos.<\/p>\n<p>Este es un tema muy bien resuelto por nuestros hermanos protestantes y en especial los de Am\u00e9rica del Norte. Ellos lo llaman la aportaci\u00f3n responsable o el diezmo. Diezmo como el 10% de nuestros ingresos habituales. En nuestro pa\u00eds esa idea no es aceptada por la feligres\u00eda en general, y las causas se deben a diversas interpretaciones incorrectas. Nuestros feligreses se han acostumbrado a que la \u00fanica manera de colaborar con la Iglesia es a trav\u00e9s de la limosna dominical que se recoge durante las misas. Esa contribuci\u00f3n es bastante escasa y sumada a lo largo de un mes en muy pocos casos se acerca al 1% de nuestros ingresos. En tiempos recientes, previo al inicio de la pandemia, dado que la situaci\u00f3n econ\u00f3mica se hab\u00eda deteriorado seriamente, los p\u00e1rrocos comenzaron a pedir a sus feligreses una mayor aportaci\u00f3n. Dependiendo del poder adquisitivo, a veces se consigue alguna mejora, pero la soluci\u00f3n habitual es la b\u00fasqueda de feligreses de alto poder econ\u00f3mico a los que el p\u00e1rroco pide aportaciones sustanciosas.<\/p>\n<p>La ra\u00edz del problema radica en que en muchos casos los p\u00e1rrocos son renuentes a que se sepa cu\u00e1nto dinero ingresa a las arcas de la Parroquia y c\u00f3mo se gasta ese dinero. En los \u00faltimos tiempos algunas parroquias han comenzado a realizar una rendici\u00f3n de cuentas, y eso ayuda a una mejora en la recaudaci\u00f3n. Por ejemplo, estableciendo consejos econ\u00f3micos conformados por laicos, que son quienes se dedican a difundir las necesidades econ\u00f3micas de la parroquia y a buscar las formas de recaudaci\u00f3n. Esto es muy bueno pues permite que el p\u00e1rroco y sus sacerdotes se dediquen a sus labores espec\u00edficas de evangelizaci\u00f3n y no pierdan el tiempo con temas econ\u00f3micos que los preocupan y desgastan y los alejan de su principal objetivo de servir a Dios atendiendo a sus feligreses.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es cierto que hay sacerdotes a los que no les resulta f\u00e1cil confiar en laicos para este trabajo, y lo aceptan s\u00f3lo si los controlan muy de cerca. Esto es un problema que no soluciona la situaci\u00f3n, sino que a veces la empeora.<\/p>\n<p>Hace unos a\u00f1os se llev\u00f3 a cabo en la Argentina un proyecto llamado Compartir, donde participaban un grupo de laicos acompa\u00f1ados por sacerdotes y obispos que desarrollaron un plan para presentarlo a las parroquias y donde se encaraba el tema del sostenimiento de la Iglesia por parte de los fieles, con el visto bueno de la Conferencia Episcopal Argentina. Tuve oportunidad de dialogar con una de las personas que colaboraron muy estrechamente en este proyecto, y cuando le hice preguntas sobre sus avances, me qued\u00e9 sinceramente asombrado. Yo pensaba que dicho plan, preparado con mucho detalle y profesionalismo, iba a ser presentado a las parroquias para que lo pudieran implementar, teniendo en Compartir una eficaz herramienta de trabajo para el tema de la aportaci\u00f3n de los fieles. Mi amigo me dijo que ellos s\u00f3lo presentaban el plan donde hab\u00eda obispos que se interesaban en el tema y los convocaban. Luego, cada p\u00e1rroco decid\u00eda si lo implementaba o no es su parroquia. Vale decir que p\u00e1rrocos que no contaban con ninguna herramienta de trabajo para mejorar sus ingresos se pod\u00edan dar el lujo de rechazar la ayuda que se les propon\u00eda. Y el obispo no pod\u00eda imponerlo, pues el C\u00f3digo que regla las relaciones de los obispos con sus p\u00e1rrocos no permit\u00eda la imposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Tenemos as\u00ed la situaci\u00f3n mayoritaria, donde los p\u00e1rrocos son sacerdotes que no han tenido pr\u00e1cticamente ninguna formaci\u00f3n econ\u00f3mico-financiera, no saben manejar temas de recaudaci\u00f3n de fondos (<em>fundraising<\/em>), y por ende sus parroquias sufren limitaciones de todo tipo. Un recurso utilizado en tiempos no muy lejanos fue arancelar muchas&nbsp; actividades, incluyendo la administraci\u00f3n de algunos sacramentos, en especial el bautismo o el matrimonio, algunas misas encargadas por algunos parroquianos, etc., y tambi\u00e9n los tradicionales eventos, rifas y bonos contribuci\u00f3n. Pero ninguna de estas alternativas ha sido soluci\u00f3n a la falta de recursos.<\/p>\n<p>Debemos destacar recientes esfuerzos realizados tanto a nivel local como desde el Vaticano para subsanar este problema. En la Argentina existe el Programa Fe, llevado adelante por la Conferencia Episcopal Argentina, como parte de la reforma econ\u00f3mica de la Iglesia (<a href=\"https:\/\/www.programafe.org\">https:\/\/www.programafe.org<\/a>). All\u00ed se sistematizan las formas de aportaci\u00f3n de los fieles, de manera de facilitar sus contribuciones para el sostenimiento de la Iglesia, con la posibilidad de desgravar dichas donaciones de sus declaraciones de impuestos a las ganancias. Es un programa de reciente creaci\u00f3n, pero se espera que pueda aportar a una mejora del sostenimiento de la iglesia, pues va m\u00e1s all\u00e1 de las limosnas de las misas dominicales, cuyo monto es impredecible. El Programa Fe apunta a establecer ingresos confirmados por los aportantes para trabajar con n\u00fameros en firme. Considero que es necesario darle difusi\u00f3n para que sea conocido por toda la feligres\u00eda del pa\u00eds.<\/p>\n<p>El problema de la falta de conocimientos por parte de los sacerdotes en la materia tuvo respuesta a trav\u00e9s del Programa de Administraci\u00f3n de la Iglesia (Program of Church Management) llevado a cabo por la Universidad Pontificia de la Santa Croce de Roma. Este programa ense\u00f1a c\u00f3mo administrar los recursos temporales de la Iglesia de manera honesta y sabia, de conformidad con los principios de la Doctrina Social de la Iglesia y de acuerdo al derecho can\u00f3nico. Participan seminaristas, sacerdotes j\u00f3venes, miembros de \u00f3rdenes religiosas y laicos que ser\u00e1n l\u00edderes de la Iglesia en diferentes capacidades y posiciones. El Programa empez\u00f3 a implementarse en 2019 en dos semestres, con objetivos diferentes, cursos arancelados y becas. Fue presentado en Buenos Aires por el sacerdote Martin Schlag, Director del Programa, en reuniones auspiciadas por la Asociaci\u00f3n Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) en la Iglesia de Santa Catalina de Siena y, seg\u00fan se le\u00eda en los folletos, contaba con el benepl\u00e1cito del Papa Francisco. Desconocemos si se est\u00e1 implementando en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>Lo importante es que se advierta la preocupaci\u00f3n de la Iglesia por atender el problema de su sustento econ\u00f3mico a trav\u00e9s de programas con metodolog\u00edas modernas y que implican un cambio en los m\u00e9todos tradicionales. Resta ver c\u00f3mo responder\u00e1 nuestra Iglesia local a estos desaf\u00edos, incluidos los fieles.<\/p>\n<p>La actitud del laicado respecto al sostenimiento de nuestra Iglesia pasa por una conversi\u00f3n del coraz\u00f3n, donde Jes\u00fas es el Se\u00f1or de nuestras vidas y de nuestros bienes, y donde queremos colaborar con la extensi\u00f3n del Reino en esta tierra, aportando nuestros talentos y nuestros bienes materiales con los cuales Dios nos bendijo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si bien la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de la Argentina de los \u00faltimos a\u00f1os ha ido desmejorando, la llegada de la pandemia del COVID-19 empeor\u00f3 la situaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[14,173,2941,2940],"class_list":["post-17204","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-iglesia","tag-laicos","tag-parroquias","tag-sostenimiento"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4tu","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17204","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17204"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17204\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17205,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17204\/revisions\/17205"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17204"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17204"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17204"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}