{"id":17801,"date":"2026-05-01T17:54:55","date_gmt":"2026-05-01T20:54:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17801"},"modified":"2026-05-25T17:59:34","modified_gmt":"2026-05-25T20:59:34","slug":"teologia-del-terror","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17801","title":{"rendered":"Teolog\u00eda del terror"},"content":{"rendered":"<p>Durante los a\u00f1os m\u00e1s oscuros del terrorismo de Estado, el gobierno militar y sectores del catolicismo que declararon su afinidad a la pol\u00edtica dictatorial esgrimieron una mirada teol\u00f3gica que hund\u00eda sus ra\u00edces en los pontificados de San P\u00edo X (1903-1914), P\u00edo XI (1922-1939) y P\u00edo XII (1939-1958). De manera arbitraria, ese discurso construy\u00f3 una contraposici\u00f3n entre la \u201cverdadera Iglesia\u201d, defensora del \u201cverdadero catolicismo\u201d y los m\u00faltiples fermentos de renovaci\u00f3n que tuvieron lugar dentro de la Iglesia Cat\u00f3lica a partir del Concilio Vaticano II (1962-1965).<\/p>\n<p>Esa mirada perme\u00f3 la pol\u00edtica de la dictadura militar con respecto al mundo cat\u00f3lico, en el que se crey\u00f3 autorizada a intervenir para \u201ccorregir errores\u201d, \u201celiminar desviaciones\u201d e impedir toda \u201cinfiltraci\u00f3n marxista\u201d. As\u00ed, por ejemplo, un grupo de cat\u00f3licos detenidos en La Rioja en 1976 debieron o\u00edr, de labios de uno de sus interrogadores, que \u201cla Iglesia fiel de P\u00edo XII\u201d era incompatible con las novedades del Concilio. Fue en esos a\u00f1os oscuros, tambi\u00e9n, que un alto oficial interrumpi\u00f3 la homil\u00eda de un sacerdote para \u201coponer la teolog\u00eda de P\u00edo XII a la de Juan XXIII y Pablo VI\u201d, y que el gobierno de Jorge R. Videla lleg\u00f3 al punto de arrogarse el derecho a censurar la llamada <em>Biblia Latinoamericana<\/em>, a la que acus\u00f3 de marxismo. En mayo de 1977, tres altos oficiales se presentaron en la 35\u00aa Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal para instruir a los obispos acerca de la \u201cinfiltraci\u00f3n marxista\u201d en la Iglesia y para encomendarles la tarea de controlar a los eclesi\u00e1sticos sospechosos y a los docentes y catequistas de los colegios cat\u00f3licos.&nbsp;<\/p>\n<p>Los ejemplos de intromisiones del gobierno dictatorial en la vida de la Iglesia podr\u00edan multiplicarse, pero los que acabo de mencionar son suficientemente elocuentes. Algunos son conocidos y de otros hemos venido a saber gracias a la reciente publicaci\u00f3n de los tres tomos de <em>La verdad los har\u00e1 libres<\/em>, obra solicitada a un grupo de prestigiosos investigadores por la Conferencia Episcopal Argentina y ampliamente documentada en archivos hasta hace poco inaccesibles. Por eso me detendr\u00e9 m\u00e1s bien en los fundamentos de esa mirada teol\u00f3gica, en algunos de los documentos del magisterio pontificio sobre los que pivoteaba y en el contexto eclesial argentino sobre el que esos documentos incidieron.<\/p>\n<p>Empecemos por ese contexto eclesial, que nos obliga a detenernos brevemente en las relaciones hist\u00f3ricas entre el Estado y la Iglesia Cat\u00f3lica en la Argentina. Nuestro pa\u00eds nunca separ\u00f3 jur\u00eddicamente la Iglesia y el Estado, como hicieron todos los dem\u00e1s de la Am\u00e9rica Latina con la sola excepci\u00f3n de Costa Rica. No hubo una \u201cArgentina liberal\u201d en el siglo XIX a la que sigui\u00f3 una \u201cArgentina cat\u00f3lica\u201d en el siglo XX: los liberales que gobernaron la Argentina decimon\u00f3nica, a diferencia de los de otros pa\u00edses cat\u00f3licos, evitaron en lo posible enfrentarse a la Iglesia, aspiraron a obtener su colaboraci\u00f3n en el proceso de construcci\u00f3n nacional y contribuyeron a su construcci\u00f3n institucional. Pero, \u00bfno existieron las llamadas \u201cleyes laicas\u201d de la d\u00e9cada de 1880? S\u00ed, existieron. \u00bfNo hubo entonces episodios de violencia verbal y hasta f\u00edsica entre \u201cclericales\u201d y \u201canticlericales\u201d? S\u00ed, los hubo. \u00bfNo fue siempre insuficiente el llamado \u201cpresupuesto de culto\u201d del Estado? Casi siempre. Pero si se mira globalmente la historia de la Iglesia Cat\u00f3lica argentina y se la compara con otros pa\u00edses (M\u00e9xico, Uruguay, Colombia, Guatemala\u2026), lo que predomina es la b\u00fasqueda de la armon\u00eda, no la beligerancia del Estado hacia la Iglesia y viceversa. Durante los pontificados de San P\u00edo X, P\u00edo XI y P\u00edo XII, las relaciones Estado-Iglesia sin dudas se fortalecieron, pero no es el caso de contraponer esa concordia a un pasado de desavenencias. Los cortocircuitos existieron y a veces adquirieron virulencia, pero fueron m\u00e1s bien episodios que conflictos estructurales y duraderos.&nbsp;<\/p>\n<p>Por otro lado, en el siglo XX, y especialmente durante esos mismos pontificados, la Iglesia Cat\u00f3lica argentina gan\u00f3 un influjo social, cultural y pol\u00edtico in\u00e9dito. Es lo que los historiadores llaman \u201crenacimiento cat\u00f3lico argentino\u201d, un proceso de relativa vitalidad que se ejemplifica a menudo con la multiplicaci\u00f3n de di\u00f3cesis, parroquias, seminarios y colegios; con el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, la creaci\u00f3n de organizaciones laicales como la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica en 1931 y la proliferaci\u00f3n se publicaciones confesionales (se\u00f1aladamente Criterio, fundada en 1928).<\/p>\n<p>Esa especie de \u201cedad dorada\u201d del catolicismo de la primera mitad del siglo XX, que se acompa\u00f1\u00f3 de una intensificaci\u00f3n de los v\u00ednculos con los sectores gobernantes y con las Fuerzas Armadas, explica la nostalgia con que muchos cat\u00f3licos la evocaron durante el posconcilio y tambi\u00e9n, en alguna medida, el pretendido derecho a intervenir en la vida eclesi\u00e1stica que se arrogaron los militares.&nbsp;<\/p>\n<p>Con respecto al magisterio pontificio de la \u00e9poca, cabe recordar, en orden cronol\u00f3gico, la enc\u00edclica <em>Pascendi<\/em>, que public\u00f3 San P\u00edo X en 1907. Se trata de un documento contra el llamado \u201cmodernismo\u201d, que propon\u00eda entonces una relectura historicista de los dogmas y de las Sagradas Escrituras. Pero el documento fue importante m\u00e1s all\u00e1 del inmediato contexto en el que fue publicado, porque permiti\u00f3 que otros desarrollos teol\u00f3gicos posteriores, como la <em>Nouvelle Th\u00e9ologie<\/em> de mediados del siglo, o la Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n, fueran defenestrados como \u201cmodernistas\u201d (la segunda, adem\u00e1s, tachada de \u201csubversiva\u201d). Es decir, m\u00e1s all\u00e1 de las razones del Papa para condenar ciertas obras de la \u00e9poca \u2013como <em>L\u2019\u00c9vangile et l\u2019\u00c9glise<\/em> de Alfred Loisy, publicado en 1902\u2013, el documento obstaculiz\u00f3 la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica y b\u00edblica, al habilitar un f\u00e9rreo control intelectual sobre los te\u00f3logos y sobre los profesores de los seminarios y facultades de Teolog\u00eda.<\/p>\n<p>Pero el m\u00e1s importante de los documentos magisteriales que influyeron en la \u201cteolog\u00eda del terror\u201d fue la enc\u00edclica <em>Quas Primas<\/em> de P\u00edo XI, publicada en 1925. Con ella, recogiendo ense\u00f1anzas de algunos de sus predecesores, el Papa estableci\u00f3 la fiesta lit\u00fargica de Cristo Rey. Desde la d\u00e9cada de 1860 circulaba en el mundo cat\u00f3lico la idea de un \u201creinado social del Sagrado Coraz\u00f3n\u201d, pero la <em>Quas Primas<\/em> autonomiz\u00f3 la noci\u00f3n de Reino de Cristo de la devoci\u00f3n corazonista, de corte m\u00e1s bien expiatorio e intimista, y sobre la todo politiz\u00f3 de manera radical. Jesucristo ten\u00eda derecho a reinar no s\u00f3lo en la conciencia de los cat\u00f3licos, sino sobre todas las criaturas y todas las sociedades:<\/p>\n<p>\u2026a todos los hombres se extiende el dominio de nuestro Redentor, como lo afirman estas palabras de nuestro predecesor, de feliz memoria, Le\u00f3n XIII, las cuales hacemos con gusto nuestras: el imperio de Cristo se extiende no s\u00f3lo sobre los pueblos cat\u00f3licos y sobre aquellos que habiendo recibido el bautismo pertenecen de derecho a la Iglesia, aunque el error los tenga extraviados o el cisma los separe de la caridad, sino que comprende tambi\u00e9n a cuantos no participan de la fe cristiana, de suerte que bajo la potestad de Jes\u00fas se halla todo el g\u00e9nero humano (<em>Quas Primas<\/em>, 15).<\/p>\n<p>La idea era que Cristo ten\u00eda derecho a reinar sobre todo individuo, familia y sociedad, dentro y fuera de la Iglesia, incluidos los Estados y las instituciones de cualquier naturaleza. Las sociedades modernas, imbuidas de laicismo, le negaban a Cristo el ejercicio de ese derecho incontrovertible que encontraba sus fundamentos en innumerables pasajes b\u00edblicos y en la tradici\u00f3n de la Iglesia. Los derechos del hombre formulados por la modernidad en el siglo XVIII no pod\u00edan contradecir los m\u00e1s elevados e indisputables derechos de Dios a gobernar sobre todo individuo, familia y sociedad. La <em>Quas Primas<\/em> evocaba la imagen iconogr\u00e1fica del Pantocr\u00e1tor, el Cristo todopoderoso que extiende el poder de su cetro sobre toda la creaci\u00f3n y la entera humanidad. En consecuencia, y puesto que el Papa es el vicario de Cristo en la tierra, ese derecho se extend\u00eda a la Iglesia, lo que propiciaba la proliferaci\u00f3n de ideas y proyectos pol\u00edticos de car\u00e1cter hierocr\u00e1tico o gobierno de lo sagrado. As\u00ed, por ejemplo, en noviembre 1937 la revista <em>Concordia<\/em> de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica afirmaba:<\/p>\n<p>Es preciso que \u00c9l reine, y que reine de tal manera que no s\u00f3lo informe con su gracia la mente de los hombres, individualmente, sino que \u2013mediante sus siervos, perfectamente educados en la ley perfecta de la libertad\u2013 alcance y gobierne con la verdad y la justicia, toda la vida p\u00fablica. No es, en efecto, a los dirigentes de este mundo de tinieblas, sino a Aquel que es s\u00f3lo el Rey inmortal de los siglos que ha sido dicho por Dios: Te dar\u00e9 en herencia a las naciones y tu dominio se extender\u00e1 hasta los \u00faltimos confines del mundo\u201d.&nbsp;<\/p>\n<p>Esa imagen de Cristo, dotada de esas connotaciones \u201cterrenas\u201d, fue ampliamente difundida por medio de la liturgia \u2013el Papa quiso una festividad nueva justamente por el influjo de la liturgia sobre los fieles\u2013 y de innumerables publicaciones e instituciones. Cristo Rey fue, por ejemplo, el patrono de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica, que se propuso instaurar el reinado de Cristo en todo el mundo, tanto en el plano espiritual como en el temporal. Adem\u00e1s, esa idea de la realeza de Cristo se extendi\u00f3, durante el pontificado de P\u00edo XII, a la Virgen Mar\u00eda. La imagen \u201cmon\u00e1rquica\u201d de la Virgen fue exaltada por medio de variadas iniciativas: el dogma de la Asunci\u00f3n en cuerpo y alma de la \u201cReina celestial\u201d con la Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica <em>Munificentissimus Deus<\/em> de 1950; la enc\u00edclica <em>Fulgens Corona<\/em>, de 1953; y la instituci\u00f3n de la festividad del reinado de Mar\u00eda con la enc\u00edclica <em>Ad Caeli Reginam<\/em>, de 1954. Nuevamente, el corolario de ese imaginario \u201cmon\u00e1rquico\u201d era que la Iglesia Cat\u00f3lica, gobernada por el sucesor de Pedro, detentaba el derecho a \u201creinar\u201d, de manera vicaria, sobre todos los individuos y sociedades.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta todo ello, no es de extra\u00f1ar que muchos cat\u00f3licos postconciliares recordaran con nostalgia esa \u201c\u00e9poca dorada\u201d del \u201crenacimiento\u201d y las f\u00e9rreas seguridades que proporcionaba ese magisterio. Muchos de los miembros de la Conferencia Episcopal que actuaron en la \u00e9poca de la dictadura se hab\u00edan formado, hab\u00edan recibido la ordenaci\u00f3n sacerdotal o hab\u00edan sido designados obispos en aquellos a\u00f1os. Adem\u00e1s, el Concilio hab\u00eda profundizado las contradicciones internas del catolicismo, que hab\u00edan derivado a menudo en conflictos violentos, y no pocos le achacaban la responsabilidad de la \u201ccrisis del sacerdocio\u201d y la ca\u00edda de las vocaciones. Muchos cat\u00f3licos, en particular aquellos que hab\u00edan crecido en tiempos del \u201crenacimiento cat\u00f3lico\u201d, cre\u00edan sinceramente que la misi\u00f3n de la Iglesia era asegurar el reinado de Cristo no s\u00f3lo en la vida espiritual creyente, sino tambi\u00e9n en el plano temporal. En una \u00e9poca en que la democracia no era un sistema que gozase de gran aprecio \u2013ni en la derecha ni en la izquierda\u2013, el que ese reinado se alcanzase mediante un gobierno de facto no siempre despertaba escr\u00fapulos. Otros protagonistas, dentro y fuera de la Iglesia, no hesitaron en manipular el magisterio pontificio de aquella \u201cera dorada\u201d para justificar persecuciones y violencias inauditas. Conocemos de sobra la feroz represi\u00f3n que se abati\u00f3 sobre obispos como Enrique Angelelli, sobre sacerdotes y religiosos \u2013como los padres palotinos o las monjas francesas secuestradas en la parroquia de Santa Cruz\u2013, sobre catequistas y otros agentes pastorales. Muchos pagaron con su vida su inserci\u00f3n pastoral en el mundo de los pobres, o el mero inter\u00e9s por las nuevas ideas teol\u00f3gicas que florecieron despu\u00e9s del Concilio, como la Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n y la Teolog\u00eda del Pueblo, que sus mismos iniciadores \u2013argentinos como Juan Carlos Scannone o Lucio Gera\u2013 consideraron expresi\u00f3n de la primera.&nbsp;<\/p>\n<p>De hecho, durante los a\u00f1os de la dictadura, la imagen de Cristo Rey, en su versi\u00f3n preconciliar, fue evocada insistentemente por los militares y por los cat\u00f3licos que los secundaron. Basta hojear las revistas tradicionalistas <em>Verbo<\/em> y <em>Mikael<\/em>, que lo citaban permanentemente. Carlos Saccheri, asesinado en 1974 por un comando guerrillero frente a su familia, riguroso detractor de las \u201cdesviaciones conciliares\u201d y autor de <em>La Iglesia clandestina<\/em>, obra de referencia para esa corriente, afirmaba que su causa no era sino la de Cristo Rey. En 1976 la revista <em>Cabildo<\/em>, cercana al gobierno dictatorial, denunci\u00f3 que \u201cla Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n reemplaza a la de la Salvaci\u00f3n. Los cristos hippies, obreros y pacifistas a Cristo Rey, Se\u00f1or del Cielo y de la Tierra\u201d. La capilla que en 1978 se abri\u00f3 en la Casa Rosada fue dedicada a Cristo Rey, y en su inauguraci\u00f3n el pro-vicario castrense, Victorio Bonam\u00edn, afirm\u00f3 que el presidente de la Rep\u00fablica, toda vez que debiese tomar alguna seria decisi\u00f3n, deb\u00eda acudir a ella para consultar la voluntad de Cristo Rey. De nuevo, los ejemplos pueden f\u00e1cilmente multiplicarse.<\/p>\n<p>No por nada en los a\u00f1os del Concilio Vaticano II la fiesta lit\u00fargica de Cristo Rey fue seriamente cuestionada por su car\u00e1cter hierocr\u00e1tico y sus obvias connotaciones pol\u00edticas. No faltaron, incluso, voces que propusieron su supresi\u00f3n lisa y llana. Dom Helder C\u00e1mara, por ejemplo, propuso sustituirla por una festividad del \u201csiervo sufriente\u201d del cap\u00edtulo 53 del libro de Isa\u00edas. Finalmente, la comisi\u00f3n que encar\u00f3 la reforma lit\u00fargica decidi\u00f3 cambiar el texto y la fecha de la misa \u2013desplaz\u00e1ndola al \u00faltimo domingo del a\u00f1o\u2013 para evitar sus lecturas pol\u00edticas y poner el acento en el reinado escatol\u00f3gico y c\u00f3smico del Cristo, que reina eternamente y que volver\u00e1, seg\u00fan esperamos, en gloria y majestad al final de los tiempos. La imagen mental que los creyentes se forman de Dios incide decisivamente en sus comportamientos.<\/p>\n<p><em>Roberto Di Stefano es Licenciado en Historia y Doctor en Historia Religiosa<br \/><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante los a\u00f1os m\u00e1s oscuros del terrorismo de Estado, el gobierno militar y sectores del catolicismo que declararon su afinidad a la pol\u00edtica dictatorial esgrimieron&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8,6,986],"tags":[408,3145,50,218,14],"class_list":["post-17801","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","category-nota-tapa","category-politica","tag-accion-catolica","tag-cristo-rey","tag-dictadura","tag-historia","tag-iglesia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4D7","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17801","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17801"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17801\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17803,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17801\/revisions\/17803"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17801"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17801"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17801"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}