{"id":17599,"date":"2022-08-19T22:35:00","date_gmt":"2022-08-20T01:35:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17599"},"modified":"2022-09-19T22:38:03","modified_gmt":"2022-09-20T01:38:03","slug":"que-pecado-cometio-la-adultera-perdonada-por-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17599","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 pecado cometi\u00f3 la ad\u00faltera perdonada por Jes\u00fas?"},"content":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de dos mil a\u00f1os, sigue emocionando a los lectores de la Biblia el relato de la mujer sorprendida en adulterio y perdonada por Jes\u00fas. La escena se conserva \u00fanicamente en el Evangelio de Juan.&nbsp;<\/p>\n<p>Cuenta que una ma\u00f1ana Jes\u00fas estaba ense\u00f1ando en el Templo, rodeado de gente, cuando se presentaron unos escribas y fariseos trayendo a una mujer sorprendida en adulterio. La pusieron ante \u00e9l y, para tenderle una trampa, le dijeron: <em>\u201cMaestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Mois\u00e9s nos mand\u00f3 en la Ley apedrear a estas mujeres. \u00bfT\u00fa qu\u00e9 dices?\u201d.<\/em> Jes\u00fas guard\u00f3 silencio. Luego de un momento se inclin\u00f3 y empez\u00f3 a escribir con el dedo en la tierra. Los escribas, impacientes, insistieron con la pregunta. Entonces Jes\u00fas se incorpor\u00f3 y les dijo: \u201c<em>El que no tenga pecado de ustedes, que arroje la primera piedra<\/em>\u201d. E inclin\u00e1ndose de nuevo en el suelo continu\u00f3 escribiendo. Los hombres quedaron desconcertados con su respuesta, y empezaron a retirarse \u201c<em>comenzando por los m\u00e1s viejos<\/em>\u201d. Cuando Jes\u00fas se incorpor\u00f3 y vio a la mujer all\u00ed sola, le pregunt\u00f3: \u201c<em>Mujer, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n? \u00bfNadie te ha condenado?<\/em>\u201d Ella, sacando fuerzas de su verg\u00fcenza, respondi\u00f3: \u201c<em>Nadie, se\u00f1or<\/em>\u201d. Jes\u00fas le dijo: \u201c<em>Yo tampoco te condeno. Vete, y en adelante no peques m\u00e1s<\/em>\u201d (Juan 8,1-11).<\/p>\n<p><strong>Una treta del marido<\/strong><\/p>\n<p>A pesar de tener tantos detalles, muchos estudiosos consideran este episodio como no hist\u00f3rico, debido a sus incoherencias internas. Ve\u00e1moslas.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el texto, la mujer fue sorprendida<em> <\/em>\u201c<em>en flagrante adulterio<\/em>\u201d (Jn 8,4), es decir, en el momento mismo de pecar. Pero \u00bfc\u00f3mo hicieron para sorprenderla, en una \u00e9poca en que las posibilidades de que una mujer casada se relacionara con un hombre que no fuera su marido eran casi inexistentes? \u00bfY c\u00f3mo pudo ser sorprendida nada menos que por dos testigos oculares, que era lo que se requer\u00eda para la pena de muerte? La mujer y su amante debieron de haber sido muy imprudentes para exponerse tan abiertamente y ante tanto p\u00fablico.<\/p>\n<p>Algunos autores, notando esta dificultad, piensan que el propio marido debi\u00f3 de tenderle una trampa, en connivencia con dos testigos, para poder sorprenderla y denunciarla. Pero se trata de una conjetura sin ning\u00fan fundamento.<\/p>\n<p><strong>No estaban los tiradores<\/strong><\/p>\n<p>Si la mujer fue sorprendida en el momento mismo del adulterio, deber\u00edan haber atrapado tambi\u00e9n a su amante y haberlo llevado ante Jes\u00fas, ya que la Ley ordenaba la muerte de los dos, como leemos en el libro Deuteronomio: \u201c<em>Si se sorprende a un hombre acostado con una mujer casada, morir\u00e1n los dos: el hombre que se acost\u00f3 con la mujer y la mujer misma<\/em>\u201d (Dt 22,22). \u00bfPor qu\u00e9, entonces, los escribas y fariseos no llevaron al amante? \u00bfHabr\u00eda alcanzado a escapar?<\/p>\n<p>Seg\u00fan la Ley de Mois\u00e9s, los dos testigos oculares eran quienes asum\u00edan la responsabilidad de la ejecuci\u00f3n capital, y deb\u00edan tirar la primera piedra (Dt 17,2-7). Sin embargo, llama la atenci\u00f3n la ausencia de estos testigos. Por otra parte, Jes\u00fas parece modificar la legislaci\u00f3n, diciendo que no son ellos los que deben arrojar la primera piedra sino el que no tenga pecado.<\/p>\n<p>No se entiende por qu\u00e9 la mujer es llevada ante Jes\u00fas para que la juzgue. Lo correcto era que la llevaran ante el Sanedr\u00edn, \u00f3rgano supremo de justicia jud\u00edo. Si \u00e9ste ya hab\u00eda emitido sentencia, es dif\u00edcil que le pidan a Jes\u00fas una segunda opini\u00f3n, permiti\u00e9ndole anular el veredicto anterior. Y si no la hab\u00eda juzgado, \u00bfc\u00f3mo someten la sentencia a un rabino poco ortodoxo como Jes\u00fas?<\/p>\n<p><strong>Sin problemas para opinar<\/strong><\/p>\n<p>El texto dice que llevaron a la mujer \u201c<em>para poner a prueba a Jes\u00fas y tener de qu\u00e9 acusarlo<\/em>\u201d (Jn 8,6). Pero \u00bfcu\u00e1l es la trampa que quieren tenderle?<\/p>\n<p>Para algunos biblistas, en la \u00e9poca de Jes\u00fas los romanos le hab\u00edan quitado al Sanedr\u00edn el derecho a imponer la pena de muerte. Por lo tanto, si Jes\u00fas dec\u00eda que la mujer deb\u00eda morir, habr\u00eda tenido problemas con los romanos. Y si dec\u00eda que no, habr\u00eda violado una orden de Mois\u00e9s.<\/p>\n<p>Pero esto no parece ser as\u00ed. Porque si Jes\u00fas dec\u00eda que a la mujer le correspond\u00eda morir, no por eso estaba incitando a que la mataran. Simplemente habr\u00eda emitido una opini\u00f3n jur\u00eddica. \u00bfPor qu\u00e9 se molestar\u00edan los romanos si un particular opinaba sobre la Ley mosaica? M\u00e1s a\u00fan: los escribas y fariseos estaban en una situaci\u00f3n m\u00e1s comprometida a\u00fan, porque ellos s\u00ed afirmaban que Mois\u00e9s \u201c<em>orden\u00f3<\/em>\u201d apedrearla (Jn 8,5).<\/p>\n<p>Otros biblistas piensan que la trampa ten\u00eda que ver con la gente. Si Jes\u00fas dec\u00eda que la apedrearan, habr\u00eda perdido su perfil de maestro bueno y comprensivo. Y si opinaba que la dejaran libre, se habr\u00eda mostrado contrario a la Ley de Mois\u00e9s.<\/p>\n<p>Pero esta interpretaci\u00f3n tampoco cierra, porque seg\u00fan los Evangelios Jes\u00fas nunca tuvo problema de opinar en contra de la Ley mosaica; o al menos en contra de la forma como la interpretaban los escribas y fariseos.<\/p>\n<p>Es imposible, pues, encontrar trampa alguna contra Jes\u00fas.<\/p>\n<p><strong>\u00a1C\u00f3mo ellos van a violarla!<\/strong><\/p>\n<p>Frente a la acusaci\u00f3n presentada, Jes\u00fas responde: \u201c<em>El que no tenga pecado que arroje la primera piedra<\/em>\u201d (Jn 8,7). \u00bfPor qu\u00e9 dice \u201c<em>el que no tenga pecado<\/em>\u201d, en singular, en vez de decir \u201c<em>los que no tengan pecado<\/em>\u201d? \u00bfAcaso uno solo de los presentes pod\u00eda estar libre de pecado?<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 pecado habla Jes\u00fas? \u00bfDe cualquier pecado? De ser as\u00ed, est\u00e1 diciendo que los jueces deben ser perfectos, intachables y sin defecto alguno para poder juzgar a los dem\u00e1s, un principio que supondr\u00eda la supresi\u00f3n del oficio de juez.<\/p>\n<p>Ante la respuesta de Jes\u00fas, los presentes comenzaron a retirarse uno por uno. Es una reacci\u00f3n psicol\u00f3gicamente absurda, puesto que con ello estaban reconociendo, ante Jes\u00fas, que eran pecadores, cuando lo que pretend\u00edan era mostrarse perfectos cumplidores de la Ley. Lo normal habr\u00eda sido que, ante la respuesta de Jes\u00fas, tomaran piedras y se prepararan a lapidarla.<\/p>\n<p>Al final del relato, la mujer se va liberada. Pero resulta inveros\u00edmil que los escribas y fariseos dejaran sin condena a una mujer que, seg\u00fan ellos, merec\u00eda la pena de muerte, violando as\u00ed la Ley de Mois\u00e9s que tanto defend\u00edan, s\u00f3lo por las palabras de Jes\u00fas a quien, para peor, no valoraban como Maestro.<\/p>\n<p><strong>Entre dudas y sospechas<\/strong><\/p>\n<p>Mientras que las autoridades jud\u00edas dejan sin condena a la mujer, Jes\u00fas reconoce que ella es culpable, porque le dice: <em>\u201cEn adelante no peques m\u00e1s<\/em>\u201d (Jn 8,11). Aun as\u00ed, no la sanciona ni castiga.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de recibir el perd\u00f3n de Jes\u00fas, \u00bfqu\u00e9 habr\u00e1 sido de la vida de esta mujer? \u00bfVolvi\u00f3 con su marido, quien seguramente no la habr\u00e1 recibido? \u00bfSe fue con su amante, con el consiguiente esc\u00e1ndalo social? \u00bfAbandon\u00f3 a los dos y se qued\u00f3 sola, en situaci\u00f3n de desamparo social? Cualquier decisi\u00f3n le habr\u00eda significado una muerte social. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda haberse ido en paz?<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 los escribas eligen el tema del adulterio para tenderle una trampa a Jes\u00fas? \u00bfEn qu\u00e9 sentido era \u00e9ste una cuesti\u00f3n problem\u00e1tica para \u00e9l?<\/p>\n<p>Todas estas irregularidades han despertado sospechas entre los exegetas, y han llevado a muchos a negar la historicidad del relato.<\/p>\n<p><strong>Resolviendo inconsistencias<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, hay una hip\u00f3tesis propuesta hace unos a\u00f1os por el estudioso escoc\u00e9s Alan Watson, que puede solucionar estas anomal\u00edas y devolverle la credibilidad a la narraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la hip\u00f3tesis de Watson, la mujer presentada ante Jes\u00fas no hab\u00eda cometido adulterio seg\u00fan la mentalidad jud\u00eda (es decir, acost\u00e1ndose con alguien que no era su esposo), sino que hab\u00eda cometido adulterio seg\u00fan la mentalidad de Jes\u00fas. \u00bfQu\u00e9 significa esto? Jes\u00fas hab\u00eda declarado que si una mujer se divorciaba y se casaba con otro hombre, comet\u00eda adulterio (Mt 5,31-32; 19,3-9). Pues bien, la mujer llevada ante Jes\u00fas era probablemente una mujer divorciada, que hab\u00eda vuelto a casarse y viv\u00eda tranquilamente con su nuevo marido. Para la ley jud\u00eda eso era perfectamente l\u00edcito, porque Mois\u00e9s hab\u00eda autorizado el divorcio. Pero para las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas, ella era una ad\u00faltera. Los fariseos, aprovechando la oportunidad que les ofrec\u00eda esta particular doctrina, sacaron a la mujer de su casa y se la presentaron diciendo que, seg\u00fan \u00e9l, era una ad\u00faltera y deb\u00eda morir apedreada.<\/p>\n<p>Con este presupuesto, se explican todas las incongruencias.<\/p>\n<p><strong>Un exterminio de esposas<\/strong><\/p>\n<p>La mujer pudo ser encontrada<em> <\/em>\u201c<em>en flagrante adulterio<\/em>\u201d no porque la sorprendieron acostada con otro hombre, sino porque viv\u00eda con su segundo marido en su casa. Para Jes\u00fas, eso ya habr\u00eda sido adulterio.<\/p>\n<p>No llevaron al hombre que estaba con ella, porque no la hab\u00edan sorprendido acostada con \u00e9l sino conviviendo con \u00e9l. Y para la doctrina de Jes\u00fas, el hecho de casarse de nuevo la convert\u00eda en ad\u00faltera.<\/p>\n<p>No aparecen los dos testigos que la hab\u00edan \u201csorprendido\u201d, porque los testigos eran todos los vecinos del barrio, que la conoc\u00edan y sab\u00edan de su condici\u00f3n de divorciada.<\/p>\n<p>Se comprende por qu\u00e9 la mujer no hab\u00eda sido juzgada previamente por el Sanedr\u00edn. Porque para la ley jud\u00eda, ella no estaba en falta. S\u00f3lo ante la mirada de Jes\u00fas hab\u00eda incurrido en pecado grave.<\/p>\n<p>Se entiende cu\u00e1l es la trampa que pretenden tenderle a Jes\u00fas. Seg\u00fan su original doctrina, la mujer era en toda regla una ad\u00faltera y hab\u00eda que aplicarle la norma del Deuteronomio referente a la lapidaci\u00f3n. Si Jes\u00fas se negaba, contradec\u00eda sus propias ense\u00f1anzas. Y si lo aceptaba, provocaba un esc\u00e1ndalo may\u00fasculo, castigando con la muerte a personas que la ley de Mois\u00e9s no condenaba.<\/p>\n<p><strong>Tiempo de soltar las piedras<\/strong><\/p>\n<p>Se resuelve el enigma de la frase en singular: \u201c<em>el que no tenga pecado<\/em>\u201d. Se refiere al exmarido de la mujer. Para los fariseos, el hombre que se divorciaba no comet\u00eda adulterio. Para Jes\u00fas, en cambio, era el \u00fanico responsable, tanto de su adulterio si se volv\u00eda a casar, como del de su exmujer si \u00e9sta tambi\u00e9n lo hac\u00eda. Era pues doblemente pecador. Porque al ser el \u00fanico que ten\u00eda la iniciativa del divorcio, era quien desencadenaba los dos adulterios posteriores. Los jud\u00edos no lo ve\u00edan as\u00ed, y consideraban que el hombre \u201cno ten\u00eda pecado\u201d. De manera ir\u00f3nica, y a la vez genial, Jes\u00fas dice a los fariseos que llamen al antiguo marido de la mujer para que sea el primero en lanzar las piedras.<\/p>\n<p>Se comprende que Jes\u00fas no habla de cualquier pecado, lo cual ser\u00eda algo insostenible, sino del pecado de adulterio.<\/p>\n<p>Entendemos por qu\u00e9 la gente se retira sin lapidarla. Jes\u00fas, astutamente, se\u00f1ala que el testigo ocular indicado para tirar la primera piedra es su exmarido, quien sin duda no estaba entre los presentes, ni tampoco se habr\u00eda hallado en condiciones de apedrearla.<\/p>\n<p>La mujer qued\u00f3 sin condena por parte de los escribas y fariseos, porque para ellos no era una ad\u00faltera. Era s\u00f3lo un montaje para ridiculizar las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Si bien Jes\u00fas acepta que la mujer obr\u00f3 mal volvi\u00e9ndose a casar, reconoce que su pena no es la lapidaci\u00f3n. Fue la desprotecci\u00f3n social la que la ha llevado a casarse nuevamente con otro hombre. Una vez \u201cperdonada\u201d, la mujer simplemente deb\u00eda volver a la casa de su actual marido.&nbsp;<\/p>\n<p>Finalmente, se entiende por qu\u00e9 el tema del adulterio resultaba ideal para tenderle una trampa a Jes\u00fas. Porque \u00e9l ense\u00f1aba una doctrina sobre el divorcio m\u00e1s r\u00edgida que la de los fariseos, la cual permit\u00eda sacar consecuencias m\u00e1s duras para la gente.<\/p>\n<p><strong>No deslucir el perd\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Para que la hip\u00f3tesis de Watson sea aceptable hay que responder todav\u00eda a una cuesti\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 el texto no aclara que la ad\u00faltera era una mujer divorciada y vuelta a casar? \u00bfPor qu\u00e9 da a entender que hab\u00eda enga\u00f1ado a su esposo con otro hombre?<\/p>\n<p>La respuesta parece ser \u00e9sta. El d\u00eda que le presentaron la mujer acusada de adulterio, Jes\u00fas sali\u00f3 victorioso del debate. Pero fue una victoria a medias, porque Jes\u00fas hab\u00eda ca\u00eddo en una trampa que su misma doctrina le hab\u00eda tendido. Mientras la ley de Mois\u00e9s consideraba ad\u00faltera s\u00f3lo a la mujer casada que se acostaba con otro hombre, Jes\u00fas hab\u00eda extendido su significado a las mujeres legalmente divorciadas y vueltas a casar, condenando as\u00ed a un grupo de personas a quienes los jud\u00edos no condenaban. Por lo tanto, Jes\u00fas terminaba apareciendo m\u00e1s duro y severo que los mismos rabinos jud\u00edos.<\/p>\n<p>Esto hizo que las comunidades cristianas primitivas se sintieran inc\u00f3modas con el relato. Para evitar el malestar, suprimieron los detalles conflictivos, es decir, que la mujer era divorciada y vuelta a casar, y que la denuncia se debi\u00f3 a las ense\u00f1anzas especiales de Jes\u00fas. Con ello el episodio qued\u00f3 reducido a una disputa sobre el adulterio tradicional, y la figura de Jes\u00fas sali\u00f3 ganando. Primero, por su bondad en salvar a una mujer de la lapidaci\u00f3n. Y segundo, porque el aprieto lo hab\u00eda ocasionado la Ley de Mois\u00e9s y no \u00e9l.<\/p>\n<p>Pero se dieron cuenta de que, as\u00ed como hab\u00eda quedado, el relato era inadecuado. No pod\u00eda terminar con el simple perd\u00f3n de Jes\u00fas. Para alguien que hab\u00eda enga\u00f1ado a su marido, se trataba de una despedida demasiado superficial. Le faltaba una conclusi\u00f3n. Y le a\u00f1adieron: \u201c<em>En adelante no peques m\u00e1s<\/em>\u201d (Jn 8,11), frase que no formaba parte del episodio original, puesto que la mujer seguir\u00eda viviendo con su segundo marido.<\/p>\n<p><strong>Robos en el Para\u00edso<\/strong><\/p>\n<p>Cierto d\u00eda le presentaron a Jes\u00fas una mujer divorciada y vuelta a casar, y le dijeron que, seg\u00fan sus ense\u00f1anzas, deb\u00eda ser apedreada. La trampa parec\u00eda bien montada. Pero Jes\u00fas se libr\u00f3 de la encerrona con una respuesta genial. Primero, les dijo que efectivamente la mujer viv\u00eda en adulterio, pero no por culpa de ella sino de su marido, que era el verdadero transgresor de la Ley por haberla repudiado. Y segundo, les explic\u00f3 que el adulterio no se resuelve a pedradas sino mediante el perd\u00f3n, como \u00e9l lo hizo con ella.<\/p>\n<p>Este perd\u00f3n de Jes\u00fas, otorgado a una mujer que hab\u00eda transgredido sus ense\u00f1anzas, sigue asombrando hoy en d\u00eda a los lectores del Evangelio. Es que los perdones que damos en nuestra vida, los esfuerzos que hacemos para olvidar rencores, remediar ofensas y subsanar resentimientos, son los que van abriendo las puertas del nuevo mundo que vino a traer Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Cuentan que una noche entr\u00f3 un hombre a robar en la casa de una mujer. Ella se despert\u00f3, y al verlo, tom\u00f3 un arma y lo enfrent\u00f3: \u201cNo te muevas, que llamar\u00e9 a la polic\u00eda\u201d. El ladr\u00f3n, sorprendido y asustado, le dijo: \u201cNo, se\u00f1ora, por favor\u201d. \u201cC\u00f3mo que no. Ahora ir\u00e1s a la c\u00e1rcel\u201d. \u201cMire, dijo sollozando el hombre, vine a robar porque tengo un hijo enfermo, y no tengo para medicamentos ni comida; perd\u00f3neme\u201d. \u201cNada de perd\u00f3neme\u201d, grit\u00f3 nerviosa la mujer mientras tomaba su tel\u00e9fono. El joven se ech\u00f3 a llorar. Como la se\u00f1ora era de buen coraz\u00f3n, le dijo: \u201cMuy bien, te dejar\u00e9 ir, pero no vuelvas a robar\u201d. Le dio algo de dinero para los remedios y lo dej\u00f3 marchar. El joven le dijo: \u201cGracias, la recompensar\u00e9 por esto\u201d. \u201c\u00bfT\u00fa vas a recompensarme? \u00a1No tienes ni para comer! M\u00e1rchate antes de que me arrepienta\u201d. Pas\u00f3 el tiempo, y por esas cosas de la vida el hombre y la mujer murieron el mismo d\u00eda, y ambos llegan al Para\u00edso, el hombre por la ma\u00f1ana y la mujer por la tarde. San Pedro la recibi\u00f3 y le dijo: \u201cEntra al Para\u00edso, hija\u201d. La mujer, que era muy sincera, replic\u00f3: \u201cMira san Pedro, debe haber un error. S\u00e9 que tengo algunas deudas que pagar, algunos pecados que purificar; no me corresponde entrar tan f\u00e1cilmente al Para\u00edso\u201d. \u201cNo hay ninguna cuenta que saldar; puedes pasar\u201d. \u201cPero \u00bfc\u00f3mo es posible?\u201d. \u201cMira, quiz\u00e1s en tu legajo hab\u00eda errores que purgar. Pero esta ma\u00f1ana pas\u00f3 por aqu\u00ed un ladr\u00f3n, y sin que sepamos bien c\u00f3mo, se llev\u00f3 la hoja donde estaban anotadas todas tus culpas\u201d.<\/p>\n<p>Jes\u00fas vino a sembrar el mundo de amor. Y su compa\u00f1ero insustituible es el perd\u00f3n. Quien no puede perdonar, es porque no tiene capacidad de amar. Y desde que Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 a hacerlo, el perd\u00f3n es la venganza de los hombres buenos.<\/p>\n<p><em>Ariel \u00c1lvarez Vald\u00e9s es Doctor en Teolog\u00eda<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de dos mil a\u00f1os, sigue emocionando a los lectores de la Biblia el relato de la mujer sorprendida en adulterio y perdonada por Jes\u00fas&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[973],"tags":[3097,260,3098,2635,1804,2357,171],"class_list":["post-17599","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-teologia","tag-adultera","tag-jesus","tag-moises","tag-pecado","tag-perdon","tag-sospecha","tag-teologia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4zR","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17599","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17599"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17599\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17601,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17599\/revisions\/17601"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17599"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17599"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17599"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}