{"id":17436,"date":"2022-03-23T19:18:00","date_gmt":"2022-03-23T22:18:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17436"},"modified":"2022-04-23T19:34:02","modified_gmt":"2022-04-23T22:34:02","slug":"hudson-a-pau-sin-escalas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17436","title":{"rendered":"Hudson a Pau sin escalas"},"content":{"rendered":"<p>Resumir 20 a\u00f1os es un ejercicio dif\u00edcil. \u00daltimamente mir\u00e9 una serie de documentales de inmigrantes en la Argentina y redescubr\u00ed cu\u00e1ntas cosas me unen a otros migrantes, la nostalgia, la a\u00f1oranza y tal vez una cuota de idealizaci\u00f3n del pa\u00eds de origen.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la crisis del 2001, muchos j\u00f3venes como yo se iban de la Argentina. Era habitual escuchar \u201cFulanita se fue a Italia, Menganito a Espa\u00f1a\u201d. Muchos ten\u00edan abuelos europeos y pudieron acceder a la ciudadan\u00eda europea, pero no era mi realidad. Tampoco ten\u00eda los medios para intentar una aventura de esa envergadura. Mi sue\u00f1o era recorrer Latinoam\u00e9rica, algo que segu\u00eda siendo relativamente accesible en ese momento. Algunos compa\u00f1eros de la Facultad me contaban sus traves\u00edas por Per\u00fa, Bolivia y Ecuador y ten\u00eda ganas de imitarlos.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2000 empec\u00e9 una relaci\u00f3n con un franc\u00e9s que estaba estudiando, como yo, en la Universidad Nacional de La Plata. Despu\u00e9s \u00e9l regres\u00f3 a su pa\u00eds y yo me qued\u00e9 en Buenos Aires, en una provincia que se incendiaba. Patacones, saqueos, presidentes iban y ven\u00edan\u2026 Viv\u00edamos en medio de un caos y crec\u00edan las filas en las embajadas extranjeras. Yo estaba terminando la carrera de Comunicaci\u00f3n Social, trabajaba en una escuela y viv\u00eda como pod\u00eda. El franc\u00e9s me llam\u00f3 en mayo de 2001 para decirme que estaba dispuesto a apostar a la relaci\u00f3n y radicarse en la Argentina, pero que, si me animaba, viajara un tiempo a Francia para conocer su pa\u00eds, a sus amigos y familia. Me envi\u00f3 el pasaje abierto por un a\u00f1o y acept\u00e9. Disfrut\u00e9 mucho de ese per\u00edodo, pero siempre conservaba la idea de volver. Emigr\u00e9 por amor y termin\u00e9 radic\u00e1ndome en Francia a pesar de que no era un proyecto previo, pero la vida me fue mostrando caminos diferentes. Ten\u00eda 25&nbsp;a\u00f1os cuando llegu\u00e9 y hoy me siento un poco de ac\u00e1, pero tambi\u00e9n de all\u00e1.<\/p>\n<p>\u201cHudson a Pau sin escalas\u201d, me dicen mis amigos. Durante los primeros meses me sent\u00eda&nbsp;culpable por haber emigrado en plena ca\u00edda de mi pa\u00eds, pero tambi\u00e9n cre\u00eda que ten\u00eda que irme. Tiempo despu\u00e9s me cas\u00e9, fui madre y aunque luego me separ\u00e9, elegimos seguir viviendo en la misma ciudad. Gracias a la llegada de mi hijo pude arraigarme un poco m\u00e1s, pero sigue siendo dif\u00edcil.<\/p>\n<p>El embarazo, durante 2007, fue una etapa muy linda. Llegu\u00e9 al hospital para el parto y preguntaba si hab\u00eda alguien que hablara espa\u00f1ol, pero ese d\u00eda s\u00f3lo hab\u00eda francoparlantes. Fue un momento muy especial, de gran sensibilidad y de miedos, y estar lejos de la familia y de los amigos pesa mucho. En esos meses encontr\u00e9 la contenci\u00f3n que necesitaba en una familia franco-argentina que tambi\u00e9n estaba esperando un beb\u00e9. A medida que nuestros hijos crec\u00edan, compart\u00edamos experiencias, consejos y criterios en com\u00fan, como tener a los beb\u00e9s en brazos, dormir con ellos la siesta y amamantarlos a libre demanda. Nos encontr\u00e1bamos en el parque y advert\u00edamos que los criterios de las madres francesas eran mucho m\u00e1s estrictos, inclusive para los ni\u00f1os peque\u00f1os. Nuestros hijos se embarraban, corr\u00edan como torbellinos, y las francesas sol\u00edan mirarnos extra\u00f1adas.<\/p>\n<p>Por otro lado, si bien puede parecer algo insignificante, el fr\u00edo de los inviernos a\u00fan hoy me obliga a vestirme con varias capas de ropa y sigo sufriendo la falta de sol. Vivo cerca de los Pirineos, el paisaje es hermoso, pero el clima monta\u00f1oso no es para m\u00ed. Y a esta altura ya no s\u00e9 si lograr\u00e9 la adaptaci\u00f3n corporal.<\/p>\n<p>Hablando de temperaturas, tambi\u00e9n a\u00f1oro la calidez de la gente. El idioma es diferente y tambi\u00e9n la cultura. Comunicar a veces no es f\u00e1cil, en parte por la entonaci\u00f3n de la gente en esta regi\u00f3n: parece que te ladran. Es una caracter\u00edstica de aqu\u00ed a la que tuve que acostumbrarme, sin embargo, a veces al hablarles con un tono suave, se calman.<\/p>\n<p>Por mi parte, tengo la misma entonaci\u00f3n que al llegar. Apenas pronuncio la palabra \u201cBonjour\u201d, identifican que no soy francesa. Suelen decirme que cuando hablo les traigo el sol, y que no pierda mi acento. En estas situaciones recuerdo a los&nbsp;vecinos de mi infancia, italianos y gallegos que nunca perd\u00edan la tonada. A m\u00ed me sucede lo mismo: a pesar de todos mis esfuerzos, no me sale \u201cel acento neutro\u201d franc\u00e9s.<\/p>\n<p>En 2013 decid\u00ed inscribirme en la universidad de Pau para validar mi nivel de estudios. Me aceptaron en cuarto a\u00f1o de la Licenciatura de Historia y si bien terminar la carrera me llev\u00f3 m\u00e1s tiempo que el previsto por el plan de estudios, ten\u00eda un hijo de cuatro a\u00f1os y los profesores fueron comprensivos. A diferencia de mi experiencia platense, aqu\u00ed no hab\u00eda carteles en las paredes ni agrupaciones pol\u00edticas, ni se debat\u00eda con los profesores. El trato es muy solemne, con protocolos que respetar y una relaci\u00f3n mucho m\u00e1s distante que en las universidades argentinas.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>Para la tesis de investigaci\u00f3n eleg\u00ed trabajar sobre la memoria. Viaj\u00e9 a la Argentina y me encant\u00f3 reencontrarme con archivos y bibliotecas de mi pa\u00eds. Una de las directoras de mi investigaci\u00f3n fue H\u00e9l\u00e8ne Finet, especialista en anarquismo argentino, a quien descubr\u00ed mateando en la sala de profesores de la universidad de Pau. Obtuve el diploma franc\u00e9s y recomiendo a otros inmigrantes que prueben la experiencia universitaria. Muchos me dec\u00edan que era una locura, pero escuch\u00e9 a mi coraz\u00f3n y fue la mejor decisi\u00f3n. Adem\u00e1s, para la integraci\u00f3n tambi\u00e9n aporta mucho el aprender el idioma local, conocer algunos chistes, ver pel\u00edculas y leer libros cl\u00e1sicos.<\/p>\n<p>Puedo pasar un d\u00eda entero hablando en franc\u00e9s, ya no me cansa, pero cuando llego a mi casa necesito hablar o escuchar algo en castellano. Es la reconexi\u00f3n con mi cultura. A mi hijo le hablo en castellano y \u00e9l me contesta en franc\u00e9s; y con algunos amigos en Francia, inmigrantes como yo, preferimos conversar en el idioma propio.<\/p>\n<p>Valoro mucho la amistad de amigas y amigos franceses que han viajado y que tienen una apertura al mundo. Adem\u00e1s, si bien en Pau no hay una gran comunidad latina, tengo tres amigas argentinas y una mexicana. Cuando alguna se queda sin yerba mate, sabe que otra estar\u00e1 dispuesta a compartir. Uno de los desaf\u00edos recientes m\u00e1s interesantes fue la conducci\u00f3n de un programa de radio biling\u00fce que llevamos adelante durante dos a\u00f1os. Ahora conduzco un programa radial en castellano, en <em>R\u00e0dio Pa\u00eds<\/em>, que se escucha en el sur de Francia, donde me interesa tambi\u00e9n difundir la m\u00fasica de nuestros pagos y seguir ejerciendo la profesi\u00f3n en mi idioma.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n he trabajado con ni\u00f1os, y descubr\u00ed que tienen una mirada muy pura cuando uno es extranjero. Por ejemplo, nunca tuve problemas con ellos por mi forma de hablar. De hecho, aprenden muy r\u00e1pido las canciones en castellano que les ense\u00f1o y nos divertimos juntos.<\/p>\n<p>Cuando emigr\u00e9 no exist\u00edan las redes sociales ni estaba tan difundida la telefon\u00eda celular, hoy siento que ese contacto cotidiano con amigos y familia es muy importante. Recibo fotos, art\u00edculos, audios y cuando vuelvo al pa\u00eds me siento muy cerca gracias a esos intercambios. Me encanta transmitirle a mi hijo mi cultura, la m\u00fasica, la comida, la historia y los chistes. Me llena de alegr\u00eda que le gusten tanto los alfajores, que quiera tomar mate y que desee reencontrarse con sus amigos de la Argentina, que son los hijos de mis amigas. Los recuerdos que tiene de su infancia con ellos son maravillosos.<\/p>\n<p>Mi consejo para todo aquel que decide emigrar es no idealizar el vivir en el extranjero. Hay que ser fuerte y muy tolerante. Y disfrutar de la posibilidad de tener dos visiones del mundo, porque eso genera una gran riqueza interior.<\/p>\n<p>Imagino mi futuro, con mi hijo ya m\u00e1s independiente, viviendo algunos meses en la Argentina y otros en Francia. Partida en dos, como en estos veinte a\u00f1os. Me ilusiona esta posibilidad si bien intento no idealizar a la Argentina. S\u00e9 que hay cosas que me costar\u00eda tolerar o que ya no son como antes, aunque en mi fantas\u00eda siguen existiendo. Siempre tengo en mente en volver, volver al sur del mundo, donde me parece que el cielo es un poquito m\u00e1s azul, y el sol brilla m\u00e1s\u2026<\/p>\n<p><em>Bel\u00e9n Cabrera es Licenciada en Comunicaci\u00f3n Social y en Historia<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resumir 20 a\u00f1os es un ejercicio dif\u00edcil. \u00daltimamente mir\u00e9 una serie de documentales de inmigrantes en la Argentina y redescubr\u00ed cu\u00e1ntas cosas me unen a&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5,1403],"tags":[3055,3053,758,158],"class_list":["post-17436","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad","category-testimonios","tag-argentinos-en-el-exterior","tag-emigrar","tag-sociedad","tag-testimonio"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4xe","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17436","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17436"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17436\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17438,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17436\/revisions\/17438"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17436"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17436"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17436"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}