{"id":17258,"date":"2022-02-01T08:11:47","date_gmt":"2022-02-01T11:11:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17258"},"modified":"2022-02-01T08:11:54","modified_gmt":"2022-02-01T11:11:54","slug":"ambiente-esencia-de-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17258","title":{"rendered":"Ambiente, esencia de vida"},"content":{"rendered":"<p class=\"has-text-align-right\"><em>La teolog\u00eda, la filosof\u00eda y la ciencia concuerdan en la visi\u00f3n de un universo arm\u00f3nico, o sea, un verdadero \u00abcosmos\u00bb, dotado de una integridad propia y de un equilibrio interno y din\u00e1mico.&nbsp;<\/em><\/p>\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>San Juan Pablo II<\/em><\/p>\n<p>Todos los d\u00edas escuchamos preocupantes noticias: incendios forestales en Norteam\u00e9rica, Australia, Amazonia, desmontes, desaparici\u00f3n de especies, degradaci\u00f3n de suelos, tormentas severas, inundaciones y sequ\u00edas, olas de calor intensas cada vez m\u00e1s frecuentes, desaparici\u00f3n de glaciares en distintos lugares y muchos otros eventos ambientales graves que producen tragedias humanas, p\u00e9rdidas econ\u00f3micas y desfiguran los paisajes. Los eventos meteorol\u00f3gicos severos han crecido exponencialmente desde 1970. Estamos entrando en la sexta extinci\u00f3n masiva de especies, causada por las actividades humanas. Los estudios clim\u00e1ticos se\u00f1alan que las actividades humanas est\u00e1n desestabilizando un periodo de alrededor de 10000 a\u00f1os de estabilidad clim\u00e1tica, periodo durante el cual se desarroll\u00f3 la humanidad y surgieron las civilizaciones. El producto bruto econ\u00f3mico del siglo XX supera todo el producto bruto desde el comienzo de la civilizaci\u00f3n. La intensidad y la velocidad de cambio en los sistemas naturales por las actividades humanas no tiene parang\u00f3n con lo ocurrido en decenas y cientos de miles de a\u00f1os en nuestro planeta. Esto es el Cambio Global.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n de perturbaci\u00f3n y desestabilizaci\u00f3n de los sistemas naturales y humanos complejos ha alcanzado tal magnitud que se ha determinado que las actividades humanas son equivalentes a las fuerzas de la naturaleza, que estamos viviendo la era geol\u00f3gica del Antropoceno. La ciencia, desde diversas disciplinas naturales y f\u00edsico-matem\u00e1ticas viene alertando, desde hace m\u00e1s de sesenta a\u00f1os, con estudios y evidencias cada vez m\u00e1s contundentes, que la humanidad est\u00e1 destruyendo los sistemas naturales del mundo que sostienen la vida y la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Vemos sin embargo que la crisis ambiental o, mejor dicho, la crisis socio-ambiental del Cambio Global se\u00f1alada en varias ocasiones por Juan Pablo II y Benedicto XVI y analizada en detalle por el papa Francisco en la enc\u00edclica <em>Laudato si,<\/em> es considerada a\u00fan hoy c\u00f3mo una cuesti\u00f3n controversial, pese a las evidencias contundentes acumuladas. Se habla mucho, hay gobiernos y sectores pol\u00edticos que hacen pol\u00edtica con el Cambio Global \u2013cuando no lo niegan\u2013, pero muy pocos hacen pol\u00edtica para el Cambio Global con el fin de mitigarlo o frenarlo, para asumir y remediar sus consecuencias. Las negociaciones internacionales para resolver m\u00faltiples aspectos de esta crisis que no acata fronteras se dilatan a\u00f1os y d\u00e9cadas. Las conclusiones cient\u00edficas son refutadas o debilitadas a los ojos de la sociedad mediante campa\u00f1as de desinformaci\u00f3n espec\u00edficamente dise\u00f1adas para estos fines.&nbsp; Los que se preocupan por el tema muchas veces suelen confundirse en slogans que no contemplan ni la diversidad natural y social ni aportan soluciones viables. Estudios recientes, en los pa\u00edses de mayor poder adquisitivo, mediante encuestas y an\u00e1lisis del comportamiento de los ciudadanos que se preocupan y denuncian la crisis socio-ambiental, muestran sin embargo que la mayor\u00eda no est\u00e1 dispuesta a cambiar h\u00e1bitos de sobre e hiper-consumo que aceleran la crisis y generan inequidades intra y transfronterizas. En sociedades y sectores sociales pobres, principales v\u00edctimas junto con la naturaleza de este estado de cosas, la situaci\u00f3n de vulnerabilidad y falta de medios y herramientas impide la acci\u00f3n efectiva para la prevenci\u00f3n o mitigaci\u00f3n de los procesos destructivos que los impactan. Sabemos que estamos avanzando directamente y a toda velocidad hacia un desenlace tr\u00e1gico, destructivo de la naturaleza y de la humanidad, de todos los dones de la creaci\u00f3n, pero aun as\u00ed no parecemos capaces de reaccionar.<\/p>\n<p>El principal problema es que, como sociedades, no terminamos de tomar conciencia de nuestra \u00edntima relaci\u00f3n con la naturaleza. No terminamos de entender que somos parte de ella y que todo lo que hacemos depende de ella, que la econom\u00eda humana es un subsistema de los sistemas naturales. Si nos sinceramos, el uso cotidiano del t\u00e9rmino ambiente parece ubicar a la naturaleza, a la creaci\u00f3n, en el rol de mero escenario para nuestras vidas y fuente de recursos para explotar irracionalmente y sin l\u00edmites. Hablamos de problemas \u201cambientales\u201d pero no terminamos de entender qu\u00e9 significa el ambiente. No terminamos de relacionar nuestra vida con el resto de la vida en el planeta. Para superar este bloqueo hoy, m\u00e1s que nunca, es necesario ir a la esencia de la creaci\u00f3n expresada en la biosfera, a saber, el sistema natural din\u00e1mico y complejo compuesto por la atm\u00f3sfera, lit\u00f3sfera (suelos), hidrosfera y criosfera (agua y hielos) y la vida en todas sus formas.<\/p>\n<p><strong>La biosfera, espacio de la vida<\/strong><\/p>\n<p>Para San Francisco de As\u00eds la naturaleza representa un modo de comunicaci\u00f3n de Dios con la humanidad y la uni\u00f3n de la humanidad con Dios a trav\u00e9s de Su Presencia inmanente en todo los creado (panente\u00edsmo). La belleza de la naturaleza nos habla de la belleza de Dios, del Amor de Dios (G\u00e9nesis 1, 31). Los dones de la creaci\u00f3n son gratuitos y puestos a disposici\u00f3n de todos (Mateo 6, 24-33) y si la naturaleza recibe as\u00ed la bondad de Dios, cuanto mayor es el Amor de Dios hacia nosotros y los dones que nos entrega gratuitamente, inclusive los de la naturaleza (G\u00e9nesis 2, 7-25). Pero a su vez la creaci\u00f3n es v\u00edctima de los pecados de la humanidad y espera la redenci\u00f3n del hombre para recuperar su plenitud (Romanos 8, 22) y ser\u00e1 tambi\u00e9n redimida por Cristo, que es el Se\u00f1or de todo lo creado (Colosenses 1, 15-20). Por consiguiente y desde la perspectiva de fe, los cristianos tenemos amplios motivos para entender que la naturaleza es un bien gratuito que nos ha sido dado, donde vivimos y que debemos respetar, cuidar y sanar si es necesario.<\/p>\n<p>Veamos, desde la perspectiva del conocimiento cient\u00edfico, cu\u00e1l es la esencia de la biosfera. Para ello debemos ver en primer lugar c\u00f3mo ha sido su evoluci\u00f3n. Nuestro planeta tiene unos 4500 millones de a\u00f1os y gira alrededor del sol, una estrella secundaria formada hace unos 6000 millones de a\u00f1os. La atm\u00f3sfera que conocemos es la tercera en la historia del planeta Tierra. La primera atm\u00f3sfera, muy tenue, fue producto de la desgasificaci\u00f3n de la corteza terrestre a medida que esta se solidificaba. El viento solar, una intensa corriente de part\u00edculas emitidas por la corona solar, se encarg\u00f3 de desgastar y hacer desaparecer esta tenue atm\u00f3sfera que adem\u00e1s todav\u00eda no contaba con la protecci\u00f3n del campo magn\u00e9tico terrestre, en formaci\u00f3n por aqu\u00e9l entonces. A medida que se consolidaba y se enfriaba la corteza terrestre, la gran actividad volc\u00e1nica existente liberaba ingentes cantidades de gases con especies nitrogenadas \u2013 amoniaco, por ejemplo\u2013, especies cloradas, di\u00f3xido de carbono y vapor de agua. Colisiones frecuentes con meteoritos y cometas aportaron gases.<\/p>\n<p>A lo largo de m\u00e1s de mil millones de a\u00f1os se fue consolidando esta segunda atm\u00f3sfera. Tambi\u00e9n comenzaron a formarse los mares y oc\u00e9anos. Todav\u00eda no podemos decir a ciencia cierta c\u00f3mo apareci\u00f3 el agua en el planeta. Parte puede haber venido del interior y otra parte, de las colisiones con meteoritos y cometas. Tambi\u00e9n del cruce del planeta por estelas de cometas, compuestas de hielo agua y vapor de agua. Otra teor\u00eda propone que procesos con material org\u00e1nico (mol\u00e9culas con base de carb\u00f3n), presente en el espacio interestelar, podr\u00edan haber liberado agua al espacio y que en su desplazamiento alrededor del sol, la Tierra pudo haber recibido agua interestelar. Sea como fuere, se formaron los oc\u00e9anos primigenios, muy distintos a los actuales. Estos oc\u00e9anos ten\u00edan enormes cantidades de sales y diversas mol\u00e9culas org\u00e1nicas e inorg\u00e1nicas (sin carb\u00f3n) que los convert\u00edan en densas \u201csopas\u201d qu\u00edmicas. Pero antes de seguir es importante tomar conciencia de que nuestro planeta azul \u2013visto desde el espacio aparece cubierto de agua\u2013 en realidad no tiene grandes cantidades de este valioso y esencial recurso. El volumen total estimado de agua presente en el planeta \u2013considerando mares, lagos, r\u00edos, aguas subterr\u00e1neas, hielos, agua en la atm\u00f3sfera\u2013 equivale al de una esfera cuyo radio es del orden de los 790 km. El radio medio de la tierra es 6.371 km. Para comprender mejor este dato, consideremos que el di\u00e1metro de esta esfera de agua es menor a la distancia de Buenos Aires a Bariloche. S\u00f3lo el 1% de esta esfera es agua potable disponible.<\/p>\n<p>Si bien existen varias teor\u00edas sobre el inicio de la vida, hay acuerdo en que la aparici\u00f3n de las primeras mol\u00e9culas de ARN con capacidad para autorreplicarse en formas prebi\u00f3ticas es el origen de la vida en la Tierra. Este inicio podr\u00eda haber ocurrido muy tempranamente, hace 4000 millones de a\u00f1os, y en condiciones extremas. Las primeras mol\u00e9culas necesitaron un entorno de agua para sobrevivir, y el desarrollo de los primeros organismos celulares probablemente ocurri\u00f3 en las aguas de los oc\u00e9anos por lo menos a una profundidad de 1 a 2 metros para poder sobrevivir a la radiaci\u00f3n solar en los rangos de ultravioleta a rayos gamma que, con una atm\u00f3sfera comparativamente tenue, no eran filtrados y pod\u00edan impactar y esterilizar la superficie del joven planeta.<\/p>\n<p>Dentro de este caldo que eran los oc\u00e9anos primigenios tiene lugar una gran revoluci\u00f3n, a poco de iniciarse la vida en el planeta. Los primeros organismos celulares ten\u00edan respiraci\u00f3n anaer\u00f3bica: el ox\u00edgeno molecular (O<sub>2<\/sub>), o simplemente ox\u00edgeno de aqu\u00ed en m\u00e1s, era un gas de traza de muy escasa presencia, al igual que en todos los planetas de nuestro sistema solar. Entre los 3500 y 3000 millones de a\u00f1os antes del presente (Ma.a.p.) surgen las primeras ciano-bacterias eucari\u00f3ticas (c\u00e9lulas con n\u00facleo) que comenzaron a producir energ\u00eda mediante fotos\u00edntesis de la radiaci\u00f3n solar. Esta evoluci\u00f3n de las formas de vida primigenias fue lo que cambi\u00f3 radicalmente el futuro del planeta. A partir de aqu\u00ed nada fue igual y la Tierra comenz\u00f3 a diferenciarse de los dem\u00e1s planetas del sistema solar.<\/p>\n<p>De a poco el ox\u00edgeno emitido por estos primeros organismos unicelulares y posteriormente multicelulares (1600 Ma.a.p.) y hongos (1500 Ma.a.p.) se fue diluyendo en las aguas, interactuando con lo compuestos qu\u00edmicos diluidos en los oc\u00e9anos primigenios. Y hacia 750 Ma.a.p. aparecen las plantas. El ARN deja de ser primordial para la transferencia de informaci\u00f3n gen\u00e9tica y el ADN lo reemplaza en este rol. Una vez que las aguas se saturaron de ox\u00edgeno, este gas, por aqu\u00e9l entonces un contaminante, comenz\u00f3 a diluirse en la atm\u00f3sfera y al poco tiempo comenz\u00f3 a formar una capa de ozono por efecto de la radiaci\u00f3n ultravioleta solar. Mientras tanto, lentamente, surgen las primeras formas de vida animal en las aguas. &nbsp;El ox\u00edgeno disuelto en el agua y en la atm\u00f3sfera en niveles crecentes gener\u00f3 un cambio en la qu\u00edmica de las rocas y la corteza terrestre. Se forman grandes cantidades de dep\u00f3sitos minerales en forma de \u00f3xidos, caracter\u00edstica \u00fanica del planeta. Todo se desarrolla y consolida en medio de grandes cambios producidos por glaciaciones y movimientos tect\u00f3nicos.<\/p>\n<p>El cambio comienza a tomar velocidad. Poco despu\u00e9s de las primeras plantas, el nivel de ox\u00edgeno en la atm\u00f3sfera alcanza una proporci\u00f3n del 18% y la capa de ozono se aproximaba a valores actuales. Y hacia 500 Ma.a.p. la vida comienza a conquistar la superficie del planeta, primero con las plantas y luego con diversas formas de vida animal. R\u00e1pidamente crece la biodiversidad de superficie y la cantidad de ox\u00edgeno atmosf\u00e9rico. Alrededor de 260-280 Ma.a.p., los niveles de ox\u00edgeno alcanzan valores cercanos al 30%, justo por debajo del nivel de combusti\u00f3n espont\u00e1nea de la materia org\u00e1nica. En este periodo, las plantas, animales e insectos alcanzan sus mayores dimensiones. Los registros f\u00f3siles, por ejemplo, contienen lib\u00e9lulas de 2 metros de envergadura. Entre los 250 y 240 Ma.a.p., se produce una brusca ca\u00edda del contenido de ox\u00edgeno a niveles cercanos al 15%, un valor un poco por arriba del m\u00ednimo necesario para mantener la vida en superficie. A partir de all\u00ed los niveles de ox\u00edgeno van subiendo lentamente hasta alcanzar el 21% actual. El hombre moderno hace su aparici\u00f3n al final de la historia: hace poco menos de 2 millones de a\u00f1os el Homo Erectus y 130 mil a\u00f1os, el hombre moderno.<\/p>\n<p>En este proceso evolutivo vemos que la vida tiene el poder de cambiar las condiciones del planeta, primero lentamente y luego de manera cada vez m\u00e1s r\u00e1pida a medida que aumenta el ox\u00edgeno. Luego de la primera gran extinci\u00f3n de vida anaer\u00f3bica ocurrida hace 2450 Ma.a.p. en los oc\u00e9anos, causada por la saturaci\u00f3n del ox\u00edgeno, la vida gana en complejidad y en diversidad aun cuando sufriera cinco extinciones masivas entre los 450 Ma.a.p. y los 66 Ma.a.p.<\/p>\n<p>Los ecosistemas mantienen la vida en diversas formas y escalas, ajust\u00e1ndose a las particulares condiciones locales y regionales, que a su vez van modificando y dando forma a lo geof\u00edsico y geoqu\u00edmico abi\u00f3tico que los rodea. La relaci\u00f3n entre vida y el entorno abi\u00f3tico tambi\u00e9n crece en complejidad, buscando mantener un equilibrio homeost\u00e1tico y resiliencia frente a los cambios y variaciones. Los ecosistemas desarrollan equilibrio entre organismos productores, consumidores y fagocitadores (procesadores de residuos): son comunidades de vida. En la creciente complejidad, las interrelaciones son las llaves del \u00e9xito. La Tierra queda cubierta en una trama de vida. Hasta los humanos tenemos ecosistemas propios: los sistemas agrarios y los sistemas urbanos. Sin embargo, a diferencia de los dem\u00e1s ecosistemas, son sistemas imperfectos donde no existe hoy un equilibrio entre producci\u00f3n, consumo y procesamiento de residuos.<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n de la atm\u00f3sfera y los oc\u00e9anos, en esta amplia relaci\u00f3n entre la trama de lo bi\u00f3tico y lo abi\u00f3tico, da pie al desarrollo del sistema clim\u00e1tico, componente esencial de la biosfera. Se consolidan ciclos hidrol\u00f3gicos, cambios en la erosi\u00f3n, estructura y composici\u00f3n de los suelos. Con frecuencia nos olvidamos que los suelos son tambi\u00e9n materia viva por la gran actividad microbiana y de otras especies. Existen ecosistemas de suelos. La vida sostiene flujos biogeoqu\u00edmicos entre ella y la atm\u00f3sfera, la hidr\u00f3sfera y la lit\u00f3sfera. Podemos decir entonces que la vida reform\u00f3 la superficie del planeta m\u00e1s all\u00e1 de los grandes procesos tect\u00f3nicos. La vida gener\u00f3 sistemas complejos donde el todo es mucho m\u00e1s que las partes. La figura 1. muestra esquem\u00e1ticamente estas relaciones entre la vida y las componentes abi\u00f3ticas de la bi\u00f3sfera.<\/p>\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Figura-1-nota-Canziani_page-0001.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Figura-1-nota-Canziani_page-0001-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-17259\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Figura-1-nota-Canziani_page-0001-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Figura-1-nota-Canziani_page-0001-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Figura-1-nota-Canziani_page-0001-768x432.jpg 768w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Figura-1-nota-Canziani_page-0001-1536x864.jpg 1536w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Figura-1-nota-Canziani_page-0001.jpg 2000w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/p>\n<p><strong>Centralidad de la vida<\/strong><\/p>\n<p>Esta muy apretada s\u00edntesis del g\u00e9nesis visto desde la ciencia nos muestra a la vida, en su creciente complejidad, modificando por completo la cara de la Tierra. Ha sido un proceso lento, pero siempre avanzando, m\u00e1s all\u00e1 de perturbaciones y cambios c\u00f3mo las glaciaciones, tect\u00f3nica y extinciones masivas, hacia procesos bi\u00f3ticos y abi\u00f3ticos integrados y de mayor interacci\u00f3n. La vida permiti\u00f3 el desarrollo de sistemas naturales din\u00e1micos complejos en equilibrio con ella. La vida se ha encargado, a lo largo de millones de a\u00f1os, en mantener o recuperar, luego de eventos catastr\u00f3ficos que dieron lugar a grandes extinciones, condiciones de homeostasis planetaria que garantizan su continuidad. &nbsp;La trama compleja de los ecosistemas, con una riqueza de formas de vida que cumplen funciones espec\u00edficas, le dio mayor resiliencia para sostenerse y renovarse en el proceso evolutivo y las variaciones y ciclos naturales de la biosfera. Como dijo Pierre Teilhard de Chardin, sacerdote, ge\u00f3logo y m\u00edstico, la vida, mediante la evoluci\u00f3n, asciende hacia un mayor nivel de conciencia.<\/p>\n<p>Acabamos de ver que la vida es esencial y central al pasado, presente y futuro de este planeta. La vida que da vida, podr\u00edamos decir. Retomemos el misticismo de San Francisco de As\u00eds ahora con el aporte del conocimiento cient\u00edfico. Desde una observaci\u00f3n f\u00edsica y espiritual de la naturaleza, nos habla de una relaci\u00f3n \u00edntima entre Dios y creaci\u00f3n, como expresi\u00f3n y veh\u00edculo de su Amor. Ya los salmos cantaban y prefiguraban la visi\u00f3n franciscana, por ejemplo, el Salmo 148. Esta aproximaci\u00f3n, esta intuici\u00f3n e inspiraci\u00f3n desde lo visible, est\u00e1 sin duda reforzada hoy por el avance del conocimiento cient\u00edfico. El estudio de la evoluci\u00f3n nos demuestra concretamente que la vida, la comunidad de seres vivos, cambi\u00f3 todo en el planeta. Vemos conceptos como el de comunidad ecosist\u00e9mica, con v\u00ednculos entre distintas formas de vida para generar y sostener espacios donde \u201cel todo es m\u00e1s que la suma de las partes\u201d, como dir\u00eda el papa Francisco. En estas comunidades cada organismo o grupo de organismos tienen roles, funciones solidarias al sistema, y si en el proceso evolutivo alguno desaparece, otro evolucionar\u00e1 para ocupar esa funci\u00f3n. &nbsp;Si empiezan a faltar piezas de este rompecabezas, el sistema se debilita y puede llegar a entrar en colapso, como ocurre hoy.<\/p>\n<p>Los ecosistemas y su din\u00e1mica prefiguran la Primera Carta a los Corintios, cuando San Pablo escribe: \u201cLas partes del cuerpo son muchas, pero el cuerpo es uno; por muchas que sean las partes, todas forman un solo cuerpo\u201d. M\u00e1s adelante agrega: \u201cEl ojo no puede decir a la mano: \u00abNo te necesito\u00bb. Ni tampoco la cabeza decir a los pies: \u00abNo los necesito\u00bb\u201d. Hay muchas formas de vida, pero todas conforman la vida y todas son necesarias. Dios, a trav\u00e9s de la naturaleza, vista desde la ciencia, nos habla de estas realidades espirituales. El ascenso de conciencia que propone Teilhard de Chardin tiene como fin al Cristo, el Se\u00f1or de la Vida, que es el principio y fin de todo lo creado (Colosenses 1, 15-20). Y sabemos que Cristo es la Vida que da Vida. Sabemos que, si una comunidad comienza a perder sus integrantes, la comunidad de debilita y desaparece. Pero tambi\u00e9n sabemos que en la unidad espiritual de los diversos integrantes la comunidad se fortalece. Otra vez m\u00e1s la naturaleza y din\u00e1mica de la biosfera prefigura muy claramente el mensaje del Amor de Dios. Dios hace docencia con la naturaleza que nos rodea para que comprendamos la enorme e inabarcable magnitud de su Amor.<\/p>\n<p>Por lo tanto, dando respuesta a la pregunta inicial, podemos decir que el ambiente es vida. El ambiente nos habla de Dios, \u00c9l nos ense\u00f1a con el ambiente que nos comunica con \u00c9l.<\/p>\n<p><strong>\u00bfHacia d\u00f3nde queremos ir?<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n<p>Sin la vida de los sistemas naturales la humanidad no tiene futuro. C\u00f3mo dijo San Juan Pablo II, estamos inmersos en una cultura de la muerte. Al principio presentamos una muy apretada s\u00edntesis de la muerte de la bi\u00f3sfera que as\u00ed lo demuestra. No s\u00f3lo cuestionan nuestro presente el aborto, la eutanasia, la falta de sistemas de salud y la injusticia, el descarte de las personas sino tambi\u00e9n la destrucci\u00f3n de las formas de vida que nos sostienen y que nos hablan de Dios, que nos llevan al encuentro con Dios, que nos hablan de comunidad y de solidaridad. En el ambiente destruido y contaminado de una villa miseria \u00bfc\u00f3mo podemos hablar de la belleza de Dios? Frente al agua contaminada que mata \u00bfc\u00f3mo podemos hablar del agua fuente de vida? Frente a la destrucci\u00f3n de la vida que causamos, \u00bfc\u00f3mo podemos decir que somos fieles a un Dios Creador, que somos co-creadores? Y podr\u00edamos seguir as\u00ed, cuestion\u00e1ndonos&#8230;<\/p>\n<p>San Juan Pablo II frecuentemente hac\u00eda referencia a \u201clas estructuras de pecado\u201d sociales y particulares que est\u00e1n enquistadas en la sociedad actual. Es necesario cambiar estos desvalores que descartan y destruyen simult\u00e1neamente a personas y la biosfera. Necesitamos construir nuevos paradigmas de desarrollo humano integral que respeten las personas y la naturaleza, que dignifiquen a ambas, como nos piden San Pablo VI en <em>Populorum Progressio<\/em> y Benedicto XVI en <em>Caritas in Veritate<\/em>. Necesitamos una conversi\u00f3n ecol\u00f3gica, como nos reclaman San Juan Pablo II y Francisco. Es nuestro deber como cristianos y como ciudadanos, seguir a Cristo, la Vida que da Vida, cuidando la vida que da vida en este planeta.<\/p>\n<p><em>Pablo O. Canziani es Investigador Principal CONICET. Integrante del equipo de autores del 4to Informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Clim\u00e1tico. Miembro fundador del Movimiento Laudato si y miembro de n\u00famero de la Academia Argentina de Ciencias del Ambiente<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La teolog\u00eda, la filosof\u00eda y la ciencia concuerdan en la visi\u00f3n de un universo arm\u00f3nico, o sea, un verdadero \u00abcosmos\u00bb, dotado de una integridad propia&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[2988,2986,2984,73,760,1051,758],"class_list":["post-17258","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad","tag-ambiente","tag-biosfera","tag-crisis-ambiental","tag-ecologia","tag-ecosistema","tag-evolucion","tag-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4um","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17258","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17258"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17258\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17260,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17258\/revisions\/17260"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17258"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17258"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17258"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}