{"id":17605,"date":"2022-08-19T22:42:00","date_gmt":"2022-08-20T01:42:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17605"},"modified":"2022-09-19T22:44:19","modified_gmt":"2022-09-20T01:44:19","slug":"horacio-c-reggini-una-vida-ejemplar-haciendo-el-bien","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17605","title":{"rendered":"Horacio C. Reggini. Una vida ejemplar, haciendo el bien"},"content":{"rendered":"<p>Es muy dif\u00edcil hablar de quien nos ha dejado despu\u00e9s de varias d\u00e9cadas de estrecha amistad. Me sucede ahora, cuando intento recomponer mis recuerdos de tantos a\u00f1os compartidos con Horacio Reggini en las m\u00e1s diversas circunstancias. Prefiero no escribir una cronolog\u00eda de su admirable vida como marido y padre, ingeniero y escritor, pionero en inform\u00e1tica y ciudadano ilustre, y remitirme a algunos eventos que vivimos juntos, y que, hoy m\u00e1s que nunca, surgen en mi memoria a cada momento.&nbsp;<\/p>\n<p>Unos pocos a\u00f1os mayor que yo, en todo momento fue mi maestro, me ense\u00f1\u00f3 a pensar lo imposible y a realizar juntos lo que muchos consideraban un delirio. Nunca se detuvo a defender sus ideas, simplemente las pon\u00eda en pr\u00e1ctica, contra viento y marea. Para \u00e9l no hab\u00eda fronteras entre los conocimientos y las disciplinas m\u00e1s complejas, tampoco entre empresas de avanzada y pa\u00edses apartados, menos a\u00fan entre personas de diferente nivel social, talentosos, discapacitados, varones y mujeres.&nbsp;<\/p>\n<p>Con su socio Hilario Fern\u00e1ndez Long, otra luminaria de las ciencias, fueron de los primeros en introducir los recursos inform\u00e1ticos en nuestro pa\u00eds y nos permitieron avanzar antes que otros lo hicieran, en los m\u00e1s diversos campos. A m\u00ed me toc\u00f3 colaborar en las aplicaciones de la inform\u00e1tica en la educaci\u00f3n, y en especial con aquellos m\u00e1s carenciados por falta de recursos, discapacidades varias, algunas muy severas y, tambi\u00e9n en ambientes sociales y pol\u00edticos muy variados, en diferentes pa\u00edses de Am\u00e9rica. En algunos casos, Horacio lleg\u00f3 a adelantarse a instituciones extranjeras de enorme prestigio, como el MIT (Masachusetts Institute of Technology), donde nuestros colegas y amigos Seymour Papert y Marvin Minsky estaban abriendo el mundo entero a la inform\u00e1tica. Seymour, por ejemplo, hab\u00eda desarrollado el LOGO, un software muy apto para programar por los ni\u00f1os desde las escuelas primarias en adelante. Horacio, desde Buenos Aires, le agreg\u00f3 a ese LOGO la posibilidad de dise\u00f1ar en tres dimensiones, un salto cualitativo en programaci\u00f3n <em>Ideas y Formas. Explorando el espacio en Logo<\/em> (Gal\u00e1pago, 1986).<strong><em>&nbsp;<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>Put a brain in your camera: non-standard computer images, <\/em>fue el t\u00edtulo que dio a su brillante presentaci\u00f3n en el quinto seminario (2010) que organizamos con mi colega Kurt Fischer de Harvard, sobre \u201cAprender, arte y&nbsp; cerebro\u201d, con la invaluable programaci\u00f3n de Lourdes Majdalani, en la Escuela Internacional de Mente, Cerebro y Educaci\u00f3n, en el c\u00e9lebre Ettore Majorana Foundation and Centre for Scientific Culture, del bell\u00edsimo pueblo de Erice, en Sicilia, fundado por Antonino Zichichi, eminente f\u00edsico italiano y querido colega en la Pontificia Academia de Ciencias. All\u00ed visitamos sitios cl\u00e1sicos, templos griegos y paisajes inolvidables sobre el mar. Nunca olvidar\u00e9 los encuentros con Horacio en tantos pa\u00edses, donde su obra a favor de la educaci\u00f3n marc\u00f3 un cambio radical en la forma de ense\u00f1ar y de aprender.<\/p>\n<p>En la Argentina su obra educativa comenz\u00f3 en los colegios Bayard y San Mart\u00edn de Tours de Buenos Aires y se expres\u00f3 en libros de gran impacto como <em>Alas para la mente<\/em> (Gal\u00e1pago 1982) y <em>Computadoras, \u00bfcreatividad o automatismo?<\/em> (Gal\u00e1pago, 1988). Horacio nos permiti\u00f3 dar un impulso decisivo al Instituto Oral Modelo, donde se hab\u00eda reemplazado el lenguaje de se\u00f1as y se ense\u00f1aba a hablar a los ni\u00f1os con hipoacusia y sordera. All\u00ed, con Percival Denham, joven ingeniero, logramos poner las computadoras en manos de los alumnos sordos y publicamos un libro (<em>Discomunicaciones, Computaci\u00f3n y ni\u00f1os sordos<\/em>, Fundaci\u00f3n Navarro Viola, 1989), que inspir\u00f3 iniciativas semejantes en otros pa\u00edses. Su libro <em>El Futuro sigue sin ser lo que era<\/em> (Academia Nacional de Educaci\u00f3n, 2011) es prof\u00e9tico.<\/p>\n<p>Horacio falleci\u00f3 el 27 de junio, a los 89 a\u00f1os. Sigue con nosotros, en brazos de nuestro Padre. Rezamos por \u00e9l, y por su esposa M\u00f3nica y su hija Natalia, con quienes formaron un ejemplo admirable de familia unida.&nbsp;<\/p>\n<p>Mi prop\u00f3sito es transmitir mi agradecimiento por todo lo compartido. El Se\u00f1or sabr\u00e1 c\u00f3mo retribuirle por todo el bien que ha hecho\u2026y que sigue haciendo. <em>Ciencia es amistad<\/em>.<\/p>\n<p><em>Antonio M. Battro es Doctor en Medicina y en Psicolog\u00eda. Miembro de la Pontificia Academia de Ciencias.\u00a0<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es muy dif\u00edcil hablar de quien nos ha dejado despu\u00e9s de varias d\u00e9cadas de estrecha amistad. Me sucede ahora, cuando intento recomponer mis recuerdos de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[3101,654,17,317,758],"class_list":["post-17605","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad","tag-ciencias","tag-docencia","tag-educacion","tag-reggini","tag-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4zX","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17605","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17605"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17605\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17606,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17605\/revisions\/17606"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17605"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17605"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17605"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}