{"id":17206,"date":"2022-01-31T15:09:59","date_gmt":"2022-01-31T18:09:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17206"},"modified":"2022-01-31T15:10:03","modified_gmt":"2022-01-31T18:10:03","slug":"ser-persona-es-valorar-nuestra-escala-de-valores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17206","title":{"rendered":"Ser persona es valorar: Nuestra escala de valores"},"content":{"rendered":"<p>Durante bastante m\u00e1s que medio siglo hemos cumplido concienzudamente la consigna <em>gobernar es<\/em> (des) <em>poblar<\/em>. Pudimos convertir nuestro vasto territorio en un desierto mar, donde flotan islas urbanas que en 2011 ya concentraban m\u00e1s del 92% de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En esas ciudades crece aceleradamente el n\u00famero de viviendas unipersonales, llegando en las m\u00e1s grandes ciudades a superar el tercio, con un crecimiento que estiman en el 50% la \u00faltima d\u00e9cada. A su vez las reglamentaciones de las ciudades reducen la superficie m\u00ednima autorizada para los departamentos de 50 a 30 m2.<\/p>\n<p>La vida dentro de esas unidades es cada vez m\u00e1s sedentaria, atada a una pantalla que ofrece la ventana a paisajes que no me rodean, en los que se viven relaciones que no puedo tener, con niveles de consumo a los que s\u00f3lo puedo acceder \u2013por la posesi\u00f3n de microparcialidades simb\u00f3licas\u2013 luego de horas de trabajo desbordadas en el mismo mono ambiente (caparaz\u00f3n) que me contiene.<\/p>\n<p>Al abrir mi correo recibo las cuentas de los servicios y las tarjetas y me siento conectado a la<em> Matrix<\/em>, cuando s\u00f3lo soy un hongo<em>.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; \u00bfUn qu\u00e9?<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; \u00a1Un hongo!<\/em><\/p>\n<p><em>El principito empalidec\u00eda de c\u00f3lera.<\/em><\/p>\n<p><em>-S\u00e9 de un planeta en donde habita un Se\u00f1or carmes\u00ed. Nunca ha sentido el perfume de una flor, nunca ha mirado una estrella. Tampoco ha querido a nadie. S\u00f3lo una cosa ha hecho en su vida; sumas y restas. Repite todo el d\u00eda, como t\u00fa, hasta el cansancio: \u00abSoy un hombre serio! \u00a1Soy un hombre serio!\u00bb Hinch\u00e1ndose de orgullo. \u00bfSabes lo que creo? \u00a1Que no es un hombre, es un hongo!<\/em><\/p>\n<p><strong>El servicio de dar sentido a la vida<\/strong><\/p>\n<p>Ser persona es valorar y por tanto una vida humana que pretenda ser sin valores, carente de realidades que le valgan la pena, es imposible. Siempre valoramos, aunque queramos escapar de lo que valoramos.<\/p>\n<p>Una canci\u00f3n emblem\u00e1tica de la d\u00e9cada de 1980 se llamaba \u201cSelf Control\u201d, de Laura Branigan. El video oficial (1984) es muy intenso. \u201c<em>Vivo entre las criaturas de la noche<\/em> (<em>I live among the creatures of the night<\/em>) \u2013canta\u2013. <em>Nunca me detengo a preguntarme por qu\u00e9 \/ Me ayudas a olvidar jugar mi papel \/ Me tomas, tomas mi autocontrol (I never stop myself to wonder why \/ You help me to forget to play my role \/ You take my self, you take my self control)<\/em>.<\/p>\n<p><em>No tengo la voluntad de intentar pelear \/ Contra un nuevo ma\u00f1ana, as\u00ed que supongo que lo creer\u00e9 \/ Que ma\u00f1ana nunca llega (I haven&#8217;t got the will to try and fight \/ Against a new tomorrow, so I guess I&#8217;ll just believe it \/ That tomorrow never comes)<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Pero el ma\u00f1ana llega en el video (la mu\u00f1eca de la escena inicial aparece da\u00f1ada al amanecer final), y lleg\u00f3 en la cultura euroamericana actual: el fin de una ilusi\u00f3n (1989) se ha vuelto desencanto, insatisfacci\u00f3n, indignaci\u00f3n (2008), y hasta manifestaciones callejeras (2010 en Atenas, 2011 en El Cairo y Madrid, 2019 en Par\u00eds, Bogot\u00e1, Santiago\u2026).<\/p>\n<p>Todo intento de eludir lo que en verdad valoramos es precario y se agota en un querer vivir y no poder, una vida asfixiada. De los valores que prometen y no satisfacen se vive un tiempo a la deriva y desde entonces arrastrando los pies, en frustraci\u00f3n y pesadumbre, al encuentro con la vida que en verdad vivo, y no en la que mi deseo cree vivir.<\/p>\n<p><strong>Elegir es renunciar<\/strong><\/p>\n<p>Aun en un tiempo social desencantado, los valores ejercen el servicio de dar sentido a la vida de cada uno. Como en los viajes de los cuentos, es una tarea personal llena de incertidumbres, pero ineludible para asumir nuestra humanidad y crecer en ella.<\/p>\n<p>Uno organiza su vida de acuerdo a c\u00f3mo valora. De acuerdo, a aquello que <em>le vale la pena<\/em>. Lo que mueve su acci\u00f3n son sus valores, porque le siguen siendo valiosos, aunque a veces le resulte penoso mantener el rumbo.<\/p>\n<p>Muchas veces elegir es renunciar, porque hay alternativas incompatibles. Decidir es sacrificar cosas (<em>res<\/em>) que ya nos son valiosas para lograr otras que consideramos m\u00e1s valiosas que aqu\u00e9llas.<\/p>\n<p>As\u00ed, hacemos lo que queremos, pero antes queremos de acuerdo a nuestra propia escala de valores. Incluso cuando queremos porque hemos sido enga\u00f1ados, o cuando somos forzados en una direcci\u00f3n, es nuestra escala la que sigue subyacente.<\/p>\n<p>Freud opina que la reducci\u00f3n de la vida humana a sus condiciones m\u00e1s precarias tiende a homogeneizar las diferencias entre los seres humanos, al procurar sus necesidades m\u00e1s primarias; Viktor Frankl refiere que esto pod\u00eda pensarse desde los sof\u00e1s de pana de Viena, pero se ve\u00eda contradicho totalmente por la experiencia de quienes vivieron en los campos de concentraci\u00f3n. All\u00ed los hombres eleg\u00edan ser santos o criminales. A\u00fan con nuestra libertad afectada en el conocimiento o en la voluntariedad, seguimos teniendo una escala de valores que es la nuestra, con lo que creemos que podemos y\/o podemos manejar.&nbsp;<\/p>\n<p>La acci\u00f3n humana tiene una estructura finalista. Cada meta se quiere para alcanzar otras metas, y de alg\u00fan modo implica una progresi\u00f3n a lo que creemos valioso e identificamos como ampliaci\u00f3n de nuestra \u00e1rea de libertad. Nos hace m\u00e1s f\u00e1cil acceder a algunas metas a las que se aspira en s\u00ed mismas y por s\u00ed mismas, y por ello se encuentran al final de la cadena. As\u00ed se configura el sentido personal que hace al proyecto personal de vida.<\/p>\n<p>Pero no todo lo que valoramos nos har\u00e1 felices, no todo <em>se igual<\/em>\u2026 ver y juzgar la fuente de nuestra energ\u00eda, nuestra motivaci\u00f3n, es buscar alg\u00fan criterio para discernir qu\u00e9 es lo mejor.<\/p>\n<p>En esto son <em>porteros\/patovas<\/em> los valores basura (como las ideolog\u00edas), los valores fantasmas (de la\u00a0normalidad meramente extr\u00ednseca), los valores espejismos (los valores en el espejo de mi burbuja de sentido) y los valores impedientes (que acrecientan nuestra fragilidad desde las heridas pasadas) sobre los cuales hemos reflexionado en un art\u00edculo anterior.<\/p>\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/FILOSOFIA-Estevez-ilustracion-scaled.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"719\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/FILOSOFIA-Estevez-ilustracion-1024x719.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-17207\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/FILOSOFIA-Estevez-ilustracion-1024x719.jpg 1024w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/FILOSOFIA-Estevez-ilustracion-300x211.jpg 300w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/FILOSOFIA-Estevez-ilustracion-768x539.jpg 768w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/FILOSOFIA-Estevez-ilustracion-1536x1078.jpg 1536w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/FILOSOFIA-Estevez-ilustracion-2048x1438.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n<p><strong>Valorar lo que necesito<\/strong><\/p>\n<p>Los valores se generan en una intenci\u00f3n, que los interioriza como motivo de la acci\u00f3n. En este proceso hay una relaci\u00f3n din\u00e1mica entre necesidad y valor, se\u00admejante a la existente entre pregunta y respuesta, entre la sed y el agua, el hambre y el pan. No se puede hacer la vida (que es elegir entre peregrinar o vagar) sin respuestas, sin agua y sin pan.<\/p>\n<p>La valencia de los valores depende de las necesidades en general, remedio y satisfacci\u00f3n, que, a veces, cuidan nuestra vida menesterosa y fr\u00e1gil.<\/p>\n<p>En este \u00faltimo sentido, la jus\u00adticia salvaguarda mi dignidad de g\u00e9nero humano de cualquier usurpaci\u00f3n; el amor asume mi soledad y la entrega a otro en una grata donaci\u00f3n mutua; la esperanza alienta el camino incierto; la fe muestra paisajes desconocidos para una mirada sin fe.<\/p>\n<p>Para que el ejercicio de ordenar nuestros valores sea \u00fatil, debemos iniciar por el ejercicio de descubrir y ordenar las necesidades. Que el hombre sea un ser deficitario y ne\u00adcesitado es incuestionable; nace deudor y muere deudor. Pero, tambi\u00e9n lo es que nues\u00adtras necesidades tienen vol\u00famenes, texturas y proximidades distintas a mi intimidad, somos nosotros mismos viviendo la situaci\u00f3n que nos ha tocado.<\/p>\n<p>En toda situaci\u00f3n hay necesidades materiales\/ materializables, de afirmaci\u00f3n \/ psicosociales, altruistas \/ compasivas \/ de amor incondicional, y todas tienen su ra\u00edz en la condici\u00f3n de nuestra humanidad, y prioridad en la situaci\u00f3n. De aqu\u00ed se sigue que la escala de valencia de los valores de cada persona dependa de la superficialidad u hondura del sentido\/misi\u00f3n que ha dado a su vida y de c\u00f3mo lo vive en la situaci\u00f3n que le est\u00e1 tocando.<\/p>\n<p>Para Edith Stein, \u201c<em>cada sentido comprendido exige una actitud correspondiente y tiene a su vez la fuerza que mueve a actuar en conformidad. Nosotros llamamos motivaci\u00f3n a ese ponerse en movimiento el alma, en el que algo colmado de sentido y fuerza nos lleva a una conducta a su vez llena de sentido y fuerza. De esta manera se hace de nuevo patente hasta qu\u00e9 punto en la vida espiritual est\u00e1n unidos el sentido y el vigor\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>S\u00f3lo la err\u00f3nea imagen de nosotros mismos, como si la vida fuera hibernar a temperatura ambiente tras una pantalla, nos hace pensar que la vida no es un problema. Porque todos nos damos una misi\u00f3n, un sentido, y todos debemos realizar la vida en nuestra situaci\u00f3n, que se nos resiste: a comer ese d\u00eda, a desarrollar un oficio, a lograr una mejor situaci\u00f3n para nuestros hijos, o a evitar que el mundo colapse.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Valores y proyecto de vida<\/strong><\/p>\n<p>Hay dos pel\u00edculas casi documentales, <em>La ca\u00edda<\/em> y <em>Trece d\u00edas<\/em>, que vale la pena relacionar. La primera inicia presentando a Hitler como un ser humano capaz de gestos de humanidad, aunque es el hombre que se ha propuesto \u2013todo \u00e9l\u2013, cognitiva, emocional y corporalmente, destruir millones de vidas humanas; la segunda muestra a Kennedy cuando se propuso salvar millones de vidas humanas en la crisis de los misiles nucleares posicionados en Cuba, por la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, en 1962.<\/p>\n<p>Los sentidos no siempre son buenos, siquiera l\u00f3gicamente congruentes, pero al asumirse en nuestro ser personal adquieren organicidad, moviendo a actuar en conformidad. El sentido pasa as\u00ed a valer como un motivo interiorizado, fuente energ\u00e9tica de la acci\u00f3n del hombre (mujer o var\u00f3n) concreto. Siempre hay un sentido que articula la misi\u00f3n en la vida. Muchas veces es s\u00f3lo la iluminaci\u00f3n de un ejemplo o una intuici\u00f3n, pero una vez que se elige como proyecto de vida ti\u00f1e las percepciones, emociones y cogniciones, buscando congruencia.<\/p>\n<p>As\u00ed se transforma en el fin \u00faltimo y de sus principios emanan los criterios situacionales para tomar decisiones, aunque no conduzca a un desarrollo plenamente humano.<\/p>\n<p>Finalmente, la construcci\u00f3n de un proyecto personal de vida que lleve a un desarrollo plenamente humano requiere de un juicio sobre la valencia de lo que valoramos.<\/p>\n<p>Porque en casi cualquier situaci\u00f3n se puede elegir vivir en extensi\u00f3n, donde todo germina en la superficie, condenado a marchitarse\/consumirse, al primer rayo del sol; o se puede elegir vivir tambi\u00e9n en la in\u00adtensidad, en contacto con lo valioso de la vida y de cada vida, atendien\u00addo a sus necesidades m\u00e1s hondas y radicales que, estando a flor de alma, muchas veces no responden a \u00e9xitos, gustos o disgustos.<\/p>\n<p>Son las ra\u00edces de la vida las que progresan a la fecundidad y posibilitan el germinar, el crecimiento, las flores y los frutos.<\/p>\n<\/p>\n<p><em>Roberto Est\u00e9vez es Profesor titular ordinario de filosof\u00eda pol\u00edtica en la Facultad de Ciencias Sociales de la UCA y Director de la Asociaci\u00f3n Civil Santo Domingo de Guzm\u00e1n, Tandil<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante bastante m\u00e1s que medio siglo hemos cumplido concienzudamente la consigna gobernar es (des) poblar. 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