{"id":3264,"date":"2005-10-11T12:08:34","date_gmt":"2005-10-11T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/fragilidad-de-un-argumento\/"},"modified":"2005-10-11T12:08:34","modified_gmt":"2005-10-11T12:08:34","slug":"fragilidad-de-un-argumento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3264","title":{"rendered":"Fragilidad de un argumento"},"content":{"rendered":"<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Este razonamiento adolece por lo menos de serias deficiencias. La primera consiste en que la premisa \u0093Cristo no llam\u00f3 a las mujeres para las sagradas funciones\u0094 encierra una ambig\u00fcedad y se construye sobre una suposici\u00f3n gratuita. En efecto, de acuerdo con el texto evang\u00e9lico citado, nuestro Se\u00f1or llam\u00f3 a varones para formar el grupo de los \u0093Doce\u0094, y es \u00e9ste, sin m\u00e1s, el objeto del relato que se ofrece realmente al observador. Pero en virtud de una ant\u00edtesis, bastante natural en el plano psicol\u00f3gico, surge agresivamente el pensamiento de que en esa circunstancia qued\u00f3 sentenciada la exclusi\u00f3n de la mujer. Una entidad de suyo negativa e inexistente, algo que Cristo \u0093no hizo\u0094 (a saber, \u0093no eligi\u00f3\u0094 a mujeres) comenz\u00f3 a corporizarse para retacearles a ellas una prerrogativa que se considera destinada s\u00f3lo al var\u00f3n (conclusi\u00f3n excesiva y carente de s\u00f3lido fundamento).<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">La segunda deficiencia del razonamiento \u0096y con esto se simplifica el problema\u0096 radica en que se apoya en un pasaje evang\u00e9lico marcadamente simb\u00f3lico, en vez de recurrir para este caso a otros textos de contenido netamente hist\u00f3rico de los que se desprende que la situaci\u00f3n eclesial de la mujer, en el primer siglo, no concuerda con la imagen que cierta tradici\u00f3n quisiera mostrarnos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Antes de extendernos en estos dos aspectos deficitarios del argumento tradicional debemos reconocer que no aparece en ning\u00fan lugar del Nuevo Testamento o de la Tradici\u00f3n (con may\u00fascula), ni siquiera una sola frase en la que se afirme o en la que se niegue la posibilidad del sacerdocio femenino, de modo directo o expl\u00edcito.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">En cambio, podemos se\u00f1alar, en numerosos pasajes neotestamentarios el relato de hechos concretos de la vida com\u00fan y corriente de la Iglesia del primer siglo, que nos permiten por v\u00eda indirecta \u0096no por eso menos eficaz y concluyente\u0096 alcanzar en esta materia resultados halag\u00fce\u00f1os y positivos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Hasta hace unas pocas d\u00e9cadas, esos textos hab\u00edan permanecido velados y soslayados. Pero merced a la constante y paciente investigaci\u00f3n de los m\u00e1s destacados ex\u00e9getas, esos mismos textos \u0096con su lenguaje literal y propio, no metaf\u00f3rico ni simb\u00f3lico\u0096 ponen en una gran luz el papel descollante de la mujer en la comunidad del cristianismo naciente.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Volviendo sobre nuestros pasos, comprobemos que la mentada premisa (seg\u00fan la cual \u0093Cristo no llam\u00f3 a mujeres para el orden sagrado\u0094) no logra superar elementales objeciones.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Efectivamente, que Jes\u00fas en una determinada ocasi\u00f3n no haya convocado a mujeres para el ministerio apost\u00f3lico no significa que no tuviera ninguna intenci\u00f3n de hacerlo en otra oportunidad, ni que pensara excluirlas en absoluto de toda perspectiva en el futuro. \u00bfNo pudo acaso delegar en los ap\u00f3stoles la facultad de designar en su momento a algunas mujeres para asociarlas a su sagrado ministerio? Ni tampoco puede descartarse la hip\u00f3tesis de que el Salvador haya nombrado directa y positivamente a ciertas mujeres con el t\u00edtulo y car\u00e1cter de ap\u00f3stoles y que, sin embargo, el hecho no fuera consignado en los Evangelios. En realidad, sus autores no hab\u00edan registrado todos los sucesos y actividades de Cristo: probablemente son m\u00e1s numerosos los omitidos que los mencionados.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Aun cuando no figuren mujeres como miembros del colegio apost\u00f3lico en los pasajes evang\u00e9licos habitualmente consultados (cfr. Mateo 10, 1-4; Marcos 3,13-19; Lucas 6,13-16), ello puede atribuirse con mucha l\u00f3gica a la mentalidad cultural de la \u00e9poca. Aquellos tiempos era poco propicios para que las mujeres ejercieran funciones que incluyesen alg\u00fan poder de decisi\u00f3n como es el caso del sacerdocio. Jes\u00fas entonces habr\u00eda juzgado oportuno no abrir por el momento un frente de recelos y controversias. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Por otra parte, esos textos (los relativos a la instituci\u00f3n de los Doce) fueron durante muchos siglos la fuente informativa obligada para establecer qui\u00e9nes eran los componentes del grupo apost\u00f3lico, y, dado que all\u00ed evidentemente no intervienen mujeres, esa circunstancia dio p\u00e1bulo a la suposici\u00f3n, ya se\u00f1alada, de que el Se\u00f1or las hab\u00eda excluido de las sagradas \u00f3rdenes.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Pero, afortunadamente para todos, en el campo de la ex\u00e9gesis b\u00edblica se instal\u00f3 irrefutablemente un hallazgo feliz (la tesis de los \u0093g\u00e9neros literarios\u0094) que abrir\u00eda nuevos horizontes y disipar\u00eda excesos fundamentalistas. Despu\u00e9s de muchas contrariedades y peripecias se ha llegado en el seno de la Iglesia a la comprobaci\u00f3n y al convencimiento de que, en las Escrituras, se alternan y entremezclan con soltura y libertad m\u00faltiples y variados g\u00e9neros literarios (hist\u00f3rico, novelesco, po\u00e9tico, apocal\u00edptico, prof\u00e9tico, sapiencial, etc.), incluso dentro de una misma obra. Lo cual nos ha permitido apreciar, por ejemplo, que los santos Evangelios no tienen como principal preocupaci\u00f3n, ni mucho menos, transmitirnos en toda la l\u00ednea un relato hist\u00f3rico de la vida y de los actos de Jes\u00fas, sino m\u00e1s bien se\u00f1alarnos, de acuerdo con sus ense\u00f1anzas y testimonios, el camino de nuestra santificaci\u00f3n y de la salvaci\u00f3n humana.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">En particular, en cuanto al fragmento que describe la instituci\u00f3n de los Doce \u0096que tradicionalmente hab\u00eda gozado de la atenci\u00f3n preferencial de los int\u00e9rpretes b\u00edblicos\u0096, la sana cr\u00edtica moderna ve y reconoce en \u00e9l un predominante sentido simb\u00f3lico que no pretende atenerse a la estricta exactitud de algunos hechos circunstancialmente referidos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Por cierto, en la tradici\u00f3n del lenguaje de la Sagrada Escritura es cl\u00e1sico el simbolismo del n\u00famero doce: las doce tribus de Israel, las doce puertas de Jerusal\u00e9n, las doce legiones de \u00e1ngeles, las doce estrellas que rodean a la mujer, etc\u00e9tera.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">En las descripciones que se valen de ese s\u00edmbolo \u0096como sucede en el caso que examinamos\u0096 el acento debe ponerse en el significado simb\u00f3lico del n\u00famero doce (elecci\u00f3n o designio divino, poder, fortaleza, continuidad\u0085) y no precisamente en la exacta cantidad matem\u00e1tica. Las personas o cosas mencionadas podr\u00e1n ser en la realidad doce, como tambi\u00e9n once, quince, treinta o m\u00e1s, sin que tampoco resulte relevante su sexo o g\u00e9nero.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">En lo que ata\u00f1e al simbolismo de los \u0093Doce ap\u00f3stoles\u0094, es clara su relaci\u00f3n con el de las doce tribus. As\u00ed como Israel, en virtud de una lib\u00e9rrima elecci\u00f3n de Dios, fue constituido como su pueblo elegido, con gran poder y fortaleza, mediante la uni\u00f3n de las doce tribus (que en rigor pudieron ser menos o m\u00e1s de doce), de igual manera, la Iglesia fundada por Cristo, asume el car\u00e1cter de <i>nuevo pueblo elegido<\/i>. Este nuevo pueblo, por designio divino, hereda y trasciende a su antecesor mediante la inquebrantable unidad y constancia, hasta la muerte, de los \u0093doce\u0094 ap\u00f3stoles que, sin lugar a dudas, eran m\u00e1s de doce\u0085<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Por consiguiente, si buscamos conocer el pensamiento del divino Maestro acerca de la admisi\u00f3n, o no, de mujeres para las sagradas \u00f3rdenes, el camino m\u00e1s indicado no es el que nos conduce a este pasaje de los Evangelios sin\u00f3pticos que acabamos de analizar, al cual no se debe exigir lo que no puede proporcionarnos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Desde hace mucho tiempo, la ex\u00e9gesis b\u00edblica est\u00e1 focalizando otra fuente informativa que es anterior a la redacci\u00f3n de los evangelios, y que abunda en datos puntuales de la vida eclesial en las primeras d\u00e9cadas siguientes a la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Nos referimos a las Cartas del ap\u00f3stol san Pablo, que son un eco del pensamiento cercano del Se\u00f1or y un claro testimonio de la praxis aceptada en la Iglesia naciente, que viv\u00eda en amorosa fidelidad a la memoria de su fundador.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Pero hay que alertar a muchos cristianos que, influidos por algunas interpolaciones efectuadas por terceros en las cartas paulinas y tambi\u00e9n por alguna que otra carta atribuida al Ap\u00f3stol, aunque en realidad pertenezca a algunos de sus disc\u00edpulos, han cre\u00eddo ver en san Pablo a un discriminador de las mujeres, dispuesto a coartar su intervenci\u00f3n y su actividad en la vi\u00f1a del Se\u00f1or.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Esta equivocada apreciaci\u00f3n se desvanece por completo tras un atento an\u00e1lisis de las Cartas \u0096sobre todo si se tiene a la vista su original en griego\u0096, en las cuales, el Ap\u00f3stol, con sus palabras, actitudes y decisiones conf\u00eda a muchas mujeres tareas apost\u00f3licas de responsabilidad, a la par de los varones e incluso por encima de ellos en algunos casos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">As\u00ed, por ejemplo, en la Carta a los Romanos (16,1) menciona a Febe y le da el t\u00edtulo de di\u00e1cono (que no es igual que diaconisa, como se lee en algunas versiones), o sea, el mismo t\u00edtulo que se otorgaba a algunos dirigentes varones en la comunidad cristiana. En el vers\u00edculo 3 leemos: \u0093Saluden a Prisca y a Aquila (su esposo)\u0085 En la correspondencia de Pablo esta mujer aparece a menudo desempe\u00f1ando una labor pastoral destacada, y siempre se la menciona antes que a su marido, detalle bastante llamativo, ya que entonces era de rigor nombrar al marido antes que a la mujer. En el vers\u00edculo 7: \u0093Saluden a Andr\u00f3nico y a Junia, ilustres ap\u00f3stoles\u0094\u0085 Es digno de notarse c\u00f3mo Pablo atribuye a ambos la calificaci\u00f3n de \u0093ap\u00f3stol\u0094. En la Carta a los cristianos de Filipos (4, 2-3), se refiere a dos mujeres, Evodia y S\u00edntique, que lucharon por el evangelio a su lado y al mismo nivel de muchos hombres. En el encabezamiento de la Carta de Filem\u00f3n, Pablo incluye el nombre de \u0093Apia, la hermana\u0094, lo que permite suponer en ella una situaci\u00f3n de responsabilidad en la comunidad cristiana local. Y se nos quedan en el tintero los nombres de muchas mujeres m\u00e1s, que en aquella \u00e9poca ocupaban puestos de importancia. Lo cual habr\u00eda sido absolutamente impensable si se admitiera la \u0093premisa\u0094 de que el Se\u00f1or hab\u00eda excluido a las mujeres de la funci\u00f3n sagrada.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Esto ha alentado a muchos estudiosos hasta el punto de afirmar que la situaci\u00f3n eclesial de la mujer \u0096en cuanto a nivel de responsabilidad y capacidad de decisi\u00f3n\u0096 era en aquella \u00e9poca, vale decir, en la joven Iglesia del siglo I, incomparablemente superior a su condici\u00f3n actual, aunque hayamos ingresado nada menos que en el siglo XXI\u0085 Pero tengamos confianza\u0085 \u00a1Dios proveer\u00e1!<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Nos encanta terminar estas consideraciones con un delicado pensamiento y una prof\u00e9tica intuici\u00f3n de Juan Pablo II. En septiembre de 1995, en v\u00edsperas de la Cuarta conferencia mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer, al hablar en Castel Gandolfo acerca de la plena participaci\u00f3n del mundo femenino en el \u00e1mbito eclesial, nos desafiaba con el siguiente interrogante:<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">\u0093\u00bfQui\u00e9n se imagina la enorme ventaja pastoral que habr\u00e1 de ocurrir, y qu\u00e9 renovada belleza adornar\u00e1 el rostro de la Iglesia, cuando el genio femenino llene todas las \u00e1reas de su actividad?\u0094.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Y desde nuestra insignificancia nos permitimos agregar: As\u00ed habr\u00e1 de ser, y tanto m\u00e1s a partir del momento, de insospechable trascendencia para la humanidad, en que la mujer cat\u00f3lica pueda \u0093completar las \u00e1reas de la actividad eclesial\u0094 mediante el ejercicio de la funci\u00f3n sacerdotal.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este razonamiento adolece por lo menos de serias deficiencias. La primera consiste en que la premisa \u0093Cristo no llam\u00f3 a las mujeres para las sagradas&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-3264","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-QE","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3264","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3264"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3264\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3264"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3264"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3264"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}