{"id":17231,"date":"2022-01-31T15:45:23","date_gmt":"2022-01-31T18:45:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17231"},"modified":"2022-01-31T15:45:28","modified_gmt":"2022-01-31T18:45:28","slug":"ser-persona-es-valorar-cultivando-autoridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17231","title":{"rendered":"Ser persona es valorar: Cultivando autoridad"},"content":{"rendered":"<p><em>Ser persona y valorar es lo mismo. Cada vez que se rompen la indiferencia de nuestra voluntad estamos valorando; nuestras valoraciones son el presupuesto de nuestros sue\u00f1os y nuestras pesadillas mientras dormimos, y mucho m\u00e1s cuando estamos despiertos. Entonces nos mueven a huir, a buscar otros horizontes, asumir desaf\u00edos, aceptar y quebrar reglas.<\/em><\/p>\n<p><em>Si no valoramos, nada nos mover\u00eda de nuestra indiferencia. Siempre valoramos: cuando elegimos en que gastamos nuestro dinero, cuando decidimos las prioridades en el uso de nuestro tiempo, cuando entregamos nuestro coraz\u00f3n, y los gobernantes cuando deciden a qui\u00e9n reciben y a qui\u00e9n no, cuando dan un discurso, cuando aprueban un nuevo impuesto. Ninguna de esas decisiones es posible sin un juicio previo de lo que m\u00e1s valoran y lo que menos valoran. En lo que dicen \u2013y m\u00e1s en lo que hacen\u2013 se les ve el alma, es decir, se sabe qu\u00e9 valoran.<\/em><\/p>\n<p><strong>La persona no nace plena<\/strong><\/p>\n<p>La persona no nace plena, se va plenificando. Cuando decimos positivamente que una persona es madura, decimos que es plena, como el fruto sabroso de la vida, y no como quien se pas\u00f3 (\u201c<em>te pasaste<\/em>\u201d, o \u201c<em>me ten\u00e9s podrido<\/em>\u201d se escucha en una discusi\u00f3n) o quien \u201c<em>est\u00e1 verde<\/em>\u201d (o es un \u201c<em>viejo verde<\/em>\u201d). El tiempo s\u00f3lo nos hace viejos, es el camino m\u00e1s directo y r\u00e1pido entre \u201cestar verde\u201d y \u201cpasarse\u201d. Es lo que valoramos los que nos hacen maduros como personas y prudentes como gobernantes<a href=\"#_edn1\"><em><strong>[1]<\/strong><\/em><\/a>.<\/p>\n<p>A partir de percepciones, apreciaciones y actitudes, en la familia y en la sociedad en la que vivimos, vamos valorando: el amor, el autogobierno, laboriosidad, competencia, orden, honestidad, iniciativa, sobriedad, ahorro, esp\u00edritu de servicio, fidelidad a las promesas; pero tambi\u00e9n la vitalidad, audacia, innovaci\u00f3n, creatividad, entusiasmo, liberalidad; no menos que la belleza, la armon\u00eda; sin olvidar la compasi\u00f3n, la amistad, la confianza, la solidaridad&#8230;<\/p>\n<p>Cuando sabemos de alguien en ese camino, decimos: es un hombre culto (sea var\u00f3n o mujer, o como se autoperciba). En muchas oportunidades, trabajando con alguno de los m\u00e1s pobres del noroeste argentino, he escuchado a universitarios de Buenos Aires exclamar frente a un no alfabetizado: \u201c\u00a1Qu\u00e9 educaci\u00f3n! \u00a1Qu\u00e9 cultura!\u201d.<\/p>\n<p><strong>Tener autoridad<\/strong><\/p>\n<p>Se tiene poder sobre otros, se negocia el ascendiente con otros, pero tener autoridad no es algo que sale de nosotros, sino que nos vuelve de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Las personas reconocen autoridad a quien <strong>defienden o promueven<\/strong><strong> con competencia unos valores que son percibidos como tales por una comunidad<\/strong>. Quien tiene autoridad, ejerce su capacidad para ver, juzgar, promover y defender con competencia, unos valores buenos, porque lo son en s\u00ed mismos, porque son adecuados a un <em>aqu\u00ed y un ahora<\/em> concreto de <em>su<\/em> comunidad, siendo capaz de llegar hasta el punto en que la acci\u00f3n es premiada por la <em>realidad<\/em> con el <em>acierto<\/em>.<\/p>\n<p>Le <strong>reconocemos autoridad<\/strong> al pap\u00e1 que <strong>es competente<\/strong> en hacer barriletes con nosotros, al amigo que sabes escuchar y aconsejar, al m\u00e9dico que ayuda nuestra naturaleza, al periodista que entiende y sabe expresarlo, al gobierno que hace buen uso del dinero que obtuvo de nuestro trabajo\u2026 Hay actos que se traducen en autoridad\u2026 <em>que amores son obras y no s\u00f3lo buenas intenciones<\/em>.<\/p>\n<p>Nuestro ser se expresa en obras, por nuestro obrar somos conocidos. Aunque la acci\u00f3n sea la resistencia pasiva, es un obrar y un primer llamado a la respuesta de la autoridad. Entonces, la pregunta t\u00e1cita del otro es: \u00bflo hace bien? \u00bfEs competente en<strong>lo que hace<\/strong>? El hacer bien lo que se haga es una segunda llamada a la autoridad que nos vendr\u00e1 del otro. Los que hemos podido orientar comunidades de trabajo durante crisis \u2013que apenas te dan margen de maniobra\u2013, sabemos que aun lo que no se puede hacer, se puede no hacer bien.<\/p>\n<p>La gente busca reconocer que se <strong>defienden o promueven con competencias unos valores;<\/strong> y aqu\u00ed aparece la ambig\u00fcedad de lo humano en toda su fuerza. El reconocimiento de la autoridad en alguien puede llevar a la plenitud o a la desilusi\u00f3n, al gozo o a la desesperaci\u00f3n, seg\u00fan sea lo que en verdad valora: s\u00f3lo una atracci\u00f3n a mi voluntad, una consigna, una ideolog\u00eda, un mito, una utop\u00eda, o algo bueno en s\u00ed, algo que naturalmente conduce a mi plenitud a todo plazo.<\/p>\n<p>Por eso es cr\u00edtica la plenitud de vida (madurez) de quienes est\u00e1n en posiciones de ser reconocidos como autoridad: padre, maestro o gobierno. Su vida, en t\u00e9rminos de actitudes, es el primer acceso que las personas tenemos para <strong>percibir y apreciar<\/strong> lo que es bueno en lo que ellos valoran, y eso es una fuerza enorme para la expansi\u00f3n de esos valores en las vidas de quienes viven en esa familia, escuela o sociedad.<\/p>\n<p>Ciertamente nosotros podemos querer-valorar lo que queramos-valoremos, pero lo que escapa a nuestra posibilidad es hacer bueno lo que queremos-valoramos, ya lo era \u2013o no\u2013 antes de nuestra decisi\u00f3n. Lo mismo sucede con los gobiernos, siempre los elegimos por lo que creemos que valoran. A veces acertamos y a veces no.<\/p>\n<p><strong>El autogobierno<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n<p>Hoy la pol\u00edtica \u2013como <em>macropol\u00edtica<\/em>\u2013 trata tanto del gobierno del Estado nacional como del estado del mundo. Cuanto m\u00e1s del mundo sea la <em>macropol\u00edtica<\/em>, mayor es la importancia que va adquiriendo lo local en nuestras vidas: la <em>micropol\u00edtica<\/em>, el gobierno de la sociedad civil en manos de una multitud de responsables de familias, organizaciones sociales y religiosas, pe\u00f1as y clubes, asociaciones, fundaciones, cooperativas y empresas.<\/p>\n<p>Es en esa proximidad <em>micropol\u00edtica<\/em> donde se percibe con mayor claridad la existencia de un nivel m\u00e1s profundo de lo pol\u00edtico, la nucleopol\u00edtica, es decir, el gobierno de s\u00ed mismo como n\u00facleo de politicidad. Tanto cuando hablamos de un director gerente del FMI \u2013ex candidato a la presidencia de una potencia nuclear\u2013 que debe renunciar luego de haber atacado sexualmente a una trabajadora en un hotel de Nueva York, como de un preso que pone fin al apartheid sudafricano, o un abogado sin armas que termina con el dominio imperial brit\u00e1nico sobre India.<\/p>\n<p>Cuanto m\u00e1s nos coloquemos en la <em>macropol\u00edtica<\/em> del mundo, m\u00e1s se percibir\u00e1 la <strong>relatividad de los valores<\/strong> \u2013a la geograf\u00eda y el tiempo\u2013; cuanto m\u00e1s nos acercamos al gobierno de s\u00ed mismo, m\u00e1s se percibir\u00e1 <strong>la relaci\u00f3n de lo valioso con lo bueno<\/strong>.<\/p>\n<p>La <strong>relatividad<\/strong> no es relativismo, pero en una cultura relativista \u2013como la que todav\u00eda prima\u2013 la <strong>relatividad<\/strong> no presenta dificultades para ser aceptada; pero s\u00ed propone dificultad hablar de la <strong>bondad del<\/strong> <strong>valor<\/strong>, o lo que es lo mismo, de <strong>valores humanos<\/strong>. Es decir, de aquellos que, aunque siempre se los conoce en un contexto cultural, su bondad no depende del lugar, ni del momento, sino que siempre ser\u00e1n buenos, porque son <strong>valores humanos<\/strong>.<\/p>\n<p>La objeci\u00f3n que suele oponerse a este razonamiento es que aceptar la idea de <strong>valores humanos<\/strong>, como nuestro acceso a los bienes morales, equivale a aceptar el gobierno autoritario; pero entre el relativismo moral y el control pol\u00edtico existe una tercera alternativa, es la autoridad que de alg\u00fan modo provoca el <strong>autogobierno<\/strong> de s\u00ed, de las comunidades que integro, del pueblo en la tierra que habito.<\/p>\n<p>El autogobierno es un camino muy distinto del <em>autocontrol<\/em> (<em>self control<\/em>). Fijarse la meta (lo bueno), arrancar (la norma que ordena a lo bueno) y perseverar (con una disposici\u00f3n estable), todos sabemos que con ello se logra lo que nos proponemos. Es la tarea de la sensibilidad, el razonamiento y la conducta, del bien, la norma y la virtud en reforzamiento mutuo.<a href=\"#_edn2\">[2]<\/a><\/p>\n<p>Ninguna costumbre perfectiva se alcanza por asalto; requiere iluminaci\u00f3n y continuidad en el ejercicio. Se van armando cadenas de operaciones que van trabajando la costumbre para la realizaci\u00f3n de actos que me perfeccionen. La virtud es as\u00ed la fuerza de mi libertad (el ejercicio me dispone a mayor continuidad \u2013perseverancia\u2013 y \u00e9sta a recibir mayor iluminaci\u00f3n).<\/p>\n<p>Las virtudes (buenas disposiciones internas) nos motivan y capacitan para el logro de nuestras metas. Lo contrario lo llaman vicios o adicciones \u2013que en cada acto nos esclavizan m\u00e1s\u2013, cuya fuerza decrece a medida que crecemos en virtud, respecto de la misma facultad antes esclavizada.<\/p>\n<p>Autogobierno desde la verdad<\/p>\n<figure class=\"wp-block-table\">\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td>Sensibilidad \u00e9tica<\/td>\n<td>Bienes morales<\/td>\n<td>Automotivaci\u00f3n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Razonamiento \u00e9tico<\/td>\n<td>Normas morales<\/td>\n<td>Autonom\u00eda<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td>Comportamiento \u00e9tico<\/td>\n<td>Virtudes morales<\/td>\n<td>Autodeterminaci\u00f3n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/figure>\n<p>En los productos culturales se registra una creciente preocupaci\u00f3n por una democracia meramente formal que impida a las personas la decisi\u00f3n real sobre su destino. Actualmente, en el mundo, se necesitan personas que se muevan (<strong>automotivaci\u00f3n<\/strong>) de modo aut\u00f3nomo (<strong>autonom\u00eda<\/strong>) que pongan l\u00edmites al gobierno inmoral (<strong>autodeterminaci\u00f3n<\/strong>), porque ser ciudadanos es una condici\u00f3n moral antes que jur\u00eddica, y sin ellos no hay Rep\u00fablica.<\/p>\n<p><strong>El \u00e1mbito de la autoridad<\/strong><\/p>\n<p>Las personas reconocen autoridad a quien <strong>defienden o promueven con competencia<\/strong> unos <strong>valores que son percibidos<\/strong> como tales <strong>por una comunidad<\/strong>.<\/p>\n<p>El presidente de Francia no tiene autoridad para m\u00ed porque no soy franc\u00e9s; salvo que los valores que sostenga con competencia, y yo haya percibido como tales, sean de la humanidad, de la cual tanto el presidente de Francia como yo <strong>formamos parte<\/strong>.<\/p>\n<p>Nuestros hijos pueden <strong>reconocernos autoridad<\/strong>, si nosotros y ellos somos miembros de la misma familia y mientras lo seamos (luego s\u00f3lo seremos recuerdo); si los valores que hoy defendemos fueron descubiertos antes como valores por ellos; y si ese descubrimiento sigue siendo hoy percepci\u00f3n y apreciaci\u00f3n de valor para ellos. Todos nuestros gobiernos han perdido autoridad cuando \u201cvotamos\u201d en los Consulados por la nacionalidad de nuestros abuelos: algo se ha roto y en principio es muy dif\u00edcil de sanar.<\/p>\n<p>Toda acci\u00f3n po\u00adl\u00edtica est\u00e1 encaminada <em>a la conservaci\u00f3n o al cambio. Cuando deseamos conservar tratamos de evitar el cam\u00adbio hacia lo peor <\/em>(defender)<em>; cuando deseamos cambiar, tratamos de actualizar algo mejor <\/em>(promover)<em>. Toda acci\u00f3n pol\u00edtica, pues, est\u00e1 dirigida por nuestro pensamiento sobre lo mejor y lo peor. Un pensamiento sobre lo mejor y lo peor implica, no obstante, el pensamiento sobre el bien<\/em>. &nbsp;Siendo as\u00ed, la interacci\u00f3n entre las condiciones objetivas (bien) y lo que una determinada generaci\u00f3n considera valioso (valores presentes o inminentes) es la \u201ccausa-pluricausal\u201d del desarrollo.&nbsp;<\/p>\n<p>Quien tiene autoridad, ejerce su capacidad para <strong>ver, defender<\/strong> y <strong>promover<\/strong> con competencia, unos <strong>valores buenos<\/strong>, adecuados a<strong> un \u201cahora\u201d y un \u201caqu\u00ed\u201d<\/strong> concreto de su comunidad.<\/p>\n<p>Es la cultura y sus valores, antes que la pol\u00edtica, la pol\u00edtica antes que la econom\u00eda, y la econom\u00eda antes que la tecnolog\u00eda, lo que condiciona el progreso de las naciones y del ser humano en general. De all\u00ed que la cultura de sus autoridades (constelaci\u00f3n de lo valorado por <em>Los que mandan<\/em>) sea clave a la hora de definir su posibilidad de desarrollo.<\/p>\n<p>Un an\u00e1lisis de la historia reciente de Am\u00e9rica Latina nos revela que existen \u201cvalores regresivos\u201d, apariencias de bien que, por su lejan\u00eda del bien del hombre, neutralizan el potencial de desarrollo de un pueblo.<\/p>\n<p>As\u00ed, <em>lo progresista<\/em> y <em>lo regresivo<\/em> de un valor depender\u00e1 de su adecuaci\u00f3n, o no, al bien del hombre en ese hombre con su naturaleza, en ese habitar su aqu\u00ed y su ahora.<\/p>\n<\/p>\n<p><em>Roberto Est\u00e9vez<\/em><em> es Profesor titular ordinario de Filosof\u00eda pol\u00edtica en FCS (UCA) y director de la Asociaci\u00f3n Civil Santo Domingo de Guzm\u00e1n en Tandil<\/em><\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n<p><a href=\"#_ednref1\">[1]<\/a> <em>Con relojes que atrasan<\/em>: <em>ep\u00edlogo ideol\u00f3gico, <\/em>publicado en Criterio Nro. 2456, marzo de 2019.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref2\">[2]<\/a> En la experiencia del \u00e1rea \u00e9tica del IAE -durante quince a\u00f1os- part\u00ed de los tres <em>momentos \u00e9ticos<\/em> diferenciados por la entonces profesora de \u00c9tica de la HBS Lynn Sharpe Panne, y los relacion\u00e9 con tres <em>dimensiones morales<\/em> propuestas por el profesor de Metaf\u00edsica espa\u00f1ol Leonardo Polo: la <strong>sensibilidad<\/strong> \u00e9tica frente a los <strong>bienes<\/strong> morales, el<strong> razonamiento <\/strong>\u00e9tico&nbsp; frente a las <strong>normas<\/strong> morales, y&nbsp;la<strong> conducta \u00e9tica <\/strong>frente a las <strong>virtudes<\/strong> morales, para desarrollar luego este framework sobre la <strong>automotivaci\u00f3n<\/strong>, la <strong>autonom\u00eda<\/strong>, y la <strong>autodeterminaci\u00f3n<\/strong> como dimensiones concretas para entender el <strong>autogobierno<\/strong>, y diferenciar a este, del victoriano autocontrol.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ser persona y valorar es lo mismo. 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