{"id":17544,"date":"2022-08-29T19:17:16","date_gmt":"2022-08-29T22:17:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17544"},"modified":"2022-08-29T19:19:10","modified_gmt":"2022-08-29T22:19:10","slug":"los-animales-otros-y-nosotros-reflejo-del-misterio-trinitario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17544","title":{"rendered":"Los animales, otros y nosotros, reflejo del misterio trinitario"},"content":{"rendered":"<p>La percepci\u00f3n humana sobre los animales ha variado notablemente en el tiempo reciente. Aunque desde Arist\u00f3teles existe una tradici\u00f3n que concibe al ser humano como un viviente racional (<em>z\u00f3on logic\u00f3n<\/em>), la tendencia general ha sido la de pensar al ser humano como absolutamente original, precisamente debido a su capacidad intelectual, menospreciando su base animal. Especialmente en la edad moderna, cuando se privilegia en modo desmedido la facultad de la raz\u00f3n, lo humano se identifica con lo superior y distinto. Conceptos tales como \u201craz\u00f3n\u201d y \u201clibertad\u201d adquieren autonom\u00eda, desprendidos del sustrato biol\u00f3gico donde se producen. El desarrollo del m\u00e9todo cient\u00edfico, y m\u00e1s a\u00fan en su interpretaci\u00f3n en clave positivista, sumado al avance tecnol\u00f3gico de las \u00faltimas d\u00e9cadas, han producido una mirada curiosamente sesgada de lo humano y, simult\u00e1neamente, del reino animal.<\/p>\n<p><strong>Somos nosotros<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, es desde la misma ciencia de donde ha surgido una visi\u00f3n sobre la dimensi\u00f3n de lo animal de lo humano. La biolog\u00eda evolutiva entronc\u00f3 claramente al <em>Homo sapiens<\/em> en la historia de la vida. Los humanos no somos sino una especie animal m\u00e1s, originada hace relativamente poco, y producto de la transformaci\u00f3n biol\u00f3gica, \u00faltimamente de hom\u00ednidos, lejanamente de especies de mam\u00edferos ya extinguidos, y remotamente de organismos unicelulares. La idea del origen evolutivo del ser humano ha sido fortalecida por estudios gen\u00e9ticos que muestra el masivo patrimonio com\u00fan existente entre genomas de otras especies y el de la nuestra. Otras especialidades cient\u00edficas no han hecho sino confirmar tal parentesco.<a href=\"#_edn1\" id=\"_ednref1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>Somos animales. Somos lo mismo que el resto de las especies. La originalidad est\u00e1 en algo que no excluye lo animal.<\/p>\n<p><strong>Somos otros<\/strong><\/p>\n<p>En plena propagaci\u00f3n del evolucionismo neodarwinista, en las generaciones posteriores a Darwin, en los que se pretend\u00eda explicar todo por medio de una evoluci\u00f3n material y azarosa, hubo figuras disruptivas que afirmaron el car\u00e1cter original de cada organismo en su especie. Es el caso de J. von Uexk\u00fcll quien, influido por la filosof\u00eda kantiana, organiz\u00f3 un proyecto de investigaci\u00f3n radicado en la hip\u00f3tesis de que cada animal tiene un mundo perceptivo (<em>Umwelt<\/em>) propio e incomunicable<a href=\"#_edn2\" id=\"_ednref2\">[2]<\/a>&nbsp;(Uexk\u00fcll, 2016). No sabemos c\u00f3mo percibe un murci\u00e9lago, seg\u00fan se\u00f1alaba Wittgenstein<a href=\"#_edn3\" id=\"_ednref3\">[3]<\/a>: su mundo vital es totalmente diverso al humano. Hay una absoluta originalidad de las especies en lo que respecta a sus horizontes perceptivos. Ni siquiera la ciencia humana puede comprender acabadamente lo que vive una hormiga o una lechuza. Son <em>otros<\/em>.&nbsp;<\/p>\n<p>Estas ideas tuvieron efectos filos\u00f3ficos. Es el caso de Ortega y Gasset quien, influido por esta visi\u00f3n, declar\u00f3 esa expresi\u00f3n bien conocida de que soy yo y mis circunstancias. La originalidad humana, individual pero tambi\u00e9n espec\u00edfica, incluye el mundo perceptivo y la situaci\u00f3n ambiental<a href=\"#_edn4\" id=\"_ednref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito de la especie, la originalidad se expresa en una estructura perceptiva intransferible, que hace que para cada una de ellas el horizonte de percepci\u00f3n sea totalmente distinto que para otra especie. Ello implica que hoy se entienda que las especies son alteridades unas con otras, aun en su continuidad evolutiva. Y, por ello, las m\u00faltiples especies vivientes y extintas son tambi\u00e9n \u201cotros\u201d para los humanos. Se puede afirmar que son un conjunto multitudinario de extra\u00f1os familiares.<\/p>\n<p><strong>La destrucci\u00f3n de los otros-nosotros: la sexta extinci\u00f3n masiva de especies<\/strong><\/p>\n<p>En el per\u00edodo de la historia del planeta en que vivimos, se est\u00e1 produciendo un fen\u00f3meno dram\u00e1tico: la actividad humana est\u00e1 generando una sexta extinci\u00f3n masiva de especies, con una velocidad e intensidad nuevas. No se trata de un fen\u00f3meno in\u00e9dito, pues ha habido al menos cinco extinciones masivas de seres vivos, ocurridas en los \u00faltimos 600 millones de a\u00f1os, producidas por causas naturales. El suceso de extinci\u00f3n masiva m\u00e1s reciente marc\u00f3 la transici\u00f3n del Cret\u00e1ceo al Terciario (KT en ingl\u00e9s). Ocurri\u00f3 hace 66 millones de a\u00f1os. Se calcula que casi el 70% de las especies existentes desaparecieron en unos pocos miles de a\u00f1os, incluyendo a la mayor\u00eda de los dinosaurios. De \u00e9stos, s\u00f3lo subsistieron los antecesores de las actuales aves. Estamos ahora en la sexta extinci\u00f3n masiva de especies, ocasionada por la acci\u00f3n humana. Es mucho m\u00e1s acelerada que las anteriores, especialmente por el crecimiento poblacional (de 2.000 millones en 1.930 a 7.800 en el presente). Se calcula que se puede acabar con el 70% de las especies, incluida la humana, en modo an\u00e1logo al KT.<a href=\"#_edn5\" id=\"_ednref5\">[5]<\/a><\/p>\n<p>En esta fase de la historia evolutiva se est\u00e1 produciendo una curiosa destrucci\u00f3n de nuestra mismidad en la alteridad animal. La aniquilaci\u00f3n de especies es tambi\u00e9n disoluci\u00f3n de lo humano: no s\u00f3lo porque sin la biodiversidad est\u00e9 en riesgo la supervivencia de los seres humanos, sino porque, en niveles menos tr\u00e1gicos, la existencia de facetas espec\u00edficamente humanas (est\u00e9ticas, religiosas, de bienestar) se ponen en riesgo con la desaparici\u00f3n de bosques, humedales, especies y ecosistemas.<\/p>\n<p><strong>Resonancias trinitarias<\/strong><\/p>\n<p>Desde los or\u00edgenes del pensamiento cristiano se intuy\u00f3 que, siendo el Dios creador un ser trinitario (Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo), los seres creados deb\u00edan de manifestar una huella trinitaria. Lo postul\u00f3 Tertuliano, pero fue San Agust\u00edn de Hipona quien, en el<em> De Trinitate<\/em>, desarroll\u00f3 una teolog\u00eda de los vestigios trinitarios. Las cosas reflejar\u00edan algo de su autor tripersonal. Esta tradici\u00f3n ha tenido continuidad en el pensamiento medieval y moderno.<\/p>\n<p>La imagen de la biodiversidad que nos aporta la biolog\u00eda actual tambi\u00e9n puede ser le\u00edda bajo la luz trinitaria. El mundo viviente, evolutivo y complejo en especies y en relaciones, muestra algo del rostro divino, que es uno y diverso simult\u00e1neamente. En modo particular, el reino animal manifiesta esa faz trinitaria en sus aspectos din\u00e1micos, que le dan cierta originalidad respecto de los otros reinos del mundo viviente. En este sentido, el pensamiento teol\u00f3gico trinitario oriental es especialmente fecundo para pensarlo, ya que ha puesto de relieve que la intercomunicaci\u00f3n entre las personas divinas no es est\u00e1tica, sino profundamente din\u00e1mica. Lo ha conceptualizado con la expresi\u00f3n \u201cperij\u00f3resis\u201d: la activa interacci\u00f3n en conocimiento y amor entre las tres personas. Es claro que la comunicaci\u00f3n din\u00e1mica es com\u00fan a todas las formas vivas. Pero tambi\u00e9n lo es que los animales poseen esta caracter\u00edstica de un modo m\u00e1s complejo que el resto de los seres vivientes: su movilidad e interacci\u00f3n ha llegado en el proceso evolutivo a niveles de complejidad sorprendentes. Basta simplemente observar la vida de una colmena de abejas o la construcci\u00f3n de un nido por un hornero.<\/p>\n<p>Cuando nos detenemos en los animales filogen\u00e9ticamente m\u00e1s cercanos al ser humano, encontramos conductas cercanas a las nuestras, que puede calificarse de emp\u00e1ticas e, incluso, morales<a href=\"#_edn6\" id=\"_ednref6\">[6]<\/a>. Siguiendo el hilo de pensamiento agustiniano que va desde las cosas inanimadas hasta el alma humana, donde ve la imagen de la Trinidad, y no s\u00f3lo huellas, \u00bfse puede aplicar esta analog\u00eda? Aun con la precauci\u00f3n de recordar que nosotros \u2013con un <em>Umwelt<\/em> intransferible\u2013 somos los observadores y, por ello, vemos desde nuestra \u00f3ptica, podemos acercar notas del Dios trinitario que permiten comprender en su misma fuente dichas conductas. El amor, la integraci\u00f3n gregaria, la participaci\u00f3n en una empresa colectiva \u2013como un hormiguero, un vuelo en bandada, etc. \u2013 son algunas de esas dimensiones animales cuya interpretaci\u00f3n trinitaria no deja insatisfecho al creyente.<\/p>\n<p>Finalmente, \u00bfpuede aplicarse esta lectura trinitaria a la comprensi\u00f3n de la extinci\u00f3n masiva de especies llevada adelante por la presencia creciente del poder\u00edo humano sobre el planeta? Por lo pronto, tal como se\u00f1alaba N. Vanney y Th. Berry<a href=\"#_edn7\" id=\"_ednref7\">[7]<\/a>, hacer desaparecer especies implica una p\u00e9rdida de la posibilidad de percibir rasgos divinos, invisibilizados al ser extinguida el mediador creado.<a href=\"#_edn8\" id=\"_ednref8\">[8]<\/a> Por otra parte, el borrar de la faz de la Tierra y de su posible historia futura una especie animal, significa una acci\u00f3n contra el mismo creador trinitario.<\/p>\n<p>Por esos motivos, resulta imperioso detener la aniquilaci\u00f3n, como una necesidad interna de nuestra misma condici\u00f3n de ser imagen trinitaria (<em>imago trinitatis<\/em>) que clama por su fuente. Los animales, como <em>otros de nosotros<\/em>, nos remiten al viviente por antonomasia, el \u201cyo y nosotros\u201d originario. Recuerdan que el mundo viviente, con sus mundos vitales diversos y comunes, con sus lazos comunicativos y ecol\u00f3gicos, en su conjunto y en sus particularidades, es un reflejo del Dios trinitario. Pero los animales, sobre todo los m\u00e1s cercanos en la historia evolutiva, con su capacidad emp\u00e1tica, no s\u00f3lo nos sacan de la terrible soledad como especie, sino que preludian algo del v\u00ednculo de comuni\u00f3n trinitaria, con el \u201cYo, uno y trino\u201d.<a id=\"_ednref9\" href=\"#_edn9\">[9]<\/a><\/p>\n<p><em>Lucio Florio es sacerdote de la Arquidi\u00f3cesis de La Plata, miembro de la Fundaci\u00f3n \u201cDi\u00e1logo entre Ciencia y Religi\u00f3n (DeCyR) de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica Argentina y director de la revista Quaerentibus.<\/em><\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n<p><a href=\"#_ednref1\" id=\"_edn1\">[1]<\/a> Auletta, G., Leclerc, M., &amp; Martinez, R. (. (2011). <em>Biological Evolution: Facts and Theories. A Critical Appraisal 150 years after \u201cThe Origin of Species\u201d.<\/em> Roma: Gregoriana &amp; Biblical Press.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref2\" id=\"_edn2\">[2]<\/a> Uexk\u00fcll, J. v. (2016). <em>Andanzas por los mundos circundantes de los animales y los hombres.<\/em> (M. Guntin, Trad.) Ciudad Aut\u00f3noma de Buenos Aires: Cactus.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref3\" id=\"_edn3\">[3]<\/a> Wittgenstein, L. (1988). <em>Investigaciones filos\u00f3ficas.<\/em> M\u00e9xico: UNAM &#8211; Cr\u00edtica.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref4\" id=\"_edn4\">[4]<\/a> Cfr. Jordano Barea, D. (1983). Ortega y la ecolog\u00eda de Jacobo von Uexk\u00fcll. <em>Bolet\u00edn de la Real Academia de C\u00f3rdoba de Ciencias. Bellas Letras y Nobles Artes, 54<\/em>, 107-112. doi:ISSN 0034-060X.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref5\" id=\"_edn5\">[5]<\/a> Ceballos, G., Ehrlich, A. H., &amp; Ehrlich, P. R. (2021). <em>La aniquilaci\u00f3n de la naturaleza. La extinci\u00f3n de aves y mam\u00edferos por el ser humano.<\/em> M\u00e9xico: Editorial Oc\u00e9ano de M\u00e9xico, 33.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref6\" id=\"_edn6\">[6]<\/a> De Waal, F. (2016). <em>\u00bfTenemos suficiente inteligencia para entender la inteligencia de los animales?<\/em> Buenos Aires: Tusquets.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref7\" id=\"_edn7\">[7]<\/a> Cfr.Vanney, N.,\u201dBiodiversity and Beauty\u201d, Pacifica 8 (1995), 335-345; Berry, Th., The Dream of the Earth, San Francisco, Serra Club Books, 1988, 11. Tema recogido -sin menci\u00f3n a las fuentes teol\u00f3gicas- por Laudato si\u2019 en sus n\u00famero 84-87.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref8\" id=\"_edn8\">[8]<\/a> Hemos desarrollado m\u00e1s extensamente este tema en: \u201cLa figura natural en riesgo. Implicaciones de la crisis ecol\u00f3gica para la est\u00e9tica teol\u00f3gica\u201d, Pensamiento. Revista de Investigaci\u00f3n e Informaci\u00f3n Filos\u00f3fica, Comillas, Madrid, vol.75 n\u00b0283 (2019), p 237 \u2013 250.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref9\" id=\"_edn9\">[9]<\/a> Salvati, G.M., Io uno e trino. La Trinit\u00e1 come modello del cristiano, EDI, Napoli 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La percepci\u00f3n humana sobre los animales ha variado notablemente en el tiempo reciente. 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