{"id":17335,"date":"2022-02-01T02:20:00","date_gmt":"2022-02-01T05:20:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17335"},"modified":"2022-02-01T14:57:11","modified_gmt":"2022-02-01T17:57:11","slug":"a-20-anos-del-dialogo-argentino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17335","title":{"rendered":"A 20 a\u00f1os del \u201cDi\u00e1logo Argentino\u201d"},"content":{"rendered":"<p>Hace cerca de veinte a\u00f1os escrib\u00ed este art\u00edculo. Se los dejo a los lectores de <em>Criterio <\/em>como testimonio de lo vivido en aquellos tiempos. Lamentablemente creo que sigue teniendo vigencia en nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>El Dr. Carmelo Angulo Barturen, a cargo en el pa\u00eds del PNUD (Programa Naciones Unidas para el Desarrollo) previ\u00f3 que el pa\u00eds iba a entrar en una gran crisis y&nbsp; comenz\u00f3 a contactar, asesorado por Jos\u00e9 Ignacio L\u00f3pez, a distintos obispos argentinos. Un estudio pormenorizado de nuestra situaci\u00f3n le hab\u00eda llevado a ver que la Iglesia cat\u00f3lica contaba con alto grado de credibilidad y era una de las pocas instituciones que pod\u00eda promover un Di\u00e1logo en la sociedad civil.&nbsp; Pero, con toda l\u00f3gica, en la Iglesia pens\u00e1bamos que un Di\u00e1logo s\u00f3lo pod\u00eda ser convocado por quienes tuvieran luego poder para transformar sus conclusiones en hechos pol\u00edticos. Por eso nuestra respuesta fue: si el gobierno nos llama, nosotros participamos, pero no podemos ser convocantes porque nos apartar\u00edamos de nuestra misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Como es sabido, al final el Di\u00e1logo Argentino fue instituido por el presidente de la Rep\u00fablica, el doctor Eduardo Duhalde, el mismo d\u00eda de la asunci\u00f3n a su cargo. Por carta ratific\u00f3 despu\u00e9s este pedido a la Iglesia y al PNUD.<\/p>\n<p>La Comisi\u00f3n Permanente del Episcopado, citada con car\u00e1cter de urgencia los primeros d\u00edas de enero de 2002, decidi\u00f3 prestar un \u00e1mbito m\u00e1s espiritual para el desarrollo de esa iniciativa. El Gobierno convoc\u00f3 y condujo el Di\u00e1logo y el PNUD aport\u00f3 asistencia t\u00e9cnica.<\/p>\n<p>Se establecieron tres comisiones con un miembro de cada una de estas instituciones, que durante varios meses escuchamos a organizaciones de car\u00e1cter pol\u00edtico, sindical, empresarial, financiero y del tercer sector. Tambi\u00e9n acudieron al di\u00e1logo representantes de grupos informales, por ejemplo, los dirigentes piqueteros. Se viaj\u00f3 al interior del pa\u00eds y se tom\u00f3 contacto con distintas realidades provinciales.&nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el Di\u00e1logo tuvo reuniones con casi todas las autoridades del Poder Ejecutivo: ministros, miembros del Poder Legislativo y tambi\u00e9n con embajadores del Mercosur, de los Estados Unidos y de distintos pa\u00edses de Europa. Asimismo, fueron muchas las reuniones mantenidas con representantes de la Banca Internacional, e inclusive con el presidente del Banco Central. Podr\u00eda decirse que este espectro abarc\u00f3 a m\u00e1s de mil personas y alrededor de trescientas instituciones. Por supuesto que la realidad argentina es tan grande, que sin duda quedaron algunas organizaciones sin entrevistar y provincias sin visitar.<\/p>\n<p>Tuvieron una important\u00edsima presencia los miembros de los distintos credos, poniendo de manifiesto el crecimiento en nuestro pa\u00eds de la comuni\u00f3n interreligiosa.<\/p>\n<p>El Gobierno nombr\u00f3 tres representantes: el senador Antonio Cafiero y el diputado Jos\u00e9 Mar\u00eda D\u00edaz Bancalari, por el Poder Legislativo, y Juan Pablo Cafiero, secretario de Gabinete y Relaciones Parlamentarias.<\/p>\n<p>Juan Pablo Cafiero era, a mi entender, un buen exponente de los grupos pol\u00edticos m\u00e1s j\u00f3venes que, hartos de manejos cuestionados por la sociedad, quer\u00edan renovar su estilo. Si bien los tres miembros del Gobierno escuchaban las cr\u00edticas al sector pol\u00edtico con atenci\u00f3n y trataban de canalizarlas, Juan Pablo fue quien con m\u00e1s fuerza cuestion\u00f3 las distintas prebendas de ese sector.&nbsp;<\/p>\n<p>Fue una alegr\u00eda para nosotros encontrarnos con una delegaci\u00f3n de las Naciones Unidas, presidida por el embajador Carmelo Angulo Barturen, con quien r\u00e1pidamente, y despu\u00e9s de las l\u00f3gicas disidencias de los primeros d\u00edas, llegamos a acordar nuestro estilo de trabajo. Me impresion\u00f3 su personalidad; un hombre profundamente convencido de la necesidad del Di\u00e1logo y con una capacidad creativa abrumadora, que permit\u00eda abrir siempre nuevos caminos cuando las relaciones parec\u00edan estancarse. Carlos Sersale y Jos\u00e9 Ignacio L\u00f3pez, colaboradores directos de Carmelo Angulo, como todos los representantes de Naciones Unidas, nos impresionaron por su despliegue t\u00e9cnico y por la inteligencia con que llevaban adelante su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Una palabra sobre el equipo eclesial. Fui designado para esta misi\u00f3n junto con monse\u00f1or Juan Carlos Maccarone y monse\u00f1or Artemio Staffolani. Nos asesoraron Humberto Terrizano, Juan Jos\u00e9 Llach y Cristina Calvo. Los obispos, pr\u00e1cticamente sin acordar nada previo, actu\u00e1bamos en la misma frecuencia. La preocupaci\u00f3n y asistencia directa de Monse\u00f1or Estanislao Karlic y de la Ejecutiva del Episcopado favoreci\u00f3 mucho nuestra acci\u00f3n. El cardenal Bergoglio no s\u00f3lo se interesaba del desarrollo de nuestras acciones sino que las apoyaba y facilitaba los diversos contactos.<\/p>\n<p>Por otra parte, las palabras de aliento del Papa y el inter\u00e9s con el que el Nuncio Apost\u00f3lico, monse\u00f1or Santos Abril, sigui\u00f3 el desarrollo de los acuerdos, posibilitaron que el Di\u00e1logo fuera llevado adelante por nosotros, sinti\u00e9ndonos verdaderos representantes de la Iglesia y no como obispos que obran en nombre propio.<\/p>\n<p><strong>La Mesa del Di\u00e1logo y la Coyuntura<\/strong><\/p>\n<p>Uno de los problemas m\u00e1s graves a comienzos del 2002, como consecuencia del \u201ccorralito bancario\u201d, fue la falta de trabajo para los m\u00e1s pobres. De un d\u00eda para otro, un porcentaje alto de las familias del pa\u00eds se qued\u00f3 sin posibilidades de cubrir las necesidades b\u00e1sicas, como alimentarse y tener acceso a los remedios frente a una enfermedad.<\/p>\n<p>Desde el primer d\u00eda C\u00e1ritas, junto a otras organizaciones de la sociedad civil, comenz\u00f3 a organizar ollas populares y reparto de remedios. Sin embargo, era tan grande el n\u00famero de familias que no se daba abasto.<\/p>\n<p>Frente a esta situaci\u00f3n, hubo una reacci\u00f3n muy positiva de las instituciones que representaban a los productores agropecuarios y formaban parte de la Mesa del Di\u00e1logo, que ofrecieron donar parte de su producci\u00f3n de alimentos, para que C\u00e1ritas la repartiera en todo el pa\u00eds. S\u00f3lo a modo de ejemplo, con donaciones de soja de productores agropecuarios elaboramos cuatro millones de milanesas que repartimos en el Gran Buenos Aires.<\/p>\n<p>Le comentamos al Gobierno este primer fruto de corto plazo y una semana despu\u00e9s el presidente Duhalde cit\u00f3 a una reuni\u00f3n a los representantes de las Naciones Unidas y de C\u00e1ritas y nos comunic\u00f3 que, frente a esta situaci\u00f3n, hab\u00eda decidido que era mucho m\u00e1s sencillo poner un impuesto a las exportaciones de granos y subproductos y crear un plan para repartir dinero, para que las familias pudieran comprar su comida y sus remedios.<\/p>\n<p>As\u00ed se decidi\u00f3, con este objetivo, reimplantar las retenciones a las exportaciones de los productos agropecuarios que hac\u00eda muchos a\u00f1os se hab\u00edan eliminado por votaci\u00f3n de una ley en el Congreso Nacional. Nos invit\u00f3 a formar un grupo entre Naciones Unidas, C\u00e1ritas y el Gobierno Nacional, para crear un plan cuyo objetivo era distribuir el dinero entre las familias m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p>&nbsp;As\u00ed naci\u00f3 el Plan Jefes y Jefas de Hogar, que permiti\u00f3, en un corto plazo, que un mill\u00f3n ochocientas mil familias tuvieran acceso a los alimentos b\u00e1sicos. El plan cont\u00f3 para su control con un Consejo Consultivo formado por representantes de la sociedad civil.<\/p>\n<p><strong>Testimonio personal<\/strong><\/p>\n<p>La experiencia del Di\u00e1logo fue para m\u00ed una violenta zambullida en realidades un tanto desconocidas. Durante esos meses tuve la oportunidad de palpar muy de cerca los ambientes y contextos que \u201cmueven el pa\u00eds\u201d: la as\u00ed llamada dirigencia.<\/p>\n<p>Como en toda realidad encontr\u00e9 en ella el trigo y la ciza\u00f1a, el bien y el mal, hombres m\u00e1s volcados a las virtudes y otros m\u00e1s inclinados a los malos h\u00e1bitos, fundamentalmente a privilegiar sus intereses personales o de grupos.<\/p>\n<p>A poco andar, los que particip\u00e1bamos en el Di\u00e1logo fuimos conscientes de que en nuestro pa\u00eds hab\u00edamos perdido el sentido del bien com\u00fan y que los intereses sectoriales en muchos casos lo hab\u00edan ahogado. Como ven\u00edamos diciendo los obispos desde hac\u00eda mucho tiempo, pude constatar que la esencia de nuestra crisis es de car\u00e1cter \u00e9tico, de p\u00e9rdida de valores morales.<\/p>\n<p>Una situaci\u00f3n como la nuestra puede definirse como crisis cultural, lo que equivale a decir que los problemas son muy serios y han calado muy hondo en el \u201calma colectiva\u201d del pueblo. Por eso las soluciones de fondo requerir\u00e1n mucho tiempo y depender\u00e1n de poder alcanzar \u201cconsensos b\u00e1sicos\u201d que nos unan a todos detr\u00e1s de grandes motivaciones.<\/p>\n<p>En la Argentina hemos desarrollado una cultura de la d\u00e1diva que se opone a la cultura del trabajo. Una cultura de individualismo y de ego\u00edsmo que se opone a una cultura de bien com\u00fan y de la solidaridad.<\/p>\n<p>En el orden pol\u00edtico los partidos han fomentado un clientelismo que los lleva a privilegiar a los amigos. Y adem\u00e1s han montado estructuras de autoayuda o de mutuo proteccionismo que son muy dif\u00edciles de vulnerar. De ah\u00ed que es casi imposible probar hechos de corrupci\u00f3n aunque todos hablen de su existencia.<\/p>\n<p>Lo que ocurri\u00f3 en diciembre de 2001 no fue una demanda de cambio de un gobierno por otro para que todo siga m\u00e1s o menos igual, sino que all\u00ed se expresaron los deseos m\u00e1s profundos de una sociedad harta de ser conducida hacia ning\u00fan lado.<\/p>\n<p>Esos hechos produjeron una honda conmoci\u00f3n en todos los sectores. Y en aquellos momentos todos tuvimos la ilusi\u00f3n de que pod\u00edan producirse grandes cambios y renunciamientos, pero despu\u00e9s, a medida que los vientos se iban calmando, la telara\u00f1a se volv\u00eda a armar y parec\u00eda que nada iba a cambiar.<\/p>\n<p>Una conclusi\u00f3n muy clara fue que la soluci\u00f3n de un pa\u00eds pasa por la pol\u00edtica. Lo cual significa que mientras no se den cambios en la dirigencia pol\u00edtica, no vamos a encontrar los principales remedios a nuestros males.<\/p>\n<p>El pa\u00eds necesita un pacto social nuevo. Un pacto de credibilidad. Es necesario que todo lo bueno de la sociedad civil se trasvase al orden pol\u00edtico. La sociedad civil debe involucrarse m\u00e1s en lo que sucede con los Poderes Judicial, Legislativo y Ejecutivo, de modo tal que la democracia sea real y no formal. Que esos poderes trabajen para asegurar m\u00e1s equidad. Es la gran transformaci\u00f3n que se debe dar en el pa\u00eds.&nbsp;<\/p>\n<p>Es verdad que tenemos una democracia joven, pero la historia no s\u00f3lo ense\u00f1a que los procesos de cambios serios y pac\u00edficos suelen ser lentos, sino que muchas veces los pueblos puestos en la disyuntiva de cambiar profundamente o desintegrarse, son capaces de actos heroicos y de encontrar dirigentes<em> <\/em>audaces, capaces de plasmar grandes transformaciones.<\/p>\n<p>Esta es una deuda de los argentinos para con nosotros mismos, y es una deuda esencial a la vida del pa\u00eds. La historia nos ense\u00f1a que el \u201ccansancio de los buenos\u201d, cuando es fuerte como el de los buenos argentinos, es un gran generador de cambios.<\/p>\n<p>Vuelvo sobre un punto que creo fundamental. En todos estos a\u00f1os, la p\u00e9rdida de valores nos llev\u00f3 a apartarnos de Dios. La mayor toma de conciencia de volver a \u00c9l y de construir la sociedad desde los valores es un paso promisorio.&nbsp;<\/p>\n<p>El camino que hoy debemos recorrer pasa por la verdad, la justicia, la equidad, la solidaridad.<\/p>\n<p>Cerca de veinte a\u00f1os despu\u00e9s de haber escrito estas l\u00edneas lamentablemente creo que podr\u00eda volver a firmar casi todo su contenido.<\/p>\n<p><em>Jorge Casaretto es Obispo Em\u00e9rito de San Isidro<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace cerca de veinte a\u00f1os escrib\u00ed este art\u00edculo. Se los dejo a los lectores de Criterio como testimonio de lo vivido en aquellos tiempos. Lamentablemente&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8,6,986,1403],"tags":[75,277,3028,3029,211],"class_list":["post-17335","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","category-nota-tapa","category-politica","category-testimonios","tag-crisis","tag-desarrollo","tag-dialogo-argentino","tag-pnud","tag-politica"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4vB","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17335","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17335"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17335\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17337,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17335\/revisions\/17337"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17335"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17335"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17335"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}