{"id":17507,"date":"2022-04-19T16:34:00","date_gmt":"2022-04-19T19:34:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17507"},"modified":"2022-07-19T16:37:28","modified_gmt":"2022-07-19T19:37:28","slug":"la-conciencia-del-cambio-de-epoca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17507","title":{"rendered":"La conciencia del cambio de \u00e9poca"},"content":{"rendered":"<p><em>Hay \u00e9pocas en las que una generaci\u00f3n \u00edntegra queda as\u00ed atrapada entre dos eras, dos formas de vida, y en consecuencia, pierde toda facultad de entenderse a s\u00ed misma y no tiene ninguna pauta, ninguna seguridad, ning\u00fan simple ascenso<\/em> (Herman Hesse, <em>El<\/em> <em>lobo estepario<\/em>, 1927).<\/p>\n<p>Para Michael Mafesoli, la e<em>pisteme<\/em> grecorromana fue la mitolog\u00eda: \u201cEn funci\u00f3n de la mitolog\u00eda se produjo la organizaci\u00f3n de las sociedades grecolatinas. Despu\u00e9s hubo saturaci\u00f3n de la mitolog\u00eda. En la Edad Media apareci\u00f3 la teolog\u00eda, que fue la representaci\u00f3n que la sociedad medieval hac\u00eda de s\u00ed misma y, al mismo tiempo, la organizaci\u00f3n de esa sociedad: las abad\u00edas, los monasterios, las di\u00f3cesis, las corporaciones. Despu\u00e9s de la saturaci\u00f3n de ese modelo se produjo el \u2018episteme\u2019 de la modernidad. Este fue un nuevo ciclo marcado por el progreso, el futuro, la raz\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>El surgimiento y la muerte, o apertura de un nuevo ciclo, en las civilizaciones, son para el contempor\u00e1neo un acontecimiento que se le oculta y, aunque sea protagonista, pareciera escapar a la voluntad humana individual. Para quien nace en <em>el despu\u00e9s de la crisis<\/em> ya hay un suelo seguro \u2013las cosas son de alg\u00fan modo\u2013, sobre el que acordar o disentir, en tanto que quienes nacen en el proceso, se ven obligados a volverse a pensar continuamente, desde lo individual y desde los v\u00ednculos.<\/p>\n<p>La civilizaci\u00f3n es una co-creaci\u00f3n espiritual, su crisis se manifiesta cuando comienza a caducar la cosmovisi\u00f3n que le da aliento (una cosmovisi\u00f3n es la matriz espiritual de una \u2013o incluso de sucesivas\u2013 civilizaciones). Se produce una saturaci\u00f3n social de los valores que la animaban. Entonces la civilizaci\u00f3n pierde el car\u00e1cter explicativo de la realidad, todo se vuelve a poner en duda, se rompe su unidad, su continuidad ya no es atractiva para sus miembros y, finalmente, la soluci\u00f3n material de los problemas que la crisis plantea suele ceder ante esta caducidad o desintegraci\u00f3n espiritual, que ser\u00e1 el <em>humus<\/em> de la siguiente.<\/p>\n<p>Dice Homero en la Il\u00edada que \u201ctal como la vida de las hojas, as\u00ed es la de los hombres. El viento esparce las hojas por el suelo; la selva vigorosa produce otras y \u00e9stas crecen en la primavera. Pronto viene una generaci\u00f3n de hombres y otra termina\u201d.<\/p>\n<p><strong>La conciencia de la crisis<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed como resulta dif\u00edcil determinar un tiempo hist\u00f3rico acotado para marcar el declive y muerte de la civilizaci\u00f3n romana y el nacimiento de la llamada Edad Media, lo es tambi\u00e9n se\u00f1alar el nacimiento de la civilizaci\u00f3n Actual.<\/p>\n<p>Algunos presagiaron el fin de la Modernidad como <em>una nueva Edad Media<\/em> (Umberto Eco, Furio Colombo, Francesco Alberoni y Giuseppe Sacco, 1974). Si bien la Edad Media tampoco fue el para\u00edso, las grandes cazas de brujas en Europa tuvieron lugar entre los siglos XV y XVII, en la Edad Moderna que identificamos con <em>La Era de la Raz\u00f3n<\/em>, como muchos otros horrores que autom\u00e1ticamente situamos y relacionamos con el medievo. Michael Mafesoli, hace su semejanza explicando que \u201cla Edad Media (&#8230;) no fue el per\u00edodo de oscurantismo que muchos pretenden. El medioevo fue el momento de las catedrales, la universidad, las corporaciones. A\u00fan no exist\u00edan las grandes instituciones que son los Estados-naci\u00f3n. \u00danicamente exist\u00eda el Santo Imperio Romano, que s\u00f3lo eran peque\u00f1as baron\u00edas, enfrentadas unas con otras. Tribus en el fondo. Y, sin embargo, hab\u00eda una aut\u00e9ntica unidad europea, sin el molde de los Estados-naci\u00f3n. El ajuste entre todas esas peque\u00f1as entidades produjo la organizaci\u00f3n posterior\u201d<a href=\"#_edn1\" id=\"_ednref1\">[i]<\/a>.<\/p>\n<p>Todos se conceb\u00edan parte de una unidad espiritual a la cual se llamaba <em>Cristiandad<\/em>; la discusi\u00f3n pol\u00edtica de occidente era si primaba el Emperador o el Pont\u00edfice, como resabio romano donde el Emperador era Pont\u00edfice M\u00e1ximo. El Renacimiento nos habla de que eso ya no es atractivo, las entidades pol\u00edticas se perciben como desunidas, pero no vuelven a estructurar un imperio continental, sino que se reagrupan como los estudiantes en las Universidades, por <em>nat\u00edo,<\/em> seg\u00fan donde hab\u00edan nacido: naciones.<\/p>\n<p>Finalmente, el imperio se revela definitivamente incapaz de resolver los problemas de la ruptura religiosa y desaparece, aun como ideal. La Reforma fue parte del proceso, los mendicantes del siglo XIII se preocupaban por salvar a las personas, pero como bien lo representa fray Dominique Chenu <em>(Reformas de estructura<\/em> y <em>El Constantinismo en la Iglesia<\/em>, 1966<em>)<\/em> no ten\u00edan por qu\u00e9 salvar la cultura medieval, que tal vez, desde el Evangelio, se hubiera vuelto insalvable.<\/p>\n<p>A la par que el mundo, primero europeo y luego euro americano, se iba convirtiendo en puritano, la intolerancia segu\u00eda aumentando<a href=\"#_edn2\" id=\"_ednref2\">[ii]<\/a>.<\/p>\n<p>Los puritanos no fueron s\u00f3lo los padres del <em>Mayflower;<\/em> el Jansenismo signific\u00f3 la asimilaci\u00f3n de principios puritanos en el mundo cat\u00f3lico, y el nuevo estoicismo de la <em>moral victoriana<\/em> se volvi\u00f3 <em>buen sentido<\/em> com\u00fan a partir de las \u00e9lites imperiales.<\/p>\n<p><strong>El cambio<\/strong><\/p>\n<p>Como proceso general, el Puritanismo fue funcional al desarrollo dominante de uno de los tres capitalismos (exist\u00eda el luterano del Norte de Europa y el cat\u00f3lico\/ortodoxo del Mediterr\u00e1neo), pero el despliegue global posterior a la Revoluci\u00f3n Industrial no fue acompa\u00f1ado por un conforme desarrollo espiritual, no hubo una nueva espiritualidad para los nuevos problemas.<\/p>\n<p>En su m\u00e1s alto desarrollo, a fines del siglo XIX, fue aumentando el sentimiento de opresi\u00f3n, de agobiante desaz\u00f3n y malestar creciente de la interioridad del hombre. Una angustiosa conciencia de crisis, no atribuible a una transfiguraci\u00f3n morosa del pasado, sino al sentimiento de una cultura que estaba enfilado a un callej\u00f3n sin salida.<\/p>\n<p>Friedrich Nietzsche hab\u00eda descripto la voluntad proteica del nihilismo en <em>As\u00ed habl\u00f3 Zarathustra <\/em>(1883-85); A. Schweitzer escribe sobre el <em>Declive y restauraci\u00f3n de la cultura <\/em>(1900, y que alcanz\u00f3 su forma definitiva entre los a\u00f1os 1914 y 1917); donde pensaba en el declive y auto aniquilaci\u00f3n de la cultura.<\/p>\n<p>Philipp Lersch<a href=\"#_edn3\" id=\"_ednref3\">[iii]<\/a> sostiene que la conciencia de la crisis encontr\u00f3 su primera expresi\u00f3n literaria y program\u00e1tica en la obra de W. Rathenau <em>Cr\u00edtica de nuestra \u00e9poca<\/em> (1913), en la que analiza la mecanizaci\u00f3n de la vida como el problema nuclear de nuestra situaci\u00f3n. Un a\u00f1o m\u00e1s tarde aparec\u00eda la obra de E. Hammacher <em>Problemas capitales de la cultura moderna<\/em> (1914), que trata sobre todo de desentra\u00f1ar las ra\u00edces hist\u00f3ricas de un <em>esp\u00edritu destemplado<\/em>.<\/p>\n<p>Inmediatamente despu\u00e9s de terminada la Primera Guerra Mundial, O. Spengler ofreci\u00f3 la interpretaci\u00f3n y cr\u00edtica de su tiempo. La <em>Decadencia de Occidente<\/em> desencaden\u00f3 un apasionado debate. Cre\u00eda que, por una especie de ley natural, las grandes expresiones culturales tienen un ciclo de vida definido: nacimiento, crecimiento, florecimiento, envejecimiento y muerte. Seg\u00fan \u00e9l, Occidente corre inexorablemente hacia la muerte, a pesar de sus intentos por evitarla. El aparente car\u00e1cter cient\u00edfico de esa tesis esconde un dogmatismo intolerante: el esp\u00edritu es producto de la materia; la moral es producto de las circunstancias y debe definirse y practicarse de acuerdo con los objetivos de la sociedad.<\/p>\n<p>Entre los latinos, encontramos los escritos de Ortega y Gasset, desde <em>Los<\/em> <em>terrores del a\u00f1o mil: cr\u00edtica de una leyenda<\/em> (1909) y <em>La rebeli\u00f3n de las masas<\/em> (1926). Contempor\u00e1neamente Freud escribe su <em>Malestar de la cultura<\/em> (1921-1930) donde afirma: \u201cNuestros contempor\u00e1neos han llegado a tal extremo en el dominio de las fuerzas elementales que con su ayuda les ser\u00eda f\u00e1cil exterminarse mutuamente hasta el \u00faltimo hombre. Bien lo saben, y de ah\u00ed buena parte de su presente agitaci\u00f3n, de su infelicidad y su angustia\u201d.<\/p>\n<p>Conclu\u00eda la Modernidad, la \u00e9poca de las luces de la raz\u00f3n, de la confianza en la<em> Raz\u00f3n<\/em> y de la esperanza en que su progreso nos dar\u00eda la paz y felicidad duradera, mediante una orientaci\u00f3n al futuro y al dominio del mundo.<\/p>\n<p>En el mismo a\u00f1o (1934) ver\u00e1n la luz los <em>Cuadernos de la C\u00e1rcel,<\/em> de Gramsci, <em>La gravedad y la Gracia<\/em> y sus <em>Reflexiones sobre la causa de la libertad<\/em> de Simone Weil.<\/p>\n<p>Rousseau, Nietzsche y Marx afirmaron que no hab\u00eda ninguna falla en el hombre. Nietzsche, dice que no ha hecho otra cosa que predicar la inocencia del hombre. El hombre es un ser inocente (<em>As\u00ed habl\u00e1 Zaratustra<\/em>, 1885).<\/p>\n<p>Guernica, Auschwitz, Coventry, Dresde, Hiroshima, el Goulag demostraron que alguna falla exist\u00eda en el hombre. Fueron el ocaso de un mundo, de una cultura, de una civilizaci\u00f3n, un proceso de desintegraci\u00f3n en el que todo debi\u00f3 ser otra vez objeto de problema. Las dos guerras mundiales fueron guerras civiles de la cultura euroamericana. \u201cArrastraron a todo el planeta, fueron guerras continentales interrumpidas por un armisticio desgraciado. Fue Europa la que desgarr\u00f3 a Europa. El holocausto, el fascismo, el estalinismo incluso, tienen ra\u00edces muy profundas en la civilizaci\u00f3n europea. Tras la matanza global de setenta millones de personas, de Madrid a Odessa, de Oslo a Palermo, Europa queda cansada del mundo. Es un absurdo que, sin embargo, puede tener un significado psicol\u00f3gico muy grave, como si hubiera un exceso de Historia. Los fantasmas son una carga terriblemente pesada\u201d.<a href=\"#_edn4\" id=\"_ednref4\">[iv]<\/a><\/p>\n<p>Sartre, Beauvoir y Camus representan una \u00c9tica de la Rebeli\u00f3n. En 1946, casi al mismo tiempo en que Horkheimer y Adorno daban a la luz la <em>Dial\u00e9ctica de la ilustraci\u00f3n,<\/em> J. P. Sartre escribe una obra que ser\u00eda considerada como el manifiesto de la filosof\u00eda moral del siglo XX. Su t\u00edtulo es ya una afirmaci\u00f3n: <em>L&#8217;existencialisme est un humanisme<\/em>.<\/p>\n<p>En <em>La n\u00e1usea, J.<\/em> P. Sartre hab\u00eda afirmado que los humanistas se equivocaban y se hab\u00eda burlado tambi\u00e9n de cierto tipo de humanismo. Ahora, en <em>El existencialismo es un humanismo,<\/em> Sartre da a la palabra \u201chumanismo\u00bb el sentido del hombre constantemente fuera de s\u00ed mismo, que eso es lo que hace existir al hombre.<\/p>\n<p>Luego de Hiroshima, ve la luz la obra de George Orwell <em>1984<\/em> (1949), la de H. Arendt <em>Los or\u00edgenes del totalitarismo<\/em> (1951), y la obra El <em>hombre unidimensional<\/em> de H. Marcuse (1964).<\/p>\n<p><strong>La \u00e9poca<\/strong><\/p>\n<p>A diferencia de Spengler, A. Toynbee (<em>Estudio sobre la historia,<\/em> 1971) no cree en un ciclo cultural determinista y sostiene que el mundo occidental se encuentra en crisis y su declinaci\u00f3n se debe a que se ha pasado de la religi\u00f3n al culto de la t\u00e9cnica. La forma de revertir las consecuencias de esa crisis, se\u00f1alaba, era introducir nuevamente el factor religioso que forma parte de la herencia de todas las culturas, pero, especialmente, de lo que hab\u00eda quedado del cristianismo occidental.<\/p>\n<p>Al fin de la guerra de Vietnam, Daniel Bell publica (1973) <em>El<\/em> <em>advenimiento de la sociedad postindustrial y<\/em> sus <em>Contradicciones culturales del capitalismo,<\/em> en tanto que Foucault publica (1975) <em>Vigilar y castigar<\/em>.<\/p>\n<p>Las transformaciones que va trayendo el fin de la guerra fr\u00eda y la reconversi\u00f3n econ\u00f3mico social europea permiten una visi\u00f3n m\u00e1s global de los fen\u00f3menos, y as\u00ed, en 1979, A. Del Noce publica su <em>Agon\u00eda de la sociedad opulenta,<\/em> H. Jonas <em>El principio de responsabilidad,<\/em> John Rawls <em>Una teor\u00eda de la Justicia, y<\/em> en 1981 J. Freund <em>El<\/em> <em>Fin del Renacimiento<\/em>.<\/p>\n<p>Antoni Joan Colom Ca\u00f1ellas publica <em>Despu\u00e9s de la Modernidad.<\/em> (1994), Ratzinger <em>Ser Cristiano en la era neopagana<\/em> (1994), Gianni Vattimo <em>Creer que se cree<\/em> (1996), Lipoveski <em>El Lujo Eterno<\/em> (2003), y Vattimo <em>Despu\u00e9s de la Cristiandad<\/em> (2004), s\u00f3lo para mencionar algunos que tratan de describir lo que Zygmunt Bauman dio en llamar <em>el Interegno<\/em> en el cual hemos vivido<a href=\"#_edn5\" id=\"_ednref5\">[v]<\/a>.<\/p>\n<p><strong>The Wall<\/strong><\/p>\n<p>En este contexto del permanente intento de multiplicaci\u00f3n artificial de una individualidad, a trav\u00e9s del h\u00e1bito de identificaciones en la superficie, he encontrado muy valiosa la discusi\u00f3n de algunas pel\u00edculas con mis alumnos. Ven en sus casas <em>The Wall<\/em> de <em>Pink Floyd<\/em> (1982), y luego completan un cuestionario que ser\u00e1 comentado en clase: <em>\u00bfQu\u00e9 sentimientos te sugiere la pel\u00edcula? <\/em>Mayoritariamente responden que se trata de<em> sentimientos de dolor, tristeza, angustia, soledad, falta de esperanzas, humillaci\u00f3n, verg\u00fcenza, miedo, rebeld\u00eda, hartazgo y ansia de libertad; muestra c\u00f3mo una persona puede encerrarse en s\u00ed misma, como si fuese un muro que construimos para aislarnos de la realidad desde la infancia con contenidos de violencia<\/em>.<\/p>\n<p>A la pregunta sobre si <em>Son sentimientos s\u00f3lo de un hombre o de alg\u00fan modo son compartidos por una generaci\u00f3n, <\/em>responden que<em> son sentimientos compartidos por una generaci\u00f3n, que se encarna principalmente en Pink, pero a la vez, varios sienten lo mismo, la Segunda Guerra Mundial afect\u00f3 la mente y el alma de muchas personas, y esto hace que se marque un antes y un despu\u00e9s en una generaci\u00f3n<\/em>. Otros agregan que <em>son compartidos por una generaci\u00f3n, aquella de los j\u00f3venes que, a partir del Mayo Franc\u00e9s, a lo largo de la d\u00e9cada de los &#8217;70, e incluso principios de los &#8217;80, se rebelaron contra el statu quo.<\/em> Y finalmente otros agregan que <em>son sentimientos compartidos por esta generaci\u00f3n que busca un quiebre<\/em>.<\/p>\n<p>Finalmente, ante la pregunta <em>\u00bfDe d\u00f3nde provienen esos sentimientos?<\/em> responden que<em> provienen de lo m\u00e1s hondo del coraz\u00f3n humano: la b\u00fasqueda del sentido de nuestra vida y la necesidad de adoptar una posici\u00f3n frente a lo que la comunidad nos pide, son vivencias que nos interpelan a todos. Frente a lo dif\u00edcil del desaf\u00edo, es posible, y humano, reflexionar, dudar y hasta sufrir por lo que nos pasa, nos pas\u00f3 y por lo que sentimos que nos va a ocurrir.<\/em><\/p>\n<p>En la actual crisis \u2013de ra\u00edces y de sentido\u2013 de la civilizaci\u00f3n euro americana, globalizaci\u00f3n y fragmentaci\u00f3n coexisten. As\u00ed como permiti\u00f3 el protagonismo global de otras civilizaciones, se ha extendido a todo el planeta y sigue avanzando en direcci\u00f3n a una sola historia com\u00fan a la gran mayor\u00eda de los hombres, en sus distintas civilizaciones. Las estructuras nacionales ya no son el contenido de la vida social, y cada vez pierden m\u00e1s de su capacidad de continente.<\/p>\n<p>El continente son burbujas de sentido (conformadoras de tribus \/ colmenas) que no requieren el contacto corporal para existir, pero que anhelan la expresi\u00f3n colectiva, sea el desfile latino, la manifestaci\u00f3n por el ejercicio de su sexualidad, pero tambi\u00e9n la m\u00fasica electr\u00f3nica, el metal, el triunfo de un equipo deportivo, la adhesi\u00f3n religiosa, o el arte de la meditaci\u00f3n a cielo abierto. Son las transversalidades colectivas, siempre intuidas, aunque s\u00f3lo a veces expresadas.<\/p>\n<p>Donde el Estado nacional moderno hab\u00eda inventado al ciudadano (en su extremo al fiel, o al ario), parte de una solidaridad org\u00e1nica de iguales, la Rep\u00fablica. La actualidad transcurre por rutas transversales entre lo que localmente pueden parecer solo m\u00f3nadas.<\/p>\n<p>La civilizaci\u00f3n Actual es as\u00ed una pregunta abierta para el hombre. Un mundo que no es \u2013en primer t\u00e9rmino\u2013 mejor ni peor que otros mundos, sino distinto. Sus desaf\u00edos hacen de \u00e9l otra oportunidad para nuevas s\u00edntesis civilizatorias creacionistas. Porque el <em>Reino de Dios<\/em> mantiene su vitalidad en todo tiempo, desde siempre y para siempre.<\/p>\n<p><em>Roberto Est\u00e9vez es Profesor titular ordinario de filosof\u00eda pol\u00edtica en la Facultad de Ciencias Sociales de la UCA y presidente de la Asociaci\u00f3n Civil Santo Domingo de Guzm\u00e1n en Tandil<\/em><\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n<p><a href=\"#_ednref1\" id=\"_edn1\">[i]<\/a> Michael Maffesoli, \u201cEstamos ante el retorno de las tribus\u201d, <em>La Naci\u00f3n<\/em>, Buenos Aires, 31 de agosto de 2005, p. 10. Para el mismo problema, Peter Dr\u00fccker tambi\u00e9n recurre al mismo per\u00edodo: en el siglo XIII, cuando el mundo europeo cambi\u00f3 de la noche a la ma\u00f1ana, hizo de la nueva ciudad su centro, se produjo una de estas transformaciones con el surgimiento de los gremios como nuevos grupos sociales dominantes, con el renacer del comercio entre grandes distancias, con el G\u00f3tico, esa nueva arquitectura eminentemente urbana, es m\u00e1s, casi exclusivamente burguesa, con la nueva pintura creada en Siena; con la vuelta a Arist\u00f3teles como fuente primigenia de sabidur\u00eda; con las universidades urbanas sustituyendo, como centros de cultura, a los monasterios en su aislamiento rural, con las nuevas \u00f3rdenes urbanas, los dominicos y los franciscanos, surgiendo como portadores de religi\u00f3n, saber y espiritualidad y, al cabo de unas pocas d\u00e9cadas, con el paso del lat\u00edn a las lenguas vern\u00e1culas y con la creaci\u00f3n, por parte del Dante, de la literatura europea (Peter Dr\u00fccker, <em>La sociedad post capitalista<\/em> (1992), Ed. Sudamericana, Bs. As., 1999, p. 9.)<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref2\" id=\"_edn2\">[ii]<\/a> La experiencia de Espinoza es un caso ilustrativo respecto del clima espiritual: nacido en el barrio jud\u00edo de \u00c1msterdam, de una familia hebrea originaria de Espinosa de los Monteros (Burgos), emigrada \u2013como tantos otros\u2013 primero a Portugal y luego a Holanda. Educado en la escuela jud\u00eda, se familiariza con la Biblia y el Talmud. En 1654 comienzan las acusaciones de ate\u00edsmo contra Baruch. En 1656 es expulsado de la Sinagoga, atribuy\u00e9ndosele <em>acciones monstruosas<\/em> y <em>herej\u00edas abominables<\/em>. Abandona \u00c1msterdam y frecuenta ambientes de los llamados <em>Collegianten,<\/em> cristianos cartesianos liberales. En 1665 se traslada a La Haya y redacta su Tratado teol\u00f3gico-pol\u00edtico, que publica en secreto (1670); al poco tiempo, se descubre el nombre de su autor, a quien le llegan las m\u00e1s virulentas amenazas de los calvinistas. Finalmente, hasta el Concilio Vaticano II, sus obras figuran en el <em>Index<\/em> (libros de lectura prohibida) de la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref3\" id=\"_edn3\">[iii]<\/a> En su obra <em>El hombre en la actualidad<\/em> (\u00ab<em>er mensch in der Gegenwart<\/em>, M\u00fcnchen-Basel, 1955) trad, Jos\u00e9 P\u00e9rez Riesco, Madrid: Ed. Gredos, 2a, 1979, pp. 10-11.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref4\" id=\"_edn4\">[iv]<\/a> Steiner, G. <em>El cansancio de la vieja Europa<\/em>, en el suplemento cultural de La Naci\u00f3n, Buenos Aires, 20 de junio de 2004, p. 2, y 27 de junio de 2004, p. 3.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref5\" id=\"_edn5\">[v]<\/a> Inici\u00e9 estas reflexiones en los a\u00f1os 1981 y 1982, bajo la direcci\u00f3n de Rafael Alvira Dom\u00ednguez (durante una pasant\u00eda de investigaci\u00f3n en el Departamento de Filosof\u00eda Pr\u00e1ctica de la Universidad de Navarra), con el tema <em>Educaci\u00f3n Personalizada y Desarrollo integral<\/em>. Una de las cuatro partes de la misma se transform\u00f3 en mi tesis doctoral: <em>Muerte y nacimiento de una civilizaci\u00f3n: Alternativa creacionista al nacimiento de una nueva civilizaci\u00f3n<\/em>, en la USAL (1986), y finalmente parte de ella fue un programa de formaci\u00f3n de profesores en la Universidad del Norte Santo Tom\u00e1s de Aquino, que luego se transform\u00f3 en el libro <em>Notas sobre la Cosmovisi\u00f3n Actual<\/em> (1\u00b0 2006, 2\u00b0 2009), Editorial UNSTA, San Miguel de Tucum\u00e1n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay \u00e9pocas en las que una generaci\u00f3n \u00edntegra queda as\u00ed atrapada entre dos eras, dos formas de vida, y en consecuencia, pierde toda facultad de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1456],"tags":[1088,1581,75,3069,355],"class_list":["post-17507","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-filosofia","tag-cambios","tag-conciencia","tag-crisis","tag-epoca","tag-filosofia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4yn","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17507","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17507"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17507\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17509,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17507\/revisions\/17509"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17507"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17507"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17507"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}