{"id":17487,"date":"2022-04-07T14:29:00","date_gmt":"2022-04-07T17:29:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17487"},"modified":"2022-06-07T14:39:58","modified_gmt":"2022-06-07T17:39:58","slug":"el-venerable-cardenal-pironio-artesano-del-dialogo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17487","title":{"rendered":"El \u201cVenerable\u201d Cardenal Pironio, artesano del di\u00e1logo"},"content":{"rendered":"<p>Conoc\u00ed al Cardenal Eduardo Pironio en 1962, cuando \u00e9l era rector del Seminario de Villa Devoto, y los seminaristas de San Isidro curs\u00e1bamos all\u00ed nuestros estudios. Adem\u00e1s de ejercer la rector\u00eda ten\u00eda a su cargo alguna materia teol\u00f3gica. A m\u00ed me ense\u00f1\u00f3 el tratado de la Sant\u00edsima Trinidad. Nunca imagin\u00e9 que con el tiempo iba a tener una importante relaci\u00f3n con \u00e9l.<\/p>\n<p>En el proceso que la Iglesia lleva adelante sobre su posible condici\u00f3n de \u201csanto\u201d, lo acaba de declarar \u201cvenerable\u201d. Esto significa que luego de una ardua investigaci\u00f3n han sido reconocidas sus \u201cvirtudes heroicas\u201d, lo cual quiere decir que ha protagonizado una vida de verdadera uni\u00f3n con Dios, de entrega al pr\u00f3jimo, de vivencia \u00edntima y profunda del Evangelio.<\/p>\n<p>Cuando digo que esta investigaci\u00f3n es ardua, estoy significando que han sido consultadas innumerable cantidad de personas que compartieron la vida con \u00e9l y que han tenido que responder a cuestionarios largu\u00edsimos en los que se analiza su comportamiento a lo largo de los a\u00f1os. Declarado venerable, para llegar a ser beato debe aparecer alg\u00fan milagro en el que el Cardenal haya sido invocado como \u00fanico mediador.<\/p>\n<p>Es notable, pero una vez, el Cardenal estaba hablando sobre este tema y dec\u00eda que, en las causas de canonizaci\u00f3n, la clave est\u00e1 en \u201clas virtudes heroicas\u201d que demuestran una vida evang\u00e9lica porque, despu\u00e9s, los milagros siempre los hac\u00eda Dios y no los sujetos invocados.<\/p>\n<p>Brevemente podemos consignar algunos datos biogr\u00e1ficos. El Cardenal naci\u00f3 en 1920 en la localidad bonaerense de 9 de Julio y se orden\u00f3 de sacerdote en 1943. Fue obispo auxiliar en La Plata en 1964 y obispo titular en Mar del Plata en 1972. Desde 1968 a 1975 tambi\u00e9n ocup\u00f3 el cargo de Secretario General y despu\u00e9s Presidente del CELAM. En 1976 fue nombrado Prefecto de la Sagrada Congregaci\u00f3n para los Religiosos y, por lo tanto, Cardenal, con Pablo VI. En 1984 Juan Pablo II lo traslad\u00f3 al Pontificio Consejo para los Laicos. Muri\u00f3 en Roma en 1998.<\/p>\n<p>Mi relaci\u00f3n intensa con \u00e9l fue a partir de 1984, cuando estaba a cargo de la Pastoral de Juventud. Pero vamos a recorrer un poco su vida.<\/p>\n<p><strong>Pironio, el sacerdote y obispo<\/strong><\/p>\n<p>No conozco c\u00f3mo fueron sus primeros a\u00f1os sacerdotales, pero como he se\u00f1alado antes, fue Rector del Seminario de Villa Devoto, antes conducido por los padres Jesuitas. El padre Pironio era un te\u00f3logo destacado y, junto a otros sacerdotes, asesoraba a los obispos que manifestaban mayor apertura hacia las corrientes de renovaci\u00f3n que luego se fueron plasmando en el Concilio Vaticano II. Pero no eran tiempos f\u00e1ciles porque en nuestra Conferencia Episcopal primaba una l\u00ednea m\u00e1s bien conservadora.<\/p>\n<p>Pironio escrib\u00eda en los <em>Cuadernos de Pastoral Jocista<\/em> y permit\u00eda que los aires de renovaci\u00f3n se fueran plasmando en la vida eclesial. Como Rector de Villa Devoto dur\u00f3 muy poco tiempo. Los cambios que se iban produciendo en el Seminario al parecer no eran del agrado del Arzobispo de Buenos Aires y tuvo que renunciar. Pero lo que no era bien recibido aqu\u00ed, parece que s\u00ed lo era en Roma, y a los pocos meses de dejar Villa Devoto lleg\u00f3 su nombramiento como obispo auxiliar de La Plata. Ya estaba Pablo VI como Papa y en Am\u00e9rica Latina se realiz\u00f3 la Conferencia de Medell\u00edn. El enfrentamiento entre las corrientes m\u00e1s conservadoras y las m\u00e1s aperturistas se pusieron muy de manifiesto en nuestro continente y Pablo VI necesitaba un hombre de di\u00e1logo que supiera hablar y comprender a unos y a otros. Y nadie mejor que Eduardo Pironio. Como obispo exced\u00eda necesariamente los l\u00edmites de su di\u00f3cesis porque era buscado por todos para consultas y para recibir un consejo oportuno.<\/p>\n<p>En Mar del Plata sufri\u00f3 la persecusi\u00f3n de los grupos paramilitares y rechaz\u00f3 las custodias que le aconsejaron para protegerse. Me consta que hab\u00eda ofrecido su vida si era necesario el martirio.<\/p>\n<p>En Am\u00e9rica Latina, el tiempo m\u00e1s dif\u00edcil fue el posterior a Medell\u00edn, y all\u00ed estuvo Pironio en el CELAM, primero como Secretario General y despu\u00e9s como Presidente. Naci\u00f3 en esos a\u00f1os la Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n, que tuvo distintas versiones. Fiel al estilo de Pablo VI, Pironio no condenaba. Hablaba, dialogaba, correg\u00eda y trataba de rescatar todo lo positivo que se manifestaba en las distintas corrientes de pensamiento que ya se hab\u00edan puesto de manifiesto en Medell\u00edn, pero que luego se reinterpretaban con motivos a veces no tan ortodoxos. Lo de Pironio fue la obra de un artesano. Uno de sus escritos que mejor interpretaran su pensamiento y su estilo es la \u201cMeditaci\u00f3n para tiempos dif\u00edciles\u201d.<\/p>\n<p><strong>Su paso a Roma<\/strong><\/p>\n<p>Interpreto que fue este estilo de actuar el que apreci\u00f3 Pablo VI cuando lo llam\u00f3 a Roma para ocupar un cargo dificil\u00edsimo: presidir la Congregaci\u00f3n para los religiosos. En el orden universal, creo que fue en esta \u00e1rea de la vida eclesial donde m\u00e1s golpe\u00f3 el postconcilio. El Papa hab\u00eda comenzado a \u201cdesitalianizar\u201d la Curia Romana y encontr\u00f3 en este artesano del di\u00e1logo al hombre que necesitaba para uno de los cargos m\u00e1s comprometidos del momento. El entendimiento entre Pironio y Pablo VI era total.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un tiempo de asumir Juan Pablo II, el Papa decidi\u00f3 cambiarlo de destino. Me consta que fue uno de los momentos m\u00e1s dif\u00edciles que le toc\u00f3 vivir al Cardenal. Para el Papa polaco, el estilo de Pironio seguramente fue sin\u00f3nimo de debilidad. Pero lejos de prescindir de su persona, lo destin\u00f3 a otro Dicasterio \u201cm\u00e1s f\u00e1cil\u201d, el de los Laicos. Y all\u00ed comienza mi relaci\u00f3n m\u00e1s cercana con \u00e9l.<\/p>\n<p>El papa Juan Pablo II era feliz recorriendo el mundo y hab\u00eda inventado la Jornada Mundial de la Juventud. Nosotros invitamos al Cardenal al Encuentro de J\u00f3venes de 1985. All\u00ed habl\u00f3 y qued\u00f3 deslumbrado. Y entonces le llev\u00f3 a Juan Pablo II una idea que estaba seguro que lo iba a entusiasmar: celebrar las Jornadas Mundiales de J\u00f3venes todos los a\u00f1os. Uno en Roma y otro fuera de Roma. Y este primero deb\u00eda ser en la Argentina. Y as\u00ed fue, en 1987 tuvimos a Juan Pablo II en la avenida 9 de Julio aclamado por los j\u00f3venes argentinos, con el Cardenal Pironio en uno de sus momentos m\u00e1s gloriosos.<\/p>\n<p>Yo visitaba al Cardenal con frecuencia cuando ven\u00eda al pa\u00eds. Se alojaba en la Abad\u00eda de Santa Escol\u00e1stica, en Victoria, di\u00f3cesis de San Isidro (precisamente son las monjas de ese Monasterio las que m\u00e1s han trabajado para reunir todos los archivos de la vida del Cardenal y colaborar con su proceso de canonizaci\u00f3n).<\/p>\n<p>El Cardenal invitaba a algunos j\u00f3venes \u2013Gustavo Mangisch, Laura Moreno, Nieves Tapia y tambi\u00e9n a m\u00ed\u2013 a participar en las sucesivas Jornadas Mundiales de Juventud. Junto con Carlos Malfa y por supuesto su sempiterno secretario Fernando V\u00e9rgez, \u00e9ramos un grupo de apoyo afectivo en esos acontecimientos. Santiago de Compostela, Czestochowa, Denver, Par\u00eds\u2026 All\u00ed est\u00e1bamos al lado de Pironio. Porque como toda persona responsable, el Cardenal, antes de cada Jornada, ten\u00eda sus temores de que algo pudiera fallar.<\/p>\n<p>Una an\u00e9cdota interesante que describe las dificultades de ese tiempo sucedi\u00f3 en un encuentro latinoamericano de j\u00f3venes en Cochabamba, donde la liturgia era m\u00e1s bien desastrosa. Lleg\u00f3 el Cardenal desde Roma y yo no le dije nada al respecto. Le toc\u00f3 presidir a \u00e9l una celebraci\u00f3n y se las tuvo que arreglar como pudo para hacerlo dignamente. Al terminar me llam\u00f3 y me dijo: \u201cJorge, como no me contaste lo que era esto\u201d. Yo le contest\u00e9: \u201cFue a prop\u00f3sito, para que usted viva lo que ocurre en carne propia\u201d. En su admirable estilo dialogante, durante el encuentro logr\u00f3 que se fueran corrigiendo todos los errores.<\/p>\n<p>Cuando yo trabajaba en el \u00e1rea de Comunicaci\u00f3n Social \u2013en junio pr\u00f3ximo se cumplir\u00e1n 25 a\u00f1os\u2013 lo invitamos al primer Congreso de Comunicadores Cat\u00f3licos en \u201csu ciudad\u201d, Mar del Plata. Pironio me dijo: \u201cEse no es mi tema, \u00bfyo de qu\u00e9 puedo hablar?\u201d. \u201cHable de la espiritualidad de un comunicador social\u201d, le propuse, y acept\u00f3. Se encontr\u00f3 con un auditorio de cerca de mil personas y creo que debe haber sido la primera vez que se habl\u00f3 de espiritualidad frente a los comunicadores.<\/p>\n<p>Me desped\u00ed del Cardenal en Roma en noviembre de 1997. Hablamos de la muerte. Como siempre, me pidi\u00f3 que rezara por \u00e9l. Era consciente de que le llegaba el momento final. Recuerdo haberle dicho: \u201cCardenal, es f\u00e1cil de decir, pero dif\u00edcil de aceptar: ahora le toca un largo Getseman\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>El d\u00eda de su muerte, el 5 de febrero de 1998, yo estaba en una reuni\u00f3n muy dif\u00edcil. Ten\u00eda que hablar esa tarde. Era un encuentro donde todo pod\u00eda salir mal\u2026 o un milagro pod\u00eda producirse. A la ma\u00f1ana me avisaron que hab\u00eda muerto el Cardenal Pironio. Puse el encuentro en sus manos\u2026 y el milagro se produjo.<\/p>\n<p>Nunca tuve dudas de haberme vinculado con un santo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conoc\u00ed al Cardenal Eduardo Pironio en 1962, cuando \u00e9l era rector del Seminario de Villa Devoto, y los seminaristas de San Isidro curs\u00e1bamos all\u00ed nuestros&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[101,14,3066,2144,2831],"class_list":["post-17487","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-dialogo","tag-iglesia","tag-pironio","tag-santidad","tag-venerable"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4y3","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17487","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17487"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17487\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17489,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17487\/revisions\/17489"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17487"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17487"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17487"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}