{"id":17229,"date":"2022-01-31T15:42:02","date_gmt":"2022-01-31T18:42:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17229"},"modified":"2022-01-31T15:42:10","modified_gmt":"2022-01-31T18:42:10","slug":"por-una-economia-con-incentivos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17229","title":{"rendered":"Por una econom\u00eda con incentivos"},"content":{"rendered":"<p><em>En una econom\u00eda con inflaci\u00f3n, los \u00fanicos resultados visibles son el aumento de la pobreza y una mayor agresi\u00f3n a la dignidad humana.<\/em><\/p>\n<p>Hace casi un a\u00f1o, Mart\u00edn Lagos, nuestro colega en el Consejo de Economistas de ACDE, desarroll\u00f3 en esta revista un profundo an\u00e1lisis y descripci\u00f3n de los efectos nocivos del proceso inflacionario vivido por nuestro pa\u00eds, destacando que \u201c\u2026es la enfermedad de la Argentina, enfermedad que ya es pecado\u2026\u201d <a href=\"#_edn1\">[i]<\/a>.<\/p>\n<p>Transcurrido un nuevo per\u00edodo, sus advertencias y reclamos no s\u00f3lo siguen vigentes, sino que los efectos del proceso inflacionario, lejos de atenuarse, se han agravado.<\/p>\n<p>Podr\u00e1 argumentarse que no s\u00f3lo nuestro pa\u00eds sino el mundo han vivido una situaci\u00f3n excepcional, que la inflaci\u00f3n ya no es un tema excluyente de nuestro pa\u00eds y que se ha convertido en una preocupaci\u00f3n mundial, o que no corresponde comparar per\u00edodos dis\u00edmiles.<\/p>\n<p>Considero que tales argumentos ser\u00edan v\u00e1lidos si la inflaci\u00f3n en nuestro pa\u00eds hubiera seguido una tasa descendente, o si los precios relativos en nuestra econom\u00eda hubieran comenzado a converger hacia niveles que permitieran asumir un equilibrio m\u00e1s estable, o si lo que constituye las mayores afrentas a la dignidad de millones de nuestros hermanos, que son la pobreza y la indigencia, hubieran iniciado un descenso sostenido.<\/p>\n<p>Sin embargo, si la inflaci\u00f3n acumulada entre el 2001 y el 2021 supera el 11.100%, y el 103% en los \u00faltimos 21 meses; si la pobreza se ubica en torno al 40% y la \u201cpobreza multidimensional\u201d exhibe un promedio del 30% a lo largo de una d\u00e9cada, la validez de tales justificativos se diluye para dar relieve a una tendencia m\u00e1s estructural y, sobre todo, m\u00e1s nociva para el tejido social y la dignidad humana.<\/p>\n<p>En este marco cobra nuevamente vigencia la ya aludida identificaci\u00f3n que realizara Mart\u00edn Lagos en cuanto a la inflaci\u00f3n como enfermedad y pecado.<\/p>\n<p>Las consideraciones que se desarrollan a continuaci\u00f3n, aspiran a complementar el referido excelente an\u00e1lisis de nuestro colega, ofreciendo dimensiones y lecturas adicionales sobre esa situaci\u00f3n, tambi\u00e9n a la luz de los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, el marco de principios que anima a quienes constituimos ACDE.<\/p>\n<p>Desde una perspectiva externa y extrema, se cuestiona a la Doctrina Social de la Iglesia tanto por no postular medidas concretas frente a los problemas macroecon\u00f3micos, como por sostener modelos supuestamente obsoletos o inaplicables.<\/p>\n<p>Considero que ambos extremos se equivocan porque omiten algo fundamental: la Doctrina Social de la Iglesia no es un dogma de fe, ni es un \u201crecetario\u201d de medidas pol\u00edticas y econ\u00f3micas concretas. Es un conjunto de principios, basados en el Evangelio de Jesucristo, bajo cuya luz se deben interpretar las particulares situaciones de cada tiempo hist\u00f3rico, en lo pol\u00edtico, lo social, lo econ\u00f3mico y lo cultural.<\/p>\n<p>Resulta entendible, por lo tanto, que sea ese conjunto de principios los que iluminen, en cada momento particular, las propuestas v\u00e1lidas para cada circunstancia hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>En este sentido, si bien, como ya se\u00f1alara nuestro colega, no cabe esperar referencias a la inflaci\u00f3n en la Doctrina Social de la Iglesia, s\u00ed se puede interpretar que tales principios son incompatibles con un proceso inflacionario, ya que sus consecuencias denigran la dignidad de la persona humana. &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>Si bien puede sostenerse que la inflaci\u00f3n es un fen\u00f3meno que reconoce m\u00faltiples causas y tiene una dimensi\u00f3n que supera lo estrictamente econ\u00f3mico, no corresponde extrapolar esa multidimensionalidad a una condici\u00f3n de \u201cmulti-responsabilidad\u201d.<\/p>\n<p>En este aspecto, considero que la responsabilidad \u00faltima del proceso inflacionario que ha afectado y afecta a nuestro pa\u00eds, no puede atribuirse a factores ex\u00f3genos, conductas individuales, presiones desde el exterior, ni a problemas estructurales de larga data.<\/p>\n<p>Desde mi perspectiva, todos esos factores sin duda contribuyen a proveer una visi\u00f3n adicional y complementaria sobre el proceso inflacionario, pero son marginales frente a la m\u00e1xima responsabilidad que atribuyo a quienes, en cada momento, son o han sido responsables de conducir los destinos del pa\u00eds y de sus jurisdicciones sub-nacionales. Esta afirmaci\u00f3n, aunque puede resultar pol\u00e9mica, no conlleva ning\u00fan juicio de valor sobre las intencionalidades o criterios ideol\u00f3gicos de tales autoridades, ni sobre el mejor o peor dise\u00f1o o calidad de la gesti\u00f3n de las distintas pol\u00edticas econ\u00f3micas o sociales.<\/p>\n<p>Resulta innegable, sin embargo, que a la luz de los resultados emp\u00edricos antes citados, e independientemente de los objetivos que en su momento se hubieran planteado, el deterioro del tejido econ\u00f3mico y social de nuestro pa\u00eds y su agravamiento, han sido la regla antes que la excepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando aludo a la responsabilidad del poder pol\u00edtico, no me refiero a los contenidos, modos y secuencia temporal que deber\u00eda poseer una pol\u00edtica antiinflacionaria y de equilibrio de precios relativos, lo que supera el objetivo de esta nota.<\/p>\n<p>Sin perjuicio de ello, desde mi perspectiva, tal pol\u00edtica nunca deber\u00eda ser un fin en s\u00ed mismo, sino integrar algo m\u00e1s hol\u00edstico y coherente, que parta de una visi\u00f3n sobre c\u00f3mo se debe integrar nuestro pa\u00eds al mundo, qu\u00e9 sectores ser\u00edan los vectores de ese desarrollo econ\u00f3mico y social, qu\u00e9 sectores deber\u00edan o no contar con asistencia oficial y sus l\u00edmites temporales, c\u00f3mo se efectiviza un verdadero \u201cPrincipio de Subsidiariedad\u201d, as\u00ed como la interacci\u00f3n de esa pol\u00edtica antiinflacionaria con otras medidas en lo fiscal, monetario, tributario, laboral y de pol\u00edtica comercial externa, que promuevan la inversi\u00f3n y, en particular, la generaci\u00f3n de empleo y reducci\u00f3n de la pobreza.<\/p>\n<p>Esa atribuci\u00f3n de responsabilidades al n\u00facleo dirigente de nuestra sociedad, alude, en particular, a que s\u00ed corresponde a las autoridades brindar un horizonte de expectativas que alimente las esperanzas y permita a las personas desplegar todo su potencial. Tambi\u00e9n es su responsabilidad, y la de toda la dirigencia pol\u00edtica, que ese horizonte supere los l\u00edmites temporales de los respectivos mandatos y m\u00e1s que un r\u00e9dito electoral, se busque solucionar estructuralmente los problemas que nos aquejan.<\/p>\n<p>Considero que es tambi\u00e9n una obligaci\u00f3n del poder pol\u00edtico que las medidas que se definan para promover el desarrollo econ\u00f3mico y social se adopten luego de receptar todas las visiones sobre c\u00f3mo alcanzar los objetivos planteados, y que no est\u00e9n sesgadas por criterios sectarios o discriminatorios, ya que como <em>autoritas<\/em> debe gobernar tanto para quienes lo eligieron como tambi\u00e9n para quienes votaron otras opciones.<\/p>\n<p>Lamentablemente, resulta habitual que desde ciertos sectores de la dirigencia pol\u00edtica, se insista en hacer descansar la responsabilidad de la inflaci\u00f3n sobre el sector empresario, cualquiera sea su actividad. Consecuentemente, a partir de esta perspectiva sesgada, las medidas antiinflacionarias se orientan a restringir los cada vez m\u00e1s acotados m\u00e1rgenes disponibles de libre iniciativa y de funcionamiento de una econom\u00eda de mercado.<\/p>\n<p>Restricciones a flujos comerciales y financieros, cupos y precios m\u00e1ximos, interferencia en las decisiones productivas y comerciales de las empresas, subsidios con intermediarios innecesarios, aseguramiento de consumidores y mercados cautivos a sectores que est\u00e1n protegidos desde comienzos del siglo XIX, son medidas sobre las cuales nuestra historia econ\u00f3mica y social exhibe una vasta experiencia y evidencia sobre sus motivaciones y, en particular, sobre el rotundo fracaso de sus resultados.<\/p>\n<p>Sin dudas que hay actores econ\u00f3micos que lucran con la inflaci\u00f3n. Sin embargo, desde la perspectiva de un dirigente empresario cristiano, la inflaci\u00f3n genera consecuencias siempre nefastas, en lo social y en el \u00e1mbito econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Si bien se acostumbra a aludir al aumento de la pobreza y de la indigencia como los resultados inmediatos y visibles de un proceso inflacionario (consecuencias que las medidas de asistencia social pueden atenuar pero no corregir ni evitar), provoca tambi\u00e9n otras derivaciones nocivas para la cohesi\u00f3n del tejido social.<\/p>\n<p>Desde la perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia, que algo hiera en lo m\u00e1s profundo la dignidad de millones de compatriotas, es suficiente para que el proceso inflacionario sea objetado. Sin embargo, hay otras consecuencias, no siempre susceptibles de cuantificaci\u00f3n, pero no por ello menos visibles, y que agreden a la dignidad de las personas. &nbsp;<\/p>\n<p>Aludo de esta forma a c\u00f3mo un proceso inflacionario persistente como el que nos afecta aumenta la incertidumbre individual sobre las perspectivas personales, las posibilidades laborales y la preservaci\u00f3n de los patrimonios individuales, sin importar su dimensi\u00f3n; desnaturaliza el valor del esfuerzo y la b\u00fasqueda de la superaci\u00f3n; tiende a promover conductas preventivas y de preservaci\u00f3n individual; corroe los lazos sociales basados en sanos valores y, en especial, afecta la estabilidad emocional de las personas.<\/p>\n<p>Para un empresario que se considere digno de tal identificaci\u00f3n, la permanencia de un proceso inflacionario nunca puede ser algo saludable ni una fuente de crecimiento sustentable, y ello, por efectos econ\u00f3micos muy conocidos.<\/p>\n<p>Es cierto que el riesgo est\u00e1 \u00ednsito en la definici\u00f3n de empresario, pero agregarle a las dudas naturales \u2013derivadas de la validez de sus estimaciones sobre la demanda de los bienes o servicios que ofrece\u2013las relacionadas con fen\u00f3menos naturales o competencias geopol\u00edticas, la disponibilidad de insumos, o la incertidumbre que conlleva el factor inflacionario local, le agrega una dimensi\u00f3n que supera sus aptitudes.<\/p>\n<p>Ello por cuanto elimina toda posibilidad de planificar sus actividades, no ya con una perspectiva de muchos a\u00f1os, sino ni siquiera de pocos meses y, en consecuencia, los objetivos de crecimiento y expansi\u00f3n de su emprendimiento se terminan mediocratizando hacia una mera supervivencia.<\/p>\n<p>La inflaci\u00f3n, al ocultar las ineficiencias, tambi\u00e9n anula todo incentivo para ser m\u00e1s eficiente y m\u00e1s innovador, ya que ello exigir\u00eda inmovilizar ingentes montos de capital de trabajo e inversiones sin perspectivas de un adecuado resultado, as\u00ed como degrada toda sana competencia basada en la superaci\u00f3n y la creatividad.<\/p>\n<p>Adicionalmente, es un mecanismo que distorsiona los recursos fiscales, lo que a su vez induce a mecanismos de mayor presi\u00f3n tributaria; y se suman, afectando a quienes menos tienen, los efectos del \u201cimpuesto inflacionario\u201d.<\/p>\n<p>Aun cuando en un muy corto plazo no se perciba y se trate de compensar el aumento de precios a trav\u00e9s de la pol\u00edtica de ingresos, una mayor inflaci\u00f3n o una persistente alta inflaci\u00f3n conducen a mercados m\u00e1s reducidos, en volumen y calidad, tanto desde la oferta como desde la demanda; a un horizonte de menor sustentabilidad para todo el ecosistema de actividad y, en especial, a una menor generaci\u00f3n de empleo formal y de inclusi\u00f3n social.<\/p>\n<p>Para un dirigente empresario cristiano, a estas consecuencias negativas se incorpora una tensi\u00f3n adicional: c\u00f3mo compatibilizar la supervivencia de su emprendimiento en un contexto inflacionario, con el necesario respeto hacia el ser humano, eje y destino final de toda actividad econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Como sostiene la Doctrina Social de la Iglesia, adem\u00e1s de ser una sociedad de capitales, \u201cla empresa es una \u2018sociedad de personas\u2019, en la que entran a formar parte de manera diversa y con responsabilidades espec\u00edficas los que aportan el capital necesario para su actividad y los que colaboran con su trabajo\u2026\u201d <a href=\"#_edn2\">[ii]<\/a><\/p>\n<p>Considero que los comentarios expuestos reflejan que un proceso inflacionario persistente y agudo como el que lamentablemente hemos vivido en nuestro pa\u00eds a lo largo de muchos a\u00f1os, nunca puede ser juzgado como algo saludable o tolerable, por cualquier empresario que se sienta digno de tal condici\u00f3n, por las negativas consecuencias que provoca sobre la propia actividad.<\/p>\n<p>Para un dirigente empresario cristiano, que encuentra en la Doctrina Social de la Iglesia y en la figura de Enrique Shaw los principios que deben guiar su conducta y el ejemplo de una \u00e9tica empresarial, la inflaci\u00f3n s\u00f3lo merece rechazo porque en lo esencial, m\u00e1s all\u00e1 de lo econ\u00f3mico, hiere de m\u00faltiples modos la dignidad de la persona humana.<\/p>\n<p>Considero que esta nota estar\u00eda incompleta si se limitara a lo arriba desarrollado. Paralelamente, contradecir\u00eda lo expuesto presentar una visi\u00f3n personal sobre c\u00f3mo deber\u00eda ser una pol\u00edtica antiinflacionaria.<\/p>\n<p>Sin perjuicio de compartir el clamor con el que Mart\u00edn Lagos concluy\u00f3 su art\u00edculo \u2013\u201c\u2026parafraseando a Carlos Pellegrini, concluyo clamando por que surja esa nueva generaci\u00f3n de dirigentes pol\u00edticos\u2026\u201d<a href=\"#_edn3\">[iii]<\/a>\u2013, considero que no s\u00f3lo por la fe que me anima, sino por evidencias visibles, hay elementos que nos permiten ser optimistas.<\/p>\n<p>La extraordinaria solidaridad exhibida por nuestra poblaci\u00f3n, aun de aquellos con una dif\u00edcil situaci\u00f3n econ\u00f3mica personal, hacia los m\u00e1s afectados a lo largo de estos dos a\u00f1os de pandemia y crisis econ\u00f3mica; la creciente participaci\u00f3n y compromiso de nuevas generaciones para quienes una Argentina mejor no s\u00f3lo es deseable, sino tambi\u00e9n posible; la ingente demanda de cambio por parte de quienes supuestamente han sido beneficiarios de pol\u00edticas que s\u00f3lo profundizaron la desigualdad, la pobreza y la desesperanza; y el reclamo de mayor di\u00e1logo como mecanismo de debate, conforman a mi juicio una base desde la cual se puede iniciar un nuevo recorrido.<\/p>\n<p>Es en este contexto que aspiro y conf\u00edo que en una futura publicaci\u00f3n de Criterio se pueda exhibir el inicio de un cambio que, en lo fundamental, vuelva a considerar a la persona el n\u00facleo de toda vida social, y al respeto a su dignidad un pilar inamovible de ese proceso.<\/p>\n<p><em>Hugo D. Krajnc es <\/em><em>Licenciado en Econom\u00eda (UBA) y en Ciencias Pol\u00edticas (UCA). Coordinador del Consejo de Economistas de ACDE<\/em><em><\/em><\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n<p><a href=\"#_ednref1\">[i]<\/a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lagos, Mart\u00edn, \u201cLa inflaci\u00f3n en la perspectiva de la moral social cat\u00f3lica\u201d, revista Criterio. A\u00f1o 2020. N\u00b0 2472<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref2\">[ii]<\/a> &nbsp;&nbsp;&nbsp; San Juan Pablo&nbsp;II. Carta enc\u00edclica <em>Centesimus Annus<\/em>, 43: AAS 83 (1991) 847<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref3\">[iii]<\/a> &nbsp;&nbsp; Lagos, Mart\u00edn. (2020). Op. cit.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En una econom\u00eda con inflaci\u00f3n, los \u00fanicos resultados visibles son el aumento de la pobreza y una mayor agresi\u00f3n a la dignidad humana. 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