{"id":17280,"date":"2022-02-01T08:46:00","date_gmt":"2022-02-01T11:46:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17280"},"modified":"2022-02-01T08:48:38","modified_gmt":"2022-02-01T11:48:38","slug":"por-que-algunos-evangelios-no-cuentan-el-nacimiento-de-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17280","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 algunos evangelios no cuentan el nacimiento de Jes\u00fas?"},"content":{"rendered":"<p>Si abrimos los cuatro evangelios, veremos que comienzan de manera diferente. San Mateo empieza con el nacimiento de Jes\u00fas. San Marcos, en cambio, con el bautismo de un Jes\u00fas ya adulto. San Lucas vuelve otra vez a los relatos sobre la infancia. Y san Juan va m\u00e1s atr\u00e1s todav\u00eda, cuando Jes\u00fas viv\u00eda en el cielo junto a Dios, antes de venir a la tierra.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 Marcos y Juan no cuentan el nacimiento de Jes\u00fas? \u00bfNo conoc\u00edan su vida completa? \u00bfO creyeron que ciertos episodios no merec\u00edan ser incluidos en sus libros?<\/p>\n<p>Para contestar estas preguntas debemos tener en cuenta que la persona de Jes\u00fas no fue entendida de golpe sino gradualmente por los primeros cristianos. Pasaron muchos a\u00f1os antes de que comprendieran que el Maestro que hab\u00eda vivido y caminado por Palestina junto a ellos era el hijo de Dios. Esto influy\u00f3 en la manera de empezar a escribir los evangelios.<\/p>\n<p><strong>El muerto que est\u00e1 vivo<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la muerte de Jes\u00fas, los ap\u00f3stoles salieron a predicar la incre\u00edble noticia de su resurrecci\u00f3n. Era algo inaudito, tan extraordinario, que se convirti\u00f3 en el \u00fanico mensaje que les importaba comunicar a la gente. De todas las formas posibles buscaban convencer a sus oyentes del gran prodigio, nunca antes ocurrido con ninguna persona, y ahora realizada por Dios con Jes\u00fas de Nazaret.<\/p>\n<p>Ciertamente que los ap\u00f3stoles hab\u00edan presenciado otras resurrecciones, como la de L\u00e1zaro (Juan 11), la de la hija de Jairo (Marcos 5,21-43), o la del hijo de una pobre viuda en el pueblo de Na\u00edm (Lucas 7,11-17). Pero estas no eran propiamente resurrecciones sino reanimaciones, porque todas esas personas hab\u00edan vuelto a la tierra, a la vida temporal; y despu\u00e9s tendr\u00edan que volver a morir. En cambio Jes\u00fas era la primera persona que hab\u00eda vuelto a la vida para no morir nunca m\u00e1s. Hab\u00eda logrado vencer a la muerte para siempre y entrar en la eternidad. Era una verdadera resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta extraordinaria noticia fue llamada \u201cevangelio\u201d por los primeros creyentes (palabra que en griego significa justamente \u201cbuena noticia\u201d). Ella fue la que los llev\u00f3 a comprender que Jes\u00fas se hab\u00eda convertido en el Mes\u00edas de Israel, y por lo tanto hab\u00eda pasado a ser el hijo de Dios, gracias a su muerte y resurrecci\u00f3n. Por eso, lo \u00fanico que predicaron los cristianos durante los primeros tiempos de la Iglesia fue que Jes\u00fas hab\u00eda muerto y resucitado, y que de ese modo se hab\u00eda convertido en hijo de Dios.<\/p>\n<p><strong>Una filiaci\u00f3n post mortem<\/strong><\/p>\n<p>Esto lo encontramos claramente en el libro de <em>Los Hechos de los Ap\u00f3stoles<\/em>, donde aparece el eco de las antiguas predicaciones de los disc\u00edpulos. Por ejemplo, Pedro, en el serm\u00f3n pronunciado el d\u00eda de Pentecost\u00e9s, dec\u00eda a la multitud reunida: \u201c<em>Dios ha resucitado a Jes\u00fas. Por lo tanto, sepan con certeza que Dios lo ha convertido en Se\u00f1or y Mes\u00edas a este Jes\u00fas a quien ustedes han crucificado<\/em>\u201d (Hechos 2,32.36).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n ante las autoridades jud\u00edas, a donde fueron llevados los Doce por anunciar el Evangelio, Pedro explica: \u201c<em>Dios ha resucitado a Jes\u00fas, y lo ha exaltado con su poder para convertirlo en Gu\u00eda y Salvador<\/em>\u201d (Hechos 5,30-31). Asimismo, leemos que san Pablo, en el discurso pronunciado en Antioqu\u00eda de Pisidia, explica a los jud\u00edos que al resucitar Jes\u00fas se cumpli\u00f3 una profec\u00eda que dec\u00eda: \u201c<em>Hijo m\u00edo eres t\u00fa, pues yo te engendr\u00e9 hoy<\/em>\u201d (Hechos 13,32-33). Es decir, ese d\u00eda hab\u00eda nacido como hijo de Dios.<\/p>\n<p>En las cartas de Pablo, que son los escritos m\u00e1s antiguos que poseemos del Nuevo Testamento, hallamos la misma idea. A los romanos les escrib\u00eda: \u201c<em>Su hijo<\/em> <em>naci\u00f3 de la familia de David humanamente hablando; pero fue hecho hijo de Dios por el Esp\u00edritu Santo gracias a su resurrecci\u00f3n<\/em>\u201d (Romanos 1,3-4). Y a los filipenses les dice: \u201c<em>Jes\u00fas se humill\u00f3 hasta la muerte, y muerte de cruz. Por eso Dios lo elev\u00f3 sobre todo y le concedi\u00f3 un t\u00edtulo<\/em> (el de Se\u00f1or)<em> que est\u00e1 por encima de todos<\/em>\u201d (Filipenses 2,8-9).<\/p>\n<p><strong>El nacimiento de la pasi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Los primeros cristianos predicaron, entonces, que s\u00f3lo con la resurrecci\u00f3n Jes\u00fas hab\u00eda alcanzado la gloria de ser hijo de Dios, que no hab\u00eda tenido durante su vida. De esa forma lograron responder al interrogante de por qu\u00e9 su actividad y su ministerio en la tierra hab\u00edan sido tan humildes: porque Dios le reservaba s\u00f3lo para despu\u00e9s de su muerte un lugar honroso y un t\u00edtulo divino.<\/p>\n<p>Con tal motivo, cuando m\u00e1s tarde los cristianos quisieron poner por escrito algo de la vida de Jes\u00fas, lo \u00fanico que les pareci\u00f3 relevante escribir fueron los detalles de su muerte y su resurrecci\u00f3n. As\u00ed, nacieron los relatos de la pasi\u00f3n del Se\u00f1or: el prendimiento, la flagelaci\u00f3n, las humillaciones de los soldados, las negaciones de su amigo Pedro, la coronaci\u00f3n de espinas, el juicio ante el gobernador Pilato, la crucifixi\u00f3n, las burlas de la gente, las horas de terrible agon\u00eda, su muerte como un delincuente, y finalmente la triunfante resurrecci\u00f3n. Fue lo primero que se compuso de nuestros actuales evangelios. Es la secci\u00f3n conocida como los \u201cRelatos de la pasi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>Saber m\u00e1s sobre el maestro<\/strong><\/p>\n<p>Pero a medida que pasaban los a\u00f1os la Iglesia entr\u00f3 en una segunda etapa. Los que se hab\u00edan convertido al cristianismo ya no se contentaban con saber c\u00f3mo hab\u00eda muerto y resucitado Jes\u00fas. En sus reuniones buscaban conocer un poco m\u00e1s sobre su persona: qu\u00e9 cosas hab\u00eda hecho, qu\u00e9 mensaje hab\u00eda ense\u00f1ado, en d\u00f3nde hab\u00eda vivido, c\u00f3mo fue su vida.<\/p>\n<p>Entonces empezaron a redactarse algunas colecciones de sus frases m\u00e1s famosas, sus dichos m\u00e1s recordados, sus par\u00e1bolas, sus milagros m\u00e1s espectaculares. Y en forma de hojitas sueltas eran empleadas para la catequesis de los cristianos que quer\u00edan profundizar un poco m\u00e1s la doctrina del Maestro.<\/p>\n<p>Con esta informaci\u00f3n a mano, aquellos catequistas fueron profundizando el misterio de la persona de Jes\u00fas. Comprendieron que \u00c9l no pod\u00eda haber realizado aquellas se\u00f1ales milagrosas ni haber ense\u00f1ado verdades tan sublimes, si durante su vida en la tierra no era ya el Mes\u00edas de Dios. Descubrieron, as\u00ed, que Jes\u00fas no era hijo de Dios a partir de la resurrecci\u00f3n, sino desde mucho antes: desde su vida p\u00fablica. Que Dios lo hab\u00eda nombrado su hijo en el momento mismo de salir a predicar. La resurrecci\u00f3n no hizo m\u00e1s que manifestar p\u00fablicamente lo que ya suced\u00eda en Jes\u00fas desde que fuera bautizado por Juan.<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>Un hijo en secreto<\/strong><\/p>\n<p>Todo ese material de par\u00e1bolas, dichos y milagros, se volvi\u00f3 tan importante como el de la pasi\u00f3n. Entonces un escritor, a quien llamamos Marcos, decidi\u00f3 juntarlo a los relatos de la pasi\u00f3n, y as\u00ed naci\u00f3 el primer evangelio. Era alrededor del a\u00f1o 70.<\/p>\n<p>Como Marcos ten\u00eda este nuevo enfoque, es decir, que Jes\u00fas era hijo de Dios ya en el momento del bautismo, y no s\u00f3lo al resucitar, empez\u00f3 su evangelio diciendo que cuando Jes\u00fas se bautiz\u00f3 una voz del cielo dijo: \u201c<em>T\u00fa eres mi <\/em>hijo<em> amado<\/em>\u201d (Mc 1,9-11). De esta forma quedaba claro a los lectores que Dios hab\u00eda reconocido a Jes\u00fas como su hijo ya en aquel momento.<\/p>\n<p>Pero seg\u00fan Marcos los disc\u00edpulos jam\u00e1s se dieron cuenta de esto, ni tampoco las dem\u00e1s personas que lo vieron y escucharon. Y Jes\u00fas tampoco se preocup\u00f3 en revelarlo abiertamente a nadie, porque no habr\u00edan sido capaces de entenderlo.<\/p>\n<p>Por eso, si bien el evangelio de Marcos afirma que Jes\u00fas es hijo de Dios desde el d\u00eda de su bautismo, nunca nadie aparece all\u00ed reconoci\u00e9ndolo p\u00fablicamente. S\u00f3lo en el momento de su muerte, el secreto es descubierto por un centuri\u00f3n romano que estaba al pie de la cruz, y que al verlo morir exclama: \u201c<em>Verdaderamente este era hijo de Dios<\/em>\u201d (Mc 15,39). Y nadie m\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>Infancia interesante<\/strong><\/p>\n<p>Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde la reflexi\u00f3n de la Iglesia entr\u00f3 en una tercera etapa. Los creyentes, que amaban y segu\u00edan fervientemente la figura de Jes\u00fas, quer\u00edan saber m\u00e1s sobre su vida: cu\u00e1ndo hab\u00eda nacido, qui\u00e9nes fueron sus antepasados, d\u00f3nde se hab\u00eda criado. Y en esta b\u00fasqueda de informaci\u00f3n fueron apareciendo nuevos relatos que narraban diversos hechos de la infancia del Se\u00f1or. Y en la meditaci\u00f3n de estos relatos los primeros cristianos hicieron un nuevo descubrimiento: que Jes\u00fas hab\u00eda sido hijo de Dios no desde el momento del bautismo sino desde su misma infancia; m\u00e1s a\u00fan: incluso en el momento de su concepci\u00f3n; cuando su madre la Virgen Mar\u00eda lo engendr\u00f3, ya era el hijo de Dios.<\/p>\n<p>Al aceptarse esta nueva idea, los relatos de la ni\u00f1ez de Jes\u00fas tambi\u00e9n pasaron a considerarse importantes, y empezaron a ponerse por escrito. Nacieron as\u00ed los relatos de la infancia, en los cuales se dice expresamente que Jes\u00fas ya es hijo de Dios.<\/p>\n<p>Por ejemplo, se cuenta que al poco de nacer el ni\u00f1o Jes\u00fas, su familia tiene que huir a Egipto, para que se cumpliera la profec\u00eda que anunciaba: \u201c<em>De Egipto llam\u00e9 a mi hijo<\/em>\u201d (Mateo 2,15). Y cuando en la anunciaci\u00f3n el \u00e1ngel le comunica a Mar\u00eda su embarazo divino, le dice dos veces que el ni\u00f1o que va a nacer ser\u00e1 llamado hijo de Dios (Lucas 1,32-35).<\/p>\n<p>Por eso, cuando poco despu\u00e9s escribieron sus obras Mateo y Lucas, en vez de comenzar sus relatos con el bautismo de Jes\u00fas, como hab\u00eda hecho Marcos, resolvieron incluir este nuevo material de la infancia del Se\u00f1or.<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>Descubierto en la tormenta<\/strong><\/p>\n<p>Estos evangelios de Mateo y Lucas, como contaban que Jes\u00fas era hijo de Dios desde su nacimiento, no pod\u00edan insinuar que durante su vida p\u00fablica nadie lo sab\u00eda, como hab\u00eda hecho Marcos. Por eso retocaron algunos de sus pasajes a fin de afirmar que su filiaci\u00f3n divina era conocida ya por sus disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>As\u00ed, despu\u00e9s de que Jes\u00fas camina sobre las aguas, dice Mateo que todos los disc\u00edpulos se arrodillaron ante \u00e9l y le dijeron: \u201c<em>Verdaderamente t\u00fa eres hijo de Dios<\/em>\u201d (Mt 14,33). Y cuando Jes\u00fas pregunta a sus disc\u00edpulos qu\u00e9 opinan de \u00c9l, Pedro le contesta: \u201c<em>T\u00fa eres el Mes\u00edas, el hijo del Dios vivo<\/em>\u201d (Mt 16,16). Y cuando muere Jes\u00fas, en vez de decir, como Marcos, que s\u00f3lo el centuri\u00f3n romano lo reconoce, dice que todos los guardias que estaban con \u00e9l, confiesan a coro \u201c<em>Verdaderamente este era hijo de Dios<\/em>\u201d (Mt 27,54).<\/p>\n<p>Lucas, por su parte, dice que Jes\u00fas mismo se encarg\u00f3 de revelar a sus disc\u00edpulos que \u00e9l era el hijo de Dios al decirles: \u201c<em>Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie sabe qui\u00e9n es el hijo sino el Padre; y nadie sabe qui\u00e9n es el Padre sino el hijo, y aquellos a quienes el hijo quiera cont\u00e1rselo<\/em>\u201d (Lc 10,22).<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>All\u00e1 arriba y desde siempre<\/strong><\/p>\n<p>Fueron pasando los a\u00f1os, y cerca ya del final del primer siglo la Iglesia entr\u00f3 en la cuarta y \u00faltima etapa de su reflexi\u00f3n sobre este tema. Los cristianos, remont\u00e1ndose m\u00e1s atr\u00e1s a\u00fan del nacimiento de Jes\u00fas, llegaron a una nueva conclusi\u00f3n: que Jes\u00fas era hijo de Dios mucho antes de nacer. Mejor dicho, que desde siempre hab\u00eda sido hijo de Dios. Que nunca hab\u00eda \u201cempezado\u201d a ser hijo de Dios, sino que lo fue desde toda la eternidad. Jes\u00fas no comenz\u00f3 a existir cuando Mar\u00eda qued\u00f3 embarazada, sino que \u201cpreexist\u00eda\u201d desde antes de la creaci\u00f3n del mundo, cuando se hallaba en el cielo, junto a Dios.<\/p>\n<p>En esta \u00e9poca escribi\u00f3 su evangelio Juan. Y \u00e9l tambi\u00e9n comenz\u00f3, al igual que los otros tres, desde el bautismo de Jes\u00fas. Pero luego se dio cuenta de que quedar\u00eda m\u00e1s completo si a\u00f1ad\u00eda esta nueva idea. Por eso, en vez de poner los relatos de la infancia como Mateo y Lucas, se fue m\u00e1s atr\u00e1s todav\u00eda, y a\u00f1adi\u00f3 a manera de pr\u00f3logo un hermoso himno que cantaban los cristianos en sus reuniones lit\u00fargicas sobre la preexistencia de Jes\u00fas, y que empezaba as\u00ed: \u201c<em>En el principio ya exist\u00eda la Palabra; y la Palabra estaba con Dios; y la Palabra era Dios<\/em>\u201d (Jn 1,1).<\/p>\n<p><strong>Un libro al rev\u00e9s<\/strong><\/p>\n<p>Hoy, cuando leemos los evangelios, empezamos por la infancia de Jes\u00fas, seguimos con su vida p\u00fablica y terminamos con su muerte y resurrecci\u00f3n. Sin embargo, fueron escritos al rev\u00e9s. Primero se compuso su muerte y resurrecci\u00f3n, luego su vida p\u00fablica, y finalmente su infancia.<\/p>\n<p>Esta composici\u00f3n inversa obedece al orden de la comprensi\u00f3n gradual que los primeros cristianos tuvieron sobre Jes\u00fas como hijo de Dios.<\/p>\n<p>En un primer per\u00edodo, la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas fue el \u00fanico dato de su vida digno de mencionarse, el \u00fanico \u201cevangelio\u201d. Por eso las cartas de Pablo y los Hechos de los Ap\u00f3stoles no cuentan ning\u00fan hecho hist\u00f3rico de la vida de Jes\u00fas, fuera de su muerte y resurrecci\u00f3n. Los episodios anteriores no ten\u00edan mayor relevancia ni merec\u00edan ser contados, pues se pensaba que \u00e9l todav\u00eda no era hijo de Dios.<\/p>\n<p>Cuando los cristianos reflexionaron m\u00e1s tarde sobre la identidad de Jes\u00fas, y entendieron que era hijo de Dios ya durante su ministerio, no hubo dificultad en recopilar toda la informaci\u00f3n sobre su vida p\u00fablica, sus dichos y sus milagros. Entonces la vida p\u00fablica de Jes\u00fas cobr\u00f3 tambi\u00e9n importancia, entr\u00f3 en la categor\u00eda de \u201cevangelio\u201d, y fue incluida en la obra que compuso Marcos.<\/p>\n<\/p>\n<p><strong>Cost\u00f3 trabajo, pero se aclar\u00f3<\/strong><\/p>\n<p>Tiempo despu\u00e9s la cristolog\u00eda sigui\u00f3 progresando. Se comprendi\u00f3 que Jes\u00fas era hijo de Dios desde su misma concepci\u00f3n, y as\u00ed los relatos de la infancia tambi\u00e9n pasaron a ser importantes y pudieron ser a\u00f1adidos como \u201cevangelios\u201d en los escritos posteriores de Mateo y Lucas.<\/p>\n<p>Finalmente se comprendi\u00f3 la preexistencia de Jes\u00fas como hijo de Dios, desde antes de su nacimiento. Entonces el cuarto evangelio incluy\u00f3 esa novedad, con el himno de su pr\u00f3logo.<\/p>\n<p>Los primeros cristianos no entendieron de golpe qui\u00e9n era en realidad Jes\u00fas. Lo fueron descubriendo de a poco, con esfuerzo, reflexi\u00f3n y oraci\u00f3n. La persona de Jes\u00fas era tan misteriosa, tan inconcebible, tan fuera de toda l\u00f3gica, que llev\u00f3 muchos a\u00f1os convencerse de que ese Jes\u00fas que hab\u00eda comido con ellos, caminado por sus plazas, entrado y dormido en sus casas, a quien hab\u00edan visto y tocado, era nada menos que Dios en persona que los hab\u00eda visitado en la tierra.<\/p>\n<p>Hoy tambi\u00e9n nos cuesta creer que Jes\u00fas siga vivo entre nosotros. Que contin\u00fae paseando en medio de nuestras calles y asista a nuestras reuniones. Porque su persona, en parte, sigue siendo desconocida para muchos creyentes. Por eso debemos hacer el mismo esfuerzo de aquellos primeros cristianos, y poco a poco intentar comprender qui\u00e9n fue ese Jes\u00fas que pas\u00f3 por la tierra y que a\u00fan sigue vivo de manera misteriosa. Solo as\u00ed, gradualmente, como lo hicieron los evangelistas, podremos saber qu\u00e9 busca en nosotros hoy, que lo estamos conociendo mejor.<\/p>\n<\/p>\n<p><em>Ariel \u00c1lvarez Vald\u00e9s es te\u00f3logo y biblista<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si abrimos los cuatro evangelios, veremos que comienzan de manera diferente. San Mateo empieza con el nacimiento de Jes\u00fas. 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