{"id":17308,"date":"2022-02-01T10:18:10","date_gmt":"2022-02-01T13:18:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17308"},"modified":"2022-02-01T10:18:17","modified_gmt":"2022-02-01T13:18:17","slug":"algunas-premisas-para-una-pneumatologia-en-perspectiva-indigena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17308","title":{"rendered":"Algunas premisas para una pneumatolog\u00eda en perspectiva ind\u00edgena"},"content":{"rendered":"<p>Un simposio es un laboratorio, una \u201cuna especie de laboratorio cultural providencial\u201d, que permite a la Iglesia seguir interpretando \u201cla realidad que brota del acontecimiento de Jesucristo y que se alimenta de los dones de Sabidur\u00eda y de Ciencia, con los que el Esp\u00edritu Santo enriquece en diversas formas a todo el Pueblo de Dios: desde el <em>sensus fidei fidelium<\/em> hasta el magisterio de los Pastores, desde el carisma de los profetas hasta el de los doctores y te\u00f3logos.\u201d<a href=\"#_edn1\">[1]<\/a>. En concreto, un simposio teol\u00f3gico es un espacio de encuentro, escucha y di\u00e1logo entre las diversas disciplinas, que abordan la realidad \u201cdesde distintas perspectivas y con diferentes metodolog\u00edas\u201d; de all\u00ed que toda investigaci\u00f3n o b\u00fasqueda teol\u00f3gica supone \u201creconocer otras dimensiones de la realidad [\u2026] otras ciencias y saberes\u201d, en modo tal de \u201cconocer la realidad de manera m\u00e1s \u00edntegra y plena\u201d.<a href=\"#_edn2\">[2]<\/a><\/p>\n<p>En este horizonte se enmarca la propuesta de una pneumatolog\u00eda cristiana en perspectiva ind\u00edgena, que redescubre constantemente la presencia del Creador en cada una de sus creaturas, en todo cuanto existe y vive.<a href=\"#_edn3\">[3]<\/a> En efecto, la cual, la Iglesia \u201cproclama desde el principio su fe en el Esp\u00edritu Santo\u201d como \u201c<em>Se\u00f1or y dador de Vida<\/em>\u201d, <em>Dominum et vivificantem<\/em> (<em>\u03c4\u1f78 \u039a\u03cd\u03c1\u03b9\u03bf\u03bd, \u03c4\u1f78 \u03b6\u1ff3\u03bf\u03c0\u03bf\u03b9\u03cc\u03bd<\/em>), \u201caqu\u00e9l <em>en el que<\/em> el inescrutable <em>Dios uno y trino se comunica a los hombres<\/em>, constituyendo en ellos la fuente de vida eterna\u201d<a href=\"#_edn4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>Lo que sigue pretende insinuar, a modo de introducci\u00f3n, la pertinencia de las pneumatolog\u00edas amerindias en su relaci\u00f3n concreta con la creaci\u00f3n, la cristolog\u00eda y el misterio trinitario.<\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\">1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las teolog\u00edas amerindias hoy: \u201cdesaprender, aprender y reaprender\u201d dej\u00e1ndose empujar por el Esp\u00edritu<\/h2>\n<p>La II Conferencia de obispos latinoamericanos reunida en Medell\u00edn (1968) insisti\u00f3 en el protagonismo especialmente del laicado, llamado a trabajar en la superaci\u00f3n de los <em>neocolonialismos externos<\/em> y de los <em>colonialismos internos<\/em>, a partir de una propuesta teol\u00f3gica autocr\u00edtica, prof\u00e9tica y liberadora desde los pobres y excluidos.<a href=\"#_edn5\">[5]<\/a> Casi cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s, Aparecida (2007) constata todav\u00eda que \u201cpermanece a\u00fan en los imaginarios colectivos una mentalidad colonial con respecto a los pueblos originarios y afroamericanos\u201d<a href=\"#_edn6\">[6]<\/a>. De all\u00ed la urgencia de \u201cdescolonizar las mentes, el conocimiento, recuperar la memoria hist\u00f3rica, fortalecer espacios y relaciones interculturales\u201d<a href=\"#_edn7\">[7]<\/a> en todos los \u00e1mbitos tanto relacionales y socioculturales como tambi\u00e9n en lo espec\u00edficamente teol\u00f3gico. Respecto a esto \u00faltimo, la descolonizaci\u00f3n de la teolog\u00eda, hay quienes piensan \u2013y no sin raz\u00f3n\u2013 que uno de los desaf\u00edos es el epist\u00e9mico, lo cual supone \u201csaber situarse en un <em>nuevo espacio<\/em>, desde donde, y como <em>locus enuntiationis<\/em> y hermen\u00e9utico original\u201d, lo que llevar\u00eda paulatinamente a \u201crehacer toda la teolog\u00eda\u201d<a href=\"#_edn8\">[8]<\/a>. Se tratar\u00eda entonces de una \u201cconversi\u00f3n epistemol\u00f3gica\u201d, \u201cvolvernos \u2018epistemol\u00f3gicamente desobedientes\u2019 tambi\u00e9n en la teolog\u00eda\u201d<a href=\"#_edn9\">[9]<\/a>, en un proceso de permanente conversi\u00f3n integral, espiritual, aprendiendo de las sabidur\u00edas de los diversos pueblos, entre ellos los ind\u00edgenas. En otras palabras, urge \u201cuna conversi\u00f3n teol\u00f3gica de los estudios b\u00edblicos, de la misionolog\u00eda, de la cristolog\u00eda y de otros temas importantes\u201d<a href=\"#_edn10\">[10]<\/a>, una \u201cdesobediencia epist\u00e9mica\u201d para volver a practicar la \u201cobediencia evang\u00e9lica\u201d, en di\u00e1logo no s\u00f3lo con biblistas y te\u00f3logas\/os sino tambi\u00e9n con quienes buscan en modo serio la \u00fanica Verdad desde otras miradas y pertenencias.<\/p>\n<p>Afro-Indo-Latinoam\u00e9rica y el Caribe, precisamente despu\u00e9s de Medell\u00edn, tiene experiencias teol\u00f3gicas muy valiosas y originales que han colocado en el centro el caminar de los pueblos \u2013sobre todo marginados o \u201cdescartados\u201d en sus diversas expresiones\u2013 buscando as\u00ed responder a los \u201csignos de la \u00e9poca\u201d<a href=\"#_edn11\">[11]<\/a> o de los tiempos, que son signos del Esp\u00edritu, para favorecer la vida en todas sus dimensiones. En este contexto surgen las teolog\u00edas amerindias, llamadas, seg\u00fan Eleazar L\u00f3pez, a \u201cdar raz\u00f3n\u201d de la \u201cesperanza milenaria\u201d de los pueblos ind\u00edgenas, en cuanto \u201cmomento segundo\u201d que buscan compartir a las\/os dem\u00e1s los gozos y esperanzas, as\u00ed como las espiritualidades y m\u00edsticas de los pueblos que luchan sin cesar por una vida digna y armoniosa;<a href=\"#_edn12\">[12]<\/a> en cuanto \u201cdiscurso reflexivo\u201d buscan acompa\u00f1ar los procesos ind\u00edgenas desde sus propias comunidades, necesitando para ello de instrumentos te\u00f3ricos, cr\u00edticos, dialogales y propositivos, que ayuden a las herramientas cl\u00e1sicas.<\/p>\n<p>En este caminar teol\u00f3gico, es urgente tomar en serio lo que se\u00f1alaba el <em>Instrumentum laboris<\/em> del S\u00ednodo panamaz\u00f3nico (2019): \u201cDado que todav\u00eda persiste una mentalidad colonial y patriarcal, es necesario profundizar un proceso de conversi\u00f3n y reconciliaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_edn13\">[13]<\/a>, que \u201cimplica desaprender, aprender y reaprender\u201d modelos, esquemas, estilos de vida, poco acordes tanto a las sabias y ancestrales tradiciones ind\u00edgenas como a la espiritualidad fundante de Jes\u00fas de Nazaret y del cristianismo primitivo; de all\u00ed la necesidad de \u201cuna mirada cr\u00edtica y autocr\u00edtica que nos permita identificar aquello que necesitamos <em>desaprender<\/em>, aquello que da\u00f1a a la Casa Com\u00fan y a sus pueblos\u201d<a href=\"#_edn14\">[14]<\/a>. En el campo teol\u00f3gico amerindio, se requiere continuar con el camino posconciliar latinoamericano y caribe\u00f1o para \u201cdesenmascarar las nuevas formas de colonialismo\u201d<a href=\"#_edn15\">[15]<\/a>, internos y externos, civiles y eclesi\u00e1sticos; colonialismos neo-extractivistas y depredadores en sus m\u00faltiples facetas, tambi\u00e9n digitales. Son \u201clas nuevas formas de colonizaci\u00f3n cultural\u201d<a href=\"#_edn16\">[16]<\/a> que invaden y arrasan a los pueblos.<\/p>\n<p>En este contexto, las teolog\u00edas amerindias se colocan en sinton\u00eda (auto)cr\u00edtica con las teolog\u00edas poscoloniales o descoloniales, que persiguen un triple objetivo:<\/p>\n<ol class=\"wp-block-list\" type=\"a\">\n<li>\u201cdesenmascarar la complicidad de la teolog\u00eda con las relaciones coloniales en la historia y el presente\u201d;<\/li>\n<li>\u201celaborar herramientas teol\u00f3gicas que ayudan a defenderse de la hegemon\u00eda epistemol\u00f3gica de la cultura dominante\u201d;<\/li>\n<li>\u201cponer su producci\u00f3n teol\u00f3gica al servicio de los subalternos y elaborarla en di\u00e1logo con ellos mismos\u201d.<a href=\"#_edn17\">[17]<\/a><\/li>\n<\/ol>\n<p>Avanzar por nuevos caminos requiere dejarse \u201cempujar\u201d por el Esp\u00edritu, como el mismo Jes\u00fas de Nazaret (Mc 1,12), o, como recuerda el Papa Francisco, una plena \u201cconfianza en el Esp\u00edritu Santo\u201d, que \u201cno es meramente pasiva, sino activa y <em>creativa<\/em>. Implica ofrecerse como instrumento (cf. Rm 12,1), con todas las propias capacidades, para que puedan ser utilizadas por Dios\u201d<a href=\"#_edn18\">[18]<\/a>. En efecto, si \u201cel Se\u00f1or quiere usarnos como seres vivos, libres y creativos, que se dejan penetrar por su Palabra antes de transmitirla\u201d (EG 151), toda\/o te\u00f3loga\/o est\u00e1 llamada\/o a dejarse guiar y compenetrar por la creatividad del Esp\u00edritu Santo. Es necesario crecer en la <em>fides qua<\/em> que sostiene a los pueblos m\u00e1s desfavorecidos, pero que, dej\u00e1ndose guiar y conducir por la <em>R\u016ba\u1e25<\/em>, viven la experiencia de encuentro ken\u00f3tico-salv\u00edfico-sanante con el <em>Kyrios<\/em>, el Hijo de Dios vivo.<\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\">2.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cY un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas\u201d: la creaci\u00f3n subsiste y tiene consistencia por\/en la <em>R\u016ba\u1e25<\/em> divina<\/h2>\n<p>Juan Pablo II identifica el inicio de la \u201cnueva comunicaci\u00f3n salv\u00edfica por el Esp\u00edritu Santo\u201d (DVi 11) despu\u00e9s de Jes\u00fas \u201ccon el misterio de la creaci\u00f3n\u201d: \u201cEn el principio cre\u00f3 Dios los cielos y la tierra [\u2026] y el Esp\u00edritu de Dios (<em>w\u0259-r\u016ba\u1e25 \u2019\u0115l\u014dh\u00eem<\/em>, \u05d0\u05b1\u05dc\u05b9\u05d4\u05b4\u0594\u05d9\u05dd \u05d5\u05b0\u05e8\u05a3\u05d5\u05bc\u05d7\u05b7) aleteaba (<em>m\u0259-ra\u1e25ep\u0304e\u1e6f<\/em>, \u05de\u05b0\u05e8\u05b7\u05d7\u05b6\u0596\u05e4\u05b6\u05ea) por encima de las aguas\u201d (Gn 1,1-2). Como se\u00f1alan diversos estudios, la <em>R\u016ba\u1e25<\/em> tendr\u00eda al menos cuatro acepciones, \u201csoplo y viento, fuerza viva personificada, fuerza viva en el hombre y fuerza viva de Dios\u201d<a href=\"#_edn19\">[19]<\/a>. En efecto, es \u201cel espacio vital que Dios posee\u201d (cf. Gn 6,3) y del que participa y en el que permanece el ser humano mientras vive; es tambi\u00e9n acci\u00f3n, misterio y \u201cfuerza vital\u201d intensiva que se expresa en lo psicol\u00f3gico, f\u00edsico, c\u00f3smico y teol\u00f3gico<a href=\"#_edn20\">[20]<\/a>. A prop\u00f3sito de la <em>R\u016ba\u1e25<\/em> c\u00f3smica, \u201cse habla de las cuatro <em>ruah<\/em> del mundo, que son los cuatro puntos cardinales (Ez 37,9; 1Cr 9,24), siguiendo una expresi\u00f3n de origen babil\u00f3nico\u201d; es m\u00e1s, \u201cen Ezequiel, ese Esp\u00edritu sigue siendo el que anima al Universo en todos sus rincones\u201d, es decir, <em>en<\/em> <em>todo<\/em> cuanto existe, como bien queda expresado en el cap\u00edtulo 1, donde \u201clas ruedas o esferas c\u00f3smicas que van y vienen en sentido recto ante ellas, por las cuatro direcciones del cielo no son pura materia, ya que est\u00e1n llamadas por la <em>ruah<\/em> (1,20s)\u201d<a href=\"#_edn21\">[21]<\/a>. Por tanto, si la <em>R\u016ba\u1e25<\/em> est\u00e1 presente en cada singularidad particular de la creaci\u00f3n, le toca al ser humano vivir en relaci\u00f3n o conexi\u00f3n profunda e integral con su entorno, escuchando y sintonizando con <em>todas<\/em> las voces que son presencia y revelan lo divino (pues <em>todo<\/em> vive) en la multiplicidad de sus expresiones.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed conviene recordar el papel del ser humano en la creaci\u00f3n originaria. As\u00ed, como bien se\u00f1ala el Papa Francisco, se han de \u201cleer los textos b\u00edblicos en su contexto, con una hermen\u00e9utica adecuada\u201d, recordando \u201cque nos invitan a \u00ablabrar y cuidar\u00bb el jard\u00edn del mundo (cf. <em>Gn <\/em>2,15)\u201d: \u201cMientras \u00ablabrar\u00bb significa cultivar, arar o trabajar, \u00abcuidar\u00bb significa proteger, custodiar, preservar, guardar, vigilar\u201d. De all\u00ed la \u201crelaci\u00f3n de reciprocidad responsable entre el ser humano y la naturaleza\u201d.<a href=\"#_edn22\">[22]<\/a> Por tanto, hablar de vida, relaciones, acciones, actitudes, interioridad, espiritualidad, y todo el complejo mundo del ser humano, tendr\u00e1 raz\u00f3n de ser y sentido profundo si \u00e9l mismo reconoce, vive y es consecuente con su vocaci\u00f3n originaria de <em>ser tierra<\/em>, pues \u201cnosotros mismos somos tierra\u201d: \u201cDios (<em>\u2019\u0115l\u014dh\u00eem<\/em>, \u05d0\u05b1\u05dc\u05b9\u05d4\u05b4\u059c\u05d9\u05dd) form\u00f3 al ser humano (<em>h\u0101-\u2019\u0101\u1e0f\u0101m<\/em>, \u05d4\u05b8\u05bd\u05d0\u05b8\u05d3\u05b8\u0597\u05dd) con polvo del suelo (<em>h\u0101-\u2019\u0103\u1e0f\u0101m\u0101h<\/em>, \u05d4\u05b8\u05a3\u05d0\u05b2\u05d3\u05b8\u05de\u05b8\u0594\u05d4)\u201d (Gn 2,7; LS 2). Por tanto, la tierra \u201cnos precede y nos ha sido dada\u201d (LS 67): el ser humano debe asumir el compromiso de \u201clabrar y cuidar\u201d la creaci\u00f3n, que es el espacio, entorno o ambiente donde la vitalidad y creatividad de la <em>R\u016ba\u1e25<\/em> es permanentemente muy activa.<\/p>\n<p>Es muy significativa la imagen del soplo del Esp\u00edritu que da vida a los huesos secos: \u201cinfundir\u00e9 mi esp\u00edritu en vosotros\u201d (Ez 37,14). De modo que la <em>R\u016ba\u1e25<\/em> creadora no s\u00f3lo genera o da vida o la aumenta, protege o acompa\u00f1a, \u201csino que da la vida a los muertos, hace pasar de la muerte a la vida, genera esperanza cuando aparentemente todo es muerte y ya no hay esperanza\u201d<a href=\"#_edn23\">[23]<\/a>. Es una <em>R\u016ba\u1e25<\/em> que desde el reverso de la historia y del cosmos y en situaciones cr\u00edticas de salud, depredaci\u00f3n, extractivismo, violencia y exterminio de las creaturas, <em>sigue creando y criando<\/em> vida en y desde los espacios marginales del mismo cosmos que \u201cgime y sufre dolores de parto\u201d (Rom 8,22) y que espera ser reconocido como creaci\u00f3n redimida.<\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n cristiana, y a pesar del contexto de \u201ccristiandad\u201d, la <em>R\u016ba\u1e25<\/em> creadora est\u00e1 presente en los himnos medievales <em>Veni creator Spiritus<\/em> (s. IX) y <em>Veni Sancte Spiritus<\/em> (s. XIII), si bien con una carga muy intimista, que relega la dimensi\u00f3n relacional, social y c\u00f3smica. No obstante, este \u00faltimo himno llama al Esp\u00edritu \u201cpadre de los pobres\u201d, que desde el punto de vista latinoamericano y amerindio, se comprende no s\u00f3lo como \u201cpadre materno\u201d o \u201cmadre paterna\u201d de los pobres en relaci\u00f3n con los peque\u00f1os y la gente sencilla expresada en la exultaci\u00f3n mesi\u00e1nica de Jes\u00fas (<em>nepioi<\/em>, cf. Mt 11,25-27)<a href=\"#_edn24\">[24]<\/a>, sino como <em>madre-padre de todas y cada una las creaturas<\/em>, simbolizadas en la expresi\u00f3n de San Francisco de As\u00eds retomada por Francisco de Roma: \u201chermana nuestra madre tierra\u201d (San Francisco de As\u00eds; LS 1). Por tanto, la fuerza vital de la <em>R\u016ba\u1e25<\/em> materna-paterna creadora se expresa en lo sencillo, peque\u00f1o, humilde o descartado; es decir, en lo ken\u00f3tico de las creaturas y de todo el cosmos.<\/p>\n<p>A partir de lo expuesto, es posible comprender la relaci\u00f3n entre Esp\u00edritu Santo y \u201cmisterio de la creaci\u00f3n\u201d, una creaci\u00f3n que, seg\u00fan Juan Pablo II, no s\u00f3lo \u201c<em>da la existencia<\/em>\u201d al cosmos, sino que va m\u00e1s all\u00e1: es \u201cpresencia del Esp\u00edritu de Dios en la creaci\u00f3n\u201d, es decir, la comunicaci\u00f3n de Dios en cada una de sus criaturas (DVi 12). En otras palabras, el cosmos est\u00e1 llamado no s\u00f3lo a <em>existir<\/em><a href=\"#_edn25\">[25]<\/a> en modo precario, derivado, dependiente o sumiso ante una realidad que le pudiera sobrepasar, sino que, por vocaci\u00f3n, debe <em>subsistir<\/em><a href=\"#_edn26\">[26]<\/a>, es decir, ser creaci\u00f3n (que reconoce a un\/a Creador-Creadora), existir con fundamento, vivir con sentido, e inclusive resistir todo aquello que le impide una vivencia plena y aut\u00e9ntica. En t\u00e9rminos teol\u00f3gicos, el cosmos-creaci\u00f3n est\u00e1 llamado\/a a manifestar y revelar aquella Presencia divina que le otorga subsistencia, para as\u00ed adquirir una verdadera <em>consistencia<\/em><a href=\"#_edn27\">[27]<\/a>, es decir, establecerse en modo permanente siempre junto a, en relaci\u00f3n con y en armon\u00eda intr\u00ednseca con su entorno. Este paso de la <em>existencia<\/em> a la <em>subsistencia<\/em> es posible por la \u201cpresencia del Esp\u00edritu de Dios en la creaci\u00f3n\u201d (DVi 12), es decir, por la <em>R\u016ba\u1e25<\/em>, que \u2013en t\u00e9rminos cristianos\u2013 otorga <em>consistencia cr\u00edstica<\/em> (Teilhard de Chardin) al cosmos para que llegue a ser creaci\u00f3n. Se trata por tanto de una <em>consistencia creatural<\/em> que supera todo tiempo y espacio.<\/p>\n<p>Dicho lo anterior, es claro que la historia de la salvaci\u00f3n comienza con la creaci\u00f3n, pues Dios crea para salvar o dar vida a todos y a cada uno de los seres vivos, \u201cigualmente de todos y concretamente de todos\u201d<a href=\"#_edn28\">[28]<\/a>. Dado que el ser humano es intr\u00ednseca y eminentemente relacional, la salvaci\u00f3n hist\u00f3rica de Dios en el mundo pasa o se manifiesta no s\u00f3lo en determinadas expresiones culturales (mitos, ritos, organizaci\u00f3n y <em>ethos<\/em> propios), sino tambi\u00e9n en las dem\u00e1s expresiones creaturales (otros seres vivientes, signos y s\u00edmbolos c\u00f3smicos) con quien el ser vivo se encuentra en sus espacios cotidianos. Esta salvaci\u00f3n-sanaci\u00f3n de Dios es posible por acci\u00f3n continuada y creativa de la misma <em>R\u016ba\u1e25<\/em> divina que ha acompa\u00f1ado desde sus inicios todo el proceso c\u00f3smico en el cual se inserta el ser humano.<\/p>\n<p>En tal sentido, las pneumatolog\u00edas abyayalenses, en fidelidad a las tradiciones milenarias de los pueblos originarios, buscan recoger, discernir y explicitar aquellas <em>expresiones<\/em> vividas de la misma <em>R\u016ba\u1e25<\/em> (en sus diversos nombres) sobre todo \u2013pero no solamente\u2013 en dichos pueblos, pues estas teolog\u00edas reconocen la Presencia Vital (del Esp\u00edritu) en las <em>dimensiones relacionales creaturales-c\u00f3smicas<\/em>, muchas veces relegadas o no suficientemente valoradas por otras teolog\u00edas cristianas. Entre tales expresiones se pueden se\u00f1alar: el car\u00e1cter profundamente relacional, interpenetrado (<em>perijor\u00e9tico<\/em>) y convergente del Misterio Divino; la preeminencia del Esp\u00edritu como \u201cfuerza vital\u201d especialmente femenina dialogal (<em>R\u016ba\u1e25<\/em>, <em>Sophia<\/em>\u2026), que acompa\u00f1a los procesos humano-c\u00f3smicos de los pueblos; la atenci\u00f3n a los signos y s\u00edmbolos creaturales que manifiestan la \u201crevelaci\u00f3n progresiva\u201d del Misterio m\u00e1s all\u00e1 de los <em>loci theologici<\/em> convencionales; la consistencia cr\u00edstica de la realidad (en sus diversos nombres), considerada como mediaci\u00f3n, puente, \u201cpunto arquim\u00e9dico\u201d (Romano Guardini), <em>chakana<\/em> (teolog\u00eda andina)\u2026<\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\">3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>R\u016ba\u1e25 como Sophia: un arquetipo ag\u00e1pico femenino de lo creado<\/em><\/h2>\n<p>Conviene recordar el g\u00e9nero femenino de la ra\u00edz sem\u00edtica <em>r\u016ba\u1e25<\/em>, que despu\u00e9s se masculinizar\u00e1 casi totalmente: <em>\u03c0\u03bd\u03b5\u1fe6\u03bc\u03b1 <\/em>(griego, neutro), <em>spiritus<\/em> (lat\u00edn, masculino). Seg\u00fan la biblia hebrea, es \u201cesp\u00edritu de sabidur\u00eda\u201d, \u201c<em>r\u016ba\u1e25<\/em> <em>\u1e25\u0101\u1e35m\u0101h<\/em>, \u05e8\u05a7\u05d5\u05bc\u05d7\u05b7 \u05d7\u05b8\u05db\u05b0\u05de\u05b8\u05a3\u05d4\u201d (Is 11,2). En los libros deuterocan\u00f3nicos, escritos en griego, la <em>R\u016ba\u1e25<\/em> adquiere una personificaci\u00f3n femenina en la <em>Sophia<\/em>: \u201cLa sabidur\u00eda es un esp\u00edritu fil\u00e1ntropo\u201d (<em>\u03c6\u03b9\u03bb\u03ac\u03bd\u03b8\u03c1\u03c9\u03c0\u03bf\u03bd \u03b3\u1f70\u03c1 \u03c0\u03bd\u03b5\u1fe6\u03bc\u03b1 \u03c3\u03bf\u03c6\u03af\u03b1<\/em>, Sab 1,6); \u201cel esp\u00edritu del Se\u00f1or llena la tierra\u201d (<em>\u03c0\u03bd\u03b5\u1fe6\u03bc\u03b1 \u03ba\u03c5\u03c1\u03af\u03bf\u03c5 \u03c0\u03b5\u03c0\u03bb\u03ae\u03c1\u03c9\u03ba\u03b5\u03bd \u03c4\u1f74\u03bd \u03bf\u1f30\u03ba\u03bf\u03c5\u03bc\u03ad\u03bd\u03b7\u03bd<\/em>, Sab 1,7; DVi 54); \u201ct\u00fa eres amigo de la vida\u201d (<em>\u03b4\u03ad\u03c3\u03c0\u03bf\u03c4\u03b1 \u03c6\u03b9\u03bb\u00f3\u03c8\u03c5\u03c7\u03b5<\/em>, Sab 11,26). A prop\u00f3sito de la <em>Sophia<\/em>, la Patr\u00edstica identific\u00f3 la Sabidur\u00eda divina no s\u00f3lo con el Verbo (cf. 1Cor 1,24: \u201cCristo, fuerza de Dios y Sabidur\u00eda de Dios\u201d) sino tambi\u00e9n con el Esp\u00edritu Santo<a href=\"#_edn29\">[29]<\/a>, un tema estudiado por la teolog\u00eda ortodoxa. En todo caso, la misi\u00f3n ad extra de la <em>R\u016ba\u1e25<\/em> sofi\u00e1nica ser\u00eda la de acompa\u00f1ar, liberar y dar vida al pueblo en situaciones dif\u00edciles y de muerte.<\/p>\n<p>En esta l\u00ednea de identificaci\u00f3n de la Sabidur\u00eda con el Esp\u00edritu Santo, el te\u00f3logo ortodoxo Serguei Bulg\u00e1kov, a partir de algunos textos b\u00edblicos que hablan del \u201cesp\u00edritu\u201d de Sabidur\u00eda (Sb 1,5; 7, 22; 9,7; 24; Sir 1,8; Sal 104,24) y en sinton\u00eda con San Atanasio, interpreta Prov 8,22-31 (\u201cYhwh me cre\u00f3\u201d) no s\u00f3lo en relaci\u00f3n a \u201cla Divinidad del Verbo ni a su origen eterno del Padre, sino a su Humanidad y a su Econom\u00eda\u201d<a href=\"#_edn30\">[30]<\/a>. De all\u00ed que se pueda fundamentar la distinci\u00f3n entre Sabidur\u00eda engendrada y Sabidur\u00eda creada, pero en relaci\u00f3n con Dios Uni-Trino, Tri-Uno. En efecto, Bulgak\u00f3v lee Prov 8,22-31 en clave o alusi\u00f3n trinitaria; as\u00ed la <em>Sophia<\/em> est\u00e1 estrechamente vinculada a las tres divinas personas: ella es \u201ccomo Arquetipo de lo creado que contiene los prototipos o paradigmas de las cosas en Dios\u201d; o, en t\u00e9rminos plat\u00f3nicos, ser\u00eda \u201cel alma del mundo, es decir, el principio que vincula y organiza su multiplicidad\u201d.<a href=\"#_edn31\">[31]<\/a><\/p>\n<p>Otro autor, Vladimir Solov\u2019\u00ebv, a partir de los libros sapienciales y San Pablo, considera la <em>Sophia<\/em> \u201cun elemento esencial de la divinidad, aunque no sea una divinidad [\u2026] es el mundo eterno de Dios, el todo en la unidad\u201d, pues el mismo Dios es \u201cunidad total\u201d que incluye e integra \u201cla multiplicidad de ideas sustanciales, potencias o fuerzas\u201d <a href=\"#_edn32\">[32]<\/a>. Seg\u00fan Solov\u2019\u00ebv, la <em>Sophia<\/em> es \u201cla humanidad ideal, perfecta, contenida eternamente en la entidad completa, en Cristo\u201d<a href=\"#_edn33\">[33]<\/a>; una humanidad ideal que incluye todas las particularidades vivas, al sintetizar todo cuanto existe en la unitotalidad o todounidad que se manifiesta como amor. Habla de un \u201cconocimiento integral\u201d no restringido a la raz\u00f3n, que culmina en la todounidad, entendida como aquella <em>relaci\u00f3n<\/em> org\u00e1nica-espiritual-inclusiva, donde todos los miembros y sus elementos est\u00e1n intr\u00ednsecamente compenetrados<a href=\"#_edn34\">[34]<\/a>. La <em>Sophia<\/em> permite al ser humano ser \u201cm\u00edstico\u201d y apasionado en su despliegue, relaciones y experiencias profundas con los dem\u00e1s organismos vivientes y as\u00ed \u201creconducirlos a la unitotalidad\u201d.<\/p>\n<p>En otras palabras, para Solov\u2019\u00ebv, la <em>Sophia<\/em> le permite al ser humano encarnar en su vida el \u201cprincipio ag\u00e1pico\u201d, que es \u201cdivino-humano\u201d<a href=\"#_edn35\">[35]<\/a>, para superar todo dualismo y as\u00ed avanzar en la liberaci\u00f3n interior e integradora de todas sus dimensiones. Este principio ag\u00e1pico encarnacional hace teol\u00f3gicamente posible tal interrelaci\u00f3n unitiva, pero no s\u00f3lo por la v\u00eda del conocimiento racional-conceptual, pues incorpora la esfera creativa de la <em>belleza<\/em>, que es \u201cencarnaci\u00f3n del principio te\u00fargico religioso todounitivo\u201d<a href=\"#_edn36\">[36]<\/a>, un principio que comprende todas las dimensiones del ser humano en relaci\u00f3n con su entorno. En definitiva, el arquetipo ag\u00e1pico, denominado por Solov\u2019\u00ebv principio te\u00fargico cr\u00edstico de la todounidad, invita a experimentar la experiencia integral de la vida humana-divina-c\u00f3smica, m\u00e1s all\u00e1 de todo dualismo. Es el presupuesto y camino para una verdadera experiencia espiritual y m\u00edstica.<\/p>\n<p>A manera de s\u00edntesis, lo eterno sofi\u00e1nico se realiza, despliega y profundiza en lo hist\u00f3rico-c\u00f3smico; y, por tanto, existe una estrecha vinculaci\u00f3n con la <em>R\u016ba\u1e25<\/em> creadora. Esta relaci\u00f3n <em>R\u016ba\u1e25<\/em>&#8211;<em>Sophia<\/em>, como un fundamento de todo cuanto existe, permite comprender \u2013desde la tradici\u00f3n cristiana\u2013, por una parte, la omnipresencia del Esp\u00edritu que sigue <em>creando<\/em> y <em>criando<\/em> vida entre los pueblos y, por otra, el estilo articulador e interrelacional marcadamente <em>femenino<\/em> de tal Presencia. Todo ello tiene su impacto en la fundamentaci\u00f3n, articulaci\u00f3n e inserci\u00f3n de las teolog\u00edas amerindias en el abanico de las teolog\u00edas cristianas hist\u00f3ricas y contempor\u00e1neas.<\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\">4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El \u201cotro Par\u00e1clito\u201d, el Esp\u00edritu de la verdad, conduce al \u201cprimer Par\u00e1clito\u201d: consistencia cr\u00edstica de todo lo creado<\/h2>\n<p>Como se ha recordado, en el G\u00e9nesis la <em>r\u016ba\u1e25 \u2019\u0115l\u014dh\u00eem<\/em> (Gn 1,2) aparece como \u201cviento\u201d o \u201csoplo\u201d de Dios, un \u201csoplo vital\u201d. En otro texto b\u00edblico, Isa\u00edas 11,1-3, el Esp\u00edritu aparece no s\u00f3lo como \u201caliento carism\u00e1tico\u201d sino \u201c<em>como persona y como don, don para la persona<\/em>\u201d (DVi 15), para la persona del Mes\u00edas, aunque se mantenga una <em>r\u016ba\u1e25<\/em> \u201ctotalmente \u00abescondida\u00bb: escondida en la revelaci\u00f3n del \u00fanico Dios, as\u00ed como tambi\u00e9n en el anuncio del futuro Mes\u00edas\u201d (DVi 17). Desde una lectura cristiana, el \u201cdesvelamiento\u201d del anuncio de Isa\u00edas se realiza en Jes\u00fas de Nazaret, quien \u201cviene por el Esp\u00edritu Santo y lo trae como don propio de su misma persona, para comunicarlo a trav\u00e9s de su humanidad\u201d; as\u00ed Jes\u00fas revela \u201cde una manera nueva y m\u00e1s plena\u201d al mismo Esp\u00edritu, quien \u201ces <em>no s\u00f3lo el don a la persona<\/em> (a la persona del Mes\u00edas), sino que <em>es una Persona-don<\/em>\u201d (DVi 22). En efecto, \u201cpor el Esp\u00edritu Santo Dios \u00abexiste\u00bb como don\u201d; el Esp\u00edritu es \u201cla <em>expresi\u00f3n personal<\/em>\u201d del amor trinitario: \u201cEs Persona-amor. [\u2026] amor y don (increado) del que deriva como de una fuente (<em>fons vivus<\/em>) <em>toda d\u00e1diva<\/em> a las criaturas (don creado): la donaci\u00f3n de la existencia a todas las cosas mediante la creaci\u00f3n; la donaci\u00f3n de la gracia a los hombres mediante toda la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n\u201d (DVi 10).<\/p>\n<p>El Esp\u00edritu hace posible el desborde de Amor de Dios en el Hijo, que vino al mundo para que la humanidad tenga vida plena, aut\u00e9ntica, eterna (Jn 3,16; 10,10); pero a su vez el Hijo \u201ctrae\u201d, es decir, \u201crevela\u201d en plenitud la Persona-don, o la donaci\u00f3n de Amor por excelencia, el Esp\u00edritu Santo. El Resucitado hace posible el \u201cnuevo inicio\u201d o la \u201cnueva creaci\u00f3n\u201d al donar a sus disc\u00edpulas\/os su Esp\u00edritu de Vida, que \u201cviene para quedarse <em>desde el d\u00eda de Pentecost\u00e9s<\/em> con los Ap\u00f3stoles, para estar con la Iglesia y en la Iglesia y, por medio de ella, en el mundo\u201d (DVi 14).<\/p>\n<p>Antes de su \u201cpartida\u201d, Jes\u00fas anuncia que enviar\u00e1 \u201c\u00abotro Par\u00e1clito\u00bb, el cual, siendo el Esp\u00edritu de la verdad\u201d, \u201cense\u00f1ar\u00e1\u201d (Jn 16,14), \u201crecordar\u00e1\u201d, \u201cdar\u00e1 testimonio\u201d y \u201cguiar\u00e1 a los ap\u00f3stoles y a la Iglesia \u00abhacia la verdad completa\u00bb (Jn 16,13)\u201d (DVi 22 y 27). Existe, por tanto, una relaci\u00f3n \u00edntima entre el Esp\u00edritu Santo y Cristo mismo en la econom\u00eda de la salvaci\u00f3n, pues el Esp\u00edritu act\u00faa como \u201cotro Par\u00e1clito\u201d (<em>\u1f04\u03bb\u03bb\u03bf\u03bd \u03c0\u03b1\u03c1\u03ac\u03ba\u03bb\u03b7\u03c4\u03bf\u03bd<\/em>: Jn 14,16), siendo Cristo el \u201cprimer Par\u00e1clito\u201d (DVi 3, cf. 1Jn 2,1: <em>\u1f10\u03ac\u03bd \u03c4\u03b9\u03c2 \u1f01\u03bc\u03ac\u03c1\u03c4\u1fc3, \u03c0\u03b1\u03c1\u03ac\u03ba\u03bb\u03b7\u03c4\u03bf\u03bd \u1f14\u03c7\u03bf\u03bc\u03b5\u03bd \u03c0\u03c1\u1f78\u03c2 \u03c4\u1f78\u03bd \u03c0\u03b1\u03c4\u03ad\u03c1\u03b1 \u1f38\u03b7\u03c3\u03bf\u1fe6\u03bd \u03a7\u03c1\u03b9\u03c3\u03c4\u1f78\u03bd \u03b4\u03af\u03ba\u03b1\u03b9\u03bf\u03bd<\/em>). Cuando se afirma que el \u201cotro Par\u00e1clito\u201d guiar\u00e1 a los ap\u00f3stoles \u201chasta la verdad completa\u201d (Jn 16,13), no s\u00f3lo se refiere al \u201c<em>esc\u00e1ndalo de la cruz<\/em>\u201d, sino \u201ca todo lo que Cristo \u00abhizo y ense\u00f1\u00f3\u00bb\u201d (DVi 6) con su propio ejemplo, es decir hacer presente la soberan\u00eda o Reino de Dios en todas y cada de las creaturas. El Esp\u00edritu hizo posible la misi\u00f3n ad extra del Hijo, Jes\u00fas de Nazaret, \u201ccurar y perdonar\u201d: \u201cLas numerosas curaciones demuestran su gran compasi\u00f3n ante la miseria humana, pero significan tambi\u00e9n que en el Reino ya no habr\u00e1 enfermedades ni sufrimientos y que su misi\u00f3n, desde el principio, tiende a liberar de todo ello a las personas\u201d<a href=\"#_edn37\">[37]<\/a>; su misi\u00f3n es la sanaci\u00f3n integral de todo desarmon\u00eda y desencuentro en las creaturas. De este modo, revela un Dios \u201csensible a las necesidades, a los sufrimientos [\u2026] un Padre amoroso y lleno de compasi\u00f3n, que perdona y concede gratuitamente las gracias pedidas\u201d<a href=\"#_edn38\">[38]<\/a>.<\/p>\n<p>Si en la vida de Jes\u00fas, las curaciones expresan la llamada a la salvaci\u00f3n-sanaci\u00f3n integral de todo pecado o desarmon\u00eda, \u00e9l mismo es el verdadero Taumaturgo, Cham\u00e1n o Curandero de Nazaret, que vino al mundo para que todos tuvieran vida plena (Jn 10,10). Si lo que \u201chizo y ense\u00f1\u00f3\u201d fue posible porque el mismo Esp\u00edritu Santo estaba con \u00e9l, tambi\u00e9n las generaciones posteriores est\u00e1n llamadas a reconocer, discernir y vivir como \u00e9l: \u201c<em>aceptar<\/em> con fe y <em>confesar<\/em> con lealtad el misterio de Dios operante en la historia\u201d (DVi 6), una historia creatural, humano-c\u00f3smica. En efecto, \u201cla suprema y completa autorrevelaci\u00f3n de Dios, que se ha realizado en Cristo, atestiguada por la predicaci\u00f3n de los Ap\u00f3stoles, <em>sigue manifest\u00e1ndose<\/em> en la Iglesia mediante la misi\u00f3n del Par\u00e1clito invisible, el Esp\u00edritu de la verdad\u201d (DVi 7, subrayado nuestro).<\/p>\n<p>Esta autorrevelaci\u00f3n de Dios en Cristo por mediaci\u00f3n de la <em>R\u016ba\u1e25<\/em>&#8211;<em>Pneuma<\/em> es continua y permanente, y hay que \u201cdescubrirla\u201d en toda la creaci\u00f3n, pues \u201cninguna criatura queda fuera de esta manifestaci\u00f3n de Dios\u201d, como ya lo dec\u00eda en su momento Juan Pablo II y lo recuerda Francisco: \u201cjunto a la Revelaci\u00f3n propiamente dicha, contenida en la sagrada Escritura, se da una manifestaci\u00f3n divina cuando brilla el sol y cuando cae la noche\u00bb\u201d (LS 85). Sin ahondar en la distinci\u00f3n revelaci\u00f3n-manifestaci\u00f3n, es evidente que la misi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo es justamente hacer emerger o explicitar el misterio Cristo en <em>todo<\/em> lo creado y en <em>cada<\/em> criatura. Es tarea de la comunidad cristiana evidenciar concretamente tal presencia cr\u00edstica en su realidad existencial-relacional-c\u00f3smica. Todo ello tiene su fundamento b\u00edblico-teol\u00f3gico en aquel <em>Pneuma<\/em> que \u201csopla donde quiere\u201d (Jn 3,8) y que \u201cobraba ya, sin duda, en el mundo antes de que Cristo fuera glorificado\u201d<a href=\"#_edn39\">[39]<\/a>, permitiendo as\u00ed a toda criatura asociarse al misterio pascual \u201cen la forma s\u00f3lo de Dios conocida\u201d (GS 22). Esto es reafirmado por Juan Pablo II al recordar \u201ctoda la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo a\u00fan antes de Cristo: <em>desde el principio<\/em>, en todo el mundo [\u2026] en todo lugar y tiempo, m\u00e1s a\u00fan, en cada hombre [\u2026] la gracia lleva consigo una caracter\u00edstica cristol\u00f3gica y a la vez pneumatol\u00f3gica\u201d (DVi 53). A prop\u00f3sito, el documento <em>Di\u00e1logo y Anuncio<\/em> (1991) va a\u00fan m\u00e1s all\u00e1 al afirmar con claridad la acci\u00f3n universal del Esp\u00edritu Santo, que tiene una \u201cpresencia activa [\u2026] en la vida religiosa de los miembros de las otras tradiciones religiosas\u201d<a href=\"#_edn40\">[40]<\/a>, quienes \u201ca trav\u00e9s de la <em>pr\u00e1ctica<\/em> de lo que es bueno <em>en sus propias tradiciones religiosa<\/em>s y siguiendo los dict\u00e1menes de su conciencia [\u2026] responden positivamente a la invitaci\u00f3n de Dios y reciben la salvaci\u00f3n en Jesucristo, aun cuando no lo reconozcan como su salvador (cf. AG 3, 9 y 11)\u201d<a href=\"#_edn41\">[41]<\/a>. Si esto es posible para miembros de otras tradiciones religiosas, que no conocen a expl\u00edcitamente a Cristo, \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s para los pueblos originarios de Abya Yala, hist\u00f3ricamente relegados, pero que experiencial y comunitariamente han vivido y celebrado un cristianismo particular, aut\u00e9ntico, desde sus propios s\u00edmbolos religiosos y tradiciones culturales?<\/p>\n<p>En efecto, si \u201cuna mirada de fe sobre la realidad no puede dejar de reconocer lo que siembra el Esp\u00edritu Santo\u201d, cuya acci\u00f3n es \u201clibre y generosa\u201d y, a pesar del propio pecado y en medio de las dram\u00e1ticas situaciones que viven los pueblos originarios, corresponde a las teolog\u00edas amerindias investigar y discernir no s\u00f3lo los \u201cvalores\u201d o \u201csemillas del Verbo\u201d presentes en tales pueblos, sino \u201c<em>una aut\u00e9ntica fe cat\u00f3lica con modos propios de expresi\u00f3n y de pertenencia a la Iglesia<\/em>\u201d (EG 68, subrayado nuestro)<a href=\"#_edn42\">[42]<\/a>. Es preciso seguir trabajando en la identificaci\u00f3n y profundizaci\u00f3n de los signos y s\u00edmbolos socioculturales y religiosos propios, los cuales, despu\u00e9s de un profundo discernimiento teol\u00f3gico comunitario-eclesial-sinodal, pueden ser considerados como presencia del misterio de Cristo en los pueblos y culturas ind\u00edgenas<a href=\"#_edn43\">[43]<\/a>. Ya en su momento el te\u00f3logo aymara Domingo Llanque, afirmaba que se pod\u00edan reconocer los frutos de la <em>R\u016ba\u1e25<\/em> \u201cen los signos de vida, en las aspiraciones m\u00e1s profundas de la humanidad: act\u00faa a partir del rol de la mujer en la familia; empuja al creyente a confirmar las obras de vida que se van realizando en favor del pueblo\u201d<a href=\"#_edn44\">[44]<\/a>. O, en palabras de Mar\u00eda Jos\u00e9 Caram, tales frutos o signos estar\u00edan latentes \u201cen su vida cotidiana, en sus comunidades y organizaciones, en sus luchas por el reconocimiento de su dignidad, en los intentos de afirmaci\u00f3n de la propia identidad, en la recuperaci\u00f3n de su memoria hist\u00f3rica, en sus pr\u00e1cticas religiosas\u201d<a href=\"#_edn45\">[45]<\/a>.<\/p>\n<p>Volviendo a la expresi\u00f3n b\u00edblica jo\u00e1nica del \u201cotro Par\u00e1clito\u201d que ense\u00f1a, recuerda, da testimonio y gu\u00eda a las\/os disc\u00edpulas\/os-ap\u00f3stoles \u201chacia la verdad completa\u201d (Jn 16,13), desde lo teol\u00f3gico-cl\u00e1sico, hay que sostener la unidad del plan de salvaci\u00f3n-sanaci\u00f3n de Dios, cuya revelaci\u00f3n \u2013gracias a la <em>R\u016ba\u1e25-Sophia-Pneuma<\/em>\u2013 adquiere un sentido definitivo y \u00faltimo en el evento Jesucristo (encarnaci\u00f3n, vida terrena, misterio pascual), que representa la \u201cclave interpretativa\u201d<a href=\"#_edn46\">[46]<\/a> del plan de salvaci\u00f3n. La econom\u00eda del Esp\u00edritu converge con la econom\u00eda del Hijo y viceversa. Es una <em>reciprocidad convergente<\/em> entre pneumatolog\u00eda y cristolog\u00eda, que las teolog\u00edas amerindias toman muy en serio, porque representa uno de los horcones o pilares fundantes de la consistencia existencial y relacional de los pueblos; al mismo tiempo, sin embargo, las comunidades ind\u00edgenas siguen redescubriendo, releyendo y profundizando en sus experiencias cotidianas la <em>presencia vital<\/em> del Hijo de Dios vivo, Cristo Jes\u00fas, que se comparten generalmente en significantes y ropajes muy diversos a las im\u00e1genes del Cristo hist\u00f3ricamente tra\u00eddo por los misioneros.<\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\">5.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cGloria al Padre por medio del Hijo en el Esp\u00edritu Santo\u201d: \u201cM\u00edstica ind\u00edgena de la interconexi\u00f3n e interdependencia de todo lo creado\u201d<\/h2>\n<p>Las teolog\u00edas amerindias, como toda teolog\u00eda cristiana, son teolog\u00edas trinitarias, que \u2013en sus diversos lenguajes, estilos y nombres divinos\u2013 convergen en la glorificaci\u00f3n de Dios Uni-Trino, Tri-Uno. \u00bfC\u00f3mo experimentar a ese Dios uni-trinitario? \u00bfC\u00f3mo acercarse desde los estilos, sensibilidades y l\u00f3gicas ind\u00edgenas? \u00bfEn qu\u00e9 medida la variada y m\u00faltiple tradici\u00f3n cristiana se ha aproximado a las espiritualidades de los pueblos originarios?<\/p>\n<p>Aqu\u00ed no se pretende responder a estas y otras muchas interrogantes, simplemente se\u00f1alar algunos posibles puntos de convergencia entre la milenaria tradici\u00f3n teol\u00f3gica cristiana y la tambi\u00e9n milenaria espiritualidad amerindia. Ya en su tiempo el Pseudo Dionisio Aeropagita se refer\u00eda a la \u201cteolog\u00eda negativa\u201d como la v\u00eda m\u00e1s apropiada para un conocimiento experiencial o senti-pensante, de Dios; \u201cm\u00e1s exacto es decir lo que Dios no es que lo que Dios es\u201d; es la subida al Monte, en silencio, para contemplar al Misterio Inefable: \u201ccuando uno intenta subir desde las cosas de abajo hasta lo Sumo, a medida que sube comienzan a faltarle las palabras y cuando ha terminado ya la subida se quedar\u00e1 totalmente sin palabras y se unir\u00e1 completamente con el Inefable\u201d<a href=\"#_edn47\">[47]<\/a>. La teolog\u00eda negativa no excluye la teolog\u00eda afirmativa (\u201cbajar del Monte: explicar la revelaci\u00f3n\u201d), pues \u201cla Causa, que est\u00e1 por encima de toda negaci\u00f3n o afirmaci\u00f3n, existe mucho antes y trasciende toda privaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_edn48\">[48]<\/a>; no obstante, es la v\u00eda preferida para el encuentro con Dios, pues quien renuncia o relega a un segundo plano todo conocimiento racional especulativo, \u201cqueda unido en la parte m\u00e1s noble de su ser con Aquel que es totalmente incognosci\u00adble y por el hecho de no conocer nada, entiende por encima de toda inteligencia\u201d<a href=\"#_edn49\">[49]<\/a>. En esta misma l\u00ednea, seg\u00fan Juan Escoto Eri\u00fagena (815-877), Dios es la <em>causa omnium<\/em>, a la vez \u201cel que corre\u201d y \u201cel que ve\u201d, movimiento estable y estado m\u00f3vil; Dios al crear o, mejor dicho, al <em>manifestarse<\/em>, permite que podamos saber que existe (<em>quia est<\/em>), pero nunca qu\u00e9 es (<em>quid est<\/em>), al ser incognoscible por medio de la raz\u00f3n.<a href=\"#_edn50\">[50]<\/a> En otras palabras, las teofan\u00edas en todo lo creado, que para Eri\u00fagena es <em>un solo cuerpo lleno de vida propia<\/em>, expresan lo inexpresable: la subida a Dios. De all\u00ed que la v\u00eda para acercarse a Dios sea la profunda experiencia interior, espiritual y m\u00edstica de su existencia, que se vive en modo integral en lo cotidiano de todo lo creado. Este Dios es ciertamente Uni-Trino, Tri-Uno, como fue bien expresado por el mismo Pseudo Dionisio: \u201cel Uno, el incognoscible, el supraesencial, el bien mismo, lo que es realmente, que nombro Uno y Trino, que es igual\u00ad mente Dios y Bien, no nos es posible ni hablar de El ni com\u00adprenderlo\u201d<a href=\"#_edn51\">[51]<\/a>; \u201cla Deidad es a la vez Unidad y Una en tres Personas\u201d<a href=\"#_edn52\">[52]<\/a>.<\/p>\n<p>Desde la experiencia de los pueblos originarios, la v\u00eda negativa apof\u00e1tica de acceso a Dios es eminentemente relacional, comunitario-c\u00f3smico y celebrativo. Muchos pueblos viven todav\u00eda una convergencia existencial en todas las dimensiones humano-c\u00f3smicas, que obviamente se expresa tambi\u00e9n en sus relaciones con lo sagrado y con el Misterio divino, pues todo est\u00e1 relacionado e interconectado. Por tanto, para comprender <em>desde dentro<\/em> las espiritualidades \u2013y la m\u00edstica\u2013 ind\u00edgenas, se precisa una actitud tambi\u00e9n simb\u00f3lica, integradora, abierta y convergente. De modo que las teolog\u00edas ind\u00edgenas-cristianas, en fidelidad a la sabia tradici\u00f3n de sus propias\/os ancestras\/os y abuelas\/os (sean del mismo pueblo o de otros), han de ser tambi\u00e9n simb\u00f3licas, espirituales y m\u00edsticas.<\/p>\n<p>Como se ha afirmado en otros escritos, la m\u00edstica ind\u00edgena es \u201cm\u00edstica de la experiencia\u201d y no es exclusiva de un grupo de creyentes privilegiados ni, menos a\u00fan, se reduce a algunos modos particulares de expresi\u00f3n; tiene relaci\u00f3n con la \u201cm\u00edstica popular\u201d<a href=\"#_edn53\">[53]<\/a>. Al respecto, seg\u00fan Eleazar L\u00f3pez, la religi\u00f3n popular \u201ces primeramente obra de nuestras abuelas y abuelos ind\u00edgenas\u201d<a href=\"#_edn54\">[54]<\/a>, cuya cosmovivencia ancestral habr\u00eda marcado la estructura profunda de lo popular latinoamericano. En otras palabras, aquella experiencia unitiva, interior, inmediata, relacional y c\u00f3smica de armon\u00eda con el Misterio se expresa en diversos y m\u00faltiples modos, y de ninguna manera privilegia la racionalidad conceptual, como en la tradici\u00f3n europea occidental dominante. Por tanto, en sinton\u00eda con lo expresado antes, se podr\u00eda decir que la m\u00edstica amerindia enfatiza la experiencia de la <em>R\u016ba\u1e25<\/em> creadora, que se manifiesta en los \u201cdetalles\u201d de la creaci\u00f3n, donde el Hijo mismo est\u00e1 presente y vivo, y que confluye en el Misterio \u00daltimo. No se trata tanto de \u201celevaci\u00f3n\u201d hacia \u201cAlgo\u201d o \u201cAlguien\u201d fuera de s\u00ed, sino m\u00e1s bien de \u201cprofundizaci\u00f3n\u201d interior, en lo cotidiano relacional, del Misterio Inefable, Incognoscible, Uno y Trino, Trino y Uno. En otras palabras, siguiendo a Juan Escoto Eri\u00fagena, la <em>corporeidad creacional llena de vida<\/em> es el espacio pleno o la v\u00eda de acceso a la experiencia m\u00edstica. En este sentido se podr\u00eda entender al Papa Francisco y su insistencia en recuperar \u201cla experiencia de los ind\u00edgenas en su \u00edntimo contacto con la naturaleza y estimular expresiones aut\u00f3ctonas en cantos, danzas, ritos, gestos y s\u00edmbolos\u201d<a href=\"#_edn55\">[55]<\/a>, pues representan la v\u00eda concreta a una m\u00edstica ind\u00edgena fundamentalmente inclusiva, interrelacional y c\u00f3smica, centrada en \u201cla interconexi\u00f3n e interdependencia de todo lo creado\u201d<a href=\"#_edn56\">[56]<\/a>. El presupuesto cultural y teol\u00f3gico de esta vivencia es la inseparabilidad del ser humano de su entorno ambiental, como bien lo recordaba el mismo Francisco: \u201cnosotros mismos somos tierra (cf. <em>Gn <\/em>2,7)\u201d (LS 2); \u201csomos parte de ella [de la naturaleza] y estamos interpenetrados\u201d (LS 139).<\/p>\n<p>Precisamente, la vivencia consciente de toda la realidad creada, creatural, en clave de interpenetraci\u00f3n e interrelaci\u00f3n, es una aut\u00e9ntica <em>experiencia perijor\u00e9tica<\/em> del Misterio uni-trinitario, que a trav\u00e9s de su manifestaci\u00f3n ad extra permite el acceso al Misterio ad intra. Esta vivencia perijor\u00e9tica es un verdadero encuentro interior-relacional de envolvimiento e interpenetraci\u00f3n con\/en el Misterio Uni-Trino, que se sigue revelando en todo lo humano-c\u00f3smico creatural. En el caso ind\u00edgena, el camino m\u00edstico de profundizaci\u00f3n es uni-trinitario, pues se vive y experimenta la Presencia del Uno y Trino Inefable en la propia realidad cotidiana como retorno al mismo Uno y Trino inmanente. A prop\u00f3sito, seg\u00fan Karl Rahner, \u201cla Trinidad dada en la historia de la salvaci\u00f3n y de la revelaci\u00f3n es la \u2018inmanente\u2019, porque en la autocomunicaci\u00f3n de Dios a su creaci\u00f3n por la gracia y la encarnaci\u00f3n Dios se da y aparece realmente como es en s\u00ed\u201d, es decir: \u201cen la Trinidad econ\u00f3mica de la historia de la salvaci\u00f3n y revelaci\u00f3n hemos experimentado ya la Trinidad inmanente en s\u00ed misma\u201d<a href=\"#_edn57\">[57]<\/a>. As\u00ed el Misterio es vivido por los pueblos ind\u00edgenas, como glorificaci\u00f3n permanente del Creador en su creaci\u00f3n o, mejor dicho, en sus creaturas vivientes. Y, por cierto, \u00a1todo vive!<\/p>\n<p>Desde la teolog\u00eda patr\u00edstica, esta fe trinitaria se expresa claramente en la doxolog\u00eda lit\u00fargica que se conmemora en cada celebraci\u00f3n eucar\u00edstica, a partir de San Basilio: \u201cgloria al Padre con el Hijo y con el Esp\u00edritu Santo\u201d o \u201cgloria al Padre, por medio del Hijo en el Esp\u00edritu Santo\u201d<a href=\"#_edn58\">[58]<\/a>. Esta glorificaci\u00f3n trinitaria se aprecia en la imagen de San Ireneo, donde aparece Dios con las dos manos, \u201cel Hijo y el Esp\u00edritu, el Verbo y la Sabidur\u00eda\u201d:<\/p>\n<p>El Padre no ten\u00eda necesidad de los \u00e1ngeles para hacer el mundo y modelar al hombre, en vista de quien fue hecho el mundo, y no estaba desprovisto de ayuda para la ordenaci\u00f3n de las criaturas y la econom\u00eda de los asuntos humanos. Al contrario, <em>\u00e9l pose\u00eda un ministerio de una riqueza inexpresable, asistido en todas las cosas por aquellos que son a la vez su progenitura y sus manos, a saber, el Hijo y el Esp\u00edritu, el Verbo y la Sabidur\u00eda<\/em><a href=\"#_edn59\">[59]<\/a>.<\/p>\n<p>Vuelve la relaci\u00f3n Esp\u00edritu-Sabidur\u00eda, que representa un detalle muy importante en la percepci\u00f3n vivencial y espiritual de los pueblos ind\u00edgenas y, por consiguiente, en las teolog\u00edas amerindias, pues denota una dimensi\u00f3n particular de la pneumatolog\u00eda amerindia.<\/p>\n<p>A modo de conclusi\u00f3n, la espiritualidad ind\u00edgena tradicional vivida en plenitud se deja afectar por el Misterio con sus diversos Nombres. As\u00ed el cosmos, de extra\u00f1o, gen\u00e9rico, exterior, se convierte en creaci\u00f3n divina, donde el Misterio se revela como muy cercano, particular, interior. Se hace Presencia cotidiana, Alegr\u00eda que acompa\u00f1a, Ternura que cura, Sabidur\u00eda que cuida, Amor que protege y exige\u2026 Es en y desde esta experiencia que los pueblos ind\u00edgenas viven la \u201cm\u00edstica de gratuidad que ama la vida como don, m\u00edstica de admiraci\u00f3n sagrada ante la naturaleza que nos desborda con tanta vida\u201d (QA 73). Por eso, \u201chay m\u00edstica en una hoja, en un camino, en el roc\u00edo, en el rostro del pobre\u201d, pues el universo vive \u201cen Dios, que lo llena todo\u201d (LS 233).<\/p>\n<\/p>\n<p><em>Roberto Tomich\u00e1 Charup\u00e1 es Doctor en Misionolog\u00eda, Director del Instituto de Misionolog\u00eda de Cochabamba<\/em><\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n<p><a href=\"#_ednref1\">[1]<\/a> Francisco, Constituci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Veritatis gaudium<\/em> sobre las universidades y facultades eclesi\u00e1sticas (27.12.2017), n. 3. Salvo indicaciones contrarias, todas las referencias a los documentos oficiales de la Iglesia (Concilio Vaticano II, magisterio ordinario, preparaciones a los s\u00ednodos, entre otros) han sido consultados en el portal web vatican.va en octubre de 2020. Este art\u00edculo fue presentado en el I Simposio virtual de Teolog\u00eda India, organizado por el CELAM desde Bogot\u00e1 del 21 al 25 de septiembre de 2020 y publicado por AELAPI-Tomich\u00e1 Roberto Charup\u00e1 et al. (eds.), <em>La acci\u00f3n del Esp\u00edritu en los pueblos ind\u00edgenas<\/em>, Cochabamba: Itinerarios, 2021, pp. 307-328.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref2\">[2]<\/a> Francisco, Carta enc\u00edclica <em>Fratelli tutti<\/em> sobre la fraternidad y la amistad social (03.10.2020), n. 204.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref3\">[3]<\/a> Este art\u00edculo complementa un texto anterior sobre el mismo tema: Roberto Tomich\u00e1 Charup\u00e1, \u201cDiez consideraciones para una pneumatolog\u00eda cristiana en perspectiva ind\u00edgena\u201d, <em>Revista Teolog\u00eda<\/em>, tomo LVI, n. 129 (agosto 2019) 117-151.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref4\">[4]<\/a> Juan Pablo II, Carta enc\u00edclica <em>Dominum et vivificantem<\/em> sobre el Esp\u00edritu Santo en la vida de la Iglesia y del mundo (18.05.1986), n. 1. En adelante en el mismo texto: DVi.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref5\">[5]<\/a> Cf. II Conferencia General del Episcopado latinoamericano (Medell\u00edn, 24 de agosto-06 de septiembre de 1968); Documento final aprobado por el Papa Pablo VI el 4 de octubre de 1968; I. Justicia, 13; II. Paz, 2, 8; X. Laicos, 2; consultado en la red: http:\/\/celam.org\/conferencias_medellin.php (09.10.2020).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref6\">[6]<\/a> <em>Documento Conclusivo<\/em> de la V Conferencia General del Episcopado latinoamericano y del Caribe (Aparecida, 13-31 de mayo de 2007); cuarta redacci\u00f3n in\u00e9dita; texto no oficial aprobado por los obispos el 31 de marzo de 2007, n. 96.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref7\">[7]<\/a> <em>Documento Conclusivo<\/em> de la V Conferencia General del Episcopado latinoamericano y del Caribe (Aparecida, 13-31 de mayo de 2007); texto oficial aprobado por el Papa Benedicto XVI (29.07.2007), n. 96; consultado en http:\/\/celam.org\/conferencias_aparecida.php (09.10.2020).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref8\">[8]<\/a> Dussel Enrique, \u201cDescolonizaci\u00f3n epistemol\u00f3gica de la teolog\u00eda\u201d, <em>Concilium<\/em> 350\/2 (2013) 191-202, aqu\u00ed 202.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref9\">[9]<\/a> Silber Stefan, <em>Poscolonialismo. Introducci\u00f3n a los estudios y a las teolog\u00edas poscoloniales<\/em>, Cochabamba: Itinerarios-CMMAL, 2018: 19, 139, 140.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref10\">[10]<\/a> Ib\u00edd., 94-95.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref11\">[11]<\/a>&nbsp; Concilio Vaticano II, Constituci\u00f3n pastoral <em>Gaudium et spes<\/em> sobre la Iglesia en el mundo actual (Roma, en San Pedro, 7 de diciembre de 1965), nn. 4.11. En adelante en el mismo texto: GS.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref12\">[12]<\/a> L\u00f3pez Eleazar, <em>Teolog\u00eda india hoy<\/em>, en: <em>AELAPI, Teolog\u00eda India. Primer encuentro taller latinoamericano<\/em>, M\u00e9xico: CENAMI-Abya Yala, 1991, 7.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref13\">[13]<\/a> Secretar\u00eda General del S\u00ednodo de los obispos, <em>Instrumentum laboris<\/em> de la Asamblea Especial para la Regi\u00f3n Panamaz\u00f3nica del S\u00ednodo de los Obispos (6-27 de octubre de 2019), n. 117).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref14\">[14]<\/a> Ib\u00edd., n. 102.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref15\">[15]<\/a> Ib\u00edd., n. 104a.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref16\">[16]<\/a> Francisco, Constituci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Veritatis gaudium<\/em> sobre las universidades y facultades eclesi\u00e1sticas, n. 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref17\">[17]<\/a> Silber Stefan, <em>Poscolonialismo. Introducci\u00f3n a los estudios y a las teolog\u00edas poscoloniales<\/em>, 2018, 95.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref18\">[18]<\/a> Francisco, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Evangelii gaudium<\/em> sobre el anuncio del evangelio en el mundo actual (24.11.2013), n. 145. En adelante en el mismo texto: EG.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref19\">[19]<\/a> Caram Mar\u00eda Jos\u00e9, <em>El Esp\u00edritu en el mundo andino. Una pneumatolog\u00eda desde los Andes<\/em>, Cochabamba: EVD-ILAMIS, 2008, 34.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref20\">[20]<\/a> Cazelles Henri, \u201cEsp\u00edritu y Ruah en el Antiguo Testamento\u201d, <em>El Esp\u00edritu Santo en la Biblia<\/em>. Cuadernos b\u00edblicos 52, Estella (Navarra): EVD, 23-24; V\u00edctor Codina, <em>No exting\u00e1is el Esp\u00edritu (1Ts 5,19). Una iniciaci\u00f3n a la Pneumatolog\u00eda<\/em>, Santander: Sal Terrae, 2008, 44.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref21\">[21]<\/a> Ib\u00edd.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref22\">[22]<\/a> Francisco, Carta enc\u00edclica <em>Laudato si<\/em>\u2019 sobre el cuidado de la casa com\u00fan (24.05.2015), n. 67. En adelante: LS.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref23\">[23]<\/a> Codina V\u00edctor, <em>El Esp\u00edritu del Se\u00f1or act\u00faa desde abajo<\/em>, Malia\u00f1o (Cantabria): Sal Terrae, 2015, 54.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref24\">[24]<\/a> Codina V\u00edctor, <em>El Esp\u00edritu del Se\u00f1or act\u00faa desde abajo<\/em>, Malia\u00f1o (Cantabria): Sal Terrae, 2015, 58-59, 88.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref25\">[25]<\/a> Del lat\u00edn <em>exsistere<\/em> (aparecer, emerger, nacer, ser), compuesta del prefijo <em>ex<\/em>&#8211; (hacia fuera) y el verbo <em>sistere<\/em> (tomar posici\u00f3n, estar fijo, colocar), cf. red.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref26\">[26]<\/a> Del lat\u00edn <em>subsistere<\/em> (\u2018detenerse\u2019, \u2018hacer alto\u2019) y <em>sistere<\/em>, cf. red.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref27\">[27]<\/a> Del lat\u00edn <em>consistire<\/em>, prefijo <em>con<\/em>&#8211; (todo, junto) y <em>sistere<\/em> (establecer, estar fijo), red.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref28\">[28]<\/a> Dupuis Jacques, <em>Alle frontiere del dialogo. Religioni, chiesa e salvezza dei popoli. Inediti<\/em>, a cura di Giorgio Bernardelli, Verona; EMI, 2018, 29.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref29\">[29]<\/a> San Ireneo, <em>Adversus Haereses<\/em> IV,20,1; Te\u00f3filo de Antioqu\u00eda, <em>Ad Autolicum<\/em> II,10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref30\">[30]<\/a> Eymar Carlos, \u201cLa espiritualidad sofi\u00e1nica de Serguei Bulg\u00e1kov\u201d, <em>Revista de Espiritualidad<\/em> 73 (2014), 217-244, aqu\u00ed 225.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref31\">[31]<\/a> Ib\u00edd., 226 y 227.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref32\">[32]<\/a> Ib\u00edd., 229.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref33\">[33]<\/a> Soloviev Vladimir, <em>Teohumanidad. Conferencias sobre filosof\u00eda de la religi\u00f3n<\/em>, Salamanca: S\u00edgueme, 2006, 149.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref34\">[34]<\/a> Rupnik Marko Ivan, <em>L\u2019arte. Memoria della comunione<\/em>, Roma, 1994, 19-20, nota 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref35\">[35]<\/a> Rupnik Marko Ivan, <em>Dall\u2019esperienza alla sapienza. Profezia della vita religiosa<\/em>, Roma: Lipa, 1996, 23.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref36\">[36]<\/a> Seg\u00fan Solov\u2019\u00ebv, la <em>teurgia<\/em> es \u201cla comuni\u00f3n con el mundo superior a trav\u00e9s de la actividad creadora interior\u201d; \u201ces la primera unidad de la creatividad absorbida por la m\u00edstica\u201d, Rupnik Marko Ivan, <em>L\u2019arte. Memoria della comunione<\/em>, Roma: Lipa, 1994, 20, nota 1.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref37\">[37]<\/a> Juan Pablo II, Carta enc\u00edclica <em>Redemptoris missio<\/em> sobre la permanente validez del mandato misionero (07.12.1990), n. 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref38\">[38]<\/a> Ib\u00edd., n. 13.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref39\">[39]<\/a> Concilio Vaticano II, Decreto <em>ad gentes<\/em> sobre la actividad misionera de la Iglesia (07.12.1965), n. 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref40\">[40]<\/a> Pontificio Consejo para el Di\u00e1logo interreligioso y Congregaci\u00f3n para la Evangelizaci\u00f3n de los Pueblos, <em>Di\u00e1logo y Anuncio. Reflexiones y orientaciones sobre el di\u00e1logo interreligioso y el anuncio del Evangelio<\/em> (Pentecost\u00e9s, 19.05.1991), en: <em>La Iglesia Misionera. Textos del Magisterio Pontificio<\/em>, Madrid: BAC, 1994, 555-595, n. 28.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref41\">[41]<\/a> Ib\u00edd., nn. 28 y 29, subrayado nuestro. Seg\u00fan el mismo documento, \u201cel Concilio reconoci\u00f3 abiertamente la presencia de valores positivos no s\u00f3lo en la vida religiosa de cada uno de los creyentes de las otras tradiciones religiosas, sino tambi\u00e9n en las mismas tradiciones religiosas a las que pertenecen\u201d (n. 17).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref42\">[42]<\/a> Al respecto, se consulten otros estudios ya publicados o en proceso de edici\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref43\">[43]<\/a> Dupuis Jacques, <em>Alle frontiere del dialogo. Religioni, chiesa e salvezza dei popoli. <\/em><em>Inediti<\/em>, 2018, 45.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref44\">[44]<\/a> Llanque Chana Domingo, <em>Vida y Teolog\u00eda Andina<\/em>, Cuzco: CBC-IDEA, 2004: 167.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref45\">[45]<\/a> Caram Mar\u00eda Jos\u00e9, <em>El Esp\u00edritu en el mundo andino. Una pneumatolog\u00eda desde los Andes<\/em>, 2008, 19.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref46\">[46]<\/a> Dupuis Jacques, <em>Alle frontiere del dialogo. Religioni, chiesa e salvezza dei popoli. <\/em><em>Inediti<\/em>, 2018, 49.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref47\">[47]<\/a> <em>La teolog\u00eda m\u00edstica<\/em>, cap. III, en: Pseudo Dionisio Aeropagita, <em>Obras completas<\/em>; edici\u00f3n preparada por Teodoro H. Mart\u00edn, Madrid: BAC, 2007 [2002], segunda reimpresi\u00f3n, p. 249-250; cf. p. 246, nota 2.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref48\">[48]<\/a> Ib\u00edd., cap. I, n. 2, p. 246.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref49\">[49]<\/a> Ib\u00edd., cap. I, n. 3, p. 247.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref50\">[50]<\/a> Cf. <em>Eri\u00fagena<\/em>; estudio preliminar, selecci\u00f3n de textos y traducci\u00f3n de Ezequiel Ludue\u00f1a, Ciudad aut\u00f3noma de Buenos Aires: Galerna, 2016 [primera edici\u00f3n en formato digital], 74-80.&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref51\">[51]<\/a> <em>Los nombres de Dios<\/em>, cap. I, n. 5, en Pseudo Dionisio Aeropagita, <em>Obras completas<\/em>, 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref52\">[52]<\/a> <em>La jerarqu\u00eda celeste<\/em>, cap. VII, n. 4, en Pseudo Dionisio Aeropagita, <em>Obras completas<\/em>, 133.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref53\">[53]<\/a> <em>Documento Conclusivo<\/em> de Aparecida; texto oficial, n. 262. Cf. Jorge R. Seibold, \u201cLa m\u00edstica popular en la ciudad\u201d, <em>Medell\u00edn<\/em> 39\/154 (2013) 169-194.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref54\">[54]<\/a> L\u00f3pez Hern\u00e1ndez Eleazar, <em>Teolog\u00edas Indias en la Iglesia, M\u00e9todos y Propuestas<\/em>, en: CELAM, <em>Teolog\u00eda India. Emergencia ind\u00edgena: desaf\u00edo para la pastoral de la Iglesia<\/em>; vol. I, Oaxaca, M\u00e9xico, 21-26 de abril de 2002 (Bogot\u00e1, CELAM, 2006) 71.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref55\">[55]<\/a> Francisco, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica postsinodad <em>Querida Amazonia<\/em> (02.02.2020), n. 82.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref56\">[56]<\/a> Francisco, Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica postsinodad <em>Querida Amazonia<\/em> (02.02.2020), n. 73.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref57\">[57]<\/a> Rahner Karl, <em>Curso fundamental sobre la fe. Introducci\u00f3n al concepto de cristianismo<\/em>, Barcelona: Herder, 19985, 169 y 170. Sobre el axioma \u201c<em>la Trinidad \u2018econ\u00f3mica\u2019 es la Trinidad \u2018inmanente\u2019, y a la inversa<\/em>\u201d, se vea: J. Zarazaga, <em>Dios es comuni\u00f3n. El nuevo paradigma trinitario<\/em>, Homenaje a Karl Rahner, 1904-2004, Salamanca: Secretariado trinitario, 2004, 127-167. Cf. Ladaria L.F., <em>La Trinidad, misterio de comuni\u00f3n<\/em>, Salamanca: Secretariado trinitario, 20133.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref58\">[58]<\/a> San Basilio, <em>El Esp\u00edritu Santo<\/em>, 1,3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref59\">[59]<\/a> San Ireneo, <em>Adversus Haereses<\/em> IV,7,4; cf. II,25,1; II,30,9; IV,20,1.3.4; V,1,3; V,6,1; V,16,1; subrayado nuestro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un simposio es un laboratorio, una \u201cuna especie de laboratorio cultural providencial\u201d, que permite a la Iglesia seguir interpretando \u201cla realidad que brota del acontecimiento&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5,973],"tags":[2495,73,1791,1305,429,171],"class_list":["post-17308","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad","category-teologia","tag-amazonia","tag-ecologia","tag-espiritu","tag-indigenas","tag-mistica","tag-teologia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4va","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17308","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17308"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17308\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17310,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17308\/revisions\/17310"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17308"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17308"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17308"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}