{"id":17276,"date":"2022-02-01T08:40:16","date_gmt":"2022-02-01T11:40:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17276"},"modified":"2022-02-01T08:40:21","modified_gmt":"2022-02-01T11:40:21","slug":"libro-ha-resucitado-mi-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17276","title":{"rendered":"Libro: \u201cHa resucitado mi esperanza\u201d"},"content":{"rendered":"<p><em>Rese\u00f1a de \u201cHa resucitado mi esperanza\u201d, de Carlos Avellaneda (Buenos Aires, 2021, \u00c1gape)<\/em><\/p>\n<p>Mientras la pandemia del COVID-19 sorprend\u00eda a la humanidad, oblig\u00e1ndola a un aislamiento social in\u00e9dito \u2013que en nuestro pa\u00eds se extendi\u00f3 a lo largo de dos a\u00f1os y cuyo acto final a\u00fan est\u00e1 inconcluso\u2013, Carlos Avellaneda, p\u00e1rroco de la Catedral de San Isidro y Asesor de la Pastoral Familia y Vida de la di\u00f3cesis, gest\u00f3 una serie de reflexiones que dieron origen a su quinto libro publicado por la editorial \u00c1gape.<\/p>\n<p>El t\u00edtulo, que es un fragmento tomado de una oraci\u00f3n de la secuencia de Pascua, \u201c<em>Ha resucitado mi Esperanza, Cristo nos espera en Galilea<\/em>\u201d, sugiere desde el vamos el tema a desarrollar. El contexto que lo encuadra es el clima cultural que se vive en los primeros tramos de este siglo XXI. Superado el ate\u00edsmo que impregn\u00f3 el \u00faltimo tercio del siglo XX, las j\u00f3venes generaciones se comportan indiferentes a la cuesti\u00f3n de Dios, profesando una nueva fe centrada en la ciencia y la tecnolog\u00eda. Es el mundo de la posverdad y el post humanismo. La ley del placer reemplaza a la del deber ser y las nuevas tecnolog\u00edas prometen gratificaciones inmediatas casi ilimitadas. El futuro parece avizorar el final de los grandes problemas que asolaron a la humanidad.<\/p>\n<p>En esta situaci\u00f3n, una microm\u00e9trica part\u00edcula de ARN irrumpe cual rayo en cielo claro&nbsp;&nbsp;&nbsp; en el escenario y fractura el orden del mundo. La ciencia queda impotente ante lo desconocido. La soluci\u00f3n desde la medicina impone un tiempo de espera. La pandemia comienza a cobrar sus v\u00edctimas. La limitaci\u00f3n, la soledad, el dolor y la muerte como presencia aqu\u00ed y ahora, dejan a los seres humanos en estado de m\u00e1xima vulnerabilidad; inermes y desesperados. A medida que la esperanza en una pronta salida se dilata, las personas apelan a las soluciones m\u00e1gicas, a las pr\u00e1cticas piadosas, y desempolvan las creencias guardadas en alg\u00fan caj\u00f3n de la memoria, rogando a Dios que los libere de la peste. Pero Dios no responde a las pretensiones de los hombres en el modo en que ellos lo esperan. Las personas se enojan con Dios. Cuestionan a Dios.&nbsp;<\/p>\n<p>El padre Avellaneda, desde su amplia experiencia pastoral, escucha con o\u00eddos compasivos el grito desesperado de sus fieles que claman por vivir y no morir, pero tambi\u00e9n lee el mensaje que la realidad le transmite. Percibe la apostas\u00eda de la esperanza en que vive la humanidad, y ve en la vulnerabilidad que la aqueja la posibilidad de una conversi\u00f3n a la \u00fanica esperanza que no defrauda.<\/p>\n<p>A lo largo de cinco cap\u00edtulos va desarrollando su pensamiento apoy\u00e1ndose en diversos autores del psicoan\u00e1lisis de inspiraci\u00f3n lacaniana y relacional, pensadores de las ciencias sociales y maestros de la vida espiritual. La exposici\u00f3n se despliega en tres bloques tem\u00e1ticos definidos. En los dos primeros cap\u00edtulos describe la din\u00e1mica del deseo humano y su declinaci\u00f3n paulatina, design\u00e1ndolo como \u201cagon\u00eda del deseo\u201d. Lo interpreta como consecuencia de una cultura del exceso que satura el mercado de objetos prometedores de un placer que no paga lo que promete, dejando permanente insatisfacci\u00f3n y necesidad de m\u00e1s; realidad en la que se gestan subjetividades adictivas, depresivas, anhed\u00f3nicas, inapetentes o bul\u00edmicas, m\u00e1s autodestructivas que generadoras de vida.<\/p>\n<p>&nbsp;Mas all\u00e1 de las razones m\u00e9dicas que condicionan cuadros cl\u00ednicos particulares, denuncia una enfermedad cultural que se caracteriza por la vivencia de un vac\u00edo existencial que reclama la ausencia de lo que necesita, porque el deseo no busca un objeto sino un v\u00ednculo. Pero en el vac\u00edo no se sabe lo que se desea.<\/p>\n<p>Desde la mirada de la Fe, el autor ve en la desesperanza el camino para la conversi\u00f3n del sentimiento de vac\u00edo en experiencia de la falta, que no es d\u00e9ficit sino condici\u00f3n de seres que no poseen la llave de la vida en s\u00ed mismos y necesitan de otros para alcanzar plenitud.<\/p>\n<p>Si en sus cuatro libros anteriores el padre Avellaneda reflexion\u00f3 largamente sobre el encuentro con los otros cercanos y tangibles a trav\u00e9s del amor esponsal y fraterno, en esta obra profundiza la limitaci\u00f3n inevitable que la condici\u00f3n humana impone al deseo irrenunciable de comuni\u00f3n total, tom\u00e1ndolo como apetencia, signo y anticipaci\u00f3n de la comuni\u00f3n con Otro, fuente de la vida. Nos llam\u00f3 a la existencia imprimiendo el deseo de vida plena y sin l\u00edmites en el coraz\u00f3n humano: \u201c<em>Nunca desear\u00edamos tanto, si no tuvi\u00e9ramos grabada una esperanza de tanto<\/em>\u201d, escribe el autor, reverso de aquella afirmaci\u00f3n sartreana de que \u201c<em>la vida es una pasi\u00f3n in\u00fatil<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>El tercer cap\u00edtulo testimonia la respuesta desde la Fe a trav\u00e9s de dos \u201c<em>Hombres del deseo, testigos de la esperanza\u201d<\/em> como \u00e9l los define. San Agust\u00edn, maestro del deseo, como orientaci\u00f3n al ser pleno que en todo deseo encuentra el deseo de Dios, y San Juan de la Cruz, maestro de la esperanza. El texto est\u00e1 enriquecido con citas textuales de ambos autores, habilitando una breve inmersi\u00f3n en lo m\u00e1s profundo de la espiritualidad cristiana sobre el amor y el deseo esperanzado de uni\u00f3n con el Amado.<\/p>\n<p>Los dos \u00faltimos cap\u00edtulos tienen un tono eminentemente pastoral, invitando al lector a recorrer de su mano el camino de la purificaci\u00f3n de su propio deseo. Anima a descubrir, reconocer, concientizar y asumir los propios anhelos, diferenci\u00e1ndolos de las expectativas y de la ilusi\u00f3n. Desde su propia experiencia, se refiere a la cuarentena como un tiempo de desierto que revela la fuerza con que resuena la presencia cuando sentimos la falta de lo que anhelamos. Y concluye con la esperanza como nombre de la \u00faltima verdad del deseo, siempre destinado a morir para resucitar como confianza en lo prometido por Dios.<\/p>\n<p>A lo largo de sus p\u00e1ginas, escritas a modo de autorreflexi\u00f3n, vuelve circularmente sobre los mismos conceptos en una coreograf\u00eda que se desarrolla en la interioridad de quien lo lee. Desde el tema central que pone en relaci\u00f3n el deseo y la esperanza, va desarrollando la din\u00e1mica que enlaza el vac\u00edo y la falta, la esperanza, la fe y la caridad, el pasado como fundamento del futuro que da sentido al presente.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>Los temas tratados est\u00e1n enriquecidos por la referencia a una extensa bibliograf\u00eda que mantiene la tensi\u00f3n interdisciplinaria entre las ciencias y la Fe sin confundirlas ni oponerlas, armonizadas desde la perspectiva relacional antropol\u00f3gica que sustenta toda su pr\u00e9dica.&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;No es un libro para leer r\u00e1pido, sino para degustar cada p\u00e1gina por la riqueza de preguntas e inquietudes que despierta, abriendo un gran interrogante acerca de los lenguajes y met\u00e1foras en que se dar\u00e1 el camino de la evangelizaci\u00f3n del deseo para las nuevas generaciones.&nbsp;<\/p>\n<p>Sin propon\u00e9rselo su autor, la lectura es terap\u00e9utica en el sentido m\u00e1s acabado del t\u00e9rmino, porque purifica creencias acerca del amor y el deseo y sana porque el encuentro con quien nos trasciende es profundamente integrador de la personalidad. Parece parad\u00f3jico hablar de que la integraci\u00f3n es salud, en tiempos en que se promueve tanta fragmentaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de \u201cHa resucitado mi esperanza\u201d, de Carlos Avellaneda (Buenos Aires, 2021, \u00c1gape) Mientras la pandemia del COVID-19 sorprend\u00eda a la humanidad, oblig\u00e1ndola a un&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[2997,1462,125,774,31,2540],"class_list":["post-17276","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-carlos-avellaneda","tag-cultura","tag-esperanza","tag-fe","tag-libros","tag-pandemia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4uE","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17276","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17276"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17276\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17277,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17276\/revisions\/17277"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17276"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17276"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17276"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}