{"id":17263,"date":"2022-02-01T08:21:20","date_gmt":"2022-02-01T11:21:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17263"},"modified":"2022-02-01T08:25:38","modified_gmt":"2022-02-01T11:25:38","slug":"amor-al-mundo-en-la-raiz-de-la-ecologia-cultural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17263","title":{"rendered":"Amor al mundo en la ra\u00edz de la ecolog\u00eda cultural"},"content":{"rendered":"<pre class=\"wp-block-preformatted\">En este art\u00edculo nos interesa particularmente el modo c\u00f3mo la enc\u00edclica <em>Laudato Si. Sobre el cuidado de la casa com\u00fan<\/em> aborda la dimensi\u00f3n cultural de la ecolog\u00eda. (1) <\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">&nbsp;<\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\"><strong>La alarma ecol\u00f3gica en el siglo XXI<\/strong><\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Seremos conocidos en la historia de la humanidad y el cosmos como las primeras generaciones de la Era Ecol\u00f3gica. Es en el siglo XX, especialmente en la segunda mitad, cuando se desarrolla gradualmente la conciencia pr\u00e1ctica de que la infelicidad de los seres humanos tambi\u00e9n se extiende al planeta Tierra y que el destino de todas las criaturas est\u00e1 intr\u00ednsecamente relacionado. A partir de los a\u00f1os setenta, la cuesti\u00f3n ecol\u00f3gica, formulada en t\u00e9rminos de crisis, preocupaci\u00f3n, peligro, amenaza y destrucci\u00f3n de la naturaleza y del planeta, se convirti\u00f3 en una problem\u00e1tica fuera de control.<\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">En los \u00faltimos tiempos, la turbulencia del mundo ha adquirido intensidades que nos sumergen en una constante angustia y alarma, ya que el escenario m\u00e1s sereno y el contexto m\u00e1s acogedor se transforman, en una fracci\u00f3n de segundo, en lugares de tragedia, de dolor, de absurdo, de sangre, de l\u00e1grimas y de muerte. Son muchos los acontecimientos, a nivel local y global, que hacen de \u00e9ste un tiempo inclemente, sin compasi\u00f3n, sin piedad, sin perd\u00f3n, sin paz. Sabemos que no podemos ni debemos cargar todos los dolores del mundo en nuestra mente, en nuestro coraz\u00f3n ni sobre nuestros hombros. Es demasiado para una persona. Sin embargo, recuerda el papa Francisco, necesitamos conocer los problemas y no ignorar los dolores de la Tierra \u201cpara tomar conciencia dolorosa, para atrevernos a transformar lo que sucede en el mundo en sufrimiento personal\u201d (<em>Laudato si, 19<\/em>). Por eso, el Santo Padre no se ahorra ni nos ahorra el trauma de encontrarnos con la vulnerabilidad de nuestra casa com\u00fan y la vulnerabilidad de cada una de las criaturas que la habitan. Para que ya no seamos \u201ctestigos mudos\u201d, escribe (cf. <em>LS<\/em> 20-61).<\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">En este incipiente tercer milenio, el planeta est\u00e1 cargado de dolor. Un grito se eleva desde esta tierra que realmente se ha convertido en un valle de l\u00e1grimas. \u201cDios llora en la tierra\u201d; el ser humano ya no canta salmos de alabanza; gritos de terror se escuchan por todas partes. La tierra cansada, agotada y herida, clama y se impacienta. Las palabras de la benedictina Hildegarde de Bingen (1098-1179) resuenan hoy: \u201cTodos los elementos del mundo, que antes estaban en gran serenidad, entraron en la m\u00e1s viva inquietud, mostrando terribles signos de miedo\u201d<sup>2<\/sup>. En el mismo tono y con la misma relevancia para la actualidad, el monje oriental del siglo X, Sime\u00f3n, El Nuevo Te\u00f3logo, describe la revuelta de los elementos del mundo: \u201cEl sol no quiso brillar, la luna no pudo soportar tener que aparecer ... las fuentes ya no quer\u00edan fluir, el agua de los r\u00edos se negaba a correr ... las bestias y todos los animales de la tierra ... miraban al hombre con desd\u00e9n ... el cielo parec\u00eda haber empezado a moverse para caer sobre \u00e9l con justicia y la tierra se impacientaba con sus pasos\u201d<sup>3<\/sup>.<\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">La recomendaci\u00f3n del fil\u00f3sofo e historiador franc\u00e9s Michel Serres parece sensata cuando dice que \u201chay que dejar de reducir lo real a im\u00e1genes aterradoras\u201d, pero, del mismo modo, es necesario tener presente que, recuerda George Steiner, \u201cel ser tambi\u00e9n puede ser concebido como puro terror\u201d<sup>4<\/sup>. De hecho, se puede escuchar en todas partes \u201clos gemidos de la Hermana Tierra, que se unen a los gemidos de los abandonados del mundo, con un lamento que nos exige otro rumbo. Nunca hemos maltratado y herido nuestra casa com\u00fan como en los \u00faltimos dos siglos\u201d (<em>LS<\/em> 53), dice el papa Francisco. <\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Muchos de nosotros estamos tentados de preguntarnos: \u201c\u00bfqu\u00e9 tengo que ver yo con esto?\u201d Esta pregunta ilustra adecuadamente el diagn\u00f3stico realizado por el Santo Padre: \u201cEl problema es que todav\u00eda no tenemos la cultura necesaria para afrontar esta crisis\u201d (<em>LS<\/em> 53), y prosigue, en otro p\u00e1rrafo: \u201cLa dificultad de tomar en serio este desaf\u00edo tiene que ver con un deterioro \u00e9tico y cultural que acompa\u00f1a al deterioro ecol\u00f3gico\u201d (<em>LS<\/em> 162) que, a su vez, est\u00e1 directamente ligado al hecho de que \u201ccada \u00e9poca tiende a desarrollar una conciencia reducida de sus propios l\u00edmites\u201d (<em>LS<\/em> 105). En realidad, el dram\u00e1tico desajuste entre las dimensiones t\u00e9cnicas y \u00e9ticas de la acci\u00f3n humana significa que las producciones del esp\u00edritu creativo e inventivo, concebidas para el servicio del ser humano y del mundo, terminan por convertirse en dominadores \u2013por debilitamiento del sentido cr\u00edtico e incluso la ausencia de mecanismos de evaluaci\u00f3n, control y validaci\u00f3n\u2013 y dicta la manera de c\u00f3mo el mundo y la vida concreta de las personas avanzan.<sup>5<\/sup> El Santo Padre llama espec\u00edficamente la atenci\u00f3n sobre la insuficiente conciencia y definici\u00f3n de l\u00edmites en el campo de la tecnolog\u00eda, lo que significa que el desarrollo tecnol\u00f3gico no va acompa\u00f1ado \u201cde un desarrollo del ser humano en t\u00e9rminos de responsabilidad, valores y conciencia\u201d (<em>LS <\/em>105). No es de extra\u00f1ar, por lo tanto, que la l\u00f3gica dominante en la relaci\u00f3n entre el ser humano y el mundo y los bienes del mundo sea la del consumo y el \u201cgasto\u201d (Hans Jonas). Todo se convierte en un bien de consumo: consumimos la naturaleza, consumimos a los dem\u00e1s, consumimos a Dios y nos consumimos en la codicia compulsiva; consumimos para consumir, en busca de un alimento que satisfaga nuestra hambre tantas veces saciada de posesiones, pero hambrienta de una <em>buena vida<\/em> para todas las criaturas.<\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">La crisis ecol\u00f3gica apunta y expresa una crisis m\u00e1s global, m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de la simple ecolog\u00eda ambiental. El profundo y dram\u00e1tico malestar y el mal vivir de gran parte de la poblaci\u00f3n mundial culminan hoy en dram\u00e1ticas rupturas en la relaci\u00f3n del ser humano consigo mismo, en la relaci\u00f3n interpersonal, en la relaci\u00f3n con todas las dem\u00e1s criaturas, con el Creador, en su forma de habitar el mundo, en la conciencia de su lugar en el mundo y de su responsabilidad personal en el cuidado del mundo. En realidad, la p\u00e9rdida de relaciones arm\u00f3nicas y fecundas con la naturaleza, con los dem\u00e1s y con uno mismo provoca rupturas que se expresan en la crisis ecol\u00f3gica ambiental \u2013<\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">relaciones entre la humanidad y la naturaleza\u2013 y en la crisis de la ecolog\u00eda humana: <em>crisis de la alteridad<\/em> manifestada en crisis de la relaci\u00f3n con lo semejante, la cultura, la sociedad, la religi\u00f3n, y la <em>crisis de la interioridad<\/em> expresada sintom\u00e1ticamente en la depresi\u00f3n del Yo y la p\u00e9rdida de un sentido ben\u00e9fico del Yo.<\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">En definitiva, la crisis ecol\u00f3gica no s\u00f3lo revela el grave desequilibrio del mundo natural y las dificultades para la supervivencia, sino tambi\u00e9n la extinci\u00f3n efectiva de innumerables especies animales y vegetales. Nuestro tiempo se encuentra, simult\u00e1neamente, en un proceso continuo de devastaci\u00f3n humana, que se manifiesta en una crisis generalizada de sociedades e individuos; se manifiesta en tiran\u00edas locales y globales, pol\u00edticas, culturales, econ\u00f3micas, religiosas, personales e interpersonales; se manifiesta en el clamor que surge de la Tierra: <strong>un clamor humano<\/strong> de pobreza, hambre, enfermedad, injusticia, violencia, persecuci\u00f3n, exilio, ultraje a la libertad, la fraternidad y la igualdad; <strong>un clamor de la naturaleza<\/strong>: aplastada, explotada, exhausta, debilitada, intoxicada, ahogada en la sangre de los m\u00e1rtires; <strong>un clamor de Dios<\/strong> que repite hasta los confines del mundo las preguntas primordiales: \u201cAd\u00e1n, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1s?\u201d (G\u00e9nesis 1,9) y \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 tu hermano Abel?\u201d (G\u00e9nesis 4,9).<\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">El momento actual es de urgencia ecol\u00f3gica por los graves desequilibrios y el riesgo inminente de alteraciones irreversibles de los ecosistemas naturales y humanos. Adem\u00e1s de las intervenciones concretas que se requieren de manera inmediata, se ha convertido en un imperativo para la humanidad considerar el tema ecol\u00f3gico no como un tema \u201cperif\u00e9rico\u201d, sino como un asunto crucial que debe abordarse hoy y siempre.<\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Con la enc\u00edclica <em>Laudato si<\/em>, el papa Francisco, resumiendo la preocupaci\u00f3n ya expresada por sus predecesores Juan Pablo II y Benedicto XVI, invita al mundo entero a \u201creflexionar sobre los diferentes elementos de una ecolog\u00eda integral que incluya claramente las dimensiones humana y social\u201d (<em>LS<\/em> 137). Ecolog\u00eda integral que destaca y considera el \u201cv\u00ednculo inseparable\u201d (Benedicto XVI) entre la ecolog\u00eda ambiental y la ecolog\u00eda humana en todas sus dimensiones<sup>6<\/sup>.<\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Hannah Arendt, en su ensayo sobre la crisis de la cultura, no utiliza la palabra \u201cecolog\u00eda\u201d, pero ciertamente no por eso su pensamiento es menos rico y generoso al proporcionar temas y claves para leer el pensamiento ecol\u00f3gico del Santo Padre en esta materia de la cultura.<\/pre>\n<p><strong>La cultura es <em>amor en el mundo<\/em><\/strong><\/p>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">El lector del texto de Arendt sobre <em>La crisis de la cultura <\/em>identifica r\u00e1pidamente la cr\u00edtica radical a la sociedad de consumo y la cultura de masas. Sin embargo, destaca otro rasgo, incluso el que preside y permea toda la reflexi\u00f3n y que Arendt pretende sacar a la luz: un sentido de la cultura \u201ccomo continuidad del mundo y como amor al mundo\u201d<sup>7<\/sup>. Este enfoque puede verse como una invitaci\u00f3n a reflexionar sobre la naturaleza del v\u00ednculo que existe entre la organizaci\u00f3n social y pol\u00edtica y la forma en que nos relacionamos con el patrimonio cultural y el sentido del mundo y nuestro lugar en \u00e9l.<\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Arendt toma la palabra y el concepto de cultura de la antigua Roma: \u201cderiva de <em>colere<\/em> - cultivar, vivir, cuidar, mantener, preservar y regresar primitivamente al comercio del hombre con la naturaleza, en el sentido de cultura y cuidado de la naturaleza con la intenci\u00f3n de tornarlo adecuado como hogar humano. Como tal, la palabra cultura indica una actitud de tierna preocupaci\u00f3n y contrasta claramente con todos los esfuerzos por someter la tierra al dominio del hombre\u201d<sup>8<\/sup>, concluye. Se ve claramente c\u00f3mo la etimolog\u00eda latina puede ser fecunda para la fundamentaci\u00f3n y configuraci\u00f3n de una cultura natural \u2013que se opone, como veremos, a lo que podemos llamar cultura artificial, caracter\u00edstica de las sociedades de consumo que consumen cultura y cultivan el consumo\u2013 porque, de hecho, para los romanos, la conexi\u00f3n de la cultura con la naturaleza siempre fue fundamental, la cultura como agricultura \u201cque era muy apreciada en Roma, a diferencia de las artes po\u00e9ticas y las manufacturas\u201d<sup>9<\/sup>, recuerda Arendt.<\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">La actitud principal del <em>Homo faber<\/em> hacia la naturaleza es la de un agricultor, con el objetivo principal de cultivar en la naturaleza \u201cun lugar habitable para un pueblo\u201d.<sup>10<\/sup> Este rasgo determina gran parte del contenido que naturalmente sugiere la palabra cultura, \u201cm\u00e1s all\u00e1 del cuidado de los monumentos del pasado\u201d, y al mismo tiempo introduce el concepto de mundo. Para Arendt, la ordenaci\u00f3n-cultivo de la naturaleza para convertirla en un lugar habitable \u2013una morada, una casa, un refugio que permita a los seres humanos vivir en la tierra durante su estad\u00eda all\u00ed\u2013 por s\u00ed sola no engendra un mundo y no determina una cultura. \u201cEsta casa terrena s\u00f3lo se convierte en mundo, en el sentido propio del t\u00e9rmino, cuando la totalidad de los objetos manufacturados se organiza hasta el punto de resistir el proceso de consumo necesario para la vida de las personas que all\u00ed habitan y, por lo tanto, de sobrevivir. S\u00f3lo cuando se asegura ese sustento hablamos de cultura; s\u00f3lo all\u00ed donde nos enfrentamos a cosas que existen independientemente de cualquier referencia utilitaria y funcional, y cuya calidad permanece invariable, hablamos de obra de arte\u201d<sup>11<\/sup>, como cultura inspirada en el \u201camor a la belleza\u201d, sostenida por la \u201calegr\u00eda desinteresada\u201d y entregada de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n como patrimonio del mundo com\u00fan \u2013puro \u201cmundo de las apariciones\u201d\u2013 irreductible a cualquier tipo de posesi\u00f3n, instrumentalizaci\u00f3n o mercantilizaci\u00f3n. S\u00f3lo en este sentido puede decirse con propiedad que el <em>Homo faber<\/em> es el <em>Homo culturalis<\/em>.<\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">La idea de que hay formas de habitar el mundo y cultivarlo que no engendran cultura, sino que destruyen la cultura y, con ella, el mundo y la vida de todas las criaturas del mundo, se fundamenta en la cr\u00edtica de Hannah Arendt a la cultura de masas. En sus palabras, esto surge cuando \u201cla sociedad toma posesi\u00f3n de los objetos culturales, y su peligro radica en el hecho de que el proceso vital de la sociedad... literalmente consumir\u00e1 los objetos culturales, los tragar\u00e1 y los destruir\u00e1\u201d<sup>12<\/sup>.<\/pre>\n<p><strong>La cultura de masas como p\u00e9rdida del mundo<\/strong><\/p>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Hannah Arendt comienza refiri\u00e9ndose a la inquietud que se instal\u00f3 entre los intelectuales de los a\u00f1os \u201850 del siglo XX por el fen\u00f3meno de la \u201ccultura de masas\u201d, directamente ligada a la \u201csociedad de masas\u201d, expresi\u00f3n que circulan simult\u00e1neamente y que se identifican t\u00e1citamente entre s\u00ed: la <em>cultura de masas<\/em> es la cultura de la <em>sociedad de masas<\/em><sup>13<\/sup>. Arendt llama la atenci\u00f3n sobre un aspecto que considera significativo y que tiene que ver con la evoluci\u00f3n valorativa de las expresiones. Si bien, en su aparici\u00f3n, las expresiones adquirieron una \u201cconnotaci\u00f3n fuertemente peyorativa, implicando que la sociedad de masas era una forma depravada de sociedad y la cultura de masas una contradicci\u00f3n de t\u00e9rminos\u201d, ahora \u201cse han vuelto respetables y objeto de innumerables estudios e investigaciones cuyo principal efecto... es \u2018a\u00f1adir lo kitsch a una dimensi\u00f3n intelectual\u2019\u201d<sup>14<\/sup>. Ella justifica esta \u201cintelectualizaci\u00f3n del kitsch\u201d con el hecho de que \u201cla sociedad de masas, nos guste o no, permanecer\u00e1 en el futuro previsible\u201d.<sup>15<\/sup> Arendt critica el \u201cfiliste\u00edsmo<sup>16<\/sup> cultural y cultivado... de la sociedad europea donde la cultura ha adquirido el valor del esnobismo y donde se ha convertido en una parte inherente de la posici\u00f3n social en la que se es educado lo suficiente para apreciar la cultura\u201d.<sup>17<\/sup> No por eso deja de ser un puro <em>filisteu<\/em> \u2013consumidor rudo, inculto e ignorante de cosas culturales reducidas a \u201cbienes sociales\u201d\u2013, hombre de masas cuyos rasgos psicol\u00f3gicos destacan \u201csu abandono \u2013y el abandono no es ni aislamiento ni soledad\u2013independientemente de su capacidad de adaptaci\u00f3n; su excitabilidad y su falta de criterio; su aptitud para el consumo, acompa\u00f1ada de su incapacidad para juzgar, o incluso distinguir; sobre todo, su egocentrismo y esta alienaci\u00f3n del mundo que, desde Rousseau, se entiende como alienaci\u00f3n del yo\u201d.<sup>18<\/sup><\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Arendt apunta a la voracidad consumista caracter\u00edstica de la sociedad de masas, que no puede resultar en \u201cuna cultura de masas, que en realidad no existe, sino un ocio masivo que se alimenta de los objetos culturales del mundo\u201d.<sup>19<\/sup> Ahora bien, si \u201cla cultura concierne a los objetos y es un fen\u00f3meno del mundo\u201d<sup>20<\/sup>, el ocio, por el contrario, concierne a los individuos e implica, como toda la din\u00e1mica de la vida, el consumo de bienes culturales dominados y transformados en \u201cobjetos divertidos\u201d. Y Hannah Arendt concluy\u00f3: \u201cLas comodidades que ofrece la industria del ocio no son \u2018cosas\u2019, objetos culturales, cuya excelencia se mide por su capacidad para sostener el proceso vital y convertirse en pertenencias permanentes del mundo... Tampoco son valores que existan para ser usados \u200b\u200be intercambiados; son bienes de consumo destinados al agotamiento, como cualquier otro bien de consumo\u201d.<sup>21<\/sup> Es en este nivel donde se puede hablar de una crisis de la cultura enraizada en la \u201csuperposici\u00f3n de un mundo artificial al mundo com\u00fan\u201d.<sup>22<\/sup> Crisis de la cultura tambi\u00e9n a trav\u00e9s de las \u201cmet\u00e1foras de sustracci\u00f3n\u201d (Charles Taylor) que reducen la cultura a \u201cobras del esp\u00edritu\u201d para el consumo ciudadano, dejando de lado y desvalorizando la cultura de la tierra que alimenta a la ciudad, pero que los habitantes de la ciudad ignoran porque s\u00f3lo ven los productos transformados por la industria alimentaria y no comprenden hasta qu\u00e9 punto su supervivencia depende de los hombres y mujeres que est\u00e1n en los campos<sup>23<\/sup>, dice la fil\u00f3sofa francesa Corine Pelluchon. Esta cultura artificial que reemplaza al mundo com\u00fan se impone como cultura de masas en un mundo ideol\u00f3gicamente formateado en el rechazo a la cultura, al arte y al ingenio popular.<\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">En definitiva, la cultura y la sabidur\u00eda populares se reducen tambi\u00e9n a \u201clugares\u201d de ocio, turismo, curiosas reservas folcl\u00f3ricas de consumo, sometidas a las l\u00f3gicas manipuladoras de los poderes publicitarios y apresadas por los engranajes de la industria tecnocr\u00e1tica y del poder econ\u00f3mico. Este <em>Brave Cultural New World <\/em>es un hipermundo perdido en la cultura como amor al mundo y como el arte de cultivar bien un mundo.<\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">El camino que nos ha llevado a este punto nos permite decir que la enc\u00edclica <em>Laudato si <\/em>no es el resultado de una mera subjetividad o un capricho ideol\u00f3gico estrafalario. De hecho, como veremos a continuaci\u00f3n, est\u00e1 inscripto en la corriente de pensamiento que se abre paso a la resistencia a cualquier intento de deshumanizar lo humano, artificializar el mundo y \u201cbanalizar el mal\u201d, defendiendo la herencia de la belleza y el bien, que sobrevive a la erosi\u00f3n del tiempo y la usura del consumo; forma parte del ideal pr\u00e1ctico de cultivar el <em>amor por el mundo<\/em> mientras se construye una casa c\u00f3smica com\u00fan que pueda ser llamada <em>mi hogar<\/em> por todas las criaturas.<\/pre>\n<p><strong>Avanzar en una urgente revoluci\u00f3n cultural (<em>LS<\/em> 114)<\/strong><\/p>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">En los cimientos de una \u201cciudad habitable\u201d, dice el papa Francisco, se encuentra la \u201cidentidad com\u00fan\u201d del lugar. Identidad cuya matriz es tanto el patrimonio natural como el \u201cpatrimonio hist\u00f3rico, art\u00edstico y cultural\u201d del lugar (<em>LS<\/em> 143). El Papa llama la atenci\u00f3n sobre el cuidado de las \u201cculturas locales\u201d, ya que son una expresi\u00f3n de la identidad de un pueblo, forjado a lo largo de los siglos, resistente a las modas artificiales de cultura, que sobrevive al pueblo y es legado a las generaciones futuras como patrimonio com\u00fan. En esta identidad se conoce y se conserva el ingenio y el arte de un pueblo, as\u00ed como la forma concreta en la que cultiva y cuida la tierra para brindar un espacio solidario y acogedor donde sentirse como en casa. Esta dimensi\u00f3n hogare\u00f1a del mundo involucra la cultura del lugar en su monumentalidad \u2013preservaci\u00f3n de construcciones del pasado\u2013 y particularmente la cultura local en su \u201csentido vivo, din\u00e1mico y participativo\u201d, cuya sabidur\u00eda acumulada asegura que el \u201cvalor intr\u00ednseco del mundo\u201d (<em>LS<\/em> 115) no se deval\u00faa ni se debilita.<\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">La devaluaci\u00f3n y el debilitamiento del mundo significar\u00edan que el ser humano ser\u00eda devaluado, debilitado o incluso reemplazado en la misi\u00f3n inherente de cultivar un mundo, entendido aqu\u00ed en el sentido que la antigua Roma atribuye a la cultura y que Hannah Arendt nos ayuda a recuperar. Por eso, el papa Francisco recuerda lo \u201cimportante que el punto de vista de los habitantes del lugar aporte\u2026\u201d (<em>LS<\/em> 150) y lo importante que es reconocer y promover instancias ecol\u00f3gicas de di\u00e1logo entre el saber cient\u00edfico-t\u00e9cnico y el saber-sabidur\u00eda popular en sus innumerables expresiones. \u201cEs necesario asumir la perspectiva de los derechos de los pueblos y las culturas\u201d (<em>LS<\/em> 144). Esto \u201crequiere constantemente el protagonismo de los actores sociales locales, desde su propia cultura\u201d (<em>LS<\/em> 144). En l\u00ednea con la cr\u00edtica de Arendt a la sociedad y la cultura consumistas y de masas, el Papa recuerda la importancia de las culturas locales precisamente en su inmensa diversidad, que las convierte en un \u201ctesoro precioso de la humanidad\u201d. Son lugares de verdadera humanidad, resistentes a \u201cla visi\u00f3n consumista del ser humano\u201d \u2013visi\u00f3n materialista de la felicidad y el buen vivir\u2013, que tiende a \u201chomogeneizar las culturas y debilitar la inmensa diversidad cultural\u201d (<em>LS<\/em> 144). Son las bellas artes del mundo, m\u00e1s democr\u00e1ticas que las bellas artes pero tambi\u00e9n m\u00e1s vulnerables a la fuerza hegem\u00f3nica y homogeneizadora de la globalizaci\u00f3n. Por lo tanto, es necesario cuidar las culturas locales, ya que \u201cla desaparici\u00f3n de una cultura puede ser tan grave o m\u00e1s grave que la desaparici\u00f3n de una especie animal o vegetal\u201d (<em>LS<\/em> 145), insiste el Santo Padre.<\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">La cr\u00edtica desde muchas \u00e1reas del conocimiento, dirigida a los modelos de desarrollo moderno \u2013basados \u200b\u200ben el mito del progreso ilimitado de la ciencia y la tecnolog\u00eda, como herramientas suficientes para la construcci\u00f3n de un \u201cmundo perfecto\u201d\u2013 se suma, en esta Era Ecol\u00f3gica naciente, la cr\u00edtica que brota del propio mundo, en forma de crisis profunda, en su dimensi\u00f3n ambiental y en su dimensi\u00f3n cultural (de la tierra cultivada en el mundo). Y esta cr\u00edtica, al exponer heridas abiertas en carne viva en el cuerpo del mundo, denuncia las brutales devastaciones provocadas por la explotaci\u00f3n desenfrenada que, al arrasar el medio ambiente, puede \u201cagotar no s\u00f3lo los medios de subsistencia locales, sino tambi\u00e9n los recursos sociales que permitieron una forma de vivir que sostuvo, durante mucho tiempo, una identidad cultural y un sentido de existencia y convivencia social\u201d (<em>LS<\/em> 145). De ah\u00ed la inmensa preocupaci\u00f3n expresada con respecto a los grupos \u00e9tnicos minoritarios. El Papa se refiere expl\u00edcitamente a los abor\u00edgenes, diciendo que deben ser \u201clos principales interlocutores, especialmente cuando se avanza con grandes proyectos que afectan sus espacios\u201d (<em>LS<\/em> 146).<\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">En definitiva, las diversas culturas populares son expresi\u00f3n de la admirable diversidad de pueblos, naturalmente genuinas, de la tierra cultivada que da frutos en un mundo habitable. Son las que permiten a la poblaci\u00f3n urbana no sucumbir bajo el peso de la cultura artificial<sup>24<\/sup>; son el \u00faltimo baluarte de la relaci\u00f3n umbilical entre el ser humano y la naturaleza. Los campesinos, sabios cultivadores de la tierra, recuerdan que \u201cNo somos Dios. La tierra est\u00e1 ante nosotros y nos ha sido dada\u201d (<em>LS<\/em> 67); por lo tanto, \u201cno es un bien econ\u00f3mico, sino un don gratuito de Dios y de los antepasados \u200b\u200bque en ella reposan\u201d (<em>LS<\/em> 146).<\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">En este sentido, debe avanzar una \u201crevoluci\u00f3n cultural valiente\u201d, que el mismo Papa ya ha puesto en marcha con lo que quiso decir al mundo sobre la ecolog\u00eda cultural. El agricultor de la era ecol\u00f3gica lo sabe y no el agricultor de la era industrial.<\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Asumir el tema ecol\u00f3gico a este nivel implica un esfuerzo imperativo por comprender el mundo y su funcionamiento. Un imperativo para prestar atenci\u00f3n, escuchar, observar y ejercitar los sentidos en la aprehensi\u00f3n de la realidad. Un esfuerzo imperativo por abrirse a opacidades, laberintos y abismos. Un imperativo de abrirse a las claridades de sentido, que pueden apuntar a posibilidades de resistir y sobrevivir al abismo y hacer posible que la coherencia y la vida emerjan del abismo de la perdici\u00f3n.<\/pre>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n. El <em>homo culturalis<\/em> ama al mundo<\/strong><\/p>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">La naciente Edad Ecol\u00f3gica es heredera de la cultura moderna. De ah\u00ed, lo que queda es el arte que se esfuerza por lidiar con la <em>raz\u00f3n cr\u00edtica<\/em> y la <em>raz\u00f3n democr\u00e1tica<\/em>, y lo que queda es el <em>abismo<\/em> del mundo donde se disputan dos de los extremos m\u00e1s tr\u00e1gicos de la actualidad, que son, en t\u00e9rminos de Julia Kristeva: la \u201crobotizaci\u00f3n de lo humano\u201d y la \u201cviolencia de las derivaciones fundamentalistas de las religiones\u201d.<sup>25<\/sup> De los Modernos queda \u2013o no\u2013 la Sabidur\u00eda<sup>26<\/sup> para afrontar el <em>abismo<\/em> y <em>cultivar<\/em> este abismo, haciendo posible el mundo humano y la humanidad posible.<\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">En la Era Ecol\u00f3gica nos enfrentamos a la urgente tarea de recuperar la confianza en los seres humanos. Para la continuidad de este prop\u00f3sito, tal vez sea pertinente recordar que, desde que el <em>Homo sapiens-faber<\/em> se convirti\u00f3 en <em>Homo culturalis<\/em>, la evoluci\u00f3n del mundo ha dejado de ser un azar ciego y una ley determinista en el tiempo; est\u00e1 marcado por un impulso \u00e9tico y cultural dominante; el impulso instintivo y natural se asume en el impulso reflexivo-\u00e9tico y cultural, mostrando que la naturaleza no teme a la cultura, sino que anhela el v\u00ednculo nupcial con ella. El secreto de este v\u00ednculo lo revela Basilio de Cesarea, en una de sus homil\u00edas sobre el Hexam\u00e9ron: Dios \u201cune estrechamente a toda la creaci\u00f3n mediante la ley de la amistad indisoluble, en comuni\u00f3n y armon\u00eda\u201d.<sup>27<\/sup> En medio de la creaci\u00f3n evolutiva, aparece el <em>Homo sapiens-culturalis<\/em>, capaz de cultivar, capaz de humanizar, capaz de tornar amoroso el universo.<sup>28<\/sup> Desde entonces, la naturaleza ha tenido un ser \u00e9tico. Este es el fundamento de la esperanza del mundo.<\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Corresponde al <em>Homo faber-culturalis<\/em> analizar el ajetreo de la Tierra en su esfuerzo por hacer que cada d\u00eda sea bueno para la humanidad habitar la tierra y sea bueno para la tierra vivir en intimidad con la humanidad: todas las criaturas en armon\u00eda, cohabitando bajo el mismo sol y la misma luna.<\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">La paz y la prosperidad para toda la creaci\u00f3n dependen directamente de c\u00f3mo aprendamos a vivir en la diferencia, desarrollando y perfeccionando lo que Paul Ricoeur llama <em>poder en com\u00fan<\/em>, es decir, \u201cla capacidad que tienen los miembros de una comunidad hist\u00f3rica de ejercer, de manera invisible, su deseo de vivir juntos\u201d<sup>29<\/sup>, alcanzando y abrazando con este deseo a todas las dem\u00e1s criaturas que conviven en la casa c\u00f3smica com\u00fan. No meramente una vida tolerante, sino una vida en \u201csoberan\u00eda compartida\u201d; un <em>poder en com\u00fan<\/em> que no tolera ninguna forma de hegemon\u00eda, de <em>poder-sobre<\/em>, sino que m\u00e1s bien se afirma como <em>poder-con<\/em>; un vivir cuya vitalidad y dinamismo se inspira en la diferencia, desea la diferencia, acoge la diferencia, ama la diferencia, comparte la diferencia y promueve la uni\u00f3n en la diferencia, buscando discernir el sentido de esta uni\u00f3n.<\/pre>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\">Una ecolog\u00eda cultural no puede eludir la dimensi\u00f3n religiosa de la humanidad, se\u00f1alada en la fe en Dios, el Divino Agricultor. Es \u00c9l quien se da a conocer en una din\u00e1mica libre y amorosa de revelar el <em>secreto<\/em> de la vida que sostiene al mundo con dos pilares fundamentales: el imperativo categ\u00f3rico \u2013<em>no matar\u00e1s<\/em> y el amor de \u201coblaci\u00f3n y promesa\u201d \u2013 <em>no morir\u00e1s<\/em>.<\/pre>\n<p><em>Isabel Varanda es Doctora en Teolog\u00eda y Profesora en la Facultad de Teolog\u00eda de la Universidad Cat\u00f3lica Portuguesa<\/em><\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p>1.Art\u00edculo publicado originalmente en italiano con el t\u00edtulo \u201cL&#8217;amore per il mondo alla radice dell&#8217;ecologia culturale. A chiava di lettura dell&#8217;enciclica Laudato si\u201d en <em>Cultura y Fede <\/em>(Pontificium Consilium of Culture) Vol. XXIII, 2015: 3. p\u00e1ginas. 222-232. ISSN: 1828-2936. Queremos agradecer a la revista Cultura e Fede por su generosidad intelectual al permitir que el texto se publique, ahora, en espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>2. HILDEGARDE DE BINGEN, Scivias. \u00abSache les voies\u00bb o <em>Livre des visions<\/em> (traducci\u00f3n y presentaci\u00f3n de Pierre Monat), Cerf, Par\u00eds, 1996, 59.<\/p>\n<p>3. SIMEON LE NOUVEAU THEOLOGIEN, <em>Trait\u00e9s th\u00e9ologiques et \u00e9thiques. I<\/em>, Sources Chr\u00e9tiennes 122 (edici\u00f3n cr\u00edtica de Jean Darrouz\u00e8s), Cerf, Par\u00eds, 1966, 91.<\/p>\n<p>4. STEINER, Georges, <em>Grammaires de la creation<\/em>, Gallimard, Par\u00eds, 2001, 54.<\/p>\n<p>5.\u201cSi bien el entorno ecol\u00f3gico era m\u00e1s fuerte que la humanidad, fue posible que se desarrollara sin restricciones. Ahora que el entorno ecol\u00f3gico resulta fr\u00e1gil y que el ser humano se ha vuelto capaz de intervenir al nivel de los correctivos naturales del medio ambiente, aqu\u00ed nos hacemos responsables del mundo, responsables de nosotros mismos y de nuestra propia fuerza. Parece f\u00e1cil conquistar el mundo. Parece m\u00e1s dif\u00edcil mantener el control de nuestro propio poder y resistir los excesos. El desaf\u00edo \u00e9tico, entonces, es adquirir el dominio del dominio. Dominamos el mundo, es hermoso, pero \u00bfc\u00f3mo podemos controlar nuestro poder?\u201d. En BEAUCHAMP, Andr\u00e9,\u201c Cr\u00e9ation et \u00e9cologie. Redefinir notre rapport \u00e0 la terre \u201d, en <em>Christus<\/em>, 185 (2000) 35.<\/p>\n<p>6. La ecolog\u00eda integral permite que la cuesti\u00f3n ecol\u00f3gica emerja del marco estricto de una relaci\u00f3n con la naturaleza, m\u00e1s o menos rom\u00e1ntica y folcl\u00f3rica, m\u00e1s o menos confesional y militante, o incluso oportunista, utilitaria e ideol\u00f3gica. Importante, tambi\u00e9n, ya que busca denunciar las brutales expropiaciones de la persona en su identidad personal, interpersonal, social, cultural y espiritual. Esta preocupaci\u00f3n es eminentemente antropol\u00f3gica, pero tiene claras repercusiones en las relaciones del ser humano con el medio natural, ya que las relaciones que las personas establecen entre s\u00ed se trasponen y se reflejan en la relaci\u00f3n diaria que tienen con la naturaleza. En otras palabras, una sociedad humana fundada en relaciones de poder, ego\u00edsmo, escisi\u00f3n, dominaci\u00f3n y explotaci\u00f3n, asume los mismos comportamientos en relaci\u00f3n con la naturaleza. Por esta raz\u00f3n, el Papa Francisco dice: \u201cSi la crisis ecol\u00f3gica es una eclosi\u00f3n o una manifestaci\u00f3n externa de la crisis \u00e9tica, cultural y espiritual de la modernidad, no podemos pretender sanar nuestra relaci\u00f3n con la naturaleza y el ambiente sin sanar todas las relaciones b\u00e1sicas del ser humano\u201d (LS 119).<\/p>\n<p>7. Texto destacado por Corine Pelluchon, <em>\u00c9l\u00e9ments pour une \u00e9thique de la vulnerabilit\u00e9. Les hommes, les animaux, la nature<\/em>, Cerf, Paris, 2011, 251.<\/p>\n<p>8. ARENDT, Hannah; ARENDT, Hannah; <em>La crise de la culture. Huit exercices de pens\u00e9e politique<\/em> (1954), Gallimard, Par\u00eds, 1972. P\u00e1gina 271. La traducci\u00f3n de la versi\u00f3n francesa es mi responsabilidad.<\/p>\n<p>9. Ibidem.<\/p>\n<p>[1]0. Ibidem, 273.<\/p>\n<p>[1]1. Ibidem, 269.<\/p>\n<p>[1]2. Ibidem, 265-266.<\/p>\n<p>[1]3. Cf. Ibidem, 253.<\/p>\n<p>[1]4. Ibidem, 253.<\/p>\n<p>[1]5. Ibidem.<\/p>\n<p>16. El filiste\u00edsmo \u201cindica una mentalidad exclusivamente utilitaria, una incapacidad para pensar y juzgar una cosa independientemente de su funci\u00f3n y utilidad\u201d, Ibidem, 275.<\/p>\n<p>17.Ibidem, 254.<\/p>\n<p>[1]8. Ibidem, 255.<\/p>\n<p>19. Ibidem, 270.<\/p>\n<p>20. Ibidem, 266.<\/p>\n<p>21. Ibidem, 263-264.<\/p>\n<p>22. Corine Pelluchon, <em>\u00c9l\u00e9ments pour une \u00e9thique de la vulnerabilit\u00e9<\/em>, 257.<\/p>\n<p>23. Cf. Ibidem.<\/p>\n<p>24. \u201cLa cuesti\u00f3n es que una sociedad de consumidores no es en modo alguno capaz de saber c\u00f3mo lidiar con un mundo y cosas que pertenecen exclusivamente al espacio de aparici\u00f3n en el mundo, porque su actitud central hacia el objeto total, la actitud de consumo, implica la ruina de todo lo que toca\u201d. En ARENDT, Hannah; <em>La crise de la culture<\/em>, 270.<\/p>\n<p>25. KRISTEVA, Julia; <em>Cet incroyable besoin de croire<\/em>, Bayard \u00c9ditions, Par\u00eds, 2007, 39.<\/p>\n<p>26. Ver COMTE-SPONVILLE, Andr\u00e9 y FERRY, Luc; <em>La sagesse des Modernes. Dix questions pour notre temps<\/em>, \u00c9ditions Robert Laffont, Par\u00eds, 1998.<\/p>\n<p>27. DE CESARIA, Bas\u00edlio, <em>Hom\u00e9lies sur l\u2019Hexa\u00e9m\u00e9ron, Sources Chr\u00e9tiennes<\/em>, 26 (texto griego, introducci\u00f3n y traducci\u00f3n de Stanislas Giet), Cerf, Par\u00eds, 19682, 149.<\/p>\n<p>28. Es este amor en las ruedas de la evoluci\u00f3n el que no nos deja perecer y sostiene la confianza en la promesa de un cielo nuevo y una tierra nueva construida en paz y justicia con toda la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>29. RICOEUR, Paul; <em>Soi-m\u00eame comme un autre<\/em>, \u00c9ditions du Seuil, Par\u00eds, 1990, 257.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este art\u00edculo nos interesa particularmente el modo c\u00f3mo la enc\u00edclica Laudato Si. 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