{"id":17589,"date":"2022-09-16T21:22:54","date_gmt":"2022-09-17T00:22:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17589"},"modified":"2022-09-19T23:03:58","modified_gmt":"2022-09-20T02:03:58","slug":"reflexiones-sobre-la-autoridad-del-magisterio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17589","title":{"rendered":"Reflexiones sobre la autoridad del magisterio"},"content":{"rendered":"<p>La evoluci\u00f3n de la figura del papado \u2212que se ha acelerado despu\u00e9s del Concilio Vaticano II\u2212 nos obliga a plantearnos siempre nuevas preguntas sobre la funci\u00f3n y el alcance del magisterio pontificio. En tiempos recientes, los papas no s\u00f3lo han multiplicado sus intervenciones p\u00fablicas en documentos oficiales de distinto nivel, sino que han abierto nuevos canales de comunicaci\u00f3n con el Pueblo de Dios, algunos de ellos m\u00e1s informales y espont\u00e1neos. Por ejemplo, varios de ellos han concedido extensos reportajes, revisados y publicados luego en forma de libro; el papa Francisco ha permitido la publicaci\u00f3n de algunas de sus conversaciones no grabadas con prestigiosas personalidades sin previa revisi\u00f3n; ha inaugurado una nueva modalidad de conferencias de prensa en los vuelos de regreso de sus viajes apost\u00f3licos; ha respondido a \u201cboca de jarro\u201d a las m\u00e1s variadas preguntas de los periodistas y ha dado a conocer a trav\u00e9s de los medios su visi\u00f3n personal sobre distintos temas y acontecimientos. Benedicto XVI, por su parte, ha ensayado una v\u00eda alternativa en su calidad de te\u00f3logo, al pronunciar su c\u00e9lebre discurso de Ratisbona o al escribir la trilog\u00eda sobre Jes\u00fas de Nazaret, aclarando que las ideas all\u00ed vertidas no formaban parte de su magisterio como pont\u00edfice.&nbsp;<\/p>\n<p>Estas novedades responden a la necesidad que experimentan los \u00faltimos pont\u00edfices de lograr una comunicaci\u00f3n m\u00e1s cercana con los fieles, dando a conocer de modo m\u00e1s amplio su personalidad, su pensamiento, sus interrogantes y preocupaciones, y alej\u00e1ndose de la imagen popular del \u201cor\u00e1culo\u201d para mostrarse como servidores y gu\u00edas del Pueblo de Dios. Pero, por eso mismo, nadie puede pensar razonablemente que estas nuevas modalidades de expresi\u00f3n pretendan revestir un car\u00e1cter magisterial con autoridad vinculante.&nbsp;<\/p>\n<p>En este sentido, Francisco, desde los comienzos de su pontificado, ha reivindicado el derecho de los pastores a \u201copinar\u201d sobre cuestiones sociales:<\/p>\n<p>\u201cLos Pastores, acogiendo los aportes de las distintas ciencias, tienen derecho a emitir opiniones sobre todo aquello que afecte a la vida de las personas, ya que la tarea evangelizadora implica y exige una promoci\u00f3n integral de cada ser humano.\u201d (<em>Evangelii gaudium<\/em>, n.182)<\/p>\n<p>Es significativo este novedoso recurso al concepto de \u201copini\u00f3n\u201d. Conforme a la definici\u00f3n de la RAE, las opiniones son juicios sobre materias discutibles. Es obvio que las opiniones que pronuncian los pastores no dejar\u00e1n de ser tales por la condici\u00f3n de quien las pronuncia. El texto citado aclara que dichas opiniones tomar\u00e1n en cuenta \u201clos aportes de las distintas ciencias\u201d, pero precisamente por esa raz\u00f3n, su valor de verdad depender\u00e1, entre otras cosas, de la solidez de su sustento emp\u00edrico. El reconocimiento del derecho de los pastores a emitir opiniones sobre temas pertinentes a su ministerio introduce una nueva dimensi\u00f3n en el di\u00e1logo intraeclesial, m\u00e1s interactiva, horizontal y abierta. Su consolidaci\u00f3n depender\u00e1 en buena medida de que los mismos pastores acepten entrar en ese espacio intr\u00ednsecamente plural en pie de igualdad con los dem\u00e1s participantes, sin invocar indebidamente la autoridad de la Iglesia y someti\u00e9ndose a las reglas de la argumentaci\u00f3n racional respetuosa y transparente.<\/p>\n<p>Pero es preciso tener presente que la opini\u00f3n pertenece al \u00e1mbito de lo personal y subjetivo, y por lo tanto deber\u00e1 diferenciarse cuidadosamente del magisterio, cuyo contenido debe ser universal y objetivo. La Doctrina Social de la Iglesia (DSI) aporta en este sentido importantes clarificaciones que son v\u00e1lidas para el magisterio en general. En efecto, el sujeto de la DSI no es el Papa solo, sentado en su escritorio, poniendo por escrito a mano alzada sus opiniones personales, sino <em>toda la comunidad cristiana<\/em>, en uni\u00f3n y bajo la gu\u00eda de sus pastores. \u201cNo es una prerrogativa de un componente del cuerpo eclesial, sino de la comunidad entera (\u2026) Toda la comunidad eclesial \u2013sacerdotes, religiosos y laicos\u2212 participa de la elaboraci\u00f3n de la doctrina social seg\u00fan la diversidad de tareas, carismas y ministerios (\u2026) Las aportaciones m\u00faltiples y multiformes \u2013que son tambi\u00e9n expresi\u00f3n del sentido sobrenatural de la fe de todo el pueblo\u2212 son asumidas, interpretadas y unificadas por el Magisterio, que promulga la ense\u00f1anza social como doctrina de la Iglesia\u201d (<em>Compendio de la DSI<\/em> n.79).&nbsp;<\/p>\n<p>La redacci\u00f3n de la primera enc\u00edclica social, <em>Rerum novarum<\/em>, brinda en este sentido una valiosa ilustraci\u00f3n. Como cuenta el especialista Roger Aubert, el papa Le\u00f3n XIII, teniendo que tomar en cuenta distintos borradores y corrientes de pensamiento, lejos de hacer valer a toda costa su visi\u00f3n personal, tuvo mucho cuidado en respetar la libertad de discusi\u00f3n en materia de soluciones concretas, limit\u00e1ndose a recordar los grandes principios de la tradici\u00f3n sin imponer al conjunto de la Iglesia lo que no eran sino tesis acad\u00e9micas. As\u00ed, si bien reconoci\u00f3 claramente el derecho del Estado a regular la econom\u00eda, avanz\u00f3 con prudencia en esa direcci\u00f3n, evitando las posiciones m\u00e1s radicales que reclamaban una condena del capitalismo.<\/p>\n<p>Este ejemplo muestra que el magisterio de la Iglesia no es el \u00e1mbito indicado para que los pont\u00edfices expresen sus opiniones privadas. Por esto mismo deben abstenerse de incorporar a los textos oficiales teor\u00edas cient\u00edficas, doctrinas o tesis a las cuales se sientan personalmente inclinados pero que no hayan pasado por un proceso amplio y plural de cr\u00edtica especializada y discernimiento eclesial, y que no muestren una continuidad con la tradici\u00f3n y el magisterio precedente. De lo contrario, no s\u00f3lo comprometer\u00edan el respeto a la ense\u00f1anza oficial de la Iglesia en el caso de que tales fundamentaciones fueran desmentidas por el mismo progreso de las ciencias, sino que limitar\u00edan arbitrariamente la libertad del di\u00e1logo eclesial y condicionar\u00edan indebidamente sus resultados. A trav\u00e9s de canales distintos, por su parte, el ejercicio del derecho a la opini\u00f3n podr\u00e1 ser en el futuro la v\u00eda indicada para someter nuevas ideas y perspectivas a la consideraci\u00f3n de la comunidad eclesial.&nbsp;<\/p>\n<p>Es cierto que algunos te\u00f3logos en el pasado, envalentonados por una fuerte sinton\u00eda con el magisterio entonces vigente, acentuaron sin suficientes matices la autoridad del mismo, desechando todo conato de cr\u00edtica como peligroso \u201cdisenso\u201d. Pero los mismos que entonces reclamaban por la libertad de la investigaci\u00f3n y la ense\u00f1anza teol\u00f3gica y hoy celebran las novedades del presente pontificado corren el riesgo de aplicar a sus adversarios el mismo tratamiento, aunque la censura adquiera otras modalidades. El modo m\u00e1s adecuado de superar estos vaivenes es un ejercicio de la funci\u00f3n magisterial sobrio y prudente, que respete los espacios de libre discusi\u00f3n e intercambio de ideas, y que procure representar del modo m\u00e1s fiel e inclusivo que sea posible la reflexi\u00f3n de toda la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>En el futuro, los papas ser\u00e1n m\u00e1s cercanos a los fieles, pero encontrar\u00e1n en ellos menos margen de tolerancia para el personalismo en la ense\u00f1anza y para la inmodestia en las opiniones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La evoluci\u00f3n de la figura del papado \u2212que se ha acelerado despu\u00e9s del Concilio Vaticano II\u2212 nos obliga a plantearnos siempre nuevas preguntas sobre la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8,973],"tags":[783,3092,3091,171],"class_list":["post-17589","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","category-teologia","tag-doctrina-social","tag-pastores","tag-pontifice","tag-teologia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4zH","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17589","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17589"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17589\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17590,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17589\/revisions\/17590"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17589"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17589"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17589"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}