{"id":17261,"date":"2022-02-01T08:15:00","date_gmt":"2022-02-01T11:15:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17261"},"modified":"2022-02-01T08:25:54","modified_gmt":"2022-02-01T11:25:54","slug":"thomas-merton-el-amante-de-la-naturaleza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17261","title":{"rendered":"Thomas Merton: el amante de la naturaleza"},"content":{"rendered":"<p>Thomas Merton es sin duda uno de los m\u00edsticos m\u00e1s importantes del siglo XX. En el claustro se le permit\u00eda escribir. Su primer trabajo publicado, la autobiograf\u00eda temprana, <em>La monta\u00f1a de los siete c\u00edrculos<\/em> (1948), logr\u00f3 un notable \u00e9xito. Muchos otros libros vendr\u00edan despu\u00e9s. En ellos, adem\u00e1s de la teolog\u00eda y la espiritualidad cat\u00f3lica, Merton abord\u00f3 varios temas atrayentes para la sociedad contempor\u00e1nea cada vez m\u00e1s plural: los derechos civiles y la segregaci\u00f3n racial, la no violencia, el pacifismo y el riesgo de una hecatombe nuclear, el despertar de la conciencia ecol\u00f3gica en el planeta, el di\u00e1logo ecum\u00e9nico y las relaciones entre las culturas occidentales y orientales.<\/p>\n<p>En sus escritos se reconoce claramente la adhesi\u00f3n al verdadero humanismo, la primac\u00eda del ser humano sobre la tecnolog\u00eda, la compasi\u00f3n sobre la violencia. Por eso, en su testamento espiritual, la clave de la libertad interior que la vida mon\u00e1stica puede y debe aportar al mundo es la liberaci\u00f3n de cada ser humano frente a la creciente opresi\u00f3n de las estructuras. Sin ella, no hay vida social posible. Una vida interior profunda es la base de toda vida exterior fruct\u00edfera.<\/p>\n<p>El 18 de marzo de 1958 se da la \u201cepifan\u00eda\u201d de Thomas Merton en la esquina de las calles Fourth y Walnut en Louisville. \u201cEn Louisville, en una esquina de Fourth y Walnut, en el centro comercial de la ciudad, de repente me di cuenta de que amaba a todas esas personas, que eran m\u00edas y yo era de ellos, que no pod\u00edamos ser extra\u00f1os el uno al otro a pesar de que \u00e9ramos totalmente desconocidos&#8230; Tengo la inmensa alegr\u00eda de ser humano, de pertenecer a una especie en la que Dios mismo se ha encarnado. Como si las penas y la estupidez de la condici\u00f3n humana pudieran aplastarme ahora que me doy cuenta de lo que todos somos. \u00a1Oh, si todos pudieran darse cuenta de esto! Pero esto no se puede explicar. \u00a1No se puede decir a la gente que todos caminan por el mundo brillando como el sol!\u00bb.<\/p>\n<p>En este art\u00edculo nos enfocaremos en uno de los temas que atrajo a Merton y en el que fue, en cierto modo, un profeta: la ecolog\u00eda, la cuesti\u00f3n de la tierra y la acci\u00f3n depredadora de los seres humanos. La amenaza real del agotamiento de los recursos naturales y el peligro de una cat\u00e1strofe planetaria, preocupa cada vez m\u00e1s a los intelectuales. Por otro lado, el surgimiento de movimientos religiosos, espirituales y m\u00edsticos centrados en la contemplaci\u00f3n de la naturaleza y la comuni\u00f3n con el cosmos demuestran que las experiencias y reflexiones de Merton anticiparon muchos caminos que la humanidad deber\u00eda recorrer hoy con m\u00e1s respeto y atenci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>La creaci\u00f3n como oraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Los elementos de la naturaleza, como rocas, \u00e1rboles, tierra, mariposas, p\u00e1jaros, sol, luna, estrellas llevan a orar y alabar al Creador. Merton vio en este camino exterior las huellas del Dios que buscaba por encima de todo. La creaci\u00f3n lo hizo estallar en oraci\u00f3n, alabanza, reverencia, amor, en cualquier circunstancia y lugar. En este sentido, puede decirse que su m\u00edstica es terrenal, cercana a lo creado, sin caer nunca en la tentaci\u00f3n de escapar del mundo en ejercicios gn\u00f3sticos de una espiritualizaci\u00f3n desarraigada.<\/p>\n<p>Hay en sus escritos maravillosas referencias a la dimensi\u00f3n c\u00f3smica de la m\u00edstica y a las experiencias profundas de uni\u00f3n cuando est\u00e1 en contacto con la naturaleza que tanto ama y a la que tiene acceso privilegiado en el monasterio y especialmente en su tiempo de ermita\u00f1o. &nbsp;<\/p>\n<p>Merton siente asombro ante la grandeza del universo. Es un asombro apasionado que lo lleva a inclinarse ante la naturaleza. Una de las cosas que m\u00e1s le gustan es la soledad y el silencio en la naturaleza. Describe el d\u00eda de su primer viaje al monasterio trapense: \u201c\u00a1El silencio fue un abrazo! Acababa de entrar en la soledad de la fortaleza inexpugnable. Y el silencio que me rodeaba tambi\u00e9n me hablaba, y hablaba m\u00e1s fuerte y m\u00e1s elocuentemente que cualquier otra voz\u201d.<\/p>\n<p>En esta inmersi\u00f3n radical en el silencio de la vida mon\u00e1stica, Merton nunca olvid\u00f3 al ser humano y su importancia. As\u00ed, tambi\u00e9n, despu\u00e9s de la iluminaci\u00f3n y epifan\u00eda de la esquina de Louisville, se da cuenta a\u00fan m\u00e1s en\u00e9rgicamente de que el ser humano es un intermediario entre Dios y la creaci\u00f3n, un sacerdote que ofrece a Dios todas las cosas sin destruirlas ni da\u00f1arlas, llamado a cuidar y trabajar en el jard\u00edn del Ed\u00e9n y a contribuir a trav\u00e9s de su trabajo en la creaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>Para \u00e9l, el mundo fue creado como un templo, un para\u00edso, al que Dios mismo descender\u00eda y vivir\u00eda familiarmente con los esp\u00edritus que all\u00ed estaban para cuidar ese jard\u00edn. Dios cre\u00f3 al hombre y a la mujer y les confi\u00f3 la tarea de compartir con \u00e9l el cuidado de lo creado. Hizo al ser humano a su imagen y semejanza, como artista, trabajador, <em>homo faber, <\/em>como jardinero del para\u00edso. Dej\u00f3 a la criatura humana la libertad de decidir por s\u00ed mismo c\u00f3mo interpretar las cosas creadas y c\u00f3mo entenderlas y usarlas.<\/p>\n<p>Hay un verdadero misterio nupcial que Merton vive en su contacto con la tierra y todo lo que hay en ella. En sus experiencias el elemento er\u00f3tico estar\u00e1 presente y dar\u00e1 como resultado hermosas e inspiradoras p\u00e1ginas.<\/p>\n<p><strong>M\u00edstico y er\u00f3tico, un binomio indisoluble<\/strong><\/p>\n<p>En los relatos b\u00edblicos ya percibimos la profunda intuici\u00f3n de que la experiencia y el conocimiento de Dios o del otro pasa por los sentidos y la corporeidad. As\u00ed es como Jacob \u201cconoce\u201d a su esposa Rebeca en el silencio y la intimidad de la tienda donde ambos conciben los hijos que tendr\u00e1n. Todo el linaje de las parejas que pueblan la Escritura \u2013tambi\u00e9n el Apocalipsis\u2013 proporciona la matriz anal\u00f3gica seg\u00fan la cual el lenguaje espiritual hablar\u00e1 de la experiencia de Dios, que \u201cconoce\u201d a su criatura en la intimidad del coraz\u00f3n, despertando sus sentidos mientras le revela sus secretos m\u00e1s profundos y su voluntad transformadora de la historia y la realidad.<\/p>\n<p>En el evento m\u00edstico, que tiene lugar entre el ser humano y el ser divino, est\u00e1n involucrados no s\u00f3lo el sujeto que conoce, es decir, el yo, sino el otro, el t\u00fa. El otro es alguien que se dirige a m\u00ed, me habla y a quien respondo. Otro sujeto, cuya diferencia para m\u00ed se impone como una epifan\u00eda, como revelaci\u00f3n. Es otro cuyo perfil misterioso y fascinante se dise\u00f1a principalmente en situaciones-l\u00edmite de la existencia y transforma radicalmente la vida de quien est\u00e1 involucrado en esa experiencia.<\/p>\n<p>El que contemplaba la Belleza Infinita, el Alto Bien, la gloria de la divinidad, ser\u00e1 herido para siempre por el encanto bajo el cual el Otro lo ha seducido y fascinado. Y pasar\u00e1 su vida en busca de un nuevo sentido de esta visi\u00f3n que lo deslumbr\u00f3 con tanta fuerza y que ya no puede olvidar.&nbsp;<\/p>\n<p>En la m\u00edstica cristiana, la relaci\u00f3n amorosa tiene el componente antropol\u00f3gico en el centro de su identidad, ya que el Dios experimentado y amado se hizo carne y mostr\u00f3 un rostro humano. Es por eso que los m\u00edsticos cristianos de todos los tiempos encuentran palabras extra\u00eddas del vocabulario de la sexualidad humana y el amor para describir sus estados del alma y narrar sus experiencias. El goce corporal y afectivo y el dolor ser\u00e1n los canales \u2013aunque p\u00e1lidos e insuficientes\u2013 por los que ellos y ellas buscar\u00e1n comunicar la experiencia inefable de la que son protagonistas por la gracia y no por su propio esfuerzo.<\/p>\n<p>La experiencia m\u00edstica recrea completamente a la persona, permiti\u00e9ndole experimentarse a s\u00ed misma como nueva y fresca en las manos del Creador. La experiencia m\u00edstica es, por lo tanto, constitutiva e inseparablemente una experiencia de amor, que lleva en s\u00ed misma el proceso de una nueva creaci\u00f3n, con toda su dimensi\u00f3n parad\u00f3jica de parto y salida a la luz, de dolor y alegr\u00eda, de belleza y sufrimiento, de ocultamiento y revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La alegr\u00eda amorosa experimentada tiene como lugar de acontecimiento la carne, con su vulnerabilidad, mortandad y finitud. Y la experiencia de un amor mayor que provoca seducci\u00f3n y fascinaci\u00f3n, y suscita al mismo tiempo dolor por la ausencia, la carencia, lo inconcluso, la sensaci\u00f3n de no poder realizar la uni\u00f3n y sentir constantemente la pobreza de sus l\u00edmites y la oscuridad donde brilla la luz soberana, pero que puede esconderse en cualquier momento, dejando el alma sola y entregada a la aridez y la desolaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En Thomas Merton esta experiencia de amor, hecha de plenitud y carencia, de goce y sufrimiento, es causada no s\u00f3lo por la mediaci\u00f3n antropol\u00f3gica, sino tambi\u00e9n por la mediaci\u00f3n ecol\u00f3gica.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El \u201cnovio\u201d del bosque<\/strong><\/p>\n<p>El mundo de la naturaleza y la creaci\u00f3n no se explora suficientemente cuando se habla de la contribuci\u00f3n de Merton a los tiempos modernos y posmodernos. Sin embargo, este mundo jug\u00f3 un fundamento de enorme importancia en su experiencia de Dios. La lectura de sus escritos, seg\u00fan los expertos, converge en la demostraci\u00f3n de una relaci\u00f3n \u00edntima y progresiva de dimensi\u00f3n conyugal con la creaci\u00f3n como cuerpo de divinidad, al mismo tiempo que observa y revela al Dios que tanto anhelaba ver y conocer.<\/p>\n<p>As\u00ed es cuando describe su vida en medio del bosque como una necesidad imperativa y no como un lujo exc\u00e9ntrico, como algunos podr\u00edan pensar. Vale la pena citar sus propias palabras: \u201cVivo en el bosque por necesidad. Me acuesto en medio de la noche porque es imperativo que escuche su silencio, solo, y con el rostro en el suelo, recite salmos, solo, en el silencio de la noche&#8230; El silencio del bosque es mi novia y el calor dulce y oscuro de todo el mundo es mi amor y el coraz\u00f3n de este calor oscuro emerge el secreto que se escucha s\u00f3lo en silencio, pero es la ra\u00edz de todos los secretos que son susurrados por todos los amantes en sus lechos en todo el mundo\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan su comentarista, Katie Deignan, Merton pas\u00f3 toda su vida mon\u00e1stica escuchando este secreto que palpita en el coraz\u00f3n de la creaci\u00f3n para poder escuchar con \u00e9xtasis y responsabilidad, como lo hace el marido con la esposa a la que se ha comprometido a respetar en la alegr\u00eda y la tristeza, en la salud y la enfermedad, y amar todos los d\u00edas de la vida hasta la muerte.<\/p>\n<p>La vida monacal siempre se ha distinguido por ese contacto directo, de piel a piel, con la naturaleza y la creaci\u00f3n. Ya sea en el desierto o en los bosques, encontraremos a hombres y mujeres de Dios realizando sus experiencias m\u00edsticas y adquiriendo la sabidur\u00eda infundida directamente por la divinidad en contacto cercano y amoroso con la creaci\u00f3n.&nbsp; Con Merton no fue diferente. As\u00ed es que cuando el abad lo nombr\u00f3 guardabosques del monasterio, lo que signific\u00f3 restaurar los bosques que hab\u00edan sido despojados y podados una d\u00e9cada antes, su experiencia de soledad y pasi\u00f3n por la naturaleza se radicaliz\u00f3.&nbsp;<\/p>\n<p>Descubri\u00f3 \u2013en su cada vez mayor comuni\u00f3n con la naturaleza\u2013 que la siembra, el arado, eran actividades que aumentaban sus otros compromisos mon\u00e1sticos como c\u00f3nyuge de la naturaleza. \u00bfNo es el c\u00f3nyuge quien acaricia a la amada y la fecunda?&nbsp; En medio de esta experiencia intuir\u00e1 que el verdadero mentor y director de las almas era la naturaleza misma. Y su \u201cmatrimonio\u201d con el bosque se intensific\u00f3 en 1960, cuando comenz\u00f3 a residir en la ermita. All\u00ed encontr\u00f3 una comunidad m\u00e1s grande y un coro incomparable de seres vivos que se despertaba cada ma\u00f1ana bajo sus pies: los cursos de agua, los campos, los \u00e1rboles, las ranas, los p\u00e1jaros, las flores.&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 escuch\u00f3 Merton en su \u00e9xtasis en medio de la naturaleza? Escuch\u00f3, en sus propias palabras, el dulce canto de las cosas vivas, visibles e invisibles. Y a este coro se reuni\u00f3, un monje solitario que ofrec\u00eda cantos y salmos de gloria y acci\u00f3n de gracias unidos a toda la humanidad. Su subjetividad, \u00fanica, deseada y amada por el Creador desde toda la eternidad, se abre al cosmos con admiraci\u00f3n y reverencia, murmurando en silencio una alabanza que se une al himno de todo el universo, arrebatador y fulgurante.<\/p>\n<p>Merton era un buscador incesante y apasionado de Dios. Una persona muy culta, que hab\u00eda estudiado la rica biblioteca del monasterio y hab\u00eda sido maestro de novicios. Sin embargo, encontr\u00f3 en la fiesta multicolor y polifac\u00e9tica de la creaci\u00f3n divina una sabidur\u00eda nunca vista ni sospechada, que despert\u00f3 en sus sentidos espirituales una familiaridad primordial con las criaturas.<\/p>\n<p>Esta afinidad primordial con la creaci\u00f3n y el cosmos revela su alma franciscana. Como se sabe, Merton, poco despu\u00e9s de su conversi\u00f3n, llam\u00f3 a la puerta de los franciscanos antes de entrar en la trapa. Fue rechazado, tal vez por su vida anterior, pero mantuvo hasta el final su identidad franciscana.<\/p>\n<p>Francisco de As\u00eds es el gran poeta de la intimidad con los seres vivos, con todas las criaturas del universo: hermano Sol, hermana Luna, Madre Tierra&#8230; Tambi\u00e9n los grandes intelectuales franciscanos como Duns Scoto y Buenaventura influyeron en Merton cuando los estudi\u00f3. La obra de Buenaventura, <em>Itinerario de la mente hacia Dios<\/em>, marc\u00f3 profundamente en el joven monje el camino trazado por el santo del alma que recorre los misterios de la creaci\u00f3n, el ego y las complejidades del ser. Y seg\u00fan Buenaventura, el camino sagrado comienza a seguir los pasos divinos desde abajo, cuando todo el mundo material se nos presenta \u201ccomo un espejo a trav\u00e9s del cual debemos pasar a Dios, el artesano supremo\u201d.<\/p>\n<p>De manera muy similar, Merton se relaciona con las criaturas y las celebra como sacramentos que reflejan lo que se desborda de la Fuente Divina del amor creativo.&nbsp; Especialmente en <em>Nuevas semillas de contemplaci\u00f3n, <\/em>encontramos muchos textos donde el monje describe la creaci\u00f3n como \u201cel arte del Padre\u201d. Todo el libro est\u00e1 sembrado de descripciones de este amor de Dios que se extiende a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n, provocando la maravillosa respuesta humana: \u201c<em>Porque es el amor de Dios el que me calienta al sol y su amor el que me da la lluvia fr\u00eda. Es el amor de Dios el que me nutre con caf\u00e9 y con pan y sigue siendo \u00e9l quien me alimenta con hambre y ayuno. Es el amor de Dios el que env\u00eda los d\u00edas de invierno, cuando me siento fr\u00edo y enfermo, y tambi\u00e9n el caluroso verano en el que trabajo y mi ropa est\u00e1 llena de sudor. (&#8230;) Su amor extiende la sombra de los sic\u00f3moros sobre mi cabeza y env\u00eda al ni\u00f1o con un cubo de agua de la fuente, en el borde de los campos de trigo, mientras los trabajadores descansan y sus mulas permanecen tranquilas bajo los \u00e1rboles\u201d.<\/em><em><\/em><\/p>\n<p><strong>El silencio, la soledad y el \u201cmartirio verde\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Merton era un alma contemplativa y una mente brillante que no buscaba y encontraba a Dios en las esencias te\u00f3ricas, sino en el cosmos f\u00edsico. Su amor por la naturaleza era activo, como jardinero y guardabosques, pero tambi\u00e9n t\u00e1ctil, atl\u00e9tico, incluso sensual.&nbsp; De su padre aprendi\u00f3 y hered\u00f3 la costumbre de caminar descalzo por el bosque, oliendo los pinos.<\/p>\n<p>De ascendencia celta, con sangre galesa corriendo por sus venas, se identific\u00f3 profundamente con los ermita\u00f1os y m\u00e1rtires celtas. En comuni\u00f3n con ellos, en el bosque, disfrut\u00f3 de la Presencia divina por la que juntos hab\u00edan sacrificado el mundo de la sociedad humana. Thomas Berry, el comentarista que nos inspira, lo describe como \u201cmartirio verde\u201d. Su matrimonio con la soledad del bosque permiti\u00f3 a este hombre, hu\u00e9rfano de lazos de sangre en el mundo, sentir la herida de la soledad que se profundiza a lo largo de los a\u00f1os.<\/p>\n<p>Eligi\u00f3 vivir solo en el bosque como refugio para su propio dolor existencial, pero tambi\u00e9n para reparar la violaci\u00f3n de la tierra y los pueblos de la tierra. All\u00ed se convirti\u00f3 en poeta, manifestante, profeta, preso pol\u00edtico y pr\u00f3digo. Al hacerlo, Merton anticipa algunas intuiciones fundamentales de la teolog\u00eda actual, especialmente la teolog\u00eda pol\u00edtica y la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, que tienen en las luchas por la justicia su centro y su fuerza. Y los considera inseparables de la lucha ecol\u00f3gica, por un mundo habitable e impregnado de sostenibilidad.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n teol\u00f3gica m\u00e1s reciente sobre la creaci\u00f3n y sobre el Dios creador presenta algunos hallazgos fundamentales en la vida de la Iglesia de hoy. Uno de ellos nos dice que los imperativos \u00e9ticos cl\u00e1sicos del pensamiento cristiano \u2013la primac\u00eda de la caridad, la lucha por la justicia, la atenci\u00f3n preferencial por los m\u00e1s pobres y necesitados\u2013 deben ir hoy de la mano del compromiso por construir un mundo habitable, y una actitud de respeto y reverencia por la naturaleza, redescubriendo ante ella la capacidad aparentemente perdida de asombrarse. Se trata de una actitud filial que, en el contexto de una reflexi\u00f3n dedicada a Dios Padre, creador, deber\u00eda ser una de las consignas de los cristianos en todo el mundo.<\/p>\n<p>Readquirir una mirada contemplativa para ver en el mundo, en todos los seres vivos, la marca com\u00fan de las criaturas de Dios, la creaci\u00f3n divina, la morada de Dios y del ser humano, es un imperativo hoy para el cristiano. A partir de este imperativo, uno puede encontrar las fuentes de inspiraci\u00f3n en la vida y la experiencia de muchos santos que son maravillas del Esp\u00edritu de Dios, con una verdad de la historia de la Iglesia y una rica tradici\u00f3n. Y tambi\u00e9n en grandes m\u00edsticos contempor\u00e1neos como Thomas Merton.<\/p>\n<p>El camino teol\u00f3gico cristiano para superar la crisis ecol\u00f3gica debe preguntarse nuevamente sobre el Dios de la revelaci\u00f3n judeo-cristiana, de quien la criatura humana es una imagen. Un Dios que se revela no por dominio, sino por renuncia a sus prerrogativas y por la humilde venida hacia su creaci\u00f3n para revelarse, morar, conocer y ser conocido. Conocer a Dios, en este sentido, es inseparable de amar. Conocer la creaci\u00f3n implicar\u00e1, modestamente, ser parte de la escuela del amor que observa con respeto y entra en relaci\u00f3n. La misma relaci\u00f3n afectiva, amorosa y conyugal, como Merton solo y silencioso en su bosque.<\/p>\n<p><strong>La responsabilidad de la creaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>En sus escritos, Thomas Merton a menudo reflexiona sobre la obediencia: la obediencia de Jes\u00fas, incluso la muerte de la cruz; su propia obediencia, a veces tan dif\u00edcil, a sus superiores. Pero tambi\u00e9n entiende la obediencia a la responsabilidad hacia la tierra y la creaci\u00f3n. Escribe<em>: \u201cObediente a la muerte&#8230; Quiz\u00e1s el aspecto m\u00e1s crucial de la obediencia cristiana a Dios hoy en d\u00eda se refiere a la responsabilidad de los cristianos en una sociedad tecnol\u00f3gica con respecto a la creaci\u00f3n y el deseo de Dios para con la creaci\u00f3n.&nbsp; Obediencia a la voluntad de Dios con respecto a la naturaleza y al hombre \u2013<\/em><\/p>\n<p><em>respeto por la naturaleza y amor por el hombre\u2013 en la conciencia de nuestro poder para frustrar los designios de Dios para con la naturaleza y para con el hombre; y no corromper y destruir radicalmente los bienes naturales mediante el uso enga\u00f1oso y la explotaci\u00f3n ciega, especialmente por el despilfarro criminal\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Merton tiene en su mente, al mencionar estas cosas, la pregunta fundamental: \u00bfCu\u00e1l es la actitud de los cristianos hacia el mundo creado por Dios? Contemplaci\u00f3n y trabajo. A trav\u00e9s de la contemplaci\u00f3n, podemos reconocer la belleza de la creaci\u00f3n. A trav\u00e9s del trabajo, podemos transformar la naturaleza para el bien de la vida, vencer el mal y el pecado por el bien y la gracia. Nuestra misi\u00f3n es mantener el equilibrio entre la preservaci\u00f3n y la transformaci\u00f3n de la creaci\u00f3n. No s\u00f3lo podemos preservar, porque el mundo nos ha sido dado para vivir en \u00e9l. Dios Padre quiere que usemos nuestra inteligencia para transformar las obras del mundo en bienes necesarios para nuestras vidas. Pero tampoco podemos usar y abusar de las cosas del mundo, manipulando todo de acuerdo con nuestros intereses ego\u00edstas, porque de esta manera nosotros y el mundo terminaremos en la destrucci\u00f3n. Nuestra misi\u00f3n es reflejar la bondad creativa y el amor salvador de Dios Padre. Para esto tenemos un mandamiento positivo: Puedes comer de cada \u00e1rbol en el jard\u00edn\u201d. En primer lugar, el amor de Dios Padre es de aliento a nuestra libertad, para que podamos utilizar todos los bienes que \u00e9l nos ha dado, en la b\u00fasqueda del bienestar compartido, en la solidaridad y la justicia.<\/p>\n<p><strong>La m\u00edstica integrada de Thomas Merton<\/strong><\/p>\n<p>Dios Padre quiere hacer efectiva ya, en la creaci\u00f3n y en la historia, la salvaci\u00f3n que se consumar\u00e1 en la meta-historia. Mientras lo espera ansiosamente, el cristiano est\u00e1 llamado a amar con todo su coraz\u00f3n este mundo al que Dios Padre \u201cam\u00f3 tanto que envi\u00f3 a su Hijo \u00fanico\u201d <em>(cf.<\/em> <em>Juan<\/em> <em>3, 16-17) <\/em>y sobre el cual derrama y siempre derrama de nuevo el Esp\u00edritu de vida y santidad.&nbsp; La \u201cfigura\u201d y el prop\u00f3sito de la relaci\u00f3n Hombre-Dios-Naturaleza es, por lo tanto, el amor. No s\u00f3lo amor afectivo sino tambi\u00e9n efectivo y transformador.&nbsp; Amor que sabe encantar y contemplar, pero tambi\u00e9n experimentar, luchar y sufrir.<\/p>\n<p>El cosmos y el hombre llevan en su ser, por lo tanto, su destino com\u00fan. Destino que es la salvaci\u00f3n. Portador y medio de salvaci\u00f3n, el cosmos nos dice hoy que lo que se crea es lo que se salva. El cosmos es, entonces, nuestro espacio soteriol\u00f3gico, donde podemos experimentar y ser experimentados por el Esp\u00edritu de Dios que habita la creaci\u00f3n desde dentro como un don amoroso y redentor.<\/p>\n<p>Por otro lado, el hombre es responsable del futuro del cosmos, teniendo ante s\u00ed la llamada no s\u00f3lo a construir una historia y un futuro para su propio crecimiento y progreso, ignorando al resto de lo creado, sino a cuidar y asegurar la habitabilidad y la plena supervivencia de todo ser vivo, de toda la creaci\u00f3n.&nbsp; La interpelaci\u00f3n ecol\u00f3gica escuchada y obedecida por la fe y la teolog\u00eda puede ayudar a garantizar hoy el no olvido de esta fecundidad mutua de la persona y del planeta.<\/p>\n<p>Merton vivi\u00f3 esta interpelaci\u00f3n y respondi\u00f3 con todo su ser.&nbsp; Es por eso que el mundo no humano tambi\u00e9n lo incluye en el concepto de compasi\u00f3n. No dej\u00f3 tratados sobre ecolog\u00eda, porque cuando muri\u00f3, a\u00fan no hab\u00eda ganado la figura que tiene hoy. Pero a lo largo de su obra encontramos la ense\u00f1anza fundamental de que la naturaleza nos ense\u00f1a la conexi\u00f3n de todo con todo. Y de que la naturaleza est\u00e1 siendo violada y requiere una actitud de compasi\u00f3n y la necesidad de actuar, transformando una espiritualidad abstracta en espiritualidad encarnada.<\/p>\n<p>Como dice Olivier Cl\u00e9ment, la naturaleza es el sacramento de la presencia de la Trinidad Creadora que la hace su morada. As\u00ed, \u201cel universo es un texto Trinitario&#8230; y las criaturas son como letras de un alfabeto\u201d. Thomas Merton experimenta en su cuerpo y su coraz\u00f3n que estamos hechos de la misma materia que los minerales, los vegetales, los planetas y las galaxias, lo que ampl\u00eda enormemente nuestro parentesco m\u00e1s all\u00e1 de los lazos familiares y nacionales, y determina el respeto por el planeta que nos envuelve. All\u00ed est\u00e1 la reverencia y la solidaridad con el universo, que es el principio y el final de nuestra peregrinaci\u00f3n humana. Estamos hechos del polvo de la tierra y de las estrellas, somos seres vivos capaces de creer, esperar y amar. \u201cNuestra carne y huesos provienen de otras estrellas&#8230;\u201d.<\/p>\n<p><em>Mar\u00eda Clara Lucchetti Bingemer<\/em><em> <\/em><em>es escritora, te\u00f3loga y profesora en la Universidad Cat\u00f3lica de R\u00edo de Janeiro<\/em><em><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Thomas Merton es sin duda uno de los m\u00edsticos m\u00e1s importantes del siglo XX. 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