{"id":3338,"date":"1998-09-16T12:08:34","date_gmt":"1998-09-16T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/signo-de-contradiccion\/"},"modified":"1998-09-16T12:08:34","modified_gmt":"1998-09-16T12:08:34","slug":"signo-de-contradiccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3338","title":{"rendered":"Signo de contradicci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">El proceso de globalizaci\u00f3n que en estos momentos protagoniza la humanidad tendr\u00e1, como todos los procesos hist\u00f3ricos, variaciones a lo largo de los pr\u00f3ximos a\u00f1os. Pero parece prudente pensar que estamos ante un fen\u00f3meno cuyas tendencias profundas permanecer\u00e1n en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas. Esto obliga a repensar lo pol\u00edtico, lo econ\u00f3mico, lo social y lo cultural a partir de nuevos presupuestos. Tambi\u00e9n es preciso repensar lo religioso.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La Iglesia cat\u00f3lica se encuentra en una posici\u00f3n te\u00f3ricamente privilegiada para hacerlo, ya que tiene una constituci\u00f3n y misi\u00f3n universales. El cristiano deber\u00eda sentirse c\u00f3modo con la globalizaci\u00f3n. Sus reacciones, sin embargo, est\u00e1n condicionadas por la experiencia hist\u00f3rica, por la forma en que la fe se ha vinculado con la cultura. Los cat\u00f3licos de Francia, de Brasil, de Nigeria o de Corea abordan el problema con sensibilidades diferentes. Por eso no debemos mirar exclusivamente al Viejo Mundo en busca de luz, sino estar atentos sobre todo a la novedad de los desaf\u00edos, dej\u00e1ndonos iluminar tambi\u00e9n por la experiencia de las j\u00f3venes Iglesias de Asia y \u00c1frica, en pleno crecimiento.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">\u00bfQu\u00e9 nos est\u00e1 pasando? Seg\u00fan nuestra hip\u00f3tesis, el mensaje de la Iglesia no est\u00e1 llegando al hombre com\u00fan porque aparece m\u00e1s preocupada por responder a la pregunta acerca de c\u00f3mo debe ser la sociedad, y la Iglesia, que por responder a la pregunta de c\u00f3mo debe ser el <i>hombre <\/i>de la sociedad globalizada. Las formas de organizar la sociedad y la pastoral de la Iglesia cambiar\u00e1n a menudo en las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas. \u00bfEstar\u00e1n los varones y mujeres cristianos a merced de los vaivenes de la cultura de su tiempo, o deber\u00e1n, por el contrario, anclar sus vidas en algo permanente que d\u00e9 sentido a sus existencias?<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Necesitamos encender la imaginaci\u00f3n de nuestros contempor\u00e1neos con una propuesta cristiana no meramente cr\u00edtica o adaptativa a los cambios, sino radical desde el compromiso de vida personal. Jes\u00fas vino a llamar al hombre a la santidad. A elegir el camino angosto que lleva a la vida. La Iglesia no debe limitarse a repetir ese llamado. Pablo VI lo vio con claridad. \u0093El mundo exige y espera de nosotros, sencillez de vida, esp\u00edritu de oraci\u00f3n, caridad para con todos, especialmente para con los peque\u00f1os y los pobres, obediencia y humildad, desapego y renuncia. Sin esta marca de santidad, nuestra palabra dif\u00edcilmente abrir\u00e1 brecha en el coraz\u00f3n de los hombres de este tiempo\u0094 (E.N.,76). <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">El camino de la Iglesia no ha de ser el de las palabras sino el de la <i>ejemplaridad <\/i>de vida de cada uno de sus miembros. No podemos vivir del r\u00e9dito de las Madres Teresa. Pero en el mundo de hoy, ser testigo de Cristo requiere asumir con heroicidad los m\u00faltiples desaf\u00edos que la cultura contempor\u00e1nea nos plantea a cada momento. No es casualidad que cuando Pablo VI habla de la importancia primordial del testimonio (E.N.21) cite a autores que escribieron durante el imperio romano antes de su \u0093cristianizaci\u00f3n\u0094. Hay martirios de sangre, y nuestro siglo ha sido pr\u00f3digo en derramamientos de sangre causados por violaciones a la libertad religiosa. Pero hay tambi\u00e9n hoy una nueva forma de <i>martirio<\/i>: la de quienes no aceptan las pautas \u0093pol\u00edticamente correctas\u0094 que su sociedad les propone, y est\u00e1n prontos a padecer discriminaciones con tal de preservar su identidad y coherencia de vida. Existen razones suficientes para pensar que la cultura secularizada, por no decir pagana, que nos rodea, est\u00e1 socavando los usos y costumbres heredados de la primera evangelizaci\u00f3n, erosionando seriamente la fidelidad de los cristianos al mensaje de Jes\u00fas. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Los cristianos debemos aprender en nuestro tiempo a ser m\u00e1rtires \u0093culturales\u0094. Para ello debemos evitar caer en dos situaciones que espont\u00e1neamente se nos presentan. La primera es la actitud \u0093reaccionaria\u0094 que pretender\u00eda restaurar un pasado presuntamente m\u00e1s cristiano que el presente. La segunda es bendecir toda novedad cultural, \u0093cristianiz\u00e1ndola\u0094 como con un barniz superficial. Vincular la fe con la cultura de un modo positivo exige un trabajo permanente de discernimiento, en el que asumimos todo lo verdadero, bueno y bello, pero rechazamos lo que contradice la dignidad de vida a que hemos sido llamados.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Pongamos ejemplos para ilustrar nuestra posici\u00f3n. Si proclamamos el respeto de la vida humana, debemos preocuparnos menos de la ley del aborto que de la conducta del aborto. Con o sin ley, el cristiano no ha de abortar. Si conducimos un autom\u00f3vil, respetemos las leyes de tr\u00e1nsito que marcan prioridades de paso, l\u00edmites a la velocidad y uso de cinturones de seguridad.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Si queremos ser honestos, no transijamos con pr\u00e1cticas deshonestas, por m\u00e1s extendidas que est\u00e9n, en vez de reclamar m\u00e1s controles. Si un programa de televisi\u00f3n o cine es indecente, evitemos verlo cambiando de canal, en vez de satisfacer nuestra curiosidad y reclamar luego censura. En una cultura sexualmente \u0093liberada\u0094, vivamos con humildad y pudor la castidad en vez de denunciar la inmoralidad ambiente. \u00bfPor que vivir as\u00ed implica un martirio? Porque significa aceptar ser tratado como un tonto no emancipado de mitos antiguos. Y todos sabemos lo doloroso que es vivir incomprendido y desaprobado.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">El var\u00f3n y la mujer cristianos necesitan un c\u00f3digo actualizado de vida para vivir en el mundo sin ser de \u00e9l. Sin grandes sofisticaciones, deben encontrar el modo de santificarse en la trama de la vida cotidiana siendo fieles a la voluntad de Dios. Para ello hay que volver a lo b\u00e1sico, no tanto en materia de conocimientos cuanto en materia de conductas. Poner mayor \u00e9nfasis en los mandamientos de Dios que en los preceptos de la Iglesia. Estar menos preocupados por denunciar las estructuras de pecado, y m\u00e1s ocupados en ofrecer estructuras ejemplares de santidad que verifiquen en la pr\u00e1ctica que la Iglesia es \u0093signo e instrumento de la uni\u00f3n \u00edntima con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u0094 (L.G.1). En otras palabras, la Iglesia debe hacer un profundo examen de conciencia y reconocer la debilidad actual de sus miembros. Con mucha paciencia y humildad, en el silencio y la abnegaci\u00f3n, reconstruir desde la persona individual y la familia el tejido comunitario.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La Iglesia debe aceptar con alegr\u00eda que, si vive radicalmente su misi\u00f3n, ser\u00e1 un <i>signo de contradicci\u00f3n <\/i>como su Maestro y Se\u00f1or. No porque busque competir con los poderes de este mundo en el control de la sociedad, sino porque la fe hecha vida se transforma en cultura, y ofrece, sin propon\u00e9rselo, una alternativa contracultural. \u00bfPor qu\u00e9 \u0093alternativa\u0094? Porque el cristianismo no es una ideolog\u00eda sino una forma de vida derivada del seguimiento de Jesucristo; la vida del hombre nuevo en el Esp\u00edritu tal como la describe S.Pablo. Forma de vida estable, y no mera protesta. \u00bfPor qu\u00e9 \u0093contracultural\u0094? Porque esa forma de vida, que se propone pero no se impone, se nutre de valores y adopta conductas generadoras de una cultura distinta de la prevaleciente.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La santidad de vida verificada en personas de carne y hueso constituye, de por s\u00ed, un acontecimiento trascendente de cultura. San Benito, San Bernardo, Santo Domingo, San Francisco, San Ignacio de Loyola, Santa Rosa de Lima, San Mart\u00edn de Porres, Santa Teresita, no ocuparon grandes cargos ni en la Iglesia ni en la sociedad, y sin embargo dejaron una huella indeleble en la historia humana. La lista podr\u00eda extenderse much\u00edsimo, y ser\u00eda apasionante cotejar lo ef\u00edmero del paso de tantos hombres y mujeres mundanamente \u0093importantes\u0094, con la trascendencia de estos varones y mujeres que vivieron radicalmente su fe. Los santos han sido, son y ser\u00e1n grandes creadores de cultura. Pero, y esto es esencial, no s\u00f3lo los canonizados, sino los innumerables disc\u00edpulos de Cristo que siguieron y siguen fielmente a su Maestro en el compromiso cotidiano, renunciando a vivir para ser vistos por los hombres, pero viviendo luminosamente en la presencia de Dios.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">\u00bfPor d\u00f3nde pasa hoy el encuentro entre fe y cultura? La respuesta no es sencilla, pero la pregunta es crucial. Si no nos dejamos interpelar a fondo por la novedad de la situaci\u00f3n correremos el serio riesgo de obrar en funci\u00f3n de un diagn\u00f3stico del pasado. Si damos por sentado que existe una cultura contempor\u00e1nea, para que haya encuentro es necesario que haya fe. No simplemente fe proclamada y dicha, sino fe enamorada y vivida, que implica un compromiso personal con Cristo muerto y resucitado. Llegados aqu\u00ed, es probable que nos ocurra hoy lo mismo que a S. Pablo en Atenas: nos prodigar\u00e1n una sonrisa, y nos dir\u00e1n \u0091de eso te oiremos otro d\u00eda\u0092. Pero Cristo muerto y resucitado, luz del mundo, camino, verdad y vida, es el punto de partida de nuestro encuentro y la raz\u00f3n de nuestra esperanza. Callarnos buscando un m\u00ednimo com\u00fan denominador es abortar de entrada el encuentro, porque la fe no es un sobre-a\u00f1adido a mi comprensi\u00f3n del mundo, sino aquello que da sentido y valor a mi existencia.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Si el encuentro entre fe y cultura pasa, a nuestro juicio, ante todo por la santidad, no es porque la santidad sea una perfecci\u00f3n moral alcanzada por el hombre mediante su propio esfuerzo, sino porque es la vida divina \u0096amor\u0096 derramada en nuestros corazones por el Esp\u00edritu. Si esa vida divina no se manifiesta, no es reconocible porque no est\u00e1 presente, el dialogante cristiano pierde credibilidad y no es considerado un interlocutor v\u00e1lido.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">\u0093Ante todo\u0094 no significa, sin embargo, \u0093exclusivamente\u0094. Desde los mismos or\u00edgenes del cristianismo el encuentro de fe y cultura pas\u00f3 tambi\u00e9n por una multitud de otras mediaciones suscitadas por la luz natural de la raz\u00f3n iluminada por la fe. Una meditaci\u00f3n sobre el tema de la luz tal como lo vemos propuesto en el evangelio de Juan (cap.1), como el conocimiento de la historia de la Iglesia, nos muestran que la opci\u00f3n por la prioridad de la santidad est\u00e1 muy lejos del oscurantismo antiintelectual. El encuentro se producir\u00e1 en muchos niveles, pero la condici\u00f3n necesaria por nuestra parte de un encuentro verdadero es que la palabra est\u00e9 autenticada por una experiencia de Dios que se refleje en un ejemplo de vida.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Santidad, ejemplaridad, martirio, signo de contradicci\u00f3n, alternativa contracultural, encuentro. Estos son algunos de los desaf\u00edos que el proceso de globalizaci\u00f3n nos lanza hoy a los cristianos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El proceso de globalizaci\u00f3n que en estos momentos protagoniza la humanidad tendr\u00e1, como todos los procesos hist\u00f3ricos, variaciones a lo largo de los pr\u00f3ximos a\u00f1os&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-3338","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editoriales"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-RQ","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3338","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3338"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3338\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3338"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3338"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3338"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}