{"id":3345,"date":"1998-09-16T12:08:34","date_gmt":"1998-09-16T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/akira-kurosawa\/"},"modified":"1998-09-16T12:08:34","modified_gmt":"1998-09-16T12:08:34","slug":"akira-kurosawa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3345","title":{"rendered":"Akira Kurosawa"},"content":{"rendered":"<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Un excelente documental de Chris Marker sobre la filmaci\u00f3n de <i>Ran<\/i>, esa apabullante y shakespeareana superproducci\u00f3n de \u00e9poca, que Akira Kurosawa encar\u00f3 a los 74, se titula, simplemente, <i>A.K.<\/i> All\u00ed se se\u00f1ala que a \u00e9l le dec\u00edan, a\u00fan m\u00e1s simplemente, maestro. Ni director, ni realizador, ni artista, ni genio: maestro. Cuando, como pagando anteriores injusticias, Hollywood le entreg\u00f3 el Oscar a la Trayectoria, ese hombre, ya ligeramente encorvado, concentrado y octogenario, no dijo una palabra sobre sus obras, ni sus m\u00e9ritos propios. Al contrario, dio humildemente las gracias y comunic\u00f3 sus dudas: \u0093A esta altura de mi vida, todav\u00eda no s\u00e9 qu\u00e9 es exactamente la esencia del cine. He tratado de averiguarlo, y a\u00fan espero tener la posibilidad de hacerlo\u0094.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Mucha gente cree saber cu\u00e1l es la esencia del cine, y escribe libros muy complejos y confusos al respecto. Otra gente directamente ignora la pregunta, y le basta con saber cu\u00e1l es el negocio del cine. Ingmar Bergman, Akira Kurosawa, Krszystof Kieslowski (que dej\u00f3 de filmar porque consideraba que nunca estar\u00eda a la altura de sus maestros) fueron de los pocos que buscaron entender la esencia del cine. Y en su b\u00fasqueda nos ense\u00f1aron algo: la esencia del cine est\u00e1 fuertemente ligada a la esencia del hombre.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">A trav\u00e9s de sus pel\u00edculas, Kurosawa fue un maestro socr\u00e1tico interrog\u00e1ndose por esa ligaz\u00f3n, y comprometi\u00e9ndose con ella, una y otra vez, en historias de seres comunes, o de en\u00e9rgicos m\u00e9dicos de lugares pobres, o de guerreros decididos, o de simples indecisos, o de ense\u00f1antes superiores a cualquier c\u00e1tedra, pero todos ellos con algo en com\u00fan, siempre: el sentido de responsabilidad.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">El gangster agradecido y moribundo de <i>El \u00e1ngel ebrio<\/i>, los testigos del juicio a Rashomon, los siete desechos samurais, el empleadillo de oficina que dedica sus \u00faltimas fuerzas al servicio del p\u00fablico en <i>Vivir<\/i>, el empresario que arriesga su fortuna por rescatar al hijo de su chofer en <i>El cielo y el infierno<\/i> (siendo que los secuestradores, al fin y al cabo, se lo hab\u00edan llevado equivocado, y el hijo propio estaba a salvo), el viejo baqueano de las taigas, Derzu Uzala, que ense\u00f1a a respetar la naturaleza y a pensar en los que vengan detr\u00e1s, el comandante que habla con sus soldados muertos en el episodio m\u00e1s tocante de <i>Sue\u00f1os<\/i>, y la viejita de <i>Rapsodia en agosto<\/i>, que no olvida a los suyos, perdidos bajo la bomba de Hiroshima, y el anciano profesor de <i>Madadayo<\/i>, que, con humor infantil, confesaba no estar listo a\u00fan para el gran viaje&#8230; \u00bfYa estar\u00eda listo, Kurosawa, para el viaje que ahora ha comenzado?<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Hab\u00eda nacido en marzo de 1910 en Tokio, hijo menor de un ex-militar, profesor de deportes. Era a\u00fan una criatura, cuando un pavoroso terremoto destruy\u00f3 casi por entero la ciudad. Uno de sus hermanos lo tom\u00f3 entonces del brazo, y lo llev\u00f3 por las calles, por lo que quedaba de las casas, por entre los cad\u00e1veres, oblig\u00e1ndolo a mirar todo, con los ojos abiertos. \u0093As\u00ed nunca m\u00e1s tendr\u00e1s miedo. Si cierras los ojos, el miedo entrar\u00e1 y quedar\u00e1 dentro tuyo\u0094, lo dijo. As\u00ed tambi\u00e9n, con los ojos abiertos, Akira Kurosawa presenci\u00f3 la dictadura militar japonesa, la Segunda Guerra, la ocupaci\u00f3n norteamericana, la desintegraci\u00f3n de su pa\u00eds, y la construcci\u00f3n de otro, sin olvidarse nada.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Integrado al cine desde las artes pl\u00e1sticas, supo amalgamar las riquezas de la cultura japonesa con las riquezas de la cultura occidental, y habl\u00f3 del presente a trav\u00e9s de pel\u00edculas realistas, como <i>Los malvados duermen bien<\/i>, y a trav\u00e9s de pel\u00edculas de \u00e9poca, como <i>La fortaleza oculta<\/i>. Alguna vez estuvo a punto de matarse, porque sus connacionales hab\u00edan despreciado su poema <i>Dodes-kaden<\/i>. Otra vez lo salvaron productores franceses y admiradores norteamericanos (Lucas, Spielberg, Coppola y Scorsese). De ese modo, ya m\u00e1s anciano, y m\u00e1s sabio, hizo sus <i>Sue\u00f1os<\/i>, ese ejemplar compendio que comienza reproduciendo la puerta de su casa natal, y termina dej\u00e1ndonos la posibilidad de un para\u00edso en la tierra, de un lugar arm\u00f3nico, donde acaso haya entrevisto algo de la esencia que tanto buscaba.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Pero \u00e9l sigui\u00f3 buscando, y pidiendo disculpas por no encontrarlo, y por no darnos m\u00e1s respuestas de las que hab\u00eda ido hallando en el camino. Hizo su \u00faltima pel\u00edcula a los 83 a\u00f1os. Y ahora estaba por empezar otra&#8230;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Gran humanista. Gran maestro. El cine entero gan\u00f3 mucho con su obra, y el mundo entero ha perdido mucho con su muerte. Ojal\u00e1 conozcamos pronto a disc\u00edpulos capaces de llegar a su altura.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un excelente documental de Chris Marker sobre la filmaci\u00f3n de Ran, esa apabullante y shakespeareana superproducci\u00f3n de \u00e9poca, que Akira Kurosawa encar\u00f3 a los 74,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-3345","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-RX","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3345","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3345"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3345\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3345"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3345"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3345"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}