{"id":17807,"date":"2026-05-01T18:09:57","date_gmt":"2026-05-01T21:09:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17807"},"modified":"2026-05-25T18:12:33","modified_gmt":"2026-05-25T21:12:33","slug":"antologia-del-cine-sobre-la-dictadura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=17807","title":{"rendered":"Antolog\u00eda del cine sobre la dictadura"},"content":{"rendered":"<p>No vamos a cansar al lector con remanidos comentarios sobre la crueldad y los errores del \u00faltimo r\u00e9gimen militar. En cambio, quiz\u00e1 podamos recordar algunas cosas, y observar c\u00f3mo el cine nacional ha ido describiendo aquellos tiempos, a veces con hondura, otras con discutible cerraz\u00f3n ideol\u00f3gica, o con algunos ocasionales clis\u00e9s propios del cine pol\u00edtico, o directamente del cine comercial, algo muchas veces atribuible a la impericia de los realizadores que buscan modelos de representaci\u00f3n ya instalados en otros lares. Un ejemplo, en <em>Los due\u00f1os del silencio<\/em>, un pasajero llega a Ezeiza, a\u00f1o 1978, y para encontrarse con su valija debe atravesar un pasillo lleno de soldados con armas largas, todos de mirada torva y vigilante, como si estuvi\u00e9ramos en un episodio de <em>McGiver<\/em>. No pasaban as\u00ed las cosas, y menos en el a\u00f1o del Mundial, cuando llegaron miles de extranjeros para ver los partidos y las multitudes colmaban las calles para festejar hasta deshoras cada triunfo del Seleccionado. Esa escena del pasillo quita verosimilitud a toda la pel\u00edcula. Por suerte, la mayor\u00eda de las obras dedicadas a esa \u00e9poca cuidaron los detalles.<\/p>\n<p>Pero vayamos en orden. La desgracia no empez\u00f3 en 1976 sino antes, con asesinatos a mansalva, listas negras, \u201cdesaparecidos\u201d y personalidades obligadas a exiliarse bajo amenaza de muerte. Conviene ver <em>Parapolicial negro. Apuntes para una prehistoria de la Triple A<\/em>, un documental de Javier Diment realmente estremecedor. Varios miembros de la Triple A sirvieron despu\u00e9s en los grupos de tareas del gobierno militar. Hay tambi\u00e9n una parte de <em>El secreto de sus ojos<\/em>, de Campanella \u2013dif\u00edcil que pase desapercibida\u2013, donde un personaje nefasto explica c\u00f3mo funciona la \u201cselecci\u00f3n de presos comunes\u201d, y lo hace teniendo como fondo un gran plano del Pante\u00f3n de la Patria que pensaba hacer L\u00f3pez Rega, detalle que pone en evidencia en qu\u00e9 ministerio p\u00fablico est\u00e1 ocurriendo la escena.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s vino el golpe. En materia de cine, y con el &nbsp;pretexto de mejorar las cosas, el gobierno de Videla puso al Instituto Nacional de Cine bajo la \u00f3rbita de la Secretar\u00eda de Informaci\u00f3n P\u00fablica, dificult\u00f3 con nuevas regulaciones el trabajo de laboratorios y t\u00e9cnicos locales, decidi\u00f3 que los subsidios pendientes se pagar\u00edan \u201ca prorrata, caducando definitivamente todo derecho al cobro de los saldos o diferencias\u201d, elimin\u00f3 el impuesto a las entradas de cine, o sea, la fuente de financiaci\u00f3n para nuevas pel\u00edculas, acentu\u00f3 el control de \u00e9stas con nuevas pautas de censura, agreg\u00f3 m\u00e1s nombres a las listas negras armadas por el gobierno anterior, hizo \u201cdesaparecer\u201d del modo m\u00e1s cruel a varios escritores, artistas y t\u00e9cnicos vinculados al cine y, ya que estamos, declar\u00f3 \u201cimprescindible elevar el nivel art\u00edstico, t\u00e9cnico y cultural del cine argentino, tendiente a la preservaci\u00f3n de las caracter\u00edsticas del estilo nacional de vida\u201d (ley 21.505\/77). &nbsp;<\/p>\n<p>Hay que recordar todo esto para apreciar debidamente algunas pel\u00edculas que se animaron a decir ciertas cosas, como <em>Los m\u00e9dicos<\/em>, de Fernando Ayala, que detr\u00e1s de un romance mostraba los problemas de los hospitales p\u00fablicos; <em>La isla<\/em>, de Alejandro Doria, punzante cuadro aleg\u00f3rico de angustias humanas;&nbsp;<em>Momentos<\/em> y <em>Se\u00f1ora de nadie<\/em>, elegantes revulsivos con los que Mar\u00eda Luisa Bemberg enfrentaba la moral de la \u00e9poca; y las dos \u00faltimas pel\u00edculas de David J. Kohon, <em>\u00bfQu\u00e9 es el oto\u00f1o?<\/em> (1976), dolido cuadro de una generaci\u00f3n frustrada, y <em>El agujero en la pared<\/em> (1982), donde un Mefisto porte\u00f1o va envolviendo a Fausto con las maldades de la sociedad moderna. Incre\u00edble, la censura no advirti\u00f3 ning\u00fan doble sentido en las escenas de unos enanos con lanzallamas a m\u00e1xima potencia en pleno microcentro.<\/p>\n<p>La censura tampoco advirti\u00f3 nada, o se hizo la desentendida, con el Ford Falcon desde donde arrojan un muerto en <em>Tiempo de revancha<\/em>, o el signo de la Triple A y el pisapapeles propio del Ej\u00e9rcito en la mesa del jefe en <em>\u00daltimos d\u00edas de la v\u00edctima<\/em>, ambas de Adolfo Aristarain. Son obras fundamentales, a las que se suma la tragicomedia <em>Plata dulce<\/em>, de Fernando Ayala, sobre gui\u00f3n de Oscar Viale y Jorge Goldenberg, que lleg\u00f3 y golpe\u00f3 en el momento justo.<\/p>\n<p>Mitad de 1982, el pa\u00eds en crisis, la gente desilusionada de la Patria Financiera y del triunfalismo que nos llev\u00f3 a la Guerra de Malvinas, y ni siquiera ten\u00edamos el consuelo de haber hecho algo m\u00ednimamente bueno en el Mundial de F\u00fatbol de Espa\u00f1a. Perdimos, y justo ah\u00ed se estren\u00f3 <em>Plata dulce<\/em>, para obligarnos a ver, desde las primeras im\u00e1genes, la torpe vanidad de nuestro canchero \u201cser nacional\u201d y la falsedad del relato oficial. Casi enseguida Fernando Ayala hizo otra obra notable, <em>El arreglo<\/em>, con gui\u00f3n de Tito Cossa y Carlos Somigliana, emocionante lucha entre el hombre honrado y el coimero, ambientado en un barrio popular.<\/p>\n<p>Mencionemos aqu\u00ed un fen\u00f3meno marginal pero interesante: los cortos de algunos aficionados que en aquella misma \u00e9poca hicieron peque\u00f1as historias sobre abusos de autoridad y hasta desaparici\u00f3n de personas, cortos que se mostraban con riesgo personal en ciertos cineclubes y en el festival anual de Uncipar en Villa Gesell. La pasi\u00f3n y valent\u00eda que mostr\u00f3 en esos tiempos la Uni\u00f3n Nacional de Cineastas de Paso Reducido (por las c\u00e1maras en Super 8 y 16 mm) bien merece un elogio.<\/p>\n<p>A fines de 1982, con el gobierno de transici\u00f3n del general Bignone, un civil proveniente de la Canciller\u00eda, el ministro plenipotenciario Mario Luis Palacios, se hizo cargo del Instituto Nacional de Cine. Una an\u00e9cdota puede retratarlo. En abril de 1983 hubo un gran festejo por el cincuentenario de <em>Tango<\/em>, nuestra primera pel\u00edcula sonora. En la vereda del Teatro San Martin, miembros del sindicato de t\u00e9cnicos de cine tiraban volantes con reclamos por la situaci\u00f3n de la industria. Palacios tom\u00f3 uno y, llegado el momento de los discursos, lo ley\u00f3 completo, dijo estar de acuerdo en casi todo e invit\u00f3 a una reuni\u00f3n abierta para el d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>Ning\u00fan funcionario hab\u00eda hecho algo semejante hasta ese momento, y es probable que ninguno lo haga en estos momentos. \u00c9l fue quien dio el visto bueno para el rodaje de <em>No habr\u00e1 m\u00e1s penas ni olvido<\/em>, <em>La Rep\u00fablica Perdida<\/em>, <em>El poder de la censura<\/em> y otras que se estrenaron durante el \u00faltimo a\u00f1o del gobierno militar, y tambi\u00e9n dio el visto bueno para el rodaje de <em>Camila<\/em>, que empez\u00f3 a rodarse el 11 de diciembre, primer d\u00eda de vida en democracia despu\u00e9s de tantos a\u00f1os. &nbsp;<\/p>\n<p>Ese mismo diciembre el presidente Alfons\u00edn puso al director de cine Manuel Antin a la cabeza del Instituto, y al cr\u00edtico e historiador Jorge Miguel Couselo como interventor del Ente de Calificaci\u00f3n Cinematogr\u00e1fica, vulgo censura. A diferencia de otros interventores, Couselo no se eterniz\u00f3 en el cargo. Considerando que el Ente no ten\u00eda raz\u00f3n de existir, lo liquid\u00f3 en apenas tres meses.<\/p>\n<p>Comenzaba de este modo la \u00e9poca del llamado Cine en Libertad y Democracia: <em>La historia oficial<\/em>, <em>Los chicos de la guerra<\/em>, <em>La noche de los l\u00e1pices<\/em> (obras que se hicieron superando amenazas an\u00f3nimas) <em>Darse cuenta<\/em>, <em>La deuda interna<\/em>, <em>Hombre mirando al sudeste<\/em>, <em>Garaje Olimpo<\/em>, <em>En retirada<\/em>, <em>Cr\u00f3nica de una fuga<\/em>, <em>Pa\u00eds cerrado, Teatro Abierto<\/em>, <em>El exilio de Gardel<\/em>, <em>Sur<\/em>, <em>El viaje<\/em> y <em>Un muro de silencio<\/em> fueron los t\u00edtulos m\u00e1s notables.<\/p>\n<p>Hay quien dice que nuestro cine se llen\u00f3 entonces de \u201cesas pel\u00edculas contra el gobierno militar\u201d. Pero \u201cesas pel\u00edculas\u201d suman apenas la d\u00e9cima parte del total de la producci\u00f3n 1983-1993, el otro 90% est\u00e1 formado por obras ajenas a la pol\u00edtica, en su mayor\u00eda cintas de entretenimiento, y en menor proporci\u00f3n obras de intenci\u00f3n art\u00edstica o experimental.<\/p>\n<p>Ya en este siglo el propio Instituto, rebautizado Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, no s\u00f3lo alent\u00f3 el necesario ejercicio de memoria sobre los excesos del gobierno militar, sino que incluso arm\u00f3 un equipo para grabar todos los juicios que se estaban haciendo a diferentes represores y c\u00f3mplices de la represi\u00f3n. Ser\u00eda interesante saber en qu\u00e9 condiciones se conserva ahora ese material. &nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 t\u00edtulos agregar a los ya mencionados, que adem\u00e1s son los m\u00e1s conocidos? Entre las dramatizaciones, sin duda, <em>Infancia clandestina<\/em> (la propia infancia del director Benjam\u00edn Avila, contada con todo el amor y el dolor por sus padres guerrilleros), <em>Argentina 1985<\/em>, <em>La amiga<\/em>, de Jeannine Meerapfel con Liv Ullmann y Cipe Lincovsky, <em>Iluminados por el fuego<\/em> (memorias de un soldado en Malvinas, Edgardo Esteban), <em>K\u00f3blic<\/em> (drama de buen desenlace donde un oficial de la Armada decide hacerse desertor antes que represor.<\/p>\n<p>Otros t\u00edtulos, no todos logrados pero siempre dignos de atenci\u00f3n: <em>Eva y Lola<\/em>, de Sabrina Farji, con el conflicto del amor casi a toda prueba entre una joven apropiada y sus padres adoptivos; <em>El almuerzo<\/em>, interesante recreaci\u00f3n del encuentro de Videla con cuatro escritores, uno de los cuales, el padre Leonardo Castellani, le reclam\u00f3 all\u00ed mismo por la vida de Haroldo Conti, que hab\u00eda sido detenido d\u00edas atr\u00e1s; <em>El piano mudo<\/em> (vida y sobrevivencia del pianista Miguel Angel Estrella); <em>Hay unos tipos abajo<\/em>, <em>Nadie nada nunca<\/em>, <em>Rojo<\/em>, <em>Las hermanas<\/em>, todos ellos pintando de diversa manera las limitaciones del alma humana en momentos de crisis. Cuestionando a la guerrilla desde adentro y con pruebas aparecen <em>Pasaje de vida<\/em>, <em>Operaci\u00f3n M\u00e9xico<\/em> y <em>Una jirafa en el balc\u00f3n<\/em>, todos ellos inspirados en hechos y personas reales.<\/p>\n<p>Entre los muchos documentales, sobresale <em>El juicio<\/em>, de Ulises de la Orden, impresionante recuperaci\u00f3n y reordenamiento del material grabado durante el Juicio a las Juntas Militares. Dura tres horas, y se pasan volando. Lo mismo, <em>Cazadores de utop\u00edas<\/em>, de David Blaustein, un trabajo monumental, no s\u00f3lo por la cantidad de entrevistados sino por el modo en que su relato equilibra la fuerza de los ideales con el cansancio de las decepciones (\u00a1y ese final con la canci\u00f3n de Serrat evocando aquello del Mio Cid, \u201cque buen vasallo fuera si hubiese buen se\u00f1or\u201d!). Tambi\u00e9n valiosos, y con cr\u00edticas bien fundadas, <em>Los malditos caminos<\/em>, <em>Montoneros. Una historia<\/em>, <em>Cuentas del alma. Confesiones de una guerrillera<\/em>.<\/p>\n<p>Duro, seco y riguroso, <em>Tierra de Avellaneda<\/em>, donde Daniele Incalcaterra sigue al Equipo Argentino de Antropolog\u00eda Forense en el reconocimiento de los restos de una familia. Ese solo film basta para entender la naturaleza de las bestias, la indolencia de alguna gente, y la necesidad de cualquier ser humano de saber con certeza d\u00f3nde est\u00e1n los restos de los seres queridos.<\/p>\n<p>Abundan los documentales sobre Madres y Abuelas, y junto a ellos el documental <em>Padres de la Plaza<\/em> (los maridos que sosten\u00edan a las Madres). Abundan tambi\u00e9n los biogr\u00e1ficos, sobre v\u00edctimas de la represi\u00f3n y, una lista m\u00e1s reducida, de sobrevivientes. Como corresponde en estas p\u00e1ginas, recordemos especialmente <em>Angelelli. La palabra viva<\/em>, <em>Monse\u00f1or Ponce de Le\u00f3n<\/em>, <em>Yo, sor Alice<\/em>, sobre las monjas Alice Domon y Leonie Duquet, <em>La masacre del 4 de Julio<\/em>, sobre el asesinato de los curas palotinos, en fin, pel\u00edculas que dan testimonio de verdaderos m\u00e1rtires cristianos, ir\u00f3nicamente asesinados por cobardes que dec\u00edan actuar en defensa del cristianismo. Por suerte tambi\u00e9n est\u00e1n las pel\u00edculas sobre religiosos que pudieron seguir adelante hasta muchos a\u00f1os despu\u00e9s de aquellos tiempos de plomo: <em>Yvonne<\/em>, sobre la hermana Yvonne Perrion, y <em>Jaime de Nevares, \u00faltimo viaje<\/em>.<\/p>\n<p>Sobre Malvinas, <em>No tan nuestras<\/em>, <em>Locos de la bandera<\/em>, emocionante documental que da voz al orgullo de los veteranos, y el gracioso <em>Telma, el cine y el soldado<\/em>, de Brenda Taubin, donde una mujer encuentra al \u201ccolimba\u201d con quien se carteaba durante la guerra. Y un amigo cercano dice, con sana iron\u00eda, que su cumplea\u00f1os de 20 \u201cfue b\u00e1rbaro, ten\u00eda fuegos artificiales por todos lados\u201d. Y est\u00e1 bien, el humor siempre nos salva.<\/p>\n<p>Ahora empieza a surgir otra mirada, las generaciones que nacieron con el beneficio de la democracia descubren todo aquello y lo reinterpretan a su manera, haciendo pel\u00edculas de terror. Ambientada en un barco que navega de noche por el Atl\u00e1ntico Sur, <em>Los ojos del abismo<\/em> propone una nueva mirada sobre la Guerra de Malvinas, mientras <em>1978<\/em> inventa un chiste macabro, donde miembros de un grupo de tareas creen haber capturado a unos j\u00f3venes subversivos, pero en realidad son disc\u00edpulos del Diablo. Como se ve, una suerte de venganza art\u00edstica a trav\u00e9s de la pura fantas\u00eda. A fin de cuentas, el cine es el cine (y para no extendernos m\u00e1s de la cuenta dejamos para otra nota los cortos <em>Ford Falcon, buen estado<\/em> y <em>Guarisove<\/em>, y muchos otros trabajos que nos est\u00e1n viniendo a la memoria). &nbsp;<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No vamos a cansar al lector con remanidos comentarios sobre la crueldad y los errores del \u00faltimo r\u00e9gimen militar. 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