{"id":17587,"date":"2022-08-16T21:18:00","date_gmt":"2022-08-17T00:18:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17587"},"modified":"2022-09-16T21:20:39","modified_gmt":"2022-09-17T00:20:39","slug":"reiniciar-la-cultura-del-encuentro-presencial-dialogal-y-academico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17587","title":{"rendered":"Reiniciar la cultura del encuentro presencial, dialogal y acad\u00e9mico"},"content":{"rendered":"<p><em>Compartimos algunos fragmentos del discurso del decano Pbro. Dr. Carlos Mar\u00eda Galli el 17 de marzo de 2022 en la Apertura del A\u00f1o Acad\u00e9mico en la Facultad de Teolog\u00eda de la UCA.<\/em><a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a><em><\/em><\/p>\n<p>Hoy es un d\u00eda feliz para nosotros, como ya lo fue el 7 de marzo, cuando comenzamos las clases. La nueva situaci\u00f3n incluye el reencuentro de quienes ya est\u00e1bamos en esta familia universitaria, y el primer encuentro con quienes llegan por primera vez a nuestros claustros. Deseamos recomenzar la vida en com\u00fan con una presencialidad plena, alegre, cuidada, responsable, solidaria, cultivando la cultura del encuentro.<\/p>\n<p>En su \u201cSamba de la Bendici\u00f3n\u201d, el poeta y cantor brasile\u00f1o Vinicius de Moraes dice: \u201cLa vida es el arte del encuentro, aunque haya tanto desencuentro por la vida\u201d. \u00a1Cu\u00e1ntos desencuentros hay en la familia humana! Basta nombrar la invasi\u00f3n, la guerra y la masacre en Ucrania; el empobrecimiento, la desigualdad y la divisi\u00f3n en la Argentina; la incomunicaci\u00f3n agresiva en las redes sociales, creadas para facilitar la comunicaci\u00f3n. Nosotros sufrimos desencuentros por estar dos a\u00f1os distanciados por la pandemia del covid 19 y una hipervirtualidad exclusiva y forzada. Si bien la pantalla, la internet y las plataformas digitales nos permitieron compartir la voz y la imagen, sentimos la falta del encuentro cara a cara, y necesit\u00e1bamos cercan\u00eda, contacto, conversaci\u00f3n. Estas palabras expresan categor\u00edas antropol\u00f3gicas, cristol\u00f3gicas, teologales.<\/p>\n<p>Sentimos los l\u00edmites de la comunicaci\u00f3n escrita, que se reduce, muchas veces, a informaci\u00f3n. Los entornos virtuales de aprendizaje, que aprovechamos mucho gracias a un esfuerzo enorme de todos y a los soportes tecnol\u00f3gicos provistos por la Universidad, nos ayudarnos a estar conectados. Con ese arduo trabajo mantuvimos nuestra actividad, ganamos el bienio, logramos acuerdos. Sabemos que la falta de intercambio vital y verbal produjo insatisfacci\u00f3n y disconformidades, sobre todo en relaci\u00f3n al cambio de los planes de estudio y al uso del nuevo sistema inform\u00e1tico. En todo momento, las autoridades procuramos emplear los medios posibles para el bien de alumnos y los profesores. Hemos aprendido mucho porque todos somos exploradores en la virtualidad. No obstante, ayer y hoy perseveramos en hacer del encuentro una cultura vivida, como se manifiesta en las clases y en los di\u00e1logos en el jard\u00edn, los claustros, las oficinas.<\/p>\n<p>Estamos ante un nuevo comienzo del camino que recorre esta Facultad de Teolog\u00eda desde hace 106 a\u00f1os. Marchamos juntos, somos itinerantes y sinodales, acompa\u00f1ando la peque\u00f1a ruta de cada uno, junto con los compa\u00f1eros del claustro estudiantil y los colegas del claustro docente. Estas v\u00edas no son senderos que se pierden en el bosque \u2013 <em>Holzwege<\/em>, dir\u00eda Heidegger \u2013 sino caminos en el Camino, que es Jesucristo, coraz\u00f3n de la fe cristiana y centro de la teolog\u00eda cat\u00f3lica. Aqu\u00ed, en el inicio del cuarto de mis decanatos \u2013 diseminados en tres d\u00e9cadas distintas &#8211; compartir\u00e9 algunas reflexiones para reiniciar nuestra vida acad\u00e9mica.<\/p>\n<p><strong>Rostros personales y di\u00e1logo fraterno<\/strong><\/p>\n<p>Varios autores han pensado las diferencias que hay entre origen, comienzo y principio. Aqu\u00ed no es posible hacerlo, pero cabe decir que todo comienzo se caracteriza por un cierto inicio temporal, una continuidad discontinua con lo anterior, una direcci\u00f3n a un t\u00e9rmino. Un nuevo comienzo tiene un movimiento dirigido al primer comienzo arqueol\u00f3gico, un presente in\u00e9dito -espacio de iniciativa-, una tensi\u00f3n teleol\u00f3gica dirigida hacia el \u00faltimo momento, entendido no s\u00f3lo como un punto final sino y, sobre todo, como meta o culmen. A los que inician la carrera, y a los que recomienzan, los invito a mirar y caminar hacia adelante.<\/p>\n<p>El Papa Francisco expresa la fe en un Dios que es Palabra &#8211; <em>Logos<\/em> &#8211; y explica que la Palabra se hizo carne y habit\u00f3 entre nosotros (cf. Jn 1,14). En la enc\u00edclica <em>Fratelli tutti<\/em> (FT) dice que somos \u201ccaminantes de la misma carne humana\u201d (FT 8). La imagen del rostro se asocia a la realidad de la carne para mostrar que se trata de una fraternidad personal, oncreta, encarnada. \u201cEl servicio siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la \u2018padece\u2019 y busca la promoci\u00f3n del hermano\u201d (FT 115). Pensar la teolog\u00eda, decir un <em>logos<\/em> acerca de Dios que es <em>Logos y Dia-logos<\/em>, es un desaf\u00edo inmenso. M\u00e1s a\u00fan, si se entiende el <em>Logos<\/em> encarnado en Jes\u00fas y la teolog\u00eda encarnada en distintos contextos eclesiales y culturales. Si la opci\u00f3n por el <em>Logos<\/em> se concreta en muchas formas del di\u00e1logo entre la fe y la raz\u00f3n,<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a> el <em>Logos <\/em>encarnado nos invita a avanzar en el encuentro entre el cristianismo cat\u00f3lico y las culturas actuales.<a><\/a><a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\">[3]<\/a><\/p>\n<p>Nos encontramos en un momento oportuno para articular la tradici\u00f3n y la innovaci\u00f3n en el estudio y el aprendizaje de la teolog\u00eda. El paso por la mediaci\u00f3n tecnol\u00f3gica nos exige un nuevo humanismo filos\u00f3fico y pedag\u00f3gico. Es un momento para ejercer el <em>logos<\/em> y el <em>dia-logos<\/em>, el pensamiento y la conversaci\u00f3n. El di\u00e1logo es la v\u00eda para experimentar comunitariamente la alegr\u00eda de la Verdad. El di\u00e1logo racional en el seno de la fe es la clave de una ense\u00f1anza que procura un modo relacional de ver el mundo, que se convierte en un conocimiento compartido, en una visi\u00f3n en la visi\u00f3n de otro, en una visi\u00f3n com\u00fan de las cosas.<\/p>\n<p>En nuestras aulas debemos ejercitar la teolog\u00eda como una conversaci\u00f3n, lo que nos compromete a participar m\u00e1s tanto a los profesores como a los alumnos. El arte del di\u00e1logo y el intercambio de dones enriquece el vivir y el pensar. La teolog\u00eda, sabidur\u00eda y saber de la revelaci\u00f3n como di\u00e1logo de salvaci\u00f3n de Dios con el hombre, debe cultivar <em>una forma mentis <\/em>\u201cdialogal\u201d.Un pensamiento relacional y dial\u00f3gico tiene su base en la naturaleza personal e interpersonal del ser humano y de su <em>logos<\/em> verbal, y es capaz de escucha y palabra, de recepci\u00f3n y donaci\u00f3n. El ser humano es imagen de la Trinidad &#8211; <em>imago Trinitatis<\/em>. Jes\u00fas nos introdujo en el \u201cdi\u00e1logo interior de Amor trinitario\u201d,<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\">[4]<\/a> que es la fuente originaria y el modelo ejemplar de todo di\u00e1logo.<\/p>\n<p>Nuestra Facultad es y quiere ser una peque\u00f1a \u2013 gran familia en la que todos somos y nos sentimos hijos e hijas de Dios, disc\u00edpulos de Cristo, hermanos y hermanas. Somos conscientes de nuestras diferencias, que pueden asumirse para enriquecer la convivencia y la colaboraci\u00f3n. Estamos llamados a compartir fraternalmente, sin presumir de ser m\u00e1s grandes ni reducirnos a ser m\u00e1s chicos, aunque pertenezcamos a diversas generaciones y condiciones, aunque tengamos distintos carismas y funciones. El Esp\u00edritu de comuni\u00f3n nos mueve a relacionarnos con los dem\u00e1s y unirnos a ellos con \u201cuna fraternidad <em>m\u00edstica<\/em>, contemplativa, que sabe mirar la grandeza sagrada del pr\u00f3jimo, sabe descubrir a Dios en cada ser humano\u201d (EG 92). Aqu\u00ed tambi\u00e9n recibimos a hermanos y hermanas de muchos pa\u00edses como visitantes, alumnos y compa\u00f1eros.<\/p>\n<p><strong>El encuentro con Cristo y la cultura del encuentro<\/strong><\/p>\n<p>A nivel fenomenol\u00f3gico la presencia de la persona es rostro, figura, manifestaci\u00f3n, visibilidad. A nivel teol\u00f3gico la meditaci\u00f3n sobre Cristo emplea las categor\u00edas rostro, presencia, donaci\u00f3n y encuentro. Se expresa en varios documentos eclesiales y en aportes de grandes te\u00f3logos. Para la Conferencia Episcopal de Aparecida (A), encontrarse con Jes\u00fas, conocerlo y amarlo, es el gran tesoro que descubrimos sus disc\u00edpulos misioneros (A 29). Este acontecimiento no es una conquista humana, sino un don divino. Muestra la gratuidad del amor de Dios como principio del ser cristiano, seg\u00fan la l\u00f3gica del encuentro.<\/p>\n<p>Otro n\u00famero de ese documento integra consignas de Juan Pablo II y Benedicto XVI: \u201cA todos nos toca <em>recomenzar <\/em>desde Cristo (cf. NMI 28-29), reconociendo que \u2018no <em>se comienza a ser cristiano<\/em> por una decisi\u00f3n \u00e9tica o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientaci\u00f3n decisiva\u2019 (DCE 1)\u201d (A 12). Esa Conferencia, en la cual el cardenal Bergoglio presidi\u00f3 la Comisi\u00f3n de redacci\u00f3n, destaca el don del encuentro con Cristo (A 548).<\/p>\n<p>\u201cAqu\u00ed est\u00e1 el reto fundamental que afrontamos: mostrar la capacidad de la Iglesia para promover y formar disc\u00edpulos y misioneros que respondan a la vocaci\u00f3n recibida y comuniquen por doquier, <em>por desborde de gratitud y alegr\u00eda<\/em>, <em>el don del encuentro con Jesucristo<\/em>. No tenemos otro <em>tesoro<\/em> que \u00e9ste\u201d (A 14).<\/p>\n<p>Una Universidad Cat\u00f3lica, y en especial su Facultad de Teolog\u00eda, viven, celebran, expresan, piensan el encuentro con Cristo. Una cristolog\u00eda del encuentro entiende esa palabra no s\u00f3lo como el primer paso, sino como todo el proceso de elecci\u00f3n, llamado, respuesta, adhesi\u00f3n, seguimiento y uni\u00f3n con Jes\u00fas. La frase <em>encuentro con Cristo<\/em>, divulgada en las \u00faltimas d\u00e9cadas, presenta la relaci\u00f3n del cristiano con Cristo con un t\u00e9rmino personalista contempor\u00e1neo<em>,<\/em> una realidad que, en el Nuevo Testamento se dice con palabras como discipulado, configuraci\u00f3n, amistad, comuni\u00f3n, participaci\u00f3n, permanencia. \u201cEncuentro\u201d es una noci\u00f3n empleada por la teolog\u00eda de la revelaci\u00f3n y de la fe y, tambi\u00e9n, por la cristolog\u00eda.<a href=\"#_edn1\" id=\"_ednref1\">[1]<\/a> Ella se refiere a los encuentros de Jes\u00fas con sus contempor\u00e1neos, especialmente las manifestaciones del Resucitado, y tambi\u00e9n a todo encuentro con el Viviente que se manifiesta en sus diversas presencias en la Iglesia y el mundo. El don del encuentro brota de la fascinaci\u00f3n que Jes\u00fas ejerce y que suscita nuestra admiraci\u00f3n (A 136, 277).<\/p>\n<p>Esta convicci\u00f3n est\u00e1 en la ra\u00edz de una concepci\u00f3n de la Iglesia que evangeliza atrayendo porque vive como comunidad de amor y crece no por proselitismo, sino por atracci\u00f3n, como Cristo atrae hacia s\u00ed por la fuerza de su amor (A 159, 161). Esta atracci\u00f3n interior es una gracia por la que el Padre nos lleva a Cristo; es la atracci\u00f3n del Padre (<em>atractio Patris<\/em>) que la teolog\u00eda cl\u00e1sica ley\u00f3 en textos en los que Jes\u00fas se\u00f1ala que la fe en \u00c9l es un don atractivo que procede de Dios Padre (Mt 16,17; Jn 6,44). Evangelizar, comunicar el don del encuentro a otros, nace de la experiencia de ser amado por Jes\u00fas y del desborde de gratitud y alegr\u00eda.<\/p>\n<p>En 2019, al exponer el desaf\u00edo de pensar en filosof\u00eda y en teolog\u00eda, cit\u00e9 esta frase del documento <em>Optatam totius<\/em> del Concilio Vaticano II: \u201cLas otras disciplinas teol\u00f3gicas deben ser [como la teolog\u00eda dogm\u00e1tica] igualmente renovadas por medio de un contacto m\u00e1s vivo con el misterio de Cristo (<em>ex vividiore cum Mysterio Christi contactu<\/em>) y la historia de la salvaci\u00f3n\u201d (OT 16). El texto habla del conocimiento por contacto. El tacto es un sentido espiritual muy intenso. La fe es ver, o\u00edr y tocar a Jes\u00fas porque \u201cla Vida se hizo visible\u201d (1 Jn 1,2) y anunciamos \u201clo que hemos tocado con nuestras manos acerca de la Palabra de Vida\u201d (1 Jn 1,1). El texto usa el verbo <em>contingere<\/em> que significa no s\u00f3lo tocar sino, tambi\u00e9n, entrar en una relaci\u00f3n personal. El <em>mysterium Christi<\/em> es el <em>locus<\/em> para entender la fe y renovar el pensar, el \u00e1mbito vital de la cristolog\u00eda. El estudio acad\u00e9mico debe garantizar la uni\u00f3n con Cristo para hacer teolog\u00eda y articularla con la filosof\u00eda. Todas las disciplinas teol\u00f3gicas \u2013cada una a su modo\u2013 deben procurar un contacto m\u00e1s vivo con Cristo.<\/p>\n<p>Estamos llamados a encontrarnos con Jes\u00fas en las distintas formas de su presencia, desde la Palabra y la Imagen hasta los rostros de los hermanos que nos salen al paso. El encuentro en la comunidad acad\u00e9mica debe generar cercan\u00eda, simpat\u00eda, arraigo, sost\u00e9n, amparo. Nos ayuda a acompa\u00f1arnos en el camino de la educaci\u00f3n universitaria, que es un proceso de intercambio interpersonal y vincular, no s\u00f3lo instrumental o tecnol\u00f3gico. Para caminar juntos tenemos el apoyo de una fenomenolog\u00eda del rostro, la mirada y la palabra, la encarnaci\u00f3n, el s\u00edmbolo y el gesto, y sobre todo, una espiritualidad cristol\u00f3gica de la comuni\u00f3n por contacto y comunicaci\u00f3n, que se consuma en la comuni\u00f3n eucar\u00edstica con el Cuerpo y la Sangre de Cristo.<\/p>\n<p><strong>La l\u00f3gica de la sobreabundancia: dar mucho m\u00e1s<\/strong><\/p>\n<p><em>Que Cristo habite en sus corazones por la fe y sean arraigados y edificados en el amor. As\u00ed podr\u00e1n comprender, con todos los santos, cu\u00e1l es la anchura y la longitud, la altura y la profundidad, en una palabra, ustedes podr\u00e1n conocer el amor de Cristo, que supera todo conocimiento, para ser colmados por la plenitud de Dios <\/em>(Ef 3,17-19).<em><\/em><\/p>\n<p>El amor de Cristo excede todo conocimiento. El cristiano conoce por la fe el Amor de Cristo extendido en la Cruz, cuyos brazos abiertos abarcan el mundo entero. La paradoja est\u00e1 en conocer un amor que supera lo que se puede conocer. Cristo es \u201cel Hombre que abarca el mundo entero y que se halla en la cruz, que tambi\u00e9n lo abarca\u201d.<a href=\"#_edn2\" id=\"_ednref2\">[2]<\/a> Una tradici\u00f3n antigua orienta la mirada del texto hacia la muerte de Cristo en la cruz, cuyas dimensiones van hacia arriba, hacia abajo, hacia los costados. Ellas significan una Caridad inabarcable. El amor de Cristo une el cielo y la tierra, el pasado y el futuro, el tiempo y la eternidad.<a href=\"#_edn3\" id=\"_ednref3\">[3]<\/a><\/p>\n<p>Esta sobreabundancia de amor nos colma.<a href=\"#_edn4\" id=\"_ednref4\">[4]<\/a> \u201cEl exceso de Dios est\u00e1 presente en el exceso de Cristo, seg\u00fan la anchura y la longitud\u2026 es exceso de amor\u201d.<a href=\"#_edn5\" id=\"_ednref5\">[5]<\/a> Se refer\u00eda al <em>Deus Excessus<\/em>. La teolog\u00eda piensa la paradoja del excesivo amor de Cristo, que vive, por el Esp\u00edritu, en la Iglesia y los seres humanos, y se refleja en el coraz\u00f3n de Mar\u00eda. En el horizonte abierto por el exceso de Dios se sit\u00faa la fe que piensa en esta Facultad.<\/p>\n<p>El desborde del amor tiene su fuente y modelo en el actuar de Dios. En una p\u00e1gina excepcional, san Pablo muestra el <em>mucho m\u00e1s<\/em> (<em>poll\u00f4 mallon<\/em>) de la gracia de Cristo que supera excesivamente el pecado de Ad\u00e1n:<\/p>\n<p>\u201cporque si la falta de uno solo provoc\u00f3 la muerte de todos, la gracia de Dios y el don conferido por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, fueron derramados <em>mucho m\u00e1s abundantemente<\/em> sobre todos\u201d (Rm 5,15).<\/p>\n<p>La l\u00f3gica de la sobreabundancia expresa el Don de Dios que nos da Vida.<a href=\"#_edn6\" id=\"_ednref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> Pablo lo dice con una formulaci\u00f3n muy creativa: \u201cdonde abund\u00f3 el pecado, sobreabund\u00f3 la gracia\u201d (Rm 5,17). El texto modifica el verbo <em>perisseu\u00f3<\/em> \u2013abundar, exceder\u2013 poniendo el prefijo <em>hyper <\/em>y creando el verbo <em>sobreabundar<\/em> para referirse al exceso de Dios. Es el desborde del coraz\u00f3n del padre que sale a buscar al hijo y lo abraza con ternura, o el del anfitri\u00f3n de la boda que busca invitados en los caminos. Esta abundancia (<em>perisseia<\/em>) est\u00e1 en la frase de Jes\u00fas: \u201cla boca habla de la abundancia del coraz\u00f3n\u201d (Mt 12,24). No indica una acumulaci\u00f3n cuantitativa, ni un sobrante superfluo, sino la calidad del amor que brota del coraz\u00f3n. Es la generosidad que pide Pablo en la colecta por la comunidad de Jerusal\u00e9n para cubrir la necesidad e igualar la situaci\u00f3n (2 Co 8,14).<\/p>\n<p>El ser humano es un don dado a s\u00ed mismo y llamado a darse a los dem\u00e1s, que siempre puede dar <em>mucho m\u00e1s de s\u00ed<\/em>. Como peregrino va, por su libertad renovada en la gracia, al encuentro del Dios que viene a su encuentro. El futuro no es s\u00f3lo <em>futurum<\/em>, mera continuaci\u00f3n del presente, repetici\u00f3n de lo mismo, prolongaci\u00f3n de lo que somos en lo que seremos, sino tambi\u00e9n <em>adventus<\/em>, novedad que irrumpe, presencia indeducible, gracia que sale al paso, don que renueva. En esta l\u00f3gica colaboramos para extraer vida nueva de las situaciones de muerte. La presencia de Dios solicita la libertad responsable del hombre, creatura creadora, para que se abra al don salvador que viene de arriba y colabore d\u00e1ndose para lograr <em>mucho m\u00e1s<\/em>.<\/p>\n<p>Desde su coraz\u00f3n generoso, Dios nos regala esperanza porque se brinda sin medida y nos ayuda a darnos gratuitamente para extraer bien y amor de los males que sufrimos y otros sufren. En momentos dif\u00edciles podemos dar un paso m\u00e1s, como lo hicimos en los dos a\u00f1os precedentes: de la ausencia sacamos mucha m\u00e1s presencia; de la incomunicaci\u00f3n sacamos mucha m\u00e1s comunicaci\u00f3n. Invito a todos a seguir <em>la l\u00f3gica del mucho m\u00e1s<\/em> en este nuevo comienzo: mucho m\u00e1s amor y servicio; mucho m\u00e1s respeto y seriedad; mucha m\u00e1s participaci\u00f3n y solidaridad; mucho m\u00e1s trabajo y colaboraci\u00f3n; mucho m\u00e1s aprendizaje y estudio.<\/p>\n<p>Dios Padre es la fuente de esta teo-l\u00f3gica de la sobreabundancia.<a href=\"#_edn7\" id=\"_ednref7\">[7]<\/a> Benedicto XVI ense\u00f1a que \u201cEl ser humano est\u00e1 hecho para el don, el cual manifiesta y desarrolla su dimensi\u00f3n trascendente\u2026 Al ser un don (<em>eine Gabe<\/em>) recibido por todos, la caridad en la verdad es una fuerza que funda la comunidad\u2026 la comuni\u00f3n fraterna, m\u00e1s all\u00e1 de toda divisi\u00f3n, nace de la palabra de Dios-Amor que nos convoca\u2026\u201d (CiV 34).<\/p>\n<p>El don del amor no anula la verdad, ni suprime la justicia; las asume y trasciende en la l\u00f3gica de la gratuidad y la fraternidad. En la Facultad no entendemos el desborde como una desmesura, ni el superar como transgredir, ni el exceder como desbarrancar. Por el contrario, la abundancia del amor exige un cumplimiento m\u00e1s justo, una entrega m\u00e1s generosa, una reciprocidad m\u00e1s comprometida. La vida cotidiana en la comunidad cristiana es un continuo llamado al don de s\u00ed, a dar m\u00e1s y a darse m\u00e1s en Cristo. \u00a1Demos gratuitamente lo que recibimos gratuitamente! \u00a1Que nuestra Facultad desborde de vida evang\u00e9lica, teologal, teol\u00f3gica!<\/p>\n<p><strong>Cristo en nosotros &#8211; nosotros en Cristo<\/strong><\/p>\n<p>En el Centenario de la Facultad, Francisco traz\u00f3 el perfil de quien estudia teolog\u00eda y se\u00f1al\u00f3 este rasgo:<\/p>\n<p>\u201c<em>El te\u00f3logo es un creyente<\/em>. El te\u00f3logo es alguien que <em>ha hecho experiencia de Jesucristo<\/em>, y descubri\u00f3 que <em>sin \u00c9l ya no puede vivir<\/em>. Sabe que Dios se hace presente, como palabra, como silencio, como herida, como sanaci\u00f3n, como muerte y como resurrecci\u00f3n. El te\u00f3logo es aquel que sabe que su vida est\u00e1 marcada por esa huella, esa marca, que ha dejado abierta su sed, su ansiedad, su curiosidad, su vivir. El te\u00f3logo es aquel que sabe que no puede vivir sin el objeto \/ sujeto de su amor y consagra su vida para poder compartirlo con sus hermanos\u201d.<a href=\"#_edn8\" id=\"_ednref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Comparto un texto que manifiesta la plenitud de Cristo en la totalidad de la vida personal y comunitaria. Es la primera estrofa, escrita en 1838, de un bello himno a Cristo del cancionero alem\u00e1n.<a href=\"#_edn9\" id=\"_ednref9\">[9]<\/a><\/p>\n<p><em>O Jesu, all mein Leben bist du<\/em> \/ ohne dich nur Tod<\/p>\n<p>Oh Jes\u00fas, vos sos toda mi vida \/ sin vos s\u00f3lo (hay) muerte<\/p>\n<p><em>Meine Nahrung bist du \/ ohne dich nur Not<\/em><em><\/em><\/p>\n<p>Jes\u00fas, sos todo mi sustento \/ sin vos s\u00f3lo (hay) indigencia<strong><\/strong><\/p>\n<p><em>Meine Freude bist du \/ Ohne dich nur Leid<\/em><em><\/em><\/p>\n<p>Jes\u00fas, sos toda mi alegr\u00eda \/ sin vos s\u00f3lo (hay) tristeza<strong><\/strong><\/p>\n<p><em>Meine Ruhe bist du \/ ohne dich nur Streit &#8211; o Jesu.<\/em><em><\/em><\/p>\n<p>Jes\u00fas, sos todo mi descanso \/ sin vos s\u00f3lo (hay) conflicto.<strong><\/strong><\/p>\n<p>Agrego un segundo texto, que pertenece a san Ambrosio, obispo de Mil\u00e1n, padre de la Iglesia latina.<\/p>\n<p>\u201cAs\u00ed, pues todo lo tenemos en Cristo\u2026 todo est\u00e1 en el poder del Se\u00f1or y <em>Cristo es todo para nosotros<\/em>. Si deseas curar una herida, \u00c9l es el m\u00e9dico; si tienes fiebre, es la fuente; si est\u00e1s abrumado por la iniquidad, es la justicia; si tienes necesidad de ayuda, es la fuerza, si temes la muerte, es la vida; si deseas el cielo, es el camino; si huyes de las tinieblas, es la luz; si buscas la comida, es el alimento\u201d.<a href=\"#_edn10\" id=\"_ednref10\">[10]<\/a><\/p>\n<p>Miramos a Mar\u00eda y nos dejamos mirar por sus ojos misericordiosos. Le pedimos que Cristo sea el centro del encuentro comunitario y acad\u00e9mico. Que sea vida, alimento, felicidad, paz en nuestras vidas. Que sea la luz y el sabor en los estudios que realizamos en la Facultad de Teolog\u00eda. Que el Esp\u00edritu nos ayude a recomenzar compartiendo el consuelo que recibimos de Dios. \u201cAs\u00ed como participamos abundantemente de los sufrimientos de Cristo, tambi\u00e9n por medio de Cristo abunda (<em>perisseu\u00f3<\/em>) nuestro consuelo\u201d (2 Co 1,5).<\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n<p><a id=\"_ftn1\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> El texto completo, cristol\u00f3gico e institucional, fue publicado completo en la revista <em>Teolog\u00eda<\/em> n\u00famero 138, agosto de 2022.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> Cf. C. M. Galli, \u201cPensar conjuntamente en teolog\u00eda y en filosof\u00eda. Un estilo dialogal, itinerante, integrador\u201d, <em>Teolog\u00eda<\/em> 129 (2019) 9-65.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\">[3]<\/a> Cf. A. Lind, \u201cLa opci\u00f3n por el Logos en el pontificado de Francisco\u201d, <em>La Civilt\u00e1 Cattolica<\/em> (Iberoamericana) 40 (2020) 28-52.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\">[4]<\/a> J. Ratzinger &#8211; Benedicto xvi, <em>Jes\u00fas de Nazaret<\/em>. I, Buenos Aires, Planeta, 2007, 166.<\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n<p><a href=\"#_ednref1\" id=\"_edn1\">[1]<\/a> Para O. Gonz\u00e1lez de Cardedal, \u201cencuentro\u201d es una clave permanente de la cristolog\u00eda sistem\u00e1tica y la met\u00e1fora del <em>camino<\/em> es la noci\u00f3n decisiva de su cristolog\u00eda fundamental (cf. <em>Fundamentos de Cristolog\u00eda I. El Camino<\/em>, Madrid, BAC, 2005, XXXI).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref2\" id=\"_edn2\">[2]<\/a> H. Schlier, <em>Carta a los Efesios. Comentario<\/em>, Salamanca, S\u00edgueme, 1991, 227; cf. 219-232.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref3\" id=\"_edn3\">[3]<\/a> Cf. S. Thomae Aquinatis, <em>Super <a>Epistolam<\/a> ad Ephesios<\/em>, Caput III, Lectio V, 179-180, en:<em> Super Epistolas S. Pauli. Lectura<\/em> II, Romae, Marietti, 1953, 45-46.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref4\" id=\"_edn4\">[4]<\/a> Cf. E. Briancesco, \u201cSobre la \u00b4sobreeminente ciencia del amor de Cristo\u2019\u201d (Ef 3,19), <em>Teolog\u00eda<\/em> 93 (2007) 227-238.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref5\" id=\"_edn5\">[5]<\/a> Cf. E. Przywara, <em>Che \u2018cosa\u2019 \u00e9 Dio? Ecceso e paradosso dell\u2019amore di Dio: una teologia<\/em>, Trapani, Il Pozzo di Giacobbe, 2017, 121, cf. 77-80, 97-100.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref6\" id=\"_edn6\">[6]<\/a> Cf. P. Ricoeur, \u201cLa libertad seg\u00fan la esperanza\u201d, en: <em>Introducci\u00f3n a la simb\u00f3lica del mal<\/em>, Buenos Aires, La Aurora, 1976, 141-165.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref7\" id=\"_edn7\">[7]<\/a> Cf. C. M. Galli, \u201cLa l\u00f3gica del don y del intercambio. Di\u00e1logo entre Tom\u00e1s de Aquino y Claude Bruaire\u201d, <em>Communio<\/em> (argentina) 2 (1995) 35-49.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref8\" id=\"_edn8\">[8]<\/a> <a>Cf. Francisco, <\/a><em>Video-Mensaje del Papa por el Centenario de la Facultad de Teolog\u00eda de la UCA<\/em>, 4\/9\/2015.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref9\" id=\"_edn9\">[9]<\/a> Texto y m\u00fasica de F. Hartig, K\u00f6ln, 1838, cf. Deutsche Bischofsconferenz, <em>Gotteslob,<\/em> Herder, 1975, Gesang 377.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref10\" id=\"_edn10\">[10]<\/a> San Ambrosio, <em>De virginitate<\/em> 16,99; cf. Ambrosio de Mil\u00e1n, <em>La Virginidad<\/em>\u2026, Ciudad Nueva, Madrid, 2007, 117.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Compartimos algunos fragmentos del discurso del decano Pbro. 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