{"id":17704,"date":"2023-10-20T10:25:00","date_gmt":"2023-10-20T13:25:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17704"},"modified":"2023-10-22T10:28:36","modified_gmt":"2023-10-22T13:28:36","slug":"ignorancia-de-milei-sobre-el-rol-del-conicet","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17704","title":{"rendered":"Ignorancia de Milei sobre el rol del CONICET"},"content":{"rendered":"<p>Antes de la creaci\u00f3n del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Cient\u00edficas y T\u00e9cnicas), por iniciativa del Premio Nobel de Fisiolog\u00eda y Medicina en 1947, Bernardo A. Houssay, la Argentina no contaba con una comunidad cient\u00edfica como la de los pa\u00edses m\u00e1s adelantados. Quienes ten\u00edan vocaci\u00f3n por la ciencia, la desarrollaban en unas pocas universidades p\u00fablicas con magros recursos o en instituciones que les otorgaban becas. Houssay investigaba en el Instituto de Fisiolog\u00eda de la Facultad de Medicina (UBA), el m\u00e1s activo de la ciudad, que lleg\u00f3 a dirigir. Su disc\u00edpulo Luis F. Leloir, luego Premio Nobel de Qu\u00edmica (en 1970), en su juventud tuvo que emigrar varias veces por la inestabilidad de los \u00e1mbitos en donde investigaba.<\/p>\n<p><strong>LA CARRERA DEL INVESTIGADOR CIENT\u00cdFICO<\/strong><\/p>\n<p>Esta lamentable realidad, en un pa\u00eds que a principios del siglo XX era de los m\u00e1s avanzados, llev\u00f3 a Houssay a proponer la creaci\u00f3n del CONICET. Su iniciativa se aprob\u00f3 en 1958, bajo el gobierno de Pedro Eugenio Aramburu. Houssay presidi\u00f3 el organismo hasta su muerte en 1971, con objetivos que pudo ver cumplidos. El primero, la creaci\u00f3n de la carrera del investigador cient\u00edfico, con dedicaci\u00f3n exclusiva, estableciendo un escalaf\u00f3n para que los m\u00e1s destacados \u2013evaluados por expertos\u2013 fueran los mejor remunerados. Los pa\u00edses que pose\u00edan estas carreras lograban desarrollos cient\u00edficos que llegaban a las industrias, generando crecimiento econ\u00f3mico. Houssay sosten\u00eda que la investigaci\u00f3n era una profesi\u00f3n y que se deb\u00eda vivir de ella. Por eso quienes ingresaban a la mencionada carrera recib\u00edan buenos salarios.<\/p>\n<p>As\u00ed, a comienzos de la d\u00e9cada del \u201860, la Argentina ten\u00eda centenares de cient\u00edficos calificados que investigaban en universidades. Hoy son m\u00e1s de 11.800, con casi igual cantidad de becarios de doctorado y postdoctorado, adem\u00e1s de 2.900 t\u00e9cnicos y profesionales de apoyo a la investigaci\u00f3n. Sin esta carrera, que se instituy\u00f3 en 1961, los cient\u00edficos abandonaban su vocaci\u00f3n o emigraban; en el mejor de los casos ten\u00edan una beca temporaria.<\/p>\n<p><strong>INVESTIGACI\u00d3N B\u00c1SICA Y APLICADA EN LAS UNIVERSIDADES<\/strong><\/p>\n<p>La otra preocupaci\u00f3n de Houssay era que en las universidades no se realizaban investigaciones cient\u00edficas, por lo que consideraba que eran meras escuelas t\u00e9cnicas. Los profesores, dec\u00eda, tienen que investigar. Para ello las universidades deb\u00edan recibir recursos del CONICET para proyectos de investigaci\u00f3n innovadores. As\u00ed se hizo inicialmente, aunque tras la muerte de Houssay se atravesaron momentos de crisis y de desinter\u00e9s, y los salarios cient\u00edficos se redujeron. El presupuesto oficial de ciencia y tecnolog\u00eda es hoy de $ 500 mil millones, con los que se financia una gran parte de la producci\u00f3n cient\u00edfica nacional, aunque los salarios no recuperaron los altos valores iniciales. Actualmente el pa\u00eds tiene 94.000 investigadores; una cuarta parte pertenece al CONICET y casi las tres cuartas partes restantes a las universidades nacionales. Los resultados de las investigaciones se publican en revistas cient\u00edficas internacionales: 42 art\u00edculos por cada 100 investigadores son de cient\u00edficos del CONICET, y 16 por cada 100 de las universidades. Aunque en el CONICET hay menos investigadores, el mayor n\u00famero de publicaciones muestra la excelencia de sus trabajos.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os \u201860, la OCDE (Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y Desarrollo Econ\u00f3micos) ve\u00eda que la inversi\u00f3n en investigaci\u00f3n y desarrollo (I+D), o sea la inversi\u00f3n en conocimiento cient\u00edfico, generaba el desarrollo de las principales econom\u00edas del mundo. Por ello reuni\u00f3 a estad\u00edsticos en Villa Falconieri de Frascati, Italia (1963), que definieron c\u00f3mo medir dicha inversi\u00f3n a trav\u00e9s del <em>Manual de Frascati<\/em>; en 1996 la OCDE acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino \u201ceconom\u00eda del conocimiento\u201d.<\/p>\n<p>El <em>Manual de Frascati<\/em> define a la I+D como la <em>Investigaci\u00f3n <\/em>b\u00e1sica y aplicada que se realiza en universidades e instituciones cient\u00edficas, m\u00e1s el <em>Desarrollo experimental<\/em> que ejecutan las industrias cuando reciben conocimientos cient\u00edficos para producir. La investigaci\u00f3n b\u00e1sica se origina en la curiosidad por conocer algo, sin pensar en la aplicaci\u00f3n que ese conocimiento pueda tener. Cuando se observa que puede haber una aplicaci\u00f3n, el cient\u00edfico avanza para obtener un resultado. Aqu\u00ed es cuando la ciencia b\u00e1sica y aplicada transfiere su conocimiento a la industria para que logre un producto innovador. Es la relaci\u00f3n universidad-empresa, que permite obtener mayor valor agregado, esencial para el crecimiento econ\u00f3mico de un pa\u00eds.<\/p>\n<p><strong>EL ROL DEL ESTADO Y LAS FUNDACIONES<\/strong><\/p>\n<p>No es com\u00fan que las empresas \u2013salvo algunas multinacionales\u2013 financien las primeras etapas del conocimiento cient\u00edfico, es decir, la investigaci\u00f3n b\u00e1sica y aplicada. Ellas costean el desarrollo experimental que conduce a un producto innovador. De all\u00ed que el Estado y las fundaciones \u2013ambos sectores sin fines de lucro\u2013 proveen los recursos para esas primeras etapas, teniendo en cuenta que no siempre se llega al objetivo deseado. Pero sin investigaci\u00f3n b\u00e1sica y aplicada no hay desarrollo experimental.<\/p>\n<p>En Brasil, primera econom\u00eda de la regi\u00f3n, el Estado y las fundaciones invierten en investigaci\u00f3n b\u00e1sica y aplicada el 56,8% del total que se destina a I+D, y las empresas el 43,2%. En los Estados Unidos, la mayor econom\u00eda mundial, las empresas invierten m\u00e1s del 60%, y el gobierno, universidades y fundaciones, el resto. En la Argentina la industria invierte s\u00f3lo algo m\u00e1s del 20%, situaci\u00f3n que el Banco Mundial critic\u00f3 al se\u00f1alar \u201cla muy baja inversi\u00f3n de las empresas argentinas en I+D, su escasa cultura innovadora\u201d. No obstante, el CONICET informa que en todo su historial present\u00f3 1.116 solicitudes de patentes, desde 1971 hasta 2020. La inversi\u00f3n p\u00fablica en nuestro pa\u00eds&nbsp; creci\u00f3 pero el aporte empresario es muy bajo, entre otras razones porque la industria no demanda mayormente conocimientos para competir pues est\u00e1 protegida por muy altos aranceles para las importaciones. En efecto, tiene un mercado cautivo por la diferencia de precios entre un producto nacional de menor calidad y uno importado de mayor calidad y precio. Reducida la innovaci\u00f3n, la producci\u00f3n se debilita y caen los empleos y el salario. La Argentina todav\u00eda exporta mayormente bajo valor agregado.<\/p>\n<p>Mucho antes de la creaci\u00f3n del CONICET, Houssay fomentaba la creaci\u00f3n de fundaciones para que la ciencia no dependiera s\u00f3lo del Estado. Un ejemplo fue el de Leloir, cuando en 1946 supo que Houssay lo hab\u00eda elegido para presidir un instituto de investigaci\u00f3n bioqu\u00edmica, sostenido por la Fundaci\u00f3n Campomar, creada por iniciativa de Jaime Campomar, uno de los due\u00f1os de la empresa textil hom\u00f3nima. Durante muchos a\u00f1os la fundaci\u00f3n sostuvo sus trabajos y los de sus cient\u00edficos, en su mayor\u00eda miembros de la carrera del investigador del CONICET. Cuando la empresa textil quebr\u00f3, la Fundaci\u00f3n Campomar qued\u00f3 sin fondos. Entonces Leloir abri\u00f3 una oficina de <em>fundraising<\/em> (desarrollo de fondos) para gestionar donaciones. Con lo obtenido, la Fundaci\u00f3n Campomar continu\u00f3 financiando las investigaciones y hasta pudo construir un moderno laboratorio en Parque Centenario que Leloir alcanz\u00f3 a inaugurar en 1985. En los Estados Unidos, las universidades tambi\u00e9n recaudan donaciones que obtienen los <em>fundraisers.<\/em><\/p>\n<p><strong>CONCLUSI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>La propuesta de Javier Milei, si accede a la presidencia, de cerrar el CONICET y privatizar la ciencia, es inviable. Las empresas no podr\u00edan hacerse cargo de coordinar y conducir la dimensi\u00f3n nacional que tiene la ciencia. Ning\u00fan pa\u00eds lo ha hecho, ni siquiera los m\u00e1s desarrollados. La Argentina, adem\u00e1s, tiene pocas empresas en comparaci\u00f3n con los pa\u00edses avanzados, y las industrias que podr\u00edan invertir en conocimiento tambi\u00e9n son pocas y mayormente de reducido tama\u00f1o.<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n del CONICET y su continuidad constituy\u00f3 una pol\u00edtica de Estado pues ning\u00fan gobierno sugiri\u00f3 cerrarlo. Lo que s\u00ed debe observarse es la inversi\u00f3n en I+D que realizan, en cada pa\u00eds, el gobierno y las empresas. Esa relaci\u00f3n debe mejorarse en la Argentina. En los Estados Unidos es mayor el aporte de las empresas, pues reciben de las universidades e instituciones muchos conocimientos con los que logran innovaciones exportables con mayor valor agregado.<\/p>\n<p>Otros aspectos deber\u00edan tenerse en cuenta en el CONICET. Houssay sosten\u00eda la importancia de destinar recursos a universidades e instituciones existentes, para ahorrar costos de estructuras edilicias. Invertir en ladrillos, dec\u00eda, equival\u00eda a hacerlo en escritorios, m\u00e1quinas de escribir, m\u00e1s gente, secretarias, etc\u00e9tera. Por ello el CONICET no comenz\u00f3 construyendo institutos como lo hizo desacertadamente despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es necesario que el CONICET eval\u00fae el destino de sus fondos. Los que se aplican a I+D son inversiones con importantes beneficios, por las regal\u00edas empresarias y el consecuente crecimiento econ\u00f3mico y social del pa\u00eds. El ex ministro de Ciencia, Lino Bara\u00f1ao, recientemente afirm\u00f3 que el CONICET debe generar mayor difusi\u00f3n de los avances cient\u00edficos que se logran a trav\u00e9s de sus investigadores, por el impacto que tienen en el pa\u00eds y en el mundo. Se trata de fortalecer, dijo, y no de aniquilar o destruir.<\/p>\n<p>Houssay afirmaba: \u201cLos pa\u00edses son ricos porque investigan y no es que investigan porque son ricos\u201d. Cient\u00edficos buenos tenemos. La Argentina es el pa\u00eds de Iberoam\u00e9rica que obtuvo m\u00e1s premios Nobel en ciencias: Houssay, Leloir y C\u00e9sar Milstein. Lo que nos falta es aprovechar el conocimiento para crecer, es decir, implementar una verdadera econom\u00eda del conocimiento como sosten\u00eda la OCDE hace m\u00e1s de medio siglo. Ya Einstein predec\u00eda: \u201cLos imperios del futuro se construir\u00e1n sobre el conocimiento\u201d.<\/p>\n<p><em>Arturo Prins es Director Ejecutivo de la Fundaci\u00f3n Sales<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antes de la creaci\u00f3n del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Cient\u00edficas y T\u00e9cnicas), por iniciativa del Premio Nobel de Fisiolog\u00eda y Medicina en 1947, Bernardo&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[6,965,5],"tags":[16,2935,277,913,914,3119,758],"class_list":["post-17704","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nota-tapa","category-opinion-2","category-sociedad","tag-ciencia","tag-conicet","tag-desarrollo","tag-inversion","tag-investigacion","tag-milei","tag-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4By","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17704","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17704"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17704\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17706,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17704\/revisions\/17706"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17704"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17704"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17704"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}