{"id":3259,"date":"2005-10-11T12:08:34","date_gmt":"2005-10-11T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/hombres-y-mujeres-en-la-iglesia-en-america-latina\/"},"modified":"2005-10-11T12:08:34","modified_gmt":"2005-10-11T12:08:34","slug":"hombres-y-mujeres-en-la-iglesia-en-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3259","title":{"rendered":"Hombres y mujeres en la Iglesia en Am\u00e9rica latina"},"content":{"rendered":"<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Hace casi un a\u00f1o, en un encuentro organizado por la Universidad de Buenos Aires <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">1<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">, expres\u00e9: \u0093El debate sobre las relaciones de hombres y mujeres en el catolicismo est\u00e1 abierto. El cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe (ahora papa Benedicto XVI), acaba de abrirlo en su \u00faltima <i>Carta a los obispos de la Iglesia cat\u00f3lica sobre la colaboraci\u00f3n del hombre y la mujer en la Iglesia y en el mundo<\/i>, cuyo p\u00e1rrafo introductorio dice: \u0091Las presentes reflexiones se proponen, adem\u00e1s, como punto de partida de profundizaci\u00f3n dentro de la Iglesia, y para instaurar un di\u00e1logo con todos los hombres y mujeres de buena voluntad, en la b\u00fasqueda sincera de la verdad y el compromiso com\u00fan de desarrollar relaciones siempre m\u00e1s aut\u00e9nticas\u0092\u0094. <?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Alentada por este llamado a la profundizaci\u00f3n, me permito ahora compartir algunas reflexiones que se sustentan en mi esfuerzo acad\u00e9mico \u0096y en cierta forma militante\u0096 por recuperar la memoria del pueblo cristiano latinoamericano, que me indujeron a enfocar el tema de las relaciones entre hombres y mujeres desde los or\u00edgenes, desde el \u0093primer encuentro\u0094 de las comunidades amerindias con los europeos que llegaron en nombre de la cristiandad.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Me propongo mostrar que las categor\u00edas de <i>g\u00e9nero<\/i>, <i>clase<\/i> y <i>etnia<\/i> no s\u00f3lo son \u00fatiles para el estudio de la historia del cristianismo en general y la Iglesia cat\u00f3lica en particular, sino imprescindibles para comprender la historia de las sociedades latinoamericanas donde se ha desarrollado el cristianismo <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">2<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Para ahondar en esa historia del cristianismo es preciso recordar el contexto y la perspectiva que el mismo Jes\u00fas le dio cuando inici\u00f3 y proclam\u00f3 su misi\u00f3n en Nazaret, y ley\u00f3 la profec\u00eda de Isa\u00edas: \u0093El Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed, porque me ha consagrado por la unci\u00f3n. \u00c9l me envi\u00f3 a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberaci\u00f3n a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u0094. Luego agreg\u00f3: \u0093Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura, que acaban de o\u00edr\u0094 (Lucas 4, 18-19; 21).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Tan ostensible es la presencia de las mujeres en el relato evang\u00e9lico y en la construcci\u00f3n de la Iglesia primitiva como su ocultamiento a lo largo de la historia de Occidente <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">3<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">. Tampoco es preciso esforzarse para advertir el ocultamiento de las mujeres en la historiograf\u00eda acad\u00e9mica occidental. Dicho ocultamiento abarca a mujeres de todas las clases sociales y grupos \u00e9tnicos, justificando as\u00ed su exclusi\u00f3n de todas las decisiones que comportan la orientaci\u00f3n de la vida econ\u00f3mica, pol\u00edtica y cultural. La exclusi\u00f3n y la marginalidad aumentan, si adem\u00e1s se trata de mujeres ind\u00edgenas o negras empobrecidas, que son mayor\u00eda en nuestra sociedad. Sobre este aspecto ya no hay debate: se hace necesaria la recuperaci\u00f3n constante de la historia de los seres humanos ocultados por una propuesta historiogr\u00e1fica dominante <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">4<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">. Para superar el desconocimiento, es preciso situar categor\u00edas de an\u00e1lisis tales como <i>clase<\/i>, <i>etnia<\/i> y <i>g\u00e9nero<\/i>, que surgen de los esfuerzos de reflexi\u00f3n de las propias personas excluidas del relato hist\u00f3rico. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Consideramos que retomar estas categor\u00edas desde la perspectiva de los pobres, a quienes hay que anunciar la Buena Nueva, nos permitir\u00e1n comprender el origen y las caracter\u00edsticas de la exclusi\u00f3n y de la invisibilidad para poder superarlas; para \u0093proclamar la liberaci\u00f3n de los cautivos y la vista de los ciegos, para dar libertad a los oprimidos\u0094. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">La recuperaci\u00f3n hist\u00f3rica, por otra parte, es profundamente evang\u00e9lica. San Pablo establece el programa cuando nos dice: \u0093Porque todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jes\u00fas, ya que todos ustedes que fueron bautizados en Cristo, han sido revestidos de Cristo. Por lo tanto, ya no hay jud\u00edo ni pagano, esclavo ni hombre libre, ni var\u00f3n ni mujer, porque todos ustedes no son m\u00e1s que uno en Cristo Jes\u00fas\u0094 (G\u00e1latas 3, 26-28). La etnia, la clase social y el g\u00e9nero no deben ser sustento de la iniquidad y el atropello a la dignidad de los seres humanos. Su comprensi\u00f3n y utilizaci\u00f3n en el estudio de la historia de la Iglesia latinoamericana son necesarias para advertir los enormes desaf\u00edos y las grandes transformaciones que debemos realizar en la propia comunidad cristiana, si deseamos que sea testimonio y tenga credibilidad frente a s\u00ed misma, frente a las otras religiones y frente al conjunto social. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Si bien reconocemos la urgencia evang\u00e9lica de acabar con la inequidad en todos sus niveles y consideramos la etnia, la clase y el g\u00e9nero como categor\u00edas \u00fatiles, ello no nos oculta que el uso pol\u00edtico de estas categor\u00edas est\u00e1 en el centro de los debates pol\u00edticos en la actual construcci\u00f3n de nuestras sociedades. Dichas categor\u00edas emergen de la lucha social de los movimientos afro y amerindios, obrero-campesinos y de mujeres, respectivamente. Eso no debe ser \u00f3bice para utilizarlas; por el contrario, es necesario profundizar en ellas, en el coraz\u00f3n mismo de nuestra historia para comprender las ra\u00edces de la inequidad, el papel que por acci\u00f3n u omisi\u00f3n el cristianismo ha jugado en su establecimiento y desarrollo a fin de poder avizorar las transformaciones necesarias tanto <i>ad-intra<\/i> como <i>ad-extra<\/i> para que el enunciado paulino sea una realidad hist\u00f3rica<\/span><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\"> <b>5<\/b><\/span><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">Nuova Terra y femineidad<\/span><\/i><\/b><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-line-height-alt: 9.0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Michel de Certau nos recuerda que una de las primeras im\u00e1genes que el mundo occidental tuvo de este pedazo del mundo, que los amerindios andinos llamaban Abya Yala, fue la alegor\u00eda dibujada por Jan Van der Straet <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">6<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">, donde representa el encuentro del explorador Americo Vespucci con la india Am\u00e9rica. En esta imagen er\u00f3tica y guerrera qued\u00f3 plasmado el modelo de relaci\u00f3n que se estableci\u00f3. Luego del primer estupor Vespucci le dar\u00e1 nombre a ese cuerpo desnudo, representante de la diferencia, a esta <i>Nuova Terra<\/i> que ser\u00e1 llamada Am\u00e9rica. La mujer amerindia acostada y desnuda representa la diferencia de un espacio nuevo y ex\u00f3tico que se abre como una p\u00e1gina en blanco donde Occidente escribir\u00e1 su voluntad y la asimilar\u00e1 a su proyecto hist\u00f3rico. Las armas y la actitud del guerrero conquistador, los nav\u00edos detr\u00e1s de s\u00ed para llevar las riquezas de un para\u00edso, representan la capacidad e intenci\u00f3n occidental de imponer all\u00ed el querer, la voluntad, el deseo occidental. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">El estupor inicial y los intercambios pac\u00edficos se transformaron r\u00e1pidamente en abierto choque cultural. Se advirti\u00f3 la enorme diferencia entre dos fragmentos desiguales de la humanidad. Se trataba de dos proyectos hist\u00f3ricos con visiones diferentes sobre el tenor de las relaciones humanas y con la naturaleza; dos cosmovisiones casi antag\u00f3nicas.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Los conquistadores nunca entendieron el significado del ofrecimiento amerindio de sus riquezas \u0096los frutos, las aves multicolores y las mujeres\u0096, que implicaba reciprocidad de servicios. Para los ind\u00edgenas esto permit\u00eda sellar alianzas; para los conquistadores era el reconocimiento de la conquista del territorio, pues consideraban que incluso las mujeres eran propiedades; y para ambos grupos el cuerpo de la mujer significaba el \u00faltimo espacio donde marcar el territorio. El enfrentamiento por la conquista del territorio y las poblaciones culminaba frecuentemente con la posesi\u00f3n y violaci\u00f3n de las mujeres del grupo vencido. En las islas y luego en tierra firme, el cariz militar del proceso unido a la pr\u00e1ctica com\u00fan de intercambio de mujeres, hizo que la violencia contra ellas fuese permanente y cruel. Las mujeres amerindias fueron usualmente raptadas, violadas, asesinadas, esclavizadas, pedidas o dadas en intercambio de amistad o tomadas como parte del bot\u00edn de los conquistadores. Sobre las ruinas de la sociedad tribal amerindia se impuso, mediante la coerci\u00f3n, un nuevo orden social; y en este contexto lleg\u00f3 el cristianismo.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Sin embargo, las mujeres no fueron solamente moneda de cambio ni pago de tributo. Tambi\u00e9n fueron agentes de transformaciones. Con ellas los conquistadores aprendieron c\u00f3mo sobrevivir en el nuevo espacio, sus costumbres, sus tradiciones y su lengua, convirti\u00e9ndose, en muchos casos, en las primeras int\u00e9rpretes entre los dos mundos <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">7<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">. A pesar del car\u00e1cter violento que en gran parte tuvo ese encuentro, las relaciones m\u00e1s estrechas se dieron entre conquistadores y mujeres amerindias. Para que los conquistadores pudieran sobrevivir en la <i>Terra Incognita<\/i> fue necesario que se apropiaran del conocimiento milenario de las poblaciones nativas. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Las mujeres amerindias no s\u00f3lo fueron entonces las madres de los mestizos, frutos de esa nueva relaci\u00f3n y mano de obra esencial en el proceso colonizador, sino madres de la cultura h\u00edbrida que fue desarroll\u00e1ndose en particular simbiosis entre los conquistadores, las poblaciones nativas y los africanos esclavizados que fueron poco despu\u00e9s introducidos en el espacio geogr\u00e1fico finalmente llamado Am\u00e9rica latina. Tanto el mestizaje biol\u00f3gico y como el cultural establecieron las bases del sincretismo en el campo religioso.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">Las m\u00faltiples entradas del cristianismo <\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><\/span><\/i><\/b><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/b>&nbsp;<\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 17pt\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Col\u00f3n y algunos de los primeros misioneros en el Caribe no vieron en la religi\u00f3n de los ind\u00edgenas una dificultad, sino la posibilidad de amansarlos y someterlos con mayor facilidad. Sin embargo, inmediatamente se consider\u00f3 lo contrario y los indios que se rebelaban pasaron a ser vistos como infieles e id\u00f3latras y, de acuerdo a la teolog\u00eda vigente, eran considerados enemigos, se les declaraba la guerra y, una vez prisioneros, se los esclavizaba. En el continente, tanto en M\u00e9xico como en los Andes, prim\u00f3 la perspectiva del rechazo cultural y de alguna manera se identific\u00f3 a las religiones amerindias con la confrontaci\u00f3n religiosa existente en la Pen\u00ednsula; el cristianismo se impuso como ideolog\u00eda legitimadora de la conquista sobre las culturas y religiones ind\u00edgenas. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">La esclavizaci\u00f3n de los ind\u00edgenas fue abolida en 1533 \u0096en gran medida por la labor prof\u00e9tica de Bartolom\u00e9 de Las Casas\u0096, pero r\u00e1pidamente sustituida por el sistema de la Encomienda y la Mita como formas principales de incorporaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n amerindia al sistema social y religioso impuesto. Sistema social que, retomando la perspectiva peninsular, impuso el sistema de castas; en la base, las poblaciones africanas esclavizadas, y en la c\u00faspide, el colonizador. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Las divisiones \u00e9tnico-sociales se cimentaron en el establecimiento del criterio de \u0093limpieza de sangre\u0094, en \u00faltima instancia determinado por el tenor de relaciones de g\u00e9nero, ya que el matrimonio leg\u00edtimo y sacramental era el medio que facilitaba la organizaci\u00f3n de la estructura de poder. Sobre la base del matrimonio leg\u00edtimo tambi\u00e9n se lograba el paulatino \u0093blanqueamiento\u0094 y ascenso en la escala social, pero era la mujer como <i>madre<\/i> la responsable de esta organizaci\u00f3n y ello explica las medidas establecidas para \u0093protegerlas\u0094 de relaciones indebidas que tendieran a desestructurar el orden impuesto.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">De esta manera, el cristianismo lleg\u00f3 inmerso en el proceso del \u0093descubrimiento\u0094, conquista y colonizaci\u00f3n del conjunto del mundo amerindio, continental e insular. Estos acontecimientos hist\u00f3ricos significaron, ante todo, la incorporaci\u00f3n de manera asimilativa y violenta de millones de seres humanos, y de la riqueza de la naturaleza que los cobijaba, al proyecto hist\u00f3rico que se gestaba en Europa, con el mundo ib\u00e9rico como principal intermediario. Para ello era imprescindible no s\u00f3lo la ocupaci\u00f3n, sino la explotaci\u00f3n de la colonia de acuerdo con las necesidades y el modelo de organizaci\u00f3n econ\u00f3mica que se ven\u00eda instaurando en Europa, y, por tanto, la destrucci\u00f3n de la econom\u00eda, la naturaleza y la cultura local sin reparar en lo que hoy llamar\u00edamos costos colaterales, y aunque significara un irreparable genocidio, voluntario o involuntario <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">8<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">. Sin embargo, el esfuerzo colonizador logr\u00f3 consolidarse en la medida que se apropi\u00f3 de los saberes y tradiciones milenarias de los ind\u00edgenas sobre el territorio produciendo un profundo contacto entre culturas diferentes. Al unir la cristianizaci\u00f3n al proyecto colonizador y hacerlo parte del proceso de occidentalizaci\u00f3n de las culturas locales, el cristianismo resultante tambi\u00e9n se caracteriz\u00f3 por la hibridaci\u00f3n y el mestizaje.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">La utilizaci\u00f3n del cristianismo y su implantaci\u00f3n como sistema religioso dominante y excluyente, estrech\u00f3 de manera particular las relaciones entre <i>catolicismo<\/i> y <i>dominaci\u00f3n pol\u00edtica<\/i>, creando una fuerte contradicci\u00f3n con el mensaje originario. Desde entonces propici\u00f3 un fuerte debate sobre la funci\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico y de la cristiandad en esta Tierra Nueva. Por eso tambi\u00e9n desde el inicio hubo propuestas alternativas en las que los misioneros, al tiempo que llevaban la Buena Nueva a las comunidades amerindias, buscaron protegerlas separ\u00e1ndolas del sistema productivo y la sociedad colonial por medio de las misiones y las reducciones.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">La respuesta amerindia y el papel de las mujeres <\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><\/span><\/i><\/b><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/b>&nbsp;<\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-line-height-alt: 8.0pt\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Frente a la imposici\u00f3n del sistema colonial, incluida la evangelizaci\u00f3n, la respuesta de los amerindios y mestizos fue diversa: desde la rebeld\u00eda abierta reivindicando las antiguas divinidades, incluso el suicidio como escape a la opresi\u00f3n, hasta la sumisi\u00f3n e integraci\u00f3n a la cristiandad colonial. La actitud predominante fue la sumisi\u00f3n parcial: aceptaban el cristianismo pero al mismo tiempo aseguraban la supervivencia de creencias ancestrales mediante la reinterpretaci\u00f3n del significado de ritos e im\u00e1genes sagradas del cristianismo. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">En este proceso las mujeres ind\u00edgenas actuaron como puente y recrearon el mundo religioso. En las religiones amerindias, tanto mesoamericanas como andinas, la presencia de divinidades femeninas era extensa, y las mujeres ten\u00edan un papel importante en las pr\u00e1cticas religiosas. En la cultura azteca reinaba el dualismo en las divinidades, y aunque en el sacerdocio las mujeres ten\u00edan un lugar secundario, en el culto dom\u00e9stico eran la figura central. En el mundo andino el Inca y la Coya eran identificados con el Sol y la Luna, respectivamente; y ambas figuras ten\u00edan en el plano religioso un papel similar aunque el pol\u00edtico quedaba en manos del Inca. Sin embargo, en el mundo andino existieron claustros para mujeres v\u00edrgenes que eran consagradas para el culto del Sol.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Esta presencia femenina en el mundo religioso pre-hisp\u00e1nico fue sin duda un elemento importante para la aceptaci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda como mediadora y consuelo; que justificar\u00eda tambi\u00e9n la rapidez con que Mar\u00eda, en la advocaci\u00f3n de Guadalupe, se convertir\u00eda en el paradigma de ese esfuerzo amerindio de re-simbolizaci\u00f3n y re-semantizaci\u00f3n que dio lugar a la religi\u00f3n popular latinoamericana. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">En las religiones africanas la presencia femenina es a\u00fan m\u00e1s importante, tanto en lo que respecta a la presencia de divinidades femeninas como al espacio de las mujeres en el ritual y ocupando roles de liderazgo en la organizaci\u00f3n de la comunidad de creyentes. Adoptando tanto elementos cristianos como amerindios sobre una matriz religiosa africana tambi\u00e9n propiciaron el nacimiento de nuevas religiones populares. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">El espacio dom\u00e9stico fue un centro fundamental de transmisi\u00f3n de la fe para las mujeres blancas, mestizas, mulatas, ind\u00edgenas o negras. Si bien estaban divididas por contradicciones \u00e9tnicas y de clases, ten\u00edan como elemento com\u00fan la dominaci\u00f3n de un sistema profundamente patriarcal que situaba en la cima de la estructura social y racial a la mujer blanca como madres y esposas de los conquistadores, pero todas en los altares dom\u00e9sticos trasmit\u00edan la fe de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Trasmisi\u00f3n m\u00e1s gestual que verbal porque la palabra siempre era dominio del var\u00f3n.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Las mujeres de las diversas castas fueron sometidas y esclavizadas de muchas maneras e integradas al sistema productivo; fueron tambi\u00e9n sometidas como objetos sexuales del amo y usados sus cuerpos como mecanismos de reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo. Esclavizadas, las mujeres amerindias, mulatas, mestizas, soportaron las condiciones de humillaci\u00f3n y opresi\u00f3n que el sistema colonial impuso sobre sus hombros a lo largo de los siglos. El var\u00f3n, tambi\u00e9n humillado y oprimido, busc\u00f3 en muchos casos un escape en el suicidio, la borrachera, la locura o el abandono del hogar; las mujeres soportaron con firmeza y buscaron estrategias para poder sobrevivir y sostener la existencia de su prole, como sigue sucediendo en nuestras sociedades latinoamericanas, particularmente entre los sectores empobrecidos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Las mujeres blancas, no s\u00f3lo por su maternidad, eran elementos centrales en la organizaci\u00f3n social. Ten\u00edan poco espacio para manifestar su acuerdo o desacuerdo con la situaci\u00f3n impuesta pero cumplieron un papel importante en la evangelizaci\u00f3n como primeras catequistas y tambi\u00e9n en la construcci\u00f3n de espacios fundamentales para el florecimiento de la vida religiosa, como fueron los conventos femeninos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Hoy sabemos que los conventos femeninos coloniales eran instituciones que cumpl\u00edan una pluralidad de funciones, tejiendo relaciones econ\u00f3micas, pol\u00edticas, culturales y religiosas que hicieron del convento una instancia fundamental de la estructuraci\u00f3n y reproducci\u00f3n del sistema colonial y de la cristiandad iberoamericana <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">9<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Fueron la alternativa para proteger a las mujeres blancas de matrimonios indeseados y consolidar la pureza de sangre en la elite colonial; y tambi\u00e9n lugar de recogimiento para mujeres que escapaban de la dominaci\u00f3n masculina, paterna o marital. No es de extra\u00f1ar que el primer \u0093yo\u0094 latinoamericano naciera en un convento mexicano con la escritura de Juana In\u00e9s de la Cruz <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">10<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">. Pero la c\u00e9lebre poetisa no fue un caso \u00fanico. Escritoras, m\u00fasicas, artistas encontraron en los conventos espacios de recogimiento. Ellos se convirtieron en productores y divulgadores del barroco latinoamericano, que tampoco estuvo exento de la hibridaci\u00f3n de las propuestas tridentinas con la tradici\u00f3n amerindia.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Tambi\u00e9n jugaron un papel importante como instituciones crediticias en las sociedades coloniales mediante los censos (especies de hipotecas). Con las dotes y fundaciones recibidas atesoraban un importante numerario que en momentos de crisis permit\u00eda al sistema econ\u00f3mico seguir funcionando. Las capellan\u00edas y obras p\u00edas, fondos financieros nada despreciables, permit\u00edan el mantenimiento de capellanes y religiosas; se otorgaban para que una vez que falleciera el, la o los donantes, las religiosas siguieran orando por su alma. El convento era as\u00ed un puente entre el m\u00e1s ac\u00e1 (permit\u00eda superar penurias en \u00e9pocas de crisis financiera, tener una hija en el convento aseguraba el cr\u00e9dito) y el m\u00e1s all\u00e1 (por medio de la oraci\u00f3n de las religiosas se facilitaba la salvaci\u00f3n eterna).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Eran espacios educativos no s\u00f3lo para mujeres de la elite sino que ense\u00f1aban las primeras letras a ni\u00f1as mestizas y pobres, como tambi\u00e9n de recogimiento para mujeres solas que por su condici\u00f3n no ten\u00edan espacio honorable en la sociedad colonial, pero \u0096merece subrayarse\u0096en muchas ciudades latinoamericanas se convirtieron en el espacio religioso por excelencia para la comunidad urbana porque las parroquias a menudo cumpl\u00edan funciones administrativas m\u00e1s que propiamente religiosas.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm; LINE-HEIGHT: 12pt; TEXT-ALIGN: center\" align=center><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">***<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Si aceptamos el desaf\u00edo planteado por el entonces cardenal Ratzinger, que se\u00f1al\u00e9 al principio, debemos empezar por situarnos en la perspectiva que Jes\u00fas le dio a su misi\u00f3n, que debe ser la de la Iglesia. Debemos recuperar esta historia desde la llegada del cristianismo al conjunto social, sobre todo mirando c\u00f3mo lleg\u00f3 a pobres y cautivos, reconociendo los aportes y las limitaciones, para superarlas, y para alcanzar autenticidad en las relaciones. Y al mismo tiempo, retomar el consejo paulino que nos exige equidad e igualdad en las relaciones, no s\u00f3lo en raz\u00f3n de g\u00e9nero sino tambi\u00e9n de etnia y de clase. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Al sacar del ocultamiento hist\u00f3rico a las mujeres y otros grupos humanos que no hemos sabido incluir en el relato hist\u00f3rico, podremos comprender de manera m\u00e1s aut\u00e9ntica la presencia y el cariz de las relaciones entre hombres y mujeres en la diversidad del cristianismo latinoamericano. Cristianismo diverso por las distintas entradas que tuvo y por su recepci\u00f3n, pero que tiene en com\u00fan el di\u00e1logo constante con las culturas primigineas; diverso por ser nuestro continente el que se form\u00f3 con todas las etnias; y diverso porque fueron incorporadas de manera desigual en lo econ\u00f3mico, social y cultural. Creo que s\u00f3lo as\u00ed podremos auscultar c\u00f3mo ha sido la construcci\u00f3n de la Iglesia en suelo americano y tambi\u00e9n el relato hist\u00f3rico que ella misma ha producido para explicarnos el tenor de las relaciones entre hombres y mujeres en procura de v\u00ednculos m\u00e1s aut\u00e9nticos y fieles al mensaje evang\u00e9lico.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\"><\/p>\n<hr \/>\n<p>1<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Bidegain, A.M. \u0093Otra lectura sobre las relaciones de hombres y mujeres en el catolicismo\u0094. Ponencia en las Jornadas de Estudios Sociales de la Religi\u00f3n. Revista <i>Sociedad y Religi\u00f3n<\/i> (en prensa).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">2<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Bidegain, A. M. \u0093G\u00eanero como categoria de an\u00e1lise na hist\u00f3ria das religi\u00f5es\u0094. En Bidegain A.M. <i>Mulheres: Autonomia e controle religioso na America Latina<\/i>, Vozes CEHILA, Petropolis, 1996 pp 13-28; Bidegain, A.M. \u0093Recuperemos la Historia de las mujeres con nuevas categor\u00edas de an\u00e1lisis\u0094 en Revista <i>Testimonio<\/i>, <span style=\"FONT-VARIANT: small-caps\">CONFERRE<\/span>, Chile, N. 143, mayo-junio 1994, pp. 5-16- Ver CLAR<i>&#8211; Vida religiosa femenina en America Latina y el Caribe. Memoria Hist\u00f3rica.<\/i> 3 tomos, Lima, 2003.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">3<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Ver Saranyana, Josep-Ignasi, \u0093La condici\u00f3n femenina en la teolog\u00eda medieval\u0094, <span style=\"FONT-VARIANT: small-caps\">Criterio <\/span>N\u00ba 2308, septiembre 2005.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">4<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Ver mi trabajo \u0093La ideolog\u00eda cientificista y la implantaci\u00f3n de la din\u00e1mica desarrollo- contradesarrollo\u0094 en <i>Am\u00e9rica Latina al descubierto<\/i>, IEPALA, Madrid I992. p.147.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">5<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Ver Azcuy, Virginia Raquel, \u0093La teolog\u00eda en la encrucijada del g\u00e9nero\u0094, CRITERIO N\u00ba 2308, septiembre 2005.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">6<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Para la <i>Americae Decima pars<\/i>, de Jean Theodore de Bry, De Certeau Michel <i>La Escritura de la Historia.<\/i> U. Iberoamericana, 1985.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">Introducci\u00f3n pp. 15-30.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">7<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. El caso de la Malinche y su apoyo a Hern\u00e1n Cort\u00e9s en la conquista del imperio azteca es un ejemplo de esta realidad, o do\u00f1a In\u00e9s Yupanqui Huaylas amante de Pizarro, o do\u00f1a Leonor una de las viudas de Atahualpa que fuera manceba de Hernando de Soto. <\/span><span lang=EN-GB style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt; mso-ansi-language: EN-GB\">Navarro Marysa. <i>Women in Latin America and the Caribbean<\/i>. Indiana University Press, Bloomington and Indianapolis,1999, p. 24.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">8<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Los estudiosos del tema explican este genocidio de diversas maneras, por la propia guerra, por la imposici\u00f3n de trabajos forzados, por la presencia de epidemias de enfermedades aportadas por los conquistadores, por la depresi\u00f3n psicol\u00f3gica que conllev\u00f3 y seguramente por todas ellas conjugadas y que llevan al reconocimiento que globalmente se extermin\u00f3 entre la mitad y las tres cuartas partes de la poblaci\u00f3n ind\u00edgena que se calcula antes de 1492 entre 60 y 80 millones <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">9<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Toquica Constanza, \u0093El convento de Santa Clara de Santa Fe, siglos XVII y XVIII\u0094, tesis de Maestr\u00eda en Historia, dirigida por Ana Mar\u00eda Bidegain, L\u00ednea de historia de las Religiones, Departamento de Historia Universidad Nacional de Colombia, Bogot\u00e1 1999. In\u00e9dita.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">10<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Dill, Hans-Otto \u0093El primer yo latinoamericano es femenino: a los 350 a\u00f1os del nacimiento de Sor Juana In\u00e9s de la Cruz\u0094. <i>Taller de Letras.<\/i> Revista de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica de Chile No. 29 Santiago de Chile 2001, pag 101-113.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace casi un a\u00f1o, en un encuentro organizado por la Universidad de Buenos Aires 1, expres\u00e9: \u0093El debate sobre las relaciones de hombres y mujeres&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-3259","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-Qz","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3259","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3259"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3259\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3259"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3259"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3259"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}