{"id":17252,"date":"2022-01-31T16:15:55","date_gmt":"2022-01-31T19:15:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17252"},"modified":"2022-01-31T16:16:00","modified_gmt":"2022-01-31T19:16:00","slug":"desacertado-financiamiento-de-nuestra-ciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17252","title":{"rendered":"Desacertado financiamiento de nuestra ciencia"},"content":{"rendered":"<p>El presidente Alberto Fern\u00e1ndez y su flamante ministro de Ciencia, Tecnolog\u00eda e Innovaci\u00f3n, Daniel Filmus, anunciaron el mes pasado en la Casa Rosada, ante destacados cient\u00edficos, un aporte de algo m\u00e1s de $ 12.000 millones para el Conicet. Filmus indic\u00f3 que \u201cnunca hasta ahora ha habido un programa de esta magnitud\u201d. El aporte se destinar\u00e1 a la construcci\u00f3n de 20 nuevos edificios en institutos del Conicet y a 72 obras de refacci\u00f3n, todo en 21 provincias del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Hace varios a\u00f1os, una importante cient\u00edfica indic\u00f3 que el Conicet era como una f\u00e1brica con operarios pero sin los elementos necesarios para trabajar. Lo dec\u00eda pues observaba que gran parte del presupuesto del organismo se destinaba a la creaci\u00f3n de estructuras y sus correspondientes gastos administrativos y de mantenimiento. De all\u00ed que un n\u00famero creciente de cient\u00edficos emigraba pues con s\u00f3lo el edificio donde investigaban no era suficiente.<\/p>\n<p><strong>UNA OBSESI\u00d3N DE BERNARDO HOUSSAY<\/strong><\/p>\n<p>Bernardo Houssay, Premio Nobel de Medicina 1947, inspir\u00f3 la creaci\u00f3n del Conicet que, en 1958, el gobierno de Pedro Eugenio Aramburu implement\u00f3. Desde su constituci\u00f3n y como presidente del organismo, Houssay sosten\u00eda la importancia de destinar recursos a universidades e instituciones existentes, para as\u00ed ahorrar costos de estructuras edilicias. Invertir en ladrillos equival\u00eda a hacerlo en escritorios, m\u00e1quinas de escribir, m\u00e1s gente, secretarias, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Por ello el Conicet no comenz\u00f3 su labor construyendo institutos. Se concentr\u00f3 en crear la carrera del investigador cient\u00edfico, con dedicaci\u00f3n exclusiva, estableciendo un escalaf\u00f3n para que los mejores fueran bien remunerados; tambi\u00e9n otorg\u00f3 recursos para el personal de apoyo a la investigaci\u00f3n y para becas doctorales y postdoctorales, y especialmente destin\u00f3 fondos a proyectos de investigaci\u00f3n innovadores. Fallecido Houssay, las autoridades del Conicet comenzaron a crear costosas estructuras para acrecentar los presupuestos de un organismo que, inicialmente, depend\u00eda de la Presidencia de la Naci\u00f3n, pero que con el tiempo fue descendiendo hasta ser parte de una Secretar\u00eda de Ciencia, la cual depend\u00eda de un Ministerio de Educaci\u00f3n y Ciencia, que finalmente reportaba a la Presidencia.<\/p>\n<p>La obsesi\u00f3n de Houssay era manifiesta, cuando insist\u00eda en fomentar, apoyar y crear instituciones privadas para que la ciencia no dependiera s\u00f3lo del Estado. As\u00ed lo expres\u00f3 en numerosas ocasiones y escritos: \u201cMi contacto con instituciones privadas como las fundaciones Sauber\u00e1n o Campomar, o los institutos Mercedes y Mart\u00edn Ferreyra de C\u00f3rdoba y el de Investigaciones M\u00e9dicas de Rosario, m\u00e1s otros, me demostraron su inmensa superioridad administrativa y t\u00e9cnica sobre los de las universidades p\u00fablicas, donde las trabas burocr\u00e1ticas y administrativas, la lentitud e inseguridad, absorben gran parte de la actividad y distraen las investigaciones (\u2026) Se ayudar\u00e1 a las investigaciones en laboratorios acreditados. (\u2026) Que el Conicet organice laboratorios propios, es una iniciativa muy costosa. (\u2026) En los Estados Unidos los fondos para investigaci\u00f3n cient\u00edfica provienen en un 60% de la industria, un 30% del Gobierno y un 10% de otras instituciones. (\u2026) Deben establecerse fundaciones para realizar investigaciones (\u2026) est\u00e1n llamadas a ser un instrumento esencial de nuestro adelanto. (\u2026) No es posible, ni justo, ni decoroso esperar que todo sea obra exclusiva del Estado. (\u2026) Los laboratorios privados de investigaci\u00f3n existen en las grandes naciones y prestan servicios extraordinariamente valiosos para la humanidad, con sus estudios y descubrimientos: Instituto Pasteur (Par\u00eds), Instituto Rockefeller (Nueva York), Lister Institute (Londres), Instituto Bento da Rocha Cabral (Lisboa), Kaiser Wilhelm Gesellschaft (Alemania) y otros\u201d.<\/p>\n<p><strong>LELOIR SIGUI\u00d3 SUS PASOS<\/strong><\/p>\n<p>Disc\u00edpulo de Houssay, Luis Federico Leloir \u2013Premio Nobel de Qu\u00edmica 1970\u2013 sigui\u00f3 sus pasos. En 1973 abri\u00f3 una oficina de <em>fundraising<\/em> (desarrollo de fondos) pues la Fundaci\u00f3n Campomar que lo sostuvo inicialmente dej\u00f3 de hacerlo al quebrar la empresa textil Campomar. As\u00ed obtuvo importantes donaciones para sus investigaciones y para construir un moderno laboratorio de 6.500 m2 en Parque Centenario. Cuando lo inaugur\u00f3, record\u00f3 que gracias a las donaciones pudo concretarse tama\u00f1a obra, pues intentos anteriores hab\u00edan fracasado por promesas oficiales incumplidas.<\/p>\n<p>En los Estados Unidos, que ostenta el mayor desarrollo cient\u00edfico, las universidades reciben importantes fondos de dos fuentes: las donaciones que obtienen los <em>fundraisers <\/em>y las regal\u00edas que reciben de la industria cuando le transfieren conocimientos<em>. <\/em>El gobierno norteamericano aport\u00f3 en los \u00faltimos a\u00f1os el 23% de la inversi\u00f3n total en investigaci\u00f3n y desarrollo (I+D), las empresas el 63% y el resto instituciones mayormente privadas. En universidades de los Estados Unidos hay una tradici\u00f3n de donaciones de ex alumnos exitosos: el millonario Garald Chan, de Hong Kong, aport\u00f3 a Harvard en 2015 la m\u00e1s alta donaci\u00f3n que esta universidad recibi\u00f3 en su historia (US$ 350 millones), que fue superada en 2016 por la de John Paulson (US$ 400 millones), tambi\u00e9n ex alumno e inversionista de Wall Street.<\/p>\n<p>En la Argentina ocurre todo lo contrario. La Universidad de Buenos Aires (UBA) que este a\u00f1o cumpli\u00f3 200 a\u00f1os, \u00bfcu\u00e1ntos ex alumnos exitosos ha formado? Llama la atenci\u00f3n que las universidades p\u00fablicas dependan s\u00f3lo de magros presupuestos oficiales. Se dir\u00e1 que las grandes donaciones ocurren s\u00f3lo en los Estados Unidos. No es as\u00ed, la mayor donaci\u00f3n a una universidad en el mundo fue de US$ 1.000 millones a la Universidad Vedanta (India). El Instituto Pasteur de Par\u00eds, uno de los mayores centros cient\u00edficos de Europa que mencionaba Houssay, estimula las donaciones; Christian Br\u00e9chot, como director general, dec\u00eda a sus donantes: \u201cM\u00e1s del 30% de nuestro presupuesto proviene de vuestra generosidad. Gracias a ella podemos realizar nuevas investigaciones. Cada donaci\u00f3n es un paso adelante y un est\u00edmulo para nuestros cient\u00edficos. Nosotros necesitamos de ustedes\u201d.<\/p>\n<p><strong>EJEMPLOS EN EL PA\u00cdS<\/strong><\/p>\n<p>Se dir\u00e1 que esto no es posible en la Argentina. Sin embargo hay ejemplos, como el mencionado del Premio Nobel Leloir. O el de la Fundaci\u00f3n Sales, creada hace 45 a\u00f1os, que a la fecha logr\u00f3 m\u00e1s de 130.000 donantes individuales, que crecen a\u00f1o a a\u00f1o y aportan a investigaciones del c\u00e1ncer dirigidas precisamente por disc\u00edpulos de Houssay y Leloir; con talento y recursos ellos logran avances de repercusi\u00f3n internacional; nunca les falt\u00f3 lo necesario y hasta se les construyeron modernos laboratorios y bibliotecas pero equipados con altas tecnolog\u00edas.<\/p>\n<p>En 2001 se cre\u00f3 en la Argentina la Asociaci\u00f3n de Ejecutivos en Desarrollo de Recursos para Organizaciones Sociales (Aedros), que re\u00fane a <em>fundraisers<\/em> que se desempe\u00f1aron y se desempe\u00f1an exitosamente en universidades privadas.<\/p>\n<p><strong>NO PROTEGEMOS EL CONOCIMIENTO.<\/strong> <strong>PEOR A\u00daN, LO REGALAMOS<\/strong><\/p>\n<p>Tampoco la ciencia argentina recibe regal\u00edas de las industrias, pues el gobierno aporta a I+D mucho m\u00e1s del 70% y las empresas apenas el 19%. Por eso no hay crecimiento econ\u00f3mico. El Banco Mundial critic\u00f3 \u201cla muy baja inversi\u00f3n de las empresas argentinas en I+D, su escasa cultura innovadora\u201d.La relaci\u00f3n universidad-empresa es casi inexistente.<\/p>\n<p>Esto se refleja en la protecci\u00f3n del conocimiento, donde los pa\u00edses desarrollados solicitan la mayor cantidad de patentes, pues sin ellas no puede haber transferencias de conocimientos cient\u00edficos para que las industrias produzcan valor agregado. Los Estados Unidos, primera econom\u00eda mundial, en los \u00faltimos diez a\u00f1os medidos (2009-18) solicit\u00f3 un promedio de 278.000 patentes\/a\u00f1o; en la d\u00e9cada crecieron sus solicitudes de 225.000 a 285.000. Brasil, primera econom\u00eda latinoamericana, solicit\u00f3 un promedio de 7.750 patentes\/a\u00f1o, con un crecimiento en diez a\u00f1os de 7.700 a 8.400. Argentina solicit\u00f3 un promedio de 600 patentes\/a\u00f1o, habiendo disminuido sus solicitudes, en dicha d\u00e9cada, un 32%: de 640 a 435. De esta manera no llegan regal\u00edas a las instituciones cient\u00edficas.<\/p>\n<p>Nuestras casas de altos estudios, en su mayor\u00eda no protegen el conocimiento. Un estudio mostr\u00f3 que la UBA, que es la que destina m\u00e1s fondos a la investigaci\u00f3n, no tiene volumen de proyectos transferibles a la industria pues, con centenares de trabajos publicados por a\u00f1o en ciencias duras, solamente solicit\u00f3 39 patentes en 40 a\u00f1os (1973-2013), o sea un promedio de una por a\u00f1o. Desde su creaci\u00f3n en 1821, no llegan a un centenar sus solicitudes de patentes, mientras el Instituto Pasteur, creado mucho despu\u00e9s (1888), tiene en su haber m\u00e1s de 6.000 solicitudes. Las 53 universidades nacionales, donde radica el mayor valor de la econom\u00eda \u2013el conocimiento\u2013 se declararon en 2016 en emergencia econ\u00f3mica al no poder afrontar la nueva tarifa del gas.<\/p>\n<p>M\u00e1s grave a\u00fan es que, al no protegerse nuestros conocimientos, otros pa\u00edses los toman por lo que importamos tecnolog\u00edas logradas por la ciencia argentina. Lo comprobaron profesores de la Universidad Nacional de Quilmes, en dos investigaciones publicadas en <em>Journal of Technology Management &amp; Innovation<\/em> (2012 y 2018), donde se detallan las universidades y empresas de pa\u00edses desarrollados que patentaron nuestra \u201cinteligencia regalada\u201d, como ellos la denominan. Los conocimientos innovadores, cuando se publican en <em>papers<\/em> internacionales sin estar protegidos, son de dominio p\u00fablico y pueden ser tomados por otros. Por eso las grandes universidades del mundo exigen a los cient\u00edficos que informen a sus oficinas de propiedad intelectual sobre los trabajos que van a publicar, para prever su protecci\u00f3n. Harvard tiene normas sobre el particular desde 1934 y las actualiza para asegurarse las regal\u00edas, como as\u00ed tambi\u00e9n beneficios a los cient\u00edficos y al p\u00fablico que acceder\u00e1 a sus innovaciones a costos menores.<\/p>\n<p><strong>CONCLUSI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>Con los antecedentes aqu\u00ed expuestos, \u00bfc\u00f3mo se explica una inversi\u00f3n, considerada de hist\u00f3rica magnitud, de $ 12.000 millones para construir y refaccionar edificios del Conicet? \u00bfC\u00f3mo se desarrolla nuestra ley de econom\u00eda del conocimiento, cuando desciende la inversi\u00f3n empresaria en I+D y se incrementa la del Estado? \u00bfC\u00f3mo se explica el descenso en las solicitudes de patentes, cuando se demuestra que otros pa\u00edses se apropian de nuestros conocimientos innovadores? \u00bfC\u00f3mo es posible que Houssay o Leloir, no siendo economistas, hayan entendido el debido proceso de una ciencia para crecer, mientras nuestra dirigencia pol\u00edtica lo soslaya o peor a\u00fan lo ignora?<\/p>\n<\/p>\n<p><em>Arturo Prins es Director Ejecutivo de Fundaci\u00f3n Sales<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El presidente Alberto Fern\u00e1ndez y su flamante ministro de Ciencia, Tecnolog\u00eda e Innovaci\u00f3n, Daniel Filmus, anunciaron el mes pasado en la Casa Rosada, ante destacados&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[16,2935,912,2934,2982,926,2983,758],"class_list":["post-17252","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad","tag-ciencia","tag-conicet","tag-financiamiento","tag-houssay","tag-leloir","tag-patentes","tag-proteccion-del-conocimiento","tag-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4ug","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17252","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17252"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17252\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17253,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17252\/revisions\/17253"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17252"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17252"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17252"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}