{"id":17221,"date":"2022-01-31T15:34:36","date_gmt":"2022-01-31T18:34:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17221"},"modified":"2022-01-31T15:34:41","modified_gmt":"2022-01-31T18:34:41","slug":"los-ciclos-inflacionarios-de-la-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17221","title":{"rendered":"Los ciclos inflacionarios de la Argentina*"},"content":{"rendered":"<p>La experiencia inflacionaria de la Argentina es \u00fanica. Desde 1945 una tasa de inflaci\u00f3n alta, persistente y vol\u00e1til (equivalente a 60,3% por a\u00f1o) es uno de los rasgos m\u00e1s distintivos de su econom\u00eda. S\u00f3lo dos pa\u00edses tuvieron una tasa m\u00e1s alta en este per\u00edodo. Hungr\u00eda lidera el ranking debido a una hiperinflaci\u00f3n en 1945-46; desde lo que va del siglo XXI su tasa anual promedi\u00f3 4,6%. El segundo puesto lo ocupa Brasil, cuya tasa anual promedi\u00f3 7,5% en este mismo per\u00edodo y se estima llegar\u00e1 a 4,6% en 2021.<a href=\"#_edn1\">[1]<\/a> Para la Argentina las cifras respectivas son 22,6% y no menos de 50%. No es casual que el otro rasgo distintivo de la econom\u00eda argentina sea el estancamiento secular. Desde 1960 es, junto con Hait\u00ed, el \u00fanico pa\u00eds fuera de \u00c1frica en el que la tasa de crecimiento del PBI per c\u00e1pita fue negativa en 25 a\u00f1os o m\u00e1s.<\/p>\n<p>Es notable que en un pa\u00eds con semejante experiencia todav\u00eda persista tanta confusi\u00f3n respecto a las causas (y las consecuencias) de la inflaci\u00f3n. A Alemania le bastaron dos traum\u00e1ticas experiencias para aprender la lecci\u00f3n. En la Argentina, muchos pol\u00edticos, funcionarios y periodistas siguen confundiendo a la opini\u00f3n p\u00fablica. Sostienen que la inflaci\u00f3n se debe a la estructura productiva, a los monopolios, a los supermercados, a los \u201ccuellos de botella\u201d, a la suba de los precios internacionales de los alimentos, etc. En las explicaciones gubernamentales el <em>mea culpa<\/em> brilla por su ausencia. Gobiernos civiles y militares han intentado reducir la inflaci\u00f3n con concertaciones, acuerdos voluntarios, \u201ctreguas\u201d, precios m\u00e1ximos, controles, congelamientos, cepos, prohibiciones a las exportaciones, etc. Estas medidas nunca alcanzan su objetivo declarado. Por el contrario, contribuyen a entorpecer el funcionamiento de la econom\u00eda y a agravar las distorsiones de precios relativos generadas por la inflaci\u00f3n. Hoy somos testigos de la repetici\u00f3n de esta misma farsa.<\/p>\n<p>Explicar un fen\u00f3meno complejo como la inflaci\u00f3n requiere distinguir entre causa inmediata y causa fundamental. Considerar una inundaci\u00f3n como producto de un \u201cexceso de agua\u201d es tautol\u00f3gico. Pudo haber sido provocada por lluvias torrenciales, un <em>tsunami<\/em> o la rotura de una represa. Si no identificamos la causa fundamental es imposible evitar su repetici\u00f3n o moderar sus efectos. El problema es que a cada causa podemos encontrarle una causa previa.<\/p>\n<p>La causa inmediata de la inflaci\u00f3n es un exceso de oferta en el mercado monetario. A medida que retrocedemos en la cadena de causalidad nos alejamos de la econom\u00eda y nos adentramos en la historia, la pol\u00edtica, la cultura, etc. Quiz\u00e1s es por esta raz\u00f3n que los economistas prefieren no hacerlo. Pero incluso Milton Friedman, para quien la inflaci\u00f3n era \u201csiempre y en todas partes un fen\u00f3meno monetario\u201d, reconoc\u00eda que la pregunta verdaderamente importante era \u201cpor qu\u00e9 ocurre un crecimiento monetario excesivo\u201d.<a href=\"#_edn2\">[2]<\/a><\/p>\n<p>Los \u00faltimos doscientos a\u00f1os de historia inflacionaria argentina nos dan una respuesta. Aunque las estad\u00edsticas no son muy confiables podemos decir que entre 1821 y 1875 el pa\u00eds (o, mejor dicho, la Provincia de Buenos Aires) tuvo una inflaci\u00f3n alta provocada por la emisi\u00f3n de dinero para financiar los enormes gastos generados por una sucesi\u00f3n de guerras internas y externas. Entre 1876 y 1899, con el pa\u00eds casi unificado, la inflaci\u00f3n promedio fue algo menor. Durante este per\u00edodo, la expansi\u00f3n monetaria fue producto de la prodigalidad fiscal, la monetizaci\u00f3n de los ingresos de oro v\u00eda empr\u00e9stitos externos y crisis bancarias. Entre 1900 y 1944 pr\u00e1cticamente no hubo inflaci\u00f3n. A partir de enero de 1945 comenz\u00f3 una inflaci\u00f3n alta, persistente y vol\u00e1til que, a diferencia de la del siglo XIX, exhibi\u00f3 un comportamiento c\u00edclico.<a href=\"#_edn3\">[3]<\/a><\/p>\n<p>Es posible identificar cuatro ciclos inflacionarios, cada uno de ellos con su fase de aceleraci\u00f3n, su pico y su fase de desaceleraci\u00f3n. Cada ciclo fue sucedido por otro de mayor duraci\u00f3n cuyo punto m\u00e1ximo fue significativamente m\u00e1s alto. Al final de cada uno de estos ciclos, la posici\u00f3n de la Argentina en el ranking mundial de PBI per c\u00e1pita era inferior. Los tres primeros forman parte de un ciclo secular que comenz\u00f3 en 1945 y concluy\u00f3 en 1993 gracias al Plan de Convertibilidad.<a href=\"#_edn4\">[4]<\/a> Veremos si el \u00faltimo ciclo, cuya fase de aceleraci\u00f3n comenz\u00f3 en abril de 2007, sigue el mismo patr\u00f3n.<\/p>\n<figure class=\"wp-block-table\">\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td>&nbsp;<\/td>\n<td><strong>Ciclo I<\/strong><\/td>\n<td><strong>Ciclo II<\/strong><\/td>\n<td><strong>Ciclo III<\/strong><\/td>\n<td><strong>Ciclo IV<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><strong>Inicio<\/strong><\/td>\n<td>ene-45<\/td>\n<td>oct-54<\/td>\n<td>abr-70<\/td>\n<td>abr-07<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Tasa mensual<\/td>\n<td>7,8%<\/td>\n<td>2,9%<\/td>\n<td>0,8%<\/td>\n<td>1,5%<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Tasa anual acum.<\/td>\n<td>11,2%<\/td>\n<td>11,9%<\/td>\n<td>10,4%<\/td>\n<td>10,0%<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><strong>Pico<\/strong><\/td>\n<td>mar-52<\/td>\n<td>jun-59<\/td>\n<td>mar-90<\/td>\n<td>&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Tasa mensual<\/td>\n<td>2,9%<\/td>\n<td>6,3%<\/td>\n<td>95,5%<\/td>\n<td>&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Tasa anual acum.<\/td>\n<td>58,3%<\/td>\n<td>127,1%<\/td>\n<td>20.262,8%<\/td>\n<td>&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><strong>Fin<\/strong><\/td>\n<td>feb-54<\/td>\n<td>nov-68<\/td>\n<td>ago-93<\/td>\n<td>&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Tasa mensual<\/td>\n<td>-0,2%<\/td>\n<td>0,3%<\/td>\n<td>0,0%<\/td>\n<td>&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Tasa anual acum.<\/td>\n<td>-6,9%<\/td>\n<td>8,5%<\/td>\n<td>9,1%<\/td>\n<td>&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><strong>Duraci\u00f3n (a\u00f1os)<\/strong><\/td>\n<td>9,1<\/td>\n<td>14,1<\/td>\n<td>23,4<\/td>\n<td>&nbsp;<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><strong>Tasa de Inflaci\u00f3n Promedio<\/strong><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><strong>Mensual<\/strong><\/td>\n<td>1,6%<\/td>\n<td>2,1%<\/td>\n<td>10,6%<\/td>\n<td>2,1%<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><strong>Anual<\/strong><\/td>\n<td>21,9%<\/td>\n<td>29,0%<\/td>\n<td>473,1%<\/td>\n<td>25,8%<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/figure>\n<p>La Argentina comenz\u00f3 a cambiar de manera fundamental el 4 de junio de 1943. Como observ\u00f3 Paul Samuelson, fue el \u00fanico pa\u00eds en el que se cumpli\u00f3 la profec\u00eda de su maestro Joseph A. Schumpeter: v\u00edctima de su prosperidad, el capitalismo ser\u00eda suplantado (democr\u00e1ticamente) por el socialismo.<a href=\"#_edn5\">[5]<\/a> Samuelson reformul\u00f3 esta tesis reemplazando \u201ccapitalismo\u201d por \u201ceconom\u00eda mixta\u201d y \u201csocialismo\u201d por \u201cpopulismo\u201d. En su opini\u00f3n, las democracias capitalistas no sucumbir\u00edan por su incapacidad de generar prosperidad sino de distribuirla de acuerdo a las preferencias del electorado. Como la democracia populista era incapaz de generar crecimiento econ\u00f3mico y estabilidad de precios, el escenario m\u00e1s probable ser\u00eda una estanflaci\u00f3n secular. Samuelson consideraba a la Argentina como el caso paradigm\u00e1tico que validaba su teor\u00eda.<a href=\"#_edn6\">[6]<\/a><\/p>\n<p>Samuelson acert\u00f3 en su identificaci\u00f3n de las consecuencias del populismo pero no de sus causas. Primero, porque propuso una explicaci\u00f3n economicista y monocausal del populismo. Segundo, porque desconoc\u00eda la historia argentina. En 1943 la Argentina era la sociedad m\u00e1s pr\u00f3spera y m\u00e1s industrializada de Am\u00e9rica Latina, y, exceptuando a Uruguay, la m\u00e1s igualitaria. Una gran mayor\u00eda de los argentinos ten\u00eda entonces un est\u00e1ndar de vida superior al del 90% de los habitantes del planeta. Incluso un cr\u00edtico del statu quo como Alejandro Bunge sosten\u00eda que con una pol\u00edtica econ\u00f3mica \u201cacertada\u201d, se pod\u00eda esperar \u201cun largo per\u00edodo fuertemente din\u00e1mico a recorrer\u201d, ya que pocas naciones reun\u00edan \u201ctan completas condiciones para [alcanzar] un elevado nivel de vida de su pueblo\u201d.<a href=\"#_edn7\">[7]<\/a><\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n del \u201843, partera del populismo argentino, no fue una respuesta a la desigualdad econ\u00f3mica sino una reacci\u00f3n de un grupo de militares ultra-nacionalistas a dos amenazas existenciales que percib\u00edan como inminentes: el ascenso del comunismo al poder a trav\u00e9s del voto (como en Espa\u00f1a) y la creciente influencia de los Estados Unidos en Sudam\u00e9rica en alianza con Brasil. Per\u00f3n salv\u00f3 la dictadura militar de un final ignominioso proponiendo una versi\u00f3n local de la demagogia nacional-socialista que hab\u00eda visto en Europa. A diferencia de Hitler y Mussolini, en vez de ganarse el apoyo del <em>establishment<\/em> empresario se asegur\u00f3 su oposici\u00f3n. Un factor clave que contribuy\u00f3 a la radicalizaci\u00f3n de su proyecto populista fue Evita, a quien se le deben sus aristas m\u00e1s anti-liberales y anti-norteamericanas.<\/p>\n<p>Per\u00f3n reemplaz\u00f3 el proyecto de democracia liberal por un caudillismo paternalista, autoritario, corporativista, intervencionista, patrimonialista y clientelista. En el plano econ\u00f3mico su sistema populista se asent\u00f3 sobre cinco pilares que se reforzaban mutuamente. Primero, el divorcio entre salarios y productividad. Segundo, el divorcio entre precios internos y externos y la confiscaci\u00f3n de la renta agraria. Tercero, la autarqu\u00eda financiera, el desaliento al capital extranjero y el control de cambios. Cuarto, el aumento del gasto p\u00fablico a niveles in\u00e9ditos con fines clientelistas. Quinto, la confiscaci\u00f3n arbitraria del ahorro privado. La narrativa populista identific\u00f3 como \u201cenemigos del pueblo\u201d a quienes ser\u00edan las v\u00edctimas del expolio.<\/p>\n<p>Supuestamente de esta manera el pa\u00eds lograr\u00eda su \u201cindustrializaci\u00f3n total\u201d y los trabajadores alcanzar\u00edan un bienestar econ\u00f3mico envidiable. En realidad, el sistema populista abort\u00f3 la posibilidad de una industrializaci\u00f3n sostenible y consolid\u00f3 la dependencia de las exportaciones del agro. Adem\u00e1s, su persistencia gener\u00f3 un desequilibrio fiscal estructural, redujo el est\u00e1ndar de vida de los trabajadores y contribuy\u00f3 a una pauperizaci\u00f3n creciente de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los ciclos inflacionarios desde 1945 han sido funci\u00f3n directa de la intensidad con la que ha funcionado este sistema, que, a su vez, est\u00e1 relacionada con los ciclos de los precios internacionales de los <em>commodities<\/em> agr\u00edcolas. No es casualidad que el \u00fanico per\u00edodo sin inflaci\u00f3n, la d\u00e9cada de los noventa, haya sido aquel en el que m\u00e1s se acot\u00f3 al populismo.<\/p>\n<p>Combinando econom\u00eda, sociolog\u00eda e historia, Alberdi articul\u00f3 una teor\u00eda multi-causal de las crisis argentinas que permite explicar esta peculiar cadena de causalidad.<a href=\"#_edn8\">[8]<\/a> En su opini\u00f3n, el origen cultural de las crisis argentinas era una gran confusi\u00f3n heredada del r\u00e9gimen colonial. La mentalidad extractiva de los conquistadores hab\u00eda cimentado la creencia de que el origen de la riqueza era la abundancia de recursos naturales cuando en realidad eran el trabajo y el ahorro. Esta confusi\u00f3n hab\u00eda fomentado dos \u201cvicios morales\u201d: el dispendio y la ociosidad. Ir\u00f3nicamente, el libre comercio hab\u00eda contribuido a profundizarla, ya que el oro necesario para financiar el consumo de productos europeos era generado por las exportaciones de productos primarios. Los argentinos eran pobres pero se cre\u00edan ricos porque viv\u00edan en un pa\u00eds con grandes extensiones de tierra f\u00e9rtil y clima benigno. Consecuentemente, gastaban como ricos el dinero propio y ajeno. \u201cImbuido de la misma infatuaci\u00f3n\u201d, el gobierno recurr\u00eda a empr\u00e9stitos externos y la emisi\u00f3n de papel moneda para embarcarse \u201cen locas empresas de guerras y de pretendidas obras p\u00fablicas\u201d. Inevitablemente se impon\u00eda la realidad y sobreven\u00eda la crisis.<\/p>\n<p>Esta misma confusi\u00f3n anida en el proyecto populista. Pero en la Argentina de la posguerra, la prodigalidad gubernamental enfrentaba una seria restricci\u00f3n financiera. La dictadura militar hab\u00eda aumentado los d\u00e9ficits heredados de la Concordancia con un fenomenal aumento del gasto en defensa (que en 1945 lleg\u00f3 a representar casi 50% del total del gasto p\u00fablico). Miguel Miranda, presidente del BCRA desde marzo de 1946 y a julio de 1947, fue quien le mostr\u00f3 a Per\u00f3n d\u00f3nde pod\u00eda conseguir las \u201ccajas\u201d para satisfacer las demandas que \u00e9l mismo hab\u00eda alentado en sus discursos electorales: el ahorro en el sistema bancario, los aportes a las cajas previsionales y los ingresos del agro. La nacionalizaci\u00f3n de los dep\u00f3sitos, la estatizaci\u00f3n del BCRA, la reforma previsional y la creaci\u00f3n del &nbsp;Instituto Argentino de Promoci\u00f3n del Intercambio&nbsp;(IAPI) pusieron estos cuantiosos recursos a disposici\u00f3n del gobierno, que a partir de 1946 aument\u00f3 sus gastos de manera in\u00e9dita generando \u201cun desequilibrio fundamental, din\u00e1mico y de largo plazo\u201d en las finanzas p\u00fablicas argentinas.<a href=\"#_edn9\">[9]<\/a>&nbsp; Tal como hab\u00eda advertido Alberdi, cuando la prodigalidad gubernamental infecta el sistema democr\u00e1tico y se convierte en \u201cel medio heroico de hacerse popular, de conservar el poder cuando se le posee, de adquirirlo cuando otro lo tiene\u201d, la sociedad inevitablemente se empobrece.<\/p>\n<p>Miranda se ilusion\u00f3 con que el precio del trigo seguir\u00eda aumentando. Per\u00f3n, con que el mundo nuevamente entrar\u00eda en guerra. Se equivocaron. La bonanza de precios dur\u00f3 s\u00f3lo hasta principios de 1947 y no hubo otra guerra mundial. Las exportaciones de trigo a Italia y Espa\u00f1a contribuyeron a un super\u00e1vit contable de la balanza comercial, pero fueron un \u201cregalo\u201d que no gener\u00f3 divisas. La pol\u00edtica exterior anti-norteamericana garantiz\u00f3 la exclusi\u00f3n de la Argentina del Plan Marshall. En tres a\u00f1os pas\u00f3 de ser uno de los tres pa\u00edses con m\u00e1s reservas de oro y divisas del mundo a enfrentar una severa crisis externa. \u201cCuando yo llegu\u00e9 al Banco Central \u2013recordar\u00eda G\u00f3mez Morales\u2013 las divisas ya no estaban y no s\u00f3lo eso, sino que est\u00e1bamos debiendo 300 millones de d\u00f3lares\u201d.<a href=\"#_edn10\">[10]<\/a><\/p>\n<p>Desde 1945 en adelante los gobiernos populistas han logrado promover entre sus votantes la ilusi\u00f3n de que la Argentina es un pa\u00eds rico y que es posible redistribuir su riqueza simplemente aumentando los salarios y redistribuyendo ingresos a trav\u00e9s del gasto p\u00fablico. Pero esta ilusi\u00f3n s\u00f3lo es realizable en la fase ascendente del s\u00faper-ciclo de los precios de los <em>commodities<\/em> (1945-47, 1972-75, 2002-2012 y 2020-21). No es casual que en estos per\u00edodos se haya producido la mayor expansi\u00f3n del gasto p\u00fablico en t\u00e9rminos absolutos y relativos.<a href=\"#_edn11\">[11]<\/a> La confusi\u00f3n \u201cmoral\u201d sobre el origen de la riqueza se ha profundizado con el empobrecimiento de la sociedad argentina, que se deja engatusar con las soluciones simplistas, facilistas y arbitrarias que propone el populismo.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos 75 a\u00f1os los ciclos del populismo se repiten casi calcados, demostrando una notable incapacidad de aprendizaje colectivo. En la fase ascendente del ciclo de <em>commodities<\/em>, el aumento del gasto p\u00fablico es financiado con la confiscaci\u00f3n de los ingresos extraordinarios del sector agropecuario. Pero la oferta del sector agropecuario no es inel\u00e1stica. Cuando el ciclo se revierte y caen los precios tambi\u00e9n caen la producci\u00f3n, las exportaciones y las retenciones. El d\u00e9ficit fiscal aumenta a niveles insostenibles. Llega entonces el \u201cmanotazo de ahogado\u201d del populismo.<\/p>\n<p>En pa\u00edses normales los d\u00e9ficits fiscales se pueden financiar con impuestos, endeudamiento o emisi\u00f3n monetaria. El gran problema de nuestros gobiernos populistas es que los inversores internacionales no est\u00e1n dispuestos a financiar sus d\u00e9ficits y los locales son cada vez m\u00e1s escasos. Adem\u00e1s, la presi\u00f3n impositiva es demasiado elevada e impone un l\u00edmite a mayores impuestos. Para resolver su dilema financiero el populismo agreg\u00f3 una fuente de financiamiento adicional: la confiscaci\u00f3n de ingresos y\/o ahorros.<a href=\"#_edn12\">[12]<\/a> En teor\u00eda, su impacto negativo sobre la actividad econ\u00f3mica deber\u00eda ser el mismo que el de un impuesto, pero es mucho mayor. A corto plazo al aumentar la incertidumbre respecto a c\u00f3mo se financiar\u00e1n los d\u00e9ficits, alimenta expectativas inflacionarias, lo cual agrava la situaci\u00f3n. Adem\u00e1s, la confiscaci\u00f3n es se\u00f1al clara de anomia institucional, es decir, el imperio de la arbitrariedad gubernamental, un veneno para la acumulaci\u00f3n de capital.<a href=\"#_edn13\">[13]<\/a> Es decir, reduce la sustentabilidad del d\u00e9ficit y del gasto, lo cual agrava el problema inflacionario estructural.<\/p>\n<p>Como el gobierno populista se resiste a reducir el gasto p\u00fablico y los impuestos y las confiscaciones tienen un l\u00edmite, no queda m\u00e1s recurso que la emisi\u00f3n monetaria. La pol\u00edtica de esterilizaci\u00f3n del Banco Central permite retardar transitoriamente su impacto sobre los precios pero tiene un costo elevado. Un d\u00e9ficit cuasi-fiscal fuera de control puede detonar una corrida bancaria y desembocar en una hiperinflaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La respuesta de los gobiernos populistas a la estanflaci\u00f3n que generan sus pol\u00edticas tambi\u00e9n se repite: la intensificaci\u00f3n de controles sobre precios, exportaciones agropecuarias y el cada vez m\u00e1s escaso d\u00f3lar. Profundizan as\u00ed las distorsiones de precios relativos que ellos mismos introdujeron. La actividad econ\u00f3mica se resiente por falta de insumos importados, reaparece el desabastecimiento, se agudiza la estanflaci\u00f3n y aumenta el descontento.<\/p>\n<p>Las inevitables crisis del populismo habilitan la llegada al poder de gobiernos no populistas, a quienes les toca hacer el ajuste inevitable. Como estos gobiernos consideran que la reducci\u00f3n del gasto p\u00fablico es pol\u00edticamente inviable, recurren al endeudamiento externo, la \u201cmadre\u201d del gradualismo, una estrategia econ\u00f3mica tan inviable como la del populismo. En alg\u00fan momento los inversores internacionales perciben que con ese nivel de gasto, ni la deuda p\u00fablica, ni el d\u00e9ficit, son sustentables (ayuda en ocasiones la pol\u00edtica de la Fed) y que probablemente el populismo vuelva al poder. Se produce entonces el cl\u00e1sico <em>sudden stop<\/em>. A la estanflaci\u00f3n heredada del populismo se agrega una crisis externa. El pa\u00eds termina m\u00e1s pobre y con su futuro hipotecado en d\u00f3lares.<\/p>\n<p>Como se\u00f1al\u00f3 Armando Ribas hace varias d\u00e9cadas, el \u201cdeterminante fundamental\u201d del problema inflacionario en la Argentina no es la emisi\u00f3n monetaria, ni el d\u00e9ficit, sino el nivel del gasto p\u00fablico.<a href=\"#_edn14\">[14]<\/a> Cuando \u00e9ste aumenta por encima de cierto umbral (que parece ser 30% del PBI), cae la productividad, la inversi\u00f3n y el tipo de cambio real. En esta situaci\u00f3n de clara dominancia fiscal, una pol\u00edtica monetaria restrictiva contribuye a agravar el problema inflacionario.<\/p>\n<p>La mala noticia es que la inflaci\u00f3n se est\u00e1 acelerando peligrosamente. La buena es que en la Argentina las reformas estructurales s\u00f3lo son pol\u00edticamente viables en momentos de crisis. Y sin reformas estructurales ser\u00e1 imposible revertir la decadencia de las \u00faltimas ocho d\u00e9cadas.<\/p>\n<p><em>Emilio Ocampo es economista e historiador<\/em><\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n<p><a href=\"#_ednref1\">[1]<\/a> Bolivia, Chile y Uruguay, que entre 1960 y 1999 tambi\u00e9n tuvieron episodios de alta inflaci\u00f3n (e hiperinflaci\u00f3n), tambi\u00e9n tienen tasas de un d\u00edgito desde principios de siglo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref2\">[2]<\/a> Friedman, M. y Friedman, R. (1979) <em>Free to Choose<\/em>. New York: Harcourt, Brace and Jovanovich, p.279.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref3\">[3]<\/a> La tasa de inflaci\u00f3n es alta cuando excede 10% por a\u00f1o. Sobre sus or\u00edgenes en el siglo XX ver Garc\u00eda Mart\u00ednez, C. (1965) <em>La Inflaci\u00f3n Argentina<\/em>. Buenos Aires: Guillermo Kraft Ltda.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref4\">[4]<\/a> Los par\u00e1metros que definen estos ciclos son arbitrarios. La fase de aceleraci\u00f3n se inicia cuando la tasa de inflaci\u00f3n acumulada supera 10% anual y se mantiene por encima de ese nivel al menos 24 meses. La fase de desaceleraci\u00f3n finaliza cuando se alcanza la tasa m\u00ednima de 24 meses.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref5\">[5]<\/a> Schumpeter, J. A. (1942) <em>Capitalismo, Socialismo y Democracia<\/em>. M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref6\">[6]<\/a> Samuelson, P. A. (1980) \u201cThe World at Century\u2019s End\u201d (1980), en Tsuru, S. (Ed.) <em>Human Resources, Employment and Development<\/em>, London: Macmillan, 1983, Vol.I, pp. 58-77. Para una discussion de las tesis de Samuelson y Schumpeter ver Ocampo, E. (2021) \u201cCapitalism, Socialism and Democracy: Revisiting Samuelson\u2019s reformulation of Schumpeter\u201d, UCEMA Serie Documentos de Trabajo, No. 796 (junio)<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref7\">[7]<\/a> Bunge, A. (1940) <em>Una Nueva Argentina<\/em>. Buenos Aires: Kraft, pp. 275, 510.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref8\">[8]<\/a> Alberdi, J. B. (1877) <em>Estudios Econ\u00f3micos<\/em>. Buenos Aires: Universidad Nacional de Quilmes, 1996.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref9\">[9]<\/a> Tanzi, V. (2007) <em>Historia Fiscal Argentina. De Per\u00f3n al FMI<\/em>. Buenos Aires: Edicon.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref10\">[10]<\/a> Ver entrevista a Alfredo G\u00f3mez Morales en Rapoport, M. (2015) <em>Historia oral de la Pol\u00edtica Exterior Argentina (1930-1966).<\/em> Buenos Aires: Octubre, p.359.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref11\">[11]<\/a> La experiencia populista de 2020-21 se combin\u00f3 con la pandemia del Covid-19 generando una situaci\u00f3n in\u00e9dita.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref12\">[12]<\/a> No hay una clara l\u00ednea demarcatoria entre impuestos y confiscaci\u00f3n. La principal diferencia es que los impuestos deben ser aprobados por el Congreso en el contexto de un debate sobre el presupuesto. La confiscaci\u00f3n, aunque sea luego validada por ley, es una decisi\u00f3n arbitraria del Ejecutivo que viola principios elementales de igualdad ante la ley. Por ejemplo, la nacionalizaci\u00f3n de los dep\u00f3sitos en 1946, de los fondos de pensi\u00f3n en 2008 o las reestructuraciones forzosas de la deuda p\u00fablica de fines de 2019.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref13\">[13]<\/a> Sobre la anomia institucional ver Nino, C. (2005) <em>Un pa\u00eds al margen de la ley<\/em>. Buenos Aires: Ariel, pp.78-79.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref14\">[14]<\/a> Ribas, A. (1982) <em>Pensamientos para pensar<\/em>. Buenos Aires: El Cronista Comercial, pp.253-256.<\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n<p><a href=\"#_ednref1\">[i]<\/a> Este art\u00edculo es un resumen de un estudio m\u00e1s extenso sobre los ciclos de inflaci\u00f3n en la Argentina.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La experiencia inflacionaria de la Argentina es \u00fanica. Desde 1945 una tasa de inflaci\u00f3n alta, persistente y vol\u00e1til (equivalente a 60,3% por a\u00f1o) es uno&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[972],"tags":[2954,2953,270,137,685],"class_list":["post-17221","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-economia","tag-cepos","tag-ciclos","tag-economia","tag-inflacion","tag-populismo"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4tL","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17221","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17221"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17221\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17222,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17221\/revisions\/17222"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17221"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17221"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17221"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}