{"id":17575,"date":"2022-09-14T09:41:10","date_gmt":"2022-09-14T12:41:10","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17575"},"modified":"2022-09-14T09:46:41","modified_gmt":"2022-09-14T12:46:41","slug":"la-violencia-evangelica-no-existe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17575","title":{"rendered":"La violencia evang\u00e9lica no existe"},"content":{"rendered":"<p>La reciente entrevista a Fernando Vaca Narvaja, en la que \u00e9ste reivindic\u00f3 con orgullo el accionar subversivo de los a\u00f1os \u201970, recuerda el reportaje televisivo a otro de los grandes protagonistas de la violencia setentista, Mario Firmenich, que tuvo lugar a principios de los a\u00f1os \u201990 en un programa period\u00edstico de gran audiencia. En esa ocasi\u00f3n, defraudando a quienes esperaban encontrarlo m\u00e1s maduro y reflexivo por el paso del tiempo, capaz de alg\u00fan grado de autocr\u00edtica, Firmenich, asumiendo el aire adusto de un predicador puritano, abri\u00f3 su discurso citando a Jes\u00fas: \u201cNo crean que he venido a traer paz a la tierra. No vine a traer paz, sino espada\u201d (Mateo 10,34), y a la luz de estas palabras justific\u00f3 los sangrientos cr\u00edmenes que \u00e9l y su organizaci\u00f3n hab\u00edan perpetrado en aquel per\u00edodo atroz de nuestra historia.&nbsp;<\/p>\n<p>Por supuesto que la frase evang\u00e9lica tiene un significado enteramente distinto: no es una autorizaci\u00f3n para ejercitar la violencia sobre otros en nombre de Cristo, sino la advertencia de que el cristiano debe estar preparado a padecer la violencia por su nombre, como muy bien entendieron los m\u00e1rtires. Sin embargo, ambos bandos, militares y subversivos, abrazaron la idea de la violencia \u201csanta\u201d con la misma entusiasta y extraviada convicci\u00f3n. Inicialmente, falt\u00f3 dentro de la Iglesia una masa cr\u00edtica de laicos, pastores y te\u00f3logos que tuvieran la suficiente lucidez, independencia y coraje frente a los bandos en pugna para testimoniar que no existe una violencia \u201cevang\u00e9lica\u201d.&nbsp;<\/p>\n<p>Gradualmente, sin embargo, superando diferencias internas y vacilaciones comprensibles en aquel dif\u00edcil contexto, la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica mostr\u00f3 una reacci\u00f3n saludable, que se plasm\u00f3 en la condena sin atenuantes a la violencia pol\u00edtica de cualquier origen, contribuyendo as\u00ed al retorno y afianzamiento de la democracia (cf. CEA, <em>Iglesia y comunidad nacional<\/em>, 1981). El mismo servicio a la paz prest\u00f3 la Iglesia tras la crisis del 2001, ofreci\u00e9ndose como \u00e1mbito para la Mesa de Di\u00e1logo, de cuya primera etapa surgieron propuestas institucionales que merecer\u00edan ser hoy recordadas.<\/p>\n<p>Sin embargo, en los \u00faltimos a\u00f1os surgieron crecientes amenazas a la paz social, frente a las cuales tanto el episcopado como la sociedad en su conjunto no han logrado todav\u00eda encontrar una respuesta suficientemente clara y contundente que guarde proporci\u00f3n con la magnitud de este proceso de deterioro de la convivencia c\u00edvica.<\/p>\n<p>Para comenzar, se perpetr\u00f3 una apropiaci\u00f3n facciosa de los derechos humanos, la cual abri\u00f3 el camino para la reivindicaci\u00f3n abierta de la lucha subversiva, convertida en una \u00e9pica inspiradora para las nuevas generaciones, dispuestas a aceptar de modo acr\u00edtico la falaz reinterpretaci\u00f3n de un pasado que no hab\u00edan vivido personalmente.&nbsp;<\/p>\n<p>Muchos movimientos sociales, cooptados desde el Estado con fines pol\u00edticos, convirtieron los piquetes y la ocupaci\u00f3n del espacio p\u00fablico en un m\u00e9todo sistem\u00e1tico de agresi\u00f3n a la ciudadan\u00eda y de presi\u00f3n sobre las autoridades. Sectores influyentes del sindicalismo se entregaron con temeridad creciente a pr\u00e1cticas violentas como el bloqueo de empresas (en alg\u00fan caso, incluso, de una ciudad entera, San Nicol\u00e1s, en abril de este a\u00f1o), y llamaron a huelgas generales, cuyo acatamiento incluye siempre la amenaza de violencia contra los trabajadores remisos.<\/p>\n<p>Los episodios de usurpaci\u00f3n de la propiedad privada, si bien no eran novedosos, se multiplicaron al amparo de la inacci\u00f3n del gobierno y de los discursos justificadores de varios de sus funcionarios. El gesto de una di\u00f3cesis del Gran Buenos Aires que acept\u00f3 la usurpaci\u00f3n de un terreno de su propiedad frente al lago Mascardi, inspirado sin duda en la buena voluntad, ha sentado un negativo precedente para los vecinos que sufren el mismo delito. Es verdad que los obispos reaccionaron condenando las acciones violentas (CEA, 29-10-21), pero omitieron reafirmar la legitimidad de la propiedad privada. Algunos dirigentes sociales vinculados a las tomas siguieron exhibiendo su cercan\u00eda a autoridades eclesi\u00e1sticas.<\/p>\n<p>Es oportuno recordar, por su especial significaci\u00f3n, el homenaje al Padre Carlos Mugica el 10 y 11 de mayo del 2014, al cumplirse 40 a\u00f1os de su asesinato. Su figura fue recordada el primer d\u00eda en un acto pol\u00edtico con asistencia de autoridades eclesi\u00e1sticas, y luego en un acto religioso acompa\u00f1ado por autoridades pol\u00edticas. La intenci\u00f3n de la Iglesia de Buenos Aires fue la de honrar al sacerdote entregado que sirvi\u00f3 a los pobres con un celo heroico hasta sufrir la muerte. El inter\u00e9s del gobierno, en cambio, fue el de exaltar el relato del \u201ccura montonero y revolucionario\u201d. Mugica no era un violento, pero era un hombre de su tiempo: exponente de una fe politizada, vacilante frente a la lucha armada, admirador del cura guerrillero Camilo Torres y del Che Guevara (el sangriento revolucionario cuyo cuerpo quiso repatriar). Sin embargo, los obispos, que acababan de se\u00f1alar en una declaraci\u00f3n (9 de mayo de ese a\u00f1o) que \u201cla Argentina est\u00e1 enferma de violencia\u201d, prefirieron no aludir a estos aspectos controvertidos, sembrando dudas sobre el real alcance de su gesto. Al parecer, habr\u00eda disposici\u00f3n para esclarecer este tema en futuros homenajes.&nbsp;<\/p>\n<p>En los \u00faltimos tiempos, muchos dirigentes pol\u00edticos y sociales (funcionarios incluidos) que invocan una cercan\u00eda con la Iglesia institucional se han transformado en agitadores profesionales que, remedando la m\u00edstica subversiva de los \u201970, atizan el odio de clase y multiplican discursos y gestos de provocaci\u00f3n: profec\u00edas sobre estallidos y derramamiento de sangre; llamado a \u201cpuebladas\u201d y cortes permanentes de rutas; acusaciones contra la oposici\u00f3n por \u201cestar viendo qui\u00e9n mata al primer peronista\u201d; los improperios contra los miembros de la Corte Suprema y del Poder Judicial en general; las amenazas dirigidas a toda la sociedad de perpetrar algo terrible \u201csi la tocan a Cristina\u201d y el deliberado desaf\u00edo a los l\u00edmites del orden p\u00fablico frente a la residencia de la vicepresidenta.&nbsp;<\/p>\n<p>El reciente intento de magnicidio en contra de esta \u00faltima debe ser condenado sin atenuantes. Pero atribuir la responsabilidad de este hecho al \u201cdiscurso del odio\u201d de la oposici\u00f3n es prueba de un cinismo sorprendente, que confunde maliciosamente conductas como las anteriormente se\u00f1aladas con las cr\u00edticas pol\u00edticas hechas en el marco de la ley, que forman parte normal de la vida democr\u00e1tica. Un honesto examen de conciencia deber\u00eda llevar a preguntarse si la intensa deslegitimaci\u00f3n del Poder Judicial y el anuncio de una negativa a aceptar una eventual condena por hechos probados de corrupci\u00f3n, no alienta (aunque de ninguna manera justifique) reacciones de violencia desesperada. La defensa de la democracia debe ser integral, incluyendo el sometimiento de todos a la ley y a la Justicia.<\/p>\n<p>En este contexto es preciso recordar que la Iglesia \u2013entendida no s\u00f3lo en su cuerpo jer\u00e1rquico, sino incluyendo el pueblo de Dios en su totalidad\u2013 sigue siendo un actor social y para muchos un referente \u00e9tico decisivo. En una carta dirigida a la vicepresidenta, la CEA, junto a otras instituciones (DAIA, Centro Isl\u00e1mico y el Instituto para el Di\u00e1logo Interreligioso), expres\u00f3: \u201cCreemos firmemente en el valor inalienable de la vida y rechazamos cualquier forma de violencia e incitaci\u00f3n a ella, as\u00ed como todos los discursos que nos enfrentan e impiden aquellos debates imprescindibles en los que discutamos ideas\u201d. En tiempos de tanta tensi\u00f3n social, esta breve declaraci\u00f3n nos invita a esperar que la Iglesia Cat\u00f3lica retome en sus palabras y en todos sus gestos, con la misma convicci\u00f3n con que lo hizo en diversas ocasiones del pasado, este mensaje claro y firme: la violencia nunca es \u00e9tica, la violencia nunca es evang\u00e9lica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La reciente entrevista a Fernando Vaca Narvaja, en la que \u00e9ste reivindic\u00f3 con orgullo el accionar subversivo de los a\u00f1os \u201970, recuerda el reportaje televisivo&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7,6],"tags":[3018,1123,14,1140,3089,189],"class_list":["post-17575","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editoriales","category-nota-tapa","tag-dirigentes","tag-editorial","tag-iglesia","tag-lujan","tag-magnicidio","tag-peronismo"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4zt","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17575","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17575"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17575\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17581,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17575\/revisions\/17581"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17575"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17575"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17575"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}