{"id":3254,"date":"2005-10-11T12:08:34","date_gmt":"2005-10-11T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/desde-la-caida-de-peron-hasta-el-proceso\/"},"modified":"2005-10-11T12:08:34","modified_gmt":"2005-10-11T12:08:34","slug":"desde-la-caida-de-peron-hasta-el-proceso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3254","title":{"rendered":"Desde la ca\u00edda de Per\u00f3n hasta el Proceso"},"content":{"rendered":"<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">Cuando acept\u00e9, sin demasiado entusiasmo, ocuparme de la revista <\/span><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; FONT-VARIANT: small-caps\">Criterio <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">1<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">, se me ofreci\u00f3 otra forma de ministerio, sea con los colaboradores inmediatos, sea con los lectores, de quienes me sent\u00eda deudor, sea, por un tiempo tambi\u00e9n, con el mismo monse\u00f1or Franceschi, a quien me cupo, como es sabido, asistir en Montevideo en sus \u00faltimos momentos. Otro tipo de ministerio, quiz\u00e1s, me apresuro a decir, el que me era menos af\u00edn y m\u00e1s me costaba, hasta el punto que, como he contado ya una vez, quise dejarlo, al menos en dos ocasiones <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">2<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. Pero que emprend\u00ed y llev\u00e9 a cabo, creo, con la misma conciencia de que se trataba de un servicio. Esto me result\u00f3 especialmente evidente durante el Concilio, que segu\u00ed, en buena medida, por la revista, la cual as\u00ed fue el veh\u00edculo que lo hizo conocer y su progresiva realizaci\u00f3n, al p\u00fablico de esta parte del mundo. Los l\u00edmites eran los que eran. Ahora lo veo quiz\u00e1s con mayor claridad que entonces. Pero una obra se hizo, que permanece.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Gracias a <span style=\"FONT-VARIANT: small-caps\">Criterio<\/span> mi ministerio sacerdotal adquiri\u00f3 una dimensi\u00f3n p\u00fablica, que nunca hubiera previsto, y que me era, y es, bastante ajena.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Ya desde el principio, cuando se preparaban las primeras elecciones democr\u00e1ticas en 1958, despu\u00e9s de la ca\u00edda de Per\u00f3n y de los a\u00f1os de r\u00e9gimen militar, el candidato radical, despu\u00e9s elegido presidente, el Dr. Arturo Frondizi, quiso verme. Me conoc\u00eda obviamente por <span style=\"FONT-VARIANT: small-caps\">Criterio.<\/span> El encuentro hubo de ser confidencial y, en realidad, pr\u00e1cticamente clandestino. Lo \u00faltimo que yo quer\u00eda era que se me identificara o se identificara a la revista, con cualquier candidatura, fuera ella preferible a otras.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">El Dr. Frondizi se interesaba de un solo tema: relaciones entre Iglesia y Estado y exigencias de la Iglesia al respecto. Para estar m\u00e1s seguro de lo que se pod\u00eda y deb\u00eda decir, sobre ese delicado argumento y en ese momento tan especial, ped\u00ed que me acompa\u00f1ara nuestro profesor de Derecho can\u00f3nico en la Facultad de Teolog\u00eda, Mons. Rodolfo J. Nolasco, quien adem\u00e1s por entonces, me ayudaba en la revista. Un tema fue el divorcio, votado por el gobierno peronista \u0093in extremis\u0094, como un gesto m\u00e1s de menosprecio hacia la Iglesia. Otro tema, si me acuerdo bien, fue la ense\u00f1anza religiosa. Frondizi se manifestaba, por cierto, muy bien dispuesto. Sin duda, estaban las elecciones de por medio. Pero mi impresi\u00f3n fue la de un hombre sincero y abierto, preferible por cierto a lo que hab\u00edamos padecido hasta la revoluci\u00f3n de septiembre de 1955. Todos sabemos c\u00f3mo acab\u00f3 ese primer ensayo de gobierno electo.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Diez a\u00f1os despu\u00e9s, siempre a causa de mi papel (mejor ser\u00eda decir: \u0093nuestro\u0094 papel), en <span style=\"FONT-VARIANT: small-caps\">Criterio<\/span>, recib\u00ed otra invitaci\u00f3n para un encuentro, esta vez no en vista de ninguna elecci\u00f3n sino, al contrario, de una revoluci\u00f3n militar. Las revoluciones segu\u00edan acompa\u00f1\u00e1ndome, como a un buen argentino. Era a fines de junio de 1966, en las postrimer\u00edas del gobierno del presidente Illia. Me llam\u00f3, siempre confidencialmente (o clandestinamente), un sacerdote que yo apreciaba, el P. I\u00f1aki de Azpiazu, amigo de algunos militares, con los cuales hab\u00eda compartido tambi\u00e9n la c\u00e1rcel. El llamado fue apoyado por un amigo m\u00edo, entonces muy joven todav\u00eda, Fernando Morea, hoy (me dicen) muy limitado como consecuencia de un accidente. Otro amigo, tambi\u00e9n ex-compa\u00f1ero de la prisi\u00f3n, ofreci\u00f3 su casa. Se trataba de encontrarse con dos generales, entonces ya muy en vista: Alejandro Lanusse y Juan Carlos Ongan\u00eda. Y el argumento del encuentro, seg\u00fan se me inform\u00f3, era convencer, o procurar convencer, a ambos, de la inutilidad y sobre todo peligrosidad de una revoluci\u00f3n militar. \u00bfPor qu\u00e9 recurrir a m\u00ed? Una vez m\u00e1s, el trasfondo del recurso eran las posiciones en campo pol\u00edtico de la revista <span style=\"FONT-VARIANT: small-caps\">Criterio<\/span>, por lo cual hay que darle cr\u00e9dito. Entonces y despu\u00e9s.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Los generales, pude advertir desde el principio, ten\u00edan no s\u00f3lo ideas muy firmes sino resoluciones tomadas. Supongo que como se trataba de m\u00ed, sacerdote, encararon la cuesti\u00f3n pol\u00edtica, o m\u00e1s bien, la decisi\u00f3n militar, del siguiente modo: \u0093nos proponemos instalar (\u00bfo habr\u00e1n dicho, \u0093imponer\u0094?) en Argentina, el r\u00e9gimen de las enc\u00edclicas papales\u0094. Cu\u00e1les enc\u00edclicas no especificaron. Los temas enunciados r\u00e1pida y muy gen\u00e9ricamente, se refer\u00edan a la moral p\u00fablica. En realidad, no me preguntaban nada. Me comunicaban una decisi\u00f3n y una actitud. No pod\u00eda, sin embargo, no reaccionar. Lo hice as\u00ed: \u0093las enc\u00edclicas papales no contienen un programa pol\u00edtico sino, a lo m\u00e1s, orientaciones en ese sentido; adem\u00e1s, tienen una historia y un estilo muy propio y requieren una interpretaci\u00f3n; no es siempre posible aplicarlas tal cual, al pie de la letra\u0094. Esperaban, estoy ahora cierto, otra cosa de m\u00ed. Respondieron con visible disgusto, y con un ataque personal, innecesario e injusto. \u0093Se ve que a Vd. no le gustan las enc\u00edclicas\u0094. Siento decir que fue el general Lanusse quien pronunci\u00f3 estas palabras, que reproduzco casi literalmente, pero su colega estaba visiblemente de acuerdo. El sacerdote, el due\u00f1o de casa con mi otro amigo Fernando, molestos y embarazados, quisieron salvar todav\u00eda la situaci\u00f3n y encontrar una v\u00eda para el di\u00e1logo. No la hab\u00eda. Cuando pude, me fui, acompa\u00f1ado por Fernando, quien me ped\u00eda disculpas. Unos d\u00edas despu\u00e9s, el 28 de junio, cuando estall\u00f3 el golpe militar (exagerado llamarlo revoluci\u00f3n), yo me dije a m\u00ed mismo, con cierta explicable perspicacia: \u0093ahora vienen las enc\u00edclicas\u0094. Nadie las mencion\u00f3, por cierto, p\u00fablicamente por lo menos. Pero la tendencia era, netamente, la de un gobierno \u0093cat\u00f3lico\u0094, si se me permite la expresi\u00f3n. O, como entonces se dec\u00eda: \u0093occidental y cristiano\u0094. Con todo, lo que dije entonces a los generales, lo dir\u00eda igualmente hoy, sin cambiar una letra. Y tengo m\u00e1s experiencia de enc\u00edclicas que entonces, y no solamente quiz\u00e1s por haberlas le\u00eddo.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">M\u00e1s tarde, vino el terrorismo. El contexto concreto, por lo que a m\u00ed toca, y mi ministerio en ese triste per\u00edodo, excede con mucho la revista <span style=\"FONT-VARIANT: small-caps\">Criterio<\/span> y mi papel en ella. Fui confrontado, ya desde el secuestro del general Aramburu, con fieles cristianos y con sacerdotes, cuyas posiciones frente a ese fen\u00f3meno y a las causas que, seg\u00fan ellos, lo provocaban, no me parec\u00edan, ni me parecen hoy, aceptables a la luz de la ense\u00f1anza social de la Iglesia. Era la \u00e9poca de la teolog\u00eda de la revoluci\u00f3n <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">3<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">, antecedente de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, la \u00e9poca de la carta abierta de un n\u00famero no indiferente de sacerdotes latinoamericanos al papa Pablo VI, cuando su visita pastoral a Colombia, en julio de 1968, pidi\u00e9ndole que no condenara la violencia, la \u00e9poca del flirteo con el marxismo y, al l\u00edmite, de la aprobaci\u00f3n o justificaci\u00f3n de actos que se pretend\u00edan simb\u00f3licos, como el asesinato del general Aramburu.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; FONT-VARIANT: small-caps\">Criterio<\/span><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\"> no pod\u00eda no reaccionar, y lo hizo. Yo mismo no dej\u00e9 de reaccionar, cuando alguna de estas posiciones de aventura me tocaba de cerca.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Se me ocurre ahora que la sentencia de muerte que recib\u00ed despu\u00e9s, en septiembre de 1976, bajo la forma de un comunicado a la opini\u00f3n p\u00fablica, junto a otros personajes importantes (el nuncio entonces en Argentina, hoy cardenal Laghi, y, m\u00e1s bien inesperadamente, el mismo general Lanusse), firmado por un sedicente \u0093Partido nacional socialista argentino\u0094, tiene aqu\u00ed su origen <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">4<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. O mejor quiz\u00e1s, una de sus ra\u00edces. Sea como fuere, es dif\u00edcil hacerse ahora una idea de c\u00f3mo se viv\u00eda entonces en mi pa\u00eds, no obstante las amenazas del actual terrorismo. Y de c\u00f3mo se ejerc\u00eda el ministerio. Un ministerio que se caracteriza por su servicio a la unidad en la justicia. Dios solo sabe si estuvimos a la altura. M\u00e1s de uno de nosotros pag\u00f3 con su vida. No puedo no recordar a Carlos Mugica, de quien era amigo adem\u00e1s de haber sido profesor. No se sabr\u00e1 nunca si su muerte fue consecuencia de sus errores, o m\u00e1s bien del prop\u00f3sito de salir de ellos. La noche cuando lo velaban en la villa miseria donde hab\u00eda decidido ir a vivir, por lo menos parcialmente, villa que todav\u00eda existe, seg\u00fan compruebo cada vez que voy a Buenos Aires, quise ir yo tambi\u00e9n a rezar, profundamente sacudido como estaba. Mi prima Laura Quesada de Urien me pidi\u00f3 acompa\u00f1arme. Y no era ciertamente la \u00fanica persona del barrio Norte que vi esa noche all\u00ed, y en el entierro al d\u00eda siguiente.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Es s\u00f3lo honesto decir que a m\u00ed se me asociaba m\u00e1s bien con esa categor\u00eda de gente y no por cierto con la villa miseria. Y esto me pon\u00eda hasta cierto punto en una situaci\u00f3n dif\u00edcil cuando, o <span style=\"FONT-VARIANT: small-caps\">Criterio<\/span> o yo mismo, expres\u00e1bamos cr\u00edticas, incluso duras, acerca de quienes se inclinaban hacia la revoluci\u00f3n social como \u00fanico medio de instalaci\u00f3n de la justicia, o directamente la promov\u00edan. No creo haber puesto nunca en duda la sinceridad de sus motivos, o su sentido de la solidaridad cristiana, en algunos por lo menos. Cre\u00eda, y creo, sin embargo, que se equivocaban terriblemente, y que eran v\u00edctimas de una especie de miop\u00eda. Las revoluciones, con las cuales me ha tocado convivir desde siempre, tambi\u00e9n ahora, en estos a\u00f1os de terrorismo isl\u00e1mico, nunca han resuelto nada, cualesquiera fueran sus efectos colaterales, m\u00e1s o menos ben\u00e9ficos. Y esto vale de las dos revoluciones que son como la idea madre de todas las dem\u00e1s: la francesa de 1789 y la rusa de 1917. Pero, en ese momento, criticar a quienes propiciaban semejantes soluciones era exponerse a ser identificado con la reacci\u00f3n m\u00e1s retr\u00f3grada, de la cual hay que decir <span style=\"FONT-VARIANT: small-caps\">Criterio<\/span> se distanciaba tanto como de la otra parte, como consta claramente a quien haya seguido la revista durante esos \u0093a\u00f1os de plomo\u0094. En cuanto a m\u00ed personalmente, si es verdad que mi ministerio visible (que no era necesariamente el \u00fanico) se pod\u00eda considerar m\u00e1s presente en el mundo de lo que entonces se llamaba el barrio Norte (no s\u00e9 si la denominaci\u00f3n conserva hoy alg\u00fan sentido), no se me pod\u00eda acusar de haberme identificado ni con los intereses ni con las categor\u00edas en uso en muchos de los as\u00ed clasificados. Toda simplificaci\u00f3n es arbitraria, incluso por lo que toca a esa especie de divisi\u00f3n maniquea que se hab\u00eda creado. Y, reconociendo todos mis errores, tambi\u00e9n en ese campo, me parece poder afirmar que mi independencia se mantuvo siempre en esto, como en las relaciones con los gobiernos de turno, sobre todo los militares.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">\u00bfErrores? No solamente los m\u00edos, que el Se\u00f1or juzgar\u00e1 cuando la hora llegue. Alguno cometido en (m\u00e1s que, por) <span style=\"FONT-VARIANT: small-caps\">Criterio<\/span> me duele ahora, cuando recuerdo tal o cual escrito, quiz\u00e1s no necesariamente m\u00edo, que pudo haber herido a uno u otro de los comprometidos en las facciones en lucha. Tengo bien presente uno de estos casos, que ya entonces me inspir\u00f3 preocupaci\u00f3n y malestar y del cual s\u00e9 c\u00f3mo desconcert\u00f3 e hizo sufrir al objeto de la cr\u00edtica. El art\u00edculo no hab\u00eda sido escrito por m\u00ed, aunque yo tambi\u00e9n era capaz de cr\u00edticas mordaces. Poco importa: fue le\u00eddo y, en la medida en que eso era necesario, aprobado por m\u00ed. Hoy probablemente nadie lo recuerda, pero como los \u0093scripta manent\u0094, ah\u00ed est\u00e1 siempre, negro sobre blanco. Y me temo no fuera el \u00fanico. Alg\u00fan otro provoc\u00f3 la reacci\u00f3n del episcopado, o de quienes entonces lo representaban. Reconozco el error y siento el mal causado si lo hubo. Me remito una vez m\u00e1s al Se\u00f1or que \u0093sondea los corazones\u0094. <span style=\"FONT-VARIANT: small-caps\">Criterio<\/span> tuvo, a pesar de \u00e9ste y quiz\u00e1s otros errores, frente a los poderes de este mundo, y en particular, a los que imperaban en Argentina, en esos a\u00f1os, militares pero asimismo civiles, una sola l\u00ednea, de absoluta libertad. Con las autoridades eclesi\u00e1sticas la relaci\u00f3n se caracterizaba tambi\u00e9n por una forma de libertad, distinta ciertamente pero real. Nunca, quiero aqu\u00ed decir, cualesquiera fueran las tensiones que hubo, se me impuso un censor. Esta es, si alguna, su gloria. Como prueba, basta volver al art\u00edculo editorial, ese s\u00ed escrito por m\u00ed (aunque no firmado: los editoriales no se firmaban), publicado a ra\u00edz de la revoluci\u00f3n ya prevista, o golpe, el en\u00e9simo de la serie, y tan in\u00fatil como todos los otros, del 24 de marzo de 1976, poco antes de que yo dejara el pa\u00eds <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">5<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">In\u00fatil repetir que no fue f\u00e1cil. Las presiones fueron muchas, incluso de parte de quienes cre\u00edan tener derechos adquiridos sobre la revista y pretend\u00edan que se publicara tal o cual escrito (propio o ajeno). El director, aunque le costara, supo imponerse. Alguna vez fue denunciado a sus superiores eclesi\u00e1sticos porque, seg\u00fan el denunciante (mejor es olvidar su nombre) tal art\u00edculo de comentario a un documento de la Santa Sede, compromet\u00eda la fe cat\u00f3lica. Se trataba, me acuerdo, de la infalibilidad papal. Y estaba muy seguro de lo que hab\u00eda escrito. La denuncia, sin embargo, hasta cierto punto prosper\u00f3. El arzobispo de entonces (Mons. Aramburu, todav\u00eda no cardenal) me llam\u00f3, me dijo que hab\u00eda nombrado un revisor del art\u00edculo incriminado, y que hab\u00eda sometido el asunto a la Santa Sede, al organismo competente (la Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n cat\u00f3lica, siendo yo profesor de la Facultad de Teolog\u00eda). Aqu\u00ed la cosa no sigui\u00f3. El secretario de entonces de ese Dicasterio, Mons. Antonio Mar\u00eda Javierre, hoy cardenal, me dijo que no hab\u00eda ning\u00fan motivo para preocuparse. Sin embargo, la cosa trascendi\u00f3 al episcopado. Y yo comenc\u00e9 a recibir (inesperadamente) algunas cartas de adhesi\u00f3n de obispos amigos, \u00faltimamente redescubiertas en mi archivo: una de Mons. Vicente Zazpe, arzobispo de Santa Fe, otra de Mons. Juan Jos\u00e9 Iriarte, arzobispo de Resistencia y otra todav\u00eda, por un motivo distinto pero af\u00edn, de Mons. Jaime de Nevares, mi primo, obispo de Neuqu\u00e9n. A la luz de las posteriores etapas de mi vida, todo esto, le\u00eddo de nuevo, parece ahora casi irreal <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">6<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. Pero fue y pertenece, a su modo, a la forja de una identidad.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Mi largo per\u00edodo al frente de la revista, pr\u00e1cticamente veintid\u00f3s a\u00f1os, con sus altos y sus bajos, contribuyeron sin duda a plasmar de alg\u00fan modo la identidad del joven sacerdote que era cuando me hice cargo, el 31 de enero de 1955, y no era m\u00e1s joven cuando la dej\u00e9 para venir a Roma en septiembre de 1977.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">El 31 de enero de 1955. La fecha no dir\u00e1 mucho a los contempor\u00e1neos, eventuales lectores de estas p\u00e1ginas. Pero a quienes viv\u00edamos entonces la sola menci\u00f3n de ese a\u00f1o, 1955, suscita la imagen de un per\u00edodo oscuro y cerrado en s\u00ed mismo, como cuando una niebla espesa se cierne sobre nosotros y no se logra ver ning\u00fan horizonte. Una experiencia comparable a la que padecimos veinte a\u00f1os despu\u00e9s, cuando imperaban el terrorismo y la represi\u00f3n. Yo me hice cargo de <span style=\"FONT-VARIANT: small-caps\">Criterio<\/span> precisamente entonces, bien consciente del peligro que corr\u00eda, con mis colegas, y en realidad con todos aquellos de una manera u otra, comprometidos en el trabajo pastoral de la Iglesia. Pero tambi\u00e9n con muchos otros que aspiraban simplemente a una vida social libre y sana; es decir, normal. A medida que tomaba la mano en las cosas de la revista y procuraba componer esta nueva actividad con mi ense\u00f1anza en la Facultad de Teolog\u00eda y mi ministerio sacerdotal m\u00e1s directo, la niebla se tornaba siempre m\u00e1s espesa, mientras se o\u00eda el rumor sordo de resistencias siempre m\u00e1s organizadas y m\u00e1s amenazantes.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">La tormenta estall\u00f3, como es sabido, el 16 de junio. Los d\u00edas que precedieron llevaron al colmo la tensi\u00f3n con la Iglesia: la procesi\u00f3n de Corpus, la toma de la catedral de Buenos Aires, la expulsi\u00f3n de Argentina del entonces obispo auxiliar de Buenos Aires, Mons. Manuel Tato y del can\u00f3nigo Novoa, responsable de los estudiantes, la excomuni\u00f3n declarada del presidente Per\u00f3n <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">7<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. El 16 vinieron las bombas y las muertes. No se sabe por qu\u00e9 (o m\u00e1s bien, <i>yo <\/i>no s\u00e9 por qu\u00e9), la crisis, en lugar de resolverse se volvi\u00f3, si cabe, m\u00e1s aguda. A una violencia respondi\u00f3 otra violencia: las iglesias fueron sistem\u00e1ticamente incendiadas, igual que el edificio del arzobispado con el archivo de la Curia, mientras la capa cardenalicia del cardenal Copello, en llamas, era simb\u00f3licamente arrojada por el balc\u00f3n. Hubo m\u00e1s de una profanaci\u00f3n sacr\u00edlega. Todos los sacerdotes que pudieron ser encontrados, presos esa misma noche, incluso Mons. Franceschi y el mismo venerable Mons. Miguel de Andrea. Yo, en casa de mis padres por un ataque de gripe, qued\u00e9 en libertad, y pude, esa noche, con un grupo de amigos, rescatar el Sant\u00edsimo que las religiosas del colegio Mallinckrodt, aterradas, ten\u00edan en sus manos, mientras a pocas cuadras se incendiaba San Nicol\u00e1s y los autores del incendio se hac\u00edan fotografiar en la calle Santa Fe, revestidos de los ornamentos sacerdotales saqueados. Despu\u00e9s fui a dar a casa de otro amigo, esperando no comprometer a nadie. Y el d\u00eda siguiente, fiesta del Sagrado Coraz\u00f3n ese a\u00f1o, logramos comunicamos con Mons. Albino Mensa, pr\u00e1cticamente a cargo entonces de la arquidi\u00f3cesis <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">8<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\"> y nos encontramos en el rosedal de Palermo, vestidos de civil, para tratar de establecer alguna forma de contacto con los sacerdotes que hab\u00edan quedado libres. La tensi\u00f3n disminuy\u00f3 poco a poco: los sacerdotes fueron liberados y se volvi\u00f3 a una apariencia de vida social civilizada. Hasta septiembre, cuando la tormenta estall\u00f3 nuevamente, esta vez con \u00e9xito: el r\u00e9gimen peronista fue barrido, aunque los problemas quedaron, como se vio despu\u00e9s. Otra revoluci\u00f3n que me tocaba vivir, la \u00fanica quiz\u00e1s que me ha encontrado (entonces) de acuerdo, como tambi\u00e9n (prudentemente) la revista, pero que igualmente me ha hecho a la larga comprender mejor que en s\u00ed m\u00e1s es lo que atraen que lo que resuelven.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">En medio de todo esto, me inauguraba en la revista, la cual nunca interrumpi\u00f3 su ritmo. Un bautismo literalmente de fuego, que me ayud\u00f3, a m\u00ed y a mis colegas, a sobrevivir y a llevar adelante <span style=\"FONT-VARIANT: small-caps\">Criterio<\/span>, creo, con entera dignidad, en los siguientes incendios que atravesamos juntos hasta que viaj\u00e9 a Roma.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\"><\/p>\n<hr \/>\n<p>1<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. C\u00f3mo y en qu\u00e9 circunstancias recib\u00ed la revista de Mons. Franceschi ha sido narrado en el art\u00edculo publicado en CRITERIO a\u00f1o LXXVI (julio 2003), N\u00ba 2284, pp. 352-358: \u0093Los a\u00f1os en CRITERIO y la Iglesia en Argentina\u0094.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">2<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Hubo, he redescubierto ahora, una primera renuncia, anterior, en realidad, a las otras dos, efecto de una seria aunque ciertamente digna, admonici\u00f3n del cardenal Caggiano, a ra\u00edz (curiosamente) de la censura cinematogr\u00e1fica. Al final de este escrito se podr\u00e1 leer, entre otros textos, el intercambio de cartas a que esta situaci\u00f3n dio lugar.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">3<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Se podr\u00eda citar m\u00e1s de un libro con este t\u00edtulo, aparecidos entonces; en Brasil, por ejemplo: Joseph Comblin, <i>Th\u00e9ologie de la R\u00e9volution, <\/i>que no es quiz\u00e1s tampoco el autor m\u00e1s representativo.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">4<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Inform\u00e9 oportunamente a mi superior de entonces, el cardenal Aramburu, acerca del comunicado. Se puede leer la carta correspondiente en el ap\u00e9ndice documentario, al final del texto.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">5<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. \u0093\u00bfQu\u00e9 pensar?\u0094 (<span style=\"FONT-VARIANT: small-caps\">Criterio<\/span> a\u00f1o XLIX, 1976, N\u00b0 1735,16\/3\/76 pp. 99-102). El editorial del n\u00famero de enero del mismo a\u00f1o (la numeraci\u00f3n cambia en marzo, XLVIII, 22\/1\/76; N\u00b0 1731\/32, pp. 3-7) va en el mismo sentido, anticip\u00e1ndose a los acontecimientos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">6<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Las tres cartas se podr\u00e1n leer en el ap\u00e9ndice documentario que cierra este escrito.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">7<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Las excomuniones \u0093declaradas\u0094, seg\u00fan el Derecho can\u00f3nico de entonces, eran considerablemente m\u00e1s graves que las simplemente \u0093incurridas\u0094.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">8<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Mons. Albino Mensa, italiano de origen pero nacido en Argentina, vino al pa\u00eds, ya en 1954, con el encargo oficial de ocuparse de los emigrados italianos pero en realidad con la misi\u00f3n de seguir m\u00e1s de cerca la situaci\u00f3n de la arquidi\u00f3cesis de Buenos Aires en ese per\u00edodo confuso y atribulado. El cardenal Copello recibi\u00f3 un administrador apost\u00f3lico el a\u00f1o siguiente en la persona de Mons. Ferm\u00edn Lafitte, arzobispo de Tucum\u00e1n, luego nombrado coadjutor con derecho a sucesi\u00f3n, y finalmente arzobispo de Buenos Aires (por desgracia, s\u00f3lo unos meses), cuando el cardenal Copello, en Pascua de 1959, fue llamado a Roma como Canciller de la Iglesia (cargo prestigioso pero insustancial, suprimido despu\u00e9s por Pablo VI). Mons. Mensa, vuelto a Italia, fue primero obispo de Ivrea y luego arzobispo de Vercelli. Hemos recordado juntos alguna vez esos a\u00f1os suyos en la Argentina.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando acept\u00e9, sin demasiado entusiasmo, ocuparme de la revista Criterio 1, se me ofreci\u00f3 otra forma de ministerio, sea con los colaboradores inmediatos, sea con&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8,3],"tags":[],"class_list":["post-3254","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","category-politica-economia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-Qu","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3254","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3254"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3254\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3254"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3254"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3254"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}