{"id":17233,"date":"2022-01-31T15:48:14","date_gmt":"2022-01-31T18:48:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17233"},"modified":"2022-01-31T15:48:18","modified_gmt":"2022-01-31T18:48:18","slug":"la-riqueza-potencial-de-las-sociedades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17233","title":{"rendered":"La riqueza potencial de las sociedades"},"content":{"rendered":"<p><em>La pandemia lleg\u00f3 acompa\u00f1ada por un torrente de cambios imparable que tal vez todav\u00eda no somos capaces de vislumbrar. Para bien o mal, el mundo ya no ser\u00e1 igual.<\/em><\/p>\n<p><em>Si bien colosales riquezas materiales se est\u00e1n derrumbando, al mismo tiempo salen a relucir valores de realidades humanas como el Capital Social y el Voluntariado, que no han sido apreciados debidamente pero que son imprescindibles para afrontar el presente y para la construcci\u00f3n de un mundo mejor.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/em><\/p>\n<p><strong>Capital social<\/strong><\/p>\n<p>Se entiende por <em>capital <\/em>la \u201criqueza\u201d o el \u201cconjunto de bienes\u201d que posee una persona, empresa, naci\u00f3n, etc.\u00a0 Pero existen diferentes tipos de \u201cbienes\u201d, por lo cual ser\u00eda un error, fruto de la mentalidad economicista actual, entender por capital s\u00f3lo el <em>capital financiero.<\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0As\u00ed, podemos considerar \u201c<em>capital natural<\/em>\u201d a aquello con que la Naturaleza ha dotado a un determinado pa\u00eds: recursos h\u00eddricos, minerales, praderas, ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica, clima, fauna, bosques, riqueza ict\u00edcola\u2026 Por otro lado, el resultado del trabajo del hombre se acumula en el \u201c<em>capital adquirido<\/em>\u201d. En una empresa, por ejemplo, los recursos financieros, las maquinarias, el equipamiento edilicio, etc. Es esto lo que preferentemente entendemos por \u201ccapital\u201d en el lenguaje diario.<\/p>\n<p>Pero el concepto no se agota all\u00ed. Las condiciones de vida de una poblaci\u00f3n conforman el \u201c<em>capital humano<\/em>\u201d. En una organizaci\u00f3n <em>no da lo mismo<\/em> que el personal est\u00e9 capacitado o no, posea un mejor o peor estado de salud, etc. La calidad de vida, los sistemas de protecci\u00f3n social, las remuneraciones, los beneficios sociales, todo aquello que actualmente se incluye dentro del concepto de Recursos Humanos, constituye una fuente de posibilidades de valor inestimable. De ah\u00ed que el <em>desarrollo<\/em> de un pa\u00eds se mida seg\u00fan sea el nivel alcanzado en estos cuatro \u00edndices fundamentales: salud, educaci\u00f3n, equidad social y estabilidad pol\u00edtica. En consecuencia, como lo afirma Lester Thurow, las industrias de punta en el nivel tecnol\u00f3gico hoy no se basan en los recursos naturales ni en los econ\u00f3micos, sino en <em>conocimientos<\/em> (capital humano). M\u00e1s a\u00fan: en los \u00faltimos a\u00f1os, los especialistas han identificado y jerarquizado un \u00e1rea de factores cuya importancia hab\u00eda sido relegada. Se trata de &nbsp;esas fuerzas sutiles, impalpables para el economicismo, pero que se ha demostrado son de un enorme <em>potencial energ\u00e9tico real<\/em> en la conducta de las poblaciones. A esto se lo denomina hoy \u201c<em>capital social<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Capital social es el conjunto de <em>actitudes<\/em> de una poblaci\u00f3n relacionadas con la disposici\u00f3n favorable hacia el otro, la confianza entre los ciudadanos, la integridad \u00e9tica, la conciencia c\u00edvica, la asociatividad o capacidad cooperativa, la capacidad de acciones en com\u00fan, el sentimiento de pertenencia, el sentido de grupo, la identificaci\u00f3n con las organizaciones o con la naci\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>Como siempre acontece respecto de realidades psicol\u00f3gicas complejas, estos fen\u00f3menos pueden ser descriptos m\u00e1s que definidos, ya que las categor\u00edas racionales no alcanzan a abarcar la riqueza de su contenido. Las ciencias human\u00edsticas reconocieron siempre la virtualidad latente de estos factores en la vida de las sociedades, pero hasta ahora las ciencias econ\u00f3micas se han resistido a apreciarla en su debida dimensi\u00f3n.<\/p>\n<p>El tema ha llevado a interrogantes significativos: \u00bfQu\u00e9 causas producen el hecho comprobado de que a \u201cm\u00e1s \u00e9tica\u201d corresponde \u201cm\u00e1s desarrollo\u201d? \u00bfPor qu\u00e9 cuanto m\u00e1s capital social, m\u00e1s crecimiento econ\u00f3mico a largo plazo? \u00bfPor qu\u00e9 el incremento del potencial \u00e9tico de una poblaci\u00f3n produce mayor salud p\u00fablica y m\u00e1s gobernabilidad democr\u00e1tica?<sup>1<\/sup><em>\u00a0\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Baste un ejemplo: Kawachy, Kennedy y Lochner (1997) detectaron que \u201clas personas con menos contactos sociales tienen menos probabilidades en t\u00e9rminos de expectativa de vida\u201d. Es decir que \u201cla cohesi\u00f3n social de una comunidad es un factor fundamental de salud p\u00fablica\u201d. En 39 estados norteamericanos hallaron correlaciones significativas: a menor grado de confianza entre los ciudadanos, mayor tasa de mortalidad. A su vez: \u201cLas sociedades con mayor esperanza de vida, Suecia (78.3) y Jap\u00f3n (79.6), se caracterizan por poseer muy altos niveles de equidad en la distribuci\u00f3n de ingresos\u201d.<\/p>\n<p>No hay duda que la fuerza del capital social y la vigencia de actitudes \u00e9ticas no son \u201cromanticismo\u201d vac\u00edo.<\/p>\n<p><strong>Pol\u00edtica social<\/strong><\/p>\n<p>En ocasiones se descree o se descalifica todo lo referente al fomento del capital social, consider\u00e1ndolo un <em>\u201c<\/em>gasto<em>\u201d. <\/em>Se supone que una inversi\u00f3n en eso no produce un retorno econ\u00f3mico que lo justifique, que no se pueden medir los resultados y que, por tanto, son inciertos. Y se ha podido escuchar a alg\u00fan economista decir: \u201cEl \u00fanico crecimiento real es el econ\u00f3mico, lo dem\u00e1s son declamaciones demag\u00f3gicas o idealismo populista\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, contra estas opiniones est\u00e1n los hechos. Los datos de la realidad muestran, aun desde el punto de vista econ\u00f3mico, que la inversi\u00f3n en recursos humanos es probadamente redituable. La OMS ha podido verificar que cada d\u00f3lar invertido en salud tiene un retorno de seis d\u00f3lares. Por eso nos parece aguda la opini\u00f3n de Hirschman (1986), cuando se\u00f1ala que \u201cel capital social es e<em>l \u00fanico que no se agota al usarlo<\/em>, sino que su uso lo hace crecer\u201d. La expresi\u00f3n coincide con la de los te\u00f3logos del Medioevo, que dec\u00edan que \u201cel amor o la verdad, como la llama de las velas, al comunicarse no se pierde\u201d.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica social est\u00e1 destinada a elevar el nivel de vida de la poblaci\u00f3n. \u00bfY para qu\u00e9 sirve la econom\u00eda si no est\u00e1 al servicio de una mejor calidad de vida humana y de la construcci\u00f3n de naciones pr\u00f3speras y felices?<\/p>\n<p>En el desarrollo de los pa\u00edses, las eventuales mejor\u00edas econ\u00f3micas no dejan de ser salidas coyunturales si est\u00e1n vac\u00edas de una s\u00f3lida convicci\u00f3n \u00e9tica en la poblaci\u00f3n. Si un cambio social no busca impregnar con una nueva mentalidad de honestidad y sinceridad la conducta de los individuos, y si las relaciones interpersonales se siguen manejando con c\u00f3digos de escasa confianza y fraternidad, los resultados seguir\u00e1n siendo definitivamente frustrantes.<\/p>\n<p>La experiencia de estos a\u00f1os ha puesto de manifiesto un decrecimiento acelerado de la calidad del capital humano. La inversi\u00f3n realizada en ese campo est\u00e1 a todas luces por debajo de las necesidades. Por ejemplo, es de atender que, seg\u00fan los especialistas, venimos sufriendo un deterioro gradual de la salud mental de la poblaci\u00f3n. El \u00edndice de los cuadros depresivos y de las adicciones habla por s\u00ed solo. Y la repercusi\u00f3n de las condiciones de la pandemia en el crecimiento acelerado de los trastornos mentales ya se est\u00e1 haciendo sentir.<\/p>\n<p>En nada ayuda el predominio de la superficialidad consumista que se registra en la cultura. Se trata de una mentalidad egoc\u00e9ntrica, carente de motivaci\u00f3n para el bien colectivo e impregnada de \u201cindiferencia social\u201d (tal vez el c\u00e1ncer de la sociedad actual) y constituye una forma de elitismo ap\u00e1tico. Su ra\u00edz es el miedo a la p\u00e9rdida de los bienes, al cultivo del confort y la seguridad, y su actitud fundamental es retentiva: su temor al cambio limita su capacidad reflexiva aut\u00f3noma.<\/p>\n<p>La defensa contra estas formas culturales est\u00e1 en el fomento de sentimientos poderosos hacia la liberaci\u00f3n del pensamiento, con esp\u00edritus capaces de remover los l\u00edmites de sus escritorios y embarcarse en los trajines de la actividad pol\u00edtica, para no dejar en manos de otros, menos capaces y honestos, las decisiones que afectan a toda la sociedad.&nbsp;<\/p>\n<p>Es muy valioso lo esperable de los movimientos populares. Y acerca de las protestas que suelen surgir de diferentes fuentes, es prudente atender a la opini\u00f3n de Amartya Sen, Premio Nobel de Econom\u00eda: \u201cLos puntos se\u00f1alados por quienes protestan no son siempre sensatos, pero a menudo plantean preguntas muy pertinentes y hacen as\u00ed un aporte constructivo al razonamiento en el \u00e1mbito p\u00fablico. El desaf\u00edo actual consiste en el fortalecimiento del proceso de participaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><strong>El voluntariado<\/strong><\/p>\n<p>El concepto que se tiene actualmente en nuestro medio acerca del voluntariado (conjunto de los que \u201chacen cosas por los dem\u00e1s\u201d) es difuso. La concepci\u00f3n econ\u00f3mica ortodoxa lo ve como un factor social <em>secundario<\/em>, que poco puede influir en la realidad. El economicismo piensa: \u201c\u00bfQu\u00e9 impacto puede tener un sector que se mueve fuera del mercado y cuyos integrantes no razonan en t\u00e9rminos de maximizar sus ingresos? \u00bfQu\u00e9 se puede esperar de quienes obran sin motivos econ\u00f3micos? En cualquier caso, ser\u00e1n ineficientes\u201d. Por otro lado, hay sectores que, si bien con preocupaci\u00f3n social, no ven al voluntariado como un aporte de fuerza significativa, sino m\u00e1s bien como una actividad de <em>caridad <\/em>benevolente.<\/p>\n<p>Sin embargo, el voluntariado genera en pa\u00edses desarrollados m\u00e1s del 5% del PBI en bienes y servicios. Son millones de personas que dedican horas semanales a trabajar para los pobres, ni\u00f1os discapacitados, personas sin hogar, enfermos desprotegidos, etc. En Am\u00e9rica latina, seg\u00fan el Instituto de Servicio Global (Univ. de Washington), se estima que existe un mill\u00f3n de asociaciones de la sociedad civil basadas en el voluntariado. Y paralelo a este hecho est\u00e1 el asombroso fen\u00f3meno que tiene lugar en pa\u00edses como Nicaragua, Honduras, El Salvador: la gran mayor\u00eda de los modestos inmigrantes de esos pa\u00edses radicados en los Estados Unidos o en Europa reportan una parte de sus sueldos a los familiares que dejaron en sus pa\u00edses de origen. Su sentido de familia hace que env\u00eden remesas en torno al 10% de sus ingresos. Hoy, esos env\u00edos son clave en la econom\u00eda de esos pa\u00edses: significan el 30% del PBI de Nicaragua, el 25% de Hait\u00ed, el 12% de Honduras y equivalen a la tercera parte de las exportaciones de varios pa\u00edses.<\/p>\n<p>Seg\u00fan las encuestas Gallup, se estima que en la Argentina la tercera parte de la poblaci\u00f3n participa de alg\u00fan tipo de voluntariado. En C\u00e1ritas se alistan unos 150.000 voluntarios, AMIA cuenta con miles de participantes y muchas otras organizaciones vienen multiplicando sus miembros.<\/p>\n<p>Resulta evidente que el voluntariado no es una fuerza marginal, ineficiente ni una p\u00e9rdida de tiempo. Es el capital social en acci\u00f3n, que <em>a su vez construye m\u00e1s capital social<\/em>, movilizado por un esp\u00edritu de solidaridad que el economicismo desconoce.<\/p>\n<p>Las pol\u00edticas p\u00fablicas tienen una gran responsabilidad respecto de garantizar los derechos de la poblaci\u00f3n y satisfacer sus necesidades, pero el voluntariado puede complementarlas exitosamente. La experiencia de la pandemia de COVID-19 lo est\u00e1 demostrando. El Estado es incapaz de hacerlo todo y, en cualquier \u00e9poca, para enfrentar la pobreza es ineludible la acci\u00f3n combinada del Estado y de la sociedad civil. Aunque los apoyos institucionales que recibe son d\u00e9biles, el voluntariado genera m\u00e1s del 2,5 % del PBI argentino, demuestra un gran potencial y permite tener motivos ciertos para la esperanza. Varios estudios sociol\u00f3gicos han confirmado el hecho de que cuanto m\u00e1s se tiene experiencia en el trabajo voluntario, m\u00e1s se fortalece el compromiso con \u00e9l.<\/p>\n<p>A diferencia de los pa\u00edses desarrollados, donde el voluntariado es incentivado en las aulas, los medios, y con pol\u00edticas p\u00fablicas y legislaciones que lo apoyan, en Am\u00e9rica latina, incluida la Argentina, no se le presta demasiada atenci\u00f3n, las legislaciones son anodinas y el cultivo educativo es escaso. Sin embargo, el potencial de solidaridad es alto y mundialmente reconocido. Es probable que no estemos en condiciones de imaginar la envergadura del rol que ha de tocarle en el futuro.<\/p>\n<p>El Estado y el mercado no son autosuficientes y en situaciones como la actual muestran insuficiencia y fragilidad. Y la nobleza del voluntariado se erige con toda su fuerza. No es altisonante ni ret\u00f3rico declarar abiertamente que la acci\u00f3n de m\u00e9dicos, enfermeras, param\u00e9dicos, voluntarios y asistentes de toda clase es sencillamente <em>heroica<\/em>. Es el capital social que muestra toda su potencia.<\/p>\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>NOTA<\/p>\n<p>Sobre los temas del presente art\u00edculo se puede consultar:<\/p>\n<p>&#8211; B. Klisksberg: <em>M\u00e1s \u00e9tica, m\u00e1s desarrollo<\/em> (Temas, 2006)&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211;&nbsp; A. Sen y B. Kliksberg: <em>Primero la gente<\/em> (Deusto, 2007)&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; M. A. Espeche Gil y otros: <em>Argentina 2010<\/em> (Edic. Lumiere)&nbsp;<\/p>\n<p>&#8211;&nbsp; M. A. Espeche Gil, H. Polcan y otros: <em>Pol\u00edtica para todos<\/em> (p\u00e1g. 76-82) (Edit. SB, 2011)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pandemia lleg\u00f3 acompa\u00f1ada por un torrente de cambios imparable que tal vez todav\u00eda no somos capaces de vislumbrar. 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