{"id":17804,"date":"2026-05-01T18:01:17","date_gmt":"2026-05-01T21:01:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17804"},"modified":"2026-05-25T18:09:28","modified_gmt":"2026-05-25T21:09:28","slug":"anhelo-de-lo-sagrado-y-nostalgia-de-futuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17804","title":{"rendered":"Anhelo de lo sagrado y nostalgia de futuro"},"content":{"rendered":"<p><em>Algunas notas para entender y orientar el rebrote tradicionalista en pleno siglo XXI.\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Asistimos a un fen\u00f3meno desconcertante. En el concierto de ideolog\u00edas y b\u00fasquedas genuinas de sentido, despuntan brotes de catolicismo expl\u00edcito. En lo local, <em>influencers<\/em> seguidos por millones se convierten y se hacen bautizar. Algunos recitan al aire el credo largo, el niceno constantinopolitano. Un programa de <em>streaming<\/em> muy exitoso recluta a un cura entre sus panelistas, que llega con su camisa de <em>clergy<\/em> e interact\u00faa como uno m\u00e1s. En lo internacional, las redes se pueblan de monjas simp\u00e1ticas que explican su estilo de vida o hacen bailecitos descontracturados. El fil\u00f3sofo m\u00e1s le\u00eddo de la actualidad, Byung-Chul Han, le dedica p\u00e1rrafos a los m\u00edsticos y a la mism\u00edsima eucarist\u00eda. O referentes contempor\u00e1neos del <em>show biz<\/em> manifiestan su respeto aut\u00e9ntico al catolicismo: la misma Rosal\u00eda sac\u00f3 un \u00faltimo disco en el que aparece vestida de monja, le canta al Cristo de los diamantes, y otros temas de esta entrega llevan t\u00edtulos impensables poco tiempo atr\u00e1s: <em>Divinize, Dios es un stalker, La rumba del perd\u00f3n<\/em>, etc. Jaime Lorente, el actor espa\u00f1ol que encarna a Denver en <em>La casa de papel<\/em>, cuenta en reportajes de forma abierta y valiente que va a misa cada vez que puede y que su fe en Cristo lo salv\u00f3. En los Estados Unidos, los actores Mark Whalberg y Jonathan Roumie aparecen en las redes con sus frentes marcadas con las cenizas del mi\u00e9rcoles de ceniza. Y el espectro pol\u00edtico tambi\u00e9n se suma al fen\u00f3meno: el mism\u00edsimo delf\u00edn de Trump, Marcos Rubio, y Vance, el vicepresidente. Uno no puede m\u00e1s que restregarse los ojos y preguntarse qu\u00e9 sucedi\u00f3 para pasar, sin buscarlo, de los m\u00e1rgenes al foco de la atenci\u00f3n p\u00fablica.&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfEstamos ante un hecho curioso y pasajero? \u00bfO se trata de una nueva sensibilidad cultural y espiritual en plena conformaci\u00f3n? El tiempo lo dir\u00e1. Pero hay pr\u00e1cticas pastorales que llevan a pensar m\u00e1s bien en lo segundo. Tanto en la ciudad de Buenos Aires como en el conurbano hay emergentes sorpresivos: muchos adolescentes (tambi\u00e9n adultos) se ven atra\u00eddos por pr\u00e1cticas consideradas tradicionalistas o conservadoras por la media eclesial: cantos preconciliares en lat\u00edn, adoraci\u00f3n eucar\u00edstica, retiros rigurosos, peregrinaciones centradas en el concepto de entrega, sacrificio, etc. La Teolog\u00eda del cuerpo de Juan Pablo II cobra un protagonismo inusitado en charlas y cursos de formaci\u00f3n. Varios toman la comuni\u00f3n de rodillas y en la boca. Reaparecen mantillas, canciones que fueron deliberadamente excluidas de los cancioneros parroquiales ahora vuelven triunfantes. Y no sucede s\u00f3lo aqu\u00ed. En Francia, con los seminarios diocesanos vac\u00edos, miran con asombro las vocaciones que abundan en el <em>Chemin Neuf<\/em>, el movimiento de origen carism\u00e1tico que vuelve con pr\u00e1cticas y est\u00e9ticas que destacan lo sagrado ante tanto secularismo.&nbsp;<\/p>\n<p>Pareciera que el agotamiento posmoderno de la finitud y del l\u00edmite lleva a buscar trascendencia donde antes s\u00f3lo hab\u00eda saturaci\u00f3n de lo hist\u00f3rico y de lo inmanente. El mismo transhumanismo muestra que el hombre se hart\u00f3 de la estrechez de la identidad fija, de lo de siempre, y que busca ir m\u00e1s all\u00e1. El reciente documento <em>Quo vadis, humanitas?<\/em> de la Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional conecta el misterio de la divinizaci\u00f3n como la respuesta genuinamente cristiana a la tendencia latente en este tiempo de ir m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed. El hartazgo de lo propio se refleja en la recurrencia del prefijo <em>trans<\/em>: <em>tran<\/em>sexual, <em>trans<\/em>especie (los ins\u00f3litos <em>therians<\/em>), transhumanismo, etc.&nbsp; El clamor por la trascendencia es apabullante, aunque haya que leerlo en distintos fragmentos del presente, a veces inconexos a primera vista.&nbsp;<\/p>\n<p>Es que estamos \u201cheridos de infinito\u201d, como dijo un poeta. Un irreverente de Lubac provocaba al <em>establishment<\/em> en la d\u00e9cada del \u201850 proclamando que somos \u201cdeseo constitutivo y absoluto de lo sobrenatural\u201d, y lo secundaba K. Rahner con su sugerente teor\u00eda del existenciario sobrenatural: hay un elemento prepersonal que est\u00e1 \u00ednsito en nuestra existencia concreta y que nos orienta constitutivamente a lo sagrado. \u201cNos hiciste Se\u00f1or para ti y nuestro coraz\u00f3n quedar\u00e1 inquieto hasta que descanse en ti\u201d proclama Agust\u00edn en <em>Confesiones<\/em>. Sin sorpresas entonces ante el hecho de que interiormente la experiencia de lo finito nos recuerde nuestro origen pascual.&nbsp;<\/p>\n<p>Por eso, una vez m\u00e1s y en el epicentro de una posmodernidad secular y reacia a cualquier asimetr\u00eda que genere dependencias, vale la pena preguntarse por lo sagrado. \u00bfQu\u00e9 es? \u00bfQu\u00e9 misi\u00f3n cumple en lo cotidiano? \u00bfC\u00f3mo se accede a \u00e9l? Y la fenomenolog\u00eda de la religi\u00f3n nos dice lo de siempre: lo sagrado es lo otro, lo totalmente otro. Lo distinto, lo diferente, lo que sorprende, fascina, lo inaferrable, o que rapta, cautiva y nos envuelve en su misterio. \u00bfLo que hace temblar? Tambi\u00e9n: aunque se pueda leer mal este rasgo esencial de lo sagrado, que es <em>fascinans et tremens<\/em>\u2026 por su inmensidad, por el contraste con la peque\u00f1ez que se abre a lo inconmensurable que puede sostenerlo compasivamente o tragarlo, cual Saturno en las pinturas negras de Goya.&nbsp;<\/p>\n<p>Lo sagrado es lo otro, lo diferente, de toda la vida. Lo cautivante, lo que encanta y que hace temblar. Por eso atrae lo numinoso: porque nuestra condici\u00f3n de creaturas implica la finitud, la incompletud, pero el esp\u00edritu tiende a la plenitud. Est\u00e1 en nuestro n\u00facleo. En un mundo desencantado, necesitamos algo que nos <em>tras<\/em>lade. Nos haga <em>trans<\/em>itar. Nos <em>tras<\/em>pase y haga <em>tras<\/em>pasar. Nos haga <em>tras<\/em>cender. No por nada el cuadro de la Transfiguraci\u00f3n es tan sugerente para la antropolog\u00eda contempor\u00e1nea. As\u00ed lo dice Sequeri: en la <em>Trans<\/em>figuraci\u00f3n se revela lo que estamos llamados a ser.<sup><\/sup> Nuestro destino, nuestra identidad, nuestra fuerza que nos modela en el presente.&nbsp;<\/p>\n<p>Ahora bien: \u00bfel reaparecer de la sed de lo sagrado implica inexorablemente la vuelta a lo solemne? La pregunta resulta oportuna porque en los emergentes locales la respuesta es afirmativa. Lo asim\u00e9trico, lo distinto y lo inmenso anhelado se expresa en contextos y liturgias que recuerdan lo antiguo, lo preconciliar y magn\u00edfico. Templos altos, ambientaciones impactantes, incienso, jaculatorias y alabanzas en lenguas ya no tan muertas. Tronos, dominaciones, principados y potestades. Puttinis y b\u00f3vedas celestes. Volutas doradas y juegos de luces. \u00bfVuelve el \u201cm\u00e1s es m\u00e1s\u201d?&nbsp; Todo parece mostrar una sed de un <em>Dios que sea muy Dios<\/em>, que se reafirme en su inmensidad inabarcable.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>Es posible que, en estas preferencias, adem\u00e1s de un movimiento genuino hacia lo divino, haya una reacci\u00f3n dial\u00e9ctica a un estilo rampl\u00f3n, a veces chabacano, que las liturgias de aqu\u00ed y de all\u00e1 fueron adoptando en busca de cercan\u00eda radical. Se trata del mismo bamboleo pendular que sufri\u00f3 (\u00bfo goz\u00f3?) la Cristolog\u00eda contempor\u00e1nea: de un Cristo preconciliar que era inexorablemente m\u00e1s Dios que hombre y que ven\u00eda a juzgar a los vivos y a los muertos a un Jes\u00fas plenamente humano, pero rebajado en su misterio, que deb\u00eda dar cuentas de su origen divino. La tensi\u00f3n de siempre, pero revisitada. \u00bfDemasiado divino? No, porque sofoca y aplasta. Habr\u00e1 que matar a este dios para que surja el superhombre. \u00bfDemasiado humano? Los indicios m\u00e1s recientes llevan a sospechar que tampoco, porque un Jes\u00fas amigo que s\u00f3lo se entrega por amor pero que no resucita y no tiene en sus manos la historia, simplemente no salva.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo encauzar esta inquietud prometedora, sugerente y para muchos tambi\u00e9n preocupante? El presente ya no alcanza, mal que le pese a Eckart Tolle. Porque el presente sin futuro no lleva a nada. Se eterniza el instante y el instante tiene gusto a poco. A casi nada, diremos. Demasiado fugaz para el coraz\u00f3n sediento de todo. La pregunta surge entonces: \u00bfes posible restaurar el protagonismo de la b\u00fasqueda de lo trascendente sin sacrificar en el camino las conquistas de las \u00faltimas d\u00e9cadas como el sentido de la historia, el compromiso por el otro, la valoraci\u00f3n de la humanidad, la horizontalidad de la fe y el modo comunitario de nuestro caminar? Porque todo esto, tambi\u00e9n querido por el Esp\u00edritu y parido con dolor, puede desaparecer si simplemente volvemos al modo preconciliar que evocan tanto la est\u00e9tica como la moral y la teolog\u00eda \u00fanicamente sensibles al Dios que trasciende el presente y, en definitiva, parece desencarnarse y por ese mismo motivo, descristianizarse.&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Memoria de futuro<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed dadas las cosas, el resurgir genuino de la sed de lo sagrado comportar\u00eda un riesgo: la infidelidad al presente, que lleva a refugiarnos en las formas que lo expresaban hace siglos, cuando no ten\u00edamos conciencia ni experiencia de otras facetas del Misterio que el mismo Dios quiso darnos en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Es el mismo Esp\u00edritu, el que circula entre el cuerpo de Jes\u00fas resucitado y las venas de los que somos su cuerpo m\u00edstico, el que se encarga de atraernos hacia las partes del misterio que no conocemos.&nbsp;<\/p>\n<p>Por eso, la monici\u00f3n del salmo 97: \u201cCanten al Se\u00f1or un canto nuevo\u201d tiene como principal agente al mismo Esp\u00edritu exhalado por el Resucitado, por el Cristo Alfa y Omega, pero en este contexto es primero Omega, porque el que nos atrae es el que est\u00e1 por venir. De aqu\u00ed la verdadera y eterna novedad del Evangelio, el Dios que nos atrae hacia la vida plena del v\u00ednculo, tal como lo hac\u00eda en el Antiguo Testamento: \u201c\u00a1Y yo hab\u00eda ense\u00f1ado a caminar a Efra\u00edm, lo tomaba por los brazos! &#8230;Yo los atra\u00eda con lazos humanos, con ataduras de amor\u201d (Os 11,3-4). Esa atracci\u00f3n amorosa, a la luz de la novedad neotestamentaria, es totalmente pascual y por eso definitiva: \u201cCuando sea levantado en alto, atraer\u00e9 a todos hacia m\u00ed\u201d (Jn 12,32).&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>La teolog\u00eda oriental est\u00e1 fraguada en el Evento Pascual, y de all\u00ed le viene una impostaci\u00f3n muy sana que nos ilumina en estos temas. Los ortodoxos dir\u00edan que lo que nos \u201caqueja\u201d no es otra cosa que nostalgia de futuro. No de pasado, sino de futuro. La novedad de lo definitivo nos marca y nos hace gravitar hacia ella. As\u00ed funciona en la Escritura la dimensi\u00f3n de la fe que nos conecta con el misterio de la plenitud que nos espera. Cada vez que el jud\u00edo recuerda de d\u00f3nde viene, de las maravillas del Se\u00f1or, lo hace no para amarrarse al pasado que no volver\u00e1 sino para aprender a esperar con un coraz\u00f3n m\u00e1s despejado la nueva acci\u00f3n de Dios en su favor. Es el conocid\u00edsimo <em>Shem\u00e1 Israel,<\/em> el texto hace las veces del Credo para el jud\u00edo:&nbsp;<\/p>\n<p>Escucha, Israel: el Se\u00f1or, nuestro Dios, es el \u00fanico Se\u00f1or Amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Graba en tu coraz\u00f3n estas palabras que yo te dicto hoy. Inc\u00falcalas a tus hijos, y h\u00e1blales de ellas cuando est\u00e9s en tu casa y cuando vayas de viaje, al acostarte y al levantarte. \u00c1talas a tu mano como un signo, y que est\u00e9n como una marca sobre tu frente. Escr\u00edbelas en las puertas de tu casa y en sus postes. Cuando el Se\u00f1or, tu Dios te introduzca en la tierra que \u00e9l te dar\u00e1, porque as\u00ed lo jur\u00f3 a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob en ciudades grandes y pr\u00f3speras que t\u00fa no levantaste; en casas colmadas de toda clase de bienes, que t\u00fa no acumulaste; en pozos que t\u00fa no cavaste; en vi\u00f1edos y olivares que t\u00fa no plantaste y cuando comas hasta saciarte, ten cuidado de no olvidar al Se\u00f1or que te hizo salir de Egipto, de un lugar de esclavitud. Teme al Se\u00f1or tu Dios, s\u00edrvelo y jura por su Nombre (Dt 6,4-13).&nbsp;<\/p>\n<p>Es notable el movimiento del ejercicio de memoria: se apoyan en el pasado para abrirse al futuro, porque tienen una memoria atra\u00edda y marcada por la promesa de y desde lo que est\u00e1 por llegar, no por lo que ya pas\u00f3. As\u00ed funciona tambi\u00e9n con nosotros, los cristianos, de un modo \u00fanico. Dice Pablo: \u201cY as\u00ed, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamar\u00e1n la muerte del Se\u00f1or hasta que \u00e9l vuelva\u201d (1 Cor 11,26). El \u201chasta que \u00c9l vuelva\u201d es clave: porque nos muestra que la eucarist\u00eda es memoria de futuro. No del pasado. \u00a1Del futuro! De la comuni\u00f3n de los santos. <em>Pignus futurae gloriae<\/em> dec\u00eda la tradici\u00f3n: prenda de la gloria futura. Es la celebraci\u00f3n de un misterio tan grande y definitivo que no entra en nuestro tiempo. Lo desborda, lo agrieta y lo fecunda. Lo vuelve hacia lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9l. Lo resucita de a poco, lo pone en peregrinaci\u00f3n hacia lo que est\u00e1 por delante.&nbsp;<\/p>\n<p>Este cambio de perspectiva es tan determinante que permite que algunos te\u00f3logos contempor\u00e1neos digan sin demasiado disimulo: \u201cDios nos crea desde el futuro\u201d. La creaci\u00f3n para el Dios de los cristianos no consiste en poner en marcha un mecanismo y sentarse a leer el diario, porque el mundo funciona solo. Ese es el Dios relojero de los de\u00edstas, el divino Arquitecto de los masones, pero no el nuestro. El nuestro nos crea, nos atrae hacia nuestra mejor versi\u00f3n, hacia nuestra pascua definitiva, en el futuro. Jos\u00e9 Granados dice: \u201cLa Resurrecci\u00f3n es el origen del tiempo\u201d. \u00a1Maravilloso! Venimos de all\u00ed. Y vamos hacia all\u00ed. El Esp\u00edritu Santo es el que opera el <em>trans<\/em>ito de la pascua, el pasaje, el ir de aqu\u00ed a all\u00e1.&nbsp;<\/p>\n<p>Nuestro ADN espiritual nos emparenta con la hondura de un futuro que est\u00e1 sembrado en nosotros, pero s\u00f3lo en la forma de semilla. Nuestra identidad tiene m\u00e1s que ver con esta plenitud que nos espera que con el pasado que ya no es. Para comprender esta clave, hace falta asomarse a la Escritura cuando dice:&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a1Miren c\u00f3mo nos am\u00f3 el Padre! Quiso que nos llam\u00e1ramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente. Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido a \u00e9l. Queridos m\u00edos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todav\u00eda. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a \u00e9l, porque lo veremos tal cual es (1 Jn 3, 1-2).&nbsp;<\/p>\n<p>Hay algo en germen que est\u00e1 despleg\u00e1ndose. Hacia delante. Una transformaci\u00f3n en ciernes. Nuestra identidad se descubre al final del camino: \u201cEl que pueda entender, que entienda lo que el Esp\u00edritu dice a las Iglesias: al vencedor, le dar\u00e9 de comer el man\u00e1 escondido, y tambi\u00e9n le dar\u00e9 una piedra blanca, en la que est\u00e1 escrito un nombre nuevo que nadie conoce fuera de aquel que lo recibe\u201d (Ap 2,17).&nbsp;<\/p>\n<p>Creo que tenemos que parecernos mucho m\u00e1s a lo que Dios tiene so\u00f1ado para nosotros y que s\u00f3lo tendr\u00e1 lugar en un futuro que a lo que fuimos alguna vez y por alguna raz\u00f3n dejamos de ser. La arqueolog\u00eda desentierra testigos de un pasado muerto, pero la fe cristiana va para adelante. Siempre fue as\u00ed. Ir para atr\u00e1s supone entender que el Esp\u00edritu no est\u00e1 entretejido en la historia, que no la impregna y que no la hilvana. Pero Pablo confiesa: \u201cOlvid\u00e1ndome del camino recorrido, me lanzo hacia delante y corro en direcci\u00f3n a la meta, para alcanzar el premio del llamado celestial que Dios me ha hecho en Cristo Jes\u00fas\u201d (Fil 3,13-14). Hacia delante, no hacia atr\u00e1s. El canto nuevo est\u00e1 dirigido a Aquel que hace nuevas todas las cosas (cf. Ap 21,5), al Cristo omega (cf. Ap 1,8), al Buen pastor (cf. Jn 10, 11-16) que nos atrae hacia la definitivo, asumiendo lo provisorio del camino que surcamos.\u00a0<br \/>En la pr\u00f3xima edici\u00f3n de <em>Criterio <\/em>profundizaremos en la propuesta divina de celebrar el misterio del amor encarnado en la historia.<\/p>\n<\/p>\n<p><em>Alejandro Bertolini es sacerdote de San Isidro, p\u00e1rroco en Santa Mar\u00eda de la Lucila, investigador y profesor titular de Teolog\u00eda en la Facultad de Teolog\u00eda de la UCA\u00a0<br \/><\/em><\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algunas notas para entender y orientar el rebrote tradicionalista en pleno siglo XXI. <\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8,6],"tags":[14,2323,171,3146],"class_list":["post-17804","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","category-nota-tapa","tag-iglesia","tag-sagrado","tag-teologia","tag-tradicionalismos"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4Da","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17804","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17804"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17804\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17806,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17804\/revisions\/17806"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17804"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17804"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17804"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}