{"id":3255,"date":"2005-10-11T12:08:34","date_gmt":"2005-10-11T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/manuel-puig-las-voces-de-la-pasion\/"},"modified":"2005-10-11T12:08:34","modified_gmt":"2005-10-11T12:08:34","slug":"manuel-puig-las-voces-de-la-pasion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3255","title":{"rendered":"Manuel Puig: las voces de la pasi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Manuel Puig empez\u00f3 a publicar su obra en la d\u00e9cada del 60, \u00e9poca de intenso movimiento cultural en el pa\u00eds. Mientras en el Instituto Di Tella florec\u00edan las experiencias pl\u00e1sticas y art\u00edsticas, los lectores se volcaban, en el apogeo del <i>boom<\/i>, a la narrativa latinoamericana. No est\u00e1 de m\u00e1s recordar que en esa d\u00e9cada se publican algunas novelas centrales en la renovaci\u00f3n de la formas de narrar: <i>Rayuela<\/i>, de Julio Cort\u00e1zar (1963) y <i>Cien a\u00f1os de soledad<\/i>, de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez (1967) son solamente dos ejemplos de este intenso cambio. <?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">En 1968 y 1969 aparecen en la Argentina las dos primeras novelas de Puig: <i>La traici\u00f3n de Rita Hayworth<\/i> (finalista en el concurso Biblioteca Breve Seix-Barral de Espa\u00f1a en 1965, y considerada por <i>Le Monde<\/i> como la mejor novela del fin de la d\u00e9cada), y <i>Boquitas pintadas<\/i>. Por distintos motivos, ambas tuvieron problemas para su publicaci\u00f3n; si bien la segunda se convirti\u00f3 r\u00e1pidamente en un <i>best-seller<\/i>, no tuvo buena recepci\u00f3n de la cr\u00edtica. Estas dos obras singulares no ocuparon, indudablemente, el sitio de honor de otros textos latinoamericanos. No es un dato menor, para entender este rechazo, la manera en que se inclu\u00edan t\u00e9cnicas e im\u00e1genes de la cultura de masas, procedimiento caracter\u00edstico del <i>pop art<\/i>. Cost\u00f3 mucho tiempo llegar a percibir que, debajo de la apariencia de un juego <i>kitsch<\/i>, se elaboraba un cuidadoso trabajo de armado, aprovechamiento y resignificaci\u00f3n de los elementos incluidos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Ricardo Piglia construye un tr\u00edptico de autores argentinos que son, en su opini\u00f3n, las claves de la literatura de fines del siglo XX en nuestro pa\u00eds: Saer, Walsh y Puig. Tres proyectos, tres maneras distintas de empezar a pensar nuevas formas de la literatura.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">El narrador pulverizado*<\/span><\/i><\/b><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-line-height-alt: 6.0pt\"><b><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><span style=\"mso-spacerun: yes\">&nbsp;<\/span><\/span><\/b><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">El t\u00edtulo de la primera novela de Puig marca su lugar de origen, el cine; de hecho, el texto naci\u00f3 inicialmente como gui\u00f3n <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">1<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. M\u00e1s all\u00e1 de este referente, en la g\u00e9nesis de la novela est\u00e1 la pasi\u00f3n cin\u00e9fila del autor, que recrea su propia experiencia de espectador en un pueblo de la provincia de Buenos Aires. Este pueblo de origen, General Villegas, se convierte en la ficci\u00f3n en Coronel Vallejos, y desde esa experiencia infantil va moldeando a Toto, el ni\u00f1o cuyo horizonte es el cine, un <i>alter ego<\/i> del escritor, que declar\u00f3 que en esa primera novela relataba la historia de su propia infancia. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><i><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">La traici\u00f3n de Rita Hayworth <\/span><\/i><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">inaugura, dentro de la narrativa argentina, la relaci\u00f3n entre literatura y productos culturales de masas, pero tambi\u00e9n una manera de construir el texto como <i>collage<\/i>: \u0093&#8230; el concepto de <i>bricolage<\/i>&#8230; sirve para definir el modo de proceder de nuestro autor&#8230; El <i>bricolage<\/i> \u0096sin\u00f3nimo de arreglo dom\u00e9stico\u0096 designa&#8230; la creaci\u00f3n a partir de materiales de desecho, y desde esta acepci\u00f3n ha venido a servir de etiqueta a lo que se hizo durante la d\u00e9cada del sesenta en el \u00e1mbito del arte de avanzada\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">2<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. Los fragmentos de pel\u00edculas que recuerda y recrea Toto con figuritas de cart\u00f3n son solamente uno de los elementos que forman el <i>collage<\/i>: la conversaci\u00f3n, los chismes, todo un mundo de textos subalternos van tramando la historia. La incorporaci\u00f3n de estos materiales resulta un desaf\u00edo apasionante para el autor \u0093&#8230; se me ocurre que&#8230; hay un terreno que debemos reconsiderar&#8230; Cosas que est\u00e1n desprestigiadas pero que, a m\u00ed, se me ocurren de validez est\u00e9tica\u0094. \u0093Tengo el temor de que las formas cultas del arte hayan ejercido una grave represi\u00f3n, y de que haya posibilidades fascinantes dentro de las expresiones condenadas y descartadas\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">3<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Adem\u00e1s de la incorporaci\u00f3n de estos materiales \u0093depreciados\u0094, lo particular de esta presentaci\u00f3n es que son los personajes los que toman la palabra en todos ellos. La figura del narrador desaparece; su tarea es similar a la de un titiritero que mueve, sin dejarse ver, los hilos de las marionetas; s\u00f3lo se hace evidente en los t\u00edtulos de cada una de las partes. Si bien la novela comienza con dos di\u00e1logos (En casa de los padres de Mita, La Plata 1933, y En casa de Berto, Vallejos 1933), predominan los mon\u00f3logos interiores de los personajes, que se van relacionando entre s\u00ed, como los de H\u00e9ctor y Paquita, creando una fuerte impresi\u00f3n dial\u00f3gica en el texto. El diario, el cuaderno de notas y un an\u00f3nimo son otros materiales que se incluyen y que brindan la posibilidad de participar en un mundo en el que todos y cada uno est\u00e1n pendientes de lo que sucede.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">El recurso iniciado en este texto va a alcanzar su culminaci\u00f3n en <i>Boquitas pintadas. <\/i>La novela se presenta bajo la categor\u00eda de <i>follet\u00edn<\/i>. Ese fue su destino inicial: una novela que se publicar\u00eda por entregas en una revista; sin embargo, el proyecto editorial naufrag\u00f3, aunque no sucedi\u00f3 lo mismo con la novela, en la que inclusive se usa la denominaci\u00f3n \u0093entrega\u0094, propia del g\u00e9nero, para cada uno de los cap\u00edtulos. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Un elemento fundamental en la novela son las cartas; a trav\u00e9s de ellas se conecta Nen\u00e9, ya casada y madre, con la madre del que fue \u0093su gran amor\u0094, Juan Carlos, muerto de tuberculosis. A trav\u00e9s de ellas, tambi\u00e9n, el lector se conecta con las frustraciones de Nen\u00e9 y con la falsedad e hipocres\u00eda que rodean las relaciones entre personajes. Asumiendo la l\u00f3gica del follet\u00edn, en el final, Nen\u00e9, agonizante, le pedir\u00e1 a su marido que las cartas de Juan Carlos, recobradas y \u0093&#8230;guardadas por el escribano fueran destruidas y su esposo mismo deb\u00eda hacerlo\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">4<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Tanto las cartas de Nen\u00e9 como las de los otros personajes son una evidencia de la h\u00e1bil recreaci\u00f3n del habla de los distintos sectores sociales. A Puig lo \u0093fascinaba el fen\u00f3meno de la cursiler\u00eda\u0094, en su opini\u00f3n, los hijos de inmigrantes tuvieron que \u0093inventarse\u0094 un lenguaje, porque en la casa no aprend\u00edan el espa\u00f1ol. Para eso, debieron \u0093&#8230; echar mano a elementos totalmente irreales, como el cancionero, los subt\u00edtulos del cine, la radio, el periodismo m\u00e1s popular y, en particular, el tono truculento del tango&#8230;\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">5<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">La b\u00fasqueda de estas distintas entonaciones se perciben no solamente en las cartas, sino tambi\u00e9n en los diferentes g\u00e9neros que integran el gran fresco de la novela. As\u00ed sucede con el recorte de la revista <i>Nuestra vecindad <\/i>que acompa\u00f1a Nen\u00e9 en una de sus cartas, y que recuerda su consagraci\u00f3n como reina de la primavera.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">\u0093<i>Lucida celebraci\u00f3n del d\u00eda de la primavera.<\/i> \u0096 Siguiendo una pr\u00e1ctica impuesta por la costumbre, el Club Deportivo \u0091Social\u0092 inaugur\u00f3 la entrada de la estaci\u00f3n primaveral con una lucida reuni\u00f3n danzante, efectuada el s\u00e1bado 22 de septiembre con el amenizamiento de la orquesta Los Arm\u00f3nicos de esta localidad. A medianoche, en un intermedio, result\u00f3 elegida Reina de la Primavera 1936 la encantadora N\u00e9lida Fern\u00e1ndez, cuya esbelta silueta engalana estas columnas&#8230;\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">6<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">La parodia de los lenguajes alcanza uno de sus puntos m\u00e1s altos en la decimotercera entrega, al referir la llegada de Mabel, antigua enemiga, a lo de Nen\u00e9: <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">\u0093Tal vez un vago presagio asi\u00f3 su garganta con guante de seda. Mabel entre sus brazos estrech\u00f3 un ramo de rosas y aspir\u00f3 el dulce perfume, \u00bfpor qu\u00e9 de repente pensaba que el oto\u00f1o hab\u00eda llegado a la ciudad para nunca m\u00e1s dejarla? El frente del edificio de departamentos le pareci\u00f3 lujoso, mas la ausencia de una alfombra en la entrada la tranquiliz\u00f3&#8230;\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">7<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">El relato de los hechos utiliza el mismo lenguaje que el radioteatro que escuchan juntas Mabel y Nen\u00e9, del que se van intercalando fragmentos entre la charla; el narrador se metamorfosea progresivamente en el locutor por su lenguaje y expresiones. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Agenda, informes policiales, necrol\u00f3gicas, conforman este abigarrado conjunto de materiales diversos. A trav\u00e9s de ellos el lector va tomando contacto con la falsedad, el enga\u00f1o, las aspiraciones de los personajes: un mundo de pasiones diversas, en las que predominan m\u00e1s las voces prestadas que las propias, ocultas en un mundo de apariencias. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">El arte de narrar<\/span><\/i><\/b><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 10pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Si en las dos primeras novelas se entrecruzan distintas l\u00edneas argumentales, complicaciones y desv\u00edos que conforman tramas complejas, en <i>El beso de la mujer ara\u00f1a<\/i> (1976) se plantea una historia aparentemente lineal: dos personajes totalmente distintos conviven en un espacio cerrado; el relato ir\u00e1 construyendo el crecimiento de la relaci\u00f3n entre ellos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Como en <i>La traici\u00f3n de Rita Hayworth<\/i>, la novela se inicia con un di\u00e1logo \u0096que, en este caso, ni siquiera aparece con la orientaci\u00f3n de un t\u00edtulo\u0096. Tambi\u00e9n, como en esa primera novela, el cine se constituye en una presencia avasallante. El relato de distintos filmes que hace Molina, uno de los dos personajes, har\u00e1 avanzar la acci\u00f3n, pero tambi\u00e9n se convertir\u00e1 en espejo de las diferentes situaciones que viven \u00e9l y Valent\u00edn, el otro personaje. Como en toda la obra de Puig, el inter\u00e9s por la narraci\u00f3n \u0096y especialmente la oral\u0096 es fundamental. En este caso, lograr\u00e1 trascender los l\u00edmites de la celda en que Molina y Valent\u00edn conviven, y constituirse en el nexo entre ambos personajes, totalmente diferentes. Molina conoce las convenciones del follet\u00edn y las pone en pr\u00e1ctica para mantener en vilo al \u0093espectador\u0094:<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">\u0093- Despu\u00e9s lo comentamos, si quer\u00e9s, o ma\u00f1ana.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&#8211; S\u00ed, pero segu\u00ed un poco m\u00e1s.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&#8211; Un poquito no m\u00e1s, me gusta sacarte el dulce en lo mejor, as\u00ed te gusta m\u00e1s la pel\u00edcula. Al p\u00fablico hay que hacerle as\u00ed, si no no est\u00e1 contento. En la radio antes te hac\u00edan siempre eso. Y ahora en las telenovelas\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">8<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">.<\/span><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">En el relato de las pel\u00edculas suena el lenguaje del bolero; es el modelo est\u00e9tico de Molina, exuberante en la recordaci\u00f3n de filmes de la d\u00e9cada del 40. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">\u0093Ella queda tirada sobre una alfombra que parece de armi\u00f1o, el cabello renegrido sobre el armi\u00f1o blanco, y parecen estrellas las l\u00e1grimas que le titilan&#8230; Y levanta la mirada&#8230; y ve sobre uno de los taburetes de raso&#8230; un papel. Se levanta y lo agarra, lo lee&#8230;\u0094 \u0093Aunque vivas prisionera, en tu soledad tu alma me dir\u00e1&#8230; te quiero. Flores negras del destino nos apartan sin piedad, pero el d\u00eda vendr\u00e1 en que seas&#8230; para m\u00ed no m\u00e1s, no m\u00e1s&#8230;\u0094, y se lleva ese papel todo estrujado al coraz\u00f3n, que a lo mejor est\u00e1 tan estrujado como ese papel, tanto&#8230; o m\u00e1s\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">9<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Molina domina el arte de narrar: busca detalles, genera tensiones, recrea ambientes. Su voz, a la que no logra encerrar la celda, despliega el espect\u00e1culo de la pasi\u00f3n esplendorosa de las pel\u00edculas de los 40. Como en esos modelos, tambi\u00e9n \u00e9l entregar\u00e1 su vida por su pasi\u00f3n. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Espacio aparte \u0096tal como el que van creando en el texto\u0096 merecen las notas al pie. El empleo de este recurso acent\u00faa a\u00fan m\u00e1s la impresi\u00f3n dram\u00e1tica del texto (un espacio cerrado que borra el mundo exterior, las convenciones de los di\u00e1logos y la inclusi\u00f3n de un \u0093texto segundo\u0094 con orientaciones de puesta en escena). All\u00ed se desarrolla, en un lenguaje absolutamente referencial, una teor\u00eda sobre la sexualidad. Lo interesante del empleo de las notas es que no se constituyen en una remisi\u00f3n necesaria del texto, lo que pone en duda al mismo g\u00e9nero \u0093nota al pie\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">10<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. El cr\u00edtico Jorge Panesi vincula el procedimiento con los cortes que interrump\u00edan las funciones cinematogr\u00e1ficas de la infancia de Puig, y considera que en el texto funcionan como espacio en el relato de filmes. Como sea, constituyen un desaf\u00edo para el lector, que deber\u00e1 organizar su propia estrategia de lectura frente a ellas.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Es evidente que no ser\u00e1 el de las notas el \u00fanico desaf\u00edo al lector que plantea la obra de Puig, ya que implica un cambio muy evidente con respecto a los modelos tradicionales. Sin embargo, tambi\u00e9n es cierto que a partir de estos cambios se van generando nuevas formas de acercamiento al texto. Jos\u00e9 Am\u00edcola, a cuyas opiniones se hace referencia varias veces en el presente art\u00edculo, considera que la ruptura con la tradici\u00f3n narrativa realizada por Puig es de una osad\u00eda a\u00fan mayor que la de las vanguardias. Actitud que puede vincularse, sin duda, con declaraciones del propio autor: \u0093&#8230; para darle al lector m\u00e1s participaci\u00f3n trato de no dar todo masticado&#8230;\u0094.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Las \u0093deliciosas criaturas\u0094de Puig abren a un mundo que no es el prestigioso de otros textos canonizados; es por eso que deben generarse nuevos modos de acercamiento para poder percibirlo como verdadera literatura <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">11<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. Por debajo, entonces, de los m\u00faltiples textos que hacen estallar las voces de la pasi\u00f3n, podr\u00e1 encontrar a un narrador distinto, osado y provocativo, que a trav\u00e9s de estas voces mantiene un inter\u00e9s narrativo que no desde\u00f1a las t\u00e9cnicas experimentales. Y, para completar este acercamiento, puede disfrutar con la visi\u00f3n de dos excelentes versiones cinematogr\u00e1ficas: la que realiz\u00f3 Torre Nilsson de <i>Boquitas pintadas<\/i> y la de <i>El beso de la mujer ara\u00f1a, <\/i>de Babenco. Esta \u00faltima le deparar\u00e1, adem\u00e1s, la inolvidable actuaci\u00f3n de William Hurt en el exacto papel de Molina. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify; mso-layout-grid-align: none\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: black; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify; mso-layout-grid-align: none\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: black; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify; mso-layout-grid-align: none\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: black; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\"><\/p>\n<hr \/>\n<p>* La expresi\u00f3n \u0093pulverizaci\u00f3n del narrador\u0094 est\u00e1 tomada de Alan Pauls.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">1<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. La fascinaci\u00f3n de Puig por el cine se pone en evidencia en esta novela y en <i>El beso de la mujer ara\u00f1a<\/i>. No solo fue espectador; en sus inicios, Puig se orient\u00f3 hacia el cine. Una beca le permiti\u00f3 estudiar en Roma con Cesare Zavattini, en el Centro Sperimentale di Cinematografia. Sin embargo, aunque cre\u00eda que su destino era convertirse en director o guionista, all\u00ed descubri\u00f3 que no pod\u00eda adaptarse a ese tipo de trabajo, ya que \u0093Lo que quer\u00eda era ir al cine, no hacerlo\u0094.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">2<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Am\u00edcola, Jos\u00e9, \u0093Manuel Puig y la narraci\u00f3n infinita\u0094, en AA.VV., <i>Historia cr\u00edtica de la literatura argentina, <\/i>Emec\u00e9 editores, Bs.As., 2000, p. 309.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">3<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Torres Fierro, Danubio. <i>Memoria plural. Entrevistas a autores latinoamericanos<\/i>, Sudamericana, Bs.As., 1986, p. 208.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">4<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Puig, Manuel. <i>Boquitas pintadas, <\/i>Seix Barral, Bs.As., 1993, p. 252.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">5<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Torres Fierro, Danubio. <i>Op.cit.<\/i>, p. 206.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">6<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Puig, Manuel. <i>Op.cit.<\/i>, pp. 21-22.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">7<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Puig, Manuel, <i>Op.cit.<\/i>, p.195.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">8<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Puig, Manuel. <i>El beso de la mujer ara\u00f1a, <\/i>Planeta, Bs.As., 2001.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">9<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Puig, Manuel, <i>Op. cit.<\/i>, p. 195.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">10<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Parece obvio remitir, al respecto, al notable cuento de Rodolfo Walsh <i>Nota al pie<\/i> \u0096en <i>Un kilo de oro\u0096 <\/i>en el que este texto secundario avanza hasta \u0093devorar\u0094 al texto principal.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">11<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Este modo de abordaje es el que propone Beatriz Sarlo en <i>El imperio de los sentimientos, <\/i>delicioso ensayo acerca de las publicaciones semanales \u0093casi contempor\u00e1neas a la vanguardia\u0094 para encontrar un camino de lectura diferente. Este cambio de posici\u00f3n le permite hacer una aproximaci\u00f3n fruct\u00edfera a textos excluidos del sistema. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Manuel Puig empez\u00f3 a publicar su obra en la d\u00e9cada del 60, \u00e9poca de intenso movimiento cultural en el pa\u00eds. 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