{"id":3277,"date":"1998-11-24T12:08:34","date_gmt":"1998-11-24T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/la-estetica-del-canibalismo\/"},"modified":"1998-11-24T12:08:34","modified_gmt":"1998-11-24T12:08:34","slug":"la-estetica-del-canibalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3277","title":{"rendered":"La est\u00e9tica del canibalismo"},"content":{"rendered":"<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">En una met\u00e1fora gastron\u00f3mica, aquello que es comestible podr\u00eda interpretarse como trasunto de lo moral, quiz\u00e1s porque lo que se come es perecedero, susceptible de putrefacci\u00f3n y anticipatorio de la muerte. Comer puede entenderse tambi\u00e9n como una representaci\u00f3n perversa del conocimiento: la manera en que el sujeto incorpora a s\u00ed mismo aquello que le es ajeno. La antropofagia, es decir el hombre como predador del hombre, es el punto de partida de la vig\u00e9simocuarta Bienal Internacional de Arte en San Pablo. <?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Esta megaexposici\u00f3n, \u00fanica en el \u00e1mbito latinoamericano y creada en 1951 a imagen y semejanza de la Bienal de Venecia, se lleva a cabo en un pabell\u00f3n de 33.000 m<\/span><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 6.0pt\">2<\/span><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\"> dise\u00f1ado por el arquitecto Oscar Niemeyer en el Parque Ibirapuera, abierta al p\u00fablico hasta el 13 de diciembre. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Su curador, el cr\u00edtico Paulo Herkenhoff, ha adoptado como concepto orientador de la Bienal la Antropofagia, movimiento modernista originado en el manifiesto escrito por el poeta Oswald de Andrade y publicado en 1928. Andrade, escritor y esposo de la pintora Tarsila do Amaral, cuya obra pl\u00e1stica se constituye como la m\u00e1xima representaci\u00f3n del movimiento, expuso sus ideas en favor de una cultura brasile\u00f1a anticapitalista, carnal, capaz de absorber influencias importadas, transgredirlas y reinventarlas, en una \u0093transformaci\u00f3n permanente de T\u00f3tem en Tab\u00fa\u0094. La idea del canibalismo atraviesa como una cicatriz toda la muestra. Herkenhoff relacion\u00f3 95 formas de canibalismo y antropofagia para orientar a los curadores en busca de la identidad perdida. Resucit\u00f3 aquella par\u00e1bola freudiana en que los hijos devoran a los padres para incorporar su autoridad, donde la antropofagia es otra especie de ejercicio del poder. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Otra de las manifestaciones canibalescas relacionadas muestra justamente el genocidio. La obra del argentino <i>Guillermo Kuitca<\/i>, situada en el pabell\u00f3n del N\u00facleo Hist\u00f3rico, es un \u00f3leo titulado \u0093Marienplatz\u0094 (1991) que expresa ese orden de <i>arquitectura can\u00edbal<\/i>, un mapa constituido por huesos, donde las calles son nombres alemanes, deshabitadas, cual monumento a la barbarie nazi. La representaci\u00f3n del mundo en forma cartogr\u00e1fica alude tambi\u00e9n al discurso b\u00e9lico, a la guerra por territorios donde la figura del hombre carece de relevancia alguna. El fondo negro enfatiza el dramatismo subyacente de esta siniestra ciudad inexistente en t\u00e9rminos reales, pero presente en el imaginario de las dictaduras de la historia pol\u00edtica.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\"><span style=\"mso-spacerun: yes\">&nbsp;<\/span>En el tercer pabell\u00f3n, el de las Representaciones Nacionales, se encuentra la obra de la escultora <i>Nicola Costantino<\/i>, bajo la curador\u00eda de Edward Shaw. Nicola cre\u00f3 una serie de vestidos llamados \u0093Peleter\u00eda con piel humana\u0094, dado que est\u00e1n realizados con siliconas que imitan la dermis del hombre, con la particularidad de unir porciones de sectores espec\u00edficos de la anatom\u00eda, como pezones, ombligos y esf\u00ednteres. Elegancia sutilmente perversa, donde la seducci\u00f3n de la indumentaria encubre lo terrible, el cuerpo cubierto con su propia materia muerta, aunque bella y suave. La ambivalencia de una costumbre ancestral como el vestido, a trav\u00e9s de la clonaci\u00f3n de la propia piel, una piel ajena, que deja inferir un procedimiento lacerante, propio del sadismo oculto en ciertos h\u00e1bitos sociales.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Al asumir que <i>la Antropofagia nos une<\/i>, la Bienal nos est\u00e1 declarando su credo. Los ancestros guaran\u00edes cre\u00edan que una persona, al morir, se divid\u00eda en dos partes: una ligada al cuerpo f\u00edsico, y otra ligada al alma y al verbo. De esta forma, los devorados consideraban a sus can\u00edbales como veh\u00edculos de trascendencia, porque sus cuerpos no se pudrir\u00edan en la tierra ni virar\u00edan a espectros malignos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">En el N\u00facleo Hist\u00f3rico, las pinturas de Francis Bacon ejemplifican en forma superlativa el seccionamiento del ser, cual carnicero que retrata rostros fragmentados, transform\u00e1ndolos en masas monstruosas, sin identidad. Para Bacon, pintura era sin\u00f3nimo de degeneraci\u00f3n. \u00c9l no devoraba a su enemigo para ser m\u00e1s fuerte. Consum\u00eda \u0093carne\u0094 de sus pares como una reacci\u00f3n al culto pict\u00f3rico de lo sublime y lo ancestral. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Uno de los hechos m\u00e1s positivos de la muestra es la contaminaci\u00f3n entre po\u00e9ticas de tiempos y espacios distintos. El banquete antropof\u00e1gico comienza con el ingreso al N\u00facleo Hist\u00f3rico, donde se observan las grandes telas pintadas por el holand\u00e9s Albert Eckhout en el siglo XVI. Los retratos realizados de las indias tapuias (una can\u00edbal), un tupi, un mestizo y una africana, introducen en un interesante paseo por la historia del arte. En el bloque que trata del siglo XVI al XVIII est\u00e1n las obras atribuidas a Alejandrinho y las pinturas del mexicano Francisco Manoel das Chagas. En el siglo XIX, el lugar central ser\u00e1 para \u0093El naufragio de Medusa\u0094, de G\u00e9rricault, que el Louvre prest\u00f3 a la Bienal. Esta obra resulta de gran importancia para la curadur\u00eda, puesto que linda con el canibalismo (muestra c\u00f3mo los n\u00e1ufragos de un barco llamado Medusa se comen unos a otros para sobrevivir) y el \u00e1cido debate del per\u00edodo en cuestiones como la colonizaci\u00f3n y la esclavitud. Cuando se abre la puerta del siglo XX aparecen las figuras distorsionadas de Francis Bacon, la disoluci\u00f3n de la forma de Giacometti, las obras de Siqueiros, influido por el cine monumental de Eisenstein, con sus escenas de canibalismo b\u00e9lico.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">En la sala Monocromos, no faltaron los que adoptaron el blanco como expresi\u00f3n, incluido el argentino Lucio Fontana (1899-1968) que rompe con la tradici\u00f3n al liderar el movimiento llamado espacialismo. Simplemente rasg\u00f3 la superficie de la tela (\u0093Concepto Espacial\u0094) en una tentativa de matar la ficci\u00f3n espacial. Mondrian y una famosa \u0093Composici\u00f3n\u0094 de 1929 brillante en su s\u00edntesis geom\u00e9trica. Robert Rauschenberg, en la apoteosis del conceptualismo, con \u0093Two panels\u0094 (1951), compuesta por tan solo dos paneles blancos, obra que abandona al espectador a la inmersi\u00f3n interna, a la b\u00fasqueda de c\u00f3digos individuales acerca de qu\u00e9 es el arte. El venezolano Jes\u00fas Soto, con un cuadro perteneciente al per\u00edodo de los grafismos, \u0093Vibraci\u00f3n en blanco\u0094 de 1960, plantea el paradigma del arte \u00f3ptico, se interroga sobre la realidad de lo observado, y, en un \u00faltimo estadio, la validez del conocimiento emp\u00edrico. El franc\u00e9s Yves Klein (1928-1962) cubri\u00f3 la superficie de la tela con un solo color, sin variaciones. Klein, conocido por el azul profundo de su invenci\u00f3n, quer\u00eda que los espectadores participar\u00e1n activamente de la vida de los colores, llegando a organizar una performance llamada \u0093Antropometr\u00eda\u0094, donde modelos desnudas rodaban sobre lienzos blancos. Luego Piero Manzoni (1933-1963), tambi\u00e9n presente en la sala, utiliz\u00f3 elementos cotidianos (como en \u0093Achrome\u0094 de 1959, elaborada con algodones) conforme con el color original del objeto. El pintor venezolano Armando Rever\u00f3n (1889-1954) que vivi\u00f3 recluso en Mancuto, un poblado paradis\u00edaco del Caribe: se trata de una pintura enceguecida por el ocre y el blanco, que anuncia mas no revela el color. Rever\u00f3n es visto como un antrop\u00f3fago de la ofuscante luz ecuatorial, que devora todos los espectros y deja apenas la ilusi\u00f3n de formas incandescentes, esa capacidad de ser intenso por negaci\u00f3n. Una pintura t\u00edmida, asc\u00e9tica, que contrasta con el grosor del soporte, d\u00e1ndole una corporeidad contemplativa, m\u00ednima, plasmada por ojos acostumbrados a observar el cenit del sol y trasladarlo al lienzo. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">El canibalismo no ha sido s\u00f3lo una an\u00e9cdota de la historia ind\u00edgena brasile\u00f1a. Revela un mecanismo presente en la ra\u00edz ps\u00edquica del hombre, que emerge ante situaciones culturales diversas. El arte no pod\u00eda dejar de desenmascarar este concepto perenne, a la manera de un exorcismo que luego posibilite una profunda elaboraci\u00f3n, una reflexi\u00f3n de lo que constituye el <i>ser<\/i> en la era de las masas<i>.<\/i><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En una met\u00e1fora gastron\u00f3mica, aquello que es comestible podr\u00eda interpretarse como trasunto de lo moral, quiz\u00e1s porque lo que se come es perecedero, susceptible de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-3277","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-QR","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3277","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3277"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3277\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3277"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3277"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3277"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}