{"id":17537,"date":"2022-08-29T18:50:45","date_gmt":"2022-08-29T21:50:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17537"},"modified":"2022-08-29T19:01:35","modified_gmt":"2022-08-29T22:01:35","slug":"la-pandemia-y-la-salud-mental","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17537","title":{"rendered":"La pandemia y la salud mental"},"content":{"rendered":"<p>La pandemia del COVID-19 ha sido una bofetada c\u00f3smica que sacudi\u00f3 la vida en el planeta, derrumb\u00f3 seguridades y desestructur\u00f3 todos los niveles de la existencia. Produjo la sensaci\u00f3n de que se paralizaba la vida, al tiempo que poderes econ\u00f3micos que se cre\u00edan invencibles pod\u00edan derrumbarse. Los gobiernos perdieron la confianza de la poblaci\u00f3n y las penurias sociales se incrementaron. Se puso en evidencia la inhumana competencia comercial por las vacunas, la desconfianza entre naciones y la rebeli\u00f3n de multitudes incapaces de tolerar restricciones. Y sumergi\u00f3 a la poblaci\u00f3n global en la sensaci\u00f3n de un futuro imprevisible.<\/p>\n<p>Paralelamente, la investigaci\u00f3n m\u00e9dica y los grandes laboratorios del mundo realizaron una proeza: elaborar vacunas en tiempo r\u00e9cord e incidir decisivamente en la disminuci\u00f3n del potencial de v\u00edctimas.<\/p>\n<p>La humanidad se ha enfrentado a plagas y pandemias de enfermedades desde hace millones de a\u00f1os. La peste negra, la llamada gripe espa\u00f1ola o la viruela&nbsp;dejaron a su paso millones de muertos en distintas \u00e9pocas de la historia. Sin embargo, en contraste con cierta mentalidad contempor\u00e1nea, las enfermedades y la muerte entonces eran consideradas expresiones de la fragilidad de la vida que deb\u00edan ser aceptadas.<\/p>\n<p>Con el paso de los d\u00edas del reciente confinamiento, todo se fue impregnando de una repetici\u00f3n rutinaria y de una atm\u00f3sfera de vida encarcelada. Y el intento de escape \u2013en la tecnolog\u00eda, las plataformas digitales, las redes sociales, el alcohol, las drogas\u2026\u2013 para huir del aburrimiento, result\u00f3 insuficiente y fracas\u00f3. Una invasi\u00f3n silenciosa de eso que llamamos <em>hast\u00edo<\/em> influy\u00f3 sobre millones de personas.<\/p>\n<p>Nuestras generaciones no estaban preparadas para<strong> <\/strong>responder adecuadamente a esta prueba. \u00bfC\u00f3mo enfrenta una realidad penosa un hombre acostumbrado a la evasi\u00f3n de compromisos y carente de fortaleza, alimentado por una cultura consumista, por la superficialidad y la secularizaci\u00f3n de criterios y costumbres?&nbsp;<\/p>\n<p>Se hab\u00eda so\u00f1ado con una \u201c<em>sociedad del bienestar\u201d<\/em> y, con las transformaciones sociales (cient\u00edficas, t\u00e9cnicas, etc.), se gener\u00f3 en el hombre una fuerte <em>sensaci\u00f3n de poder. <\/em>El mundo estaba focalizado en la raz\u00f3n y en el progreso t\u00e9cnico como valores centrales, con una concepci\u00f3n individualista de la existencia, excluyentemente antropoc\u00e9ntrica, que simplemente \u201ctranscurriera\u201d en piloto autom\u00e1tico. Se buscaba la distracci\u00f3n y el entretenimiento como forma de compensar el aburrimiento y la abulia, y con distintos consumos para satisfacer la inmadurez emocional.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>Al desintegrarse este sistema de vida, producto del COVID-19, se desencadenaron nuevos conflictos que se sumaron a las carencias latentes irresueltas. Sobrevino una avalancha de problemas m\u00e9dicos, econ\u00f3micos, pol\u00edticos y sociales, pero especialmente se vio afectado el nivel psicol\u00f3gico de las personas y los grupos humanos.<\/p>\n<p>Se produjo una inundaci\u00f3n de s\u00edntomas patol\u00f3gicos, variables seg\u00fan la estructura de cada personalidad: miedo y ansiedad, agobio y depresi\u00f3n, reactividad transgresora de l\u00edmites o irritabilidad en la din\u00e1mica familiar\u2026.&nbsp; El encierro produjo claustrofobia; y el aire libre, miedo al contagio. Todo ambiente se torn\u00f3 amenazante. Se desmoron\u00f3 la seguridad y se puso de manifiesto la escasa tolerancia a la frustraci\u00f3n y la rebeli\u00f3n a limitaciones e imposiciones.<\/p>\n<p>Comenz\u00f3 la \u201c<em>pandemia de&nbsp;Salud Mental\u201d<\/em>&nbsp;y hoy est\u00e1n siendo explorados los efectos cl\u00ednicos, psicol\u00f3gicos y sociales adversos en la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n. Se pudo constatar que el&nbsp;confinamiento y el distanciamiento social y f\u00edsico provocan un incremento de la ansiedad, la depresi\u00f3n, el estr\u00e9s y otros sentimientos negativos. Se trata de factores de riesgo no s\u00f3lo para los problemas de salud mental&nbsp;como el suicidio y las autoagresiones, el abuso de sustancias y el maltrato dom\u00e9stico, sino tambi\u00e9n para los psicosociales como la falta de sentido de la vida, los duelos mal elaborados y el quiebre de relaciones conyugales, familiares y amicales. Tambi\u00e9n se ha comprobado el agravamiento de problemas de salud mental preexistentes en personas que hicieron crisis y requieren todav\u00eda hoy asistencia terap\u00e9utica<em>. <\/em>Si bien la asistencia que brindan los consultorios psicol\u00f3gicos es muy importante, resulta insuficiente para contener la demanda, especialmente de la patolog\u00eda m\u00e1s frecuente: los procesos depresivos.<\/p>\n<p>En el <em>hast\u00edo o depresi\u00f3n<\/em> el individuo se siente aislado, lo acosa un vac\u00edo existencial y no le encuentra gusto a la existencia. Los intentos de diversi\u00f3n, de evasi\u00f3n de la realidad y de satisfacciones fugaces no alcanzan a neutralizar la rutina del vivir a la deriva. F\u00e1cilmente le disgustan los est\u00edmulos del contexto, lo cual le provoca una <em>irritabilidad<\/em> que se hace h\u00e1bito y que oculta un monto considerable de resentimiento y hostilidad. El deprimido est\u00e1 enojado con el mundo.<\/p>\n<p>Pero debajo de estas patolog\u00edas psicol\u00f3gicas, que son la zona manifiesta del iceberg, subyace tambi\u00e9n un <em>problema existencial.<\/em> &nbsp;En todos, consciente o inconscientemente, se ha hecho presente <em>el miedo a la muerte y la falta de sentido de la vida.<\/em><\/p>\n<p>El hombre autosuficiente, egoc\u00e9ntrico y superficial no est\u00e1 en condiciones de responder sensatamente a las circunstancias, que exigen aceptaci\u00f3n tolerancia a la frustraci\u00f3n. La incertidumbre, una de las vivencias m\u00e1s penosas para el ser humano, qued\u00f3 resonando en el estado de \u00e1nimo de todos. Corresponde se\u00f1alar que muchas personas, incluso apoyadas en grupos de solidaridad, de fe, barriales, etc. supieron transitar la pandemia con un esp\u00edritu de resiliencia, buscando alternativas para sobreponerse ante las dificultades y la incertidumbre permanente. Muchos se aferraron a la fe y la conversi\u00f3n, en procesos que no pueden ser repentinos, sino que necesitan su tiempo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n existieron miradas exagerada o ingenuamente esperanzadas acerca de un mundo nuevo que pudiera surgir luego de la prueba. Se dijo que exist\u00edan posibilidades de salir mejores. Sin embargo, la humanidad se encuentra hoy con <em>el mundo de siempre<\/em>. Cunde el desencanto y abundan la queja, el descontento, el resentimiento larvado. Parecer\u00edan estar ausentes la serenidad, la confianza y la paciencia. En estas condiciones, \u00bfseremos capaces de asumir la crisis planetaria y sostener el tim\u00f3n de su destino?<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de dos de a\u00f1os del inicio de la pandemia, aprendimos que es importante la disposici\u00f3n de estar abiertos a la realidad del mundo, de poner en juego cierta sinton\u00eda emocional con los otros, una visi\u00f3n favorable hacia las cosas e involucrase responsablemente en crecer cada d\u00eda.<\/p>\n<p>Insistimos en que el problema de fondo es el <em>vac\u00edo<\/em> e<em>xistencial<\/em>. La reconstrucci\u00f3n no vendr\u00e1 de las recetas econ\u00f3micas, de los cambios pol\u00edticos ni de las recomposiciones sociales, sino de una \u201ctransfiguraci\u00f3n\u201d cultural, un cambio de criterios y mentalidades, fundado en una filosof\u00eda de vida sana y en una conversi\u00f3n del coraz\u00f3n.<em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p>Una mente abierta y un esp\u00edritu fraterno podr\u00e1n salvarnos. Remontar el tedio y el desencanto es el gran desaf\u00edo de los pr\u00f3ximos tiempos.\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pandemia del COVID-19 ha sido una bofetada c\u00f3smica que sacudi\u00f3 la vida en el planeta, derrumb\u00f3 seguridades y desestructur\u00f3 todos los niveles de la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7,6],"tags":[2562,961,1123,2540,18,2888,3075],"class_list":["post-17537","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editoriales","category-nota-tapa","tag-aislamiento","tag-depresion","tag-editorial","tag-pandemia","tag-salud","tag-salud-mental","tag-temor"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4yR","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17537","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17537"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17537\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17539,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17537\/revisions\/17539"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17537"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17537"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17537"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}