{"id":17794,"date":"2026-05-01T17:22:00","date_gmt":"2026-05-01T20:22:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17794"},"modified":"2026-05-25T17:39:35","modified_gmt":"2026-05-25T20:39:35","slug":"un-libro-que-interpela-a-la-iglesia-y-al-mundo-militar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17794","title":{"rendered":"Un libro que interpela a la Iglesia y al mundo militar\u00a0"},"content":{"rendered":"<p>Del libro <em>Si lo cont\u00e1s, te mato<\/em>, del periodista argentino Gustavo Sammartino, no s\u00f3lo me atrap\u00f3 la historia, sino tambi\u00e9n la posibilidad incre\u00edble de mantener largos di\u00e1logos, aunque intermitentes, presenciales y por tel\u00e9fono, con un personaje de una densidad tan siniestra como la del general Guillermo Su\u00e1rez Mason, apodado \u201cPajarito\u201d en los a\u00f1os de plomo y tambi\u00e9n \u201cCacho\u201d en el \u00e1mbito de su familia. Se defin\u00eda como \u201cel N\u00b0 4\u201d de la Junta Militar que tom\u00f3 el poder en la Argentina el 24 de marzo de 1976.&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n me interes\u00f3 mucho \u2013dir\u00eda que casi me intrig\u00f3\u2013 el alma del que se anim\u00f3 a charlar cara a cara, a solas y en compa\u00f1\u00eda, de d\u00eda y tambi\u00e9n de noche, con quien tuvo en sus manos la vida y la muerte de miles de detenidos-desaparecidos.<\/p>\n<p>Gustavo Sammartino tiene 59 a\u00f1os. Cuando se concret\u00f3 el golpe militar, ten\u00eda apenas nueve. Naci\u00f3 en el seno de una familia cordobesa de clase media. Inmerso en esas coordenadas sociogeogr\u00e1ficas, \u201cla mejor educaci\u00f3n era el Liceo Militar\u201d. Hab\u00eda terminado segundo a\u00f1o all\u00ed cuando su familia se traslad\u00f3 a Buenos Aires \u2013tiempos de la guerra de Malvinas\u2013. Egres\u00f3 con el grado de subteniente de reserva, lo que le permiti\u00f3 entrar al Colegio Militar. Corr\u00eda 1984 y las cosas cambiaron a nivel pa\u00eds. Perdi\u00f3 un a\u00f1o de cursada por un accidente y, al volver, \u201cme volaban otros pajaritos en la cabeza, me hab\u00eda puesto de novio y me fui\u201d. Estudi\u00f3 Comunicaci\u00f3n y Periodismo porque siempre le gust\u00f3 escribir. Se cas\u00f3 a los 21 a\u00f1os con su esposa, con quien lleva 37 a\u00f1os de casado, tienen seis hijos y dos nietos. Son cat\u00f3licos, con una devoci\u00f3n muy fuerte por la Virgen del Rosario de San Nicol\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>Una vida en los medios<\/strong><\/p>\n<p>\u201cMe recib\u00ed en Periodismo por un convenio que hab\u00eda entre <em>Clar\u00edn<\/em> y la UCA \u2013cuenta Sammartino a Criterio en un bar ubicado cerca de la radio donde trabaja\u2013. Hice una pasant\u00eda en la editorial Atl\u00e1ntida, revista <em>Somos<\/em>, despu\u00e9s el diario <em>El Sol<\/em> de Quilmes<em>. <\/em>Hice una prueba en un noticiero con Romay en canal 9 y entr\u00e9. Cuando Romay vendi\u00f3 el canal en 1998, pas\u00e9 a radio<em> Mitre<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEn enero de 1999 se da el contacto con Su\u00e1rez Mason. Yo ten\u00eda 32 a\u00f1os y trabajaba en el programa de N\u00e9stor Ibarra por <em>Mitre<\/em>; \u00e9l tendr\u00eda 76 y estaba en plenitud total, incluso despu\u00e9s de haber hecho todo lo que hizo, incluida su fuga a los Estados Unidos para evadir el hist\u00f3rico juicio a las juntas militares impulsado por Ra\u00fal Alfons\u00edn. Eso cay\u00f3 muy mal en el ej\u00e9rcito\u201d, explica Sammartino.&nbsp;<\/p>\n<p>Goz\u00f3 de protecci\u00f3n pol\u00edtica cuando el presidente Carlos Menem firm\u00f3 los indultos en los \u201990: el \u00faltimo decreto fue en exclusividad para Su\u00e1rez Mason. \u201cLo conoc\u00ed con una libertad absoluta, por eso se prest\u00f3 al di\u00e1logo p\u00fablico dolido porque lo expulsaron de Argentinos Juniors, el club del cual era un apasionado\u201d, recuerda. El periodista N\u00e9stor Ibarra era una eminencia en lo suyo y Su\u00e1rez Mason era un bravo en lo propio: la situaci\u00f3n era la noticia. \u201cEn esos a\u00f1os rastre\u00e1bamos tel\u00e9fonos en la gu\u00eda, esos biblioratos gordos\u2026 ubiqu\u00e9 el apellido de Lita, su esposa, y accedi\u00f3 a dar la nota para la radio\u201d, detall\u00f3 Sammartino.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfQu\u00e9 le dijo Su\u00e1rez Mason a N\u00e9stor Ibarra en esa entrevista?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Reconoci\u00f3 al aire que ten\u00eda documentaci\u00f3n bien guardada de las instrucciones recibidas en los a\u00f1os del Proceso. Tan b\u00e1sico y delicado como eso, informaci\u00f3n que se transform\u00f3 en titulares de varios cables en coincidencia con el inicio de la causa 450 de robo de beb\u00e9s durante la \u00faltima dictadura. A pesar de los indultos, hab\u00eda presiones a partir de las investigaciones que se realizaban en el exterior, Espa\u00f1a, Italia\u2026 En <em>Clar\u00edn<\/em> y en la radio me piden que encuentre esa documentaci\u00f3n que \u00e9l dice tener. Hice la gesti\u00f3n y a los dos o tres d\u00edas me sent\u00e9 a conversar con Su\u00e1rez Mason en soledad total.<\/p>\n<p><strong>\u2014Cuando mantuviste estas conversaciones con Su\u00e1rez Mason en su casa, tan bien descriptas en el libro, vos viviste situaciones bizarras: muffins y cookies cocinados por el general, pizzas que fuiste a comprar para compartir con \u00e9l, partidos de f\u00fatbol que miraban por televisi\u00f3n, su esposa que te lo dejaba a tu cargo\u2026<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Te voy a hacer una confesi\u00f3n. M\u00e1s all\u00e1 de que conste en el libro, en cuanta ocasi\u00f3n puedo lo digo, hay un sesgo que siento, sent\u00ed siempre y ahora m\u00e1s: tengo que explicar qu\u00e9 hice, c\u00f3mo lo hice y con la mayor cantidad de datos posibles. Adem\u00e1s, soy muy observador y memorioso. Y me pasaban esas cosas: recuerdo el olor a gente cocinando al entrar al departamento. Al inicio no ten\u00eda claro el formato que resultar\u00eda de mi b\u00fasqueda, posiblemente un documental de contenido period\u00edstico, por ejemplo, teniendo en cuenta que hab\u00eda trabajado en televisi\u00f3n y estudiaba cine.&nbsp;<\/p>\n<p>Leemos en la p\u00e1gina 365 de lo que finalmente es un libro: \u201cPor aquel entonces, este sacerdote amigo me pidi\u00f3 un desesperado favor que no pude negarle. El cura ten\u00eda un hermano viviendo un serio problema. Atravesaba un estado depresivo porque con su esposa no pod\u00edan tener hijos. Anoticiados de las distintas irregularidades que hab\u00eda con los partos de las mujeres guerrilleras detenidas, y en virtud de cierta revelaci\u00f3n imprudente que yo hab\u00eda hecho durante alguna de mis confesiones privadas con el cura amigo, sus familiares se atrevieron a pedirme a trav\u00e9s suyo que \u2018por el amor de Dios\u2019 los ayudara a conseguir uno de esos beb\u00e9s. (\u2026) En realidad, no quer\u00eda hacerlo, pero termin\u00e9 haci\u00e9ndolo. \u00a1Yo colabor\u00e9 para que ellos tuvieran un beb\u00e9! O se podr\u00eda decir, que yo rob\u00e9 un beb\u00e9 para Dios\u201d, admite Su\u00e1rez Mason.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfC\u00f3mo reaccionaste ante esa revelaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014\u00c9l estaba en su ambiente, casi enajenado, perturbado. Se lo repliqu\u00e9 y lo expuse: \u201cUsted est\u00e1 diciendo tal cosa\u201d.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Beb\u00e9s de cielo y tierra<\/strong><\/p>\n<p>Sammartino, conmovido hasta las l\u00e1grimas, reconoce su dilema interior: \u201cEl rigor moral con el que vengo tratando este tema es enorme. Es un peso hacerlo p\u00fablico y es un peso haberlo llevado conmigo porque formo parte de una familia con compromiso religioso y militar. Me cri\u00e9 en instituciones valiosas, tanto la militar como la Iglesia, y jam\u00e1s hablar\u00eda mal de ellas. Cuando supe esa verdad tan dura tuvimos una crisis familiar. Coincidi\u00f3 con el fallecimiento de una de mis hijas, una bebita, y esa situaci\u00f3n me rompi\u00f3. A esa verdad que se le escap\u00f3, sigui\u00f3 la amenaza: \u201cSi lo cont\u00e1s, te mato\u201d.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfTuviste miedo?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Mi esposa estaba muy asustada y con raz\u00f3n. Con 32 a\u00f1os y seis hijos, yo le daba para adelante en la vida, era un entusiasta, la peleaba con mil trabajos todos los d\u00edas y ten\u00eda un perfil muy bajo. El conflicto con el miedo termin\u00f3 en el 2005 (<em>Su\u00e1rez Mason muri\u00f3 el 21 de junio de ese a\u00f1o<\/em>) pero la cosa culposa segu\u00eda estando. Lo habl\u00e9 con sacerdotes amigos y algunos me dec\u00edan \u00bfpara qu\u00e9 revolver el tema? Y hasta el d\u00eda de hoy ninguno de ellos me pregunta por el beb\u00e9 entregado. Mi trauma es por el beb\u00e9. Mi editor en Planeta, Marcelo Panozzo, me marc\u00f3 que lo especial de este libro pasaba porque lo contaba yo, no era una biograf\u00eda no autorizada. Y pas\u00f3 otra cosa determinante: mis hijos crecieron, la beba que falleci\u00f3 tendr\u00eda ahora 26 a\u00f1os. Hoy, a 50 a\u00f1os del golpe, se produjo una especie de revisionismo en casa como para que me animara y lo hice.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Reuniones a la hora del t\u00e9<\/strong><\/p>\n<p>En su libro Gustavo Sammartino insiste varias veces en que los encuentros con el \u201cGeneral\u201d eran t\u00e9 de por medio con pasteler\u00eda casera preparada tanto por Lita como por su esposo.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfC\u00f3mo era Su\u00e1rez Mason en su casa?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014No era muy alto, grueso. \u00c9l, su familia y su departamento eran muy coquetos. Calzaba los cl\u00e1sicos zapatos negros bien lustrados, pantal\u00f3n de vestir, chomba o camisa, anteojos. Era gracioso en las formas, iba y ven\u00eda de la cocina al living, a veces se olvidaba de apagar el horno, yo le avisaba cuando hab\u00eda olor a quemado. Ten\u00eda problemas para caminar y si ofrec\u00eda ir yo, \u00e9l, muy formal en el trato, dec\u00eda: \u201cNo, me corresponde a m\u00ed\u201d. Yo le dec\u00eda \u201cgeneral\u201d y \u00e9l me dec\u00eda \u201cSammartino\u201d, siempre de usted los dos. La esposa tambi\u00e9n le dec\u00eda \u201cgeneral\u201d pero lo trataba de vos.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfLita le ten\u00eda miedo a su marido?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014No. Ella era su entorno afectivo y dom\u00e9stico, como lo tuvieron los grandes dictadores de la historia. Me da verg\u00fcenza decirlo, pero lo cuid\u00e9 m\u00e1s de una vez, por pedido de su esposa, cuando ten\u00eda que salir. Las primeras veces sent\u00ed miedo. A veces conversaba, otras se quedaba callado, escuchaba partidos de f\u00fatbol\u2026 Me hab\u00eda estipulado charlas de 40 minutos, pero cuando se exced\u00eda, me dedicaba a observar y aprovechar alguna oportunidad. De hecho, cuando se levantaba para ir al ba\u00f1o, yo pispeaba a los costados porque muy cerca hab\u00eda una habitaci\u00f3n a la que \u00e9l refer\u00eda seguido. Un d\u00eda mir\u00e9 el famoso cuarto y hab\u00eda gorras, uniformes, papeles desordenados\u2026 Eso s\u00ed: no asustaba pero, a veces, intimidaba. Si yo a cada cosa que \u00e9l dec\u00eda y me interpelaba la conciencia hubiera estado dispuesto a responderle, creo que no habr\u00edamos llegado a su confesi\u00f3n m\u00e1s impresionante. Las \u00faltimas charlas fueron las instancias m\u00e1s cr\u00edticas.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00c9l ya sab\u00eda que vos sab\u00edas.<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Y eso era un problema. Fueron sus abogados los que se lo hicieron notar porque no hizo una confesi\u00f3n, dijo lo del beb\u00e9 en el mismo tono que usaba siempre y como ven\u00edamos hablando ese d\u00eda en el que se fue de boca. Si yo no hubiese reaccionado ni se habr\u00eda dado cuenta. Y vale aclarar que \u00e9l me asociaba con un Sammartino que yo no era, se trataba de otro al que \u00e9l le ten\u00eda una simpat\u00eda a priori, y yo durante las entrevistas siempre busqu\u00e9 empatizar. Si ve\u00eda que la cosa ven\u00eda medio depresiva o enojada, le sacaba el tema del f\u00fatbol. A veces le hablaba de su caballo, \u00e9l era del arma de Caballer\u00eda, yo entend\u00eda el mundo militar, habl\u00e1bamos de Malvinas\u2026 Y tambi\u00e9n me gan\u00e9 la confianza de su esposa.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfSent\u00edas que estabas en presencia de \u201cel mal\u201d cuando lo ten\u00edas enfrente?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014No. Siempre me preguntan si era un monstruo. Nunca podr\u00eda decir eso. Estuve con un tipo de carne y hueso, y me niego a creer que fue por m\u00e9rito m\u00edo, aunque evidentemente hubo algo en c\u00f3mo logr\u00e9 meterme en la intimidad de su casa. Fue como meterme en su guarida: su cama, su mujer, sus hijos, su ba\u00f1o, donde se sienta, DONDE duerme&#8230; Un d\u00eda lo vi casi lloriqueando porque le dol\u00eda la muela\u2026<\/p>\n<p><strong>\u2014En el libro cont\u00e1s que ibas a la parroquia San Nicol\u00e1s de Bari antes de cada encuentro: agua bendita, oraci\u00f3n, confesi\u00f3n. \u00bfTe quer\u00edas proteger y entrar fortalecido a esos encuentros?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Tengo un rosario colgado al cuello desde que me puse de novio. A tomar agua bendita me ense\u00f1\u00f3 mi mujer. Si alg\u00fan d\u00eda alguno de mis chicos est\u00e1 mal, roc\u00edo la cama con agua bendita. Y lo cont\u00e9 en el libro porque no quiero esquivar que soy creyente y practicante, que tengo una familia numerosa, que s\u00ed iba a la iglesia, que se me muri\u00f3 una hija y me hubiera gustado tener m\u00e1s. Su\u00e1rez Mason no era un monstruo pero intimidaba mucho y yo me preservaba. A veces iba a la iglesia para hacer tiempo y llegar en punto, otras porque no ten\u00eda preparadas las preguntas y otras porque repasaba lo que iba a hacer. No fueron pocas las ocasiones en que iba rezando el rosario hasta que llegaba a la puerta. Su\u00e1rez Mason me hizo tambalear varias veces, no sab\u00eda de qu\u00e9 lado de la iglesia estaba, \u00e9l dec\u00eda que iba a San Nicol\u00e1s, \u00bfy qu\u00e9 si lo hac\u00eda? Ten\u00eda amigos sacerdotes, y es muy probable que se haya muerto en gracia porque se confes\u00f3. Rezo por \u00e9l y por sus v\u00edctimas.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 demoraste en escribir y publicar este libro?<\/strong><\/p>\n<p>No soy yo el que despierta el pasado y no es culpa m\u00eda lo que sucedi\u00f3. Yo no emito opini\u00f3n de nada, tampoco en redes. Mi esposa me comenta lo que lee pero yo creo que si leemos todo, nos vamos a volver locos. De todas maneras no me siento amenazado. Hubo alg\u00fan llamado, inclusive en una radio en la que estuve, y me avisaron. S\u00ed perturba al entorno. Y no reniego de que yo quise hacer este libro y tuve un impulso muy fuerte con la muerte de nuestra beba. Vale aclarar que yo no estaba cautivado por Madres ni por Abuelas de Plaza de Mayo. Era s\u00f3lo un joven periodista y ten\u00eda al alcance a este tipo. \u00c9l odiaba a los periodistas pero yo era un \u2018pich\u00f3n\u2019.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfQu\u00e9 pens\u00e1s que puede pasar con la informaci\u00f3n que revela el libro?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Si alguien toma los claros indicios que figuran, los traslada al \u00e1mbito judicial e investiga, se llegar\u00eda a varias conclusiones. Y me consta que se puede, pero yo no tengo el poder de la justicia y la posibilidad de verificar identidades.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfIntestaste hablar con gente de la Iglesia argentina sobre este tema?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014No fue buena la experiencia. En lo personal me he confesado varias veces porque estaba pasando por un cuestionamiento moral, la posibilidad de que se interpretara como una agresi\u00f3n institucional o provocaci\u00f3n de esc\u00e1ndalo. Me han dicho si yo no pensaba que esto revolv\u00eda algo que yo no pod\u00eda comprobar y que, a lo sumo, agitar\u00eda bandos para ac\u00e1 o para all\u00e1. Y s\u00ed, siento el peso de decirlo. Lo concreto es que la persona est\u00e1 muerta (<em>se refiere al sacerdote, luego obispo y amigo de Su\u00e1rez Mason<\/em>) pero dej\u00f3 los dedos marcados. Intent\u00e9 llegar a obispos pero no quisieron acceder a ese testimonio. Y despu\u00e9s, por intermedio de un amigo ya fallecido, muy relacionado con las Madres de Plaza de Mayo, les hice llegar algo de esta informaci\u00f3n que s\u00f3lo contaba con mi testimonio. Ellas quer\u00edan asumir todo y colocar su bandera, y yo no estoy con ninguna bandera. Que yo siga llevando el tema me coloca en un carril del medio que es en el que quiero estar.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfContinu\u00e1s investigando sobre el hallazgo?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, pero no siento respaldo, s\u00ed una cierta perturbaci\u00f3n. Haber estado con un tipo como Su\u00e1rez Mason fue perturbador por el solo hecho de saber qu\u00e9 clase de persona era. Que este libro se haya publicado no significa que las cosas se aplacaron, sino que volvieron a resurgir con esa aura prejuiciosa desde el punto de vista de la Iglesia. En estos d\u00edas, me llam\u00f3 el general Balza y me invit\u00f3 a que tomemos un caf\u00e9 juntos. Encantado ir\u00e9. Tambi\u00e9n a trav\u00e9s de Instagram se comunicaron varios abogados dedicados a delitos de lesa humanidad y vinculados a la causa del Primer Cuerpo del Ej\u00e9rcito, del cual fue comandante Su\u00e1rez Mason. Quiz\u00e1s el libro est\u00e9 ayudando a algunas personas que todav\u00eda tienen algunas cosas sueltas y que vivieron aquel sesgo amenazante.<\/p>\n<p><em>Sammartino ofrece un punto de encuentro con sus lectores: su mail en la pen\u00faltima p\u00e1gina. Invitaci\u00f3n que para algunos significar\u00e1 poner proa a nuevos y sanadores horizontes de verdad.&nbsp;<\/em><\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfSe agotaron los &#8217;70?<\/h2>\n<\/p>\n<p>El a\u00f1o 2023 nos entreg\u00f3 en tres tomos una obra monumental: <em>La verdad los har\u00e1 libres<\/em>. A partir de los documentos de archivos desclasificados de la Iglesia cat\u00f3lica que reflejan parte de ese tiempo de violencias, inconstitucionalidad, terrorismos y tanta muerte, la Conferencia Episcopal Argentina asumi\u00f3 desde un profund\u00edsimo, minucioso y multidimensional an\u00e1lisis cr\u00edtico ese costado eclesial que nunca se hab\u00eda revelado con tal leg\u00edtimo respaldo y con tal abundancia de imprescindibles contextos.<\/p>\n<p>Se han ido conociendo m\u00e1s testimonios \u2013surgen en soledad\u2013 que encarnan el territorio de intersecci\u00f3n en el que el mundo eclesial y el mundo militar confluyen en tiempo y espacio. Vuelven una y otra vez historias de sustracci\u00f3n de beb\u00e9s nacidos en cautiverio y entregados a familias ocultando sus identidades, de pasamanos que se pierden, de silencios que blindan complicidades, de ignorancias reales; son el triste eje junto con personajes que tambi\u00e9n se repiten: miembros de la Iglesia cat\u00f3lica y del \u00e1mbito militar.<\/p>\n<p>Acaba de salir <em>Si lo cont\u00e1s, te mato<\/em>, publicado por editorial Planeta. Gustavo Sammartino, el autor, habl\u00f3 con sacerdotes, intent\u00f3 acercar el caso a algunos obispos, pero fue desestimado. \u00bfMiedo, ignorancia, descreimiento a priori, torpeza timorata? Queda al descubierto que el mundo eclesial y el militar tienen a\u00fan mucho por aportar para facilitar el acercamiento de tantas familias a verdades que les pertenecen.<\/p>\n<p>Con motivo del 50 aniversario del golpe de Estado, la Comisi\u00f3n Permanente del Episcopado emiti\u00f3 el Mensaje \u201cNunca m\u00e1s\u201d a la violencia de la dictadura y \u201csiempre m\u00e1s\u201d a una democracia justa\u201d, pero falt\u00f3 otro \u201cnunca m\u00e1s\u201d: el de la violencia en democracia. Existe un consenso palpable y constatable sobre que la violencia en aquellos a\u00f1os se inici\u00f3 a fines de la d\u00e9cada del 60. Pocos a\u00f1os despu\u00e9s, llegar\u00eda un corto periodo (1974-1976) democr\u00e1tico que, desde estamentos parapoliciales amparados por aquel Estado d\u00e9bil y debilitado, dieron rienda suelta a las violencias que no vamos a detallar pero que conocemos.&nbsp;<\/p>\n<p>Varias frases marcan el campo de la institucionalidad republicana: \u201cLa democracia tiene que acertar con su finalidad \u00faltima que es el bien com\u00fan, que es incluir a todos en el camino de la plenitud humana\u201d. Y claro que esa inclusi\u00f3n debe abrirse, como se indica, a los m\u00e1s pobres de nuestra Patria, a quienes son vulnerados una y otra vez por un Estado que pareciera querer diluir la realidad de la orfandad social de tantos entre n\u00fameros vac\u00edos e interpretaciones enga\u00f1osas.&nbsp;<\/p>\n<p>Con sus ventajas y desaf\u00edos, la democracia siempre tendr\u00e1 como axioma la custodia de la vida. Cualquier afrenta o violencia contra la dignidad de la persona es, en esencia, una agresi\u00f3n que destruye al sistema mismo. La democracia proh\u00edbe rotundamente la eliminaci\u00f3n del adversario, no admite el derramamiento de sangre y sustituye la lucha cuerpo a cuerpo por el debate c\u00edvico.<\/p>\n<p>El documento episcopal est\u00e1 disponible en: https:\/\/episcopado.org\/ver\/4824<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Del libro Si lo cont\u00e1s, te mato, del periodista argentino Gustavo Sammartino, no s\u00f3lo me atrap\u00f3 la historia, sino tambi\u00e9n la posibilidad incre\u00edble de mantener&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[6,986,1403],"tags":[50,295,3143,211,3142],"class_list":["post-17794","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nota-tapa","category-politica","category-testimonios","tag-dictadura","tag-justicia","tag-planeta","tag-politica","tag-suarez-mason"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4D0","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17794","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17794"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17794\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17796,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17794\/revisions\/17796"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17794"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17794"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17794"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}