{"id":3291,"date":"1998-11-04T12:08:34","date_gmt":"1998-11-04T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/la-anguila\/"},"modified":"1998-11-04T12:08:34","modified_gmt":"1998-11-04T12:08:34","slug":"la-anguila","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3291","title":{"rendered":"La anguila"},"content":{"rendered":"<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Instigado por cartas an\u00f3nimas, un hombre vuelve deliberadamente temprano a su casa, encuentra a su esposa en actitud indecente, y la mata. \u00c9l ha ignorado el cari\u00f1o con que horas antes ella le prepar\u00f3 la merienda, y le arregl\u00f3 el cuello de la campera. En el momento irreparable, tal vez llega a percibir el rostro de aceptaci\u00f3n con que la mujer recibe su destino. La pantalla se ti\u00f1e de rojo y, sin tal vez, \u00e9l incorpora para siempre la imagen de la muerte. A continuaci\u00f3n, tinto en sangre, toma la bicicleta y se presenta en la comisar\u00eda. Reci\u00e9n ah\u00ed aparece el t\u00edtulo del filme.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">El grueso del relato transcurre ocho a\u00f1os despu\u00e9s, cuando el hombre, totalmente adaptado a las pautas carcelarias, sale en libertad condicional. Un monje budista ser\u00e1 su tutor. Un negocito apartado, en las afueras de la ciudad, su refugio, apenas visitado por unos pocos clientes y dos o tres vecinos amistosos: un carpintero que gusta de la pesca como \u00e9l, un loco tranquilo que espera a los ovnis&#8230; El r\u00edo cercano lo entretiene. Y una mascota criada en prisi\u00f3n, una anguila, lo escucha. En verdad, \u00e9l no habla casi nada. Adem\u00e1s, al salir de la c\u00e1rcel le dijeron que evite meterse en el menor problema.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Pero el problema se presenta, cuando \u00e9l salva a una mujer del suicidio (el cuerpo de ella, tendido en el pasto junto a unas florecitas silvestres, le recordar\u00e1 de inmediato el cuerpo de su esposa, casi en la misma posici\u00f3n pero menos presentable). Poco despu\u00e9s la mujer lo visita, agradecida, y se ofrece a ayudarlo. \u00bfAceptar\u00e1 \u00e9l su intromisi\u00f3n? \u00bfSe animar\u00e1 a iniciar un nuevo afecto? \u00bfQu\u00e9 secretos tendr\u00e1 ella, que alg\u00fan d\u00eda puedan saltar a la luz y perturbarlo? \u00bfNo volver\u00e1 el pasado, de a poco, en alg\u00fan rostro, en otra carta, en la sangre? De cualquier manera, \u00bfpodr\u00e1n adaptarse mutuamente? \u00bfPodr\u00e1 \u00e9l confesarle su pasado? \u00bfY podr\u00e1 ayudarle a solucionar el de ella?<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">La pel\u00edcula \u0096lo hemos descrito\u0096 empieza como un drama japon\u00e9s, tenso, preciso, apabullante. Shohei Imamura, veterano de 71 a\u00f1os experto en narrar con franqueza lo tortuoso de las relaciones de pareja (en los a\u00f1os 60 lo calificaron como \u0093Kurosawa del porno\u0094), pudo seguir m\u00e1s o menos en ese tono. \u00c9l sabe mostrar con inteligencia los problemas, y sabe tambi\u00e9n hacer escenas tremendas, que por suerte son breves. El ejemplo est\u00e1 en la \u00fanica pel\u00edcula suya que aqu\u00ed se estren\u00f3 comercialmente, <i>La balada de Narayama<\/i>, cuadro coral sobre la econom\u00eda de subsistencia y la aceptaci\u00f3n casi suicida de sus t\u00e9rminos, en una aldea perdida de otros tiempos. <i>La balada de Narayama<\/i> impresion\u00f3 much\u00edsimo en todas partes, y, a trav\u00e9s de la Palma de Oro en Cannes 1983, consagr\u00f3 internacionalmente a su autor. Sin embargo, luego hizo s\u00f3lo dos pel\u00edculas, una de ellas sobre las consecuencias de la bomba at\u00f3mica, y dej\u00f3 de filmar durante casi ocho a\u00f1os (y algo m\u00e1s que coincidencia pueda haber aqu\u00ed con su personaje). Ser\u00e1n los a\u00f1os, ser\u00e1 la edad o ser\u00e1 su verdadero car\u00e1cter, ya que tambi\u00e9n supo hacer cosas risue\u00f1as en otros tiempos, el asunto es que esta \u0093&#8230; anguila\u0094 que comienza como drama, poco a poco se va transformando en un relato amable, simp\u00e1tico, liviano, hasta un poquito tonto, va aflojando las tensiones y ofreci\u00e9ndoles, a sus personajes y a los espectadores, un poco de satisfacci\u00f3n en la vida. Eso s\u00ed, del mismo modo que nuestro antih\u00e9roe tiene la libertad condicionada, la pareja tendr\u00e1 su futuro, si lo tiene, condicionado. La historia termina en un tiempo de espera, aunque todo hace prever que los peores momentos ya quedaron atr\u00e1s para ambos, y que la vida siempre nos da una segunda oportunidad.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Entretenida, crecientemente simp\u00e1tica y optimista, aunque para ello tenga que concederse circunstancialmente algunas licencias argumentales, la obra resulta ser un est\u00edmulo que se agradece sinceramente, y que dice, como al pasar, ciertas cosas de importancia, que tambi\u00e9n se agradecen. Tal vez por esas razones, y algunas otras, comparti\u00f3 con <i>El sabor de la cereza<\/i> la Palma de Oro en Cannes 97.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\"><o:p><\/o:p><\/span>&nbsp;<\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">PD: Cabe citar otra Palma, la de 1961 para <i>Une longue absence<\/i> de Henri Colpi, que aqu\u00ed se conoci\u00f3, recu\u00e9rdese el t\u00edtulo, como <i>El invierno te har\u00e1 volver<\/i>, historia de una mujer madura que cree reconocer a su viejo amor en un vagabundo solitario, m\u00e1s o menos reticente a sus afectos. Seg\u00fan cuenta el propio Imamura, esa pel\u00edcula lo impresion\u00f3 mucho, al punto de interesarse en conocer al director Henri Colpi. Lo cuenta con inesperada gracia. \u0093Al conocer a Colpi me di cuenta de que se parec\u00eda mucho a mi maestro, el se\u00f1or Yasumiro Ozu, de quien fui asistente en <i>Una historia en Tokio<\/i> y otras pel\u00edculas. Se parec\u00eda mucho, especialmente en cuanto a la forma de su nariz\u0094. Esa forma inesperada de humor, es la que tambi\u00e9n aparece en <i>La anguila<\/i>, basada, corresponde decirlo, en la novela de Akira Yoshimura <i>Brillando en la oscuridad<\/i>.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Instigado por cartas an\u00f3nimas, un hombre vuelve deliberadamente temprano a su casa, encuentra a su esposa en actitud indecente, y la mata. \u00c9l ha ignorado&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-3291","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-R5","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3291","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3291"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3291\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3291"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3291"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3291"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}