{"id":17427,"date":"2022-03-23T19:03:00","date_gmt":"2022-03-23T22:03:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17427"},"modified":"2022-04-23T19:06:45","modified_gmt":"2022-04-23T22:06:45","slug":"asuntos-pendientes-en-torno-a-la-movilidad-humana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17427","title":{"rendered":"Asuntos pendientes en torno a la movilidad humana"},"content":{"rendered":"<p>Hace algunos a\u00f1os no era de esperar que en las sobremesas familiares o de amigos la movilidad humana fuera considerada como uno de los temas m\u00e1s r\u00edspidos y polarizados. Al punto de evitar mencionarlo, como sucede con la pol\u00edtica o la religi\u00f3n. No obstante, en el siglo XXI, la situaci\u00f3n parece haber dado un giro de 180 grados. Las conversaciones que sol\u00edan ser parte y competencia de los Estados y de las organizaciones internacionales, o inclusive de las v\u00edctimas de distintos conflictos geopol\u00edticos, pasaron a formar parte de la vida cotidiana. El tema de la migraci\u00f3n result\u00f3 as\u00ed un debate habitual en la vida de los habitantes de las naciones desde el momento en que puede relacionarse con aspectos econ\u00f3micos, sociales, pol\u00edticos y culturales, tanto de los pa\u00edses de destino como de origen de quienes migran.<\/p>\n<p>En general, puede decirse que los individuos que migran, ya sea por desplazamientos forzados o cuestiones de superaci\u00f3n personal, son cuestionados silenciosamente por parte de los residentes de los Estados de recepci\u00f3n ante la posibilidad de que los reci\u00e9n llegados se vean beneficiados con ciertos derechos b\u00e1sicos. El asunto ha sobrevivido al siglo XX y han tomado relevancia la Agencia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y la Agencia del Alto Comisionado para los Migrantes (OIM), as\u00ed como las recomendaciones a los Estados de generar pol\u00edticas p\u00fablicas para favorecer la protecci\u00f3n y defensa de los derechos humanos. Voces que no siempre han sido o\u00eddas.<\/p>\n<p>Vale aclarar que la cuesti\u00f3n de la movilidad humana y acceso a derechos no es un tema nuevo; desde la primera guerra mundial los Estados centrales no han podido dar respuesta a la situaci\u00f3n de los desplazados en relaci\u00f3n a su integraci\u00f3n en un Estado diferente del de origen. Al respecto, la OIM indica que la integraci\u00f3n acertada es un proceso de doble v\u00eda que implica la adaptaci\u00f3n mutua de los migrantes y de la sociedad receptora, as\u00ed como la igualdad de derechos y obligaciones. Es decir, la aceptaci\u00f3n por parte de la sociedad de acogida y la adaptaci\u00f3n por parte del migrante (Organizaci\u00f3n Internacional para las Migraciones, s.f.). Pero, adem\u00e1s, nociones semejantes comprenden cohesi\u00f3n social a conceptos ligados a la lucha contra la discriminaci\u00f3n, la xenofobia y la comprensi\u00f3n mutua (OIM, 2017).<\/p>\n<p>En este contexto, los individuos que son parte de procesos de movilidad humana atraviesan dificultades para integrarse en los Estados de recepci\u00f3n o acogida. Se ven expuestos a experiencias complejas en contextos de escenarios adversos y desesperantes que los terminan induciendo a elaborar estrategias de supervivencia ante las demoradas respuestas de las pol\u00edticas p\u00fablicas de las naciones. En el mismo sentido, la ausencia de v\u00ednculos y la falta de redes familiares, la irregularidad migratoria (que en muchos Estados es criminalizada como un delito mayor), la renuncia de ni\u00f1os y adolescentes a la escolaridad, la delincuencia y las redes de explotaci\u00f3n laboral, han creado condiciones de vulnerabilidad para cualquier individuo.<\/p>\n<p>Asimismo, si bien el abordaje del tema es complejo, la comunidad internacional no ha alterado su visi\u00f3n del asunto frente a conflictos b\u00e9licos<a href=\"#_edn1\">[1]<\/a> de gran magnitud, ni ante las declaraciones del papa Francisco en su visita a la isla de Lampedusa en 2013, tras el naufragio de una barcaza en las costas italianas. Tampoco cuando los medios de comunicaci\u00f3n denunciaban las duras condiciones de los ni\u00f1os no acompa\u00f1ados en los Estados Unidos, retenidos en los centros clandestinos de detenci\u00f3n, ni cuando el mundo protestaba por la fotograf\u00eda de Aylan Kurdi (el ni\u00f1o de tres a\u00f1os fallecido en las costas de Turqu\u00eda). Ni siquiera cuando los medios revelaban que ciudadanos chinos hab\u00edan sido encontrados dentro de <em>conteiners<\/em> en condiciones s\u00f3rdidas como v\u00edctimas del tr\u00e1fico il\u00edcito de personas.<\/p>\n<p>En consonancia con estos hechos de gran impacto social, desde 2019 aumentaron los reclamos por parte de organismos internacionales que clamaban a los Estados por soluciones frente al masivo aumento de desplazados forzosos de Siria, Venezuela, Myanmar, Afganist\u00e1n y Sud\u00e1n del Sur. Tampoco surtieron efecto los pedidos para que los Estados flexibilizaran el acceso a documentaci\u00f3n y visas (justificadas en las leyes introducidas a ra\u00edz de los atentados en el 2001) para poblaciones en emergencia. Por el contrario, tampoco favorecieron el acceso a ciertos derechos y siguieron implementando pol\u00edticas de <em>securitizaci\u00f3n<\/em> en torno la movilidad humana.<\/p>\n<p>A ra\u00edz de lo expuesto, el reto de nuestras sociedades sigue residiendo en ejecutar, implementar y articular las pol\u00edticas p\u00fablicas y los acuerdos de cooperaci\u00f3n internacional tal como ha instado el Pacto mundial para las Migraciones \u2013firmado en 2016 por la Asamblea General de las Naciones Unidas\u2013, documento concluyente respecto a c\u00f3mo debe abordarse el tratamiento del tema de la gobernabilidad migratoria.<\/p>\n<p>Pensar la colaboraci\u00f3n interestatal como medio para garantizar una migraci\u00f3n segura, ordenada y regular, promoviendo nuevos debates al interior de los Estados y en la comunidad internacional, todav\u00eda parece ser un paradigma muy lejano. No ha dejado de verse al migrante como un problema en lugar de un aspecto positivo para la sociedad de acogida.<\/p>\n<p>En virtud de ello, poco se ha dicho acerca de que los individuos que arriban a un nuevo Estado aportan un valor agregado, tal como lo son las remesas culturales. Atento a lo anterior, y apoy\u00e1ndonos en estudios migratorios, podemos decir que la movilidad humana no puede detenerse. Por lo tanto, las narrativas migratorias orientadas a la <em>securitizaci\u00f3n<\/em>, el control de los flujos migratorios y los discursos antimigratorios han alcanzado hoy el debate social, poniendo en jaque posiciones reduccionistas y discursos xen\u00f3fobos al permitir que todas las voces de la sociedad puedan ser o\u00eddas mediante el acceso a soportes digitales de la informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A\u00fan resulta complejo instalar una narrativa migratoria que explique los beneficios que aportan los flujos migratorios. En lugar de ver al otro como una amenaza al territorio y a la identidad, despertando sensaciones de miedo e incertidumbre frente a las posibilidades de perder el empleo y el acceso de la salud, habr\u00eda que educar a las comunidades desde una perspectiva de protecci\u00f3n de derechos, capaz de impactar en las actitudes individuales.<\/p>\n<p>El gran desaf\u00edo que a\u00fan hoy enfrenta la comunidad internacional y cada Estado en particular es formular pol\u00edticas p\u00fablicas basadas en estrategias gubernamentales a nivel nacional que no criminalicen la movilidad humana. De esta manera, se dar\u00e1 lugar a espacios de di\u00e1logo entre los actores de los pa\u00edses, con el intercambio de buenas e innovadoras pr\u00e1cticas entre la sociedad civil, los gobiernos y las personas migrantes, asilados y refugiados, produciendo cambios en pos del buen entendimiento y construcci\u00f3n de consensos en sociedades diversas y multiculturales.<\/p>\n<p><em>Carolina Zocca es Lic. en Periodismo y Mag\u00edster en Relaciones Internacionales (USAL). Ex Becaria Rotary Pro Paz y Doctoranda en Ciencias Pol\u00edticas (UCA).<\/em><\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n<p><a href=\"#_ednref1\">[1]<\/a> Balcanes (1991), guerra de Irak (2003), guerra de Afganist\u00e1n (1978), conflictos en \u00c1frica (guerra civil de Somalia en 1991, conflicto Chad-Sud\u00e1n en 2005, guerra civil en Sud\u00e1n del Sur en 2013, guerra civil en Libia con revoluciones en Egipto, Rep\u00fablica Centroafricana, el Congo, Etiop\u00eda, Argelia, T\u00fanez, Burundi y Mali, secuestros de Boko Haram con influencia en Nigeria, Chad, Camer\u00fan y N\u00edger desde el 2009, y el genocidio de Darfur desde 2003 (con ataques a las comunidades no musulmanas y m\u00e1s de tres millones de desplazados)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace algunos a\u00f1os no era de esperar que en las sobremesas familiares o de amigos la movilidad humana fuera considerada como uno de los temas&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[689,390,1316,758],"class_list":["post-17427","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad","tag-migraciones","tag-movilidad","tag-poblacion","tag-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4x5","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17427","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17427"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17427\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17429,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17427\/revisions\/17429"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17427"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17427"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17427"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}