{"id":17471,"date":"2022-04-07T13:22:00","date_gmt":"2022-04-07T16:22:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17471"},"modified":"2022-06-07T13:51:28","modified_gmt":"2022-06-07T16:51:28","slug":"un-largo-camino-por-recorrer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17471","title":{"rendered":"Un largo camino por recorrer"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Qu\u00e9 est\u00e1 haciendo la Iglesia cat\u00f3lica para prevenir los abusos.<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En un encuentro con el papa Francisco, una v\u00edctima de abusos dijo con profunda tristeza y desesperaci\u00f3n: \u201cJes\u00fas tuvo a su madre consigo cuando pas\u00f3 por su sufrimiento y muri\u00f3. Mi madre, la Iglesia, me abandon\u00f3 en mi dolor y soledad\u201d. De esta frase podemos deducir mucho de lo que la Iglesia, y en especial los que tienen autoridad en ella, deber\u00edan cambiar.<\/p>\n<p>Los graves cr\u00edmenes contra ni\u00f1os, j\u00f3venes y adultos vulnerables han sacudido profundamente la confianza en la Iglesia. Adem\u00e1s, la falta de valor y autocr\u00edtica por parte de los obispos en cuanto al encubrimiento de casos de abuso en los \u00faltimos a\u00f1os, ha sido el motivo por el que muchos fieles han dejado o abandonado la Iglesia.<\/p>\n<p>Las medidas de prevenci\u00f3n contribuyen a concientizar y sensibilizar sobre la cuesti\u00f3n de la protecci\u00f3n de los menores y adultos vulnerables en todo el mundo, tanto en la Iglesia como en la sociedad.<\/p>\n<p>Es importante trabajar juntos para seguir protegiendo a los ni\u00f1os, j\u00f3venes y adultos vulnerables con coherencia y compromiso, pero esto requiere perseverancia y tenacidad. La formaci\u00f3n y el trabajo de prevenci\u00f3n est\u00e1n avanzando con m\u00e1s fuerza que nunca. No obstante, queda mucho por hacer. Esto tambi\u00e9n se debe a que a\u00fan existen grandes diferencias en la percepci\u00f3n de este tema. Hay partes del mundo en las que la cuesti\u00f3n del abuso sexual no se ha abordado o, como en algunos lugares de Am\u00e9rica Latina, Europa del Este, \u00c1frica y Asia, se ve como un \u201cproblema de Occidente, de los anglosajones\u201d y se niega que hayan existido y existan abusos en el propio pa\u00eds.<\/p>\n<p>La Iglesia cat\u00f3lica, con m\u00e1s de 1,3 mil millones de miembros en 200 pa\u00edses, se trata quiz\u00e1s de la instituci\u00f3n m\u00e1s grande, antigua y compleja del mundo. Cualquier cambio profundo s\u00f3lo puede afrontarse desde distintos \u00e1ngulos. Hablamos de transparencia, responsabilidad y comprensi\u00f3n de normativas y leyes. Dicho cambio no s\u00f3lo debe darse en distintos lugares y a distintos niveles, sino tambi\u00e9n en la actitud y conciencia de quienes tienen responsabilidad.<\/p>\n<p>Mirar de frente la cruda realidad, conocer qu\u00e9 cr\u00edmenes, qu\u00e9 maldades ocurrieron, y plantear las medidas que se necesitan, son condiciones b\u00e1sicas para llevar a cabo un trabajo de prevenci\u00f3n s\u00f3lido y eficaz. Esto quiere decir, principalmente, crear entornos seguros y saludables, con nuevas formas de trato entre las personas. En Alemania, y en muchos otros pa\u00edses, las instituciones eclesi\u00e1sticas han ido dando pasos importantes en esta direcci\u00f3n. Adem\u00e1s, los seminaristas, sacerdotes, miembros de congregaciones religiosas y personas que trabajan a tiempo completo para instituciones de la Iglesia, deber\u00edan recibir las orientaciones necesarias en su educaci\u00f3n y formaci\u00f3n para afrontar con madurez sus emociones y desarrollar una imagen saludable de s\u00ed mismos, as\u00ed como cultivar amistades con sus pares de ambos sexos. Quienes trabajan en la Iglesia deber\u00edan tambi\u00e9n recibir formaci\u00f3n sobre cu\u00e1l es el equilibro entre la proximidad y la distancia en la atenci\u00f3n pastoral. Conocer cu\u00e1les son los comportamientos adecuados con los menores y adultos vulnerables ayuda a prevenir posibles transgresiones.<\/p>\n<p><strong>La Iglesia y la protecci\u00f3n de los m\u00e1s vulnerables<\/strong><\/p>\n<p>Seg\u00fan la visi\u00f3n cristiana del hombre, toda persona est\u00e1 hecha a imagen de Dios. Tiene un valor intr\u00ednseco y por eso indestructible e indeleble. La Iglesia, por lo tanto, tiene la clara misi\u00f3n de seguir a Jes\u00fas poniendo a los ni\u00f1os en el centro como modelos del Reino de Dios. Es la expresi\u00f3n de la paternidad y maternidad de Dios que a su vez se convierte en un modelo para la pastoral con los ni\u00f1os. La sociedad reconoce la dignidad humana a partir de la de los m\u00e1s peque\u00f1os y vulnerables como un derecho humano y, como tal, todos debemos reconocerlo, respetarlo y protegerlo. La importancia que una sociedad da al bienestar de los menores y las personas vulnerables, y su compromiso con garantizarlo a 360\u02da, es la expresi\u00f3n de los valores que la sustentan.<\/p>\n<p>Existen requisitos universalmente v\u00e1lidos que han definido el Papa y la Curia Romana, as\u00ed como condiciones estructurales y factores de riesgo que se sobreponen y conforman un marco com\u00fan. Por ejemplo, en mayo de 2011, la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe solicit\u00f3 a todas las conferencias episcopales del mundo que elaborasen l\u00edneas gu\u00eda definiendo un enfoque claro y coordinado al afrontar los abusos a menores por parte del clero. Aunque se estableci\u00f3 junio de 2012 como fecha l\u00edmite, algunas conferencias episcopales \u2014especialmente de \u00c1frica y Asia\u2014 no han dado respuesta todav\u00eda, diez a\u00f1os despu\u00e9s del plazo. Entre tanto, sin embargo, la gran mayor\u00eda de las conferencias episcopales lo han hecho, aunque algunas de las l\u00edneas gu\u00eda no desarrollan en profundidad todas las \u00e1reas que se mencionan en la carta de la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe.<\/p>\n<p>Con el Motu Proprio de 2016 \u201cComo una madre amorosa\u201d, el papa Francisco hizo m\u00e1s f\u00e1cil para s\u00ed y para los organismos competentes de la Curia Romana sancionar y destituir a los obispos y superiores religiosos que hubieran sido negligentes en el ejercicio de su tarea de liderazgo, aunque su negligencia no fuera punible: \u201cEn el caso de abuso de menores o adultos vulnerables, es suficiente que la falta de diligencia sea grave\u201d. Tras el encuentro de 2019, el papa Francisco adopt\u00f3 en junio de ese a\u00f1o el Motu Proprio \u201cUstedes son la luz del mundo\u201d (<em>Vos estis lux mundi<\/em>), en el que endureci\u00f3 y ampli\u00f3 las normas generales: entre otras cosas, se exig\u00eda que todas las di\u00f3cesis establecieran un sistema de denuncias eficiente y f\u00e1cilmente accesible en los doce meses sucesivos. Se defini\u00f3 tambi\u00e9n el procedimiento para examinar las acusaciones contra obispos en los contextos eclesi\u00e1sticos regionales permitiendo la participaci\u00f3n de expertos laicos en investigaciones eclesi\u00e1sticas. En diciembre de 2019, el Papa elimin\u00f3 el \u201csecreto pontificio\u201d en el tratamiento de los casos de abuso sexual. El hecho de que estos casos se trataran con un grado de confidencialidad tan elevado hab\u00eda dificultado en el pasado que se transmitiera informaci\u00f3n a los tribunales nacionales y a las fuerzas de seguridad del Estado. En 2021, la reforma del Libro VI del C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico tipific\u00f3 el abuso como delito y lo defini\u00f3 como un delito \u201ccontra la dignidad\u201d. Por lo tanto, ahora el abuso es punible no s\u00f3lo para los sacerdotes, sino tambi\u00e9n si el autor de dicho abuso es una persona consagrada, incluso si se trata de una monja o de una persona laica.<\/p>\n<p><strong>La dimensi\u00f3n sist\u00e9mica<\/strong><\/p>\n<p>Ser\u00eda importante que tanto a nivel de di\u00f3cesis o regi\u00f3n eclesi\u00e1stica, como a nivel nacional, la Iglesia hiciera frente a la realidad de los abusos de poder y el abuso sexual. Un abuso no ocurre nunca entre dos personas exclusivamente, sino que refleja un contexto que lo permite y propicia. En consecuencia, adem\u00e1s de considerar factores individuales, hay que tener en cuenta factores sist\u00e9micos como la cultura, las creencias, los convencionalismos, las tradiciones, las estructuras y otros factores socio-culturales. Para hacer frente a la plaga del abuso, es necesario ir a las ra\u00edces y eliminarla desde ah\u00ed, desde la base. En caso contrario, la prevenci\u00f3n corre el riesgo de actuar s\u00f3lo superficialmente y que los esquemas sustanciales y estructurales del abuso sigan operando por debajo. Erradicar estas influencias sist\u00e9micas es una tarea social, que nos implica a todos y a cada \u00e1mbito de la vida de la Iglesia y de la sociedad.<\/p>\n<p>Tratar los casos del pasado requiere acceder a numerosos tipos de fuentes de informaci\u00f3n: las v\u00edctimas y supervivientes, los testigos, los que conocieron el caso, los que pudieron defenderse, los que cometieron los abusos, los que los conoc\u00edan y conocen, pero tambi\u00e9n los recuerdos que se custodian en la memoria de una parroquia, de un pa\u00eds, de una escuela o un internado. Junto a ello, el tratamiento de los casos requiere tambi\u00e9n un acceso a los archivos diocesanos o de otro tipo, a las cr\u00f3nicas parroquiales y del pa\u00eds, a los art\u00edculos de los peri\u00f3dicos, a las publicaciones de art\u00edculos y libros con notas autobiogr\u00e1ficas o de la vida cultural, parroquial y social.<\/p>\n<p>Puede haber problemas relacionados con la falta de informaci\u00f3n, la publicaci\u00f3n de los nombres de las v\u00edctimas y supervivientes y de los autores de los delitos o intentos de abuso. Esto requiere que se gestionen de manera estructurada y responsable los derechos de las personas, la presunci\u00f3n de inocencia hasta que se demuestre lo contrario, y tambi\u00e9n los derechos de las personas afectadas, que deben tener la libertad de se\u00f1alar los nombres de quienes abusaron o a quienes acusan de abusadores. Aqu\u00ed la dimensi\u00f3n individual y la social se entrelazan y requieren una confrontaci\u00f3n abierta, respetuosa y responsable para no crear nuevas heridas. Es un proceso social de reconstrucci\u00f3n del pasado para promover un futuro en el que se proteja a los menores y personas vulnerables.<\/p>\n<p><strong>La formaci\u00f3n es clave<\/strong><\/p>\n<p>Tanto los responsables de las instituciones \u2014sociales y eclesi\u00e1sticas\u2014 como las personas que est\u00e1n en contacto con los j\u00f3venes y personas en situaci\u00f3n de vulnerabilidad, necesitan ser empoderados para hacer frente a la plaga del abuso, lo cual empieza por conocer la realidad de los abusos y la violencia sexual en distintos sectores de la sociedad, tambi\u00e9n en la Iglesia, adem\u00e1s de conocer la din\u00e1mica del abuso, las consecuencias para las v\u00edctimas y sus necesidades, y poder actuar de forma adecuada.<\/p>\n<p>Es necesario reconocer posibles se\u00f1ales de abuso para intervenir de forma inmediata y competente, saber a qui\u00e9n hay que dirigirse y qu\u00e9 tener presente en funci\u00f3n del contexto en el que se encuentre la v\u00edctima. El contexto es importante porque puede variar el lenguaje, la actitud y el comportamiento y, por tanto, la comunicaci\u00f3n, la atenci\u00f3n y la responsabilidad se convierten en una tarea social y comunitaria que involucra al mayor n\u00famero de personas posible, no s\u00f3lo a los \u201cexpertos\u201d.<\/p>\n<p>Nuestro Instituto de Antropolog\u00eda (IADC) de la Pontificia Universidad Gregoriana trabaja en este \u00e1mbito desde hace m\u00e1s de diez a\u00f1os. Adem\u00e1s de los programas acad\u00e9micos presenciales (Diplomado en espa\u00f1ol e ingl\u00e9s y Licenciatura en <em>Safeguarding<\/em>), el Instituto cuenta con instituciones colaboradoras, muchas en Am\u00e9rica Latina que trabajan en la formaci\u00f3n, y con acad\u00e9micos de todo el mundo, para ofrecer instrumentos de aprendizaje a distancia y desarrollar programas did\u00e1cticos y formativos en materia de <em>Safeguarding<\/em>.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Ya se han dado algunos cambios y continuar\u00e1n d\u00e1ndose otros. Se est\u00e1n produciendo cambios sist\u00e9micos, es decir, relativos al sistema. Es poco conocido por el p\u00fablico que la Iglesia cat\u00f3lica ha creado una red nacional de centros de prevenci\u00f3n e intervenci\u00f3n en distintos pa\u00edses. Adem\u00e1s, no s\u00f3lo los empleados de la Iglesia de todo tipo, sino tambi\u00e9n los voluntarios (por ejemplo, en campamentos infantiles, catequesis de comuni\u00f3n o de confirmaci\u00f3n) reciben formaci\u00f3n en cuestiones de prevenci\u00f3n e intervenci\u00f3n&nbsp; y deben rellenar un formulario comprometi\u00e9ndose a la protecci\u00f3n de los menores. En algunos pa\u00edses, en respuesta a los esc\u00e1ndalos que se han hecho p\u00fablicos, la Iglesia a veces ha sido la \u00fanica entidad social que ha introducido l\u00edneas gu\u00eda para tratar con las v\u00edctimas y los agresores, as\u00ed como medidas generales de prevenci\u00f3n. No obstante, no se puede negar que los casos de abuso han cambiado nuestra imagen de la Iglesia. \u00bfEst\u00e1 la Iglesia preparada para admitir los errores? \u00bfEst\u00e1 preparada para acompa\u00f1ar a los sacerdotes despu\u00e9s de la ordenaci\u00f3n y no dejarlos solos? \u00bfEst\u00e1 preparada para escuchar a las v\u00edctimas? Estas preguntas necesitan respuesta.<\/p>\n<p>La lucha contra los abusos sexuales seguir\u00e1 adelante durante mucho tiempo y hay que renunciar a la ilusi\u00f3n de que s\u00f3lo con normas o l\u00edneas gu\u00eda se puede llegar a una soluci\u00f3n total y definitiva. Combatir los abusos sexuales en la Iglesia universal es una tarea herc\u00falea en la que deben trabajar juntos muchos actores de la Iglesia y la sociedad. Se trata de un cambio de actitud. Esto requiere una opini\u00f3n cr\u00edtica y el valor de cambiar; y la esperanza que nuestro Se\u00f1or nos conceda.<\/p>\n<p><em>Hans Zollner esJesuita y psic\u00f3logo, presidente del Instituto de Antropolog\u00eda para Estudios Interdisciplinares sobre la Dignidad Humana y el Cuidado de la Universidad Gregoriana\u00a0de Roma y miembro de la Pontificia\u00a0Comisi\u00f3n\u00a0para la Protecci\u00f3n de Menores<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Qu\u00e9 est\u00e1 haciendo la Iglesia cat\u00f3lica para prevenir los abusos. 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