{"id":3302,"date":"2005-11-11T12:08:34","date_gmt":"2005-11-11T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/iquesta-quienes-amar\/"},"modified":"2005-11-11T12:08:34","modified_gmt":"2005-11-11T12:08:34","slug":"iquesta-quienes-amar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3302","title":{"rendered":"\u00bfA qui\u00e9nes amar?"},"content":{"rendered":"<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">\u00bfA qui\u00e9nes amar? A todos mis hermanos de humanidad. Sufrir con sus fracasos, con sus miserias, con la opresi\u00f3n de que son v\u00edctima. Alegrarme de sus alegr\u00edas. Comenzar por traer de nuevo a mi esp\u00edritu todos aquellos a quienes he encontrado en mi camino: Aquellos de quienes he recibido la vida, quienes me han dado la luz y el pan. Aquellos con los cuales he compartido techo y pan. Los que he conocido en mi barrio, en mi colegio, en la Universidad, en el cuartel, en mis a\u00f1os de estudio, en mi apostolado&#8230; Aquellos a quienes he combatido, a quienes he causado dolor, amargura, da\u00f1o&#8230; A todos aquellos a quienes he socorrido, ayudado, sacado de un apuro&#8230; Los que me han contrastado, me han despreciado, me han hecho da\u00f1o. Aquellos que he visto en los conventillos, en los ranchos, debajo de los puentes. Todos esos cuya desgracia he podido adivinar, vislumbrar su inquietud. Todos esos ni\u00f1os p\u00e1lidos, de caritas hundidas&#8230; Esos t\u00edsicos de San Jos\u00e9, los leprosos de Fontilles&#8230; Todos los j\u00f3venes que he encontrado en un c\u00edrculo de estudios&#8230; Aquellos que me han ense\u00f1ado con los libros que han escrito, con la palabra que me han dirigido. Todos los de mi ciudad, los de mi pa\u00eds, los que he encontrado en Europa, en Am\u00e9rica&#8230; Todos los del mundo: son mis hermanos.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Encerrados en mi coraz\u00f3n, todos a la vez. Cada uno en su sitio, porque, naturalmente, hay sitios diferentes en el coraz\u00f3n del hombre. Ser plenamente consciente de mi inmenso tesoro, y con un ofrecimiento vigoroso y generoso, ofrecerlos a Dios. Hacer en Cristo la unidad de mis amores. Todo esto en m\u00ed como una ofrenda, como un don que revienta el pecho; un movimiento de Cristo en mi interior que despierta y aviva mi caridad; un movimiento de la humanidad, por m\u00ed, hacia Cristo. \u00a1Eso es ser sacerdote!<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Mi alma jam\u00e1s se hab\u00eda sentido m\u00e1s rica, jam\u00e1s hab\u00eda sido arrastrada por un viento tan fuerte, y que part\u00eda de lo m\u00e1s profundo de ella misma; jam\u00e1s hab\u00eda reunido en s\u00ed misma tantos valores para levarse con ellos hacia el Padre.<\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span>&nbsp;<\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-line-height-alt: 7.0pt\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 10.0pt\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">Urgido por la justicia y animado por el amor<\/span><\/i><\/b><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 10pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Atacar, no tanto los efectos, cuanto sus causas. \u00bfQu\u00e9 sacamos con gemir y lamentamos? Luchar contra el mal cuerpo a cuerpo. Meditar y volver a meditar el evangelio del camino de Jeric\u00f3 (cf. Lc 10, 30-32). El agonizante del evangelio es el desgraciado que encuentro cada d\u00eda, pero es tambi\u00e9n el proletariado oprimido, el rico materializado, el hombre sin grandeza, el poderoso sin horizonte, toda la humanidad de nuestro tiempo, en todos sus sectores.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Tomar en primer lugar la miseria del pueblo. Es la menos merecida; la m\u00e1s tenaz, la que m\u00e1s oprime, la m\u00e1s fatal. Y el pueblo no tiene a nadie para que lo preserve, para que lo saque de su estado. Algunos se compadecen de \u00e9l, otros lamentan sus males, pero, \u00bfqui\u00e9n se consagra en cuerpo y alma a atacar las causas profundas de sus males? De aqu\u00ed la ineficacia de la filantrop\u00eda, de la mera asistencia, que es un parche a la herida, pero no el remedio profundo. La miseria del pueblo es de cuerpo y alma a la vez.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Lo primero, amarlos: Amar el bien que se encuentra en ellos, su simplicidad, su rudeza, su audacia, su fuerza, su franqueza, sus cualidades de luchador, sus cualidades humanas, su alegr\u00eda, la misi\u00f3n que realizan ante sus familias&#8230; Amarlos hasta no poder soportar sus desgracias&#8230; Prevenir las causas de sus desastres, alejar de sus hogares el alcoholismo, las enfermedades sociales, la tuberculosis. Mi misi\u00f3n no puede ser solamente consolarlos con hermosas palabras y dejarlos en su miseria, mientras yo almuerzo tranquilamente, y mientras nada me falta. Su dolor debe hacerme mal: la falta de higiene de sus casas, su alimentaci\u00f3n deficiente, la falta de educaci\u00f3n de sus hijos, la tragedia de sus hijas: que todo lo que los disminuye, que me desgarre a m\u00ed tambi\u00e9n.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Amarlos para hacerlos vivir, para que la vida humana se desarrolle en ellos, para que se abra su inteligencia y no queden retrasados. Que los errores anclados en su coraz\u00f3n me pinchen continuamente. Que las mentiras o las ilusiones con que los embriagan, me atormenten; que los peri\u00f3dicos materialistas con que los ilustran, me irriten; que sus prejuicios me estimulen a mostrarles la verdad y esto no es m\u00e1s que la traducci\u00f3n de la palabra <i>\u0093amor\u0094. <\/i>Los he puesto en mi coraz\u00f3n para que vivan como hombres en la luz, y la luz no es sino Cristo, <i>\u0093verdadera Luz que alumbra <\/i>a <i>todo hombre que viene a este mundo\u0094 <\/i>(Jn 1, 9). Toda luz de la raz\u00f3n natural es luz de Cristo; todo conocimiento, toda ciencia humana. Cristo es la ciencia suprema.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Pero Cristo les trae otra luz, una luz que orienta sus vidas hacia lo esencial, que les ofrece una respuesta a sus preguntas m\u00e1s angustiosas. \u00bfPor qu\u00e9 viven? \u00bfA qu\u00e9 destino han sido llamados? Sabemos que hay un gran llamamiento de Dios sobre cada uno de ellos, para hacerlos felices en la visi\u00f3n de \u00c9l mismo, <i>cara a cara <\/i>(1 Cor 13, 12). Sabemos que han sido llamados a ensanchar su mirada hasta saciarse del mismo Dios. Y este llamamiento es para cada uno de ellos, para los m\u00e1s miserables, para los m\u00e1s ignorantes, para los m\u00e1s descuidados, para los m\u00e1s depravados de entre ellos. La luz de Cristo <i>brilla entre las tinieblas <\/i>para todos ellos (cf. Jn 1, 5). Necesitan de esta luz. Sin esta luz ser\u00e1n profundamente desgraciados.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Amarlos apasionadamente en Cristo, para que la semejanza divina progrese en ellos, para que se rectifiquen en su interior, para que tengan horror de destruirse o de disminuirse, para que tengan respeto de su propia grandeza y de la grandeza de toda creatura humana, para que respeten el derecho y la verdad, para que todo su ser espiritual se desarrolle en Dios, para que encuentren a Cristo como la coronaci\u00f3n de su actividad y de su amor, para que el sufrimiento de Cristo les sea \u00fatil, para que <i>su sufrimiento complete el sufrimiento de Cristo <\/i>(cf. Col 1, 24).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Si los amamos, sabremos lo que tendremos que hacer por ellos. \u00bfResponder\u00e1n ellos? S\u00ed, en parte. Dios quiere sobre todo mi esfuerzo, y nada se pierde de lo que se hace en el amor. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span>&nbsp;<\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: right\" align=right><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\"><\/p>\n<hr \/>\n<p>* Tomado de \u0093P\u00e1ginas escogidas del padre Alberto Hurtado\u0094 en <i>Un fuego que enciende otros fuegos<\/i>, Paulinas, Buenos Aires, 2005.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfA qui\u00e9nes amar? A todos mis hermanos de humanidad. Sufrir con sus fracasos, con sus miserias, con la opresi\u00f3n de que son v\u00edctima. Alegrarme de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-3302","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-Rg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3302","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3302"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3302\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3302"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3302"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3302"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}