{"id":17602,"date":"2022-08-19T22:38:00","date_gmt":"2022-08-20T01:38:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17602"},"modified":"2022-09-19T22:41:58","modified_gmt":"2022-09-20T01:41:58","slug":"simone-weil-al-abrirse-dejo-pasar-tanto-silencio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17602","title":{"rendered":"Simone Weil. Al abrirse dej\u00f3 pasar tanto silencio"},"content":{"rendered":"<p><em>La Puerta\u00a0<\/em><\/p>\n<p>\u00c1brenos ya la puerta y veremos los vergeles,<br \/>Beberemos de sus aguas fr\u00edas que a\u00fan conservan la huella de la luna.<br \/>El largo camino arde hostil a los extra\u00f1os.<br \/>A ciegas erramos sin encontrar el lugar.<\/p>\n<p>Agobiados por la sed, queremos ver las flores.<br \/>Esperando y sufriendo, henos por fin aqu\u00ed delante de la puerta.<br \/>A golpes la abatiremos, si es preciso.<br \/>Golpeamos y empujamos, pero es demasiado firme.<\/p>\n<p>S\u00f3lo nos queda languidecer, esperar y mirar en vano.<br \/>Contemplamos la puerta, cerrada, inconmovible.<br \/>Fijamos en ella nuestros ojos, llorando bajo el tormento;<br \/>Sin dejar de mirar la puerta, el peso del tiempo nos abruma.<\/p>\n<p>La puerta est\u00e1 ante nosotros; \u00bfde qu\u00e9 nos sirve querer?<br \/>Mejor marcharse y abandonar toda esperanza.<br \/>No entraremos jam\u00e1s. Cansados estamos de verla&#8230;<br \/>La puerta, al abrirse, dej\u00f3 pasar tanto silencio&#8230;<\/p>\n<p>Ni flores ni jardines suntuosos;<br \/>Tan s\u00f3lo el espacio inmenso donde est\u00e1n el vac\u00edo y la luz,<br \/>Se hizo de s\u00fabito presente y colm\u00f3 el coraz\u00f3n,<br \/>Lavando los ojos casi ciegos por el polvo.<\/p>\n<p><em>Simone Weil<\/em><\/p>\n<p>Ya alguna vez compartimos textos de Simone Weil, fil\u00f3sofa francesa de gran compromiso social que, nacida jud\u00eda, se acerc\u00f3 a la intimidad de Cristo con su pensamiento, su compromiso y su oraci\u00f3n. Si bien decidi\u00f3 no bautizarse, habit\u00f3 en el centro de la espiritualidad cristiana alcanzando grados ejemplares de misticismo. Teniendo en cuenta que su vida transcurri\u00f3 durante la primera mitad del siglo XX, podemos afirmar que lo contempor\u00e1neo de su aporte puede resultarnos ejemplar.&nbsp;<\/p>\n<p>No puedo permanecer neutral ni desapasionado ante la fuerza de su poema \u201cLa Puerta\u201d. Es ni m\u00e1s, ni menos, que la exaltaci\u00f3n de un esp\u00edritu exquisito; uno puede o no acordar con ella, compartir o no sus convicciones, pero si lo leemos detenidamente no podemos menos que vibrar y estremecernos al contemplar la \u201cexistencia\u201d a las puertas del Ser.<\/p>\n<p><em>\u00c1brenos ya la puerta y veremos los vergeles\u2026<br \/><\/em><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un agotador camino nos encontramos ante la Puerta que se encuentra cerrada a\u00fan, veremos que est\u00e1 desesperadamente cerrada, cerrada e impasible, indiferente al apuro y a los deseos de los viandantes. Esta cerrada desde adentro, herm\u00e9tica e imperturbable.<\/p>\n<p>Los viajeros acuden a ella con la esperanza de suntuosos vergeles, maravillas sin fin, aguas reconfortantes que \u201ca\u00fan conservan la huella de la luna\u201d, es decir figuras familiares, conocimientos y experiencias del mundo en que hemos vivido. Aguas frescas con resabios de luna. A la puerta, nuestra esperanza est\u00e1 vinculada a nuestras experiencias, a nuestros sentidos, eso que conocemos elevado a la en\u00e9sima potencia es lo que confiados esperamos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>Nos cansa estar ante la puerta imperturbable, nos cansa esperar lo que se muestra inconmovible. Bronca, apuro, decepci\u00f3n. \u00a1La tiraremos abajo de ser necesario! \u00a1Insensatos por usar categor\u00edas ajenas a la Puerta, ajenas a lo que guarda la puerta!<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s nos acosa la desesperaci\u00f3n, queremos abandonar esa empresa y todas las empresas. \u00a1No vale la pena, es una p\u00e9rdida de tiempo, es in\u00fatil! La puerta no se abre. Entre llantos defraudados e insultos despechados, comenzamos a darle la espalda a la puerta, esta vez definitivamente.&nbsp;<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s era necesario un tiempo, mejor olvidarse del tiempo. En un instante, para nosotros ya postrero, la puerta se abri\u00f3. Y al abrirse dej\u00f3 pasar lo que menos esper\u00e1bamos, el silencio. Nada de algarab\u00edas ni festejos, silencio. Primero, como siempre, el Silencio sali\u00f3 ya por la hendija para incitarnos a entrar, llev\u00e1ndonos.&nbsp;<\/p>\n<p><em>Ni flores ni jardines suntuosos\u2026<\/em><\/p>\n<p>Nada de lo esperado, nada de lo conocido. Recordamos aquello de que \u201cni ojo vio, ni o\u00eddo oy\u00f3\u2026\u201d Tan s\u00f3lo una esencia que valoramos como inmensa, desproporcionada para nuestra estatura, un \u00e1mbito \u2013otra palabra no tengo para expresar un no lugar\u2013 lleno de vac\u00edo y de luz. \u00a1Parece parad\u00f3jico! Estoy absolutamente deslumbrado, esa novedad inconmensurable colm\u00f3 mi coraz\u00f3n y me deja sin juicios, sin palabras. S\u00fabitamente todo es presente, no hay nada para esperar, all\u00ed est\u00e1 todo y me colma colm\u00e1ndome sin parar.&nbsp;<\/p>\n<p>Mis ojos son lavados del polvo del pasado que los ciega. Mi cuerpo es sanado de las llagas que lo afean e invalidan, mis pies sucios y agotados, renacen para nuevos y desconocidos prop\u00f3sitos.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Puerta\u00a0 \u00c1brenos ya la puerta y veremos los vergeles,Beberemos de sus aguas fr\u00edas que a\u00fan conservan la huella de la luna.El largo camino arde&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[1462,355,3100,2016,167],"class_list":["post-17602","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-cultura","tag-filosofia","tag-puerta","tag-silencio","tag-weil"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4zU","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17602","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17602"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17602\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17603,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17602\/revisions\/17603"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17602"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17602"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17602"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}