{"id":3289,"date":"1998-11-04T12:08:34","date_gmt":"1998-11-04T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/universidad-y-vision-del-mundo\/"},"modified":"1998-11-04T12:08:34","modified_gmt":"1998-11-04T12:08:34","slug":"universidad-y-vision-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3289","title":{"rendered":"Universidad y visi\u00f3n del mundo"},"content":{"rendered":"<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Desorientada en medio de profundos y vertiginosos cambios culturales, la universidad se debate en la lucha por encontrar su significaci\u00f3n social. Posiblemente el n\u00facleo del problema consista en definir si la instituci\u00f3n se convertir\u00e1 irremediablemente en un servicio m\u00e1s, una usina formadora de individuos m\u00e1s o menos capacitados para hacer alg\u00fan trabajo espec\u00edfico. O si, en cambio, conservar\u00e1 el papel que t\u00e1citamente se le asigna desde hace siglos de formadora de personas completas dotadas de una cierta visi\u00f3n del mundo y de las herramientas intelectuales para construir alternativas. Aunque pocas veces haya cumplido con esa misi\u00f3n, al menos era lo que se esperaba que hiciera. Lo grave es que aparentemente esa tarea culturizadora va dejando expl\u00edcitamente de ser prioritaria y que la universidad intenta adaptarse al mundo de los negocios e integrarse a \u00e9l, a lo que hoy se conoce como \u0093la vida real\u0094.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Por eso, uno de los interrogantes centrales que hoy se nos plantean es establecer si hay que confundirse con la cultura moderna o hay que intentar culturizar la modernidad. Como sostiene Edgard Morin, la universidad es una instituci\u00f3n de \u0093ideas\u0094: es el lugar de las ideas, la concreci\u00f3n del poder institucionalizado de la idea. De all\u00ed que al perderse la trascendencia social de las ideas, la universidad decaiga como espacio que las representa. Como vivimos en un mundo que cada d\u00eda es m\u00e1s de cosas que de ideas, posiblemente una de las funciones de la universidad que justifique su existencia sea el seguir constituyendo el \u00e1mbito del respeto y del espacio de la idea. Deber\u00eda proponerse contribuir a crear una cultura que supere lo inmediato, proporcionando las herramientas intelectuales que permitan trascender el mundo de inmediatez en el que vivimos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En una admirable s\u00edntesis de la naturaleza de la experiencia universitaria, dice la escritora mexicana Esther Orozco: \u0093Pasar por la universidad significa asomarse al pasado e imaginar y hasta inventar el porvenir. Otear la obra que la humanidad ha hecho durante millones de a\u00f1os en su incansable caminar por los milenios. Significa participar en el trazo del rumbo del ser humano hacia los tiempos que vienen, y restablecer un lazo de solidaridad y reconocimiento con quienes han construido lo que hay sobre el planeta por medio del esfuerzo, la inteligencia, las ideas y los sentimientos acumulados sobre los siglos. Pasar por la universidad no significa s\u00f3lo aprender el oficio de bi\u00f3logo, qu\u00edmico, m\u00e9dico o abogado. Es un espacio para aprehender la vida, la que fue, la que est\u00e1 siendo y la que podemos prever que ser\u00e1\u0094.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Si es eso lo que esperamos que sea una universidad, preciso es reconocer que hoy no lo es y, lo que es peor, no va en camino de serlo. Lograrlo implicar\u00e1 emprender las modificaciones profundas que permitan lograr en la pr\u00e1ctica que al pasar por la universidad los j\u00f3venes adviertan las infinitas posibilidades de lo humano.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desorientada en medio de profundos y vertiginosos cambios culturales, la universidad se debate en la lucha por encontrar su significaci\u00f3n social. 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